jueves, 27 de marzo de 2014

BATIDOS, HELADOS Y FRUTAS.


BATIDO DE FRUTA BOMBA.

BATIDOS, HELADOS Y FRUTAS.

Federico García Lorca llegó a La Habana el viernes 7 de marzo de 1930, a bordo del vapor Cuba, procedente de Nueva York. Permaneció en la Isla hasta el jueves 12 de junio del propio año en que, impregnado del aroma del Trópico, partió hacia España. El poeta granadino estuvo en varias localidades del país: Sagua la Grande, Pinar del Río, Caimito del Guayabal, Varadero, Cienfuegos y Santiago de Cuba. En La Habana recorrió numerosos barrios y calles. El Teatro Alhambra con sus personajes, que eran símbolos de la vida nacional y su abanico de música popular no podía faltar entre las atracciones de Lorca en la capital.

El Alhambra creó algunos personajes como el gallego, el negrito, la mulata, el guajiro, el policía, el maricón. Teatro político, de sátira violenta y crudísima, con ademanes y movimientos del cuerpo sin ambages. Comentaban situaciones odiosas, estafas del gobierno, todo lo grotesco. Pero en la esquina de enfrente al Alhambra estaba "El anón de Virtudes". Allí el poeta español sucumbió al placer del disfrute de una Champola de Guanábana y al probarla expresó:

"....no hay refresco en todo el mundo que tenga nombre más eufónico,musical y altisonante, ni que sepa mejor".

La familia de las ananáceas está muy extendida en todo el Caribe. El anón (Annona squamosa), La guanábana (Annona muricata) y La chirimoya (Annona cherimola) o chirimoyo son ricas en azúcares y de considerable valor alimenticio, gracias a proteínas, grasas, carbohidratos, y sobre todo, vitaminas y minerales; tienen alto contenido en ácido fosfórico y se cree que contribuyen a detener el cáncer. Aunque con las tres se prepara el sabroso refresco llamado champola, la más apreciada para ello es la guanábana.


CHAMPOLA DE GUANABANA.

No hay una fórmula única para preparar la champola. Aunque hay quien insiste en hacerla con agua, las recetas más generalizadas exigen la leche, preferiblemente evaporada, para mezclarla con la pulpa de la fruta, azúcar al gusto y una pizca de sal que acentúa el sabor. Se acostumbraba echarle una pizca de sal a todo, hasta al café con leche, y de verdad que sabían mejor. Se revuelve fuertemente una y otra vez hasta separar las semillas de la masa y se cuela. Claro que hay variantes: con leche condensada y menos azúcar, con leche pura de vaca, y hasta con leche en polvo entera o descremada.

Otra variante propone licuar la masa de la fruta, sin semillas, con leche condensada, de vaca y evaporada, congelarla un par de horas, licuarla de nuevo y volverla a congelar, para obtener un exquisito helado. En Cuba los inmigrantes chinos preparaban memorables helados de frutas sin leche, pero se llevaron el secreto a la tumba; se sabe que en México los aztecas preparaban el chocolate solo con agua, y la adición de la leche fue un genial invento de los españoles.
Así que la popular champola posiblemente sea un híbrido cultural como tantos que nos acompañan a diario por toda latinoamérica.


ANON.

Es, además, un preparado muy antiguo; se tienen noticias de que en El Gran Café de la Parroquia, un ícono del puerto de Veracruz, en México, famoso por su ambiente familiar y tradicional, fundado en 1808 por un catalán, incluían en el menú a la champola, junto al «platillo volador» (emparedado pequeño de jamón y queso) o el sándwich de pavo. Aunque este refrescante preparado se disfruta en todo el Caribe insular y continental, especialmente en las calurosas tardes-noches, posiblemente sea Cuba el país que más referencias literarias acumula acerca de él. Se dice que en el siglo XIX la esposa del intelectual Domingo del Monte, Rosita Aldama, animaba las tertulias literarias celebradas en su residencia, con vasos de champola.

Federico García Lorca al probarla en La Habana, en el Anón de Virtudes y en el café restaurante Las Columnas, en Prado y Neptuno, aseguró no conocer «refresco en todo el mundo que sepa mejor», como mencionamos, mientras el inmenso poeta chileno Pablo Neruda, que había oído hablar ya en París de sus bondades, la conoció en la casa habanera del poeta y ensayista Ángel Augier y la calificó de «sensacional refresco tropical». Por su parte, el poeta, narrador y ensayista José Lezama Lima se la brindó a su colega Reynaldo González, que regresaba de un corte de caña, con un argumento típico de su estilo: «A fin de cuentas, cuando los guerreros, luego de encarnizadas campañas, se sientan a recapitular, deben hacerlo tomando el vino de su tierra». Lezama sentó cátedra una vez más.

En las noches calurosas se jugaba lotería; la casa se llenaba de vecinos y amigos, y generalmente se brindaba en el intermedio del juego, malta con leche condensada y queque con dulce de guayaba. Pero si no aparecía la malta, siempre había guardadas guanábanas maduras de las que cosechaba en el patio, para el ritual de la champola.

FRUTAS CUBANAS.

Pero no sólo vamos a hablar de la champola, quizás la reina de los refrescos o batidos cubanos. Cuba era pródiga en la existencia de muchas especies frutícolas. En nuestros propios patios o en fincas cercanas existían todo tipo de frutales y en una amplia gama de sus variedades. Teníamos desde el común mango filipino o la más sabrosa manga amarilla, hasta el Super High y el mango manzano, todos para el más exquisito gusto.

Desde la deliciosa y pulposa guayaba roja (en otros países son amarillas y terrosas), las exquisitas y digestivas frutabombas (papaya o lechosa en otros países), las exquisitas piñas, los desaparecidos y añorados plátanos manzanos y los riquísimos platanos Johnson, los casi extintos canistel, caimito blanco o morado, las ciruelas y sobre todo la fruta y el batido que todo cubano añora: el mamey. Un batido de mamey con leche condensada o evaporada, poca azúcar y un queso crema se convierte en uno de los manjares más exquisitos que se puede probar.

No piensen que se me olvidaron los mamoncillos, siempre presentes en la playa y la infaltable naranja dulce o naranja de china, con los personajes en sus carretillas con un pelador mecánico. No faltaba en cualquier esquina.

BATIDO DE MAMEY.

Sin ignorar que en todas las casas y cafeterías se hacían batidos de prácticamente todas las frutas, así como de trigo inflado, vainilla y chocolate. No, no se me olvidó, hay que hablar de ese batido aparte: la incomparable leche malteada. Una frita cubana o un perro caliente con un batido era una comida y alimenticia y saludable.

Otra cosa eran los helados. Los chinos, como se dijo se llevaron a la tumba su secreto de cómo hacer helados de fruta sin leche y que quedaran bien cremosos, esos sabores ya no se ven. En Cuba desapareció y en México, donde hay tantas frutas, tropicales como en Cuba y de climas templados, son muy populares las aguas de sabores, que no es más que la pulpa de la fruta en agua, exquisitas y refrescantes, pero sus helados de frutas son de agua, no le llegan a la calidad con que la hacían los chinos en Cuba.

Compañías de helado en Cuba había muchísimas, las más conocidas Guarina y San Bernardo, pero los helados de los chinos les sacaban un largo trecho. Era común ver los vendedores de helados en sus carritos sonando una campana, estaban ahí, en la esquina, invitando, con el sonido de las campanillas, no sólo a los muchachos, sino a todos ofreciendo su tan popular y barata mercancía. En los años 70, cuando se oía la música del Vals Sobre las Olas de Juventino Rosas o la Polonesa de Federico Chopin o se veían los destellos de la luz ámbar rotativa, todo el mundo salia a ver donde se iba a parquear el carrito del helado para salir corriendo a comprar lo que tuviera, pintas, paleticas, bocaditos, vasitos, o galones.

Yo era fanático a los helados de frutas, pero no me resistía ante los llamados "bocaditos" que no eran más que dos finas tiras de panetela salpicada en azúcar con el helado en medio. Ahora la Nestlé ha puesto a la venta unos parecidos pero con galletas dulces en lugar de la panetela, hay decirle a la compañía: !Nestlé, te quedaste corto¡

Los cubanos prefieren el helado con barquillo, sea para comer caminando o para degustar varias bolas, por suerte la receta de los barquillos de los chinos subsistió. Una compañía, creo que San Bernardo, sacó sabores nuevos de helados, no tenían leche porque eran de cítricos. Duraron bastante poco tiempo por su poca aceptación. Pero también estaban las exquisitas piñas glacé y los cocos glacé.
No se como los harán ahora, antes era la nuez del coco partida a la mitad y dentro de ella, rellena de helado de coco; similar era el de piña. Era fantástico. Del coco glacé quién se acuerda, sólo permanece su recuerdo.

COCO GLACE.

