lunes, 17 de marzo de 2014

EL CUBANO Y LA BEBIDA


CERVEZAS CUBANAS ACTUALES, BUCANERO Y CRISTAL, CON SUS NOMBRES COMERCIALES PARA EL EXTERIOR DE CUBA DE CUBANERO Y PALMA CRISTAL

EL CUBANO Y LA BEBIDA

Dicen los cubanos que no les interesan las bebidas, sino las que están por beber.
Cuando hablamos de la gastronomía cubana no podemos dejar de mencionar sus deliciosos cócteles, en especial aquellos elaborados a base del más puro ron cubano, muchas de esos tragos alcanzan hoy un
reconocimiento internacional. Las bebidas no son sólo una importante aportación a la nutrición del hombre sino que satisfacen una parte de sus necesidades biológicas, físicas, síquicas e incluso religiosas (exceptuando quizás a los musulmanes, Mahoma no sabe lo que se perdió e hizo perder a sus seguidores, pero de esa religión ya hablaré porque es la más antinatural y retrógrada de todas).

Partiendo de estos parámetros, las relaciones sociales que se establecen en torno a las bebidas son actuaciones inherentes a la formación de la identidad cultural de los pueblos y en el caso de Cuba está más que probado.Pero repasemos los coteles cubanos más famosos que se tomaban tanto en bares, cantinas o restaurantes como en los hogares y sobre todo en fiestas y celebraciones.


MOJITO, COCTEL CUBANO QUE SE TOMA EN EL MUNDO ENTERO.

El Mojito.
El mojito es un popular cóctel originario de Cuba, compuesto de ron, azúcar, limón, menta o hierba buena y agua mineralizada. Cuentan que a finales del siglo XVI, el afamado Corsario Sir Richard Drake, subordinado del Capitán Sir Francis Drake (corsario de la corona inglesa) preparó la primera versión conocida de una bebida que llevaba aguardiente (ron crudo, sin envejecer) de baja calidad, con azúcar, lima, menta y otras hierbas. El aguardiente aportaba calor, el agua diluía el alcohol, la lima combatía el escorbuto (deficiencia de vitamina C, enfermedad típica de los marineros de entonces que pasaban meses en la mar sin tomar fruta fresca), la menta y las hierbas refrescaban, y el azúcar permitía digerir esa mezcla.

En la década de 1860, la producción de ron ya era mucho más refinada y se añejaba, lo que daba un ron de mejor calidad. Entre los pioneros de aquella época surgió Don Facundo Bacardí, quien en 1862 creó el excelente y reconocido hoy en día, Ron Bacardí, a partir de las mieles obtenidas de la caña de azúcar de la región de Oriente de Cuba, donde tenía sus fábricas. Éste sustituyó al aguardiente por el ron y lo que ya en Cuba se conocía como Draquecito se rebautizó como "Mojito", antes aún de su popularidad por ser una de las bebidas preferidas del escritor Ernest Hemingway quien lo bebía diariamente en La Bodeguita del Medio y donde primero se empezó a comercializar.

La hierba buena surge del cruce entre distintos tipos de menta, de manera natural, dando lugar a una nueva, con un mejor aroma y robustez distinta.. En Cuba en los años 1930 el hielo lo servían en
piedras, entero. Más tarde, al universalizarlo se empezó a usar el hielo picado, entre otras cosas para que funcionase como filtro y que las hojas se mantuvieran al fondo y no molestaran en la boca. Por cierto la mayoría mastican la hierba buena para mejor deleite. La planta que en Cuba se conoce como hierbabuena no tiene nada que ver con la hierbabuena europea y no es una menta. Pero con el paso de los años y la confusión de nombres el mojito se prepara en muchos lugares con variedades de menta.

Ahora que vivo en México y después de haber tomado muchísimos mojitos hechos con el Barcardí entonces producido en Cuba, me doy cuenta de que el Bacardí actual, hecho en Puerto Rico y otros lugares no tiene nada que ver con aquel de mis memorias. Es mejor la calidad de cualquier ron cubano actual, sobre todo con los producidos en la antigua fábrica de Bacardí en Santiago de Cuba, como el ron Santiago o Matusalén (Hoy alegre, mañana bien, como rezaba su propaganda) o con el exquisito Habana Club.


EL DAIQUIRI, OTRO COCTEL CUBANO CONOCIDO INTERNACIONALMENTE.

El Daiquirí.
El daiquirí es un tipo de cóctel hecho a partir de ron blanco y zumo de limón criollo o lima. Existen otras variantes, pero la que verdaderamente ha ganado fama internacional es la mezclada en uno de los bares más famosos del mundo, Floridita, en La Habana.

El Daiquirí tiene sus orígenes en las soleadas playas cubanas, para ser más exactos en Santiago de Cuba, por lo que suele ser preparado con ron cubano. En las inmediaciones de Santiago de Cuba existía una mina de hierro donde trabajaba un ingeniero estadounidense, llamado Jennings Cox. Este es conocido por ser el padre del cóctel Daiquirí. El ron era la bebida que se encontraba con facilidad en la zona. Cuando un día el ingeniero Cox recibió visitas de su país no encontró la ginebra entonces tomó ron añadiéndole un poco de zumo de limón de la zona y un poco de azúcar, para que este no fuera tan fuerte. Así creando un sour de ron (igual cantidad de ácido, en este caso el limón, que de azúcar). En un principio este cóctel no tenía un nombre propio, algo que define exactamente cualquier tipo de combinado alcohólico.

Fue un ingeniero italiano, Giacomo Pagliuchi, colega de Cox, quien lo bautizó con el nombre de “daiquirí”. En honor a las minas donde trabajaba su amigo y a una playa de igual nombre cercana a Santiago de Cuba. Ellos mismos lo trasladan al bar del desaparecido hotel Venus en Santiago, conocido como bar Americano, y allí se lo comentan al cantinero, quien inmediatamente comienza a hacer Daiquirí para los presentes.

El coctel se hizo popular en Santiago de Cuba y de allí se trasladó a la Habana en la mente de Emilio González, el genial y popular Maragato, cantinero de origen español que trabajaba en el hotel Plaza. Este lo populariza en la Habana y a su vez se lo da a conocer a su amigo Constantino Ribalaigua (Constance), para entonces propietario del Floridita. Este se entusiasma y comienza a trasformar el coctel creando varias combinaciones hasta que finalmente sale el Daiquiri Frappé. Constantino trabajó sobre una receta conocida pero en realidad creó un nuevo coctel, pues cambió las proporciones de sus ingredientes, la forma de elaboración y servir, así como agregó el marrasquino y sustituyó el limón criollo por la lima, pero en cambio mantuvo intacto el nombre de Daiquirí.

Se dice que existen más de 20 clases de cócteles daiquirí en todo el mundo. También en este caso Hemingway hace mención del cóctel daiquirí en alguna de sus novelas, donde dice que era asiduo del bar llamado La Floridita, que abrió en 1817 con el nombre de La Piña de Plata, en la que mojaba sus letras con este colorido cóctel. Gracias a Hemingway este combinado adquirió aún más glamour e importancia a nivel internacional. Actualmente en la barra del Floridita existe una escultura que presenta al afamado escritor tomando un daiquirí.


EL FLORIDITA, EL DAIQUIRI Y HEMINGWAY. TRES INSEPARABLES.


CERVEZAS CUBANAS DE ANTES DE LA REVOLUCION.

Cerveza cubana.
La cerveza “reune todas las condiciones estimulantes que hacen deseable las bebidas alcohólicas, y no tiene ninguna de sus condiciones destructoras”. Escribió José Martí en La Opinión Nacional, Caracas, el 23 de febrero de 1882.

La primera cerveza entró a la Isla por Oriente y venía de contrabando desde Jamaica. No es hasta 1762, con la toma de La Habana por los ingleses, que se importaría de manera legal.

Con la instauración del libre comercio entraría en grandes cantidades. Unas 130 marcas, casi todas inglesas, se ofertaban en tabernas, cafés, bodegas e incluso en boticas. Había cervezas que se anunciaban como adecuadas para la familia, incluso se llegó al extremo de recomendarlas para niños y mujeres en el período de lactancia. Las damas, según la prensa de la época, se inclinaba por la marca británica “Ale”: suave, clara y beneficiosa, decían, para los males del estómago. De cualquier forma, era de las cervezas de mayor demanda, junto con la “Cabeza de Perro”, también inglesa.

