domingo, 16 de marzo de 2014

LOS MUÑEQUITOS.


MUÑEQUITO DE SUPERMAN.

LOS MUÑEQUITOS.

En Cuba se le llama "muñequitos" a los dibujos en forma de revista que en otras partes del mundo se denominan mayoritariamente como Comics, Historietas o Tebeos.
En los años 40 y 50 había en Cuba muñequitos de todas las editoriales imaginables del mundo, en particular las editoras Novaro, SEA y Marvel y La Prensa.

También los diarios sabatinos y domingueros tenían secciones que los aficionados a los muñequitos seguían con disciplina, en particular a Tarzán, Mandrake el Mago, el Fantasma, Flash Gordon y Dick Tracy.


MUÑEQUITO DE TARZAN.

Un muñequito de estreno de la semana (casi todos sacaban números semanales) tenía un costo de 10 centavos, eso equivalía a dejar de ir al cine una vez o privarte de comer algo sabroso. Sólo los que tenían un poco más de recursos los compraban. Pero a la semana siguiente, el precio iba bajando aunque fuera un ejemplar nuevo y al mes ya este costaba 2 ejemplares por 5 centavos.

Yo estudiaba relativamente lejos de mi casa en la primaria, para ello me daban la merienda en un cartucho que se doblaba, como moda de la época, dentro de la faja y se llevaba como una alforja, y 16 centavos, 8 para la ida y 8 para la vuelta en el transporte público.


Muy pocas veces creo haber utilizado la guagua, quizás si estuviera lloviendo o algo así, si no, hacía el largo recorrido de 17 cuadras y me ahorraba los 16 centavos, claro que no me los gastaba todo en muñequitos, había un puesto de venta de empanadas de guayaba en el recorrido y ahí me comía una al costo de 5 centavos o 3 centavos según el tamaño, el resto lo iba guardando para el fin de semana, cuando hacía, con mi pequeña fortuna, la compra semanal de muñequitos. Siempre me preguntaban que por qué me iba tan temprano y respondía porque me gustaba llegar temprano, nunca dije que me iba a pie.


COLECCION DE MUÑEQUITOS.

Mis muñequitos preferidos eran Superman, Batman, La Pequeña Lulú, Tom y Jerry, Las urracas parlanchinas Tuco y Tico, Tarzán, el Spirit y como niño al fin los terroríficos Misterios del Gato Negro, La Dalia Negra y Cuentos de Horror y Misterio.

En resumen, en poco tiempo tenía inmensas pilas de miles de muñequitos, muchos de ellos de colección que eran intocables y otros que leía y conservaba bien para darle más valor y los montaba en una especie de vagoneta que tenía para ir a ver a varios compinches del barrio e intercambiarlos por otros.

Este era mi mayor entretenimiento, que entre los muñequitos y los libros que empezaba a leer con mucho gusto de Julio Verne, Salgari y clásicos de Dumas, me ocupaban todo el tiempo, no oía radio ni veía televisión, cuando la tuvimos, porque era un lujo en aquella época. Cuando llegó la televisión solo me gustaba ver las series norteamericanas de aquellos años, como Patrulla de Caminos, La Ley del Revólver, Bat Masterson, Las aventuras de Rin Tin Tin, Pájaros de acero, y la que no resistía era I Love Lucy, que para mi era una pesadez y a la gente le hacía mucha gracia, sobre todo porque había un cubano en ella (Desi Arnaz) que era una bomba humana de pesado.


TIRA COMICA DE TARZAN EN EL PERIODICO EL PAIS.

Creo que sólo el juego de pelota podía hacerle un poco de competencia a mi afición a los libros y los muñequitos, pero ellos eran menos peligrosos, la pelota había que jugarla en la variante de "las cuatro esquinas", donde cada esquina de la calle era una base, las pelotas podían caer en alguna casa y eso era problema, pero el mayor era que pasara el policía de posta en el barrio que venía desde lejos sonando su tolete o macana en las aceras, avisando que fueran despejando la pista. Rara vez nos aventurábamos hasta el llamado parque forestal, donde hoy está la Ciudad Deportiva, porque era un inmenso matorral, hasta una laguna tenía, y el único lugar donde se podía jugar pelota casi siempre estaba con gente jugando. Otra variante era ir al fondo del desaparecido Parque Palatino, pasando la zanja real, donde había un terreno nombrado "el biuti" (¿el hermoso sería?) y que si era un terreno de verdad y donde los mayores jugaban los fines de semana jugándose dinero, que iba a parar al equipo ganador.

Mi gigantesca colección costaría una fortuna en los tiempos actuales, además porque eran en casi su totalidad ejemplares nuevos, pero como ocurre con muchas cosas en la vida, no me ocupé debidamente de mantenerlos. Solo unos pocos ejemplares encuadernados en tomos con 10 volúmenes fueron conocidos por mis hijos.


MUÑEQUITO DE LA PEQUEÑA LULU.


En cuanto a las historietas cubanas entonces eran inexistentes, solamente unos pocos personajes en la prensa escrita como era Liborio, el Reyecito Criollo o el Hombre Siniestro en la Revista Bohemia, "La Historia de la II Guerra Mundial", "Cascaritas y Mango Macho" y "José Dolores en el Periódico Información, así como en El Diario de la Marina, El País y El Mundo, entre otros. En total circularon más de 400 personajes de historietas en el país, desarrollando en la población un gusto por este género.

Después de la Revolución surge Supertiñosa, de Virgilio Martínez, de mucha calidad e imaginación pero con una inclinación politizada excesiva y también "Recuerdos de Chamaco" de Fidel Morales. En 1970 aparece el personaje Elpidio Valdes de Juan Padrón que más tarde pasaría a la animación convirtiéndose en el más popular comic cubano de todos los tiempos. Ni voy a hablar de un personaje que se quiso popularizar mucho por la política pero que carecía de los valores mínimos, tanto como arte plástica como por su contenido que era el bodrio de "el loquito" de Nuez.

Pronto comenzaron los comics relacionados con la ciencia ficción, siguiendo el ejemplo de españoles, franceses, italianos o argentinos y con una influencia notable de los escritores de ciencia ficción soviéticos, muy imaginativos. Otro temática que gustó mucho fue la adaptación de obras literarias.

Hoy disfruto viendo muchísimos de esos ejemplares que me traen tantos recuerdos, al haberlos descargado de sitios en Internet y tener con ellos una colección virtual similar a la original o mejor aún. Los guardo como un tesoro al lado de mis libros preferidos, también digitalizados porque el libro tradicional se ha vuelto prohibitivo y el comic de hoy en día no creo que tenga nada de educativo ni atractivo. Debe ser que estoy viejo porque me pasa lo mismo con la música.


MUÑEQUITO CUENTOS DE MISTERIO.

COMIDA CUBANA


ROPA VIEJA, CONGRI Y PLATANOS MADUROS FRITOS.

“La patria es un plato de comida. Yo me como mi país todos los días”, le gustaba repetir al escritor habanero Eliseo Alberto Diego desde México, país donde falleció. El escritor, hijo del poeta Eliseo Diego, también fallecido en México y de Bella García Marruz y sobrino del músico Felipe Dulzaides y de la poetisa Fina García Marruz, acumuló toda su herencia literaria y artística de la familia y la tradujo en expresar poéticamente su añoranza por la comida cubana.

COMIDA CUBANA

Una de las cosas a la que ha tenido que acostumbrarse el cubano es a cambiar sus hábitos alimenticios a partir de las escaseces que se han sucedido una tras otra durante el último medio siglo. No se si peor ha pasado con los que han optado por vivir en otros países, creo que salvo los cubanos que viven en Miami, que por haber tantos han podido mantener inalterables nuestras costumbres culinarias, pero el resto se las ha visto bien difícil, por muy sabrosa que sea la comida en otros países, díganmelo a mi, que vivo ahora en México, que posee una comida extraordinariamente variada y muy conocida internacionalmente, pero siempre hay otras costumbres y formas a los cuales hay que acostumbrarse desde pequeño. Por ejemplo en México hay múltiples variedades de chiles (ajíes para nosotros) la mayor parte bien picantes, pero con los que pican menos el mexicano te dice una mentira piadosa: "eso no pica". Por muy rica que esté la comida en México no saben cuanto daría por comerme una yuca con mojo o un puré de malanga o malanga frita....

¡Nunca vayas a creerle a un mexicano que te diga que no pica!
Mi nuera gran aficionada al picante o a los chiles como se conoce aquí, cuando fue a Cuba no le cogía el gusto a la comida cubana porque no llevaba chile. Ni el Tabasco era picante o picoso como dicen los mexicanos, para ella y solo halló un cierto gusto comiéndose varios ajies "de la puta de su madre" que todos los cubanos sabemos que son candela.


SI LOS MEXICANOS TUVIERAN ESTOS AGUACATONES NO SE SABE A DONDE HUBIERA LLEGADO EL GUACAMOLE.