Después vino la Revolución y con ella apareció Coppelia.
Todo un símbolo para varias generaciones de cubanos, Coppelia, heladería al aire libre en el lugar más céntrico de la Habana actual, a unos metros del Hotel Habana Libre (antes Hilton)) está la Catedral del helado cubano. Coppelia, toma su nombre del mítico personaje de la obra del ballet clásico, simplemente no mire la carta, verá en ella a Alicia Alonso y se le quitarán las ganas de tomar helado, igual que ocurre con los exquisitos perfumes y cremas que llevan su nombre, no los asocie jamás a ese personaje.

Los habaneros lo hacen lugar de numerosas visitas, sobre todo durante el fuerte calor del verano tropical, que es casi todo el año, buscando degustar la siempre exquisita variedad de sabores y diseños de helados aunque ya no son tantos como cuando se inauguró.
Coppelia contiene varias instalaciones dentro de sí donde sirven cremosas copas combinadas con una amplia variedad que cambia constantemente.


BAKED ALASKA.

Era práctica normal en mis primeros años de matrimonio, cuando teníamos algún tiempo libre y mis suegros nos cuidaban a los niños, darnos una escapada Finita y yo a Coppelia, degustar una ensalada de cinco bolas y un suero (combinación de helado con yogurt) y después irnos al cine. Estábamos repletos y muchas veces ni nos enterábamos cual era la trama de la película.

También nos gustaba mucho ir a comer al restaurante Monseñor o al Hotel Nacional, pues allí hacían un postre llamado Baked Alaska a base de helado colocado en un molde que contiene láminas de pastel o pudin y cubierto de merengue, el cual es flameado con coñac delante de los comensales; era todo un espectáculo y hasta apagaban las luces del restaurante para destacar el servicio.

CARTA DE OFERTAS DE COPPELIA.

Hoy en día la fábrica de helados Coppelia trabaja para parte de la citada heladería (los que pueden pagar en moneda convertible) y para los hoteles y restaurantes del polo turístico de Varadero y otros similares. En la mayor parte de las áreas de la heladería Coppelia se vende en moneda nacional el helado Varadero, de muchísima menos calidad. Es por eso que la gente dice:

"Helado Varadero en Coppelia y helado Coppelia en Varadero."

No obstante, el cubano que no concibe tomar agua si no es fría y si tiene hielo pues mejor, ve a los helados y los batidos como algo que si le falta no está en Cuba. Yo personalmente soy de los que me vuelvo el mayor goloso cuando hago un batido y si es posible, me tomo el contenido de toda la batidora, lo he hecho muchas veces y creo que lo he disfrutado tanto como el más exquisito plato. Y si es una champola de guanábanao un batido de frutas, cuidado, hay que decirle usted.


ENSALADA DE HELADOS COPPELIA.

EL PALACIO DEL HELADO CUBANO: COPPELIA.

Pero esto no se puede acabar sin hablar de esas frutas desaparecidas o prohibidas o ambas cosas.

El Marañón.

En Cuba es muy común escuchar una frase popular que dice: “el marañón aprieta la bemba”. En efecto, esa es la sensación que sentimos en los labios cuando degustamos el jugo de lo que la mayoría piensa que es la fruta (en realidad pseudofruto) de este árbol nativo del nordeste de Brasil.

El nombre original del marañón es cajú, y en realidad el fruto, en forma de riñón que pende de las ramas, es muy apreciado por sus propiedades nutritivas y medicinales. Su mayor aplicación está en a repostería y confección de helados.
El marañón es muy apreciado por su semilla, tan rica, nutritiva y sabrosa como el maní, la almendra o la avellana. Los habaneros solíamos comprar semillas de marañón tostadas, calienticas y por libras, en cualquiera de los varios Ten Cent existentes en la ciudad.

Hoy en día se le puede preguntar a cualquier niño qué es un play station y qué es un marañón. En el primer caso le darán una disertación de que se trata; ante el segundo objeto mencionado es casi seguro que se encojan de hombros.

Había una canción que decía: "el marañón aprieta la bemba / y el tiempo de los bobos se acabó...». y otra no menos famosa de Rosendo Rosell: “Caimitillo y Marañón” que fue un jonrón más de la Orquesta Aragón, la cual incluía el bolero “Cobarde” cantado por Felo Bacallao (que no se sabe todavía que cosa hacía mejor si cantar o bailar) y cuyo estribillo era:

"...cobarde/ tienes miedo de quererme/ tienes miedo de mirarme, tienes miedo del amor/ entonces dime para que quieres la vida/ cobarde eres un triste lamento, eres humo y vanidad, no conoces del amor y no quieres aprenderlo/ cobarde no sabes lo que es besar/ ni besarse con pasión/ ni estrujarse en una boca, porque eres cobarde.....el marañón me gusta mucho más/ el marañón me gusta mucho más...caimitillo y marañón/ caimitillo y marañón/ cobarde...el marañón me gusta mucho más/ el marañón me gusta mucho más."


MARAÑON APRIETA LA BEMBA...OJALA PUDIERA VERLA ASI OTRA VEZ.

El Caimito.

A primera vista el caimito es atractivo e invita a ser comido por su bonita presentación. Pese a que su sabor es dulce y agradable, su pulpa es lechosa y dificulta la preferencia por este producto, una de sus características particulares es la abundancia de un látex blanco extremadamente pegajoso que emana cuando el fruto es cortado.
Los amantes de las artes culinarias se abstienen de tomarlo en cuenta para fines de preparar recetas. Escasamente algunas personas saben preparar dulce con esta fruta. Sin embargo, a esta fruta se le atribuyen propiedades medicinales, las cuales han hecho incluso que la infusión de sus hojas sean utilizadas en tratamientos contra la diabetes y el reumatismo articular.
Y en resumen, al igual que el Caimitillo es una fruta deliciosa, lo mismo en su variante blanca que morada.


CAIMITO MORADO.

El Zapote.

El Zapote, chicozapote o níspero, como se le quiera llamar, es una fruta deliciosa, familiar cercano del mamey.
Es rica en hierro, potasio y vitamina C. Bien madura posee una masa color miel. Dulce, como azúcar. Se disuelve en la boca dando una sensación inolvidable. Alguien dijo, que su gusto es tan exquisito como “un campo de flores silvestres”.


ZAPOTE.

La Chirimoya.

Se dice, pero aún no está probado, que la chirimoya posee un componente hipotensor, un vasodilatador responsable de la erección de forma natural y fisiológica(similar a los efectos provocados por la conocida viagra), pero lo más importante de esta fruta familia de las anonáceas (anón y guanábana) es que de ellas tres es la de sabor más exquisito y cremoso, por lo que un batido de chirimoya es algo de otra galaxia.

Como se podrá explicar que los cubanos nacidos a partir del 80 no conozcan una manzana, una pera, un melocotón o un albaricoque, entre otras frutas, podría justificarse achacándoselo al bloqueo (???), lo puedo asimilar. Pero que no conozcan el marañón, el zapote, el mamey de Santo Domingo, el caimito, el anón, la chirimoya, la guanábana, la ciruela u otras frutas propias de nuestros campos, creo no hay forma de explicarlo.


LA CHIRIMOYA, EL MEJOR BATIDO DESPUES DEL DE MAMEY.

CARNAVALES DE LA HABANA


CARNAVAL DE LA HABANA.

CARNAVALES DE LA HABANA

Será que solamente he ido a los carnavales en La Habana y Santiago de Cuba, pero no me gustan los carnavales. Supongo que los de julio de 1970 me curaron definitivamente de la carnivalitis.

Son famosos los Carnavales de Río de Janeiro en Brasil, el de Venecia en Italia, el de Uruguay, y se dice que tan famosos como los mencionados son los de Santiago de Cuba, con la influencia de la corneta china y de los paseos de comparsas a ritmo de las congas de origen africano, supongo que para los extranjeros sea un espectáculo desconocido al igual que nosotros veríamos con interés un país con nieve.

Hay que reconocer que el carnaval no tiene otro igual en participación popular en Cuba, aunque hay festejos de renombre en la isla y cada pueblo o ciudad tiene los suyos, los prepara y disfruta a su manera y con sus recursos, que como sucede en muchos lugares del orbe, cada día son menos y más costosos.

Pero el carnaval trae muchas cosas malas también. Recuerdo que trabajaba en los años 70 en la Unión de Empresas del Vidrio. Se había hecho una inversión importante en la ciudad de Las Tunas con una fábrica de vidrio de última tecnología, con equipamiento y asesoría belga. Para ello se habían seleccionado cerca de 300 tuneros, enviados a prepararse primero a la fábrica de San José de las Lajas y después un número grande de ellos a vidrierías en Bélgica.

Pues los carnavales por poco acaban con Vidrio Las Tunas, que así se llamaba la empresa. La producción de vidrio no admite interrupción, pues se solidifica el vidrio y es una gran consumidora de combustible. Eso no importaba para los tuneros que ponían ante todo el disfrute de los cinco días de carnaval y no concurrían al trabajo, por lo que a muchos hubo que ir a buscarlos y despertarlos de la borrachera o sacarlos de los festejos la policía y obligarlos a ir al trabajo. Con los que estuvieron trabajando más tiempo ocurrió después lo mismo, solo querían estar en el carnaval y no volver al trabajo.
Pero eso es parte de otra historia.


