martes, 19 de enero de 2021

Cuba en la Segunda Guerra Mundial


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Cuba en la Segunda Guerra Mundial 

El día en que la comadrona me sacó del vientre de mi madre en el pueblo de Bejucal, en el límite sur de La Habana,  se desarrollaban algunos combates importantes de la Segunda Guerra Mundial como la toma de ciudades en Holanda por los Aliados, el bombardeo con más de dos mil aviones de zonas industriales en Alemania, 600 aparatos bombardean Verona y Austria, Estados Unidos recuperan varias islas de Filipina entre ellas Corregidor y comienza el asalto a Okinawa.   Mi nacimiento ocurrió el primero de marzo de 1945, cuando la guerra estaba en sus momentos finales, pero de ello no vendría a darme cuenta sino muchos años después.

Pero por algo la gran conflagración ha quedado para mí como uno de los sucesos más interesantes y dignos de conocer con la mayor profundidad por lo que representó para el mundo.  

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y 1945 en el que se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados y las potencias del Eje. Fue la mayor contienda bélica de la historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de «guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre recursos civiles y militares.Estuvo marcada por hechos de enorme repercusión que incluyeron la muerte masiva de civiles, como fue el Holocausto o genocidio de judios europeos, los bombardeos intensivos sobre ciudades y el uso, por única vez, de armas nucleares en un conflicto militar.


La Segunda Guerra Mundial fue la más mortífera en la historia de la llamada “civilización humana” y trajo como resultado la muerte de entre 50 y 70 millones de personas, el 2,5 % de la población mundial.

Y su impacto en dos aspectos fue tan grande que provocó grandes cambios en toda la vida del hombre sobre el planeta.  En un sentido con la aparición y desarrollo de grandes avances tecnológicos que a pesar de haber sido diseñados para matar, tuvieron impacto notable en el mejorar la calidad de vida de las personas, y por otro lado, los cambios políticos llevaron a la aparición del campo socialista y la aparición de otro tipo de conflicto que tuvo una larga duración: la llamada Guerra Fría entre los Estados Unidos y su antiguo aliado, la Unión Soviética.


Un repaso del conflicto

Supongo, aunque el desarrollo tecnológico actual ha propiciado la aparición de unos cuantos que no ve más allá de sus narices, pegadas a un smartphone con cosas que no nutren para nada su intelecto, que casi todos conocemos lo que ocurrió en Alemania con la llegada al poder de los nazis con Adolfo Hitler al frente y su política de revanchismo, nacionalismo extremo y exterminio a los judios y su alianza con el fascismo de Mussolini en Italia y el imperialismo de Hirohito en Japón, los que lanzaron una ofensiva para ocupar territorio y hacerse de riquezas con el fin del dominio mundial. El resto no necesita mucha recordación, los Aliados, encabezados por Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética, diseñaron y aplicaron una estrategia conjunta que logró derrotar a las potencias del Eje tras seis años de arduos encuentros militares.

Con independencia de la invasión a Polonia en 1939, hay varios hechos que marcan un punto importante en el desarrollo de la guerra, como fue la invasión a la Unión Soviética el 22 de junio de 1941 con la operación militar mas grande de la Guerra con tres millones de soldados alemanes y 650 mil aliados del eje quienes atacaron desde el Mar Baltico hasta el Mar Negro en la Operación Barbarroja, y el masivo ataque a la base militar de Pearl Harbor en Hawaii el 7 de diciembre de 1941.  Estos acontecimientos cambiaron el devenir de la Guerra y provocaron una reacción que a la larga llevó a la derrota del Eje.


Muchos hechos importantes se desarrollaron a lo largo de esos años, la contención del ataque nazi que no pudo tomar a Moscú, la incomparable batalla por Stalingrado, un punto de inflexión del frente oriental donde murieron dos millones de peersonas y que fue el fin de la Alemania nazi; la Batalla de Kursk, considerada una de las mas grandes de la historia y donde participaron tres millones de soldados y 6300 tanques, mas que en ninguna otra, 4400 aviones en un frente de 250 kilometros de largo y que propició considerablemente el debilitamiento de las fuerzas nazis; el Día D, la invasión de los aliados por Normandía, que abriría el Segundo Frente comenzó el 6 de junio de 1944 tras un largo periodo de preparacion y distracción y que en un inicio fue contenida, con grandes perdidas por el llamado Muro del Atlantico para detener la invasión, pero que no logró su objetivo, y a continuación vino la fuerte resistencia de los nazis en el bosque de Bastogne en las Ardenas, pero al final la superioridad de los aliados fue apabullante.  Mientras tanto los soviéticos comenzaron un despliegue masivo de sus fuerzas hacia Polonia.  

A finales de enero, los soviéticos se habían detenido finalmente en el río Óder, a solo 60 kilómetros de Berlín, al que esperaban con un cálculo demasiado optimista, capturar en febrero, pero la resistencia alemana que casi había colapsado en esos ataques, se había había endurecido tremendamente.


En los momentos en que yo debía andar desesperado por conocer el mundo, el 4 de febrero, Se abre la Conferencia de Yalta presidida por Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill y Iósif Stalin, los que ante la inminente victoria de los Aliados, debaten sobre el orden político de la posguerra en Europa y de cómo poner fin a la guerra en Asia.

Mientras tanto se producen los grandes bombardeos masivos, primeros en ciudades japonesas,entre ellas Tokio e igual en Berlin y otras ciudades alemanas y se produce un hecho ridiculo, a principios de  febrero, casi al acabar la guerra, Paraguay, Perú, Chile Venezuela, Egipto, Siria, Líbano, Iran, Turquía, Finlandia,   le declara la guerra a Alemania y Japon y lo mismo hace Arabia Saudí.  En esos momentos no era difícil arrimarse al evidente ganador. Uno se puede preguntar en qué estuvieron pensando los seis años anteriores

Entre esos gigantescos bombardeos, donde participaban entre 500 y 1500 aviones, por error es bombardeadas la ciudad suiza de Shaffhausen.  


La tensa batalla de Iwo Jima se desarrolla y miles de muertos civiles alemanes mueren cada dia por bombardeos. Más tarde en Iwo Jima, los japoneses quedan cercados en el monte Suribachi. Un grupo de marines plantó la bandera estadounidense en su cima dando origen a una famosa fotografía de la guerra en el Pacífico que se ha convertido en un símbolo.