La famosa cerveza Irlandesa Guinnes que en Cuba se le llamaba "Cabeza de Perro" tiene una interesante historia. Guinness era en el siglo XVIII un cervecero mayorista de Dublin que proporcionó a los embotelladores británicos e irlandeses una gran cantidad de cerveza en pipas de madera. En el siglo XIX la cerveza Guinness será encontrada en venta en todo el mundo. Estas compañías embotellaron Guinness y varias otras cervezas para la exportación como Bass Ale (cerveza inglesa) y Pilsner (tipo alemana) y cada uno empleó su propio color y logotipo para las marcas de fábrica, que a menudo tenían pictografías de animales, para reconocer la cerveza, ya que la mayoría de los bebedores eran analfabetos, para ello utilizaron gatos, perros, lobos, mono, elefante, cerdo, jabalí, etc.

Hacia 1850, tal arraigo tuvo entre los consumidores la marca “Tennet Lager”, que dio origen a que los cubanos llamen “laguer” a esa bebida.
La cerveza cubana nace en 1841, cuando Juan Manuel Asbert y Calixto García empezaron a producirla en una fábrica en la calle San Rafael esquina a Águila. Trataron de elaborarla con el jugo de la caña de azúcar, que sustituiría a la cebada europea, pero el intento fue un fracaso y a partir de ese momento los criollos se contentaron con embotellar el líquido que llegaba en barriles desde el exterior.

Es en 1883 que se instaló en la ciudad matancera de Cárdenas una fábrica para producirla, porque el alza de los impuestos sobre las importaciones aconsejó a los negociantes del patio su elaboración en Cuba. Surgía así en Puentes Grandes, “La Tropical”, primera cerveza cubana, con un producto de baja calidad. No demoraría en mejorar cuando maestros cerveceros franceses y alemanes, contratados especialmente, terminaron dándole a la cerveza el “toque” necesario. En 1888 se fundó en La Habana la llamada “Nueva Fábrica de Hielo”, en el barrio de Palatino al que he hecho referencia, articulada poco después a la fábrica de cerveza en Puentes Grandes.

Allí comenzó a elaborarse “La Tropical”, bajo propiedad de Ramón Herrera Sancibrían, bisabuelo de Julio Blanco Herrera, quien con su tesón logra posteriormente producir el cincuenta y ocho por ciento de la que se elaboraba anualmente en el país durante los años 50. En sus inicios, las marcas en el mercado eran la cerveza clara “La Tropical”, la Tropical Oscura “Excelsior”, la cerveza clara “Cristal Palatino”, cerveza tipo Munich oscura “Tivoli” y la “Maltina Tivoli”. La exquisitez de la marca transcendió las costas de la isla para ganar premios en Europa y Estados Unidos, los más significativos fueron los Grandes Premios en las Exposiciones Internacionales de Londres, en 1896, y Bruselas en 1897; Diploma y Gran Premio en la Exposición Internacional del Progreso, París, 1912; Medalla de Oro en la Exposición de Agricultura e Industrias de La Habana, en 1909 y 1911; Medalla de Bronce en la Exposición de San Luis, 1904, y sus medallas se exhibieron en la antigua etiqueta.



ETIQUETA DE LA CERVEZA GUINNESS "CABEZA DE PERRO"

Había otras muy populares, como “Hatuey”, "Cristal" y “Polar”. La primera traía un aborigen cubano en su etiqueta, y la segunda una palma y su invariable botella verde y la tercera un oso blanco. Se promocionaban así: “La cerveza del pueblo y el pueblo nunca se equivoca”. Por su sabor exquisito, sus magníficas condiciones digestivas y sus resultados tonificantes. La otra marca afirmaba: “Pida Hatuey. La gran cerveza de Cuba”, mientras que la publicidad Cristal insistía: “¡Cómo anima! ¡Cómo alegra! ¡Cómo estimula! Una cerveza extraordinaria”. Todo era cuestión de preferencia. Había cervezas importadas, pero no tuvieron demasiada aceptación, pese a que algunas marcas de procedencia norteamericana se presentaban en latas; toda una novedad en la época. Antes de 1919, el “Santiago Brewing Company” fue fundada por el Sr. Eduardo Chibas. Durante este año, bajo la dirección de Don Enrique Schueg y Chassin, las instalaciones fueron adquiridas por la “Compañía Ron Bacardí S.A.”.

La fábrica de cerveza “Hatuey”, situada en el barrio San Pedrito de Santiago de Cuba, fue comprada con el único propósito de construir una nueva destilería Bacardí. La nueva destilería fue inaugurada el 4 de febrero de 1922. En sus primeros 21 años, la producción y las ventas en la fábrica de cerveza San Pedrito en Santiago de Cuba aumentó cinco veces. A fin de atender la creciente sed de Cuba por la Cerveza “Hatuey”, la Cervecería Modelo fue creada en 1947. Esta cervecería se construyó a quince kilómetros de La Habana en “El Cotorro”.
Todavía recuerdo al noticiero estelar de la televisión, conducido por el fabuloso locutor Manolo Ortega, y patrocinado por la Cervecería Hatuey, en la cual, Ortega se tomaba una cerveza en una copa alta propia para esa bebida, de un solo trago (ahora le dicen "a cuncún"). Recordemos que la televisión era totalmente en vivo, así que no había truco posible.


MENEITO

La calidad de la cerveza cubana fue tal que las similares extranjeras no lograban penetrar el mercado interno. Nadie podía competir en precio y calidad de las cervezas cubanas a pesar de que algunas firmas foráneas lo intentaban. En 1958, Cuba poseía cinco fábricas de cerveza que producían cerca de 30 millones de litros anuales para una población aproximada de 6 millones de habitantes. Si se tiene en cuenta el reducido consumo que del producto hacían las mujeres y los menores de edad, se puede inferir el alto consumo per cápita del producto entre los bebedores. El cubano de siempre ha sentido predilección por esta bebida. El mayor consumo de cerveza tenía lugar en bares y cantinas y algunos preferían hacerlo en la “bodega” de la esquina. Allí, en un ambiente “familiar”, conversaban con el dependiente saboreando una cerveza espumosa, un vaso de ”laguer” con un “saladito” de jamón y queso o con algunas aceitunas, chicharrones o anchoas, mientras en la victrola sonaba el bolero del momento y se jugaba un juego de cubilete.

No se puede olvidar que las cervecerías, como tal, las fábricas, poseían jardines propios para fiestas, encuentros o banquetes y campos deportivos, y el precio de la cerveza en las mismas era muy inferior a lo que costaba en los comercios. Además si usted no tenía suficiente dinero se tomaba un vaso y no una cerveza entera en cualquier parte.


EL SLOPPY JOE´S FAMOSISIMO BAR DE LA HABANA ANTES DE LA REVOLUCION.

En los años 1950 se libró ésa que han dado en llamar “la guerra cervecera”. Por aquellos días comenzaba a tomar auge mundial un fenómeno socioeconómico de consecuencias definitivas: la publicidad.
Las hostilidades alcanzaron el clímax cuando Hatuey desató una campaña basada en un argumento al parecer convincente: la cercanía geográfica.
La firma acababa de completar sus tres plantas productoras, y fábricas suyas producían en Santiago, Manacas y Cotorro. El reclamo publicitario era elemental: “La Hatuey viaja menos desde la fábrica hasta sus labios”. Se exponían los efectos nocivos de una transportación prolongada. Y, sobre todo, se insistía en lo pernicioso que al líquido ambarino le resultaba el batuqueo, el meneo durante el traslado.

Los dirigentes de la compañía Cristal convocaron de inmediato a sus publicitarios, quienes, tras exprimirse los sesos, hallaron la solución salvadora. El contragolpe se basaba en una corista, con un
mínimo de vestimenta, cuyo contonearse era prueba tangible de que no, de que el meneo no era dañino. El reclamo se completaba con una tonadita según la cual “Si no tiene meneíto, cerito. ¡El meneíto que tiene la Cristal!”.

Hay una narración de que en el bar de un aislado pueblecito de Cuba, los parroquianos gastaban níqueles y más níqueles en la victrola, para que Panchito Riset y Vicentico Valdés los aliviaran, o los terminasen de desbaratar, en lo referido a sus penas de amor. Entró un desconocido joven, apuesto, elegantemente vestido, con la orden impartida por el ejecutivo de una firma cervecera: “¡Gánense la confianza de la gente!”. Después de unas cervezas, invitó a acercarse más a sus compañeros de barra. Y, adoptando un tono de confidencia, les susurró: “Caballeros, las cosas que se ven en este mundo. Ya hay como veinte o treinta muertos. Figúrense que las cervezas Hatuey y Cristal están dando unas diarreas… ¡que no se trancan ni con un tapón!”.Fue una jugada de La Polar, firma menos poderosa entre las productoras de cervezas, algo así como el pariente pobre de la familia. Además era francamente una cerveza mala.

