jueves, 5 de marzo de 2020

Las golosinas de los cubanos y la revolución

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Las golosinas de los cubanos y la revolución

Buscando una palabra que me resultaba extraña y ajena, encuentro de pasada en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el vocablo “chuchería”, el cual se define en el mataburros por excelencia como “producto comestible menudo que los niños consumen como golosina”.  Y yendo a golosina, veo que significa "producto comestible, generalmente dulce y de pequeño tamaño, que se suele picar a cualquier hora por su sabor agradable y no por su alimento".

Entonces pues, las golosinas y por ende las chucherías se asocian, en este mundo moderno con el situarnos al borde de la perdición, por las estupideces sin fin que nos rigen, y que abarcan el ser afectados por su causa, por la casi totalidad de las enfermedades, desde la obesidad hasta la diabetes y yo, que las disfruté sin medida cuando niño y adolescente, ahora casi tengo que esconderme para darle un pedacito de chocolate a mi nieto.  Por supuesto que no se preocupan de que casi que todos los productos alimenticios contemporáneos, libres de la dañina manteca y carne de puerco, ahora son cualquier cosa menos naturales, y están llenos de pesticidas, preservantes y hormonas y hasta los cacareados “orgánicos’, cuyo único fin es cobrarte más por lo mismo están basados en un falso origen natural.

Pero las golosinas le gustan a todos, y de ahí me vienen a la mente millones de opciones que quedaron grabadas para siempre en nuestros sentidos, sobre todo los que tuvimos la dicha de conocer, con sus luces y sombras, la Cuba republicana, que no era perfecta pero se acercó a lo que siempre soñamos, como dijo el poeta.
                           Caficola antigua - http://sifonesantiguos.blogspot.com

Sin duda recordamos lo que se le llamaba “chucheria:  los caramelos, chambelonas, rompequijadas, africanas, chicles, bombones, peters de chocolate, galleticas dulces, refrescos, helados, dulces de harina de repostería y hasta los modestos granizados y durofríos. Y los más viejos no olvidamos la caficola y sus sabores de cola, hierro, anís y menta, la que tristemente sucumbió ante los refrescos gaseados embotellados, que no eran mejores que su oferta.

Si por algo nos gustaba que nos mandaran a buscar algo a las bodegas o a las panaderías y hasta a los puestos de viandas y frutas de los chinos de los años 50 del siglo pasado era para llenarnos los ojos y si era posible comprar y consumir chucherías y refrescos, o aprovechar algo que estaba dentro de la adquisición, que era la opción de "la contra", una palabra mágica que ahora en los comercios se ha modificado en cierta medida  por “buy one get one free” u otras ofertas similares, es decir compra uno y llévate otro gratis, pero antes no existían esos mecanismos y la contra era un gancho o agradecimiento por la transacción realizada.
             Almacén de chinos: Los reyes de la contra. http://baracuteycubano.blogspot.com

"La contra" sustituía también al vuelto en centavos  o simplemente era una recompensa que el bodeguero entregaba al adquirir varios productos y normalmente consistía en azúcar, sal y otros productos baratos.  Si era en un almacén de chinos, como El Asia de la Calzada del Cerro, los que competían desesperadamente con los bodegueros, principalmente españoles y cubanos, entonces la contra era más generosa.  No les parecía suficiente el vender el arroz a medio centavo más barato que el resto y por ello aumentaban la parada ofreciendo jugosas “contras” que podrían llegar a ser paquetes de café o latas de aceite.

Y si la compra la había hecho un niño entonces la contra consistía en golosinas que se  guardaban en unos pomos de cristal de  boca ancha sobre el mostrador.  Pero estaban las que no solo podían ser objeto de premio como “contra” sino las que deseábamos comprar y para lo cual soñábamos con disponer de un par de centavos al menos para consumir, y si era un medio, de aquellas monedas americanas de cinco centavos que tenían a un indio o una de moneda nacional con su estrella, entonces éramos afortunados. 
                    Una bodega donde no faltan los pomos con golosinas y la Victrola.
                                        http://saguaindustrias.blogspot.com

 Ahí estaba el acceso a los kisses de Hershey, las pastillas de café con leche o de chocolate, el mojón de blanco o el mojón de negro, el boniatillo, el merenguito, el coquito acaramelado,el queque, el  masarreal, la tortica de morón, la pulpa de tamarindo, la cremita de leche, las barras de maní garapiñado, las tabletas de ajonjolí, las melcochas, el pirulí, el rompequijadas ese caramelo amelcochado que se pegaba a las encías, los salvavidas, las botellitas de licor y de chocolate, los tabaquitos de chocolate, las violetas, las gomitas de naranja simulando hollejos, varios tipos de galletas dulces o saladas entre las que estaba mi preferida la galleta Colón, o el Queque con ese sabor a canela y anís que lo hacía compañero inseparable de un café con leche, y una infinidad de ofertas tal que la memoria no puede abarcar.  No nos olvidamos de los grandes pomos de cristal de boca ancha donde estaban muchas de estas golosinas.

Y estaban al alcance de todos los bolsillos las galleticas Royalitas y Siré, las Galletas Gilda, que sobresalían por su tamaño y unos pequeños granos de sal que las hacían especiales y exquisitas; "La Única" tenía muchos clientes y ofertaba latas que contenían trescientas galletas, al igual que otras galleterías.  Recuerdo que cuando se compraba una lata de esas, que era enseguida que se terminaba una, me sentaba a desayunar café con leche y ponía la lata en el piso y seguramente habré implantado récords comiendo galletas. Y la variedad de galletas dulces, simples o rellenas con infinitas cremas, era inmensa. Y una combinación sencilla y barata, muy apetecible era las galletas de sal con queso crema y guayaba.
                                                 Kresto - Revista Bohemia 1952
                                         
Y esto solo por citar los más baratos y socorridos, porque ya comprar un “Peter’s” ya no con esa marca, sino de Hershey o Nestlé, era harina de otro costal porque no eran baratos.  Pero siempre estaban al alcance de todos los bolsillos los kisses, algunos chocolates pequeños de diversas marcas y sobre todo las famosas tabletas de chocolate de La Estrella, destinadas a consumirse como chocolate caliente, pero que a todos nos gustaba como venía, y casi siempre estaban disponibles los chocolates en polvo, de diferentes marcas y tamaños, de los cuales  siempre iban a la cabeza Kresto, Milo y Fénix Malteado Vitaminado, deliciosos fríos o calientes y sobre todo baratos.  Y a todos nos gustaba robarnos una cucharada de aquellos polvos a escondidas.

Seguramente cuando le hablan de Kresto a alguien de mi generación le viene a la mente el anuncio publicitario de la televisión en la que un ternero le decía a la vaca: -Mami, yo quiero leche con Kresto. - Y la vaca le contestaba: - ¡Enseguida mi vida!, mientras se tomaba unas cucharadas de Kresto y la ternerita iba a mamar de la teta de la vaca.

Y es que los chocolates eran y son y seguirán siendo los reyes de las golosinas.  Una vez en una conversación alguien sacó a colación, como una cosa extremadamente rara, una persona a la que no le gustaba el chocolate.  Se puede decir que esa es una excepción extrema, porque el gusto por el chocolate es una de las cosas más universales que existe.  Y estaba el dulce más tonto, pero que todos ansiábamos: el algodón de azúcar, infaltable en ferias, el zoológico, el Coney Island de la playa de Marianao, a la entrada de los circos u otros espectáculos a donde asistieran niños y otros lugares concurridos.  Y no olvidemos los heladeros callejeros con sus carritos y su música o campanilla, ya fueran de Guarina, Hatuey, El Gallito o San Bernardo, lo mismo en barquillos, paletas o bocaditos, o el menos accesible por su precio, el coco glacé o la piña glacé.