Cuando yo nací, todo estaba preparado para el asalto final a Berlín, tanto por los aliados como por los soviéticos y ese mismo día los aliados avanzan en Holanda y son bombardeadas zonas industriales en alemania, así como refinerías, mientras en el frente asiatico las tropas norteamericanas desembarcan en Lubang, Filipinas y comienza el asedio a Okinawa.  Y en mis primeras semanas de vida se producen los bombardeos mas masivos de toda la guerra contra Alemania y Japón.

Y sale a la palestra otro ridículo mayúsculo, a finales de marzo Argentina le declara la guerra al Eje.   Tomar esa decisión cuando el curso de la contienda ya estaba decidido por un país que había acogido a los nazis, sería catalogado por un personaje muy importante como: “Too Little, Too Late”, muy poco y muy tarde. Mejor se hubieran callado la boca para no hacer el ridículo ante el mundo.

El 12 de abril muere el presidente Roosevelt y asume Harry Truman, al que le traspasan una difícil decisión: emplear el arma atómica.

Y al cumplir seis semanas de vida, los soviéticos comienzan el ataque sobre Berlin cruzando los ríos Oder y Neisse y pocos días después los americanos cruzan el Danubio y las tropas estadounidenses y soviéticas se encuentran cara a cara en Torgau, en el sur de Alemania.

Pocas horas antes de cumplir yo dos meses de nacido, el mayor responsable de tanto sufrimiento y muerte, Adolf Hitler, se suicidó.


Y pocos días después de cumplir seis meses de vida, comienza el bombardeo atómico sobre un objetivo civil en Hiroshima, acabando en un instante con cien mil vidas.

Un negro balance para la historia, donde se produjeron deportaciones masivas a campos de trabajo forzado y de concentración, se produciria el llamado Holocausto, un exterminio masivo nunca antes visto y donde se introdujeron formas de sufrimientos comparables a los momentos mas oscuros de la humanidad o peores fueron masacrados millones de civiles y prisioneros enemigos, se produjeron violaciones masivas, separación de familias, experimentos científicos empleados a prisioneros como conejillos de indias, desarraigos y cambios territoriales con la imposición de gobiernos tiránicos, se probaron por primera vez las armas atómicas y la peor consecuencia de todo fue la aparición de la Guerra Fría, fuente de conflictos territoriales que no han cesado setenta y cinco años después.

¿A lo largo de esos difíciles años qué había pasado en Cuba?

Un conflicto tan grande y abarcador, tenía por fuerza que afectar de muchas formas la vida en una isla pequeña y dependiente de otros mercados como era Cuba.

Hacía apenas cuatro décadas que Cuba había terminado su Guerra de Independencia, un conflicto que devastó al país y al lograr constituirse como una república había tenido que dedicar esfuerzos a organizarse institucionalmente y paralelamente desarrollar su industria azucarera, principal renglón económico.  Pero paralelamente a ello se fueron desarrollando industrias para satisfacer la demandas interna y otras para potenciar las importaciones de productos como tabaco, ron, frutas y otros, así como materias primas.

Afectados además por las secuelas de la crisis económica mundial de 1929 es que Cuba llega al momento en que se desencadena la Segunda Guerra Mundial.  Durante toda la Guerra Cuba no vivió en su territorio las consecuencias directas de ella, pero si vio afectadas su economía y su disponibilidad de recursos.  Hubo que racionar determinados artículos y potenciar la recuperación de otros, así como buscar por todas las vías sustituir importaciones porque    productos básicos que Cuba importaba como el arroz, la manteca y otros, había subido su precio en un setenta por ciento.


El día 9 de diciembre de 1941, dos días después del ataque a Pearl Harbor, Cuba declara  la guerra a Japón, el día 11 hace lo mismo con Italia y Alemania, siendo la primera república latinoamericana enfrentada a los países del Eje Berlín-Tokio-Roma.

Aparte de las lógicas carencias y del detenimiento del desarrollo provocado por la guerra, uno de los hechos que más impactó a los cubanos y a los habaneros en particular, fue la suspensión del cañonazo de las nueve.

Pero lo más grave fue lo relacionado con su industria azucarera, soporte de todos los renglones de la economía nacional.  Sin duda alguna Estados Unidos asignó a Cuba dentro del conflicto el papel importante de productor de alimentos, en particular azúcar y mieles.  Ello reafirmó la subordinación económica al país del norte, mientras que generó en el país especulación y corrupción.


Cuba la azucarera del mundo

“Cuba: American sugar bowl”, fue el título de un artículo de la revista National Geographic de 1947, que nos explicaba el papel que había tenido Cuba dentro de los suministros que permitieron a los Aliados el triunfo contra el nazismo.

No por gusto en la Cuba republicana había un lema que estaba por encima de todas las concepciones filosóficas y políticas: “Sin azúcar no hay país”.  Cuba fue la azucarera del mundo durante más de 160 años. Alcanzó  1,1 millones de toneladas métricas en 1894, un tercio de toda el azúcar producida en el mundo. Con la guerra de independencia la producción cayó, pero en 1905 se produjeron 1,3 millones de toneladas métricas en 174 ingenios, y ya en 1925 la zafra llegó a 5,1 millones de toneladas métricas, con una cuarta parte de la producción mundial.

Pero no solo era el mayor productor de azúcar de caña sino también el más eficiente en el  rendimiento industrial, y en los años 50 la Isla exportaba la mitad de toda el azúcar mundial, con una producción de 7,1 millones de toneladas métricas, en 161 fábricas.

Hay quien consideraba que era una frase exagerada, pero el gobierno revolucionario demostró que era totalmente cierta y objetiva.  Después de Fidel Castro hay que modificar la frase, que quedaría como :”Sin azúcar y sin país”

Pero al inicio de la guerra era la azucarera de América y de parte del mundo.


Al romperse las hostilidades el 1 de septiembre de 1939, el azúcar producido en el mundo se vendía en mercados preferenciales como una forma de protección al mercado interno de los países y sobre todo para establecer un intercambio preferente por los mayores importadores, estableciendo cuotas y aranceles para garantizar el abastecimiento del azúcar.