No obstante Hatuey y Cristal siguieron en la cima de la popularidad, seguidos de Tropical, para mi la mejor cerveza que había, pero un tanto fuerte y amarga para el gusto de la mayoría, que eran tomadores de laguer o cerveza clara. Después vendría la Pilsener o simplemente cerveza tipo Pilsen, que es el tipo de cerveza pale lager elaborada originalmente en la ciudad de Pilsen, al oeste de Bohemia (antigua Checoslovaquia y actual República Checa). Tiene un proceso con materias primas especiales sobre todo malta y lúpulo, y durante muchos años en Cuba fue lo máximo en calidad de cerveza y en realidad era bien sabrosa.


LAS INFALTABLES VICTROLAS, ARRIBA UNA BODEGA CON SU BARRA Y SU VICTROLA.

Los bares.
Los bares eran numerosísimos y por mi suegro, entonces carrero de la Canada Dry, conocí los inmensos consumos de ginger ale, tónico de quinina y agua para highball, que tenían los mismos. Que lástima haber perdido sus memorias y revistas corporativas de la compañía Canada Dry; aseguro que eran cifras sorprendentes. Mi suegro fue escalando posiciones por su laboriosidad y honradez y en los años 50 tenía a su cargo uno de los mejores recorridos o zonas de venta que incluían Tropicana, Sans Souci, Comodoro, bares y centros sociales de Playa de Marianao y numerosos cabarets, restaurantes y hoteles en esa zona.

De más está decir que trabajaba de 7 de la mañana hasta 10 o 12 de la noche dando viajes continuamente para suplir mercancías a esa zona, ganando solo 2 centavos por caja. Cuantos millones de cajas se requirieron para que ganara más que un médico o un abogado de la época y pudiera hacer su ansiada casa en un exclusivo reparto de entonces, el Fontanar. Es difícil de calcular y más difícil de lograr.


36
CAMION DE LA CANADA DRY. MI SUEGRO PRIMERO A LA IZQUIERDA EN LAS DOS FOTOS.

REVISTA DE LA CANADA DRY CON ASCENSO DE MI SUEGRO EN EL 1945.


Y hablando de victrolas, una estadística indica que a finales de los años 50 había más de 20,000 victrolas en la Isla.
Aunque algunos le llamaban vitrola, sin C, lo que era un error porque la palabra procedía de la R.C.A. Víctor, pero lo importante es su presencia indiscutible en nuestros recuerdos y su importancia tanto económica como social como promotor de muchos de nuestros mejores cantantes y de nuestra cultura. Muchos famosos a ella debieron su popularidad. Lo cierto es que la victrola constituyó un símbolo de cultura popular y una de sus más significativas vías de expresión.

Para tener una idea de su relevancia, baste con decir que dichos artefactos obraron como decisivos voceros de la música popular, manifestación que posee un peso gigantesco dentro del espectro cultural cubano. Si hay un tipo de música que podemos relacionar sin dudas a la victrola es el bolero. El llamado “bolero de victrola” era el que se escuchaba en bodegas, bodegones e incluso en bares de mala muerte junto a una cerveza, ya fuese celebrando un nuevo amor o sufriendo un desengaño… pero siempre con música. El desarrollo tecnológico de los equipos reproductores de música ha hecho que el modo de escucharla haya cambiado mucho, también han cambiado las estéticas, los estilos de vida, las modas, los giros del lenguaje y nuestras propias vidas.

Hoy cada cual, de forma individual, escucha la música que quiere y la lleva consigo a donde vaya en su celular o en un reproductor mp3, pero la victrola tenía el encanto de que hacía posible que compartiéramos socialmente, en grupo, una misma melodía y su mensaje. Me alegra mucho ver que en México se mantiene la tradición victrolera, por llamarla de alguna forma, no hay fiesta en la que no se alquile una, aunque ya no sean viejos discos de vinilo sino una computadora dentro del armastoste, que rememora en su aspecto a las viejas victrolas (rockolas, belloneras o como las quieran llamar), pero que también nos toca el alma con la música. Y como era entonces, la victrola siempre está asociada a la bebida que uno guste, pero con muchísima fuerza tiene un lazo irrompible con la cerveza.

Su relación con la melancolía o el desengaño la expresó claramente el novelista inglés radicado en México Malcolm Lowry cuando dijo: "Sin tiempo de pararse a pensar, la única esperanza es el próximo trago".


PROPAGANDA DE CERVEZA TROPICAL.

Y si hablamos de cerveza no se puede dejar de hablar de la malta. La malta también llamada cerveza para niños, aunque también las hay sin alcohol, es una bebida que existe en muchos países del mundo, en particular se consume mucho en el caribe y en Cuba en particular es un vicio hasta para los tomadores de cerveza aunque su graduación alcoholica es pobre y tiene sabor dulzón. Pero se considera muy reconstituyente y existe mucha costumbre de tomarla con leche condensada, que es deliciosa. Había un famoso boxeador cubano de peso completo, llamado el Niño Valdés. El Niño Valdés fue el Heavy Weight profesional cubano más notable de los años 50. Peleó con los mejores de la época y no pudo llegar a pelear por un título mundial (en algunos reportes dicen que nunca le dieron la oportunidad). Se retiró en 1959. Pero antes de ello Geraldo Ramos Ponciano Valdez debe haberse comido y tomado miles de bistés filete y maltas Hatuey que anunciaba.
En Argentina y en México no conocen la Malta como la malta cubana, por lo que de verdad que junto a la malanga y la yuca están a cada rato en mi pensamiento y deseos.


MALTA HATUEY.

En Cuba se tomaba por razones obvias del clima, relativamente poco vino de uva comparado con el resto de las bebidas, pero la influencia de los peninsulares y sus descendientes hacía que no fuera
despreciable la ingestión de grandes cantidades de brandy español, sobre todo Fundador, Tres Cepas y Terry Malla Dorada y uno cubano de inferior calidad llamado Peralta, otras bebidas como Anís del Mono, Manzanilla Pochola, Viña 25 de Domecq y todo tipo de vinos españoles, tintos y blancos, así como la inevitable sidra, si era El Gaitero o Cima, pues mejor. Y el cubano todo lo tenía que cocinar con vino seco y si era una paella con cerveza.

No se puede dejar de hablar de la famosísima Crema de Vie, producto casero hecho a base de azúcar, canela, nuez moscada, huevos, leche condensada y ron. Muy parecida al eggnog norteamericano, a la crema catalana o al rompope mexicano, es delicia para mujeres y la más gustada es la hecha en casa. Tampoco el famoso ponche cubano a base de frutas, azúcar y ron alargado con jugo de naranja y mucho hielo, especial para las fiestas y que pone curda al pinto de la paloma. O también el menos conocido pero no menos exquisito Aliñado.

El aliñado es una tradición que ha trascendido hasta nuestros días. Es una práctica regional que se ubica en la zona oriental de la isla de Cuba, aunque lo conocí en la occidental y contradictoriamente al hecho de que las embarazadas no deben consumir bebidas alcohólicas, esta tradición se realiza cuando hay una embarazada en la familia. Inmediatamente que se conoce la gran noticia se disponen todos a preparar el preciado licor. Se comienza por reunir una gran cantidad de frutas que se lavan y cortan en pequeños trozos. Entonces se elabora un almíbar a base de azúcar y agua que se calienta hasta alcanzar una consistencia similar a la miel. Se toma un frasco grande y en él se sumergen las frutas y la almíbar, entonces se procede a añadirle aguardiente de caña. Se mezclan y los más conservadores se encargan de enterrarlo haciendo un hoyo en la tierra y luego cubriéndolo.


ALIÑADO CUBANO.

Nueve meses después, cuando ya el bebé ha nacido, se saca el Aliñado. El objetivo: brindar con este licor para festejar la llegada del nuevo miembro de la familia. Se le ofrece entonces a los visitantes que acuden a conocer al recién nacido. Durante los nueve meses que dura este proceso las levaduras presentes en las frutas fermentan parte del azúcar contenida en la almíbar y también la que propiamente contienen las mismas. Este proceso se ve algo detenido debido a la alta concentración de alcohol, sin embargo, a la vez las frutas absorben gran parte de este alcohol y pasan al líquido los aromas y sabores característicos de estas.

En resumen se obtiene un licor excelente de envidiable sabor y aromas diversos, pero de mucho contenido alcohólico. La "madre" de dicha fermentación, hay quien dice que la viene utilizando de forma reiterada por más de 50 años. Vaya usted a saber si es cierto, porque el guajiro cubano es bien fantasioso. Si no, lean "El Cuentero" de Onelio Jorge Cardoso y verán lo que es un guajiro con imaginación y de pico fino para contar cosas.

Se habla mucho de alcoholismo en Cuba y siempre se ha hablado de lo mismo en México, ¿cuánto de verdad hay en esto? Los países con mayor consumo percápita de bebidas alcohólicas son: Moldavia (18.2 litros) de alcohol cada año, República Checa, Hungría, Rusia, Ucrania, Estonia, Andorra, Rumania, Eslovenia y Bielorusia.