CARROZA EN EL PRADO.

El carnaval de La Habana es la fiesta popular mayor de la capital de Cuba donde tradicionalmente ha participado una gran parte de la población a partir de la organización en barrios de pertenencia, (aunque cada día participan menos por lo peligroso de este espectáculo), lo que ha caracterizado a las comparsas representativas de cada uno de ellos. Sus orígenes datan de los albores de la época colonial en el siglo XVI, en torno a las fiestas del Corpus Crhisti y la salida de los cabildos de africanos y sus descendientes a partir del Día de Reyes. El Carnaval de la Habana actual refleja el drama de un crimen colectivo e involuntario de lesa cultura; denota la tergiversación profunda de una fiesta universal relacionada con el ciclo anual de muchos pueblos del orbe, vinculada con "... las fechas móviles de Cuaresma y Pascua de Resurrección, la cual cae invariablemente cada año en la luna nueva siguiente al primer domingo después del equinoccio de marzo" (Don Fernando Ortiz). Lo primero es que ya el carnaval no se celebra en esas fechas sino en otras decididas arbitrariamente.


Esta tradición ha sido trastocada por un espectáculo de gran cabaret al aire libre; lo que ha representado, por tanto, un triunfo de lo banal. Esta situación desploma más de cuatrocientos años de tradición folklórica. La primera respuesta define que el carnaval de hoy, sencillamente ha sido manipulado hasta convertirlo en la caricatura de un carnaval.
Los carnavales tenían preciosas carrozas, con música, mujeres bonitas, asimismo con los personajes mas demandados en los llamados “Muñecones”, enormes figuras que representan a los más diversos personajes, además de los faroleros, artistas que se integran al espectáculo portando aditamentos multicolores que hacen girar de forma continua todo lleno de colores y para apreciar toda aquella belleza y alegría no se necesitaba tener un palco, los pobres teníamos la oportunidad de disfrutarlo al igual que los de la clase media o que los ricos, solo había que ir y mirar...con eso
éramos felices.

Siendo entonces un niño lo que más me gustaba de los carnavales eran las serpentinas, pero también disfrutaba mucho de los panes con lechón, los enchilados de muelas de cangrejo, y las carrozas. Y lo que menos me gustaba era el gentío y muchas veces el calor insoportable por tanta gente y luces. Pero me llevaban y no tenía otra opción.
Este proceso se vio sometido durante la etapa republicana (1902-1958) a diversos altibajos, entre prohibiciones de las actividades y la comercialización dependiente de campañas políticas electorales. Los desfiles tradicionales se efectuaban a lo largo del Paseo del Prado y en los alrededores del Capitolio Nacional.


CARNAVAL EN EL MALECON.

El carnaval habanero alcanzó gran esplendor hasta la década de los años setenta del pasado siglo XX, gracias al apoyo institucional recibido, pero a partir de los años ochenta fue decayendo sistemáticamente debido a varias situaciones desfavorables. La fecha histórica de principios de cada año (febrero), fue trasladada para julio, por cuestiones políticas; se creó una Empresa para atender el aseguramiento y organización del carnaval y ello propició un proceso de burocratización y corrupción que fue debilitando la capacidad creativa y participativa de los diversos barrios
habaneros en la organización de sus comparsas.

Las gestiones que habitualmente realizaba cada comunidad para organizar su participación en el carnaval comenzó a depender de presupuestos generales que asignaba el Estado con la intención de apoyar, pero en la práctica, generaba una total dependencia y un evidente desarrollo desigual. Por ejemplo, mientras algunas comparsas ostentaban cada año lujosos trajes, depurados diseños y una relativa abundancia de recursos, otras como las comparsas tradicionales iban decayendo como flores marchitas, lo que desestimulaba la participación de los jóvenes en estas actividades, junto con la desilusión de sus fundadores.



CARNAVALES EN EL PRADO AÑOS 50.

Esta competencia desigual fue un factor que contribuyó al deterioro de las comparsas tradicionales unido al hecho de que ellas iban perdiendo su identidad al convertirse en comparsas patrocinadas por el estado. La propia división político-administrativa de 1976 influyó, pues en la ciudad de La Habana también se cambiaron los límites de municipios sin considerar criterios históricos, culturales ni espaciales, se eliminaron los nombres de los barrios, que permanecieron en la memoria histórica de la población adulta, y fueron creadas las Circunscripciones, un espacio operativo relacionado con los órganos del Poder Popular, pero que nada tenían que ver con las tradiciones festivas de la población, ni con el sentido de pertenencia, ni con la identidad local. A usted le pueden imponer ahora
mismo otro nombre y usted siempre seguirá llamándose como siempre se llamó, como ha ocurrido con tantas cosas en Cuba, antes y después de la Revolución.

El carnaval de La Habana es, o ha sido transformado en, un espectáculo al aire libre que organizan diversas instancias del gobierno de la ciudad de La Habana para que la población residente o de tránsito en la capital asista y consuma lo que "ordenadamente" debe transcurrir en una fecha desconectada de su tradición histórica y en un espacio que tampoco se corresponde con el crecimiento demográfico de la ciudad.

Además el carnaval de La Habana se ha convertido, desde hace varias décadas, en un verdadero dolor de cabeza para quienes tienen la complicada tarea de promover y "organizar" una supuesta "fiesta popular" con el fin de propiciar una diversión en el más estricto orden y con un mínimo de gastos, donde la obtención de ganancias no siempre se revierte en el propio desarrollo del carnaval. Un amigo, que en sus tiempos fué oficial de la policía en la estación de La Habana Vieja (Picota) me contaba que era una masacre cualquier noche de carnaval, entre puñaladas, punzonazos, golpes, riñas tumultuarias, etc.


CARNAVALES ACTUALES.

El primer Carnaval Socialista se celebró en Febrero de 1962, y fue planeado por los funcionarios del Instituto Nacional de Cultura con el fin de erradicar “los falsos conceptos” carnavalescos heredados del capitalismo, así como para estimular la interacción de blancos y negros dentro de marcos institucionales controlados.Los volantes promocionales insistían en la espontánea concurrencia habiéndose ya, sin embargo, seleccionado quienes asistirían a esta fiesta. En 1964 se incorporó como requisito para ser elegido estrella o lucero del carnaval las cualidades revolucionarias. Las
ganadoras de los concursos de belleza realizados entre 1968 y 1971 fueron coronadas “Estrellas de la Cosecha,” cada una en representación de un cultivo diferente (entre ellos el café y los cítricos, cultivos casi desaparecidos en la Cuba de hoy, pero florecientes entonces). Es decir usted podía reunir todos los atributos de belleza y simpatía, pero si no cumplía con su integración revolucionaria, ni siquiera podía aspirar a dicho concurso. Una vez más la política detrás de todo o mejor dicho, ante todo. Al pueblo pan, vino y circo como en la antigua Roma.

La situación histórica ha cambiado, pero los prejuicios contra el carnaval se mantienen vivos o yo diría que se han aumentado considerablemente. El balance es que son más tragedia que diversión.


REINAS DEL CARNAVAL

Reinas del Carnaval.

Un periodista se dedicó a realizar un inventario que le permitiera hallar la cantidad de reinas, damas y modelos que quedaban en Cuba.
"Comencé por Norka, para muchos la mejor modelo cubana de todos los tiempos, la cual llegó a ser contratada por la casa Dior. La ex compañera de Korda, en la entrevista que le realicé, mencionó una limitante en las modelos de la isla: “Las cubanas nacieron para gustarles a los hombres y el fashion show exige que el maniquí se comporte como una percha que se mueve”, dijo. Y alabó los concursos de belleza como una frivolidad inherente a la condición humana. “No solo de consignas viven el hombre y la mujer”, recuerdo que aseveró".

Después llegó el turno a la fallecida Dinorah del Real (Reina del carnaval de La Habana en 1955), que no quería hablar sobre el asunto pero después se decidió y relató la pompa de las perseguidoras de la policía siguiendo el lujoso convertible que transportaba a la reina y sus damas. Del Real fue una de las más celebradas locutoras de la televisión cubana, puesto al cual accedió por su belleza y su simpatía, y estaba graduada de la Escuela Normal de Maestros. Dinorah fue una mujer muy completa como madre, esposa y artista y hasta formó parte de la selección nacional de baloncesto femenino que en aquellos tiempos jugaba, para aumentar su nivel, con el equipo masculino, en el que militaban celebridades como José Llanusa, Fabio Ruiz, Fico López y Risita Quintero.