En esos momentos Cuba suministraba a Estados Unidos el treinta por ciento de su consumo, lo que no era favorable para la Isla porque pagaba aranceles y no tenia subsidios y había sido obligado a ello desde la caída de sus precios, pero los avances de la guerra en 1938 hicieron que muchos países quisieran fortalecer sus reservas y ello elevo los precios, lo que se desató a partir del inicio de las hostilidades, aunque Cuba perdió a clientes habituales en Europa al ser los países ocupados por los nazis.  El desarrollo de la guerra hizo que la producción de azúcar cubano llegara a niveles nunca antes vistos. Los precios del azúcar en 1940 estaban a la baja pero el aumento de la guerra en el Pacifico y la ocupación de Ucrania, gran productor de azúcar de remolacha, disparó los precios, también afectados por la elevación del costo de los fletes

Estados Unidos le propuso a Cuba un convenio azucarero que muchos productores rechazaron porque no cubría los costos, pero si rechazaba la oferta, se encontraba con que no existía otro mercado con la capacidad de adquirir el volumen que la Isla producía.  Pero además se consideró que la contratación debía aceptarse porque representaba una contribución a la batalla contra el Eje.  También estaba el riesgo de su exportación, pues los ataques de submarinos nazis hundió buques que en conjunto representaron 8 millones de toneladas de peso muerto, algo muy difícil de reponer, y se disponía de una cantidad limitada de barcos, lo que se sustituyó por un sistema de shuttle o transbordadores de poco tonelaje que hacían ininterrumpidamente viajes entre La Habana y puertos del sur de la Florida, una vía acortada lo más que se pudo.  Pero así y todo, varios transportes marítimos fueron torpedeados.


Pero en el orden interno también estaba afectado el transporte interno del azúcar, el cual tenía que enviarse totalmente a La Habana para su embarque lo que representaba mayor consumo de combustible que también debía importarse.  Tan importante fue el azúcar que hasta los sacos de yute en que se envasaba fueron declarados material de guerra.

Igualmente ocurrió con las mieles finales, lo que aumentó la demanda de alcoholes, y la mejoría en la seguridad del transporte por mar, hizo que aumentara la demanda de azúcar.  Y al finalizar la guerra, los Aliados debían asumir el suministro de los países liberados, con una Europa afectada en todas sus producciones y en particular con la mitad del azúcar que ofertaba  antes de la guerra.

Tras estabilizarse la situación mundial Estados Unidos impone nuevamente el sistema de cuotas, pero la Guerra de Corea hace que Cuba exportara todo lo que producía.

Pero el azúcar no fue el único producto que suministró Cuba a los Aliados.  La Isla incrementó a niveles nunca antes vistos sus producciones de níquel, hierro, cobre y manganeso, vitales para las industrias de guerra.  En particular se construyó la planta de Nicaro lo que hizo que Cuba llegara a ser uno de los principales productores mundiales de níquel y cobalto.

La producción de alcohol creció casi siete veces, creándose el triple de las destilerías que existían y en su mayor parte destinada a los Aliados.  También se elevaron las producciones de tabaco y café y se enviaron a los frentes de batalla.

Cuba producía al inicio de la guerra el diez por ciento del azúcar mundial y al final de la guerra más de la cuarta parte. 

“Un ejército marcha sobre su estómago”, había dicho Napoleón, algo que se demostró a lo largo de la guerra, y en ello el papel de Cuba fue de primer orden.  

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La guerra que nos tocó de cerca: La Batalla del Atlántico

El hecho bélico que más cerca tuvimos fue la llamada  batalla del Atlántico, con mayor fuerza entre todo el año 1942 y principios de 1943.

No se puede hablar de una participación masiva en los campos de batalla europeos o asiáticos, aunque se instituyó el servicio militar obligatorio, pero el papel de los cubanos en la región, fue vital.

Si algo llegó a asustar a los cubanos durante la guerra fue el peligro de los submarinos nazis, los llamados U-boot, cuya principal misión fue cortar las líneas de suministro al Reino Unido mediante el hundimiento de los buques mercantes.  En los primeros meses de la guerra hundieron más de cien barcos.

Pero allí no quedaron, los submarinos nazis y hasta buques corsarios atacaron las naves de los Aliados a lo largo de la Costa Este de los Estados Unidos, el Golfo de México y el Mar Caribe.  

Ante ello se tomaron medidas tales como crear el sistema de convoyes, un grupo de buques de carga protegidos por naves de guerra, y además propiciar apagones costeros y patrullas.  Los submarinos volvieron a su táctica anterior de esperar a los aliados a la mitad de su recorrido en el medio del Atlántico.

Estados Unidos redefinio sus estrategias y tacticas navales, introdujo nuevas tecnologias y logró desarrollar una guerra antisubmarina que dio un vuelco en la batalla, con tal impacto que la esperanza de vida de una tripulacion de un submarino nazi era de pocos meses.

Pero dos hechos fueron relevantes en cuanto a Cuba y la Batalla del Atlántico.


Hundimiento de buques cubanos

Durante el curso de la guerra, la minúscula marina mercante cubana de aquel entonces perdió seis buques, que sumaban 10 296 toneladas lo que representaba el 17, 44% de su tonelaje total y 79 marinos mercantes cubanos perdieron su vida en los hundimientos causados por submarinos alemanes. Un monumento situado en la Avenida del Puerto, en La Habana, perpetúa su recuerdo.  Cuando pasamos por la Avenida del Puerto, justo frente al embarcadero de Casa Blanca y a un costado del Castillo de la Fuerza, está este monumento que muchos lo habrán visto y no sabrán a qué se refiere.

Al inicio de la década de 1940 Cuba, a pesar de ser un país insular y depender en buena medida de su comercio internacional de la transportación marítima, solamente contaba con una marina mercante minúscula.  Por eso al comenzar la Segunda Guerra Mundial y trasladarse a nuestras costas el conflicto con el fin de evitar el abastecimiento a los Aliados, proliferaron las acciones de los submarinos alemanes, lo que provocó que Cuba perdiera por hundimiento seis buques, que aunque de poco tonelaje, representaban casi la quinta parte de su flota, y con ellos se perdieron la vida de 79 marinos mercantes cubanos.


