sábado, 1 de marzo de 2014

ADOLFO CACHEIRO


VALLE DE TAPASTE VISTO DESDE LAS CUEVAS DEL CURA.

ADOLFO CACHEIRO
Ya hablamos de Adolfo Cacheiro y El Gato de Papel, y lo emprendedor de este personaje y creo imprescindible hablar de sus negocios, en muchos de los cuales me involucró.

Como muchos triunfadores, Adolfo Cacheiro tenía escasa educación y cultura, lo que suplía con creces con una inteligencia y habilidad innatas. Quizás por esa razón un hombre con tantos negocios no ponía en manos de un contador sus finanzas, sino que las llevaba él a punta de lápiz, seguramente sin equivocarse, y no tenía secretaria ni sabía escribir a máquina. Ya le habían contado mis habilidades con la máquina de escribir, así que me propuso pagarme adicionalmente porque le mecanografiara sus documentos, todos los cuales eran dictados, lo que realizaba en dos días a la semana después de cerrar la librería. Ahí ganaba casi tanto como mi sueldo semanal. Trabajaba un par de horas y de ahí me iba para el Instituto a estudiar.

Después me habló de las Cuevas del Cura y me propuso me fuera con él los domingos para efectuar el cobro de la entrada de las Cuevas. Esa era una experiencia inolvidable para un adolescente con mis ansias de aventura, dar un viaje a mas de 50 km de La Habana, viendo paisajes bellísimos y además con muchas ventajas. Primero mi trabajo consistía en el horario de 9 de la mañana a las 5 de la tarde, cobrar la entrada a las Cuevas, las cuales contaban con señalización, iluminación y guía si lo solicitaban, por supuesto yo podía hacer descansos para almorzar o tomar algo y todo lo que consumiera iba por la casa. Por supuesto que no abusaba pero comía cosas muy sabrosas.

El centro turístico contaba con un inmenso parqueo, un mirador para el valle y un restaurante-bar tipo campestre con techo de guano, muy de moda hoy en Cuba, con exquisita comida criolla. Cada vez que podía y cuando cogí confianza, me comía unas masas de lechón asado y unas frituritas de malanga exquisitas y me tomaba una malta con leche condensada. Al final del día había disfrutado y me llevaba la tercera parte de mi salario semanal de forma adicional, esperaba los domingos con ansias.


CUEVAS DEL CURA, ENTRADA ACTUAL.

Esta es una reseña periodística de la época sobre las cuevas.

“Adolfo Cacheiro, reputado comerciante establecido en la calle de Obispo en el giro de Cambios y Billetes, y Juan Luis Gelabert, Abogado y Notario, eran los propietarios de las Cuevas del Cura. Las Cuevas del Cura se pueden recorrer en casi toda su extensión, con comodidad y seguridad absolutas, las cuales están preparadas para ser exhibidas al público, más embellecidas aún por una fantástica iluminación artificial de variados colores, modalidades y matices. Frente al kilómetro 10 de la carretera de San José de las Lajas a Jaruco, a 3 kilómetros después de pasar del pueblo de Tapaste, comienza la carretera privada que conduce a las hermosas Cuevas del Cura, cuya puerta de entrada se advierte en un repliegue de la Sierra Paredones de las encumbradas y célebres Escaleras de Jaruco, y al Reparto Gran Panorama. “Los propietarios de las Cuevas del Cura, al adquirir hace algún tiempo la finca "San Ignacio", en Tapaste, se dieron a la tarea de explorar a fondo dichas cuevas y descubrieron, que estas prodigiosas maravillas y sus alrededores, constituían interesantísimos motivos de turismo, y acto seguido acometieron la construcción de costosas obras: carreteras, caminos, escaleras, etc., para facilitar el acceso a las cuevas, recorrerlas sin peligro alguno, y admirarlas en su singular magnificencia".


RESTAURANTE CAMPESTRE ENTRADA CUEVAS DEL CURA.

Pero ahí no paraba el asunto, Cacheiro, sin saber mucho del tema, pero por sus conexiones de negocio y amistades tenía un servicio de organización y limpieza de bibliotecas privadas o corporativas, el cual también había desarrollado con el hijo de Juan Cebrián, pero éste, tan ocupado en sus affaires de playboy no lo atendía debidamente. Por ello me propuso los sábados por la tarde que me ocupara del tema. Me dio un entrenamiento, que hábilmente había copiado de su ejecutor, y yo por mi parte fui a la biblioteca y me asesoré de las diferentes variantes de organización de bibliotecas y así comencé mi tercera aventura con Cacheiro; claro el ejecutor del trabajo era yo después de 2 o 3 sábados de fogueo. El trabajo consistía en ordenar los libros por orden alfabético del apellido del autor o por tema, según le conviniera al poseedor de la biblioteca, después catalogarlo con una ficha mecanografiada con información del autor, el título y el tema de que trataba, y un membrete en cada libro y ubicarlo debidamente en los estantes.


BIBLIOTECA CON LIBROS ENCUADERNADOS EN PASTA ESPAÑOLA.

Todo llevaba un proceso paralelo de limpieza y desinfección contra insectos y el tratamiento para la conservación de los encuadernados en piel. Esto representaba para mí, en ocasiones, en un solo día, que a veces concluía tarde en la noche, un ingreso igual a mi salario semanal, que ya era alto. La adolescencia es como una esponja, todo lo absorbe, lo malo también se absorbe, pero por suerte no se me pegaron muchas cosas malas. No tenía tiempo más que para trabajar y dormir.

En este proceso andaba cuando pasé uno de los sustos más grandes de la hasta entonces mi corta vida, aunque después pasaría por uno peor, de los que no se olvida. Cacheiro me llevó (siempre me presentaba y regresaba al concluir el trabajo) a casa de unos aristócratas que vivían en la misma esquina de 31 y 30 en Playa, en un palacete que aún se conserva.


CALLE 31, MIRAMAR.

El propietario me enseñó la biblioteca, muy bien cuidada pero con muchos volúmenes por clasificar, ordenar y limpiar y me recalcó tener mucho cuidado con varios ejemplares ubicados estratégicamente pues era bibliófilo. André Maurois dijo una vez que “un lector apasionado debe tener una biblioteca limitada, y releer cada año los mismos libros”.

Esos bibliófilos apasionados y entendidos, y a la misma vez fetichistas y amantes de lo raro, cuyas bibliotecas tienen dimensiones inimaginables y en las cuales se pueden encontrar auténticas joyas literarias y piezas de culto eran la imagen y semejanza del dueño de aquella biblioteca. Por definición, un bibliófilo es aquella persona que siente pasión por los libros y, especialmente, por los raros y curiosos. Además, con frecuencia, son ávidos coleccionistas de obras literarias, pasión que pueden desarrollar ya sea con el fin de buscar erudición académica o bien por la simple satisfacción de poseer libros caros, antiguos y raros; primeras ediciones; libros con encuadernaciones inusuales o fuera de lo común; obras con ilustres procedencias y/o copias autografiadas.

En particular en este caso era un coleccionista de copias autografiadas y tenia una de Juan Ramón Jiménez y otra de Nicolás Guillén que recuerde. Estos libros son de tiradas limitadas y especiales y consisten en hojas sueltas dentro de una especie de forro de piel y siempre cuentan con anotaciones o dedicatorias personales del autor. Tanta insistencia en que tuviera cuidado llamaron mi atención y por supuesto no me resistí a la idea de revisarlos. Ello provocó que uno de los libros se me cayera al suelo y se esparcieran cientos de hojas por el piso.

La suerte me ayudó que pude recogerlos y ordenarlos y nadie se diera cuenta de ello, salvo quizás por los litros de sudor que tenía encima. Mas nunca he vuelo a tocar un libro de bibliófilos.


EX LIBRIS PARA BIBLIOFILO.

EL GATO DE PAPEL


CALLE OBISPO EN LA HABANA VIEJA.

EL GATO DE PAPEL

"El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga".
- Gabriel García Márquez

Cuba en 1958 era un país convulso en muchos sentidos, la lucha revolucionaria por una parte, el auge económico por otro y el gran impulso a la cultura existente, en particular la música y la literatura hacen que en esos momentos sea altamente rentable tener negocios relacionados con estos temas. Es por eso que un conocido empresario, Adolfo Cacheiro, propietario de varios negocios, una cadena de puntos de venta de billetes de la lotería nacional, llamada El Gato Negro, de un próspero restaurante llamado Café Europa ubicado en Obispo y Aguiar, lugar altamente céntrico, cercano a la Western Union, y a los más fuertes bancos de la Cuba de entonces, Banco de los Colonos, New York First City Bank y otros, así como propietario de grandes extensiones de tierra y en particular de uno de singular belleza natural: las llamadas Escaleras de Jaruco, con una cueva natural de excepcional belleza turística, Las Cuevas del Cura, decide junto con el hijo del dueño de la Librería Juan Cebrián, emprender el reto de crear una nueva librería en la calle donde más librerías había.