Pero ninguna golosina, absolutamente ninguna, le podía ganar en masividad al pan con timba.
                     Un disco volador de guayaba, la versión refinada del Pan con Timba.
                                            http://generacionasere.blogspot.com

Pan con timba.

Era algo más que una golosina, era la más recurrida y popular: el dulce de guayaba.  Saquemos la cuenta de que una barra de guayaba grande envuelta en una cajita de madera rectangular mucho más larga que ancha y alta, con la que después podíamos construir juguetes, desde una rastra hasta un avión, un barco o una casa, valía catorce centavos.  Una variante un poco más elegante, con jalea o membrillo en el centro, solo costaba unos centavos más.

“El peor puerco es el que se lleva la mejor guayaba” o “vas a coger cajita de dulce de guayaba” eran dichos que ya están en desuso, pero la guayaba persiste y persistirá sin duda alguna.

Y sin duda el pan con guayaba era un plato fuerte para muchos trabajadores, sobre todo en la construcción, que con un pan con timba y una Materva o una Royal Crown Cola, los refrescos de mayor contenido, resolvían un almuerzo a un precio casi despreciable.  Y para los estudiantes, era algo socorrido que las madres preparaban y metian en un cartuchito o papel kraft y se doblaba de forma tal que el cinto se convertían en soporte de la merienda que sobresalía y que era una muestra de que llevabas merienda.

El pan con timba a veces venía premiado con una lasca de queso blanco o un poco de queso crema y ya era muestra de una posición económica mejorada.  Y también se consumía con galletas de sal o de soda como algo que gustaba a todos.

Y de su origen, aunque ya se ha tratado, vale la pena rememorar que data de cuando los ingleses construyeron el primer ferrocarril de la Isla y de todo el imperio español en su tramo Habana-Bejucal y el almuerzo de los obreros era básicamente pan con dulce de guayaba y café.  Los ingleses compararon el color de la guayaba con el de los travesaños de madera curados con petróleo sobre el cual iba situada la línea del ferrocarril, así que la llamaron "timber" en alusión a la madera y se cubanizó como "timba".

Pero no crean, Dagoberto un amigo que aprendió todos los oficios imaginables en la esfera de la construcción y que laboró en la construcción del hotel Habana Hilton, me contaba que la más socorrida forma de almorzar de los obreros era un pan con guayaba y una Materva.  Desde los 1830 hasta finales de 1950 el pan con timba no perdió su vigencia.  120 años alimentando a los menos favorecidos como sustento básico y a todos como golosina muy apreciada.

Y después vino la moda de los “discos voladores” y a pesar de que los había de jamón queso y otros rellenos, el de guayaba siguió liderando esa moda.

Y por si fuera poco, también se denominó "La Timba" a un género cubano de música popular bailable con raíces en el son montuno e influencias del jazz afrocubano y otros géneros y con una riqueza de contrastes rítmicos notable que tuvieron sus primeras expresiones en las fusiones de la banda Irakere en los años setenta.  A algunos nos parece en ocasiones exagerada pero sin duda es una evolución de la música popular cubana, aunque me hubiera gustado más que se mantuviera en la llamada "salsa" que se parece más a lo que conocemos como música cubana.

Por supuesto que faltaron los famosísimos chiclets, utilísimos para la bobería porque no creo que sirvan para más nada, pero para los jóvenes eran objeto de culto para imitar a los personajes del cine o la televisión que se dedicaban a perder el tiempo en mascarlos o para hacer una maldad digna de un anormal: pegarlos en los asientos de los cines o la guagua.  Por algo no valían nada y existía la frase: “no me busqué ni para el chicle” o “no tengo plata ni para el chicle”, porque valían muy poco.

Algunos seudocientíficos dicen que masticar chicle es favorable para activar las funciones cerebrales, cuando la realidad es que tiene muchas consecuencias negativas, entre ellas desgastar las articulaciones de la boca en particular las mandíbulas, deformar los dientes, atacar el esmalte de la dentadura y provocar síntomas gastrointestinales.
       Dulcería La Gran Vía en Union City, New Jersey rememora las cubanas.
                                     https://www.tripadvisor.es

Las dulcerías

Pero estaban otras opciones que eran las dulcerías, donde se complicaba más el asunto porque eran baratas y apetitosas.  Ahí estaban presentes infinitas opciones, y solo voy a referirme a un establecimiento en particular, la Flor del Cerro en la Calzada del Cerro y Palatino, cuya variedad era tal que se hacía difícil escoger.  La gente le pedía al dependiente, que iba ubicando el pedido en una caja con la cual se llevaba lo solicitado, dos de este, dos de aquel, tantos de tal otro.

Y en la cajita iba una colección de dulces a cual más apetitoso, como eran los infaltables pasteles de guayaba, de coco y de carne (el pastel típico cubano es rectangular, triangular, cuadrado o redondo y hecho a base de hojaldre), los pasteles de carne, los Montecristo o Eclair, torticas de Morón, Masarreales, Marquesitas, , Señoritas, Capuchinos, Cabezotes,el  Brazo Gitano, panqués, panetelas de diversos tipos, boniatillos secos, yemitas de huevo simples o  acarameladas, coquitos acaramelados, pudín de pan, Cuernitos rellenos con crema pastelera, coquitos prietos, coquitos amelcochados, tartaletas de guayaba, piña o coco, marquesitas, melitones, Pies de guayaba, coco o mango, el exquisito Pan de frutas, coffee cake, el pan de gloria, las panetelas,  y otros que se han ido de la memoria.

            Los clásicos pastelitos cubanos - http://biggerfatterpolitics.blogspot.com

Y no pueden quedarse fuera de esta lista los cakes, de distintos tamaños, precios y decoraciones, adecuados para celebraciones como cumpleaños o cualquier otra, con temas específicos como eran Popeye, figuras de vaqueros e indios, Mickey Mouse, el pato Donald, Tribilín o Pluto y otros personajes infantiles o alegóricos a lo que se celebrara.

En algunos paises le llaman torta, pastel, bizcocho o bollo a lo que los cubanos hemos americanizado y conocemos como “Cake”, debido a la transculturación e influencia americana o a lo mejor porque cuando se dice “bollo” en Cuba nos estamos refiriendo a las partes íntimas del sexo de las mujeres y los pasteles ya sabemos lo que es, un hojaldrado símbolo de los dulces cubanos.  Los “Cakes” estaban disponibles de todos los tipos y sabores imaginables: de chocolate, de vainilla, de nata, de frutas diversas, de capuchino y con infinitas decoraciones.  Existían dulcerías de mucho renombre, sobre todo especializadas en cakes como Super Cake S.A., la Ward o La Gran Vía, la oferta de cakes no solo era de muy alta calidad sino que también podía ser muy exclusiva.  Y sin olvidarme de Los Pinos Nuevos de Bejucal que de una simple panadería de pueblo pasó a ser conocido en toda Cuba y ahora hasta en Miami.
            Los infaltables Panes de Gloria y Coffecakes - http://adligmary.blogspot.com

Casi todas las panaderías hacían también panes de gloria, pero donde se viera el cartel de “Panadería y Dulcería”, por fuerza había que entrar allí.

Y como para el final se deja lo mejor, en las dulcerías nunca faltaba el dulce más miserable y barato de todos pero que no por ello dejaba de ser exquisito: el Matahambre, resultante de la mezcla de todos los recortes del resto de los dulces.  Nunca repetía su sabor, pero siempre era delicioso.  Y además era bien grande para nuestros huérfanos bolsillos y nuestro apetito insaciable.
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Los dulces en los cumpleaños

En los cumpleaños cubanos no podían faltar los dulces y el cake, pero tampoco las piñatas. Mientras que en otros países, como en México le entran a golpes con un palo a las piñatas los niños vendados, mientras cantan:

"Ya se va el burro Ponciano,
con su bastón en la mano,
para darle a la piñata,
sin tenerle compasión.