Pero el accionar de los nazis no solo estuvo relacionado con el evitar los suministros a los aliados europeos, sino también con otros asuntos estratégicos.  La mayor refinería del mundo en esa época era la de Aruba, la que al comenzar la conflagración trabajó a plena capacidad para producir combustibles y lubricantes vitales para Estados Unidos, por lo que en febrero de 1942, dando comienzo a la llamada Batalla del Atlántico, fue atacada por un submarino afectándola seriamente y torpedeando a siete buques petroleros.  Ello implicó que se detuviera el funcionamiento de la refinería y con ello la extracción de petróleo del lago de Maracaibo, situaciones que tuvieron que ser resueltas con intervención militar y protección a los buques.  Paralelamente en las Guayanas británica y holandesa, las mayores productoras de bauxita de América,  fueron atacadas por submarinos y hundidos dos buques mercantes.  Al final en solo un mes los submarinos alemanes se cobraron en el Caribe 23 petroleros, cifra que fue incrementándose en buques de todo tipo a cerca de cincuenta por mes.

Por ello se creó un sistemas de convoyes que recorrían la ruta Trinidad-Aruba- Guantánamo  y a partir de allí cubrían la ruta Guantánamo-New York, de donde partían hacia Gran Bretaña, pero ello no pudo evitar que en 1942, el año más intenso de la batalla del Caribe, y en solo nueve meses, fueran hundidos 263 buques, una cifra superior a todos los hundimientos en el mismo tiempo en las rutas del Atlántico Norte y la costa Oeste de Estados Unidos.

En aguas cercanas a Cuba fueron hundidos el barco hondureñoi Nicolas Cúneo, el pesquero cubano Lalita y los mercantes cubanos Manzanillo y Santiago de Cuba.  Mas tarde fueron  hundidos los buques cubanos Libertad, el 24 de Febrero y el Mínima.

Fue en esos momentos, que la Marina de Guerra de Cuba, con muy pocas unidades y todas anticuadas, tomó parte en las batallas navales del Caribe.

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El U Boat 176, un submarino nazi hundido en las costas cubanas

La Marina de Guerra de Cuba tuvo una participación modesta pero significativa en la guerra en los mares cercanos a nuestro país y a Estados Unidos.  Las aguas adyacentes al Archipiélago Cubano, al igual que toda región del Caribe, se convirtieron en escenario de acciones navales.

Y la Marina cubana estaba conformada por unas pocas unidades, todas anticuadas, el crucero Cuba, también antiguo y un buque escuela llamado Patria.  Estas dos grandes unidades fueron modernizadas en Estados Unidos, junto a una docena de cañoneras y varios buques auxiliares.

A su vez se traspasó a Cuba doce cazasubmarinos modernos con personal entrenado en la marina norteamericana y fueron artillados los buques mercantes.


Una de las escuadrillas de cañoneras escoltaba diariamente al ferry Seatrain que daba viajes entre La Habana y la Florida. Al respecto un senador expresó ante el congreso estadounidense: “La Flotilla de Cazasubmarinos de la Marina de Guerra de Cuba ha tenido una pérdida de sólo el 0,027 % del tonelaje convoyado durante los ataques enemigos y uno de sus cazasubmarinos ha tenido un éxito notable. La operación de estas unidades de la Marina de Guerra de Cuba ha evitado que la Marina de Guerra de los Estados Unidos haya tenido que emplear para esos mismos fines una parte considerable de su personal naval”.

Paralelamente se construyeron dos bases aéreas, la de San Antonio de los Baños cercana a la capital y la de San Julián, en el extremo occidental de Pinar del Río y dos apostadores para dirigibles, en Caibarién y en Isla de Pinos, todos con el objetivo de servir a la lucha antisubmarina.

Pero el mayor logro que se apuntaría la casi novata Marina de Guerra de Cuba fue el hundimiento de un submarino alemán en el Canal Viejo de Bahamas al norte de Camagüey.

El 15 de mayo de 1943, una escuadrilla de cazasubmarinos cubanos, integrada por el CS-11, el CS-12 y el CS-13 navegaba de Isabela de Sagua hacia La Habana escoltando a tres mercantes cargados de azúcar.

Sobre las cinco de la tarde frente a Cayo Mégano, que formaba parte del archipiélago de los Jardines del Rey, muy cercano a Cayo Romano, el mayor de Cuba, un avión Kingfisher avisó a la flotilla de la presencia de un submarino alemán, por lo que tras emplear los medios hidro acústicos, lanzaron bombas de profundidad de forma tal que la cuarta produjo un estallido tan grande que la proa de la torpedera se sumergió en el agua y tras estabilizarse fueron lanzados otras dos cargas de profundidad.

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El alférez de fragata Mario Ramírez Delgado, capitán del caza-submarinos CS-13 de la Marina de Guerra Cubana en cierta forma tomó así venganza de la muerte de los marinos mercantes cubanos con el hundimiento del U Boat 176 bajo el mando de Reinen Dienken, que había operado casi impunemente durante todo el año anterior en la zona y además propició que se descubriera a un espía que había tenido una participación importante en el hundimiento de tantas unidades mercantes.

Después de terminada la Guerra, se supo que el U-176 había hundido once buques con un total de 53 mil toneladas, entre ellos el mercante cubano Mambí y el mercante Nickeliner, ambos frente a Nuevitas dos días antes de que la Marina Cubana lo despachara al fondo marino.

1943 fue el año clímax de la Batalla del Atlántico y por tanto en el Caribe. A principios de ese año la Kriegsmarine llegó a contar con 400 submarinos operando en el Atlántico, pero el crecimiento de las operaciones antisubmarinas hizo que 237 de ellos fueran hundidos, perdiendo los nazis las mejores tripulaciones, de lo que no se recuperaron.

Lo más notable es que un hecho tan importante como este, permaneció en secreto para la opinión pública cubana hasta finalizar la guerra.

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El espía alemán

Los alemanes, siempre más previsores y organizados que los demás, mucho antes de que la guerra saliera del marco europeo, habían colocado en La Habana a Herr Lunig, un individuo que hablaba perfecto castellano y que pasando por cubano, se movía por todos los bares del puerto habanero, donde invariablemente a todos los marinos se les iba la lengua cuando tomaban una copa de más. Y toda esta información se la transmitía por radio a los submarinos alemanes, que así sabía cómo lograr una presa fácil.