Contrario a lo que pensamos, América Latina se mantiene como una zona de consumo medio. En mi cuenta estaba que Cuba era gran consumidor y ahora conociendo México, pensé que en este sería superior (tenía la influencia de las películas de la era de oro del cine mexicano, donde todo eran tequila y cantinas) y que erróneo estaba, Europa es el continente donde hay mas bebedores. Quizás sea para combatir la tristeza que dan sus días fríos y sin sol. Aquí se bebe por otras causas mas humanas. El destilado más bebido en el mundo es el vodka, del que se consumen 4.400 millones de litros al año, siendo Rusia su mayor consumidor, seguida por Estados Unidos y Ucrania.

El segundo licor más popular es el ron (1.470 millones de litros), del que la India, Estados Unidos, Filipinas y Cuba son los líderes de consumo. Sorprendentemente el estudio indica que el mayor consumidor de whisky escocés (del que se beben 860.000 millones de litros al año en todo el mundo) es Francia, seguida por Estados Unidos y el Reino Unido; mientras que el tequila se toma más en EE.UU. que en México. Filipinas lidera el 'ranking' de consumo de ginebra.
Pero eso no quita que se celebre todo en Cuba con Ron y en México con el tequila. Siempre existe o se busca la justificación para ello, sea para celebrar o para combatir la tristeza.


PREPARACION DE UN COCTEL.

EL JUEGO EN CUBA


JUEGO DE DOMINO EN EL BARRIO.

EL JUEGO EN CUBA

En la idiosincrasia del cubano, los juegos populares tradicionales han estado presentes desde tiempos inmemoriales. Pero no vamos a hablar exclusivamente de este tipo de juegos.
Todos los cubanos han jugado a el Pegado, Los Escondidos, La Gallinita Ciega, La Casita de Martí, El Perrito Goloso, etc. Pero estos juegos, antes citados, se realizan fundamentalmente en horas del día, cuando los muchachos tienen mayor licencia para ensuciarse un poco con las carreras que ellos exigen. Ya en las tardes y noches, después de bañados, se reúnen para juegos más apacibles, que se llevan a cabo con la utilización de prendas, en los que el perdedor debe pagar un castigo siempre muy divertido. Entre estos juegos están: La Sortija, Viene un carrito cubano cargado de..., La Seguidilla, Te vendo un puerquito, y otros que ni recuerdo. Estos han quedado en el olvido para las actuales generaciones.

Otros juegos muy populares son las bolas y la pelota, para los varones; y los yaquis, la suiza y el pon para las hembras. La Quimbumbia es un juego con algún parecido a la pelota, muy practicado por personas de épocas anteriores, pero que ha sido un poco olvidado, lamentablemente.

Después con el crecimiento vendría el gusto por los juegos de mesa, que es un juego que se practica generalmente sobre una mesa o un soporte similar y que es jugado por una o varias personas situadas a su alrededor. Puede requerir de los jugadores el uso del razonamiento táctico o estratégico, la coordinación, la destreza manual, la memoria, la capacidad deductiva, la psicología, la destreza negociadora, o simplemente estar basado en el puro azar; siendo tal azar un elemento que de todos modos puede estar imbricado en el mecanismo de juego.


CASINO NACIONAL.

Entre ellos están el ajedrez las damas, las damas chinas, los juegos de dados como el parchis, el cubilete y el monopolio entre otros, pero sin duda el juego que sigue toda la vida al cubano es el dominó de nueve fichas(creo que donde único se juega con ellas es en la capital y occidente del país). El dominó, entre los juegos de mesa, es el que ha calado más profundamente en la idiosincrasia del cubano. Quizás por ser, entre los juegos de este tipo, el más social (reconocemos que implica a cuatro jugadores o personajes “activos” y también que puede asumir una cantidad indeterminada de jugadores “pasivos” o espectadores), es que vemos en cualquier esquina de los barrios de nuestra isla, bajo el alumbrado público si es de noche, bajo la sombra de la casa más alta de la cuadra si es de día y el sol arrecia, a un grupo de personas muy atentas alrededor de una mesa.

A pesar de que se encuentren entre jugadores de muchas nacionalidades, porque al dominó se ha extendido mucho, en Cuba, rasgos esenciales de la idiosincrasia nuestra como la fraseología y la gesticulación, el tono de hablar y la pasión por el perenne recomenzar, lo caracterizan.


¿JUGANDO DOMINO O APUNTANDO A LA BOLITA?

En el dominó en Cuba sucede un fenómeno que todavía no es explicado ni por el más brillante psicólogo. Es un juego donde se comparten las fichas de la mesa entre parejas (cualquier versión la occidental de nueve fichas o la oriental, de seis fichas que es la más difundida en el mundo), en medio de personas que pueden estar bebiendo ron o cerveza, opinando a gritos o bajo un descomunal silencio y lo más curioso y se debe destacar, es para el perdedor, su derrota es comentada ruidosamente, pero su efecto se disuelve y olvida con tal rapidez que evita el disgusto o la posible confrontación del desafortunado jugador, sobre todo si le dan "pollona". La fraseología del dominó en Cuba es muy amplia: "me pegué" dice el primero que coloca en fila la última de sus fichas; "dar agua" (operación asignada a los perdedores cuando se encargan de virar y revolver las fichas); la designación de fichas, como "blanquizal de Jaruco", "caja de muerto" y "la puerca" para designar respectivamente, los dobles blanco, seis y nueve; la "capicúa" al pegue orgásmico que puede darse por cualquiera de las dos cabezas ; el "botagorda" que adora salir con el doble nueve y siempre "matará" todos los ochos, los nueves y los siete que pongan en la mesa no importa si los está sirviendo su pareja; y la odiosa pollona. La "pollona" es el descrédito, el pasajero desprestigio para cualquier jugador, pollona es la pérdida de una ronda sin ganar juego alguno.

Superado únicamente por el béisbol como deporte nacional, no hay dudas de que este juego es uno de los pasatiempos más difundidos por toda Cuba, además de ser el juego de mesa por excelencia entre la familia, amigos y vecinos de la barriada.


JUEGO DE DOMINO DE 9 FICHAS.

Pero otro juego de mesa también fue muy popular entre las familias y amigos, el bingo o lotería, que consistía en en un bombo o saquito con un número determinado número de bolas o fichas numeradas en su interior . Los jugadores juegan con cartones con números aleatorios escritos en ellos, dentro del rango correspondiente, . Un locutor o cantor va sacando bolas del bombo, cantando los números en voz alta.

Si un jugador tiene dicho numero en su cartón (el de 24 números es el más habitual) lo tacha, y el juego continua así hasta que alguien consigue marcar todos los números de una línea y el cartón. Este juego se perdió en la memoria en Cuba, al igual que el Monopolio, que se determinó que era un juego capitalista que promovía la avaricia y fue sustituido sin éxito alguno por uno que se llamó Capitolio, que su único logro fue por hundir el espíritu del Monopolio.

Los juegos de cartas también fueron muy populares en sus distintas variantes, tanto con baraja española como con la inglesa. La baraja inglesa no necesita ningún tipo de presentación, con ella jugamos a toda buena partida de póker, lo cierto es que se trata de la baraja más extendida. Compuesta por cuatro palos; picas, corazones, tréboles y diamantes cuenta cada palo con trece cartas; el As, los números que van del 2 al 10, y la Jota la Q y la K. En definitiva, la baraja inglesa cuenta con un total de 52 cartas.

Por otro lado, y aunque estamos más que familiarizados con ella, encontramos la clásica baraja de naipes española. Sus cuatro palos; bastos, oros, copas y espadas cada uno tiene 12 cartas. El tute, siete y media y el continental fueron de los juegos de baraja española que gozaron de mayor popularidad. Lamentablemente también casi han quedado en el olvido, entre otras cosas porque durante muchos años no se vendieron juegos de barajas.



BARAJA ESPAÑOLA

Pero para los cubanos la gran atracción está en las apuestas.
En primer lugar están las peleas de gallos. Cristóbal Colón trajo los primeros gallos finos y los primitivos colonizadores extendieron pronto la práctica de pelearlos. En un pueblo en construcción, antes de la escuela y a veces antes de la iglesia misma, se construía la valla de gallos, citan escritores del tiempo colonial.

Era en este espacio donde blancos y negros, sin distinción, cruzaban sus apuestas. Decía Emilio Roig: «La afición por los gallos se manifiesta aquí en todas las épocas y circunstancias desde que La Habana no era más que el puerto de Carenas». La cosa llegó a tal extremo que el capitán general Francisco Dionisio Vives tuvo su propia gallería en el patio del castillo de La Fuerza, y para que se la atendiera sacó de la cárcel a un tal Padrón, asesino convicto y confeso, que era experto en esos menesteres.