Dále, dále, dále,
no pierdas el tino,
porque si lo pierdes,
pierdes el camino.

No quiero oro, ni quiero plata,
yo lo que quiero es romper la piñata.
No quiero oro ni quiero plata,
yo lo que quiero es romper la piñata.

Dále, dále, dále,
dále y no le dió,
quítenle la venda,
porque sigo yo."

En cambio en Cuba se acostumbra halar de una cuerda cada uno de los niños hasta que se desfondara y las piñatas, hechas de cartón y papeles de colores, estaban llenas de caramelos y juguetes pequeños de las que todos, hasta los mayores, se agachaban a agarrar desesperadamente lo que fuera, tras haberle roto la base todos los participantes simultáneamente o a la mexicana, que ya sabemos que es a palos uno a uno hasta romperla.
                                      Piñata en Cuba - https://cubajaponjosemarti.webnode.es

Se dice que las piñatas tienen su origen en China, como tantas cosas en la historia de la humanidad, y se dice que Marco Polo en sus viajes observó cómo se rompía la figura de un büey lleno de semillas para celebrar el Año Nuevo Chino o Año Nuevo Lunar o Fiesta de la Primavera, como se conoce indistintamente.  Marco Polo llevó la costumbre a Italia, donde fue adecuada para celebrar la cuaresma y de ahí se llevó a España y al Nuevo Mundo.  Las piñatas mexicanas tienen intrínseco un significado religioso: las de siete picos representan los siete pecados capitales y destruirlas implica el destruir el mal y el triunfo del bien, mientras que la de cinco picos es el símbolo de la estrella que guió a los Reyes Magos hasta el pesebre donde nació Jesucristo.  El relleno de la piñata, las golosinas, son la recompensa por haber vencido al mal.  Por eso en México se acostumbra a cantar mientras los niños tratan de romperla.

En Cuba la piñata no tiene esa connotación religiosa y con el tiempo se ha ido sustituyendo la imagen tradicional por la de los héroes infantiles del momento.  En épocas difíciles, como las que me tocaron para celebrar los cumpleaños de mis hijos, yo mismo les hacía las piñatas con motivos que iban desde un avión hasta un barco o un carro y a veces las hice tan fuertes que aquello no se rompía de forma alguna.
                        La cajita de cumpleaños inspiradora de la frase: "cogí cajita"
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Ya después de la revolución, con las escaseces propias del comunismo, que son consustanciales a ese sistema, todo cambió, y los cumpleaños no tenían forma de quedar apartados de ello.   Los cakes fueron perdiendo calidad y también en cantidad, y hasta fueron  racionados por la libreta de abastecimiento.  Las golosinas de antes fueron sustituidas por ensaladas frías de coditos y mayonesa (a pulso y normalmente sin ningún componente cárnico)  acompañadas de croquetas que se distinguían por pegarse al cielo de la boca y unos panecillos con algo parecido a la pasta de bocaditos, pero poco generosos en queso y jamón u otro embutido, acompañados de un líquido al que se le bautizó como “guachipupa” o “líquido de frenos”, con un sabor indescifrable, en sustitución de los refrescos gaseados.  Con eso tuvieron que conformarse los niños cubanos y sus padres para celebrar los cumpleaños, y con el tiempo se hicieron costumbre y se vieron como lo normal para cualquier tipo de fiestas.
                   Cascos de Guayaba con Queso Crema - https://worldstereo-24.blogspot.com

Los reyes: los dulces caseros

No lo he dejado fuera por casualidad, sino por una razón práctica, como dice la canción de Vanessa Williams, “Save the best for last”, o sea, guarda lo mejor para lo último.

Los dulces caseros para mi son infinitamente mejores que las golosinas, ya sean artesanales o industriales.  Nada se puede comparar a unas torrejas (tipo cubanas pero con el toque de mi abuela andaluza que les echaba un generoso chorro de vino tinto y si era Jerez sabía mucho mejor y estaban hechas con gruesas lonjas de pan llamado en Cuba “de flauta”, de corteza dura, bien esponjosas y fritas en aceite de oliva y que después nadaban en un almíbar de leche y huevos con canela y vainilla), unos deliciosos buñuelos de yuca y malanga con almíbar de anís, los apetecidos casquitos de guayaba con queso crema, la sencilla pero imbatible mermelada de guayaba que llenaba de olores atrayentes la casa cuando se cocinaba, o el coco rallado en almíbar con queso o el dulce de fruta bomba, los cascos de toronja, las natillas de vainilla o de chocolate, las gelatinas, el arroz con leche, el dulce de leche cortada (simplemente la leche cortada se cocina con ralladura de limón y azúcar quedando como grumos), el fanguito (qué diablos el dulce de leche argentino o la cajeta mexicana, este es muy superior) y hasta el miserable pero delicioso boniatillo seco o borracho o con coco, pasando por los flanes de leche, flanes con coco, flan napolitano, el impresionante flan de calabaza y el capuchino, y el fuera de serie tocinillo del cielo.  Y no olvidemos el pudin de pan, ese manjar de los dioses y los frixuelos asturianos cubanizados, tan sencillos de hacer como sabrosos.
             El Baked Alaska, una golosina de lujo -  https://www.pinterest.com.mx

Y había otros que eran más exclusivos, pero valía la pena ir a un restaurante elegante  y disfrutar un Baked Alaska flameado y disfrutar de las llamas del licor sobre el cake helado o comerse una tarta Dobosh al estilo cubano.

Y he dejado aparte mi dulce preferido (sigue compitiendo con las torrejas de mi abuela y a las  que le ganan únicamente porque ya ella no está y la receta sólo la sabía hacer ella), la harina en dulce con abundantes uvas pasas, la que me gusta comer fría y echarle por encima abundante leche condensada.
                              Las Torrejas: lo máximo - httpwww.radioprogreso.icrt.cu

Y aunque mi preferido cuando tenía dos quilos (centavos) no eran las golosinas, sino los camarones secos, me entusiasmaba cuando ponían un generoso puñado en un papel kraft o papel cartucho y lo cerraban con el sistema de envoltorio usual en esa época, del cual podias zafar una especie de solapa, atravesarlo en el cinto y allí se cerraba y se llevaba como una especie de alforja.  De esa manera llevaban la merienda al colegio todos los muchachos, casi siempre pan con dulce de guayaba, convirtiéndose en una especie de origen primitivo de los que después serían populares medios de cargar algo sin emplear las manos y que se conocieron como “mariconeras” que sirven para llevar documentos, espejuelos, cigarros, celulares y muchas otras cosas, pero no para un pan con guayaba.
            Golosinas de Nochebuena en Cuba en los años 50 - http://adligmary.blogspot.com

Las golosinas de la Nochebuena

Había golosinas que solo las veíamos en la época navideña: los turrones (Alicante, Jijona, Yema y otros), los dátiles, los higos, las nueces y las avellanas.  Y en esa época aparecían, aunque las había todo el año, frutas de climas templados como manzanas, peras, melocotones y uvas, pero lo que más recuerdo de esos tiempos era la venta masiva de manzanas acarameladas.

En muchas casas en Cuba se hacían especialmente para la cena de Nochebuena, algunos dulces típicos, como eran los buñuelos (hechos de yuca y malanga con forma de número ocho y almíbar de anís), los cascos de naranja o toronja u otro dulce en almíbar con queso criollo.

Pero lo que no podía faltar era el turrón. Si faltaba el turrón, era como si faltara el puerco asado, no había Nochebuena.