Pero resumiendo, el cubano fuera de Cuba siempre extraña algo, un ingrediente, el sazón, una vianda o una fruta, etc.

La comida cubana es una exquisita combinación de comida española y platos caribeños, por lo que constituía una gastronomía extraordinariamente nutritiva, quizás para los estándares actuales, demasiado grasosa, demasiados componentes cárnicos y fritos, pero que al final uno se pregunta: no como carne de puerco, no como grasas animales, etcétera, y cómo nuestros padres y abuelos que comían y hacían abuso de todo lo que ahora es malo y dañino para la salud, vivieron hasta los 80 y tantos y 90 y tantos años con una salud fuerte como un roble. Y al campesino súmenle un tabaco en la boca el día entero. ¿Quién tendrá razón?


EL BISTE DE RES: LO MAXIMO PARA UN CUBANO.

El cubano desayunaba (todo el mundo comía al menos pan con mantequilla y café con leche) y muchos otros lo completaban con sandwiches, medianoches y jugos. En el campo era normal desayunar carne de puerco frita y alguna vianda como malanga, plátanos o yuca hervida junto con un abundante y fuerte café cubano. El café con leche es una institución nacional, con un café con leche se enamoraba y se cerraba un negocio. Como bien dijo una vez el gran Alvarez Guedes, el cubano es el único en el mundo que le echa sal al café con leche, esa es una historia real que hay que averiguar de donde salió.

El cubano almorzaba abundantemente, los horarios de oficina mas usuales eran de 8 de la mañana a 12 del día y de 2 de la tarde a 6 de la tarde. Yo personalmente, que trabajaba en la Habana Vieja salía a las 12 del día tomaba una guagua hasta Palatino donde vivía, almorzaba opíparamente, tomaba una siestecita y antes de las 2 estaba nuevamente en mi trabajo. No eran almuerzos ligeros, eran verdaderas bacanales. Entre estas comidas se podían comer unos pastelitos de guayaba, unos churros, un tamalito, y tomar no se cuántas veces el café cubano, fuerte y negro con un vaso de agua helada.

El café es toda una institución en Cuba. Si usted llega a casa de un cubano invariablemente le van a "colar" un cafecito, si va a una reunión, ahí está presente el café, y al terminar cualquier comida en la casa o en un restaurante hay que tomarse un café. Y el café cubano es fuerte y bien negro, como el café expreso, mientras más fuerte mejor. Si el café está aguado, le dirá si "pasó por Santa Clara".

Es por eso que uno de los mayores negocios y más fructíferos eran las ventas de café. Invariablemente en cada esquina había una cafetería, que solo servía café cubano y leche por si usted quería un "cortadito" (café con un chorrito de leche). Todos eran similares, la cafetera marca Nacional, constantemente colando, y le servían un vaso de agua fría con bastante hielo. Y todo por tres centavos y así y todo se enriquecían con ese negocio que no paraba de vender. Y todo hecho con los mejores cafés nacionales que no tenían nada que envidiarle al café colombiano, nicaraguense o brasileño.


CAFETERA NACIONAL, UNA EN CADA ESQUINA.

Pero la comida también era de armas tomar.

El cubano no concibe que en su mesa no haya por lo menos arroz, frijoles de cualquier tipo, carne y algo frito, con preferencia plátanos maduros o verdes y otros no renuncian a una buena ensalada, la más socorrida la de tomate o la de aguacate. Por supuesto siempre tiene que haber postre, si son criollos, mejor. Y no puede faltar el pan. Para el cubano unos buñuelos (hechos con malanga y yuca, fritos y con un almíbar de anís): unas torrejas rociadas con vino tinto por encima, un arroz con leche similar al español, bien espeso y con canela espolvoreada, unos cascos de guayaba con queso crema, un coco rallado con queso amarillo y otros similares eran la máxima aspiración.


BODEGA CUBANA AÑOS 50.

Para el cubano la comida no tiene nada que ver con el clima. Por ejemplo unos platos exquisitos en Argentina como el locro y en México el pozole, solamente se comen en invierno porque son muy "calientes". En Cuba se come una fabada o un caldo gallego o cualquier otro potaje o sopa, aunque haya 35 grados de temperatura y eso provoque sudores extraordinarios. En este tema no se puede dejar de hablar del ajiaco criollo cubano con sus múltiples variantes, todas sabrosas. El Ajiaco es considerado el plato nacional de Cuba. Es un potaje o guiso de viandas y carnes.
Algunos historiadores opinan que un tipo de ajiaco, era ya consumido por los aborígenes cubanos (taínos y siboneyes) a la llegada de los españoles, debido al nombre, que proviene de la palabra ají, de voz indígena.

Otros historiadores argumentan el origen del ajiaco a la ciudad de Camagüey ya que existen referencias escritas de finales del siglo XVI (años 1501-1600) de que en la ciudad de Santa Maria del Puerto Príncipe (hoy ciudad de Camagüey) se hacia un Ajiaco colectivo para la celebración de Las Fiestas católicas de San Juan, el 24 de Junio, lo que hoy en día se mantiene como fiesta popular.
Se comía acompañado de casabe, práctica que aun se conserva.

La famosa cocinera cubana Nitza Villapol, en su estudio de la comida cubana, expresa que el origen del Ajiaco fue el cocido español, combinado con las viandas cubanas.
Otros historiadores explican que la importancia de mantener a los esclavos en buena condición física, alimentándolos adecuadamente y a su vez hacerlo lo mas barato posible, hizo que los españoles tomaran como base la olla podrida (guiso espanol, original de Burgos en Castilla y León) y le agregaran las viandas locales y un pedazo de tasajo.

El Ajiaco del Monte - que contaba con las tres clases de carnes (cerdo, res y pollo) es el que hoy conocemos como Ajiaco Criollo.
Como el Ajiaco es la mezcla de varios ingredientes su nombre se usa también para describir algo que envuelva varias cosas.


UNA COMIDA BIEN CRIOLLA: PUERCO ASADO, CONGRI Y MALANGA CON MOJO.

Pero la máxima celebración gastronómica de un cubano es la mesa de nochebuena. Ahí se reunía toda la familia y en la casa más pobre no faltaba este menú: frijoles negros, arroz blanco, Lechón asado con mojo criollo, yuca con mojo criollo, ensalada de lechuga, tomate y rabanito, turrones españoles de jijona, yema y alicante, nueces, avellanas, higos y dátiles, quesos, vino tinto y sidra. A esto se podía acompañar con otras delicadezas, como pacanas o mazapán, pero el que enumeré era el más usual. Y como no había quien se comiera ni tomara aquel superbanquete, al día siguiente se volvía a la carga. Era usual terminar la nochebuena con uno o varios, si lo resistían "España en llamas" que era una liga de sidra y coñac españoles a partes iguales. El exquisito trago surge debido a la abundante producción de sidra en España, esta es una bebida tradicional de la península Ibérica y precisamente en la región fronteriza con Francia accidentalmente combinaron esta bebida con el cognac francés y al notar su buen sabor quedó registrado en toda la región y pasó a otros países desde entonces ha ganado gran popularidad.


EL FAMOSO SANDWICH CUBANO SIN IGUAL EN EL MUNDO.

Mi abuelo era español y siempre tenía en la casa un barrilito de madera lleno de un vino gallego fuerte y espeso; con mis 6 o 7 años no me dejaban tomar, solo me daba a probar un poco de Anís del Mono o de Viña 25 de Pedro Domecq un día de celebración. Pero el día de navidad era mi oportunidad. Al día siguiente de la nochebuena, temprano todo el mundo seguía dormido de la comelata y la tomadera, y ahí aprovechaba yo con mi vasito y abría la llave del barrilito. Por supuesto que a la hora en que se levantaba todo el mundo entonces yo era el que estaba dormido.

Más de 50 años después, aproveché un viaje de mi esposa a España, a la sazón ciudadana española gracias a la Ley de Memoria Histórica Española o Ley de los Nietos y le encargué como condición inevitable, me trajera una botella de vino Marqués de Riscal o Azpilicueta y Romeral, así como otra de brandy Terry Malla Dorada.

Los amigos y la familia en España explicaron que esas no eran ni remotamente las mejores marcas de vinos o brandy y expusieron que la emigración española hacia América estuvo constituida principalmente por personas de bajos ingresos y que esos eran bebidas, que aunque eran de buena calidad, no eran de las mejores, pero eran las que ellos conocían o consumían a partir de sus posibilidades económicas. Interesantísima observación que creo que muy pocos conocen y mis contemporáneos viven convencidos de que lo que tomaban era lo mejor y más refinado. Y si eso no era lo mejor lo que reservaron para la máxima calidad fue algo fuera de este mundo.


AJIACO CRIOLLO CUBANO.