El Coronel Wood, jefe del gobierno interventor norteamericano suspendió las peleas de gallo y las corridas de toros. Con el advenimiento de la República volvió a la palestra el tema de los gallos.
Contrarios a que se autorizaran de nuevo las peleas se revelaron Máximo Gómez, el general Miró Argenter, Manuel Sanguily y otras figuras respetadas.

El mismo presidente de la República, Tomás Estrada Palma, fue contrario a la idea y el asunto quedó aparentemente olvidado hasta que en los días de la segunda intervención norteamericana los militantes del Partido Liberal, que tenía en su emblema las imágenes del gallo y el arado, hicieron del tema un reclamo electoral. Gana José Miguel Gómez la Presidencia, toma posesión el 28 de enero de 1909 y ya el 1ro. de febrero el Parlamento discutía la ley que restablecía las peleas de gallo, que resultaría aprobada.


EN LA HABANA HAY CARRERAS LEGALES E ILEGALES DE AUTOS Y MOTOS.

El advenimiento del proceso revolucionario prohibió nuevamente las peleas de gallos, aunque es de las actividades ilícitas que más auge tienen en Cuba, el guajiro cubano no concibe por que se prohiben para ellos, pero no para el campesino devenido en Comandante de la Revolución Guillermo García, que regentea este negocio para disfrute de extranjeros en varias partes del país (y para disfrute de otros cubanos privilegiados, menos iguales que los demás).

Igual ocurre con la lotería y la charada o bolita cubana. El nombre de lotería procede del italiano lotta, lucha, porque al parecer se establece una lucha entre el jugador, la suerte y los concurrentes: otros suponen que se deriva del alemán lot, que significa suerte, por que es lo que uno desea en la lotería y demás juegos de azar. Consiste en acertar los números de un billete previamente comprado con los números extraídos de una tómbola o un recipiente que garantice que sean extraídos al azar. Los números de dicho billete pueden ya estar impresos o bien ser elegidos por las propias personas. El número de aciertos pueden ser todos o parte de los número del billete. Al ganador o ganadores se les entrega un premio en dinero o especies. Por lo general si no hay ganadores para un sorteo el premio se acumula para el siguiente.


LOTERIA NACIONAL EN LOS AÑOS 50.

La lotería es un monopolio estatal o una concesión regulada por la leyes. En todos los países existen prohibiciones para que los particulares organicen juegos de lotería que no estén regulados de alguna forma. Una parte de lo recaudado por la venta de los billetes de lotería en general es entregada a obras de beneficencia social o queda en manos del Estado y es destinado a los gastos corrientes del mismo; de ahí que se diga que se trata de: "un impuesto voluntario para el que no sabe matemáticas".

Una estadística de 1957 de lo que invertían los cubanos todos los años en billetes de lotería, versos de la charada y centenas y terminales de la bolita, apunta una cifra fluctuante entre los $90 y los $100 millones, cifra considerable en aquellos momentos.

La Lotería en Cuba es ilegal, desde el triunfo de la revolución, pero no ha dejado de jugarse a espaldas del gobierno, porque es el pueblo cubano muy soñador y con ilusiones. Muchos piensan que es la lotería cubana también es una tradición popular, porque en la Isla a pesar de ser ilegal muchos conocen el significado de los números de la charada. Y ahí vamos con un vicio inevitable del cubano.

En Cuba la charada es una tabla compuesta de 100 números consecutivos del 1 al 100. Los primeros 36 números están tomados de la llamada charada china o chiffá, los restantes son producto de la
imaginación popular. En Cuba suelen preguntar: ¿Qué soñaste anoche?. Entonces se relacionaba los sueños con los números de la charada y esto sirven de cábala para jugar a la lotería o la "bolita". Por ejemplo, si una persona soñaba con un gato, corría y apuntaba el numero 4. Se metía un ratón a la casa, entonces la gente jugaba ratón que es el 29.
En los carnavales siempre la gente jugaba el 67=Puñalá.

Nuestros guagüeros y taxista siempre tenían un numero privilegiado en nuestra charada 82=Madre. Esto se debía a que la gente siempre le recordaban el ser querido, porque los guagüeros (conductores de
ómnibus) y los taxistas son de Madre.

Y así, la gente fue asociando objetos con números al punto que por las características de las personas a veces se le llamaba por un numero o en una conversación en lugar de una palabra se utilizaba un número por ejemplo
-Le partieron el 7! (culo)
-Pobre fulano se mudo para el 14(cementerio).

El 17 de diciembre es San Lázaro, ese día todo el mundo jugaba el 17, claro que ese día no salía el 17 por nada del mundo.


LOS 100 NUMEROS DE LA CHARADA.

En Cuba la “bolita” o la “bola” es más que un juego de azar, una cábala onírica y numérica. Ese juego no es más que una variante de lo que antaño se llamaba lotería nacional. También se le conoce como terminales o charada, con una que otra variación. Había dos sorteos el de Castillo y el de Colón. Claro como Cuba es nuestro querido país de la siguaraya, los policías llegaban y le decían al apuntador: Apúntame un caña o baro (peso) al número que salga. Su ganancia estaba asegurada siempre. Recuerdo los lugares en que se apuntaba, siempre ubicados en esquinas o dentro de otros comercios, con una especie de quincalla pequeña que no tenía prácticamente productos, y los que había no se vendían, eran solo una fachada.

Al principio estos sorteos se hacían así. Castillo llegaba a un bar o bodega con una bolsita con bolitas, metía la mano y sacaba una bolita y cantaba: Castillo tiró el número tal. De ahí una frase famosa en Cuba: ¿Que tiró castillo, Que tiró Colón? Dicen las leyendas, que como ellos tenían las listas de apuntación sabían el número que menos apuestas tenía o el que no tenia apuesta (limpio) y congelaban la bolita de ese número en un refrigerador. Al llegar al lugar de la tirada, metían la mano en el saquito y cogían la bolita que sentían fría.

Hay que acordarse del dicho: "el banco pierde y se ríe, el punto gana y se va.." El banco nunca pierde.

Este juego de azar es prohibido actualmente en Cuba como dije , y por lo tanto, se juega de manera clandestina. Pero la imaginación del cubano es mucha y utilizan actualmente como referencia la lotería del Táchira de Venezuela, que se escucha por la radio, y de ahí toman los números ganadores. Se premian un primer premio fijo y 3 premios segundos, corridos. También se suelen jugar combinaciones de dos números llamados "parlés" que se pagan el doble a un número normal. Se suele apostar entre un peso cubano y 60 pesos a un mismo numero, es el llamado "listero", persona quien se encarga de recoger las apuestas y de entregar el premio si hubiese habido suerte. En el caso de ganar se premia por importe de jugada, por un peso apostado, se pagan entre 27 y 30 pesos y así una relación que varía según la zona del país.
Triste recordación para mí una persona muy decente conocida pero que tenía el vicio de jugar la bolita. Terminó con tantas deudas que decidió ahorcarse. Y veíamos desde nuestra ventana a una activista fuerte del CDR que era la listera o recogedora de apuntaciones y nunca la cogieron. Pero el de interés en ninguna de sus variantes es beneficioso, lo mismo puedes quedarte sin dinero para comer que perder tu casa, el juego, igual que el crimen, no paga.


PELEA DE GALLOS.

Casinos.
En 1919, el presidente Menocal firmaba la llamada ley del turismo, que autorizaba los juegos de azar en el Casino Nacional, un elegante caserón de madera que se erigía en la esquina de 11 y 120 del reparto Country Club, al oeste de La Habana. Entre 1920 y 1935 la llamada ley seca, vigente en los Estados Unidos, impulsaba hacia Cuba a toda una corriente de bebedores y contrabandistas de licor.

Es la época en que abren sus puertas unas veinte academias de baile en La Habana y no menos de 7 000 bares y salas de fiesta se diseminan por todo el país. En 1934 viaja a Cuba Meyer Lansky, el judío financiero de la mafia, y años después consigue la concesión para operar un casino de juego en el Hotel Nacional. No hace grandes inversiones, pero se percata de que La Habana podría convertirse en una base perfecta para sus operaciones. Vendrá una y otra vez hasta que en 1952, tras el golpe de Estado batistiano, se establece de manera permanente. Ya no quiere regentear una sala de juegos, sino participar de las ganancias que generaría una serie de casinos, como los que, con tanto éxito, opera la mafia en Las Vegas. Se construyen, a partir de 1955, los hoteles Rosita de Hornedo (actual Sierra Maestra), Capri, Riviera, Copacabana, Habana Hilton y Deauville.