Había muchas marcas conocidas de turrones españoles, pero también hubo empresarios turroneros españoles que establecieron fábricas en Cuba, como el caso de Arturo Sirvent, el que aprovechando su experiencia de productor de turrones de Jijona y Alicante en Barcelona, y a partir de almendras de California y azúcar cubano, realizó grandes producciones a menor costo y ello le permitió un gran éxito en el mercado norteamericano.  Hasta que llegó la revolución.
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Pero aparte de ello, La Estrella (la marca del famoso chocolate) y La Ambrosía, eran dos grandes productoras de confituras que se destacaban por los chocolates en barra para derretir, ideales para dulces y chocolate caliente, pero también por los exquisitos turrones, sobre todo los de yema y de mazapán que no tenían nada que envidiarle a los españoles, lo que aumentó la bien ganada fama que ya tenían por sus galletas dulces, sus caramelos y sobre todo sus chocolates.
                   Panqué de Jamaica - https://gilbertogutierrez.files.wordpress.com

Dos famosos

Si algo tenía fama en Cuba y no se podía consumir cotidianamente porque solamente se hallaban en determinados lugares eran los panqués de Jamaica y el Pan de Caracas, que más tarde se extrapoló y conoció como Gaceñiga, un producto de la dulcería Peresosa..

Estos dos dulces hicieron historia en Cuba. El famoso panqué de Jamaica, una panetela incomparable al que ni siquiera podía hacerle sombra las deliciosas “mantecadas” eran exclusivas de un sitio obligado de parada de los ómnibus y autos que circulaban por la Carretera Central, a unos 35 km de la capital en el poblado de Jamaica y muy cercano a San José de las Lajas. Era un panqué denominado El Gallo y con un fuerte aroma y sabor delicioso a mantequilla que se deshacía en la boca. “No hubo ni ha habido ningún panqué mejor que aquel”, según juran y perjuran todos los que lo conocieron, y ni siquiera su descendiente el que se comercializa en Miami con igual nombre, se le acerca en calidad.

La otra gran golosina era el Pan de Caracas que se preparaba en Camagüey desde finales del siglo XIX, y que se elaboraba con harina de maíz, leche, azúcar, mantequilla e incorporaba pasas y queso rallado. Un comerciante de la ciudad, basado en la receta primaria, comenzó a producir una variante que sustituía la harina de maíz por harina de trigo mezclada con fécula de maíz, la conocida maicena. El nuevo producto tenía forma de barra alargada y de poca altura y adquirió fama más allá de las fronteras provinciales y se convirtió en un símbolo gastronómico indiscutido de la comarca. “Visitar Camagüey y no cargar consigo una barra de Pan de Caracas o un buen queso de blanco o Patagrás era un pecado.  Ya después, con el triunfo revolucionario y la nacionalización de todos los negocios, la calidad de estos productos cayó a niveles jamás esperados y continuaron viviendo de la fama que habían alcanzado, pero no eran sombra de lo que un día fueron.
                Pudin de pan - http://platostradicionales.blogspot.com

Los puestos de chinos

Si se habla de chinos, todos nos acordamos de los llamados “puestos de chinos”, de las lavanderías y de los almacenes de chinos, pero su actividad iba mucho más allá y el Barrio Chino de La Habana en su momento fue el más vital de América Latina.

Ninguno de mis contemporáneo puede olvidarse de los chinos especialistas en maní tostado con sus latas de aceite con carbón en su base para mantener los cucuruchos calientes y que estaban en todas partes de la capital, sobre todo en las avenidas más concurridas.  Y qué decir de los dulces que hacían en sus puestos de frutas, viandas y vegetales, en particular los de ajonjolí, a los que decíamos "cabeza de chino con piojo", el dulce de calabaza china, las frutas naturales o peladas y frías disponibles todo el año y lo excelso entre sus delicias: los helados de frutas de los chinos, los más sabrosos a pesar de  que no tenían una gota de crema de leche y sin embargo eran super cremosos.

Tenía un amigo mayor que yo, Ramón, que estaba en la misma primaria que yo y con el que siempre hacía el viaje hasta la escuela, cuyos padres eran chinos y le recordaban a cada rato un proverbio chino: “Deja que tus hijos pasen un poco de hambre y un poco de frío”.  Más temprano que tarde, nuestros hijos se enfrentan a un mundo que desconocen si no tienen conciencia del trabajo de resolver los problemas de la vida, lo que no comprenden y que está  lleno de trampas y encrucijadas que no saben sortear porque todo les ha caído del cielo, por lo que las consecuencias son peores que las que quisimos evitarles.

Me di cuenta que sus padres, chinos naturales, le hacían mucho bien a sus hijos al poner en práctica esta máxima.  Por a eso a Ramón, hijo único y al que le podían ofrecer todo en bandeja de plata, no le hacían daño y sabía que las cosas tenía que ganárselas.  Con el tiempo logró ser destacado en lo que le gustaba, que era la joyería y platería, convirtiéndose en uno de los principales aprendices en Cuervo y Sobrinos, y un afamado joyero más tarde.

El esfuerzo hace que las personas se forjen como gente de bien, y a la sombra de él estuve varios años y en lo único que no tenía limitaciones, tanto él como yo, era en tomar los deliciosos helados y golosinas que hacían en el puesto de su padre.  Lo demás había que lucharlo a partir de los resultados de las metas que le imponían.  Y por supuesto me comía las ricas bolas de ajonjolí y Ramón era el que me preguntaba si no iba a decir: ¡cabeza de chino con piojos!.

Ese mismo espíritu que le sembraron a mi amigo, fue lo que hizo que los chinos todo lo hicieran con dedicación y calidad.  Y las golosinas eran una prueba de ello, sin hablar de la gastronomía, que es un punto y aparte.

Los abuelos y las golosinas.

Cuando en nuestra casa nos negaban las golosinas que nos gustaban, los niños sabíamos que cuando estuviéramos con los abuelos, teníamos resuelto nuestro deseo.

Algunos lo llaman malacrianza, pero ¿qué sería de nosotros sin los abuelos?.  Probablemente seríamos otro tipo de personas.  Aquel niño que tiene un abuelo amoroso, tiene un tesoro. Y aunque muchas veces no lo saben o no lo reconocen, sus padres también.

En este mundo moderno, donde casi todo está de cabeza respecto al mundo que conocimos, entre ellas que la gente no conversa si no es a través de un teléfono celular, y no hay tiempo para compartir con la familia pero sí para conectarse a Internet y perder el tiempo en estupideces, hay criterios de que los abuelos son nocivos para los niños, porque consienten a sus nietos dándoles golosinas y comidas grasosas, lo que limita su actividad física y además les permiten tiempo en exceso de videojuegos o viendo televisión y les ofrecen comidas con ingredientes que no son saludables (según el concepto moderno y fueron los que consumían nuestros padres y abuelos, que vivieron más de ochenta y noventa años) en lugar de alimentarlos con los artificiales pollos inyectados o los vegetales y frutas colmados de insecticidas.  Sin contar que hay abuelos que delante de sus nietos hasta se toman una copa de vino o brandy.  Y ni que hablar de sus remedios tradicionales obsoletos y costumbres arcaicas que pueden dañar a los nietos y dar como válidas costumbres sin valor científico.  Estas concepciones son una prueba de que la sociedad, en lugar de evolucionar, involuciona.

Resulta que los niños que crecen al lado o cercanos a sus abuelos, son más felices, estables y seguros que los que no los tienen o no lo hacen.  Y ello no se debe precisamente al hecho de que le den más golosinas o los consientan más, sino porque los colman de ese amor que solo puede dar el que es abuelo.  Y lo digo por experiencia propia y porque recuerdo el cariño que me daba mi abuela y sobre todo la paciencia con que lo trataban a uno, que es la mejor educación porque se basa en el cariño y no en la violencia.

Cuando nadie quería llevarte al parque o al circo que se instalaba en un placer cercano a donde vivías, el abuelo no dudaba, es más, se desesperaba por llevarte y aunque no hubieras pensado en ello, el abuelo estaba al tanto de lo que podía hacerte feliz.  Por eso cuando mi nieto me ve por video, se aferra al celular y comienza a llamarme “abubú” y cuando lleva muchos días sin estar juntos, se pone a llorar.  No hay amor como ese.  Ni siquiera el de los perros que es el más puro de todos los amores.