Así surge El Gato de Papel y ahí encaro yo nuevos retos laborales al ser designado para atender con carácter exclusivo a mis escasos 14 años dicha librería. El Gato de Papel era un local pequeño, contiguo a una importante compañía de Seguros y a escasos pasos del Ten Cent´s de Obispo (Tiendas Woolwort, que parece que han desaparecido pero que en los años 50 eran de las mas concurridas y baratas). Allí se amontonaron miles de libros, en particular los últimos de la producción, en ediciones de bolsillo fundamentalmente pero de gran calidad. Era lo adecuado a los hombres de negocio que llenaban ese barrio.


CALLE OBISPO ESQUINA A HABANA, WOOLWORT´S Y WESTERN UNION.

También hay que recordar que en la Habana de 1958 con una población cubana de algo mas de 6 millones de habitantes, el turismo, fundamentalmente norteamericano, era de mas de 750 mil al año, por lo que también existían ediciones en idioma inglés, inclusive hasta diarios. No recuerdo muchos momentos de los casi 2 años que trabajé en El Gato de Papel en que pudiera decir que no tenía nada que hacer. Dado el carácter particular de esta librería, destinada a los empresarios y trabajadores de oficina, tenía iguales horarios que ellos, es decir, de lunes a viernes de 8 a.m. a 6 p.m. y los sábados de 8 a.m. a 12.00 m. El sábado era para mí un día especial, pues me daba todos los pequeños lujos que anhelaba durante toda la semana.

Primero era el cobro del salario, de ahí iba hacia el café Europa a pocos pasos y también del mismo dueño y disfrutaba de unos pasteles de hojaldre de ensalada de pollo que nunca he vuelto a comerlos iguales. Después iba hasta ¨la esquina del pecado¨ según una canción de la época, que no era más que Prado y Neptuno y enfilaba hacia el Restaurante Miami, siempre para comer lo mismo: Steak de jamón a la Hawaiana y una cerveza Guinness Cabeza de Perro. Después el infaltable cine, máximo entretenimiento de la época y del cual hablaré de forma explícita posteriormente.


PRADO Y NEPTUNO, EL RESTAURANTE MIAMI A LA DERECHA CON COLUMNAS AZULES.

Pero aprendí en El Gato de Papel, aparte de lo que me enseñaron, que el éxito es ante todo dedicación y sobre todo perseverancia.
Albert Einstein, que fue elegido por la revista Time como el personaje más importante del siglo XX dijo: "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad".

Voy a dar un ejemplo de los principios comerciales de entonces: "Lolita" de Vladimir Nabokov, fue un best-seller en el año 1958. Los ejemplares que se trajeron se agotaron rápidamente y algunos clientes habituales vinieron a buscarlo. Ya entrenado para el tema, les dije que o se los llevaba a su trabajo o que pasaran posteriormente a recogerlo. Inmediatamente llamaba a las distribuidoras de libros, sobre todo a las mayores, La Moderna Poesía o Madiedo, ordenaba mayor cantidad de ejemplares de lo solicitado y satisfacía al cliente. Si no había en existencia, utilizaba un mensajero para que lo buscara en cualquiera de las librerías cercanas, lo comprara y se lo entregaba al cliente, aún sin ganar nada en la venta, pero como una forma de satisfacción al que de forma sistemática acude a tu establecimiento.


LOLITA DE VLADIMIR NABOKOV, BEST SELLER DE LA EPOCA.

Pero hay más con Adolfo Cacheiro, un pichón de gallego con muchas agallas y mucho espíritu de trabajo que me enseñó muchísimo. Por cierto Cacheiro emigró a principios de la Revolución y ahí fue feneciendo El Gato de Papel hasta desaparecer. 54 años después leo que Jorge Luis Cacheiro, su hijo que ha sido director, escritor y profesor desde que recibió su grado en dirección de la Universidad de Yale in 1987 estrenó la obra teatral "Canto del Pozo Ciego" en La Habana, Cuba, Cacheiro logró ser el primer director Americano de teatro en dirigir una compañía cubana en más de 50 años. Quizás ni conozca muy bien todos los valores que su padre tuvo.


CALLE OBISPO. LIBRERIA ACTUAL.

Sólo en la calle Obispo había ocho librerías-editoriales en enero de 1959. Todas habían sido fundadas por españoles, entre ellos un exiliado republicano. El monumental edificio en la esquina de Obispo y Bernaza, construído en 1935, sigue albergando La Moderna Poesía, pero el buque insignia del mundo editorial cubano se ha convertido en un cascarón vacío.
En el ámbito del crecimiento económico de la calle Obispo vino a sumarse, aproximadamente en 1890, el establecimiento en un amplio local, que entonces comprendía los números 133 y 135, de la imprenta y librería La Moderna Poesía. La nueva edificación era propiedad del gallego José López Rodríguez, más conocido por Pote, quien había llegado a Cuba a los 18 años, solo, pobre y analfabeto. En un principio se vio obligado a trabajar como fregador de platos. Más tarde logró alfabetizarse y entrar como empleado en una librería. Él comenzó a comprar libros viejos y los vendía en una carretilla. Solí­a leer los obituarios para saber cuándo moría un abogado o un doctor, y entonces ir a comprarle su biblioteca a la viuda'

Incursionó con buena fortuna en el mundo de los negocios y gracias al capital acopiado pudo levantar dicha casa impresora y de venta de libros, que no se vio perjudicada por el derrumbe del sistema colonial español y ya en los primeros años de la República alcanzó una gran importancia. En 1910 este próspero empresario obtuvo un notable éxito al establecer el único taller en el país, capaz de realizar grabados en acero, que dedicó a la fabricación de sellos de correos. Las ganancias por este negocio, así como otras que le llegaron, por ejemplo, a través de la impresión de los billetes de la Lotería Nacional, le permitieron convertir a La Moderna Poesía en la principal librería de Cuba por ese entonces, con filiales en algunas ciudades del interior y una amplia y diversa oferta que incluía muchos textos impresos en España. Aproximadamente en 1935, ya en manos de José López Serrano, el hijo de Pote, levantó un moderno edificio que aún perdura. Situado en la Calle 13 No. 108 esquina a L, Vedado, el edificio “López Serrano” fue el más alto de la capital habanera hasta la construcción del Focsa, en 1956. Este primer “rascacielos” cubano, de estilo Art Deco, y de marcada influencia norteamericana, tiene diez pisos generales y cuatro en la torre. Sus vestíbulos tienen bellos pisos de terrazo y los muros enchapados en mármoles rojos de Marruecos.


EDIFICIO LOPEZ SERRANO.

López Serrano hijo, incrementó las propiedades de su padre con la fábrica de conservas de bonito de la marca “Comodoro”, el Matadero Industrial de Cuba, las compotas “JALS” y los laboratorios de medicamentos “Lex”. Además de ser Presidente y propietario del Hotel “Comodoro” en Miramar. De las compotas JALS es posible que algunos recuerden el comercial, popular entre los niños cubanos, que decía: “Mami yo quiero JALS, compotas JALS!”, pero quizás pocos sepan que JALS, eran solo las iniciales de José Antonio López Serrano.

Por esa fecha esta firma enfrentaba la competencia de la muy poderosa La Moderna Poesía y de otros establecimientos que habían ido surgiendo en la misma calle como Minerva, la Editorial González Porto y P. Fernández. A finales de los años 10 llegó a La Habana el gallego José González Porto, quien después de trabajar como empleado plantó una librería en la calle Obispo no. 409, entre Compostela y Aguacate. Poco tiempo después, decepcionado ante la crisis económica y política del machadato, se trasladó a Ciudad México, donde fundó la casa matriz Editorial González Porto, que unos años después habría de convertirse en una gran empresa comercial bajo la firma Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana (UTEHA), conocida mundialmente y con plena vigencia en el mundo editorial de hoy. La dependencia habanera quedó entonces como una sucursal especializada en libros de arte y de literatura, enciclopedias y diccionarios. En cuanto a P. Fernández debemos señalar que si bien poseyó una gran imprenta propia ubicada en la calle Hospital, su amplio local de venta de textos escolares, papel y objetos de escritorio tuvo por sede Obispo no. 113.

Pero Obispo no perdía su poder comercial y sus librerías continuaban atrayendo a profesores, estudiantes, intelectuales y simples lectores. Así quedó demostrado cuando en 1937, aproximadamente, el editor Jesús Montero trasladó de la calle Neptuno hacia la próspera Obispo, justo en el no. 521, su librería Studium, que pasó a llevar su apellido. A pesar de que era un pequeño local, su dueño logró convertirlo en una librería de obligada visita para los interesados en textos sobre derecho y jurisprudencia. Montero contó con una firma editorial de gran prestigio, incluso a nivel internacional.