Pero el proyecto es más amplio y contempla otros establecimientos hoteleros desde Barlovento (actual Marina Hemingway) hasta Varadero. Se planea un hotel de 600 habitaciones en el espacio que ocupa ahora la heladería Coppelia, y otro en el área del parque José Martí, en G y Malecón. Y más de cien hoteles a todo lo largo del Malecón. Es así que algunos hoteles históricos, como el Plaza, se remodelan y entran en el nuevo negocio. Se juega también en los cabarets Sans Souci y Tropicana, y aunque los centros recreativos de menos categoría no cuentan con casinos, tienen máquinas traganíqueles, las llamadas ladronas de un solo brazo. Tres escuelas de dealers funcionan al mismo tiempo en La Habana. Conocí a un teniente coronel del ejército revolucionario que era dealer en el Casino Nacional, cuenta que el dinero corría a raudales y ellos gozaban de ingresos superiores entonces a un médico, un abogado o un ingeniero famosos.


CUBILETE

Desde los tiempos del interventor norteamericano Wood que prohibió la Lotería y las peleas de gallo, pero autorizó las apuestas en los juegos de la pelota vasca que tenían lugar en el frontón de Concordia y Lucena, el llamado Palacio de los Gritos, construido en su mandato, se apostaba también en el hipódromo de Marianao y después en el Cinódromo de la Playa de Marianao, así como en el boxeo o la pelota, en esta ya no solo a ganar al juego, sino al batazo, al ponche, o una jugada en particular.

El cinódromo, el hipódromo, el frontón desaparecieron, pero aún subsisten, clandestinamente las apuestas en la pelota, la pasión nacional. Los cubanos saben que los juegos de azar son juegos en los cuales las posibilidades de ganar o perder no dependen de la habilidad del jugador sino exclusivamente del azar. La mayoría de ellos sean también juegos de apuestas cuyos premios están determinados por la probabilidad estadística de acertar la combinación elegida. Pero no les importa ganar o perder, sino vivir la excitación del momento y la incertidumbre de qué ocurrirá. Personalmente me gustan los juegos de mesa familiares en los cuales lo más que podemos perder es el que momentáneamente se burlen de uno o tener que pagar la derrota tomándose un trago o algo parecido, pero nunca perder lo que hemos logrado en la vida trabajando o porque nos cayó del cielo, por ser débiles o adictos ante un juego de azar como si fuera una droga o peor que ésta.

Pero tampoco voy a engañarme yo mismo, como añoro esas breves jornadas jugando cubilete con un amigo, donde el perdedor tenía que pagar la ronda y en cada ronda mejoraba el "saladito" (botana en México o "picadito" en Argentina), en la primera eran chicharrones, la segunda aceitunas rellenas, en la tercera camarones salados, en la cuarta jamón español y de ahí en lo adelante lo que uno quisiera. Por eso siempre trataba de tirar carabina full de ases, y si no, ganar la ronda.
Mis amigos mexicanos juegan diferente el cubilete, pero al conocer el cubilete cubano ya están encantados con el mismo, hasta a veces yo dejo de ganar por tal de perder y cumplir la sanción: tomarme un "caballito" de buen tequila.


SALADITO DE ACEITUNAS, QUESO Y TOMATE SECO.

domingo, 16 de marzo de 2014

CASTILLO DE FARNES.


CASTILLO DE FARNES EN LOS BAJOS, MONSERRATE Y OBRAPIA.

CASTILLO DE FARNES.

Como había contado, mi padre, ayudado por uno de sus hermanos compró una plaza en la Cooperativa de Omnibus Aliados. En la Habana había dos grandes empresas de transporte colectivo por ómnibus, la mencionada COA, la más extendida y los Autobuses Modernos S.A., que habían sustituido a los tranvías y asumido sus recorridos. Esa empresa adquirió incómodos autobuses ingleses Leyland y los pintó de blanco, así que popularmente fueron conocidos como "enfermeras" y fueron famosos por sus accidentes.

La COA en cambio tenía modernos autobuses General Motors, ya en esa época automáticos y con una suspensión muy agradable, puertas neumáticas y otras comodidades.


GUAGUA DE LA COA, RUTA 58.

El pasaje costaba 8 centavos y se podía hacer transferencia para tomar otra guagua hacia otra dirección por solo 2 centavos más. La cantidad de usuarios que montaban y pagaban el conductor o cobrador lo marcaba mediante accionar de una palanca adosada a un reloj contador en la parte delantera. Claro que montaban 8 y se marcaban 4 o 5 y la diferencia iba para el bolsillo del conductor o cobrador y el chofer, el cual estaba atento además del tráfico, a la presencia de inspectores de la compañía.

Las guaguas paraban en cualquier parte, solo bastaba que le hicieran señas y su frecuencia entre una y otra era impresionante. Recuerdo que me montaba con mi padre en la entonces ruta 57 que iba desde el Vedado hasta la Avenida del Puerto, recorriendo barrios de personas de buena posición como el Vedado, por lo que su pasaje se catalogaba de bueno, y al retornar del viaje, se hacía una pausa donde los choferes y conductores se tomaban un café y fumaban un cigarro, entonces casi todo el mundo fumaba, de lo cual mi padre era una excepción. Me puse a ver detenidamente y no pasaba un minuto sin que saliera un nuevo ómnibus y en horas de mayor pasaje salía uno y a los pocos segundos otro. De ahi sale el dicho: "la de atrás viene vacía", y muchas personas esperaban la siguiente, que venía con la precisión y la frecuencia de un metro, para ir sentados en el viaje, aunque muy pocas veces se viajaba incómodo aunque fuera de pie.

Era increíble que en la Habana, ciudad de un millón de habitantes, el transporte se sustentara casi exclusivamente en las guaguas, pues aparte de los autos no existía ningún otro sistema de transporte público y el mismo era eficientísimo.


RESTAURANTE LA ZARAGONA, MUY FAMOSO, AL LADO EL CASTILLO DE FARNES. A LA IZQUIERDA DE LA ZARAGOZANA SE ENCUENTRA EL FLORIDITA.

La anécdota relacionada con el título de esta reseña, El Castillo de Farnés consiste en que el Sr. Francisco Puig era habitual en el viaje de mi padre, por lo que se conocían. Pues resulta que al Sr. Puig lo carterearon en la guagua y al día siguiente se lo dice a mi padre, por si se le había caído la billetera, donde tenía documentos importantes. Era inaudita la cantidad de cosas que se recogían al finalizar un viaje y proceder a limpiarse la guagua, pero todo se custodiaba debidamente por si había reclamaciones, en particular documentos y dinero. No existía el nivel de ratería de hoy en día y se respetaba la propiedad ajena.

Francisco Puig era el propietario del Castillo de Farnés, pequeño pero famoso restaurante de La Habana Vieja, en cuya puerta lo dejaban diariamente.

Muchas personas que tenían auto, se abstenían de usar el mismo primero porque el servicio público era excelente y otra para evitar el inmenso tráfico que había en la Habana Vieja con sus calles estrechas y muchísimas rutas de ómnibus circulando dentro de ellas, ya que esta zona constituía además el centro comercial, turístico, político y financiero de La Habana de entonces.
Mi padre conocía perfectamente a los carteristas también habituales y buscaba la manera de que no crearan una situación desagradable, por lo que al ver a uno de ellos le dijo que si no devolvía la billetera de Puig, no solo no iba a dejarlos montar más, sino que iba a llamar a la policía. No pasaron dos horas y otro delincuente hizo devolución de la billetera.

La ruta 57 pasaba por la calle Monserrate, en cuya esquina con Obrapía estaba el restaurante Castillo de Farnés. Pararon un momento y le hizo entrega a Puig de su billetera pidiéndole que al día siguiente le dijera si faltaba algo.


PULPO A LA GALLEGA

Francisco Puig se convirtió de conocido en un gran amigo de mi padre, todos los fines de semana estábamos invitados a comer allí. Claro que no lo hacíamos, pero si por mi fuera iría todos los días. !Qué comida española más deliciosa¡. Allí conocí el pulpo a la gallega, las papas a la catalana y otras delicias que no había probado hasta entonces.

El Castillo de Farnés era y es un restaurante pequeño pero muy bien ubicado (al lado de la Zaragozana y a pocos metros por la misma acera, del Floridita dos centros de estatura mundial).En el siglo XIX existía en este inmueble una bodega y una tienda de comestibles y víveres. Con posterioridad, Francisco Puig adquirió el establecimiento y lo convirtió en una fonda a la que nombró Castillo de Farnés, en honor a una fortaleza de Cataluña, aunque esta parece llamarse realmente Castillo de Farners, su región natal.


SALON DEL CASTILLO DE FARNES.