Los abuelos tienen en las golosinas un arma poderosa, pero más poderoso es el amor que le brindan a sus nietos.
                           ¿Será una golosina? - https://bodegacubana.files.wordpress.com

El fin de las golosinas cubanas

La autodestrucción del proceso revolucionario en Cuba, lo ha ido aniquilando todo, y las golosinas no podían estar ajenas a ello.

Ahora la golosina cubana disponible, si la encuentras, solamente está presente en forma de  pirulí o caramelo de mala factura tipo bastón, el turrón de maní o maní garapiñado y los “chicoticos” o pellys.  Todo lo demás hay que comprarlo en la moneda en que no le pagan a la mayoría de los cubanos su salario.  Y los que se compran en esa moneda son mucho más caros que en cualquier otra parte del mundo.

Eso nos trae muchos antojos, al menos de lo que conocimos.  Seguro que si ves una malta, te entusiasmas por prepararla con leche condensada: manjar de dioses. Y del chocolate con churros y de los helados, qué decir.

La época donde se iba al Parque Lenin a buscar golosinas como caramelos, peters, galletas de ajonjolí y muchas otras golosinas, almorzar en La Faralla, ya pasó, ahora hay que tener divisas para acceder a esas exquisiteces.

Como dijo Willy Chirino en su canción Todo pasa:  "Pasan los días, pasan las noches, pasa la gente, pasan los coches, pasan las horas y los minutos, ... pasa la historia, las cosas pasan, pasa una novia, el tiempo pasa...".  Pero aquel gusto por las golosinas cubanas, ese si no pasa, se queda, aunque sea solo un espejismo, un deseo irrealizable, otra nostalgia de las tantas.
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La gran vergüenza

Sin duda alguna, la gran vergüenza de la gastronomía cubana es que todos los alimentos y en particular las golosinas y dulces que se consumían en Cuba antes de tomar el poder el gobierno revolucionario, han desaparecido casi en su totalidad, mientras que en Miami y en otros lugares donde se han asentado los cubanos que han podido escapar del totalitarismo, esos productos renacieron y se mantienen, y la mayoría de ellos no se conocían en ese país antes de ocurrir el cataclismo que asola a Cuba desde hace sesenta años.  Quizás no nos sepan tan sabrosos como los conocimos originalmente, pero si no son iguales, al menos nos alimentan y alivian esa sensación de ausencia que tenemos los cubanos fuera de la Isla, alivian nuestra melancolía.

Sería interminable la lista de productos e inclusive de marcas, algunas que no recordamos, pero que sin embargo nos reviven en la memoria cuando las vemos.  Eso es en cuanto a las golosinas producidas industrialmente, y si vamos a los llamados Bakery o panaderías que existen en Miami, muy al estilo de las panaderías-dulcerías que existían en la Cuba republicana, ahí si completamos nuestra memoria histórica gastronómica.  Y ni hablar de los restaurantes o los hogares cubanos en el exilio, ahí están vivas las comidas con la que sueñan volver a disfrutar algún día los cubanos de la Isla.

Ahí sigue viva Cuba, porque como dijo Lichi: “la patria es la comida”, y en Miami está la reserva de nuestras costumbres culinarias y todo lo que nos permite revivir la niñez que disfrutamos en la Cuba libre.
         La africana, símbolo de toda una época y golosina por excelencia,deliciosa y barata -                                          https://yonosoycocinero.blogspot.com


jueves, 13 de febrero de 2020

Las boticas cubanas y los clones de Lino

                              Droguería Sarra - http://www.radiotaino.cu 

Las boticas cubanas y los clones de Lino

Cuando uno se enfrenta por primera vez físicamente con una farmacia en los Estados Unidos, se queda petrificado.  Aquello no se parece para nada al concepto que tenemos de farmacia o botica, como la llamamos los más viejos.  Y por ende los farmacéuticos eran boticarios.  El boticario, vocablo que procede de la voz griega apotheka, identificado como almacén o tienda de víveres, es el titular de una farmacia o botica, lugar donde se preparaban los medicamentos que prescribían los médicos, por ello lo que voy a describir ahora no está muy lejos del título de boticario.

Al llegar a Estados Unidos nos costó trabajo asimilar que junto con los medicamentos están la oferta lo mismo artículos de aseo personal y limpieza hasta cosas que no tienen nada que ver directamente con los asuntos de salud, como son juguetes, artículos electrodomésticos, golosinas, variados tipos de alimentos, vinos, perfumes y hasta fotografías y copiado de llaves.

Después uno se da cuenta de que esta política no es exclusiva de un establecimiento en particular o cadena de farmacias, sino una práctica universal que propicia el que uno vaya a buscar una aspirina y se marche cargando paquetes de café, bombones, panes o galletas, espejuelos para sol o pregraduados, queso y jamón, champú, cables para la computadora o el celular, un almanaque, y quién sabe cuántas otras cosas.

Pero en definitiva, en una sociedad de consumo, donde la adquisición de artículos, aunque no le haga falta al comprador es una costumbre implantada en las mentes de las personas, aunque después tenga que recurrir a algo que me atrevo a decir que es exclusivo de Estados Unidos: las ventas de garage, donde vendes por uno o dos dólares cosas que no usaste o empleaste muy poco y que te costaron veinte dólares.

Y ese es sin duda uno de los motores de la economía, la compra incesante e innecesaria, hace que la producción no se detenga y crezca.  La gente regala y bota cosas que están nuevas, pero que ya no gustan o salió al mercado una nueva, probablemente de muchísima menor calidad, pero que da un estatus social que se vuelve necesario aunque no lo es.
                                    CVS Pharmacy - https://upload.wikimedia.org

Así vemos que tienes un televisor de la mejor marca o la marca más reconocida, porque en ese mundo al igual que en muchos otros, los componentes los fabrica, para muchas marcas, un mismo proveedor, y la única diferencia es que se trata de un Sony, cuya calidad es similar a otras que resultan poco conocidas.  De ese mismo televisor o marca  aparece una nueva oferta que ahora tiene, por ejemplo calidad 4K, o sea  tamaños de imagen que tienen alrededor de 4000 píxeles de resolución horizontal, una mejora de la resolución de imagen que cuadruplica la resolución de la Alta Definición o High Definition.  Pero nadie tiene en cuenta que a pesar de que las imágenes nos permiten ver mejores detalles, por Internet no se pueden transmitir los contenidos actualmente pues requerirían de un ancho de banda muy alto para los estándares actuales y ni siquiera empleando formatos físicos podemos disfrutar totalmente de la capacidad tecnológica, pues estos emplearían muchísimo espacio, por lo que casi lo compramos por gusto.  No es raro deshacerse de excelentes juegos de muebles, construidos con maderas preciosas, para cambiarlos por otros de factura moderna, pero hechos con madera triturada, que van a tener una vida muy corta, tan corta como la vanidad que hizo que se compraran.

Por lo tanto es solo una convención social lo que ganamos cuando adquirimos un televisor 4K, o un mueble moderno, pero para ello tenemos que vender casi regalado, o regalar, o botar, el modelo que nadie quiere por antiguo.  Igual ocurre con los televisores “smart” y los que no son inteligentes, cuya única diferencia respecto al resto es que cuentan con un circuito o dispositivo que hace posible su acceso a servicios de internet, ya que en el resto son básicamente similares, pero ya se vuelven obsoletos para el gusto popular y pagan por ellos muchísimo más que lo que costaría adquirir un dispositivo externo como Roku, Chromecast y otros que los convierten en “smart”.

Yo tengo dos televisores, un Sony de 43 pulgadas que me costó veinte dólares y un LG de treinta y dos pulgadas que me costó veinticinco y que convertí en inteligentes con los dispositivos mencionados.  Sus antiguos dueños los vendieron como chatarra y pagaron quinientos o muchos más dólares por tener uno que elevara su estatus social y les permitieran comentar que se compraron un 4K o un Smart.