JORGE MAÑACH, SUS LIBROS PUBLICADOS POR EDITORIAL LEX, AL IGUAL QUE LAS OBRAS COMPLETAS DE SIMON BOLIVAR, ABAJO.


Por si no fueran suficientes todas estas librerías de la calle Obispo, a principios de la década del 40 abrieron sus puertas otras dos en la misma arteria comercial: Lex y La Victoria. La primera fue fundada por el abogado y periodista madrileño Mariano Sánchez Roca, exiliado republicano de la guerra española. Al igual que la firma P. Fernández, éste también logró establecer un importante taller de impresión donde se confeccionaron, entre otros títulos relevantes, las Obras Completas de José Martí, en 1946, y al año siguiente las de Simón Bolívar, ambas en dos tomos, papel biblia y ediciones de lujo. En la librería de la Editorial Lex, que tuvo por sede Obispo no. 465, se pusieron en venta fundamentalmente textos jurídicos, compilaciones de las leyes cubanas y libros de literatura.

Salvo alguna otra que quizás se nos escapa por haber tenido menos significación, estas fueron las principales librerías de la calle Obispo durante el período republicano. Como habrá podido apreciarse, todas ellas eran propiedad de inmigrantes españoles. No fue este un hecho casual. Durante aquella etapa de nuestra historia el proceso de producción, distribución y venta de libros estuvo casi por completo en manos de personas de origen español, como ya ha anotado el ensayista Ambrosio Fornet en su valioso estudio El libro en Cuba (1994). A la relación de estas librerías podrían sumarse otras no menos importantes, como Cervantes, Albela y Martí, situadas en otras calles habaneras y cuyos propietarios eran también españoles.

Actualmente los escaparates son el reflejo fiel de la política cultural del gobierno. En uno dominan los libros de cocina, astrología, autoayuda o decoración. La presencia de la literatura cubana se limita a los dos tomos de las Obras poéticas de Nicolás Guillén y una novela de la joven escritora Ena Lucía Portela. El otro está dedicado a la chemanía: doce títulos sobre el “guerrillero heroico”, en español, francés e inglés.

La Moderna Poesía, como el puñado de librerías de La Habana, es más bien un depósito arbitrario de libros donde los dependientes se aburren soberanamente a la espera del improbable comprador. La presencia de un manual sobre “estrategias de supervivencia empresarial” desconcierta casi tanto como la indigencia de los estantes de literatura cubana, donde faltan la mayoría de los grandes escritores, muchos desahuciados por su ideología política, desconociéndose sus valores literarios, artísticos y sociales. Con todo, el establecimiento mantiene la noble función para la que fue creado en 1890. Afortunadamente en los últimos años las Ferias Internacionales del Libro, los éxitos en el mundo de escritores cubanos como Leonardo Padura y una flexibilización de la política cultural, han mejorado sustancialmente esta nefasta política anterior. Ya se puede hablar de Lezama Lima, Reinaldo Arenas, Virgilio Piñera y Jorge Mañach. Pero todavía no se puede mencionar a ese monstruo de la literatura que fue Guillermo Cabrera Infante.

De su socia, situada enfrente, la librería Cervantes, con la que llegó a abrir sucursales en Sudamérica, no queda rastro. Y el local de su vecina,Ediciones Montero, creada en 1937 y especializada en temas de derecho, lo ocupa hoy el Comité Militar Municipal. Del Gato de Papel no quedan ni un bigote.

LA HABANA VIEJA DE NOCHE

LIBRERÍA JUAN CEBRIAN


PLAZA DE LA CATEDRAL

LIBRERÍA JUAN CEBRIAN
Siempre lo tuve muy claro: a partir de que concluyera los estudios primarios comenzaría a trabajar y siempre continuaría estudiando, aún sin tener claras mis aspiraciones, pero obtendría una carrera universitaria a toda costa y a todo costo. Un primo hermano unos 12 años mayor que yo trabajaba en una encuadernación y librería, ahi estaban mis mayores esperanzas para conseguir un trabajo y un financiamiento para mis estudios y se lograron. Mi padre insistió en que estudiara solamente, pero mis ansias de independencia eran muchas, asi que en julio de 1957 comenzó mi aventura laboral en la Librería y Encuadernación Juan Cebrián.

Juan Cebrián, dueño del negocio, era un gallego que en la guerra de España contra los moros analizó que esa no era su guerra y decidió desertar como fuera, para ello aprovechó una escaramuza y se escondió bajo las dunas de arena, lo dieron por muerto y así, andando por el desierto del Sahara encontró a un grupo de beduinos, nómadas del desierto que lo acogieron a cambio de su fusil y anduvo con ellos casi un año, hasta que encontró una aldea en las cercanías del mar Mediterráneo, resulta que estaba a salvo, en Argelia, territorio entonces francés. Dejó atrás la frugal vida beduina, donde jamás se bañó, calor extremo de día y extremo frío de noche, mucho té y frutos secos, lavarse las partes más íntimas solo ocasionalmente y otras costumbres ajenas a nuestra cultura (el agua era solamente para los hombres, las mujeres no tenían derecho a ese lujo).

En Argelia tuvo la suerte de encontrar un grupo de desertores españoles y junto con un grupo de ellos comenzar la conquista de América, en particular Cuba, tierra preferida de los gallegos. Pero después de muchos años de trabajo Juan Cebrián era el dueño de una mediana pero exitosa y reputable librería especializada en libros de Derecho y una encuadernación de lujo que trabajaba casi exclusivamente para la librería mas importante de Cuba: La Moderna Poesía. Este negocio lo comenzó conjuntamente con otro socio gallego, Montero, el cual abrió posteriormente una editorial exitosa de libros de derecho.


LA MODERNA POESIA

Juan Cebrián nunca se casó, era un militante católico destacado, miembro de la Orden de los Caballeros de Colón y respetuoso al extremo de los santos mandamientos. En fin era una persona decente. Adoptó y crió desde niño al hijo de una familia amiga venida a menos y no salió a su imagen y semejanza. Jorge Serra Almer, el adoptado, se puede catalogar como se dice en Cuba, un jodedor criollo. Ayudaba al padre en el negocio, pero llevaba la vida de un playboy a pesar de estar casado y tener dos hijas.

Juan Cebrián llevaba todo el negocio, las cuentas, los pedidos, los pagos, los impuestos, etc. y el hijo se ocupaba de la parte operativa. Mi entrada al negocio fue como encuadernador, había terminado la primaria y ya expliqué que en Cuba tener sexto grado equivalía a un preuniversitario actual, además había pasado cursos de mecanografía de forma autodidacta pues mi padre me compró una máquina Underwood Golden Touch, que se pagaba a base de seis pesos mensuales y venía con un manual para aprender mecanografía, y mi velocidad y precisión escribiendo a máquina era comparable a la de los famosos sargentos de carpeta de las estaciones de policía.

También me habia graduado de la especialidad de encuadernación en una escuela de oficios. Sumarle a esto mi disciplina y mi interés en seguir estudiando, fue suficiente para que a pocos días de comenzar a trabajar me propusieran un trabajo a tiempo completo (hasta ese momento habia trabajado medios días de lunes a sábado ganando tres pesos semanales) con un salario de siete pesos semanales y aprendiendo todo lo que llevaba el viejo Juan Cebrián, a la sazón de más de 65 años y controlador y ejecutor casi exclusivo de todo el trabajo.


CUBA Y CHACON

Muy rápido aprendí el trabajo que consistía en lo siguiente: Atender la librería o sea, la venta directa al público. Mecanografiar, a partir de los catálogos de novedades de las principales editoriales especializadas en Derecho, libros de México, Argentina, España y Colombia, el catálogo de ofertas semanales con la información sobre los diferentes títulos. Llevar a imprimir en Ditto, sistema de reproducción de la época a una imprenta cercana, recogerlo, ordenar los juegos y presillarlos y etiquetarlos para su distribución. Distribuir los catálogos semanales a los clientes usuales y otros bufetes de abogados y empresas, lo que hacía a pie tratándose de la Habana Vieja y en ómnibus a los de lugares mas apartados como Centro Habana y Vedado y algunos en la Víbora.

Nuevo recorrido a los dos días para recoger las demandas de los clientes. Realización del cómputo de libros solicitados para la compra, por Editorial y título. Consolidación con el dueño para ordenar la cantidad de libros a la editorial. Envío por correo aéreo de las solicitudes de libros a las editoriales extranjeras Recepción de los paquetes con los libros solicitados. Ordenamiento de los pedidos, su envoltura y etiquetado. Factura de los pedidos por cliente. Chequeo con el dueño de los pedidos a entregar y su forma de pago: al contado o a plazos y estado de las cuentas con los clientes. Entrega de los libros solicitados, muchas veces eran grandes volúmenes y tenía que entregarlos mediante el alquiler de un taxi que en esa época cobraban precios risibles hoy en día: de la Habana Vieja al Vedado entre 20 y 30 centavos.