La actriz Ana Viñas fue dama del carnaval en 1958, posteriormente se convirtió en modelo de la cerveza Hatuey, matriculó actuación y se convirtió en una de las mejores actrices de teatro y cine del país con títulos como Los Sobrevivientes, de Tomás Gutiérrez Alea. Siguió en el turno Flora Lauten, la última Miss Cuba que compitió en el concurso de Miami Beach en 1960, en donde fue atacada por los exiliados cubanos batistianos, quienes quisieron arrebatarle la bandera nacional que ella defendió con valentía y civismo, estos concursos no debe tener ningún matiz político.

Odalys Fuentes fue otra gran modelo de rostro único, descubierta por el empresario de televisión Gaspar Pumarejo. Cuenta Odalys que el canal 2 de la televisión había convocado a jóvenes para acompañar a Lucho Gatica en su primera presentación en Cuba. “Entonces entró un hombre comiendo un choripán (Pumarejo) inspeccionó a las decenas de muchachas y señalándome exclamó: ‘dejen a ese animal que es el mejor del día’”, contó Odalys Fuentes. La frase del empresario cubano era copia al carbón de la lanzada por el “mogul” Darryl Zanuck cuando se refirió a Ava Gardner. Pero el
verdadero animal era Gaspar Pumarejo a pesar de toda su habilidad para los negocios.

Pero lo de Odalys Fuentes no terminó allí pues fue modelo para América Latina de la línea de cosméticos Max Factor, y junto a Ana Viñas, maniquí de la cerveza Hatuey. Odalys pasó a la actuación y dejó huella en legendarias telenovelas como Doña Bárbara y El naranjo del Patio. Se casó y tuvo tres hijos con el comandante Oscar Fernández Mel, persona decente y médico cultivado que poco a poco fue siendo eliminado del poder, después de haber sido alcalde de La Habana y embajador de Cuba en el Reino Unido.


LOS CARNAVALES DE 1970.

Los Carnavales del 70.

Tras el reciente y estrepitoso fracaso de la zafra de los 10 millones que iban pero que no fueron !Y de que van van¡, el país andaba cabizbajo, con depresión ante la evidente realidad de que, a pesar de los esfuerzos y los sacrificios, no siempre se triunfaba. Así que los estrategas consideraron que lo mejor para sacudir el gran abatimiento colectivo, era, dado el carácter fiestero del cubano, darle unos carnavales inolvidables.

Desde la capital hasta el pueblito más pequeño, las autoridades botaron la casa por la ventana dotando de presupuesto y recursos suficientes a las carrozas y comparsas, sacaron a la venta la comida y la bebida que desde hacía mucho tiempo andaban perdidas y crearon el ambiente adecuado. El perico está llorando de Tata Güines se escuchaba una y otra vez y la gente a bailarlo y a tirar hacia arriba los envases de perga llenos de cerveza mientras los vigilantes hacían la vista gorda porque las órdenes eran que el pueblo se divirtiera. La gente compraba la cerveza por cubos.

Pero bien entrada la noche llovieron los navajazos y los palos y cascazos de la policía. Por aquellos tiempos, una guerra enfrentaba a guapos y pepillos, a los ambientosos contra “los chicos de la onda”. Y a la policía contra todos. Las broncas entre guapos y pepillos estallaban por cualquier motivo o sin él. Las armas eran, además de los puños, ladrillos, botellas, chavetas o cinturones anchos de enormes y contundentes hebillas. Los bandos estaban bien delimitados. Los guaposos de Párraga, Mantilla y San Miguel del Padrón, con motas, casquillos de oro y platino en los dientes, pantalones anchos y zapatos apaches. Los pepillos de La Víbora, Santos Suárez, Alta Habana El Vedado y Miramar, con melenas y pantalones acampanados. Unos bailaban casino con Revé, y Los Van Van. Los otros se contorsionaban con el rock, al que por aquella época le habían levantado algo la prohibición, al menos en Nocturno, Radio Cordón de La Habana y Radio Liberación (CMQ con nombre cambiado), hasta que lo volviesen a proscribir en 1971, luego del Congreso de Educación y Cultura que nos metiera de cabeza en el Decenio Gris.

El Carnaval Santiaguero.

El carnaval en Santiago de Cuba se vive de forma diferente, su colorido, su intensidad, con un calor humano indescriptible, es el más loco y desenfrenado de los carnavales cubanos, es por ello, que es uno de los de mayor popularidad en la isla y en el Mundo. Música y baile divierten a turistas y pueblo de la capital oriental, que se entrega a él en cuerpo y alma, por los días que dura la tan esperada celebración.

Sus raíces están en la época colonial con las procesiones religiosas, en honor al santo patrón que dio nombre a la homónima ciudad. Los vecinos de la villa fundada por Diego Velázquez, recorrían las principales calles y daban vueltas alrededor de La Catedral, hasta hoy con una posición privilegiada y donde supuestamente fue enterrado el avezado conquistador español a pedido suyo.

La celebración del Día de Santiago Apóstol, el 25 de Julio, era ambientada por los cabildos y parrandas, fueron institucionalizados y hasta hoy constituyen el más grande evento cultural de la provincia de Santiago de Cuba y uno de los más importantes del país caribeño.


CARNAVAL EN SANTIAGO DE CUBA

Este carnaval consiste en desfiles de las Congas (comparsas) de origen africano, predominan los toques de tambores, quinto, campana, corneta china, instrumento este, distintivo en la conga santiaguera y otros instrumentos, los cuales arrastran tras de sí, a una impresionante multitud de personas, que marcan el compás de la música con el típico paso que los santiagueros conocen desde la cuna (tal parece que van cojeando).
Estuvimos en los carnavales de Santiago en el año 1980 y se los regalamos a los ilustres santiagueros, la verdad que hasta miedo nos dió.

"Perdona que te disculpe", como dice Cristinito, que me perdonen los que gustan del Carnaval, para mí es una reunión multitudinaria de borrachos y antisociales. La Habana ya no tiene ni reinas, ni luceros, ni carnavales ni estrellas.

CARNAVAL EN LOS AÑOS 50.

ARQUITECTURA CUBANA: LA CIUDAD DEPORTIVA


DEL PALACIO DE CONVENCIONES Y DEPORTES A LA CIUDAD DEPORTIVA.

ARQUITECTURA CUBANA: LA CIUDAD DEPORTIVA.

La Ciudad de La Habana, por sus características, es la expresión monumental de un museo viviente.
Sus construcciones que reflejan los más variados estilos, ejemplos vivos que se observan en edificaciones que recogen los más delicados trazos del neoclasicismo, el art nouveau, el art deco, el eclecticismo, y el modernismo, expresión de la cubanía y de la conformación étnica de nuestra identidad, expresada en la arquitectura.
Con un objetivo surgió esta expresión arquitectónica: era la entrada de Cuba a la modernidad, fundamentada en el rechazo a todo lo español, como símbolo de atraso y subdesarrollo, por lo que todo este esfuerzo que se vio reflejado en la arquitectura tenía como fin específico la norteamericanización absoluta de la Isla mediante el control de los diferentes planos de la vida económica, política y social del país.

Esta valoración de la arquitectura de la ciudad, tiene como antecedente los casi cuatro siglos de existencia del régimen colonial el cual creó una serie de planes, códigos urbanos y ordenanzas de construcción que guiaron el desarrollo arquitectónico y urbano en la ciudad de La Habana.


ESTACION CENTRAL DE TRENES DE LA HABANA.

En 1907 se construye el primero de una serie de centros regionales españoles, el palacio de la Asociación de Dependientes del Comercio, diseño de Arturo Amigó y en el mismo año, el edificio del Banco Nacional de Cuba. En 1908 se construyen el Hotel Sevilla y el Hotel Plaza.
José Miguel Gómez (1909-1913) canjeó los terrenos del Arsenal por la antigua Estación de Villanueva, y nos dejó la magnífica obra de la Estación Terminal de Trenes (1912). Comenzó las obras del Aula Magna de la Universidad de La Habana, en la loma de Aróstegui, como parte de la acrópolis cultural de la ciudad que comenzaba a definirse, y empezó las obras del Instituto de La Habana, que no se terminaron hasta 1924. Creó el barrio obrero de Pogolotti. Se construyó el edificio de la Lonja del Comercio (1909) en la Plaza de San Francisco.

Mario García Menocal (1913-1921) fue uno de los presidentes más activos ya que el país vivió una properidad económica debido a los precios del azúcar. Alternado con un conjunto de medidas tiránicas se repartía por todos los lugares de la población cubana, a manos llenas, el dinero. Como aprendión de José Miguel Gómez el presidente anterior,especialmente se les concedía el oro corruptor a los que se acercaban más a las esferas gubernamentales. Gómez robaba desmesuradamente sin contemplación alguna. Para tener contentos a sus seguidores, repartía… De ahí que le llamaran “Tiburón”, agregándole en el decir del pueblo: “Tiburón se baña, pero salpica…”.