Hoy en día es muy famosa la hamburguesa, He probado de todas, cubanas, McDonald´s, Burger King, etc. La verdad que no le llegan a la humilde frita criolla ni al tobillo. La frita cubana se vendía en cualquier esquina, costaba 5 centavos y se la preparaban al momento con papitas fritas a la juliana y cebolla. Era carne limpia y bien adobada, nada parecido a las hamburguesas plásticas de ahora.
Y los pescados y mariscos no se diga, eran tan baratos y todos frescos y en muchas esquinas había un puesto de fritas y en la otra un puesto de ostiones y huevos de carey. Todos los días después de comida, me iba a estudiar en el Instituto y antes de subir el ómnibus me tomaba unos ostiones, con sal, limón y catsup y un toque de salsa picante. Aquello iba directo al cerebro.

Y hay que hablar de las croquetas cubanas, las históricas, similares a las españolas y deliciosas, las que fueron degenerando con las escaseces alimenticias. Le llegaron a llamar croquetas Sputnik porque se pegaban al cielo de la boca, también croquetas explosivas porque en serio que explotaban cuando se freían, y por supuesto era una masa casi 100% compuesta de harina de trigo. A un plato tan exquisito se le relegó a la ínfima categoría. En las fiestas, eran infaltables dentro de la famosa "cajita" y sólo los hambrientos se las comían, el resto las dejaban. Nunca me olvido de las croquetas vietnamitas hechas por Quihn, una amiga de Alexander y compañera de estudios, que para mí constituyen las más deliciosas que he comido.

En Cuba había mucha desigualdad, es cierto, pero todavía hoy sigue existiendo y creo que es mayor la desigualdad, pero además estoy seguro de que existirá siempre porque ello lo pongo a la par con la teoría, que más que teoría es una realidad, de la evolución de las especies de Darwin, los más fuertes e inteligentes triunfan y los otros que o son débiles o vagos no pueden triunfar, por eso dejo a un lado la desigualdad. Es por esa desigualdad que se habla de que en Cuba había hambre, no dudo que haya habido injusticias, pero el que trabajaba y luchaba desayunaba, almorzaba y comía y siempre podía a aspirar a algo mejor.

Prueba de ello son dos productos que hoy en día solo están presente en las mesas de los más pudientes y por ejemplo en México constituye uno de ellos un plato exclusivo de navidad. Hablo del bacalao de noruega salado y el tasajo uruguayo o carne salada. Estos platos eran antes infaltables en cualquier cocina cubana, pudiente o pobre. Siempre se podían ver colgados en la cocina las pencas de bacalao o tasajo y uno pasaba furtivamente para arrancarle un pedazo y comerlo. Sus máximas expresiones en Cuba: el aporreado de tasajo con arroz blanco y boniato hervido, y el bacalao con papas a la cubana. ¡Cómo los extraño!


COCTEL DE OSTIONES

En un país donde los precios eran bien bajos quizás usted no podía tener un carro (aunque lo podía comprar a plazos y la gasolina costaba nada mas y nada menos que 29 centavos el galón, sí el galón=3.785 litros), la inmensa mayoría comía como el cuerpo se merece. Una libra de carne costaba entre 7 y 12 centavos, un huevo un centavo, (tenía un tío en Bejucal que venía a La Habana con dos canastas y vendía los huevos criollos (huevos bien rojos y de mejor sabor) a tres huevos por dos centavos, un litro de leche pura con una pulgada de crema en su parte superior, dando fé de su pureza, entre 12 y 15 centavos, una libra de arroz 3 centavos, las viandas, verduras y frutas prácticamente regaladas y estoy hablando no de precios de oportunidad, si usted compraba en los almacenes de chinos, estas siempre le hacían competencia al bodeguero gallego y le cobraba medio centavo menos por libra de arroz, para poner un ejemplo.

Y ya que hablamos de los chinos, como no añorar los puestos de frutas y viandas de los chinos, de los cuales había uno en casi cada esquina, frutas, vegetales y viandas siempre frescos y además algunos contaban con venta de frutas frías y helados, más deliciosos no he probado nunca. Y frutas de todo tipo no importa que fuera su estación o no. En tiempos de estación de mangos era común ver pasar en la mañana a un carretón de caballos o mulos o camioneta con mangos de distintos tipos, no se podía caer en la tentación, al caer la tarde volvería a pasar y los precios eran casi regalados para liquidar la mercancía.


ALMACEN DE CHINOS AÑOS 50.

Como dije en casi cada esquina había un puesto de chinos y enfrente, invariablemente una bodega de españoles. Tanto unos como otros vivían dentro del propio local del comercio. En esa bodega se acostumbraba a hacer las compras, llamadas "mandados", del día, y no pagar, el gallego con su infaltable lápiz en la oreja, lo anotaba en una libretica que llevaba el comprador y la deuda se liquidaba cuando se pudiera. No creo que nadie hiciera trampa con eso, era una relación de mutua confianza.

En muchas otras esquinas también había una farmacia o una caficola, como le decían. En la esquina de mi casa había una Farmacia y también allí vivía el boticario o farmacéutico. Era un señor muy circunspecto, pequeño y calvo, pero muy serio y atrayente de los clientes, pues les daba consejos sobre salud y medicamentos, así como increíblemente sobre medicina natural y uso de plantas, lo cual afectaba su negocio pues dejaba de vender medicinas. Parece que le fue bien y puso a mitad de la calle una peluquería que pronto fue muy concurrida porque en su puerta había una máquina de hacer frozen, de chocolate y vainilla con una calidad que no he vuelto a ver, aunque era prohibitiva porque su precio era el doble del de un helado normal. Su nombre era Benito Perales.

Años más tarde, no se que fue de él, pero su esposa se hizo famosa en Miami vendiendo los productos de belleza que Benito había fabricado, así se hizo rica y famosa Mirta de Perales. Para que no digan que detrás de toda fortuna no hay un talento y muchísimo trabajo y empeño.

Algunas historias cuentan que Mirta Raya, conocida internacionalmente por el nombre Mirta de Perales, nació el 2 se septiembre de 1922 en Rancho Veloz, Las Villas, Cuba, donde solía cortarle el pelo a sus vecinas a cambio de un pago ínfimo, mientras su madre trabaja en la capital de empleada doméstica. Cuando reunió algunos centavos le pasó un telegrama a su mamá que decía: ¡mamá, ven, que ya estamos ricos!.


MIRTA DE PERALES.

A los 14 años, Mirta decidió abrirse paso en La Habana, donde colocó un anuncio en un periódico en el que ofrecía sus servicios de peluquera y manicura a domicilio, sin conocer la ciudad. Hasta que conoció a Benito Perales, un farmacéutico 10 años mayor que ella con el que se casó el 6 de enero de 1944 en la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Andando el tiempo la pareja tuvo dos hijos y consolidó la firma de productos para el cabello que la haría famosa. Se separó de Benito a principio de los década de 1960.

En 1962 la empresaria se marchó de Cuba “para no volver” con sus hijos tras sufrir un arresto de nueve días en la fortaleza de El Morro.
Rica y famosa en Cuba y con cinco dólares en la cartera, Perales retomó su carrera en Miami tras ganarse la vida arreglando cabezas y pies, tal como en sus años juveniles. Con el tiempo, puso en práctica su experiencia, su olfato para los negocios y su indiscutible carisma y fundó Mirta de Perales Inc., el emporio que distribuye sus productos en Estados Unidos.

Pero lo usual en las casas era comprar las cosas que se iban a consumir en el día y dejar el refrigerador para la leche y el agua y algunas otras cosas que lo requirieran. La mayoría de las familias en los años 40 y 50 del pasado siglo cocinaban con carbón, era lento y sucio, pero esos sabores maravillosos no vuelven.


FRITA CUBANA

Todavía recuerdo que la comida de los domingos era casi invariablementeel arroz con pollo, porque este animalito costaba tres veces más que la entonces miserable carne vacuna, que hoy es ansiada por los cubanos como el oro rojo, lo prohibido y es su lujo mayor comerse un bisté de palomilla con papas fritas. En ese entonces se prefería comprar los pollos vivos, en pollerías y no congelados como hoy en día. Si a este plato le falta el pimiento morrón de lata y los petit pois, no servía.

El cubano es goloso por naturaleza, muchos han sido los factores que lo han afectado para poder alimentarse como lo enseñaron y como lo hacían sus ancestros, pero aún la mayoría del pueblo, nacido en épocas donde ya no existían esas costumbres, por falta de los productos, no deja de reconocer de que la comida cubana anterior a la revolución es algo no solo que no se puede olvidar, sino que constituye una meta poder recuperar algún día, dentro del país o fuera de él.


ARROZ CON POLLO EN LA CASONA.

Y no se puede hablar de gastronomía cubana sin hablar de las cantinas.
Originalmente las cantinas solían ser locales frescos y algo húmedos donde se almaceban y se ponían a la venta algunos productos cárnicos tales como embutido. También se refería en España a los lugares donde se almacena el vino: la bodega. En España también es una especie de local donde se vende generalmente vino.