Realizar depósitos en el Banco, en este caso el Industrial Bank, situado en la plaza de la Catedral, donde hoy radica el restaurante El Patio. Y así se repetía el ciclo, todas las semanas se recibian ofertas de libros nuevos y se les hacían saber a los clientes mediante catálogos propios, se hacía la solicitud a editoriales extranjeras y en menos de una semana estaban en nuestro poder, se pagaban a través del banco y nunca había errores. Nunca se pedía la cantidad exacta, sino algunos pocos ejemplares más que de iban a engrosar el fondo de la librería. El proceso de entrega era al día inmediato siguiente de llegar la mercancía y el que no pagaba al contado era porque tenía un límite de crédito prefijado con la librería y pagaba una cuota mensual fija, digamos un crédito de hasta cien pesos pagaba diez pesos mensuales. Eran pocos, la mayoría pagaba al contado, el sector era muy rentable y sigue siéndolo en el mundo.


CALLE BERNAZA, HABANA VIEJA

Por supuesto la juventud y las ansias de mejorar me hacían caminar largos trayectos con grandes cargamentos de libros para ahorrarme los ocho centavos de la guagua o los treinta del taxi, los que iban a parar a mi bolsillo, no por mucho tiempo. Allí aprendí algo que fue como una pauta para toda mi vida, al entrar por primera vez me dijeron: si usted necesita una hoja de papel o mil, pídala, no la robe, que siempre así va a obtener lo que necesita....nunca lo olvidé. Claro que el dueño valoró mi desempeño y muy pronto, todavía no tenía catorce años ni edad legal para trabajar y mi salario aumentó a la respetable cifra de veinte pesos semanales, más las propinas de algunos abogados y los ahorros logrados con mis caminatas bien cargado de libros.

La competencia de las librerías más fuertes y conocidas que además editaban e imprimían libros de derecho como La Moderna Poesía, Editorial Selecta, Editorial Lex y Ediciones Montero, por nombrar algunas, nunca pudieron acabar con pequeños negocios como este, que además eran bien productivos, tal es así que aparte de la Librería como tal y la venta directa de libros, existía un Taller de Encuadernación de mucho prestigio que siempre tenía mucha demanda, tal es así que la Moderna Poesía enviaba al mismo los trabajos de Encuadernación mas delicados, tales como los libros de colecciones a encuadernar en Pasta Española u otros para bibliófilos, a dicho taller, a pesar de contar con grandísimas instalaciones para ello, pero que no daban abasto a la demanda o tenían mucha más calidad encuadernadas por Cebrián. Pero mi aventura en el mundo de los libros solo estaba empezando.



BAR SLOPPY JOE´S, HABANA VIEJA

La Habana Vieja era entonces el centro político, comercial y sobre todo turístico de la Habana y había siempre un hervidero de turistas sobre todo norteamericanos y ninguno dejaba de ir a tres lugares: el famoso bar Sloppy Joe's, el Floridita (ambos conocidos internacionalmente) y la plaza de la Catedral.

Que no se me olvide comentar una anécdota, o no como tal sino algo que repetidamente veía, entre mis obligaciones estaba llevar depósitos al Industrial Bank como dije anteriormente, pues ahí en la Plaza de la Catedral era punto fijo e invariable, con su guitarra desvencijada (la que yo me había comprado para aprender a tocar, a un costo bien bajo, estaba mejor que esa) al que después fuera conocido como el cantor de la revolución al utilizar sus habilidades musicales para la difusión de los valores de la Revolución Cubana, cantando los hechos más relevantes y siendo cronista de los cambios acaecidos desde 1959, Carlos Puebla que iba con otro señor guitarrero detrás de los turistas desde la cercana Bodeguita del Medio hasta la Plaza de la Catedral cazando (hoy se diría jineteando) a los turistas norteamericanos. También en muchísimas ocasiones me tropecé en el Industrial Bank con el famoso poeta comunista Nicolás Guillén. En el Industrial Bank muchas veces cambiaba dólares y por cinco dólares me daban cinco pesos cubanos y 2 centavos. En aquellos momentos "el kilo (como se le dice en Cuba a los centavos) sí tenía vuelto".


ANTIGUO INDUSTRIAL BANK, HOY RESTAURANTE EL PATIO, A LA DERECHA LA CATEDRAL DE LA HABANA.


BILLETES DE LOS AÑOS 50

ESCUELA REDENCION


LO QUE QUEDA DE LA ESCUELA REDENCION.

ESCUELA REDENCION

Las escuelas públicas en Cuba antes de la Revolución no gozaban de mucha fama, al menos eso decía mi familia, por eso me inscribieron en una escuela privada la que una pareja de hermanas procedentes de Cantabria atendían y daban clases desde el nivel preescolar hasta segundo grado. Lo cierto es que mi afición por las imágenes y la lectura hicieron que mi abuela me enseñara a leer y escribir algo, por lo que al llegar a dicha escuela ya yo leía y escribía bastante bien.
"
Disfrutaba muchísimo los libros para niños profusamente ilustrados y sobre todo los comics, llamados en Cuba muñequitos", de los que me volví un adicto. Al alcanzar el segundo grado, no se cuánto se pagaba por esa escuela pero supongo que no mucho porque mi hermano también concurrió a ella y no eran tiempos de bonanza económica precisamente, pero se podía pagar y la educación era magnífica, impartida por las mencionadas hermanas de descendencia española, nombrándose la escuela "Las Montañesas".

Venía la decisión de donde continuar mis estudios, pero no había problema, estaba la Escuela Redención de la Sociedad Económica de Amigos del País, creada por Real Cédula de fecha 15 de diciembre de 1792, el entonces rey de España, Carlos IV, concedió autorización para establecer en La Habana esta Sociedad, surgida al calor de otras similares ya existentes en España y en algunos países suramericanos. A partir de 1899 se la designó con el nombre de Sociedad Económica de Amigos del País de la Habana.

Las secciones permanentes con que contó la Sociedad en su inicio fueron las de Educación, Estudios Económicos, Estudios Sociales y Literatura, Historia y Bellas Artes. También creó las de Ciencia, Agricultura, Industria Popular y Hermosura del Pueblo y Comercio. En el orden cultural la Sociedad abrió en el mismo año de fundada la primera biblioteca pública del país y creó, en 1816, su Sección de Educación, a la que se le asignó primero la tarea de inspeccionar la enseñanza primaria y después la dirección total de la misma. Fundó el Jardín Botánico en mayo de 1817 y la Academia de Pintura, Dibujo y Escultura «San Alejandro» en enero de 1818.

Los objetivos que llevaron a un grupo de habaneros ilustres a solicitar la creación de esta sociedad pueden considerarse de índole económica, cultural y social, fundamentalmente. Dado el atraso existente en la Cuba colonial, los Amigos del País se preocuparon por tratar de solucionar los problemas que afectaban al desarrollo de la industria, la agricultura y el comercio. tenía entre sus entidades un grupo de Escuelas a las que se accedía casi igual que un reinado, por herencia, es decir que si alguno de sus padres estudió en estas escuelas, usted podía tener la posibilidad de estudiar en ellas, había escuelas de varones, como Redención y otras de hembras, suyo nombre no recuerdo, así como la fundación Villate, escuela de artes y oficios, contigua a Redención.


La Sociedad administraba los legados Zapata, Tolón, Hoyo y Junco, Benítez, Villate, Martínez y Millet, cuidando y dirigiendo los notables planteles de enseñanza que de aquéllos dependían Todas las escuelas estaban ubicadas en mansiones donadas por personajes ilustres, la mayor parte patriotas ya mencionados.


SOCIEDAD ECONOMICA DE AMIGOS DEL PAIS, EN LA ACTUALIDAD ACADEMIA CUBANA DE LA LENGUA.

La escuela era un majestuoso palacete que habia pertenecido a Don Gabriel Millet y Lara. Gabriel Millet, el benefactor de la Sociedad Económica de Amigos del País, era director del Banco Industrial Pecuario, contribuyó a la causa revolucionaria de 1868 con la publicación de folletos y periódicos políticos, por lo que fue perseguido y emigró a España en 1869 tras ser detenido. Sobresalió también por la ayuda que proporciono a emigrados, prisioneros y cubanos desterrados en Europa. No son muchas las plumas que se han detenido a estudiar la vida de Gabriel Millet y Lara, ilustre benefactor habanero del siglo XIX , a quien la ciudad, y en particular la enseñanza pública, le deben estar eternamente agradecidas. Su legado resulta hoy poco conocido y hasta ignorado por muchos.