Y aunque desconozco el tema, seguramente un medicamento de un laboratorio de renombre, probablemente utilice los mismos componentes y formulación que un medicamento genérico, muchísimo más barato.

La medicina y en particular la farmacéutica, no es ajena a los mecanismos consumistas y mercantilistas que dominan la economía norteamericana.  Probablemente esté entre los más rentables.

              Momificación en el antiguo Egipcio - https://noloseytu.blogspot.com     

Surgimiento de las prácticas farmacéuticas y la farmacia

El hombre primitivo no podía explicarse las enfermedades, por lo que optó por buscar remedios, fundamentalmente de origen vegetal, mineral o animal y otro tipo de cura a través de la magia al atribuir la enfermedad a una fuerza sobrenatural.  Al desarrollarse la sociedad humana, se producen progresos notables en Asiria, Babilonia y Egipto, los que pasan después a Grecia y Roma.  Probablemente fue en Egipto, dada su creencia de garantizarse una existencia cómoda después de la muerte, donde fue mayor este desarrollo, por lo que se guardaron celosamente en papiros, el detalle de los remedios contra enfermedades y las proporciones de sus componentes, cómo prepararlos y emplearlos, lo que constituye la base de la farmacopea moderna.

Es justo recordar que si hemos reconocido los aportes al desarrollo de la humanidad por parte de los alemanes y los chinos, también es justo precisar que los musulmanes, incluidos en ellos a los árabes, inventaron el Álgebra, la Química, la Geología, el alumbrado de las calles, los vidrios para ventanas, varios instrumentos de cuerdas, el ajedrez y difundieron la cultura médica de forma prominente y hospitales, escuelas de medicina y manuales o tratados de medicina e introdujeron términos imprescindibles como jarabe, alcanfor, alcohol, azúcar, azafrán, almizcle, álcali, ábaco y muchas otras, mientras subsisten en regiones rurales de España vocablos descriptivos de enfermedades como medeni (enfermedad venosa), gese (inflamación de los párpados), caratan (cáncer), aguazarca (glaucoma).
                  Médicos árabes en cirugía oral - https://iconosmedievales.blogspot.com

Mientras la ciencia árabe conservaba los conocimientos médicos y hacía numerosos aportes, la Europa continental, ahora bajo el dominio de la égida espiritual y política del cristianismo, redujo notablemente la medicina porque según sus dogmas, el cuerpo era solamente el aposento del alma, y sus males eran despreciables respecto a los males espirituales.  Pese a ello, en los monasterios se conservó el conocimiento médico y se asentó durante siglos en voluminosos libros, mientras se cultivaban plantas medicinales.
                  Oración a San Luis Beltrán - http://el-evangelio-del-dia.blogspot.com

De esos tiempos data las costumbres que aunque han decaído, se mantienen en las personas de nuestra generación, de la curas a través de la invocación a santos patronos, con los que fueron identificadas las enfermedades.  Todos conocemos la Oración a San Luis Beltrán contra dolencias, enfermedades, hechicerías y conjuros, principalmente el mal de ojo, acompañada de muchísimas otras, como la Oración a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la Oración a San Lázaro, Oración a San Román para los males de la lengua, Oración a Santa Teresita del Niño Jesús, Oración a San Juan Bautista, Oración a Santa Lucía para sanar enfermedades de la vista, o la Oración a San José.


La edad media fue la era de los santos sanadores, del desprecio a la sanación del cuerpo y el ensalzar las virtudes del alma. pero afortunadamente llegó el Renacimiento, esa necesaria etapa en la se renovaron las artes y las ciencias, lo que permitió que la humanidad avanzara hacia la Edad Moderna y saliera un poco del oscurantismo.  Y fue dentro de ese período del Renacimiento que Cuba fue colonizada por los españoles, que venían además, y afortunadamente, acompañados con la influencia árabe.
                                   Boticamedieval - https://upload.wikimedia.org

Las boticas

Es de esa manera que nos llega con la colonización lo que se conocía en Cuba como Botica, el nombre que se le dio a las farmacias.  Botica viene del griego y significa almacén o depósito y que identificamos con el lugar donde se fabrican y venden los remedios para curar enfermedades y donde también se ofertaban muchas otras mercancías, de ahí la frase: "de todo como en Botica", que donde único se cumple al pie de la letra es en las boticas o farmacias norteamericanas, donde en realidad lo que menos se oferta son medicinas.

La farmacia que nos trajeron los colonizadores era el resultado de la conjugación de la farmacia europea con el notable aporte de los árabes que dominaron por siglos la península ibérica, y donde hicieron grandes contribuciones tanto a la medicina como a las ciencias farmacéuticas, pasando por la fisiología, la anatomía, la cirugía y la medicina experimental.  Entre ellos destacó Avicena, que sentó las bases de la medicina moderna, mientras que Avenzoar fue el primer cirujano experimental conocido.  Pero sobre todo destacaron por el respeto de la ética médica.
                          Una botica en Florencia, año 1500 - https://upload.wikimedia.org

La botica cubana contó con el legado árabe que le daba un destacado papel social a la farmacia, la que tenían un papel importante dentro de la vida cotidiana.  Los personajes más importantes de una comunidad eran el alcalde, el jefe de la policía, el médico y el boticario, el cual tenía impresionantes conocimientos de alquimia, biología, química, botánica, agricultura, contabilidad y latín.

Había dicho el filósofo francés Voltaire, algo que era un principio de muchos médicos: “El arte de la Medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad”.
            Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci - https://upload.wikimedia.org

Pese a ello, que quedaba en el campo de la filosofía y muchas veces no permitía la curación, la gente buscaba por todas las vías posible, el alivio o la cura de sus males.  A pesar de saber que muchos ingredientes provocaban efectos adversos y desagradables, la gente lo demandaba y mezclaba con métodos místicos y magia o religión, que tienen similar sustento etéreo y solo surten efecto en la mente y con cuya sugestión es posible que surtan un efecto positivo, pero no curan nada.  Pero aún hoy en día es difícil luchar contra el oscurantismo que las religiones, sobre todo el cristianismo ha plantado durantes sus siglos de existencia, aunque afortunadamente, el papel de la ciencia es cada día mayor en todos los aspectos de la vida.
                           Droguería Taquechel - http://lahabanavieja.blogspot.com

La farmacia en la República

Seguramente nos acordamos del programa de televisión San Nicolás del Peladero, donde el gallego boticario se la pasaba hablando de su farmacopea, donde abundaban la zarzaparrilla, la ipecacuana, el opio, el alcanfor, jarabes, ungüentos y otros remedios y donde el gallego se destacaba cuando decía: ¡Ay, mi farmacopea!”, “¡Santiago de Compostela!”, o cuando regañaba a su sobrino diciéndole: “¡Cá la boca anemal!.  Juan Carlos Romero se había hecho famoso antes de la revolución con su personaje del borracho Balance en La Taberna de Pedro, en una caracterización que seguramente no le costaba mucho trabajo porque muchas veces lo ví, años después en los portales de Radio Progreso tomando ron.

Se dice que la botica era un establecimiento en el que se preparaban medicamentos de forma artesanal y se vendían.  Cuando surgen los grandes laboratorios farmacéuticos, la botica progresivamente va cambiando su nombre por el de Farmacia o Droguería y pasan a constituirse en un comercio especializado no solo en medicinas, sino en artículos o productos para la salud, artículos de aseo y de belleza.  Y en todos los barrios había varias boticas, de hecho en el Cerro, cerca de Palatino donde vivía, no caminabas más de dos o tres cuadras sin encontrar una.  No eran tan numerosas como las bodegas o los puestos de chinos, que dominaban cada esquina, pero sí había bastantes.