Menocal disfrutó del período llamado de Las vacas gordas o Danza de los millones —entre 1919 y 1920— para luego enfrentarse a la crisis económica a fines del 20 con la caída del precio del azúcar. Existen citas donde se expone “...en 1919, se construían en la capital un promedio de diez obras por día”. En esta extraordinaria producción predominó la iniciativa privada que Menocal supo incentivar. Continuó la prolongación del Malecón, llevándolo hasta la esquina con la calle G de El Vedado (1916-1919), lugar que luego se conoció como El Recodo. Erigió en el recorrido los monumentos al General Antonio Maceo (1918), y al hundimiento del Maine (1918); instaló las farolas del Parque Central (1918) y las del Parque de Albear (1918).

Mientras tanto el país estaba sujeto a una inmigración masiva incesante.


MIGRACION ESPAÑOLA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX.

En 1899 la población de la Isla era de un millón y medio habitantes y en 1919, en sólo 20 años, había aumentado un 84%, llegando a casi tres millones. “Entre 1902 y 1908 entraron en el país 208 000 inmigrantes. En el período comprendido entre 1902 y 1934 lo hicieron 1 300 000, de los cuales el 75% eran españoles”. La población en la ciudad de La Habana creció de 250 000 habitantes en 1900, a 600 000 en 1924. En la primera mitad del siglo XX Cuba fue un imán de trabajadores españoles y en 1958 el ingreso por habitante en la isla duplicaba al de la antigua metrópoli. Había desigualdad y mucha miseria en el campo, es cierto, pero también una gran movilidad social, y el país progresaba económicamente a pesar de los políticos y de la dictadura.

En el gobierno tiránico de Machado se realizan importantes obras, destacándose la carretera central, una carretera sólida, dura, maciza, que se mantiene hasta nuestros días.
Corría de un extremo al otro de la isla, con sus 1,129 kilómetros,sin un cruce de trenes, sin más que alguna que otra curva, comunicando a todo el país.
También construyó el Capitolio de La Habana.


CAPITOLIO DE LA HABANA.

Ganó las elecciones con un programa que llevaba el lema “'Agua, Caminos y Escuelas” y que cumpliría en un 100%.
Programa que hacia referencia a las necesidades publicas mas agudas en aquellos años. La Habana. Cienfuegos, Santa Clara, Camaguey y otras ciudades importantes eran transformadas por el gobierno de Machado. Las Obras de embellecimiento de la Habana seria algo extraodinario, y en Santiago de Cuba se construye el Acueducto.

Ya en los años 50 se hablaba de prolongar el Malecón hasta en nivel de la Calle 12 de El Vedado para, a través de un gigantesco puente colgante, enlazar con la Avenida Primera del Reparto Miramar, hasta cerca de donde posteriormente se construyó el Hotel Rosita de Hornedo.


ANTIGUO HOTEL ROSITA DE HORNEDO, HOY EN RUINAS.


PARTE DEL MALECON VISTA DESDE EL CRISTO DE LA HABANA.

En esa misma década, Cuba disfruta de una bonanza económica que ayudó a una producción masiva de obras del Estado que crearon la infraestructura física sobre la cual la empresa privada, ya de sólida madurez, produjo un desarrollo sin paralelo en la ciudad. Algunas de esas obras fueron:

1. terminar de construir el Malecón hasta el río Almendares (1952-1958);
2. crear la Ciudad Deportiva (1957);
3. la construcción de los túneles bajo el río Almendares (1953) y (1958);
4. La construcción del túnel bajo el canal de entrada a la bahía (1958).


PLAZA CIVICA EN 1958.

Otra obra de gran importancia, fue la Plaza Cívica de la República, realizada entre 1952 y 1958, cuyo diseño se centraba en el Monumento a José Martí (1958). Sus edificios principales son: la Terminal de Ómnibus de La Habana (1951), el Tribunal de Cuentas (1953), el Ministerio de Comunicaciones (1954), el Palacio de Justicia (1957), la Biblioteca Nacional (1957), el Teatro Nacional (1958), la Renta de la Lotería (1958) y el Palacio Municipal (1958).

La empresa privada no se quedó atrás y se construyeron: Hotel Habana Hilton (1957), el Hotel Habana Riviera (1958), el edificio Partagás (1954), el Cabaret Tropicana (1951-1956), el Retiro Odontológico (1953), el Retiro Médico (1958); el edificio FOCSA (1956), el Palacio de los Deportes (1957), la Tienda Flogar (1956) y otros.
En 1957 se construye el edificio más esbelto de Cuba, el “Someillán”, diseñado entre otros por arquitectos e ingenieros que dirigieron el equipo que calculó la estructura del “Habana Hilton”.
Junto al Focsa, el Hotel Nacional y el Habana Hilton, dan forma al característico “skyline” habanero.


EDIFICIO FOCSA.

El Palacio de los Deportes y la Ciudad Deportiva.
Pero como nuestro tema principal es la Ciudad Deportiva, hablemos de ella.

A mediados de 1944, durante la presidencia de Fulgencio Batista se construyó el Palacio de los Deportes, edificio destinado a celebrar peleas de boxeo ,lucha, baloncesto, voleibol y donde bajo el tabloncillo se contaba con una piscina.
Estaba ubicado en la calle Paseo junto al mar. Construirlo allí fue una falta total de perspectiva del desarrollo urbanístico de La Habana y en 1955 bajo la presidencia del mismo Batista, tuvo que demolerse para continuar el malecón desde G hasta la calle 8 del Vedado. Esto motivó la necesidad de que se previese la construcción del actual Coliseo de la Ciudad Deportiva.


EL YA DESAPARECIDO PALACIO DE LOS DEPORTES.

El Palacio estaba exactamente donde actualmente se encuentra la “Fuente de la Juventud”, frente al Hotel Habana Riviera. Y allí se podía disfrutar de los famosos circos “Ringling Brothers” o “King American Circus” y algunos grandes espectáculos de patinaje sobre hielo. Por cierto el domingo 5 de mayo de 1946 una pequeña avioneta "Piper Cub", recorría el malecón habanero lanzando propaganda electoral, mientras que por los altavoces instalados en el aeroplano promocionaba al candidato de un partido político que lo había contratado. Alrededor de las cinco hizo una pasada sobre el parque José Martí, donde se desarrollaba un juego de pelota entre dos equipos de jóvenes aficionados. Un buena jugada motivó que el piloto exclamara por el megáfono: “Un aplauso para el pitcher". Inmediatamente se escuchó un fallo en el motor y los muchachos vieron cómo el avión perdía altura y se estrellaba a pocos metros de allí en el recodo del Malecón y la Avenida de los Presidentes, a pocas cuadras del Palacio de los Deportes. Todos los peloteros y los vecinos de los alrededores corrieron a ayudar al piloto. Lo sacaron de la cabina y lo llevaron en el primer auto que pasó al hospital, pero llegó sin vida.


ACCIDENTE DE AVIACION EN MALECON Y CALLE G

El Coliseo de la Ciudad Deportiva, ya nadie lo llama así, solo Ciudad Deportiva, está clasificada como una de las obras de mayor relevancia de la Ingeniería Civil cubana. Fue construido en 1957, ubicado en la intersección de las avenidas Boyeros y Vía Blanca, en el Municipio Cerro en La Habana, en cuya instalación está actualmente la sede del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), así como se realizan importantes actividades deportivas y recreativas nacionales e internacionales. Cuenta con áreas para deportes bajo techo con una capacidad hasta de 25 mil personas. Tiene un tabloncillo para jugar el Voleibol, el Baloncesto, Gimnasia rítmica, Gimnasia musical aeróbica, boxeo y otros deportes de artes marciales, así como variados espectáculos.

CIUDAD DEPORTIVA EN CONSTRUCCION


Inicialmente se proyectó construir un Estadio Olímpico, cuatro campos de tenis, gimnasio, piscina olímpica, piscina de clavado y un bello Palacio para los Deportes o Coliseo, para sustituir al que se demolió. También se programó construir cuatro campos de béisbol, uno de soft ball, pista de carreras, tres campos de baloncesto y voleibol, canchas de handball y squash, lo que no se cumplió totalmente.
La inauguración del Coliseo se efectuó el 26 de febrero de 1958, aunque después se continuaron construyendo otras de las instalaciones previstas.

Antes del Coliseo.
Recuerdo que viviendo relativamente cerca, en Palatino, llevaba hasta los entonces vírgenes terrenos donde se sitúa hoy la Ciudad Deportiva, mis aventuras juveniles. Contiguo a este baldío se encontraba el Parque Forestal, pero había que cruzar la avenida de Rancho Boyeros y ya eso era peligroso por lo que escogíamos preferentemente el terreno de la después Ciudad Deportiva para nuestros juegos. Eran matorrales y hasta una pequeña laguna había. Pero comenzaron las obras del complejo y hasta ahi nuestra diversión. No obstante a cada rato íbamos por alli a ver si se habían arrepentido y no nos quitaban nuestro espacio, pero nada, las obras continuaban y muy aceleradamente.