Fueron varios sus aportes a la patria, así como las virtudes cívicas que adornaron su personalidad, pero entre estos hay dos que resaltan por su contenido filantrópico y elevados sentimientos nacionales. Dichas mandas patrióticas resultaron la fundación del premio Luz y Caballero , el 26 de diciembre de 1890, en honor al insigne pensador, pedagogo y filósofo, a quien Martí denominó “el padre, el silencioso fundador”, y el establecimiento de un colegio público en la barriada del Cerro.

El abandono prevaleciente en la enseñanza en Cuba, unido a las no pocas deficiencias del sistema educacional, son causas más que suficientes para medir el verdadero significado de su legado, más allá de otras consideraciones. Una verdadera radiografía de tan comprometida situación resultó el censo de población realizado en el año 1899, durante la primera intervención norteamericana en la Isla. De acuerdo con el padrón, la población total de Cuba, en octubre de 1899, rebasaba ligeramente el millón y medio de habitantes y de ella casi 700 mil no sabían leer.

Con la medalla de oro del premio Luz y Caballero se reconocía la fecunda trayectoria y los inestimables servicios prestados al magisterio por destacados pedagogos, y con la medalla de plata se estimulaba a los alumnos de brillante desempeño. A partir de 1892 comenzó su entrega y se mantuvo de manera ininterrumpida hasta mediados del siglo XX . Con él fueron reconocidos algunos de nuestros más brillantes maestros y planteles de enseñanza de todo el país.

El 5 de enero de 1905, después de algunas obras de adaptación para satisfacer las necesidades del plantel de enseñanza, inició su labor docente la escuela “Redención”, en la antigua casa señorial, con una matrícula aproximada de cien alumnos, sin distinción de razas, tal y como el abogado Millet había dispuesto en su testamentaria.
Por sus aulas, y la anexa Academia de Arte Villate, construida años después, pasaron varias generaciones de alumnos de la barriada del Cerro. En esta última, se formaron importantes intelectuales y artistas de la plástica cubana contemporánea, como el pintor René Portocarrero, los escultores José Ramón de Lázaro Bencomo (Delarra) y Juan José Sicre, el caricaturista, periodista y pintor Armando Maribona o el arquitecto Eugenio Batista por solo mencionar algunos y como veremos en detalle.
Para el sostenimiento de tan importantes disposiciones, Millet y Lara donó sus capitales censados, así como las rentas urbanas y rústicas que poseía en Cuba. Entre ellas figuraban, por solo mencionar algunas, 25 acciones en el ferrocarril de Cárdenas a Júcaro, una finca rústica situada en la jurisdicción de San Cristóbal, Pinar del Río, y una casa de altos y bajos situada en la calle de Mercaderes, que había adquirido en remate público.


DON GABRIEL MILLET Y LARA.

La escuela contaba con cuatro aulas, de tercero, cuarto, quinto y sexto grados, así como con áreas para educación física y un terreno de béisbol y canchas para basketbol y volleyboll. El juego que mas se practicaba era el kickingball, mezclas de balompie con béisbol que nos apasionaba. Todavía recuerdo el himno de la escuela, dedicado a Don Gabriel Millet, el cual se cantaba invariablemente, después del himno nacional, cada día antes de comenzar las clases.

Para saber lo que era un maestro en Cuba bastaba con estar en la escuela Redención, todos eran personalidades que aún 60 años después recuerdo con cariño y respeto. La maestra de tercer grado, Lilia Veciana dulce y comprensiva nos corrigió todos los defectos o insuficiencias de lectura y escritura que tuviéramos. La maestra de cuarto grado, de apellido Collazo, no recuerdo el nombre, era la hija del director y maestra normalista, ya aquello decía mucho de ella, el de quinto grado, Portela, siempre vestido de bata blanca era toda una personalidad y nos machacaba sin consideración sus aventuras en Nicaragua, el lago Managua y los tiburones de agua dulce que en él había. Nos repetía hasta la saciedad la historia de los veloces tiburones Toro y Sarda que están considerados entre los seis escualos más agresivos del mundo. El lago Nicaragua es uno de los pocos lagos de agua dulce del mundo donde nadan tiburones cuyo hábitat natural es el agua salada, pero pueden permanecer hasta un año en agua dulce. Eso me lo aprendí casi como una poesía de tanto oirlo.

CARNES DE REDENCION Y VILLATE.

Y lo máximo, el Dr. Gaspar Aguero, abogado que también ejercía como profesor, era todo un personaje y de una gran cultura y sabiduría. Nos reíamos mucho con sus cuentos y sobre todo con su manía insaciable de tomar cafe con leche, para lo cual empleaba diariamente 4 de las botellas de coca cola que habíamos tomado en la merienda, para venderlas (a 2 centavos cada envase ) y traerle un café con leche, por supuesto eso lo hacía el responsable del aula o guataca como llamábamos, el que se identificaba con un galón en forma de estrella en su manga . Tenía una obsesión de confrontar con el maestro de quinto grado y siempre decía: esa gloria de la pedagogía cubana, el Doctor Portela.... además estaba la nieta de Perucho Figueredo, una de las figuras más brillantes de las guerras independentistas cubanas, conocido por ser al autor de la letra y música de La Bayamesa, Himno Nacional cubano, la letra de este himno tiene la característica de que fue compuesta desde la grupa de su caballo de guerra al entrar victorioso en Bayamo, este himno se da a conocer públicamente el día 20 de octubre de 1868. Al realizarse la Asamblea de Guaimaro el 10 de abril de 1869 es designado Subsecretario de Guerra y Mayor General del Ejército Libertador.

La maestra de inglés era ya ancianita y nos enseñaba el inglés de Leonardo Zorzano Jorrín, me aprendí de memoria una de sus clases, Candle in summer, que rezaba: In winter I get up at night and dress by yellow candle light, in summer quite the other way, I have to go to bed by day. I have to go to bed and see, the birds still hopping on a tree. And if it don´t seems hard to you, when all the sky is clear and bright to have to go to bed by day.

Tom is a boy, Mary is a girl. Tom is in the classroom, Mary is in the classroom too.

¿Quiénes de los que vivimos las décadas de los años 40 y 50 no recordamos estas frases? Eran las que leíamos en las primeras páginas del famoso libro de Leonardo Sorzano Jorrín para el estudio del idioma inglés, uno de muchos que escribiera este pedagogo cubano.
Tom is a boy, Mary is a girl… fue una frase que hasta llegó a usarse ¡como un chiste!, cuando un estudiante se encontraba con un conocido, el saludo era ése, para demostrarle que estudiaba inglés y podía hablarlo.
Hay un cuento muy simpático de Enrique Núñez Rodríguez que habla de un hombre ya mayor que en el pueblo hacía gala de que había vivido en Estados Unidos y hablaba un inglés perfecto. Eran los tiempos de la segunda guerra mundial y la guardia rural toma prisioneros a un par de extranjeros, pero no hablaban español, solo inglés. Ante la sospecha de que fueran espías nazis, de moda en esos años, traen al personaje que alardeaba de sus conocimientos de ingles y lo instan a interrogar a los detenidos. El hombre solo repetía: Tom is a boy, Mary is a Girl, Tom is in the classroom... Nada que al final apareció el americano dueño del central y aclaró que eran invitados suyos procedentes de Chicago. Hasta ahí llegó la fama de bilingue del personaje.



LIBRO PRIMERO DE INGLES DE LEONARDO ZORZANO JORRIN.

De memoria me lo se todavía.

Como hijo de un graduado de la escuela Redención tuve acceso a ella, claro siempre bajo un proceso de selección por lo limitado de la matrícula. Todos teníamos la misma clase de herencia, pero socialmente había muchas diferencias, habíamos hijos de obreros y había hijos de gente de buena posición económica que al conocer la calidad de la enseñanza preferían mandar allí a sus hijos a pesar de que podían hacerlo a escuelas privadas de muchas condiciones. Por supuesto había una asociación de ex-alumnos y se encargaban de ayudar económicamente a la escuela, pero su acceso, salvo los bienes de uso escolar y el uniforme, era totalmente gratis.


TARJA EN LA ENTRADA DE LA ESCUELA.

Anexa a la escuela Redención estaba situada la Escuela de Artes y Oficios fundación Villate. Gaspar Villate y Montes, excelente compositor que desde edad muy temprana supo inspirarse en la música. Murió en París el 10 de octubre de 1891 dejando su fortuna a la Sociedad Económica de Amigos del País. En la misma se daban clases de dibujo lineal, dibujo técnico, pintura, escultura, encuadernación, carpintería, joyería y platería, que recuerde. A mi por mi acercamiento a los libros, me gustó la encuadernación y allí estuve dos años, clases que comenzaban a partir de las 5 y 30 de la tarde en que terminaba en Redención.