No por gusto los alemanes situaron al espía en La Habana, no en La Florida, Panamá u otro lugar estratégico, porque no había sitio más estratégico que este y eso lo habian descubierto los españoles en su conquista de Américas.  Era la misma Habana como punto de encuentro y partidas de las flotas españolas, ambicionada y capturada por los ingleses en 1762 y por los soviéticos al triunfo de la revolución y asentamiento de los misiles que pusieron al mundo al borde de una catástrofe. Cuba era un estratégico portaviones terrestre donde los estadounidenses, ya con la candela “in the ass”, como dicen ellos, construyeron aceleradamente tres grandes bases aéreas y habilitaron puertos para torpederas y caza-submarinos.  Era difícil que los alemanes, nazis o no, se equivocaran.

La Guerra Civil Española dio a luz a una expresión muy empleada durante la Segunda Guerra Mundial: "quinta columna" y "quintacolumnistas", que designa a un sector de la población que dentro de una situación de guerra, mantiene lealtades hacia el bando enemigo, por lo que son susceptibles de colaborar con él.



Y en materia de seguridad, Cuba desplegó un importante papel en el enfrentamiento de la llamada quinta columna y la presencia de  agentes enemigos.  Para ello se creó en 1940 el  

Servicio de Investigación de Actividades Enemigas (S.I.A.E.), que se ubicó en la calle Sarabia en el Cerro, lugar donde se levantaba el edificio de la Sección de la Radio Motorizada de la Policía Nacional y estuvo asesorado por el MI6 británico y el FBI norteamericano en materia de inteligencia, contrainteligencia y encabezando la lucha contra las diversas formas de sabotaje y guerra secreta.

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Al frente del S.I.A.E. fue designado el Capitán  Mariano Faget Díaz, que después seria de triste recordación, con grados de Comandante de Primera Categoría.  Esta institución, tras detectarse por la inteligencia británica en Islas Bermudas la presencia de una red de inteligencias del III Reich en Cuba, tuvo una importante misión en el la detección y captura del espía alemán Heinz August Künig.

.Sin duda alguna Mariano Faget no era un improvisado, tras estudiar en el St. John's College de Nueva York, retorna a Cuba donde labora en varios centrales azucareros, hasta que inicia su carrera policíaca, primero como reportero policial en el periódico cubano El Mundo y más tarde,  prestando sus servicios en el Cuerpo de la Policía Judicial, bajo la tutela del famoso investigador policiaco Alfonso L. Fors, Jefe de la Policía de Machado y que era un investigador criminal muy hábil, pero cómplice de los crímenes del dictador, del cual adquirió una enorme experiencia en el trabajo operativo dentro de ese cuerpo.  Mantuvo vínculos muy estrechos con el FBI con el que colaboró activamente.  

                                               El tristemente famoso BRAC de Faget

En 1944 al asumir Grau la presidencia se va a Estados Unidos y regresa a Cuba con el golpe de Estado de Batista, el que crea el BRAC (Buró de Represión de Actividades Comunistas) y asigna a Faget su mando.  Por supuesto que el primero de enero de 1959 huye de Cuba junto a Batista tras dejar una estela de abusos y muerte porque no reprimió a los comunistas, sino a los contrarios al régimen y lo disfrazó con ese nombre para mostrar a los americanos, en plena era del Macartismo, que ese gobierno era anticomunista.

El caso de Luning, como se conoció en Cuba, tiene un amplio reportaje en estas memorias, por lo que no lo voy a repetir, pero sin duda su relación con la Batalla del Atlántico, fue vital.

                                                    Bejucal https://secretosdemicuba.blogspot.com

Mis años preescolares y la guerra

No pude tener conocimiento concreto de lo que había pasado, pero mis primeros años, tanto en Bejucal como en el barrio de El Cerro en la capital, estuvieron plagados de conversaciones relativas a lo que había ocurrido en el conflicto.

Mientras me ponían a jugar con libros de cuentos infantiles, mis preferidos de todos los juguetes, o me sentaban en el tiborcito para entretenerme y de paso hacer mis necesidades, estaba rodeado de dos cosas: la música incesante en la radio, donde se me han quedado para siempre las melodías de Daniel Santos y Panchito Riset por encima de cualquier otra sonoridad  y los comentarios sobre la pasada guerra.

Estos comentarios iban desde aspectos tales como las carencias durante esa época, el impacto de las noticias, la traición de los rusos a Polonia al firmar el pacto con Hitler y que después se volvió contra él, el Eje, los Aliados, las grandes batallas, el desastre de Dunkerque, la invasión del día D y la toma de Berlín.  

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El conocerse en detalle el asesinato de millones de judíos y los infames campos de concentración y el juicio de Nuremberg y el castigo de los asesinos nazis.  Un suceso tan desastroso como el tornado de Bejucal el día siguiente al día de Navidad de 1940, pasó rápidamente de ser noticia ante la inminencia del comienzo de una guerra devastadora.

Por supuesto que era muy niño y muchas cosas, casi todas, no entendía pero siempre recurría a la que estaba a mi disposición para hacerme cuentos de todo tipo y tratar de explicarme todo: mi abuela andaluza.  Así y todo muchas cosas quedaban en lo oscuro, pero algo me quedó porque todavía recuerdo muchas de esas conversaciones y temas, entre ellos un estribillo muy simpático que todos querían interpretar y que después vine a conocer que era de la autoría de Chano Pozo.

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Chano Pozo y la guerra

Yo a Chano Pozo personalmente lo recuerdo por "Pin, pin, cayó Berlín. Pon, pon, cayó Japón" referido a la derrota fascista en la Segunda Guerra Mundial y que sería un dicho muy repetido por los niños de entonces y que pasó la prueba del tiempo.

“Pin pin cayó Berlín, pon pon cayó Japón es algo tan pegajoso que a veces sin saber por que me viene a la mente.

Muchas veces lo repetía cuando se hablaba de la Segunda Guerra Mundial, repasaba algún muñequito o cómic o cuando ponían una de las cientos de peliculas sovieticas de guerra que pasaban por el cine o la televisión, y hasta cuando vi Saving Private Ryan (Buscando al Soldado Ryan). Lo cierto es que lo tengo bien guardado en una de esas sitios más accesibles de la memoria.

“Pin pin”, la famosa guaracha que sacó Chano Pozo tras la victoria de los Aliados tiene muchas versiones, la de la Orquesta Suaritos, la de la Sonora Matancera con Bienvenido Granda o la de Arsenio Rodriguez, sin contar las versiones contemporáneas.  Pero su letra, risible y seria a la vez, me lleva a mi niñez.