En la esquina de la fachada poseía un mascarón de proa con el cuerno de la abundancia, actualmente conservado y utilizado como emblema del sitio. El restaurante Castillo de Farnés se asemeja actualmente a una taberna española, especializada en la comida de ese país. Ofrece una selección de cocina española, incluyendo platos deliciosos como el Arroz Indiana, una mezcla de arroz y carne, así como mariscos excelentes. El interior evoca un bonito bistro francés.

Dicen los turistas en sus comentarios en Tryp Advisor, el afamado sitio de turismo, que allí se come la mejor paella de La Habana y que el servicio es de cinco estrellas.
Menos mal que este sitio no cayó en desgracia como algunos que recuerdo, La Casa de los Vinos, Toledo, Puerta Tierra y otros que mejor ni hablar porque nos deprime, a mi que tengo estos recuerdos y al lector que seguramente también los tendrá o los asumirá como suyos si no los vivió.


MENU DEL RESTAURANTE PUERTA TIERRA.


CASTILLO DE FARNERS, CATALUÑA.

LA PELOTA


EMBLEMA DE LOS ALACRANES DEL ALMENDARES.

LA PELOTA

Se dice que Cuba es la segunda patria del Béisbol pues los marinos yanquis que visitaban el puerto de la provincia de Matanzas y los jóvenes estudiantes de esa ciudad se convirtieron en los principales difusores de ese deporte, que entonces era exclusivo de los Estados Unidos.

Todo comenzó en 1865, cuando un grupo de estos jóvenes norteamericanos enseñó el arte de jugar Pelota. Ya en aquella época se comenzó a jugar tanto en Matanzas como en el Vedado habanero. en 1878, se creó la Liga Profesional del Béisbol Cubano.

Béisbol en Cuba, (o la Pelota como se le llama por los cubanos), es considerado el deporte nacional, y aún más que eso, es el mayor entretenimiento y una pasión nacional.

El cubano sabe todo sobre la pelota y discute acaloradamente para defender sus criterios. El primer regalo para un niño pequeño es un bate, un guante y una pelota y los niños rápidamente aprenden este complicado juego. Las personas más criticadas en Cuba son los umpires (ampayas o árbitros de los juegos) y por supuesto los managers o directores de los equipos. Si hay una victoria, es gracias al equipo y en particular a determinados jugadores, si hay una derrota la culpa siempre la tiene el manager.

Al vivir relativamente cerca del principal estadio donde se jugaba la pelota profesional, el Estadio del Cerro, hoy llamado Latinoamericano (no se que tendrá que ver con latinoamérica, donde como continente no es el deporte más practicado, sino el fútbol), se me hacía muy fácil y gustoso ir al mismo, además la entrada a las gradas era relativamente barata, 30 centavos en las llamadas gradas de sol y 60 centavos en las techadas. Además de la emoción del juego se disfrutaba de la gastronomía cubana e internacional, lo mismo un pan con lechón, una frita, un tamal o un hot dog, por lo que los muchachos esperábamos con ansia el tener el dinero para ir al estadio.

También estaba la opción de un pase para toda la temporada, pero pocos teníamos acceso a ello. No obstante nos ingeniábamos para que un amigo nuestro, hijo del dueño de una fábrica de zapatos y con una posición económica holgada, Wenceslao (que nombrecito) que tenía un pase para toda la temporada, entrara y nos tirara desde lo alto de las gradas en lo último del right field, el pase para que otro entrara y así accedíamos cuatro amigos a ver el juego sin pagar un centavo.

Nunca nos sorprendieron pero sustos sí pasamos unos cuantos. Si había un juego de importancia entonces eso era imposible de realizar porque había muchos policías custodiando el estadio.



ESTADIO DEL CERRO.

El Gran estadio del Cerro, se inauguró el 26 de Octubre de 1946 ante una multitudinaria aglomeración de cubanos, 31 000 aficionados. Con su inauguración desplazaba al Pedro Marrero, que por aquellos tiempos se llamaba “La Tropical”, anteriormente el mejor y mayor estadio de La Habana, el cual ha quedado para juegos de fútbol, que al cubano no le hace mucha gracia, aunque los niños y jóvenes, gracias a la propaganda gratuita de la televisión que transmite juegos de todas las ligas de ese deporte y ninguno de las grandes ligas de beisbol del mundo, sobre todo de las Grandes Ligas porque detrás está el fantasma de los peloteros cubanos que allí juegan, lo que basta para vetarle al cubano de ver lo que le gusta.

Se inauguró con el encuentro entre los equipos de Almendares y Cienfuegos correspondiente a la “La Liga de Baseball Profesional de Cuba”. Según fuentes de la época era la primera vez que en Cuba, para un espectáculo deportivo, se reunían tantas personas. Inicialmente se la denominó Gran Stadium de La Habana o Estadio del Cerro, hasta 1961, cuando deja de existir la pelota profesional cubana, y se le cambia el nombre al de Estadio Latinoamericano, pero todo el mundo lo conoce como "el latino" y para los viejos es el estadio del Cerro.

Tras la ausencia del béisbol profesional en Cuba, y el surgimiento de las Series Nacionales, se ha convertido en la casa del equipo Industriales, el más querido y envidiado de la pelota cubana.
Fue remozado y ampliado en el año 1971, con una extensión significativa de sus graderías de sol. Actualmente tiene capacidad para 55 000 espectadores y sus dimensiones son de 325 pies por los jardines izquierdo y derecho y 400 por el central.


ESTADIO DEL CERRO.

La Liga Cubana de Béisbol fue la liga de béisbol profesional de mayor nivel en Cuba,(y seguramente en América Latina), generalmente estuvo compuesta entre tres o cinco equipos locales que disputaban un Campeonato entre diciembre y marzo. La Liga Profesional de Béisbol de Cuba se inició el 29 de diciembre de 1878 con tres equipos, El Habana, El Almendares y Matanzas BBC, ese día se inició el campeonato con un encuentro entre El Habana y Almendares, terminando 21x20.

Las disputas entre estos clubes hicieron que fueran conocidos poco después como los "eternos rivales". El 21 de diciembre de 1937 se jugó por el primer partido nocturno de la liga, en el Estadio La Tropical, entre Almendares y Marianao.


PROGRAMA DEL CAMPEONATO 1952-53.

Los Equipos que lograron algún título en la liga fueron:

Leones del Habana
Alacranes del Almendares
Elefantes de Cienfuegos
Tigres de Marianao

MANAGERS MIKE GONZALEZ HABANA, FERMIN GUERRA ALMENDARES,SALVADOR HERNANDEZ CIENFUEGOS Y GILBERTO TORRES MARIANAO.

Alacranes del Almendares, también conocidos como Almendares, fue un equipo de béisbol profesional de Cuba fundado en 1878 por iniciativa de Carlos Zaido y Teodoro Zaido y es el predecesor del actual Industriales. Formaron parte de la Liga Cubana de Béisbol hasta su disolución en 1961. Tenían su base en La Habana, primero en el barrio del Cerro y luego en la Quinta de los Molinos. Su uniforme fue de color azul.

Almendares logró obtener 25 campeonatos y 24 subcampeonatos de los 71 en los que participó en el béisbol profesional cubano, sólo superado por su "eterno rival" El Habana. Su principal eslogan era "el que le gane al Almendares se muere". El primer campeonato en ganar fue el de 1893-1894 y además fueron campeones en dos oportunidades de la Serie del Caribe, en la primera edición en 1949 y luego en 1959, ambas de manera invicta. El que lea esto se dará cuenta que yo era un furibundo almendarista.


ALMENDARES CAMPEON.

LIGA PROFESIONAL CUBANA DE BEISBOL.

Leones del Habana, también conocidos como El Habana, fue un equipo de béisbol profesional de Cuba fundado en 1868 y que participó desde la primera temporada de la Liga Cubana de Béisbol en 1878 hasta su disolución en 1961. Tenían su base en la ciudad de La Habana. Su uniforme fue de color rojo.

Su primer juego fue el 29 de diciembre de 1878 contra Alacranes del Almendares, su "eterno rival", venciéndolos 21x20. Además lograron hacerse con ese primer campeonato del béisbol cubano 1878-79. El Habana logró obtener 31 campeonatos, mientras que su más cercano competidor, Almendares logró 25 títulos. Fueron campeones de la Serie del Caribe en 1952.



LOS CUATRO EQUIPOS DE LA LIGA PROFESIONAL CUBANA DE BEISBOL.

Los Elefantes de Cienfuegos fueron un equipo de béisbol profesional de Cuba, cuya franquicia radicaba en La Habana, actualmente se tiende a confundir y se les cataloga como representantes de la Provincia Cienfuegos, en los años jugados no existía una provincia en Cuba con ese nombre, solo el municipio Cienfuegos. Su eslogan fue "El paso del elefante es lento pero aplastante".