DIA DE LOS INOCENTES DE 1957

Los marcianos llegaron ya.

El domingo 28 de diciembre del año 1957 en los terrenos donde se construía la Ciudad Deportiva, apareció un extraño objeto que parecía ser un disco volador. En esta época eran frecuentes las noticias donde se aseguraba haberlos visto sobrevolar algunos lugares del mundo, eran numerosas las películas del corte de "El día que paralizaron la tierra", recién estrenada entonces, y se hizo popular un pan relleno en forma de disco que se vendía en las cafeterías al que le llamaba disco volador, con diferentes rellenos, pero ninguno había descendido a tierra. Y estaba sucediendo por primera vez, otra primicia nuestra, en La Habana.

La curiosidad hizo que en pocas horas llegaran personas de todas partes de la ciudad. Y por supuesto los muchachos del barrio fuimos entre los primeros en llegar. Recuerdo que nos avisamos unos a otros y a más de un incrédulo le dijimos: y tú que decías que los marcianos no existían... Los curiosos a prudencial distancia y listos para correr, miraban el curioso artefacto que en apariencias era sin duda un platillo volador. La noticia corrió de boca en boca y causó pánico, gritos y plegarias al cielo suplicando el amparo divino.

Llegaron reporteros, fotógrafos y camarógrafos de los distintos medios de comunicación, la radio y la televisión y también decenas de vendedores que aprovecharon la oportunidad. Se le ordenó a la policía actuar y se unieron también algunos miembros del ejército y la marina. A las diez de la mañana más de setenta uniformados armados de ametralladoras y fusiles rodearon el artefacto. Pero nadie daba el primer paso. La policía intentó “comunicarse” con los ocupantes de la nave pero la situación era muy tensa pues se temía a un enfrentamiento con un “armamento desconocido” lo que ocasionaría una masacre sin precedentes, tal y como había ocurrido en muchas películas o habíamos visto en los muñequitos.

A las once de la mañana se efectuó el asalto. No encontraron ninguna puerta y subieron al techo. Cuando ya iban a romper la cabina, comenzó a escucharse una música muy conocida y contagiosa acompañada de unas voces que cantaban: "Los marcianos llegaron ya/ y llegaron bailando cha cha chá/ ricachá, ricachá, ricachá/ así llaman en Marte al cha cha chá/…"

Joaquín M. Condall, director del programa "Mi esposo favorito" del Canal 4, programa de televisión de gran teleaudiencia entonces, había ordenado abrir la portezuela superior de la "nave".

De su interior comenzaron a salir "los marcianos", que eran Rosita Fornés y su esposo Armando Bianchi; otros artistas de la televisión cuyos nombres no recuerdo y la escultural Marta Véliz, conocida como "la Meneíto", por sus bailes como modelo de la cerveza Cristal, patrocinadora de aquella broma. Vestidos con ropas inspiradas en personajes de ciencia-ficción, capas, extraños cascos y “armados” con ametralladoras de juguete de vistosos colores.

Ante la sorpresa de la multitud los agentes del Servicio de Inteligencia Militarse los llevaron detenidos. Rosita Fornés les decía: ..”¡No somos delincuentes, caballeros!”, pero no sirvió de nada y fueron conducidos a hasta las “perseguidoras” y trasladados a las oficinas de la Policía Secreta, donde fueron retenidos e instruidos de cargos. Solo logró sacarlos de allí, ya en la noche, Julio Blanco Herrera, el dueño de la cervecería Tropical y Cristal.

Joaquín M. Codall había presentado este proyecto a los directivos del Canal 4 y a la Compañía La Tropical, fabricante de la cerveza Cristal. La idea gustó y fue aprobaba. El aparato se diseñó y construyó en los talleres de escenografía del Canal 4. Ingenieros de sonido crearon ruidos , músicas extrañas y un sistema para que un técnico pudiera manipular la ambientación sonora y las luces dentro del disco.
El tema musical del espectáculo fue el cha- cha-cha de Rosendo Ruiz “Los Marcianos llegaron ya”. Pero se olvidaron de informarlo a las autoridades y esto complicó sus planes.

No obstante, se popularizó más el cha cha chá “Los Marcianos” por la Orquesta América, se incrementaron las ventas de la cerveza Cristal y también la tele audiencia del programa “Mi esposo favorito”. Y esta inocentada cubana, sin dudas, debe figurar entre las mejores del mundo… Todo ocurrió un 28 de Diciembre de 1957, que en Cuba se conoce como el día de los inocentes, propio para cualquier tipo de broma.

Por supuesto que ese día nuestros padres nos sazonaron de buena manera, pensando que habíamos estado en peligro de haber sido víctimas de los marcianos. Muchos asociaron la historia a la construcción de la Ciudad Deportiva, y que por su forma ovalada, había sido confundido con el Platillo Volador.


JUICIO EN LA CIUDAD DEPORTIVA AL PRINCIPIO DE LA REVOLUCION

Destino de la Ciudad Deportiva.

Aparte del uso político judicial que se le dió a principios de la revolución, por suerte de forma efímera, aunque en más de una ocasión, la ciudad deportiva era el lugar donde se hacía la elección de la Reina del Carnaval, devenida después en Estrella, para de paso cambiarlo todo.
Por época de pre-carnaval se efectuaba el evento. En el centro de la ciudad deportiva, se preparaba una pasarela por donde “desfilaban” las modelos con sus números. El jurado, que se ubicaba a un costado, y el público desde las gradas, eran los encargados de la elección.

A principios de los años 70 se produjo un incidente que facilitó la clausura de ese tipo de concurso en la isla socialista. Algunas de las finalistas de ese año fueron Mayda Tirado, que resultó la ganadora final, otra dama llamada Caridad Roseñada y Alicia Alonso, cuya belleza la convertiría en esposa de Ramiro Valdés (actual rectora de la CUJAE y que no tiene nada que ver con la bailarina, si fuera así jamás hubiera podido ni participar en un concurso de belleza, ni se hubiera convertido en esposa de un Comandante de la Revolución) pues habría heredado la fealdad de la prima ballerina assoluta como hay que llamarla porque la pusieran al nivel de Galina Ulanova, Maya Plisetskaya, Margot Fonteyn, Eva Evdokimova y otras consagradas del ballet mundial.
La favorita del público, la numero 14 fue eliminada. el público abucheó a las ganadoras y la ciudad deportiva completa no paraba de clamar: ¡La 14!, ¡La 14!, y aquello se puso a punto de rebelión.” Ahi se acabo el concurso de la Estrella o Reina del Carnaval, ese fue el último. Nada, costumbre cubana de botar el sofá.


CAMPEONATO DE VOLEIBOL EN LA CIUDAD DEPORTIVA.

Escándalos del Deporte y la ciudad Deportiva.

Nada sorprende cuando del deporte cubano se trata. Da lo mismo que no haya dinero para climatizar la Ciudad Deportiva, que se tenga que ir al exterior para jugar la Liga Mundial de voleibol que correspondía celebrar en Cuba, o que un atleta esencial solicite la baja a escasos dos meses de la competencia olímpica o que la "deserción" de atletas cubanos sea masiva porque los deportistas son propiedad exclusiva del estado cubano y no tienen derecho a tomar decisiones propias.
El desinterés por reparar la instalación, sede del INDER, puede solapar otras lecturas, como que el deporte de alto rendimiento dejó de ser prioridad o los escándalos relacionados con corrupción o el no cumplimiento de los compromisos financieros con entrenadores y atletas.

Pero lo lastimoso es que la Ciudad Deportiva languidece como institución, tristemente esto se traslada a todo el deporte cubano. Lejos quedaron los grandes éxitos en múltiples disciplinas, en particular campo y pista, voleibol, y lo que más duele al cubano: la pelota. Del boxeo cubano no voy ni hablar. Después de haber visto unas cuantas peleas de boxeo profesional quedan muy pocas ganas de seguir viendo boxeo amateur y menos el cubano, aunque se hayan quitado el casco o cabecera de protección.

Durante décadas, el boxeo cubano ha tenido un éxito rotundo en la vertiente olímpica, sin olvidar los Juegos Panamericanos y otros torneos de este deporte. Su método para afrontar un combate ha sufrido grandes variaciones con el paso del tiempo, desde una mayor influencia soviética hasta la construcción de un estilo propio. Si pudiéramos estandarizar al boxeador cubano, nos encontraríamos a alguien que como punto fuerte tiene unos movimientos de piernas y un trabajo de pies formidables, que le otorgan ventaja en los desplazamientos laterales y para huir de la zona de impacto del rival. Es un contragolpeador nato
Pero este estilo también tiene defectos, heredados de la época soviética y por las propias características del boxeo olímpico, el púgil no usa el tronco para evitar los golpes, como en el boxeo norteamericano, si no que destaca por su rigidez. Además, el trabajo de golpeo al cuerpo es casi nulo dado que las puntuaciones premian más por los disparos a la altura de la cabeza. Y por último está la pegada, que es una incógnita más a despejar en la ecuación. El boxeo cubano, bien ranqueado en otras épocas, tiene que cambiar también.