Una letra que dice genialidades como “Pin, pin,/ cayó Berlín,/ pon, pon cayó Japón/ Hiroito esta llorando/ porque Mac Arthur montó,/ el caballo blanco y negro/ que tenia en el Japón”.

El cubano al final todo lo vincula al relajo, pero eso es algo inevitable.

                                                 Escuadron 201 https://vilagbarangolo.blog.hu


Escuadron 201 

Curiosamente viví en Irapuato, Guanajuato, Mexico, en una calle llamada Escuadrón 201, y ese nombre me trajo a la memoria la participación de los países latinoamericanos en la guerra.  El Escuadrón 201, la unidad mexicana de combate aéreo participó en tareas de observación, bombardeos y ametrallamiento de posiciones japonesas en el Pacífico, principalmente en Filipinas y Formosa (hoy Taiwán).

El avance de la guerra y la irrupción de Estados Unidos en el conflicto provocó que muchas de las naciones de América Latina se pronunciarán finalmente a favor del bando de los Aliados.

Mientras que Brasil aportó treinta mil hombres al frente en Italia; Cuba colaboró activamente permitiendo bases navales y aéreas norteamericanas en su territorio y fue de gran ayuda en el patrullaje naval en el Caribe aparte de su gran suministro de azúcar y alcoholes; Venezuela se convirtió en el principal proveedor de petróleo a norteamérica y permitió usar bases militares y México aportó su participación mediante el Escuadron 201 de aviación en la guerra del Pacífico. 

Mientras tanto otros tuvieron una actuación vergonzosa, como Argentina que no cooperó para nada con los Aliados y mostró su simpatía por el Eje, y permitió ampliamente la acción de servicios de espionaje, sin contar que al finalizar la guerra fue el principal refugio de criminales de guerra nazis.


Hemingway no podía estar ajeno a lo que ocurría.


Fiel a su espíritu aventurero, el gran escritor quiso participar de alguna forma en la guerra.

Hemingway había realizado crónicas sobre la Primera Guerra Mundial y en particular sobre la Guerra Civil española, que cubrió como corresponsal, y dio a luz la genial “Por quien doblan las campanas”.   

Ya entonces  Hemingway había creado un modelo de 'macho alfa' sin precedentes. Sus héroes de ficción eran hombres físicamente insuperables aunque atormentados. Beben, se pelean, cazan animales salvajes, torean, acometen cualquier gesta para esconder las heridas del alma. 

Es en ese contexto en el que el escritor se refugia en Cuba.

Al comenzar la guerra la inquietud por participar de alguna forma lo carcomía.  Trató de convencer al embajador de Estados Unidos en la Isla para que le permitiera crear una especie de ejército privado en el que participaron varios vascos, conocidos enemigos de los nazis y algunos antiguos marines norteamericanos.  Esa red de espías y de acción a la que bautizó como “Crook Factory” (fábrica de bandidos) que ejecutaría la operación “Friendless” (sin amigos) operaría en su yate “El Pilar”, convertido en un arsenal flotante en busca de sumergibles alemanes en las costas de Cuba.

                                                                      http://clive-w.blogspot.com

Como en una novela, pretendía atraer a los submarinos, los que salían a la superficie a asaltar pesqueros en busca de agua dulce, y cuando este abriera sus escotillas los vascos, jugadores de jai alai les lanzarían granadas con sus cestas, y si así no conseguían hundirlo lo atacarian con ametralladoras pesadas y cargas explosivas.

La isla era un hervidero de espías; muchos de ellos, exiliados de la Guerra Civil española, entre los que sin duda habría algún fascista infiltrado.  Pero el 9 de diciembre de 1942 Hemingway le comunicó a la embajada americana que mientras patrullaba en su yate había visto al buque español Marqués de Comillas, abastecer a un submarino alemán en alta mar.  Alertada la policía cubana, la tripulación y los pasajeros declararon no haber visto nada.  

                                         Guerra Hemingway http://ay-vecino.blogspot.com

En principio se burlaron del escritor, pero pocos sabian entonces que el buque Marques de Comillas fue una pieza clave durante el conflicto, ya que el barbero del barco, Valeriano Peña, era un agente nazi que era correo entre Cuba y Espasña.  Una operación secreta se llevaba en el barco y solo la conocían altos mandos del FBI y la OSS, el antecesor de la CIA.  Tras desclasificarse documentos del FBI se supo que las sospechas de Hemingway estaban fundadas.

                                                     http://u-boatsenelmarcaribe.blogspot.com

En 1970, tras la muerte de Hemingway, se publica “Islas en el Golfo”, una obra inacabada en la que el Premio Nobel relata la decadencia de un pintor en La Habana, arrastrado al abismo por la muerte de un hijo en la segunda Guerra Mundial y por sus conflictivas relaciones con las mujeres, y que trata de ahogar el sentimiento de culpa que le aplasta refugiándose en una secreta misión de guerra, en un pequeño barco de pesca armado a escondidas por el Gobierno norteamericano con el que rastrea los cayos del norte de Cuba en busca de un submarino alemán, con cuya tripulación se enfrentará y al ser herido de muerte hallará la redención.  Algo muy parecido a lo que pretendía hacer.

Irónico y realista por excelencia, Hemingway nos deja imágenes literarias como esta, tomada de Adiós a las Armas, su experiencia bélica española:

"El mundo quiebra a los individuos, y, en la mayoría, se les forma cal en el lugar de la fractura; pero a los que no quieren dejarse doblegar entonces, a éstos, el mundo los mata. Mata indistintamente a los muy buenos, y a los muy dulces, y a los muy valientes. Si usted no se encuentra entre estos, también lo matará, pero en este caso tardará más tiempo."

Mantuvo sus experiencias de guerra cercanas a su corazón y a lo largo de su vida mostró interés en la guerra y los efectos sobre los seres humanos.  La guerra lo cambió, por eso siempre estuvo preocupado por sus secuelas.

Y por supuesto confraternizó con cientos, quizás miles de marinos norteamericanos que pasaron buena parte de la guerra de parranda con las prostitutas del cercano barrio de Colón, alborotando en el Sloppy’s Joe, el bar con la barra más larga del mundo y que fue el antecedente del de Key West gracias al escritor.