La Escuela de Artes y Oficios Fundación Villate no era cualquier cosa. De ella salieron personalidades como: René Portocarrero (gloria de las artes plásticas cubanas), Roberto Artemio Iglesias González, Carlos Sobrino Rivero, Antonio Vidal Fernández, Armando R. Maribona y Pujol, Israel Córdova Berroa, Atilano Armenteros Ramos, Juan José Sicre Vélez que fue uno de los escultores cubanos más destacados y su escultura más famosa es Monumento de José Martí en la Plaza de la Revolución en La Habana. Aurelio Melero Fernández de Castr, pintor y escultor, promotor de todas las Artes plásticas en La Habana. De 1906 a 1929 fue Director de la Escuela de Artes y Oficios, Fundación Villate. Su producción fue abrumadora, abarcó todos los géneros de las bellas artes. Y en particular del que voy a hablar ahora.


RETRATO DE FLORA DE RENE PORTOCARRERO.

Entre mis compañeros en Redención y en Villate, se encontraba un muchacho vecino llamado José Manuel de Lázaro. Su hermano había estudiado también en Redención y Villate. José de Lázaro Bencomo (José Delarra) era su nombre y con 11 años, crea su primera escultura en el patio de su casa en la barriada del Cerro. Allí, coloca al Martí que tanto lo inspiraba. De joven anduvo de plaza en plaza, haciéndoles fotografías escultóricas a numerosos pobladores: al ciego, al violinista, al hombre que se sentaba en la esquina de la acera. Una hora le bastaba para terminar el "retrato". Y eran tantas las personas que le rodeaban cuando trabajaba en las calles, que su presencia llegó una vez a cerrar el tránsito y hubo que pedirle ayuda para dispersar el tumulto. Comenzó sus estudios de escultura en 1949 en la escuela de arte de Villate y luego amplía sus estudios en San Alejandro, donde muchos de los profesores eran graduados de Villate.

Con el tiempo y a partir de sus dotes naturales, de Lázaro obtuvo una beca para estudiar escultura en Italia. Regresó hecho un consagrado y adoptó el nombre de su mentor, de Larra. Fue uno de los más destacados escultores de Cuba en la segunda mitad del siglo XX. Fue director de la Academia San Alejandro y creador de monumentales conjuntos artísticos en varias provincias. Fruto de su genio creador vieron la luz más de dos mil obras de escultura, pintura, dibujo y grabado. Sus piezas forman parte de colecciones particulares en casi 30 países.


EL ESCULTOR Y PINTOR JOSE DELARRA.

No puedo dejar pasar esta etapa sin hablar de los comics, muñequitos como le decíamos nosotros. Había toda una cultura e industria alrededor de los muñequitos. Semanalmente se publicaban, fundamentalmente en México, ediciones de nuevas aventuras, el horizonte era muy amplio, Superman, Batman, Tarzán, la variedad de personajes de Disney, Cuentos de Misterio, La Dalia Negra, El Gato Negro, Cuentos fantásticos, Titanes Planetarios, Marvila, La Zorra y el Cuervo, Archi, La Pequeña Lulú, Porky, El Pato Lucas, El Halcón Negro, El Pájaro Loco, Cuentos de Brujas, El conejo de la suerte, El Spirit y otra serie interminable de personajes. Los muñequitos nuevos de la semana costaban 10 centavos, cifra bastante fuerte con la que podía ir al cine México y ver 3 películas, los de una semana pasada costaban 5 centavos y de más tiempo completamente nuevos hasta 2 por 5 centavos.

¿Cómo pude financiar mi gigantesca colección?, sencillo, la escuela Redención quedaba a diecisiete cuadras de mi casa, por lo que me daban 16 centavos para el ómnibus, ida y regreso. Yo religiosamente hacía ese recorrido a pie y tenía disponible diariamente 15 centavos igual a 6 muñequitos y todavía me sobraban 3 centavos. Mi colección se hizo tan grande que eran voluminosas torres de muñequitos bien clasificados y se hizo moda tener colecciones, por lo que aquellos que eran mas de mi gusto, como Tarzán, El Spirit, Supermán, La Pequeña Lulú y el Tío Rico MacPato, los obtenía a través de canje. Con el tiempo se perdió aquella colección que hoy añoro, aunque tengo la suerte de que amantes del comic como yo los hayan conservado y escaneado y haya podido disponer de ellos a través de Internet. Pero este es un tema apasionado para mi y lo trataré en otro artículo.

Al fin me gradúo de sexto grado en 1957. Hay que decir que la persona que obtenía el sexto grado en Cuba, sabía leer y escribir perfectamente y sin faltas de ortografía, asignatura que se recalcaba muchísimo, yo mismo participé en concursos de Ortografía de las escuelas de la Sociedad Económica de Amigos del País y siempre obtenía algún premio, accesit se les llamaba entonces, y además había obtenido una cultura general en historia, geografía, ciencias naturales y moral y cívica relevante, así como el dominio de las matemáticas básicas a la perfección. El que no aprobaba no aprobaba, no había concesiones de ningún tipo, a nadie lo evaluaban por el porciento de aprobados sino por su calificacion y condiciones para el magisterio.

Si tenías sexto grado, con el nivel educacional que había en Cuba, estabas preparado para la vida.


ESCUELA REDENCION TERCER GRADO, SEGUNDO A LA DERECHA DE LA MAESTRA.


PRIMERO A LA IZQUIERDA EN LA FILA SUPERIOR. SEXTO GRADO CON EL JODEDOR CUBANO EL DR. GASPAR AGUERO AL CENTRO.

EL CANAL DEL CERRO.



EL CANAL DEL CERRO.

En 1948 nos mudamos para el populoso barrio del Cerro, comparado con la tranquilidad de un pueblo como Bejucal, aquello era un cambio radical.

En 1803 cuando se trazó la Calzada del Cerro surge este barrio, y con el florecimiento de sus palacetes y quintas alrededor de la Calzada hacia 1840 El Cerro comenzó a considerarse como parte de San Cristóbal de la Habana. La urbanización de esta región y en especial la barriada residencial que surge a lo largo de La Calzada del Cerro, alcanzó por sus valores artístico/arquitectónicos relevancia nacional en el siglo XIX. Era el barrio residencial de moda del siglo XIX habanero. Se llenó de suntuosos palacios rodeados de jardines, casas quintas que hacen que esta población se urbanice bajo un trazado irregular a lo largo de la Calzada, donde las calles interiores se ven interrumpidas frecuentemente por los muros de estas grandes propiedades.

Es famosa la frase "El Cerro tiene la llave" vinculada al hecho de que en su territorio estaba ubicada la entrada de agua a la ciudad y la sede del acueducto que existe hasta nuestros días. Se encuentran en El Cerro el Canal de entrada de La Zanja Real: Primer acueducto habanero que por gravedad llevaba el agua a la ciudad desde 1592 hasta el siglo XIX. Está situado dentro del sitio arqueológico del Husillo, el Acueducto de Fernando VII: Realizado entre 1832/1835, sistema de abasto de agua a la ciudad por cañerías y gravedad y el Acueducto de Palatino: Depósito de agua del Acueducto de Albear. Este acueducto fue terminado en 1893 y sus construcciones son aún utilizadas en el abastecimiento de agua a gran parte de la ciudad.


ACUEDUCTO DE PALATINO (ALBEAR)

Precisamente muy cerca de ahí radicaba nuestra casa, una suntuosa casa de piso, paredes y techo de madera construida a principios del siglo XX con portal y patios gigantescos, y en un entorno predominando los obreros, albañiles, plomeros, carpinteros y trabajadores de servicios y otros dedicados a vivir de la santería o al tráfico de marihuana, con gran cantidad de solares o casas de vecindad, (hasta entonces no sabía que la gente vivía en esas pésimas condiciones) y estaba situada muy cerca de los nudos fabriles de Palatino y Buenos Aires, con la colosal productora de cervezas y maltas Tívoli, (ya entonces en declive por las nuevas fábricas construidas), de la Compañía Nueva Fábrica de Hielo, Crusellas, gran productor de jabones y detergentes y otros productos de limpieza y aseo, La Estrella y la Ambrosía grandes productores de chocolates y confituras, los entonces muy populares productos de perfumería Menem y otras industrias. En sus tiempos fueron celebres los salones del club cultural y artístico (Salvador#161) o el Blanco Herrera de la nueva fábrica de hielo, en Palatino.