Hoy en día la palabra queda referida a los locales donde se vende vino en los ámbitos rurales, se emplea mucho en los Cuarteles y agrupaciones del ejército indicando el lugar de esparcimiento de la tropa. En México la cantina es tradicionalmente un tipo de bar que está frecuentado por hombres y cuyo propósito es el de servir alcohol y algunos aperitivos como las botanas.
A finales del siglo XIX la palabra se traspasó al idioma inglés en el sur de los Estados Unidos, dando lugar al sinónimo de bar, saloon. La palabra cantina es empleada hoy en día como una simple "taberna" del sureste o con ambiente mexicano donde se sirven bebidas alcohólicas.


"COMER DE CANTINA".

En Venezuela el uso de la palabra cantina se refiere al lugar en las diferentes instituciones de educación (escuelas, colegios, universidades) en donde generalmente el alumnado(estudiantes, a veces trabajadores de la institución) compra desayunos o meriendas.
Esta acepción también la tiene en Cuba, pero además existe otra muy singular: "comer de cantina".
Muchas personas en ocasiones, o como unos tíos míos, nunca cocinaban, siempre comían de cantina, que no era más que encargar a personas que se dedicaban a elaborar alimentos (nunca menos de cuatro platos como prefiere el cubano, o sea, arroz, frijoles, carne, vianda frita y ensalada), según previa solicitud y llevársela a su casa a la hora prefijada en una serie de cuatro o más compartimientos que se transportaban como uno solo y en cada uno de los cuales venía cada componente.

Por lo regular eran muy buenas cocineras, la calidad era excelente y el precio muy bajo. En mi casa despreciaban esa práctica y hasta la criticaban, pero la verdad cada vez que podía iba a jugar con mi primo Héctor para ser invitado a "comer de cantina".


TOSTONES

Seguro que cualquier cubano que vivió en los años 50 recuerda estos comerciales, tan presentes en nuestra vida:

Arroz Jon Chi, chi que crece, chi que desgrana, chi que le va a gustar"

Coma manzana. El que come manzana siempre gana. Gana en salud, gana al saborear. A la manzana coloradita, ninguna fruta la puede igualar. Coma manzaaaaaaaaana.

Con Chorizos El Ferrolano, no hay fabada señorita

El anunciante del arroz El Chino, que decía, Aló gente, ¿a ti té guta?, a mí también

La leche condensada La Lechera es siempre la mejor.

Kresto: (Ternero) Mami yo quiero mi leche con Kresto. (La Vaca) Enseguida mi vida.

Nela Hot Pack: se mantiene suave y fresco, se mantiene suave y fresco (como un tren en movimiento)

Ooooye, lo que te voy a decir. Cuando quieras tomar un buen café, un café aromático y sabroso, exija el detallista que le de Pilón que es el café más delicioso. Café Pilón sabroso hasta el ultimo buchito.

Péguese al jamón, pero que sea Niágara


Señora, para Chorizos el Miño, Y para butifarras La Mía

y miles de otros que harían interminable esta nota.

A la mayoría de los cubanos que se van a vivir a otros países, usted los puede reconocer fácilmente.

Recuerdo un cuento del gran escritor de ciencia ficción norteamericano, Ray Bradbury, que forma parte de su famoso libro El Hombre Ilustrado, en el cual unos policías viajan en el tiempo para buscar a una pareja que ilegalmente había viajado al pasado.

Enseguida los apresan porque ven que estaban sentados en un centro gastronómico y tenían varios platos diferentes de comida, varias marcas de cerveza diferentes, varias cajas de cigarros de diversos tipos, literalmente: "...habían bebido los licores raros, habían comprado y saboreado comidas insólitas, perfumes, cigarrillos, todo lo que escaseaba en un futuro donde sólo la guerra era importante. Sólo un hombre del futuro podía hacer eso, un hombre que hubiese soñado años y años con cigarrillos y licores. En el armario se amontonaban sesenta y siete botellas de charteuse, coñac, crema de cacao, ajenjo, vermouth y tequila, y ciento seis paquetes de cigarrillos turcos, y ciento noventa y ocho cajas de cigarros habanos..."

Eso le pasa a un cubano cuando llega a un lugar donde la comida y las cosas que hacen la vida placentera, son abundantes. Pregúntenle a Francisco Céspedes, el cantautor, que dice que todavía que han pasado mas de veinte años después de vivir fuera de Cuba, siempre come apurado porque le parece que la comida se va a acabar.


LECHON ASADO A LA CRIOLLA.

Y esto no se puede acabar sin hablar del pan con lechón: Dondequiera pan con lechón, a veinte centavos. El pan de flauta era fresco, y luego de servidas las masas con sus correspondientes gorditos y pellejitos crujientes, el vendedor lo rociaba con un mojo de naranja agria, ajo y cebolla. Si a uno le gustaba el picante, le echaba un aliñado de vinagre con ají guaguao y pimienta. Que salga un solo cubano en el mundo y diga que esto no es lo máximo.















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miércoles, 5 de marzo de 2014

CINES DE LA HABANA


RADIOCENTRO ANUNCIANDO CINERAMA.

El dia que Marlon Brando nos deje, todos los demás actores subiremos un escalón. (Al Pacino).

Antes de la era de la televisión, y aún con ella, la Radio y el Cine, en primer lugar, era el entretenimiento favorito de los cubanos.

En La Habana existían 132 cines, en una ciudad de un millón de habitantes para una media de un cine por cada 7500 habitantes. Me atrevo a apostar que esa proporción era mucho mayor que muchas de las grandes ciudades del mundo contemporáneo y muchísimo menos que lo actual. El cine era un medio bien barato, al alcance de todos los bolsillos; por supuesto había circuitos de películas de estreno, como el Carrerá, y una buena cantidad de salas de cine y cine-teatros tales como RadioCentro, Mónaco (me gustaba mucho este cine no solo por el cine en sí y que era de películas de estreno, sino porque tenía la hasta entonces única máquina en la que usted echaba cinco centavos y caía un vaso de cartón con la etiqueta de Coca Cola y lo llenaba hasta arriba sin derramarse, muy entretenido para un adolescente), Payret, Los Angeles, Rodi, Atlantic y otros más. Y era una aventura ir al cine Verdún y ver como por la noche su techo se abría.

En 1958 Cuba alcanzó la cifra más alta de espectadores en los cines de su historia con casi 400.000 espectadores. Después nunca más ha podido rebasar esa cifra, que se apoyó en los más de cien cines existentes en la capital y la tupida red de cines de barrio dotados con las más modernas tecnologías de la época.


CINE CUBANO ANTES DE LA REVOLUCION.

Pero lo más impactante y los más concurridos eran los cines de barrio. Con precios entre 10 y 40 centavos, con matinés para los niños y días de damas donde las mujeres acompañantes no pagaban, eran un atractivo inigualable. No había muchacho que no esperara con ansias el mediodía del domingo para disfrutar de la matiné y darle continuidad a los episodios que lo tenían enganchado.
La programación casi era estándar para todos los cines: avances de los nuevos filmes, anuncios, un noticiero, la película ¨de relleno¨o clase B (muchas veces excelentes filmes), dibujos animados o documentales cortos y el invariable filme principal. El cine más cercano a mi casa era el Maravillas pero no era mi predilecto porque ahí solo pasaban películas españolas, mexicanas y argentinas, aunque muchas de ellas eran excelentes, pero una cuadra más allá estaba mi preferido: El Edison.

Mi padre era amigo del hermano del dueño y a su vez vecino de mi compañero de escuela el que después fuera famoso escultor, de Lázaro, conocido por de Larra. Así que de vez en cuando nos daban unos pases para entrar gratis al cine de lunes a viernes y así me daba el banquete de la vida. También estaba el cine México, cercano al desaparecido puente de Agua Dulce, donde ponían 3 películas por 15 centavos, pero este era un cine que estaba bastante deteriorado, a veces se llenaba de todos los muchachos del barrio y había que ir a la platea y esta no tenía respaldo, era de madera y similar a los estadios de pelota en sus lugares más baratos, estar cuatro horas en esa incomodidad por mucho que disfrutaras las películas no era nada fácil.

Si no conocí todos los cines de La Habana, creo que impuse un récord porque fuí a cines de todos los extremos de la ciudad persiguiendo películas.

Había otros cines como el Rialto, el Bélgica, el Actualidades o el México que proyectaban 3 películas y además todos los cortos mencionados, aquello era como un disco de larga duración.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, La Habana había crecido con el surgimiento de nuevas barriadas y una clase media económicamente apoderada. También aumentó el número de salas de cine: El Mónaco, en el reparto Sevillano; Atlas, en la barriada de Luyanó; City Hall, en el Cerro; Salón Rosa, en Cotorro; Ambassador, en Playa-Marianao… Teatros como Carral, en Guanabacoa, y Céspedes, en Regla, se readaptaron para salas de proyección.