                                                                                Palma City

Los alemanes en Camagüey

Ya vimos que para imitar a Estados Unidos, todos los japoneses y sus descendientes, fueron obligados a irse a vivir a lugares controlados en Isla de Pinos, por el simple hecho de ser nipones.  Y con los alemanes pasó algo parecido.

En 1941, varias familias alemanas y austríacas llevaban tiempo viviendo en Palm City, un pequeño pueblo ubicado al norte de Camagüey, cerca de Esmeralda.  Habían llegado a Cuba tras acabar la primera Guerra Mundial.  En Alemania la San Jose Fruit Company les vendió varios bungalows y tierras. Pero al llegar a Palm City vieron que era una ciudad fantasma que sólo existía en los planos que les mostraron. Se encontraron terrenos sin desbrozar donde debían estar sus casas, por lo que tenían que empezar de cero.

Ya a esas alturas los alemanes de Palm City habían convertido aquel trozo de monte en una pequeña colonia, que ya contaba con iglesia, un aserradero, calles con árboles y hasta su propia cerveza casera. El poblado, que incluso hoy sigue estando aislado, comenzó a prosperar gracias a la producción de cítricos y cocos, que los alemanes sacaban hasta la costa a través de un ferrocarril muy primitivo pero eficiente que construyeron.

Pero la entrada de Cuba en la II Guerra Mundial cambió sus vidas.  

Casualmente entre 1942 y 1943 al menos dos buques mercantes fueron supuestamente hundidos por submarinos alemanes al norte de Nuevitas, cerca de Palm City.  Mariano Faget intervino en el caso, llegaron varios policías a Palm City y se llevaron a todos los alemanes hombres y mayores de edad a La Habana y los encerraron en el Morro. 

Estaban acusados de espías, por lo que fueron maltratados y humillados, hasta los hacían andar desnudos ante los otros presos.  Alli escucharon de Enrique Augusto Lunin, el único espía nazi fusilado en La Habana durante la II Guerra Mundial. 

Al finalizar la II Guerra Mundial, los alemanes de Palm City fueron liberados y regresaron al pueblo, pero para entonces aquello estaba en ruinas, las plantaciones descuidadas hicieron que el pueblo fuera la imagen del desastre y nunca pudo recuperarse a pesar de la llegada de familias cubanas que se asentaron en las zona.

                                             Izabelana https://upload.wikimedia.org


Colofón

La Guerra tocó, de una forma u otra a todos los habitantes del planeta, a los infelices japoneses y alemanes que vinieron en busca de una vida mejor, encontraron un calvario, los marinos murieron sin saber por qué, los cubanos pasaron miserias y necesidades porque el gobierno y los empresarios se subordinó a los intereses que mantuviera su estatus

La guerra en Cuba no se manifestó en un encuentro directo con el enemigo, salvo los hechos del hundimiento del submarino y las misiones de patrullaje y convoyage, pero se calcula en más de tres mil los cubanos que combatieron como soldados en los ejércitos aliados, combatieron en las campañas de Europa, desde Italia a Normandía, en el norte de África y en el Pacífico y en todas las armas y hasta varios lo hicieron en las filas del Ejército Rojo, pero lo más importante fue el espíritu que prevaleció a nivel popular de apoyo a las fuerzas antifascistas.

Y lo que no sabíamos era que solo catorce años después Cuba viviría décadas que aún no terminan, viviendo como si el país estuviera sumido en una guerra, con ininterrumpidas escaseces, al borde de un conflicto nuclear global, reclutamiento militar obligatorio para todos los ciudadanos e incursión en conflictos bélicos en otros países que no tienen nada que ver con nosotros y un decrecimiento incesante del nivel de vida. 

Y mucho menos que después vendrían el llamado “período especial”, que si tuvo algo de especial fue que la gente como nunca antes, tuvo que agarrarse hasta de un clavo ardiendo, llegar a hacer lo impensable y hasta ser testigos de una explosión de acercamiento a las religiones a ver si éstas le podían extender la existencia y si no encontrar una forma de paliar la miseria extrema, al menos tener la esperanza de salir de ella que es el único cuento en que son efectivas las creencias religiosas, aunque nunca se cumplan sus expectativas.

Es como si la Segunda Guerra Mundial, que no nos afectó directamente, hubiera revivido y encontrado un lugar donde establecerse mientras llega la tercera.





miércoles, 4 de noviembre de 2020

La Dionisia, La Timba y El Fanguito: la mancha del Vedado


 La Dionisia, La Timba y El Fanguito: la mancha del Vedado

El 26 de Julio de 1959 se efectuó por primera vez en la Plaza Cívica, después llamada Plaza de la Revolución, la primera celebración del aniversario del asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba en 1953.   Ese hecho contó con algo que difícilmente se pueda repetir, la presencia, según cifras oficiales, de medio millón de campesinos, supuestamente celebrando la promulgación de la Ley de Reforma Agraria. 

Con la Reforma Agraria, y la segunda Ley al respecto, todos sabemos que fue el principio del fin de la exitosa y abundante producción agrícola cubana, pero ese no es el tema a tratar hoy, sino algo que me ocurrió ese día.

Como todo quinceañero curioso, ansioso de triunfar en la vida y altamente influenciado por la falsamente magnificada gesta, la guerra del pan duro que hizo posible que Fidel Castro se hiciera el hombre fuerte en Cuba y nos llenara de sueños irrealizables como si fuera un moderno Tomás Moro, y que a diferencia de La Utopía solo buscaba perpetuarse en el poder, con mi amigo Néstor Grau (pariente cercano pero no atendido o reconocido por el expresidente, con el que compartíamos el rock and roll casi como una religión y por supuesto el llamado de las hormonas, nos fuimos a la concentración a ver si ligábamos alguna noviecita.

                                                                                    http://cubadebate.cu

La plaza estaba repleta de guajiros en guayabera y sombreros de yarey, con machetes y botellas de ron o aguardiente, de las que nos ofrecieron muchas veces, y que rechazamos agradeciéndoles, porque los jóvenes de entonces teníamos otras aficiones diferentes al alcohol.   Los grupos de buscanovias como nosotros y de muchachitas buscanovios eran muchísimos.  Grau era un tipo feo, con unos tremendos dientes y usaba espejuelos, algo  objeto de burla en aquellos tiempos y a los que les decían "cuatro ojos", pero yo era bien apuesto (eso me decía mi mamá, mi tía y mi abuela, pero también mis primas y hasta vecinas, así que me lo creí), pero a pesar de los pesares, no le disparé a la primera que apareció ni a lo primera que nos sonrió.  Esa selectividad nos llevó, también a alejarnos un poco del gentío, hasta una zona bien apartada de la tribuna, casi llegando a Paseo y Zapata a ver si allí encontrábamos mejores opciones.