PARQUE PALATINO

Pero ninguna entidad de tanto arraigo y popularidad como la que Santos Ramírez Arango hace reaparecer aquí para los carnavales de 1938 y que todavía existe, la comparsa El Alacrán. Fue antecedente de las escuelas racionalistas y de la Universidad Popular José Martí, que en marzo de 1924 estuvo provisionalmente en Cerro y Palatino. Aquí había estado el Cine Alaska y más tarde el Maravillas, uno de los principales de la ciudad y escenario de famosos artistas nacionales y extranjeros. Por entonces mi padre consiguió trabajo como capataz de una brigada de construcción de vías en el entonces Ministerio de Obras Públicas. Por supuesto para mi era una delicia irme con él y ver como se construía una avenida, la cantidad de pasos y rellenos que tenía y la calidad con que se entregaba la obra. Por supuesto que sentarme junto con el operador del aplanador era toda una aventura para un niño de mi edad.


EL CANAL DEL CERRO

Pero llegaron tiempos borrascosos, tras el golpe de estado de Batista en marzo de 1952 las cesantías de empleados públicos llovieron para ubicar a partidarios del nuevo régimen, muchos de ellos para cobrar sin trabajar, las famosas botellas. Entre los cesanteados se encontraba mi padre. La solución ante una época de crisis económica fue montar una fábrica pequeña de chancletas, de tela, de cuero, las llamadas chancletas de palo para bañarse, y otras.


MI PADRE A LA DERECHA CUANDO TRABAJABA EN EL MINISTERIO DE OBRAS PUBLICAS.

Recuerdo a mi madre y tía cosiendo y a mi padre saliendo todas las mañanas con una cesta de mimbre llena de chancletas, inclusive yendo hasta matanzas en el tren de Hersey y regresar muchas veces con la carga casi igual. Fueron tiempos difíciles pero llegó la solución a través de un tío que había ido a correr fortuna en Venezuela y se hizo medio experto en joyería y relojería y con sus ganancias invirtió en la Cooperativa de Omnibus Aliados (COA). Mi padre compró fiado una plaza de conductor y comenzó una mejor etapa de nuestra vida, pero eso es objeto de otras memorias.


CINE MARAVILLAS

BEJUCAL



BEJUCAL

San Felipe y Santiago del Bejucal proviene de la hacienda “Bejucal”, donde donó el Capitán Don Juan Núñez de Castilla en el año 1712, cuatro caballerías de tierra “para fundar una Ciudad”, con 30 familias que diseminadas en los campos cercanos se dedicaban al cultivo del tabaco. Cumplida esta primera disposición, entregó en propiedad a cada una de dichas 30 familias, un solar sin gravamen alguno, y además, una caballería de “monte firme” en calidad de arrendamiento, con una renta de 250 pesos anuales, excepto los dos primeros años los cuales les eran dispensados al objeto de que los favorecidos pudieran hacer el desmonte e iniciar sus labranzas. Donó también a cada uno de los pobladores: una yunta de bueyes, seis gallinas y un gallo, otorgándoles además el derecho de usar gratuitamente todo el ganado de su Hacienda. Este fue el origen de la villa cercana a Santiago de Compostela de las Vegas, nombre original de Santiago de las Vegas.

Bejucal es un pequeño pueblecito de la antigua provincia La Habana, muy cerca de la capital, con unos 25 mil habitantes y con varias cosas interesantes que lo hicieron famoso, las que enumero en orden de importancia según mis criterios.

1-Primer ferrocarril. El 19 de noviembre de 1837, Bejucal tuvo el privilegio de ser la sede (tramo Habana-Bejucal), del primer ferrocarril construido por España en el Nuevo Mundo, que constituyó a su vez ser el pionero en Iberoamérica, el segundo en el continente americano y el séptimo a nivel mundial.

Actualmente en Bejucal, en los altos de la Estación de Ferrocarril que aún presta sus servicios, existe el modesto pero significativo Museo Ferroviario más antiguo de Iberoamérica (desde 1837), en los terrenos de la otrora San Felipe y Santiago del Bejucal, inolvidable día en que el camino de hierro vislumbró el desarrollo industrial, en un trabajo mancomunado de la Corona Española y grandes hacendados criollos.


PRIMER FERROCARRIL EN CUBA, ESTACION.

El tramo de vía Habana–Bejucal resultaba, sin duda el más complejo de todo el proyecto. La elevación de Bejucal sobre La Habana era de 98 metros en 25 kilómetros, por lo que en ocasiones se hacía difícil obtener planos de 10 metros de inclinación. Las desigualdades del terreno demandaban complicados trabajos de infraestructura; resultaba necesario elevar terraplenes, rebajar lomas e incluso horadarlas. Incluía, también, la construcción de diversos puentes, uno de ellos sobre el río Almendares el que exigió la utilización de 200 pilares de cantería importados de Estados Unidos. En su construcción se emplearon esclavos (principalmente de origen africano), negros libertos, criollos, chinos, yucatecos (convictos mexicanos), irlandeses procedentes de Estados Unidos y naturales de las Islas Canarias, personal que frecuentemente se sublevó por el maltrato y la explotación a la que fue sometido.

En ocasión del santo de la Reina Isabel II, el 19 de noviembre de 1837, la “Real Junta de Fomento” inauguró solemnemente el Ferrocarril. A las 8:00 de la mañana salió el primer tren entre la Habana y Bejucal. Fue vital su implementación para la industria azucarera. Aquel primer viaje entre La Habana y Bejucal se produjo en una mañana invernal y lluviosa, lo que no impidió la aglomeración del público a lo largo de seis y media leguas (unos 35 kilómetros), asombrado de observar el paso del convoy despidiendo una humareda negra por su chimenea. El ferrocarril Habana – Bejucal fue un increíble triunfo tecnológico mundial. Su precio, en hombres, 12 muertos por kilómetro, un cadáver cada 83 metros.


CHARANGAS DE BEJUCAL

2-Las Charangas de Bejucal. No se puede hablar de Bejucal sin mencionar su popular Charanga de fin de año. Dicen, los que de estas cosas saben, que sus inicios fueron a mediados del siglo XIX, otros las llevan a fechas aun más antiguas. Lo cierto es que en diciembre en toda la ciudad de Bejucal, sus alrededores, y en efecto, la provincia de La Habana, se nota el entusiasmo por esta celebración a nivel de todo el pueblo.

Los orígenes de las charangas están relacionados con la "Misa del Gallo" del 24 de diciembre. Los dueños de las dotaciones de esclavos les daban el día de asueto y ellos, danzaban y tocaban sus ritmos en los alrededores de la iglesia. Con el tiempo el pueblo se agrupó en dos bandos: "La Musicanga", compuesta por criollos, mulatos y negros esclavos, y "Los Malayos", compuestos por españoles y criollos simpatizantes con la corona. La fiesta a pesar de sus orígenes se mantuvo siempre con carácter laico. Al calor de la iglesia parroquial de Bejucal y de los festejos navideños surgieron las charangas, fiestas populares tradicionales de este territorio. Versiones de algunos historiadores señalan que dos bandos de vecinos emulaban entre sí entrando a la Misa del Gallo con farolas, adornos, matracas y fotutos que hacían sonar dentro del templo a una señal del sacerdote. Cuentan que al salir a las calles comenzaba el jolgorio popular. Nueve días antes de noche buena se celebraban las misas de aguinaldo y en las noches los negros de las dotaciones cuyos barracones estaban al sur de la población calentaban los cueros de los tambores.

Carrozas y personajes: Las primeras carrozas se realizaron en andas, semejando las procesiones católicas, llevadas por cuatro hombres y representando elementos sencillos de poco peso. La iluminación era mediante velas. A principios del siglo XX cambian los nombres de los dos bandos; "La Musicanga" pasó a ser "La Ceiba de Plata" identificada con el color azul y el símbolo del alacrán mientras que "Los Malayos" se convirtió en "La Espina de Oro" adoptando el color rojo y como símbolo el gallo. Las carrozas en aquella época eran tiradas por bueyes, se iluminaban con carburo y trataban diferentes temáticas según la imaginación de sus constructores.


DIARIO DE LA EPOCA

Estas fiestas siempre han sido acompañadas por personajes típicos como: la Macorina, la Mujiganga, la Bollera, la Kulona y el Yerbero. Después del triunfo de la Revolución las carrozas han dado un gran cambio. Sus temáticas responden a eventos nacionales o internacionales, históricos y culturales. Su iluminación es eléctrica y son trasladadas por tractores desde los talleres donde se construyen hasta la posición que tradicionalmente han ocupado, La Ceiba de Plata frente al Cine Teatro "José Martí", y La Espina de Oro Frente al restaurante "Bodegón El Gallo".

Las carrozas ganan en complejidad y belleza construyéndose piezas más hermosas y monumentales que alcanzan una altura de hasta 23 metros. Es de destacar que quizás el único pueblo de Cuba donde habia dos liceos o sociedades, uno frente al otro en los extremos del parque central de la localidad y en los mismos iban a tocar los artistas más relevantes, por ejemplo en los años 50 Benny Moré en uno y la Orquesta Aragón en el otro. Eso dice de la calidad de estos festejos a los que concurrían personas de todas partes.