Los más elegantes contaban con equipos de aire acondicionado, pero los que no lo tenían, siempre contaban con extractores y ventiladores que hacían el lugar sumamente agradable aunque hubiera calor afuera.


SALON DE CINERAMA EN RADIOCENTRO.

En los cines de barrio era popular el grito de "cojo suelta la botella" cuando una cinta se trababa o se producía una breve interrupción. El "cojo" seguramente fue el proyeccionista de algún cine que quizás fuera adicto al alcohol y en su mareo no cambiaba los rollos de cintas a tiempo, y por ello se hizo popular el dicho, lo cual era inevitable en cualquier cine ante la menor interrupción. Un peligro latente era sentarte en asientos con chicles pegados o tener cuidado con las colillas de cigarros que tiraban los usuarios de la platea o piso superior hacia abajo. Era habitual que en todos los cines hubiera una pequeña cafetería donde se vendían confituras, golosinas, cigarros y refrescos. Cuenta Alvarez Guedes que el cubano es el único en el mundo al que le obligaban a taparse la boca al salir del cine...el nunca supo por qué, solo le decían: "tápese la boca". Me consta que es así y todavía no tengo la explicación. Debe ser la misma de no bañarse hasta pasadas tres horas después de comer o no salir destapado del baño porque cogías un "aire".

En lo particular en el cine Edison, en la Calzada del Cerro, cuando podía me tomaba los refrescos más caros entonces: Nao Capitana, una especie de batido de chocolate con leche o Naranja Nehi, casi un jugo puro de naranja y los más deliciosos "peters" Hershey. Otros cines como el Valentino en la esquina de Tejas tenían un vendedor ambulante al que no se le entendía lo que pregonaba, pero vendía muchísimo.

Me gustaba mucho algo particular de los cines de barrio: la propaganda de las películas a exhibir. Primero era un pequeño papelito impreso por ambas caras donde tenía los horarios y las películas con sus actores (siempre me ha preocupado mucho que se le da mucho valor al actor y casi no se habla del director) y en todos los días de la semana siguiente. Después en la entrada de los cines había varios carteles impresos de las compañías distribuidoras con la propaganda del filme, pero lo mejor eran los carteles a varios colores, tamaños y tipos de letras que invariablemente pintaba con pinceles un rotulista, que además firmaba en letras pequeñas su nombre. Estas personas, que no eran muchas siempre tenían trabajo pues cambiaban creo que diariamente el rotulado de todos los cines del barrio, y recuerdo que en el mío eran varios: Edison, Coloso, México, Maravillas, Principal, Valentino, Los Angeles y Mara, todos me quedaban a no más de un kilómetro de camino. Cada vez que pasaba por un cine me lo encontraba dibujando.




SALA DE PROYECCION AÑOS 50.

Pero lo sorprendente era que de los filmes venían a Cuba pocas copias (las principales distribuidoras de las grandes empresas productoras, Metro Goldwyn Mayer, Universal, Paramount, Columbia, etc, estaban casi todas en las calles al fondo de la terminal de Omnibus Nacionales cerca de Ayestarán y contaban con excelentes condiciones de almacenamiento, climatización, humedad y custodia), las que eran distribuidas entre los cines por un muchacho en bicicleta. Recordemos que los filmes venían en pesados contenedores de metal con cinta de 35mm con una duración de unos 20 minutos, por lo que era verdaderamente un arte y casi un deporte olímpico andar las calles de La Habana, de un barrio a otro, en una bicicleta con una carga considerable de cintas, transportándolas de un cine a otro para darle continuidad a la proyección sin que esto fallara nunca. Conocí a un joven que se dedicaba a este trabajo y estaba más flaco que una vara de pescar por el pedaleo incesante y la carga al cuarto de proyectores, siempre situado en lo más alto del cine.

Cuando un muchacho le proponía a la novia escaparse al cine, las cosas se podían poner más o menos intensas en la zona más apartada del “gallinero”(platea alta), si no estaba cerca la chaperona, o no
importunaba la acomodadora con su linterna. Era una alternativa que terminó creando una bonita tradición. Una alusión a esta costumbre era el dicho: "si tu me la movietoones y a mi se me paramount,
yo te la metro goldwyn meyer por la columbia pictures...."



HEMORRAGIA DE CINE SOVIETICO: 99.999999...% ERAN DE GUERRA.

Dos acontecimientos importantes fueron Cinerama, una opción para no tener que ver las películas en tercera dimensión con espejuelitos de cartón con un ojo verde y otro rojo a través de papel celofán. El otro y más importante e impactante fue Cinerama.

En 1947, se inauguró oficialmente el Cine Teatro Warner como parte del complejo Radiocentro en la capital cubana, surgía un estilo lujoso, moderno y funcional para un complejo cinematográfico teatral que marcaría pautas en las prácticas de este ámbito. Pocos años después en junio de 1953, la instalación había inaugurado también la tecnología del sistema norteamericano de 3Dimensión exhibiendo el filme Casa de Cera.

El 24 de febrero de 1958, se reinauguró el cine teatro RadioCentro después de varios meses cerrado tras una reconstrucción a un costo de 250 mil pesos para instalar el sistema cinematográfico Cinerama del cual la empresa exhibidora (propiedad de los hermanos Mestre, dueños de circuito CMQ de Radio y Televisión, la publicitaria Mestre Conill y el Edificio FOCSA) contaba con la exclusividad para Cuba y el área del Caribe.

Cuba fue el primer país del Caribe y el tercero de América Latina que estrenó esta tecnología, hasta ese momento sólo existente en Buenos Aires, Argentina y Caracas, Venezuela.
La primera película exhibida en Cuba se llamó This is Cinerama y lo hizo entre ese día hasta el 25 de agosto de 1958, cuando más de 200 mil personas la habían visto. El sistema estuvo en operación hasta noviembre de 1960, sólo con películas de este tipo. En ese período se proyectaron:

-This is Cinerama
-Holiday
No hubo muchas películas en Cinerama, y además el sistema llegó tarde, pues con los cambios que se avecinaban pronto esto no tendría continuidad.


CINE DE BARRIO. ANTIGUO CINE NEPTUNO EN LA ACTUALIDAD

En la memoria emotiva de los mayores viven Cantinflas, Tin Tan, El Llanero Solitario, Kirk Douglas, Sofia Loren, Humphrey Bogart y cientos más. El cine negro estadounidense o los grandes musicales de Hollywood atraían por igual al público.

Pero no hay nadie como Marlon Brando. No lo ha habido ni lo habrá jamás. Nadie, nunca, ha sido capaz de impactarme tanto interpretando un personaje. Al Pacino, Humphrey Bogart, Michael Caine, Jack Nicholson, Robert Duval, Dustin Hoffman, Anthony Hopkins, el inmenso Robert de Niro,....son todos mis favoritos, maravillosos actores, pero nadie como Marlon. Su intensidad, su carisma, su fascinante personalidad la que trasladaba a su personajes, es inalcanzable para cualquier actor.

Marlon Brando es el cine en sí mismo. El es "el actor" igual que en el canto fue Sinatra "La Voz", son inalcanzables.

Marlon Brando encadenó, seguidas, tres de las mejores interpretaciones de la historia del cine: Un Tranvía Llamado Deseo, Nido de Ratas y Julio Cesar. Con las dos primeras y de la mano de Elia Kazan, cambió por completo la forma y los métodos de actuación que existían en ese momento. Con Julio Cesar, dio una lección a los que dudaban del talento del actor americano en comparación con los grandes actores británicos. Y que decir de Nido de Ratas o La Ley del Silencio. Interpretación mil veces imitada y nunca igualada. Ni sus imitadores James Dean de escasos recursos, Monty Clift (grande también) o Paul Newman (otro peso pesado, pero lejos del talento de Marlon) , ni sus herederos (Al Pacino, Robert De Niro o Sean Penn) han podido igualarlo.


MARLON BRANDO EN SU CARACTERIZACION DE EL PADRINO.

No me perdía una película de Marlon como fueron : Sayonara, El Rostro Impenetrable, Dos Seductores, Reflejos en un Ojo Dorado, Rebelión A Bordo o Motin del Bounty, La Jauría Humana, Queimada,etc...Una etapa, los sesenta, con altibajos y poco brillo. Fué Coppola, quien le "recuperó" para el cine con El Padrino. Y que decir de ese papel...., Brando creó el personaje masculino (con permiso de Borgart y su Rick en Casablanca) más legendario de la historia del cine. A partir de ahí, se aisló del mundo huyendo de la fama, y eligiendo sus papeles en función de con quien trabajaba (Apocalypse Now, The Score), del sueldo que le pagaban (Superman) o simplemente, para reirse de su propio mito (El Novato). Su final, con desgracias familiares incluidas, no fue el que este dios del cine hubiera merecido.