VISTA DESDE LA PLAZA CIVICA, HOY PALACIO DE LA REVOLUCION. AL FONDO LA CIUDAD DEPORTIVA.

miércoles, 19 de marzo de 2014

TIA NENA


SAN RAFAEL Y GALIANO. TIENDA FLOGAR.

TIA NENA

La calle San Rafael, o al menos la parte más importante de ella, comienza en la calle Prado y termina en Galiano. Eran cinco cuadras completas de comercios en el corazón de La Habana, repletas de tiendas, cafeterías, barberías, heladerías, mercados, salones de belleza, tres cines, Duplex y Rex y el Cinecito (para niños) y una joyería famosa: Cuervo y Sobrinos.

En el clima sofisticado de La Habana es donde Armando Río y Cuervo, con la ayuda de sus hermanos y sobrinos, asume la dirección de la joyería fundada por su tío Ramón en 1882 (de aquí el nombre de Cuervo y Sobrinos). En menos de cincuenta años, la combinación entre la calidad de los productos y el espíritu latino confieren a la marca una tal reputación y credibilidad que Cuervo y Sobrinos decide ampliar su producción. Se abrieron tres oficinas en otros tantos puntos neurálgicos europeos: Pforzheim en Alemania, ciudad que fue durante mucho tiempo el centro de la industria de joyas y relojes en Alemania; más tarde en Suiza, donde la compañía fundó su propia fábrica de relojes en La Chaux-de-Fonds, hoy todavía capital de la relojería suiza y cuna de Louis Joseph Chevrolet que fue un conductor de autos de carrera suizo-americano y cofundador de la compañía de autos “Chevrolet” a la que le dio nombre. Durante ese período Cuervo y Sobrinos distribuyó y comercializó tanto sus propias creaciones como marcas importantes del sector.

El que quería un reloj o una joya de calidad iba a Cuervo y Sobrinos.


CUERVO Y SOBRINOS ACTUAL, NO EN SU UBICACION ORIGINAL SINO EN LA HABANA VIEJA.

RELOJES EXCLUSIVOS DE CUERVO Y SOBRINOS.

CUERVO Y SOBRINOS EN SU UBICACION ORIGINAL DE LA CALLE SAN RAFAEL.

En poco tiempo la firma cubana se creó un espacio entre las marcas de relojería más prestigiosas del mundo. Con los años la relojería se amplió y luego fue trasladada, primero a la Calle Muralla y por fin al prestigioso espacio de la Calle San Rafael. Una aficionada clientela internacional, con miembros del mundo de la literatura, las ciencias, la política y el espectáculo, visitaba habitualmente la boutique durante sus viajes a La Habana: Hemingway, Neruda, Clark Gable, Churchill, Einstein y muchos otros personajes de la época eran clientes de la boutique Cuervo y Sobrinos. La firma subsiste principalmente en Miami.

El Cabaret Nacional, está justo donde comienza el actual bulevar, en la calle Prado y San Rafael, formando parte del antiguo Centro Gallego y el Gran Teatro de La Habana, sede del Ballet Nacional y frente al parque Central.


CABARET NACIONAL.

En la esquina de Galiano y San Rafael, estaba El Encanto, una de las tiendas por departamentos mas chic de La Habana. Fin de Siglo, La Epoca, Flogar y otros grandes almacenes eran otras atracciones. La juguetería Los Reyes Magos y tiendas de muebles añadían encanto a la zona. El Ten Cents, que la cadena estadounidense Woolworth había abierto en 1924, ofrecía mercancías importadas a módicos precios. Vendían todo lo que te puedas imaginar, cinco plantas con mostradores de vidrio y madera. Woolworth explicaba con orgullo en sus folletos la filosofía del comercio a gran escala, que les permitía bajar costos. “Nuestra orientación es beneficiosa para las clases populares, que pueden obtener artículos que antes les eran inaccesibles.” Esta cadena es ahora británica y no americana como nació bajo su fundador, con presencia en muchísimos países se ha venido a menos en los últimos años ante la competencia de colosos como Walmart, Target, Home Depot y Best Buy.
También era bien famosa la amplia cafetería del Ten Cents, con productos baratos, de mucha calidad y aceptación. Los Ten Cents existian en Galiano, Obispo, La Copa en Mirarmar, La Víbora y 23 y 10 en el Vedado, así como que recuerde en Matanzas, Cienfuegos, Santa Clara, Camaguey y Santiago de Cuba. Hoy no existen pero sin duda fue una cadena de tiendas muy exitosa.


EL TIA NENA.

Impresionante era en la zona, como dije anteriormente, la gran cantidad de tiendas por departamento, incluyendo una a la que concurría a menudo. Era la única en la que podía comprarme ropa de la entonces máxima calidad, la marca McGregor o camisas Arrow. Y lo hacía porque el dueño de donde trabajaba tenía crédito en esa tienda, llamada J.Vallés, donde yo podía comprar hasta 50 pesos de mercancía y adeudar hasta esa cantidad haciendo un pago mensual de 5 pesos, ese era el tope de mi crédito. Pero un pantalón McGregor sin pliegues, la última moda entonces costaba 6 pesos y una camisa de igual marca de mangas largas me costaba 4.50, así que me quedaba crédito pero no podía darme el lujo de gastar más por las obligaciones que tenía.
Ese día antes de ir a J.Vallés me había dado otro gusto: comprarme un cinto de piel legítima de cocodrilo en una de las entonces numerosas tiendas de productos de piel que anunciaban "Alligator Goods" como reconocimiento de la calidad de los productos que ofrecían.


"TRABAJADORAS" DEL TIA NENA.

Hice mi compra en la tienda, así que salí de J.Vallés sobre las cinco y media de la tarde de un sábado, donde había terminado temprano un trabajo de organización de bibliotecas y me dirigí hacia la calle Galiano a tomar la guagua. En ese entonces San Rafael, pese a ser una calle muy concurrida, no tenía la condición actual de bulevar, y el tráfico era intenso.

Vi algo raro al pasar cerca de Fin de Siglo, una tienda importante, pero seguí mi rumbo. Al llegar a los portales de la tienda apareció de pronto una perseguidora o carro policial, se bajaron unos policías y le echaron el guante a cuanta gente joven había por allí, incluyéndome a mí; a todos les quitaron las pertenencias, las echaron dentro de la perseguidora y nos pusieron contra la pared, amenazándonos con pistolas. Demás esta decir que todos temblábamos pues sabíamos que todos los jóvenes eran considerados sospechosos de ser revolucionarios.


GALIANO Y SAN RAFAEL, AL FONDO EL TEN CENTS.

Pero algo ocurrió, sonó un disparo y todos los policías comenzaron a correr hacia la tienda Flogar, por lo que rápidamente corrimos calle abajo hacia la primera transversal, la calle San José (también llamada San Martí) y ahí crucé la calle y enfilé alejándome hacia un barrio de dudosa reputación, a una cuadra del famoso Teatro Shanghai y de pronto ví unas lucecitas de neón que anunciaban "Tía Nena".

Tía Nena fue mi salvación y la de otros dos que entramos allí. Solo después de las 11 de la noche, con temblores en las piernas y no porque habíamos salido de un burdel famoso sino por miedo, salimos a la calle. Tomé un taxi, creo que por primera vez para mi uso personal y respiré aliviado cuando llegué a mi casa. Creo que nunca he pasado un susto similar. Pero faltaba poco para que no tuviera temor de salir a la calle.

Perdí mi ropa McGregor, pero esa se podía recuperar. El terror sufrido te impacta y te dura toda la vida.


ANUNCIO DE CAMISAS MCGREGOR.

lunes, 17 de marzo de 2014

DULCES CUBANOS.


CAPUCHINOS.

DULCES CUBANOS.

A los españoles les debemos muchas cosas, buenas y malas, pero sobre todo una muy importante, el hábito al desayuno, almuerzo y comida… y el postre, porque es quien da el bouquet final de la comida. Los dulces en Cuba no surgieron propiamente de los conventos de monjas como en España y otros países, sino provienen de la tradición popular de las corrientes migratorias que nutrieron nuestra nacionalidad.

En Cuba tenemos una gran tradición de repostería en parte por herencia española y también por la gran producción de azúcar de caña, miel y frutas tropicales con los cuales se preparan una variedad muy grande de confituras y preparaciones básicas que servirán de relleno o formaran parte de las elaboraciones de dulces en las pastelerías y cocinas.