Sin dudas, Bejucal ha hecho a sus charangas y las charangas han hecho a Bejucal.


MAPA CON UBICACION DE BEJUCAL

3-Los Pinos Nuevos de Bejucal. Una famosa panadería y dulcería traspasó las fronteras del pequeño pueblo por la calidad de sus productos, nadie pasaba por Bejucal que no fuera a comprar pan o dulces a ella y su dueño expandió el negocio ejecutando una inversión importante, la mas moderna en su época en la Avenida de Boyeros y calle 100; cuentan que el día antes de la inauguración cruzó a la senda enfrente de la avenida para verla mejor y un auto lo atropelló y mató, pero no puedo dar fe cierta de ello, aunque es comentario en Bejucal.


CIUDAD DE LOS NIÑOS

MIRADOR DE LA CIUDAD DE LOS NIÑOS.

4-La Ciudad de los Niños. Monseñor Ismael Testé y Pérez era Párroco en Santiago de las Vegas, se dedicó a atraer a la juventud a la Iglesia. Tenía gran personalidad, era ocurrente y siempre inquieto. Visitaba las casas de las familias que lo invitaban, preferiblemente si le ofrecían almuerzo o comida. Al igual que el resto de los sacerdotes y monjas expulsados de Cuba en 1961, el Padre Testé inmediatamente se ofreció para continuar su vocación donde fuese necesario y fue acogido por la Diócesis de Houston.

Su obra de mayor beneficio y recordación fue "La Ciudad de los Niños" en Bejucal, construida en lo alto de una loma a la entrada del pueblo y que cuyo financiamiento promocionaba a través de un programa de televisión que tenía. Esta instalación fue posteriormente una base de misiles y unidad militar.



La Ciudad de los Niños fue un bello sueño hecho realidad, por la voluntad de un sacerdote y de miles de cubanos.

Si hablamos de Bejucal hay que mencionar su famoso restaurante El Gallo. Situado frente a la plaza de armas en la manzana donde estuviera ubicado el Palacio de los Marqueses de San Felipe y de Bejucal. En el hoy Bodegón El Gallo existía dicho palacio en el año 1740, pero un huracán y un incendio lo destruyeron totalmente, por lo que quedó abandonado. Hubo que esperar a la primera mitad del siglo XIX a que abriera sus puertas a los viajeros como fonda y posada. Otros personajes célebres que se hospedaron durante temporadas en la residencia nobiliaria también asistieron a misa en el templo bejucaleño, ese es el caso del gobernador de la Isla de Cuba Don Luis de las Casas y por príncipe Luis Felipe de Orleáns, quien fue rey de Francia. En 1839 fue visitado por el escritor cubano Cirilo Villaverde, autor de la novela Cecilia Valdés y en la década del setenta de la pasada centuria, cuando se convirtió en el Restaurante Insignia de Bejucal, disfrutaron del lugar destacadas personalidades de la cultura cubana, como Alejo Carpentier, Nicolás Guillén y Félix Pita Rodríguez entre otros.

Son muchos los personajes ilustres de Bejucal, algunos han aportado, a nuestra cultura y a nuestro país, una obra que trasciende más allá de nuestras fronteras. Carlos Díaz, director de teatro del grupo “El Publico”; Andy García, actor de cine y teatro reconocido internacionalmente; Félix Pita Rodríguez escritor, poeta, periodista, narrador y crítico literario cubano; Juan Carlos Alfonso destacado pianista, compositor y director de orquesta; Maria Elena Simeón, destacada científica y Juan José Barona Saturnino se distingue el ser habitante antiguo y protagonista de la historia de una localidad con identidad propia: Bejucal. Fue el mas versátil y entusiasta promotor cultural de ese pueblo.


ANDY GARCIA

Bueno este es Bejucal a grandes rasgos, pero cómo fui a nacer allí, si mi familia no era oriunda de ese pueblo es otra historia. Mi abuelo paterno, Bernardo Rodríguez, madrileño, llegó a Cuba buscando un mejor horizonte y lo encontró, en la década de los años 20 era vicepresidente del Banco Español de la Isla de Cuba, mi abuela paterna Amalia Valdés-Carranza y Somines, andaluza, llegó a Cuba acompañando a mi abuelo. El Banco quebró en 1926 y mis abuelos se fueron a vivir con los hijos más pequeños a Bejucal. Mis abuelos maternos Jose Búa y María Mencía, naturales de Toledo y criados en Asturias ambos, de origen sefardita y a los que no conocí, tuvieron una vida azarosa por la condición de anarquista y troskista de él, cuenta en secreto la familia que durante la huelga de 1935 fue preso, torturado y se suicidó y mi abuela murió de tuberculosis. Los hijos, cuatro en total, fueron repartidos entre varios hermanos de mi abuelo, los que vivían en Bejucal. Una de ellas se hizo cargo de mi madre. Por supuesto que nací en mi casa, con el auxilio de una comadrona y recuerdo con mucha nostalgia esa gran casa con inmenso patio, donde me sentía a mis anchas, con los árboles y una numerosa familia de curieles, tal es así que cuando mi familia se mudó para el Cerro, en la capital, me subí con solo 3 años a un árbol de guanábana y no quería bajar.

Si hubieran sido unos cuantos años después hubiera habido que amarrarme para que no me fuera.


BEJUCAL VISTA DESDE LA CIUDAD DE LOS NIÑOS.

Pero no puedo concluir este episodio sin hablar de dos temas interesantes.
Primero la familia Búa. Donde usted vea este apellido, salvo los de origen asiático donde prolifera este apellido, deben ser parientes míos. Es un apellido escaso en España y proviene de los sefarditas españoles, cosa de la que me enteré recientemente porque no conozco nadie en la familia que tenga que ver con el judaismo, pero algo debe haber pasado cuando la raiz de ese apellido está en Toledo, donde había gran número de sefardies y al ser expulsados muchos fueron a vivir a Constantinopla o Jerusalén, pero algunos se escondieron en Asturias, de donde provienen mis abuelos. El caso es que varios hermanos se separaron y unos vinieron a Cuba, otros a Argentina y otros a Estados Unidos, donde uno se ha hecho el más famoso de todos los Búa: el laureado pintor neoyorkino Justin Bua.

Siempre en mis trabajos me han llamado Búa, que es más identificativo que el común Carlos o Rodríguez. Aun hoy que mi correo electrónico que es carlosbua@gmail.com (bua es mas pegajoso que el repetitivo Rodríguez) recibo informaciones para Carlos López Búa y Carlos Manuel Búa, ambos de España, por equivocación.

Pero vamos a lo verdaderamente interesante de mi árbol genealógico más próximo: los Búa de Cuba. Todos los Búa de Cuba son parientes sin excepción. El patriarca de los Búa en Cuba tuvo una idea genial que no acabo de entender. Mi abuelo se llamaba Jose Ramón Búa, pero el resto de sus hermanos tenían nombres tales como: Violeta, Rosa, Lirio, Sirio, América, Oceanía, Liberto, y dos cuyo nombres no recuerdo, a uno le decían Pilo y al otro Foti. Foti era el borracho más conocido en Bejucal, cuando tomaba le daba por dirigir el tráfico a la entrada del pueblo, era un excelente zapatero, como casi todos los Búa, pero todo lo que ganaba se lo tomaba y el resto era para pagar la multa. Salvo Violeta y Rosa todos los demás nombres no aparecían en el santoral.


CONGA DE LAS CHARANGAS, AL FONDO EN BLANCO Y AZUL EL CINE DE BEJUCAL.


PLAZA JUAN DELGADO CON LA IGLESIA Y EL CINE A UN COSTADO.

El otro tema que no quiero dejar pasar es el cine de Bejucal. Se llamaba, como muchos en Cuba, Teatro Martí. Me encantaba ir al cine de Bejucal porque lo que vi ahí no lo he visto en ninguna otra parte. Era una experiencia parecida al encierro de San Fermín en Pamplona cuando se corre desesperadamente para que los toros no le alcancen. La entrada de todos los cines del mundo se efectúa mediante un acceso en el cual se presenta el ticket o recibo de pago para entrar a la sala. En el cine de Bejucal no era así. El cine abría 3 puertas hacia la calle minutos antes de empezar la función. Entraba todo el público en desbandada y después cerraban y venían por los dos pasillos contiguos al lunetario central, cuatro personas recogiendo los tickets de la entrada. De más esta decir que muchos muchachos se arrastraban por debajo de los asientos para llegar a los primeros después que hubieran pasado los "recogedores de tickets" y ver la función sin pagar. De pronto atrapaban a uno y ahí se formaba la algarabía y otros aprovechaban. Aquello era digno de una película silente o algo así, creo que el espectáculo es irrepetible.