Pero entre toda su filmografia, no se puede olvidar su composición mas compleja en El Ultimo Tango en París. En esa hermosa película se muestra mas vulnerable que nunca. Atormentado, visceral....puro Brando. Bertolucci le deja a sus anchas y el actor nos ofrece su interpretación más personal. Nunca he visto a nadie apoderarse de la pantalla como lo hace Brando en esta película, salvo en El Padrino, ya que a ese nivel no ha llegado nadie.

Como dijo Al Pacino: "El día que Marlon Brando nos deje, todos los demás actores subiremos un escalón".

Hasta que “se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”. Tenía razón el cantante Carlos Puebla. Se apagaron los proyectores. Se confiscaron las películas. Las productoras abandonaron la isla. Las salas fueron intervenidas por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Casi un tercio cerró los primeros años. Se seleccionaron las películas en función de criterios ideológicos. Cintas soviéticas, checas y polacas subtituladas se adueñaron de las pantallas, aunque nunca se prohibió del todo el “decadente” cine capitalista. El público desertó. Sin mantenimiento de ninguna clase, el deterioro de las salas fue imparable.


LA BALADA DEL SOLDADO, DE LAS POCAS PELICULAS SOVIETICAS QUE COMBINABAN GUERRA Y AMOR.

Mientras tanto, los cines de barrio comenzaron a depauperarse. Para finales de los años setenta, muchos presentaban huellas evidentes de desidia y abandono. En la segunda mitad de los setenta e inicios de los ochenta, los cines principales de la ciudad se anotaban éxitos de taquilla con la exhibición de películas como Tiburón (Sangriento), de Spielberg, o Cujo (el perro asesino). En los años 60 y principios de los 70 solo había ocurrido con Vals para un millón, película checa sobre las Espartaquiadas y las españolas La Vida Sigue Igual de Julio Iglesias y Cera Virgen de Carmen Sevilla. El resto eran películas de guerra rusas y de "los países", como se le decía entonces (países socialistas de Europa del Este, o sea, Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Rumania, Bulgaria, Hungría, Yugoslavia y por supuesto la Unión Soviética), las cuales aportaban algunas obras de arte y muchísimos panfletos.


CINE YARA, ANTIGUO RADIOCENTRO.

La gran mayoría de esos cines ya no existen o se encuentran en pésimo estado. En la Habana, capital del país con una población de 2,1 millones de habitantes había 18 cines en 2011.
En la actualidad, con la excepción de los cines ubicados en la céntrica avenida 23 del Vedado y los que con motivo de la celebración del Festival de Cine Latinoamericano reciben una priorizada atención estatal, los cines habaneros han ido desapareciendo lentamente, y los que subsisten presentan pésimas condiciones constructivas y de infraestructura para disfrutar de un buen filme.

Respecto al cine nacional, hay que decir que antes de la Revolución cubana de 1959 el total de películas filmadas fue de aproximadamente 80. Se destacaron La Virgen de la Caridad (protagonizada por Miguel Santos) y Romance del Palmar (con Ramón Peón). Muchos actores cubanos también hicieron presencia en México y Argentina. Músicos como Ernesto Lecuona, Bola de Nieve, Rita Montaner, Benny More y Rosita Fornés también actuaron o participaron en la banda sonora de películas de diferentes países.

Al período comprendido entre 1959 y 1969, muchos críticos cinematográficos lo bautizaron como la «Época de oro del cine cubano», generalmente por la producción de Lucía (1968) por Humberto Solás y Memorias del subdesarrollo (1968) por Tomás Gutiérrez Alea. Estos dos directores son catalogados como los dos mejores que ha tenido Cuba. La película Memorias del subdesarrollo fue seleccionada entre las 100 mejores películas de todos los tiempos por la Federación Internacional de Clubes de Cine, pero probablemente la más notable de la última década del siglo XX fue la película Fresa y chocolate (1993) por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. Trata sobre intolerancia y presenta la amistad entre un homosexual y un joven revolucionario militante de la Unión de Jóvenes Comunistas. Fue la primera película cubana nominada a los premios Oscar.


CINE RIVIERA.

Existen notables diferencias entre el cine cubano realizado antes de 1990, principalmente con presupuesto del ICAIC, y el cine posterior a la caída de la URSS. A partir de ese momento histórico y hasta la actualidad, se han diversificado las formas de producción del cine y el video en Cuba, principalmente a partir de la llegada de las tecnologías digitales, lo que ha propiciado una producción independiente increíble en volumen y calidad.

Además, al igual que en la literatura, se ha dado una mayor apertura para abordar temas críticos acerca de la sociedad cubana actual, aunque estos documentales y filmes suelen proyectarse solo en festivales de cine y muestras de poca distribución, destacándose la televisión por su ceguera en no transmitir el cine nacional que pudiera constituir motivo de señalamiento o crítica de la sociedad.
El futuro del cine cubano es incierto, al igual que lo ha sido la permanencia de las salas de cine.

Es verdaderamente lamentable por lo que ha significado el cine para el cubano.


PIRATERIA EN CUBA.

En el mundo, a pesar de todas las teorías de que con el desarrollo de la televisión el cine desaparecería (lo mismo se dijo de la radio cuando apareció la televisión y ahí sigue ocupando un papel de primera importancia en todo el mundo), el cine sigue vivo y bien vivo a pesar no solo de la televisión sino de las cintas de video primero y después del DVD y el Blu-Ray y del gran depredador de todos los medios: Internet. Nada ha podido ocupar el lugar del cine. En Argentina, México y Panamá el cine es un entretenimiento buscado y ciertamente no muy caro, las salas son sofisticadas, normalmente están formadas por complejos de salas y tienen otras variantes como el iMAX y hasta cines que ofrecen comidas y bebidas como parte del espectáculo.

El cine se ha renovado y aunque muchos buenos directores como Fellini que dice que le gustan más las series televisivas que las películas actuales (yo comparto esa opinión) y del gran Martin Scorsese que dice que el cine actual en su mayoría es una sucesión rápida de imágenes y sonidos que no dicen nada, siempre hay en buena cantidad filmes que vale la pena ver, muchos para verlos más de una vez.

Mientras tanto en Cuba proliferan las películas piratas de cualquier parte, la distribución de materiales descargados de internet y la prohibición de salas privadas de cine en 3d, todo lo que no oferte el monopolio estatal es vetado y eso es lo que la gente busca sin saber que ahí hay cosas que vale la pena ver y una gran mayoría de cosas de nula calidad, nocivas y que no aportan nada a la cultura personal. Algún día se darán cuenta del daño que se le ha hecho a la cultura y superación personal de las personas con las políticas prohibitivas en la música, la literatura, el teatro y sobre todo en lo que más le gusta al cubano: el cine.


CINE RODI, ACTUAL TEATRO MELLA.

CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.


CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA. ACTUAL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES, COLECCION ARTE UNIVERSAL

En México, la Nueva España de la colonia, la influencia española fue extensa, pero la populosa población autóctona sobrevivió, y el mestizaje fue muy grande, imponiendo al final una cultura mixta producto de ambas culturas, en la que predominó por sobre todas las cosas la religión católica, impuesta a los nativos mexicanos y sus descendientes a sangre y fuego. En Argentina, para poner el ejemplo de dos de los países más grandes de América con influencia española, ocurrió otro tanto, aunque la población indígena casi desapareció, pero también se contó con la influencia de la numerosísima migración italiana y de otros países de Europa en menor medida, de la cual la huella en ese gigante país es innegable.

Sin embargo en Cuba, con una población indígena que fue prácticamente extinguida, casi todos, salvo la población negra descendiente de esclavos, era en su inmensa mayoría o española o descendiente de españoles. A eso se le sumó, después de la independencia de Cuba y a principios del siglo XIX una aún mayor migración española en busca de nuevos horizontes ante una España desgastada económica y moralmente por sus guerras coloniales, así como las infructuosas guerras que comenzó con Marruecos después de haber perdido todas sus colonias, lo que hizo a muchos españoles jóvenes desertar y buscar un nuevo horizonte en América y en particular en Cuba.


RECIBO DE PAGO DEL CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.

Es por ello que toda la cultura española siguió dominando por completo toda la primera mitad del siglo XIX tanto en la gastronomía, la música, el comercio, la literatura, el teatro, las costumbres, en fin en todo el espectro cultural y económico, aunque la influencia en el campo económico fue cediendo ante el empuje del capital norteamericano. Los cubanos no le dicen "gallego" a los españoles por otra razón que no sea que la emigración mayoritaria era de Galicia, seguidas en tamaño la Asturiana, la Isleña y la Catalana. Los españoles y sus descendientes se agruparon en sociedades culturales y de ayuda mutua, que comenzaron con el Centro Español y después fueron derivando en otras más regionales. Las más fuertes fueron las que mencioné anteriormente, sin desdorar a otros que también tenían una buena presencia.