Y a pocos pasos de mi casa, en Suzarte y Salvador, estaba la botica del Dr. Benito Perales, cuya esposa fue la famosa Mirta de Perales, que puso a mitad de cuadra por la calzada de Salvador, una peluquería con un gran atractivo: una fuente donde hacía unos frozen de chocolate o vainilla tan caros como exquisitos, mientras que su marido preparaba los que después llegarían a ser famosos productos de belleza en Miami.  Como desde el portal de mi casa se veía la farmacia, se me ha quedado en la mente los grandes letreros: Farmacia Dr. Perales, Salvador 202, Telf: I-6656, Turno los Lunes.

Había medicinas que eran tabúes, como eran los condones, en esos momentos se consideraba una mala palabra y se denominaban “preservativos”, que textualmente significa proteger o resguardar a alguien o algo, intentando conservar su estado, de un daño o peligro, en este caso de un embarazo.  Y solamente los compraba un hombre si lo atendía en la farmacia otro hombre.
                    Farmacia Sagua la Grande 1950 - http://www.phottic.com

Hasta la década de 1960 y algo después, condón no era la única palabra considerada ofensiva y la que le daba pena pronunciar a los clientes, también estaban remedios para la gonorrea, sífilis, almorranas y otros como Acetylvarsán, un tratamiento para la sífilis junto con otros de igual fin que contenían bismuto y otros arsenicales y mercuriales, Daguenan 693 o Ulirón para la blenorragia o gonorrea.  También estaban los medicamentos que ningún hombre se atrevía a pedir, y eran las almohadillas o toallas sanitarias para la menstruación y que nadie se atrevía a pronunciar, aunque se identificaban con la palabra "Kotex", Tampax o sus similares, lo mismo que los famosos Pesarios Rendells, dispositivos que se situaban en la vagina para evitar el embarazo.  Y ni pensar en comprar Evanol o Fandorine, o hasta supositorios.

Y por supuesto los niños no tenían nada que hacer en la farmacia, salvo comprar algún caramelo o chiclet, o pesarse en la pesa que costaba un centavo, lo que era toda una aventura, de forma tal que a veces lo preferíamos antes que gastarnos el exiguo capital en golosinas.

Las farmacias de barrio contaban con servicio de mensajeros, principalmente en bicicleta o a pie, que llevaban hasta las casas las órdenes solicitadas y un día a la semana estaban de turno, es decir que tenían obligación de atender a cualquier hora a los que necesitaran sus servicios.

De todas formas, la botica era una parte infaltable del panorama del barrio y el boticario, en ocasiones, más importante que el bodeguero, el carnicero o el chino del puesto de viandas, que ya era decir.
                                            Sarrá - http://rigobertomuniz.com

Las grandes farmacias y droguerías

La gran droguería Sarrá formaba parte del patrimonio farmacéutico habanero, al que también se sumaba la droguería Johnson y la Taquechel , ubicadas en la calle Obispo.

De estas hemos comentado ampliamente, sobre todo del papel importantísimo que jugaron en el desarrollo farmacéutico cubano, sobre todo con Sarrá y su descendencia, pero no se puede dejar de mencionar el papel de las farmacias de barrio de las que hicimos referencia, entre las que se destacaban algunas que llegaron a contar con gran reconocimiento.

Si gallegos y asturianos dominaron en cuanto al comercio de víveres, los catalanes fueron líderes en farmacia, sin hablar del tabaco y el ron.   Sarrá fue tan famoso en Cuba, y su nombre sigue sonando, como Partagás, Gener, Gelats y Bacardí.  La droguería y farmacia de Valentín Catalá y su sobrino José Sarrá Catalá, llamada La Reunión, logró surtir, tras unificar las farmacias tradicional y la homeopática, con productos para todos los hospitales del país, creando sales, jarabes y extractos, y su sobrino, José Sarrá Vandejuli, logró revolucionar y mejorar la empresa y su hijo, Ernesto Sarrá, el que verdaderamente desarrolló el negocio, convirtiéndolo en uno de los más importantes y exitosos de Cuba, donde formó más de cien boticarios en sus laboratorios y se constituyó en la droguería más grande de Cuba y de América Latina, aunque su propaganda la denominaba "la mayor del mundo", sitio que ocupaba la estadounidense Johnson.   Sarrá, además de medicinas, tenía una tienda por departamentos, una fábrica de jabón, de perfumes, de desinfectantes, insecticidas, artículos para el hogar y materias primas para panaderías y dulcerías y además creó un vasto imperio inmobiliario, donde se hizo famoso el dicho: "tiene más casas que Sarrá".

Pasada la era colonial y ya en la republicana las farmacias pasaron a ser de pequeñas empresas productoras de medicamentos a comercializar y en algunos casos a producir en gran escala determinados productos farmacéuticos, dejando de ser los embriones de laboratorios para volverse una red de comercio que generó importantes investigaciones y realizó publicaciones valiosas a la par que se desarrollaba la carrera de Farmacéutico en las distintas universidades.  Ello permitió no solo una producción masiva de medicamentos que cada vez estaban más al alcance de todo el pueblo, sino que también contaba con controles de calidad eficaces.
               Farmacia Francesa de Triolet, Matanzas - http://www.tvyumuri.icrt.cu

A finales de la década de los cincuenta del siglo pasado, Cuba contaba con más de cuarenta  laboratorios farmacéuticos que abastecían alrededor de la mitad de la demanda de medicinas que se consumían en la isla y había presencia de unos setenta productores extranjeros, entre ellos los más reconocidos.

Y se hicieron famosas las farmacias Crucero de la Playa, Farmacia y Droguería Amiguet, Droguería Iglesias, La Verbena, Droguería Danhauser, Farmacia José Navarro, Droguería Penichet, Droguería y Farmacia Campa en Santa Clara, Farmacia del Comercio en Santiago de Cuba.

Al nivel de Sarrá, Taquechel y Johnson, estaba la Botica Francesa de Ernesto Triolet fundada en 1882 en la ciudad de Matanzas, frente a la Plaza de Armas de esa ciudad y donde se ubicaría en 1964 el Museo Farmacéutico, el único de su tipo en el mundo que conserva íntegramente todas es piezas e instalaciones originales.

                                                           www.cadenagramonte.cu

La revolución y los medicamentos.

La cobertura universal que se planteó el sistema de salud pública creado por la revolución, implicaba contar con un sector farmacéutico sostenible que permitiera el acceso a todos los medicamentos necesarios.  Fue así que se logró que la industria farmacéutica nacional llegara a abastecer cerca del setenta por ciento de los fármacos con otro logro importante, precios bajos teniendo en cuenta el nivel comparable de ingresos de la población.  Pero además se logró algo muy importante, un fenómeno casi ajeno al socialismo: el mantener un suministro estable.

El desarrollo de la industria de medicamentos en Cuba no comenzó con el gobierno revolucionario, pero sin duda al considerar a la salud pública junto con la educación, pilares de primer orden en cuanto a la propaganda política por ser dos sistemas al que pueden acceder cualquier cubano de forma gratuita y con la calidad debida.  Al margen de este aspecto, sin duda alguna ha existido un avance incuestionable.

A pesar de los altos costos que ello representa, al contarse con los elementos humanos calificados para ello, se desarrolló en la década de 1980 y como parte del esfuerzo de lograr una medicina de calidad, la potenciación de la industria farmacológica y biotecnológica de Cuba. Entre sus logros se pueden encontrar el Heberprot P dirigido a tratar las complicaciones de la úlcera del pie diabético y a evitar las amputaciones, el Heberferón, una combinación del interferón-Alfa y Gamma recombinante, para tratar cáncer de la piel no melanoma, la CIMAvax-EGC, una vacuna para los que padecen cáncer del pulmón en estado avanzado y que alarga la vida de los pacientes, VA-MENGOC-BC, vacuna muy efectiva contra la Meningococos B Y C, Melagenina Plus: creado para la cura del vitíligo y se elaborado a base de la placenta humana, Policosanol (PPG): es un producto natural para disminuir el colesterol, el Nimotuzumab es una vacuna para tratar tumores malignos en diferentes partes del cuerpo.