DULCES CUBANOS

Muchas son las variaciones de los dulces cubanos: turrón de coco (mojón de negro o de blanco según esté hecho con azúcar blanca o azúcar morena), cascos de guayaba con queso crema, coco rallado con queso, buñuelos de yuca y malanga, arroz con leche, fanguito (dulce de leche parecido al dulce de leche argentino o a la cajeta mexicana), dulce de leche cortada (simplemente la leche cortada se cocina con ralladura de limón y azúcar quedando como grumos), flan de coco, torticas de morón, flan de calabaza, pudín de pan, tocinillo del cielo, boniatillo, fruta bomba en almíbar, mermelada de guayaba, pastelitos de guayaba y coco, natilla de vainilla o chocolate, harina de maiz en dulce con pasas y leche condensada, una lista interminable que no podiamos cerrar por ahora sin hablar de mi preferido aunque de origen evidentemente español: las torrejas, como las hacía mi abuela, con gruesas lonjas de pan llamado en Cuba de flauta, de corteza dura, bien esponjosas y fritas en aceite de oliva y que después nadan en un almíbar de leche y huevos con canela y cuyo sabor predominante es el vino tinto, más sabrosas imposible. Existían galletas de múltiples tipos, pero mi preferida era la galleta Colón, de comercialización limitada en La Habana y con una textura y un ligero sabor a anís que la hacía exquisita, sin desdorar al famosísimo queque. Un queque es como se conoce en algunos países al bizcocho o torta, elaborado con harina, huevos, azúcar y leche. En Cuba el queque es más parecido a una galleta y se usa sobre todo para comer con café con leche.


TORREJAS.

Eran muy famosas las confituras y chocolates de las fábricas La Estrella y la Ambrosía y a lo largo de todo el país había miles de productores de conservas de frutas, unos muy famosos como La Conchita y otros desconocidos pero no de menos calidad. No eran nada despreciables los dulces de panadería o de harina, cada dulcería-panadería tenía sus propias especialidades, pero sin duda alguna los panqués, los cabezotes, los brazos gitanos, los deliciosos capuchinos, los después tristemente famosos masareales, las torticas de Morón. En 1926, en la villa de Morón a la señora Serafina Echemendía, descendiente de andaluces, se le ocurrió quitarle los cacahuetes o almendras molidas que llevaba la fórmula original y sustuirlo por cáscara de limón rallado. Del horno de Serafina salieron las torticas de Morón.

A partir de entonces dicha villa las tuvo como símbolos junto a la escultura del gallo. Dondequiera que haya más de un criollo rellollo, son habituales los mantecados, polvorones (en sus denominaciones más españolas) o torticas de Morón. Cubanos al fín, no nos ponemos de acuerdo ni en el nombre de un dulce. Pero no hay que olvidarse de un dulce tan delicioso como miserable matahambre que no era más que los residuos de todos los dulces fabricados, al que se le compactaba en forma de ladrillo, valía un centavo y era exquisito. Y además, por su volumen, mataba el hambre.


PANQUE DE JAMAICA.

Y mucho menos olvidarse de dos dulces que hicieron historia en Cuba, uno el famoso panqué de Jamaica, lugar que era sitio obligado de parada de los ómnibus y autos que circulaban por la carretera Central al llegar a la entrada de San José de las Lajas (yendo hacia el interior del país o salida de San José si se dirigían hacia La Habana), a unos 35 km de la capital. Era un panqué denominado El Gallo y con un fuerte aroma y sabor delicioso a mantequilla que se deshacía en la boca. No hubo ni ha habido ningún panqué mejor que aquel. El otro era el Pan de Caracas o la Gaceñiga, ambos de la dulcería Peresosa de Camagüey.

Pan de Caracas se denominaba a una centenaria y popular panetela, típica de la ciudad y más aún, de la región de Camagüey, que originalmente, hacia los finales del siglo XIX, se elaboraba con harina de maíz, leche, azúcar, mantequilla e incorporaba pasas y queso rallado. Un comerciante de la ciudad, basado en la receta primaria, comenzó a producir una variante que sustituía la harina de maíz por harina de trigo mezclada con fécula de maíz o maicena. El nuevo producto, confeccionado en forma de barra alargada y de poca altura, adquirió fama más allá de las fronteras provinciales y se convirtió en un símbolo gastronómico indiscutido de la comarca. Visitar Camagüey y no cargar consigo una barra de Pan de Caracas o un buen queso de esa provincia, era poco menos que un sacrilegio.


GACEÑIGA ACTUAL.

La "gaceñiga" venía a ser más o menos lo mismo: una panetela, una barra de pan dulce. Y aunque la gaceñiga que hacía Peresosa en Camagüey tuviera fama nacional, era en realidad un pan también conocido y elaborado en toda Cuba. El origen de su nombre es desconocido por muchos y no deja de ser curioso. En realidad se deriva del apellido de una cantante italiana que visitó La Habana en varias oportunidades durante el siglo XIX. Marietta Gazzaniga (1824-1884), luego de actuar no con mucho éxito en teatros y ciudades de Italia al extremo que el propio Verdi no ocultó su inconformidad con la interpretación de alguna de sus óperas, realizó varias giras por América, en cuyos escenarios cosechó muchos más aplausos. Fue en los años finales de 1858 y 1859, cuando el Teatro Tacón de La Habana la presentó durante tres temporadas. En su segunda visita, un apasionado admirador de profesión panadero la obsequió con un pan dulce o panqué al que en su honor bautizó como “De Gazzaniga” y que posteriormente comercializó en su panadería con tal nombre. Así y aunque un poco alterado, el apellido de la diva italiana quedó en Cuba inmortalizado en una panetela: Gaceñiga.


CASCOS DE GUAYABA CON QUESO CREMA

Muchos dulces han pasado a la memoria, pero sin embargo, con calidad nada parecida han sobrevivido al paso del tiempo los masareales (incorrectamente llamados matahambres, que ya vimos es otra cosa), ya no con el famoso relleno de coco o guayaba sino de mezclas indefinidas que pueden ir desde boniato hasta plátano. Igualmente, cuando Cuba era gran productor mundial de azúcar, la raspadura (llamada piloncillo en México y papelón en Venezuela) pasó de ser un dulce despreciable a uno de lujo. Surgieron otra serie de dulces, las marquesitas, los panqués de aserrín y otros de similar baja factura, pero Cuba sigue siendo un país hecho para los dulceros, no solo por su tremenda variedad de postres, sino porque además al comparar uno se da cuenta de la exagerada cantidad de azúcar que consume el cubano para todo, desde el café, los jugos o la leche. Ah y no se me olvidado, otro artículo voy a hablar de un tema que merece un aparte: las frutas, los batidos y los helados.

En Cuba había un dicho que decía: "Sin azúcar no hay país" que algunos han olvidado o nunca conocieron; la vida nos mostró que sin azúcar sigue habiendo país, pero no hay dulces sabrosos.
Todavía se puede saborear un delicioso "pan con timba", la comida de los albañiles que por menos de 10 centavos almorzaban un pan con pasta de guayaba y un refresco Materva, el de mayor volumen que había. Una barra de guayaba de una libra de peso debidamente guardada en una cajita de madera, costaba 12 centavos, ahora una de menor calidad cuesta 12 pesos, pero así y todo para el cubano sigue vigente el pan con timba como el dulce nacional.


PAN CON TIMBA O PAN CON PASTA DE GUAYABA.

El Pan con Timba

Cuando los ingleses llegaron a Cuba en 1874 a instalar las vías férreas del ferrocarril (el primero en el continente americano) de Bejucal a la Habana vieron con sorpresa que los trabajadores en el almuerzo comían Pan con Guayaba (en aquel entonces las barras de guayaba eran hechas en las casas y con azúcar prieta, por lo que su color era negro).
A los troncos de madera que se ponían para hacer la vía férrea se les daba un baño de petróleo por lo que se ponían negros. En inglés esos travesaños se llaman Timber ties. Los ingleses le decían a sus empleados: eso luce como un Pan con timber. De ahí surgió el nombre Pan con timba.

Por mucho que coma, el cubano promedio siente que le faltó algo si no tuvo en su mesa una generosa ración de arroz. Algo similar sucede con el dulce. En "Morder las bellas rocas", de Lisandro Otero, conversan dos mujeres:

“Tengo hambre.

“Pero si acabas de almorzar –dijo la flaca.

“Es que no comí postre. Cuando no como postre siento que no hubiera comido”.

El azúcar forma parte de nuestra cultura alimentaria. La preferencia por el dulce, propiciada por la industria azucarera, es una de las constantes del paladar cubano, entonces sin azúcar no hay
cubanos.


MASAREAL.

Nota: el panqué de Jamaica, llamado El Gallo, tenía una fórmula secreta. Lo único que se sabía era que las entonces famosas "mantecadas" que se hacían en muchas dulcerías, estaba hecho a base de mucha mantequilla, y el panqué de Jamaica era mucho más suave y grasoso, así que supongo que su secreto radicaría en una gran cantidad de mantequilla o en la calidad de la empleada, porque recordemos que San José de las Lajas, aparte de ser un municipio con muchas industrias, como gomeras, fábricas de cables eléctricos, la única fábrica de vidrio del país, fábrica de pinturas y otras, era famoso por su riqueza ganadera y lechera.