Fueron precisamente el Centro Gallego de La Habana y el Centro Asturiano de La Habana las instituciones con mayor cantidad de miembros y por ende con mayor poderío económico. Prueba es que en el lugar más deseado de La Habana de entonces, el Parque Central, uno frente al otro, estas asociaciones tenían su sede en espléndidos, lujosos y funcionales palacios. En mi familia había descendencia de madrileños, andaluces y asturianos. No se cuando se decidieron por el Centro Asturiano, creo que cualquiera de los dos eran excelentes en todos sentidos, pero como el que conozco es el Asturiano voy a hablar de él.


QUINTA COVADONGA DEL CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.

El más importante logro del Centro Asturiano lo constituyó la creación de su casa de salud, la Quinta Covadonga, inaugurada en marzo de 1897. El surgimiento y desarrollo de este centro asistencial era el plato fuerte del Centro. Menos conocida, fue la labor de instrucción y difusión cultural iniciada entre los asociados desde los primeros tiempos, con la apertura de cursos nocturnos que permitieron elevar la escolaridad de sus miembros y de los hijos de éstos. Instaladas en el edificio social, se mantuvieron abiertas escuelas para niñas y varones en horario diurno y en nocturno en niveles elemental y superior y de comercio. Ya por los años treinta del siglo xx, en el plantel Jovellanos, recibían instrucción más de 2 mil alumnos.

La sociedad llegó a contar con 130 delegaciones en las principales poblaciones de Cuba y tres en los Estados Unidos: en Tampa, Cayo Hueso y Nueva York. De estas, la primera disponía de tres mil asociados, moderno edificio y un sanatorio, también denominado Covadonga. Asimismo, existían delegaciones en Santo Domingo, capital de República Dominicana y en Oviedo, Asturias. En 1930, la cifra de asociados ascendió a 60 mil, que para fines de los años 50 del siglo xx alcanzó los 80 mil, con nuevas delegaciones abiertas en Gijón y Avilés. Para esta fecha, el plantel Jovellanos se había trasladado a la finca San José o Trujillo en un magnífico edificio con frente a la calzada de Buenos Aires, en comunicación con la Quinta Covadonga.

En esa edificación funcionó asimismo el Hogar de Ancianos del Centro Asturiano. En estos años finales, el presupuesto de la entidad alcanzó los dos millones setecientos mil pesos, de los cuales se destinaba un millón novecientos mil para la Quinta Covadonga y ciento ocho mil para las escuelas Jovellanos.


SALONES DEL CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.

Por la suma de $2.75 mensuales, en esos momentos iguales al dólar, usted era socio del Centro Asturiano y ello le daba derecho a: utilizar los servicios de la Quinta Covadonga, lo que comprendía consultas, análisis de laboratorio, dentista, medicinas, intervenciones quirúrgicas, en fin todo lo relacionado con la salud pública. Hasta dentro de la Quinta Covadonga había una capilla que hacía a su vez las funciones de funeraria, por lo que usted podía enfermarse y hasta morirse y que lo enterraran por solo $2.75 al mes. Para no descartar nada hasta mis primeros espejuelos o lentes me los dieron en esa quinta.

Otro servicio era referido a la educación. El Centro Asturiano contaba con varias escuelas primarias y el Plantel Jovellanos en el cual estudié Comercio, pero que también impartía nivel secundario. Usted podía concurrir al Centro Asturiano, frente al parque Central y utilizar allí todos sus servicios, cursos de idiomas, cursos de danza y baile español, cursos de guitarra española, biblioteca, salones para fiestas que se reservaban sin costo alguno y lo que se consumiera era a precios preferenciales. A su vez había inmensos salones para leer la prensa, revistas, juegos de cartas, ajedrez, damas y billar en sus variantes carambola y Chicago.

El juego de billar era muy popular y existía en todos los barrios, sobre todo en su variante americana, Chicago, pero estos eran por lo regular centros de mal vivir donde había borrachos y jugadores profesionales y siempre terminaban en reyertas; nunca concurría a ellos pero me gustaba el juego y por eso lo aprendí en el Centro Asturiano y cuando tenía un tiempo libre lo dedicaba a ello. Mientras jugábamos podíamos consumir magníficos sandwiches, chorizos y jamón gallego, así como vino, cervezas, sangría o jugos todo por precios irrisorios.

Si volviera a vivir en esa época habría trabajado un poco menos y disfrutado un poco más del Centro Asturiano, de verdad que valía la pena. Nunca ví una discusión, todo el mundo era amable, te sentías como en casa. Pero lo más importante, por un módico precio tenías garantizado lo que hoy en día es una hipoteca, la salud.


BILLAR.

COMERCIO Y BACHILLERATO.


CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.

Al terminar el sexto grado y comenzar a trabajar tenía varias opciones, una dedicarme al trabajo y no estudiar más nada, opción apetitosa teniendo en cuenta lo bien que me fue financieramente a mi escasa edad, pero esa vía la deseché al recepcionar positivamente los consejos que me daban.

La segunda era estudiar en el preuniversitario, de 5 años de duración y para la cual tenía que contar con 14 años y solamente tenía 12 y la tercera estudiar Comercio. Esta última vía la seleccioné por ser afín con mi trabajo y darme posibilidades de estudio mas ligeras, veremos por qué. Opté, en lugar de la Escuela de Comercio de La Habana, sita en Ayestarán y 19 de Mayo y cerca de mi casa, por otra más cercana y con buenas referencias: El Plantel Jovellanos del Centro Asturiano, que era exclusivo para los socios del mismo, del cual lo era y ya hablaré de las ventajas que esto brindaba, ya que también me quedaba inclusive más cerca y con mejor horario para no afectar mi trabajo.


PLANTEL JOVELLANOS DEL CENTRO ASTURIANO. AL CENTRO ULTIMA FILA CON CAMISA DE CUADROS McGREGOR.

Las asignaturas, entre otras que allí se cursaban, eran: Contabilidad, Finanzas, Caligrafía, Taquigrafía, Inglés y Mecanografía. Al comenzar las clases me presenté a examen de suficiencia en Mecanografía y yo creo que escribía tan bien y tan rápido como el profesor. Mi padre me había comprado una máquina Underwood con un método de aprendizaje que aproveché bien, así que era una asignatura menos a cursar. También en Inglés I y II ocurrió lo mismo. Sólo había estudiado el conocido método de Leonardo Sorzano Jorrín en 5to y 6to. grados en la Escuela Redención,con la ya citada profesora Lilia Veciana, la nieta de Perucho Figueredo, el autor del himno nacional cubano; pero me gustaba el inglés y tenía facilidades para los idiomas en particular para ese, por lo que de forma autodidacta estudié otros métodos como Berliotz y Fries y sobre todo un curso por correspondencia con ejercicios y discos de vinyl de Hemphill School el cual fue un préstamo y estaba incompleto pero me ayudó muchísimo. En la escuela se daba el sistema Lado, así que tenía en mi cabeza una liga tremenda de métodos.
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INSTITUTO DE SEGUNDA ENSEÑANZA DE LA VIBORA.

Mi caligrafía, me enseñaron Pitman, era buena, así que pasé también esa materia sin muchos sofocones y me daba más tiempo para estudiar las que no conocía. Debo reconocer que no me gustaba y pasé bastante trabajo con la taquigrafía.

Recuerdo esos tiempos, donde en Cuba los veranos eran fuertes pero no para impedir que la gente fuera al trabajo en cuello y corbata y traje y las mujeres con medias, los inviernos eran bastante fríos y yo sólo tenía un jacket bastante escuálido, marca Saturno no se me olvida, con el que pasaba unos buenos escalofríos, sobre todo al salir después de las 11 de la noche con la influencia de un "norte" o frente frío que eran entonces más crudos, atravesar toda la Quinta Covadonga y salir por la puerta trasera de la misma, contigua a la capilla donde se velaban a los muertos.



A partir de que tenía facilidades para cursar Comercio y no tenía que dedicar un tiempo muy grande a los estudios, me permitió prepararme para otra meta, pasar el examen de ingreso a la Segunda Enseñanza (Preuniversitario) propio para aquellos que no habían cursado séptimo y octavo grado. Había un libro grueso que preparaba al aspirante en Matemática, Español, Historia de Cuba y Universal, Geografía y Ciencias y se llamaba Lecciones de Ingreso a la Segunda Enseñanza.

Creo que casi me lo aprendí de memoria y con muy buenas notas logró entrar al Instituto de la Víbora en su curso nocturno, alternando el primer año con el último de Comercio, el cual me era mucho más fácil. Las clases eran hasta pasadas las 12 de la noche desde las 7 de la tarde y no había como fue en Cuba posteriormente, muchas opciones de revalorizar un examen insuficiente, sólo una vez y si no aprobabas no podías continuar estudiando. Además aquello constituía un esfuerzo y costaba dinero, así que no se podía desperdiciar.