Los Tigres de Marianao fue un equipo de béisbol profesional de Cuba fundado en 1922. Participó desde entonces en la Liga Cubana de Béisbol hasta su disolución en 1961. Tenían su base en el Estadio La Tropical de Marianao, La Habana. Su uniforme era de color naranja.

Durante su primera temporada en el béisbol cubano en la 1922-1923, lograron su primer título. El equipo fue fundado aparentemente bajo el nombre Los Elefantes de Marianao y vestían de color gris pero en 1947 el equipo fue comprado por lo que se cambió el nombre a Tigres de Marianao. En la década de 1930 la gente le pusieron el mote "Monjes Grises", a causa de lo gris de su uniforme. Fueron campeones de la Serie del Caribe en dos oportunidades, 1957 y 1958.


REVISTA BEISBOLITO PROMOCIONANDO A LOS CUBAN SUGAR KINGS.

Cuba en la Triple A.
Los Cubans Sugar Kings, también conocidos como Havana Sugar Kings o Reyes del Azúcar, fueron un equipo de las Ligas Menores de Béisbol. Jugó en la International League de nivel Triple A.
Desde 1946 y hasta 1950 la franquicia cubana consiguió 5 campeonatos consecutivos.


ORESTES MIÑOSO, ESTRELLA DE GRANDES LIGAS.

En 1954 Bobby Maduro compra la franquicia a sus propietarios, y cambia el nombre del equipo al de Cuban Sugar Kings o Havana Sugar Kings. Ese club comenzó a jugar en la International League de nivel triple A, como equipo afiliado a los Rojos de Cincinnati.

En ese club se formaron varios importantes jugadores cubanos y norteamericanos, que pasarían a las ligas norteamericanas en la década de 1960. El equipo ganó la Liga Internacional ante los Minneapolis Millers en siete juegos.

Su entrenador fue Preston Gómez, mientras que la carrera vencedora corrió a cargo de Daniel Morejón, con un home run en el último juego decisivo. La franquicia abandonó Cuba a mitad de temporada. El 8 de julio de 1960, después de que se decretara la nacionalización de todas las empresas estadounidenses presentes en el país, la comisión del béisbol decidió trasladar el equipo a Jersey City. La mayoría de jugadores dejaron su país para comenzar a jugar en las Grandes Ligas de Béisbol, mientras que el equipo trasladado, los Jersey City Jerseys, terminó desapareciendo en 1961.


PASE PARA VER LOS JUEGOS DE LOS CUBAN SUGAR KINGS.

La contribución cubana entre los peloteros latinoamericanos en las Ligas Mayores es indiscutible.

Fueron los primeros en participar y en realizar una serie de proezas que ayudaron a establecer una leyenda. Tal es así, que si tomamos el año 1950 como ejemplo, tenemos que hasta ese momento solamente 10 latinoamericanos habían participado en las Grandes Ligas contra 51 cubanos.

Cuba ha sido históricamente una gran potencia beisbolera, y sigue siendo la pasión nacional a pesar de su triste papel en la pelota internacional en los últimos años porque como muchas cosas en Cuba, se han quedado congeladas en el tiempo por haberse ingnorado que el cambio es lo que ha hecho desarrollarse a la humanidad.

Desde México, donde vivo ahora, veo con tristeza que la pelota cubana no es ni sombra de lo que era cuando, muchacho atento y admirador de la pelota, disfrutaba en el estadio del Cerro, o en cualquier otro lugar, hasta en los "placeres" un juego de pelota.

Sin embargo veo que los cubanos que juegan pelota en México o en las Grandes Ligas, desarrollan un juego muy diferente al que aprendieron.
Esa pregunta deben hacérsela los que han destruido por incapacidad, amiguismo, nepotismo y obsesión política, la pasión más grande de los cubanos. El deporte no tiene nada que ver con la política. Parece que en este sentido, al igual que con el arte, la política todo lo que toca lo destruye.

WILLY MIRANDA Y PHIL RIZZUTO
WILLY MIRANDA

Yo me siento ante el televisor y cuando juega un cubano, en cualquier liga del mundo, me parece que estoy viendo a Willy Miranda (Según Tom Lasorda fue el mejor “shortstop” que ha dado la humanidad), Héctor Rodríguez, Tony Taylor, Edmundo Amorós, Camilo Pascual,Pedro Formental conocido por Perucho 300, o Minnie Miñoso en el estadio del Cerro. A propósito de Willy Miranda aparte del comentario de Lasorda y de los managers de los equipos donde jugó, militó en nueve años en Grandes Ligas con los Senadores de Washington, Medias Blancas de Chicago, Carmelitas de San Luis, Orioles de Baltimore y Yanquis de New York y aunque su bateo fue pobre, solo de 222, los aficionados iban al parque para verlo "recoger pelotas”, pues atrapaba las inatrapables. Sin dudas que Rizzuto y Luis Aparicio, los otros dos shortstops de los Yanquis eran más completos, pero no lograban hacer sobre un terreno de pelota lo que Miranda podía. Años más tarde pude conocer al hermano de Willy Miranda, esposo de la cantante Marta Strada, que me contó muchísimas anécdotas de su hermano.

Mención aparte quien ha mantenido, sin saberlo o sin quererlo, la tradición beisbolera en Cuba, el equipo Industriales, extraña mezcla de Almendares (color azul) y La Habana (Leones) que es el equipo más querido y más odiado, como dije anteriormente, sobre todo por haber ganado más campeonatos que ningún otro equipo y que además ha sido la fuente principal de "exportación involuntaria" de peloteros cubanos a Grandes Ligas.


MANUEL HURTADO, LAZARO VARGAS, LAZARO VALLE Y REY VICENTE ANGLADA EN LA CELEBRACION DE LOS 50 AÑOS DE LOS INDUSTRIALES EN MIAMI.

Es contradictorio, vergonzoso y realmente no se como calificarlo, que el equipo que ha sido el máximo ganador en la pelota cubana haya tenido que celebrar sus 50 años de vida en un encuentro con parte de los peloteros de ese equipo que han abandonado Cuba. En Cuba nadie se acordó de eso y en Miami sigue vivo el espíritu de los industriales. Sin comentarios. Y me dio mucha alegría ver a alguien que ha sido borrado de los libros de récords en Cuba por haberse ido del país, pero que recuerdo como mi pitcher derecho predilecto (el zurdo era Changa Mederos), nada menos que Manolito Hurtado, el elegante que ponchaba más de 20 por juego. Pero de esas cosas no se habla en Cuba. Es como si viviéramos en un país musulmán y estuviéramos leyendo el libro Los versos satánicos, novela del escritor indio nacionalizado británico Salman Rushdie. Es más que una herejía en Cuba no obedecer la orientación de tapar el sol con un dedo.
Pero hay que decir de Manolito Hurtado como era conocido, que tuvo récord de más ponches en un juego y algo que nadie ha igualado, propinar 10 ponches consecutivos, así como su efectividad de por vida de 1.80 carreras limpias por juego de nueve entradas, solamente dos lo igualan. Y quien no recuerda su doble wind up cuando lanzaba sin hombres en bases y con dos outs en la pizarra. El público se alzaba para vitorearlo pidiendo el ponche. Su curva hacia abajo la comparaban con la de Camilo Pascual y el gran Duque Hernández dice que "su historia me sirvió de inspiración para lograr el éxito como pelotero".

Se habla tanto de los Industriales que recuerdo una frase frecuentemente atribuida a Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, la que no aparece en ninguna parte del libro y cuyo origen, es el poema Labrador (1808) de Goethe: «Pero sus estridentes ladridos / sólo son señal de que cabalgamos». Eva Perón utilizaba esporádicamente esta frase, de ahí puede surgir la equivocación.
Podría ser, igualmente, una forma evolucionada del proverbio árabe "Los perros ladran, la caravana pasa", bien conocido en la España medieval. Pero la esencia esta ahí, no importa al final de donde provenga: si los perros ladran (la gente habla) es señal de que cabalgamos (es porque no estamos dormidos sino avanzando, a diferencia de otros). Ese es Industriales, siempre moviéndose aunque sus peloteros nutran constantemente las filas de las ligas profesionales de otros países y las Grandes Ligas norteamericanas.

El triunfo reciente del equipo que representaba a México en la Serie del Caribe, se debió en alguna medida a dos peloteros cubanos que en él militan.
El triunfo también lo sentí como una victoria de Cuba, porque en ellos ví representado el verdadero espíritu del béisbol que estábamos acostumbrados a ver y que indefectiblemente tiene que volver.


EQUIPO INDUSTRIALES.


ENTRE OTRAS GLORIAS DEL BEISBOL CUBANO ESTAN CONRADO MARRERO, JIQUI MORENO, LIMONAR MARTINES Y NATILLA JIMENEZ Y SANDALIO CONSUEGRA.