Además un éxito importante del sistema de salud cubano estaba en el enfoque en la prevención y educación de la población, y junto con sus excelentes estadísticas de mortalidad infantil y esperanza de vida, así como nutrición, le permitieron llegar a que se considerara como una potencia mundial en medicina, siendo además uno de los países que emplean un porcentaje más altos de su producto interno bruto en salud e investigación y desarrollo médico, sin rival en Latinoamérica.

Pero las crisis inherentes al sistema socialista no podían dejar de afectar a este sector de la sociedad, y junto con la esporádica escasez de determinadas materias primas, comenzó la falta de medicamentos y junto con ellas medidas que se tomaron estuvo la de exportar el servicio de médicos a otros países, por lo que para su pueblo, la medicina no solo dejó de ser un servicio de excelencia, sino que cada vez se deteriora más y los servicios hospitalarios, antes alabados, ahora son temidos por caracterizarse de ser desastrosos.
                                         Farmacia-cubana - http://balancecubano.blogspot.com

La crisis de los medicamentos

Cada cubano puede acceder mensualmente a los medicamentos que requiera, pero ahora a través de una libreta de racionamento, a la que se ha llamado “tarjetón” y que no es más que otro síntoma de la crisis del sistema de salud y del sistema socialista.

Los medicamentos del tarjetón eran suministrados de forma priorizada, pues son aquellos destinados a pacientes con enfermedades crónicas o críticas, como puede ser la diabetes, la hipertensión y otras de modo que se puede ejemplificar.   Cuando alguno de esos medicamentos estaban “en falta”, como se le decía cuando no había disponibilidad de ellos, entonces el farmacéutico comenzaba a llamar a otras farmacias hasta encontrar con una que dispusiera del producto y entonces le daba una especie de remisión para que las buscara allí.

El caso es que no podía demorarse porque podían existir otros pacientes con igual situación y el que llegara primero "se llevaba el gato al agua", refrán que se refiere a definir el éxito de una persona que consigue un objetivo difícil y que otros también querían, sin duda una frase muy gráfica porque no es fácil meterse al mar o al río con un gato porque se defiende con dientes y uñas, algo difícil y hasta peligroso.  Así me vi muchas veces corriendo desde Fontanar hasta Santiago de las Vegas, hasta la Playa de Marianao o hasta Guanabacoa, recorriendo distancias gigantescas para contar con los medicamentos que a veces había que buscar en un lugar y otros a decenas de kilómetros del primero.

Pero como todo en Cuba, la situación ha llegado, como una muestra más de descomposición del sistema hasta retrotraer, sobre todo a los más necesitados, a los tiempos en que había que hacer cola desde el día anterior o más, y ahora la gente averigua que los medicamentos los descargan en la farmacia un día fijo de la semana y los venden al siguiente, por lo que si uno no va temprano, se queda sin ellos porque nunca alcanzan.  Y así y todo, algunas veces las malas noche no dan su fruta y no se encuentran los medicamentos necesarios.

Pero como ocurre en Cuba con todo, lo que no hay en la farmacia, está disponible en la calle, con ese nutrido ejército que vive en Cuba, sin trabajar, del mercado negro y de lo que se roban en todas partes.  Eso sí a un precio que la mayor parte de la gente, sobre todo los jubilados, no pueden pagar, porque tienen un precio veinte veces mayor que el estatal.  Y si no quieres recurrir a los bisneros, puedes hallar lo que necesitas en sitios on line como revolico.com y otros.  Como dicen popularmente los cubanos : “te toca pero no hay”.
          La recompensa de los jubilados - https://nepabuleici.wordpress.com

La crisis de medicamentos en las farmacias cubanas ha llegado al faltante de más de cien medicamentos, afectando a personas con cardiopatías, hipertensión y problemas respiratorios.  Ni se diga de medicinas muy especializadas y caras para tratamientos de cáncer y otras enfermedades graves.  La gente ahora le pide de forma priorizada a sus familiares que vive en otros países, no solo que le envíe dinero para comida, productos de aseo, ropa, calzado y electrodomésticos, sino que ha convertido en una prioridad la demanda de medicinas, desde aspirinas o ibuprofeno hasta medicamentos de cualquier tipo.

Se comenta que el dinero destinado a pagar la compra de medicinas y componentes para fabricarlas fue tomado por los que manejan las finanzas del país, en este caso el yerno de Raúl Castro, jefe de GAESA, el emporio militar, para emplearlo en otros destinos, entre ellos para robárselo y engrosar su peculio personal, el que se ve favorecido también por los ingresos del sector turístico y la exportación de más de mil cien millones de dólares en medicamentos producidos en Cuba.   A la clase dominante no le falta nada.  No una aspirina, sino nada de nada, así que si el pueblo ha aguantado hasta aquí, si no despierta o se exilia completamente del país, va a tener que seguir aguantando otros sesenta años.  O cien porque ahorita llegamos y hacemos trizas el refrán de que “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”.
                                                          http://cubasi.cu

Y de otro tema me repugna hablar.

El sistema de salud cubano no garantiza los medicamentos, por lo que te recomiendan, antes de que lo compres en el mercado negro, que lo adquieras en las farmacias internacionales

Estas surgieron como una necesidad cuando se descongelaron, por razones económicas, las prohibiciones de acceso de turismo internacional a Cuba, por lo que de una inicial, ya  existen en el país unas 46 farmacias internacionales, la mayoría de ellas en instalaciones hoteleras, además de siete Clínicas del Sol, cinco Ópticas Miramar y otros centros especializados con pequeños establecimientos donde se comercializan medicamentos en divisas.

Ahi se puede comprar desde medicamentos de primera necesidad hasta medicamentos de alta gama, pero el precio es por lo regular muy elevado para el nivel adquisitivo del cubano y a pesar de que no tienen salida, terminan muchos de ellos llegando a su fecha de vencimiento sin que nadie los utilice.

Y médicos que conocemos muy de cerca, nos han contado que en Venezuela y Bolivia, existen en cantidades interminables, medicamentos producidos en Cuba que muchas veces reparten en exceso para que alguien los utilice, mientras que en la Isla escasean.
                                 http://oposicion-pinera.blogspot.com

Mientras tanto algunos trabajadores dedicados a la producción de fármacos, le incorporan grandes cantidades de productos como glicerina, talco o alcohol a las fórmulas para ellos robarse y vender otras materias primas que pueden tener otro uso en el mercado negro, a la vez que los empleados de las farmacias negocian reteniendo y revendiendo los productos que debían aliviar la salud y el dolor de los cubanos.   Pero lucrar con el dolor de otros ha sido siempre uno de los principales objetivos de la dictadura que desgobierna a Cuba.

Para todo este desastre el gobierno cubano dice que tiene la solución: hay una persona que se graduó de medicina en Cuba, pero asegura que nunca ha usado medicamentos para curar a sus pacientes, se llama Lino Bárbaro Tomasén Vera y es capaz de diagnosticar una enfermedad sin ningún tipo de análisis o pruebas, y que además los cura solamente con sus manos.  Lino Tomasén es un Médico Especialista en Medicina Interna, pero es también un espiritista multidisciplinario, un medio de comunicación de varios Chamanes africanos, de dos sanadores chinos y de un Monje Franciscano.  Ha mostrado sus dotes en Estados Unidos, España, Colombia y Argentina.

Por lo tanto, van a clonar a Lino y situar un clon en cada barrio, así que no van a hacer falta ni médicos ni medicinas, lo que va a poner a Cuba a la cabeza de la medicina mundial.
              Lino Tomasen: no va a ser fácil clonarlo - http://habanainsomne.blogspot.com