Había que comprar una buena cantidad de libros y cuadernos de trabajo y todos adquirirlos en la Librería La Polilla, cercana al Instituto la que todavía, hasta hace unos años existía. Por supuesto los textos eran publicados por los propios profesores: Añorga en Matemática, Levy Marrero en Geografía, y otros. Pero mi trabajo me permitía sufragarlo, eso sí, el tiempo para estudiar, por la cantidad de trabajos que tenía, era prácticamente la madrugada, aunque trataba de asimilar lo mayor posible en las clases, lo que me ayudaba a no tener que esforzarme tanto en los estudios.

Llegó la revolución y ya en tercer año de bachillerato, como siempre dicen, los más difíciles estaban vencidos, tomé una de las decisiones de las cuales uno en la vida se arrepiente. Me llamó la patria, pero creo que más la aventura y me enrolé en las milicias revolucionarias y ahí se interrumpió, por muchos años el alcanzar las que sé ahora que debían haber sido mis máximas prioridades.


OTRA VISTA DEL INSTITUTO DE LA VIBORA.

sábado, 1 de marzo de 2014

VIAJE A MIAMI


FERRY HABANA-CAYO HUESO.


VIAJE A MIAMI
Ir a Estados Unidos por parte de un cubano antes de la Revolución era más sencillo que tomarse un vaso de agua.
Un personaje que nunca olvidaré Mariano Alemañy, psicólogo de profesión con numerosos tics nerviosos y un temperamento intranquilo, pero con una mente prodigiosa que resultó muy amigo de Cacheiro y Jorge Serra, hijo de Juan Cebrián, de los que ya he hablado, era una especie de asesor y era presencia reiterada en El Gato de Papel.

Siempre me recomendó no dejar los estudios por ninguna causa y que contara con su ayuda si había problemas económicos, en particular porque también conocía a mi padre y sabía en los pasos en que andaba con la oposición a Batista. Era una persona simpática salvo cuando le daba por hablar de las torturas a prisioneros por parte del gobierno de Batista y de que amarraban a los prisioneros en una silla, desnudo y la silla no tenía fondo, y abajo le ponían un reverbero prendido. Aquello me daba escalofríos, no por el hecho en sí, sino por la forma en que lo narraba. Hablo de Mariano porque anteriormente otro personaje, el Dr. Entenza, abogado criminalista de mucho renombre en la Habana de entonces, también me recalcaba lo mismo y además que estudiara Derecho porque era la profesión, y me lo decía sin ningún remordimiento, más lucrativa del mundo, quizás era menos reconocido que el médico pero mejor pagado y dejaba muchas relaciones y gente que siempre estaba en deuda contigo.

Pues anterior a la apertura de El Gato de Papel, cuando todavía hacía mi papel de mecanógrafo-oficinista-mandadero-cobrador, Entenza era uno de los mejores clientes de Juan Cebrián y dejaba unas propinas generosas. En cierta ocasión, lo cual se repitió, me propuso que no fuera a trabajar y me quedara cuidándole el bufete, pues se iba con su secretaria a pasar el día a Miami. Mi respuesta por supuesto fue negativa porque entonces, como sigue siendo en el mundo real, faltar al trabajo sin razón de peso es un pecado mayor, pero éste me dijo que había hablado con Cebrián y que me autorizaba, que ahí podía trabajar elaborando el catálogo semanal y atendiendo sus asuntos.

Le agradecí entonces su confianza y estuve el día acordado en el bufete, el que abría a las 8 a.m. Lo que ocurrió ese día y los otros que hice lo mismo es irrelevante, llamadas telefónicas, visita de procuradores (una pieza desaparecida en Cuba que resolvía todo el papeleo a abogados y personas) y otras tareas de menor importancia; lo importante de esto es mostrar que uno podía llegar al aeropuerto de Columbia en Marianao a las 7 de la mañana, tomar un avión de Aerovías Q que salían cada una hora a Miami o Cayo Hueso, ir de compras, pasear, almorzar o cenar en esa ciudad y tomar nuevamente un avión y a los 40 minutos estar en La Habana de regreso. A las 6 de la tarde me llamó por teléfono para que le diera los recados y decirme que ya estaba en su casa.


AVION DC-3 DE AEROVIAS Q.

Los cubanos podían entrar sin visa a los Estados Unidos y permanecer hasta 29 días, pasados los cuales muchos que ya trabajaban allá, sobre todo en Tampa que donde estaba era la mayor colonia cubana entonces, regresaban a Cuba y al día siguiente retornaban a la Florida. Pero si justificabas que tenías trabajo allá, te daban el permiso y la permanencia por el tiempo que solicitaras.
Al quedar cesante mi padre después del golpe de estado de Batista, el y un amigo cercano y compañero de trabajo con igual suerte, planearon irse a Tampa a trabajar y probar suerte. Vázquez, el amigo mencionado al final se fue solo y a los pocos meses legalizó su estancia en Estados Unidos y se llevó a toda la familia. Muchas veces le insistió a mi padre que fuera con él, pero a mi padre no le entusiasmaba la idea. Es una de las pocas cosas que le reprocho a mi padre.

La política de ambas partes, como decía Carlos Varela, en su canción "Siete" con mucha razón: "...Y aún siguen los abuelos De las dos orillas...Echándose el anzuelo:"La culpa y la semilla", acabó con ese privilegio de los cubanos y creó otros más politizados y rígidos.

"Fly to Havana $10.00. only 30 minutes with Aerovías Q". Rezaba un anuncio en un restaurante de Miami donde vendían también los boletos. Aerovías Q inicialmente cubría vuelos de pasaje entre La Habana y Nueva Gerona y también hacía varios varios vuelos diarios a Key West y Miami con equipos C-46 y DC-3, lo mismo de carga que de pasaje.


FERRY HABANA-CAYO HUESO.

Pero estaba el Ferry en el que por el precio de 30 dólares usted podía viajar con su carro o traer uno o varios de Miami. Este era un negocio altamente rentable, comprar autos usados y llevarlos a Cuba, eran carros de poco uso, en excelente estado y muy baratos. La Vía Blanca, desde la ciudad Deportiva hasta el comienzo de Santos Suárez, el llamado Puente de Agua Dulce, estaba colmada de venta de autos usados traídos de Estados Unidos. Yo mismo soñé en su momento comprarme un Ford del 1939 que estaba falto de pintura en solo 50 pesos. Pero por 200 o 300 pesos se obtenía un auto en muy buen estado, casi nuevo.

La Empresa norteamericana Taylor operaba el Ferry City of Havana. Su capacidad de carga era de unos 500 pasajeros, que pagaban $30.00 (pesos cubanos o dólares) por viaje en un solo sentido incluyendo cabotaje. Por supuesto que de cabotaje iban autos varios; hasta 125. La frecuencia de viajes Habana-Cayo Hueso era: Lunes, miércoles y viernes hasta Cayo Hueso (Key West)- de 10 am a 4 pm los martes, jueves y sábado hasta La Habana de 10.00 am a 4.30 pm.


PORTA PASAJE AEREO AEROVIAS Q.

En territorio norteamericano, se usaban para el transporte terrestre los autobuses de la Compañía Greyhound para viajar desde Key West hasta Miami. Los camarotes del Ferry tenían Aire Acondicionado, al igual que el resto de las instalaciones del Ferry. El crucero era muy celoso, pues tenía poca quilla, pero era bastante estable. No obstante, en mal tiempo se colocaban sogas para mejorar el traslado interior de los pasajeros. Contaba con algunas boutiques de ventas de souvenirs, joyas y otras mercancías en el lobby del crucero. La tripulación del City of Havana era multinacional, capitaneada por un oficial noruego, con un primer oficial español, y uno cubano. Habían dos timoneles, un radio-operador sobrino del General cubano Robaina, cuatro veladores, y un grupo de marineros. Un conjunto musical hacía sus actuaciones durante el viaje. Como parte de la recreación, en una ocasión actuó en el Ferry Ernesto Lecuóna que se hacía acompañar por un tenor.

El City of Havana por su porte y altura fue dique flotante en la II Guerra Mundial. Aparte del traslado de pasajeros, se promocionaban en él algunos negocios de interés turístico, como hoteles, y otros. Hubo otro Ferry, de carga y pasajeros, el City of Key West, que era pequeño, y el buque Florida solo para acarreo de turistas, más estilizado, de color blanco.

Un pasajero que ocupó la atención de la servidumbre del Ferry, lo fue el joven Bobby Fisher, que vino a Cuba en el 1956 cuando tenía unos 13-14 años para un certamen de demostración de ajedrez. Bobby jugó todo el tiempo de la travesía con un tablero imantado en la cubierta del Ferry. Lo acompañaba un señor, al parecer de origen ruso, quien fungía como su instructor.
No dudo que esos tiempos vuelvan.


PASAJE AEREO AEROVIAS Q.