En una de sus aceras, donde había una zona verde con algunos árboles, había dos muchachas con una chambelona cada una.  Eran bonitas y nos acercamos, conversamos y las invitamos a tomarnos una malta, por lo que fuimos a un famoso lugar donde vendían perros calientes en esa esquina de Paseo y Zapata.  Nos tomamos la Malta Hatuey y nos comimos un hot-dog, hablamos de cine, de rock and roll, de lo que evidentemente ellas no sabían nada, de qué estudiaban y si no estudiaban nada, si trabajaban y no trabajaban en ninguna parte y finalmente asumimos que aquello solo servía para fines sexuales y nada más, pero no contamos con la astucia femenina.

Nos pidieron que las acompañáramos hasta su casa, olvidándonos de la aburrida concentración y entramos al barrio de La Timba, lo que hacíamos por primera vez en nuestras cortas vidas.  Pero ese no era el destino del viaje, sino otro barrio más pequeño y un poco más alejado: La Dionisia.

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En el recorrido vimos cosas que nos dieron miedo, como fueron gente sentadas en el suelo tomando ron y con tremenda algarabía, otros pegados al muro del Cementerio de Colón, una pareja discutiendo.  El ambiente conformado por casas miserables y en una oscuridad casi absoluta, no nos hizo ninguna gracia y mucho menos inspirarnos a besar a las muchachas, pero no había pasado lo peor.  Al llegar a la Avenida de Colón, situada al sur del Cementerio, cruzamos hacia el barrio La Dionisia, más pequeño pero no menos preocupante.  El asentamiento, comprendido en pocas calles entre la parte sur del cementerio y las casas al fondo del cine Acapulco en Nuevo Vedado y el Cementerio Bautista a un costado, estaba formado por una urbanización muy pobre y con un ambiente que no  hacía fácil identificar si estábamos en La Habana o en un sitio marginal en África.  

Allí casi todos los que vimos eran negros, sin zapatos y sin camisa en aquellas calles que no habían conocido el asfalto, rodeados con un olor nauseabundo y charcas apestosas, nos dio ganas de poner pies en polvorosa, pero las hormonas seguía dominando.  Un par de descamisados se nos acercó y uno de ellos sacó un cuchillo y nos pidió una caja de cigarros sin haber intercambiado con ellos ni una palabra.  Yo le di mi caja de Royal Suaves porque Grau no fumaba y parece que eso los envalentonó porque me pidieron el reloj, un Invicta suizo automático que le había comprado a un tío joyero, el que me dijo: - si te vas a comprar un reloj, no compres mierda, compra suizo.  Fue así que me hice de esa buena prenda pagando cinco pesos mensuales hasta liquidar los cincuenta pesos que costó, y que bien valió la pena porque me duró casi treinta años y lo regalé no porque no funcionara bien sino porque habían salido al mercado otros modelos rusos, Poljot o Raketa, más bonitos y que tenían un desempeño decente.

Mientras tanto al ver lo que ocurría, las muchachas siguieron su camino y nos dejaron a nuestra suerte.  Hasta ahí llegó mi amor y Néstor y yo nos apresuramos en irnos, sin mirar hacia atrás ni despedirnos de las pirujas de las que solo sacamos el pagar lo consumido y un buen susto.  Avanzamos con paso acelerado y sin parar a pesar de que habíamos comprobado que no nos seguían. Pero al llegar a la avenida de Colón o a San Antonio Chiquito, como se llama la calle de ahí en adelante, había tres tipos sentados en una piedra compartiendo de una botella de ron y al vernos correr, uno de ellos sacó una navaja e intentó ponerse de pie, pero aparentemente estaba tan borracho o drogado porque se sentía un fuerte olor a hierba que yo sabía que no era tabaco, que se desplomó mientras que los otros no hicieron ni ademán de ayudarlo.

Aceleramos la marcha y llegamos a Zapata corriendo paralelo al muro del Cementerio y al cruzar la avenida 26 cogimos la ruta 79 hacia la Vía Blanca que fue la primera que apareció y en la que al fin pudimos respirar cuando nos bajamos en la intersección con Palatino.

Ese fue mi primer y en los siguientes cincuenta años diría yo, único contacto con La Dionisia.  Por razones de trabajo tuve que ir varias veces a La Timba, pero no necesité adentrarme en ella hasta que ya jubilado me mordió la curiosidad y al vivir cerca incursioné por esos lugares, incluyendo La Dionisia.  Aunque las casas mostraban descuido y miseria, probablemente el ambiente, extendido a casi todos los barrios de la capital, ya no parecía tan peligroso.

En sesenta y ocho años viviendo en La Habana ¿qué no habré conocido?, lo bueno y lo malo, lo excelso y la indigencia, lo mejor y lo peor.  En mi fiebre cinéfila he perseguido películas por más de cien cines en lugares que de otra forma nunca hubiera visitado, pero de todos esos periplos en el único sitio en donde realmente me sentí desprotegido y experimenté temor, fue en La Dionisia.

Pero La Dionisia no es la única mácula del que una vez fuera el exclusivo barrio de El Vedado.

                                               LA TIMBA EN LOS AÑOS 40 https://www.facebook.com

Favelas o villas miseria del Vedado.

En el Vedado están, comenzando por la Rampa, algunos de los lugares más emblemáticos de la capital cubana.  Pero ese icónico barrio, rebautizado ahora con el subversivo nombre de "Plaza de la Revolución" o simplemente Plaza, existen tres barrios marginales que coexisten con el otrora sitio más aristocrático de La Habana.  Ellos son La Dionisia, La Timba y El Fanguito.

En la Habana había un barrio famoso, Las Yaguas, que fue desalojado y derrumbado al triunfo revolucionario.  Pero la política desastrosa del gobierno respecto al desarrollo y mantenimiento urbano, sumado a las prohibiciones migratorias internas y al normal crecimiento poblacional, han provocado que hayan aparecido asentamientos marginales no solo en la propia capital, sino en toda su periferia y en la antigua provincia de La Habana, ahora dividida en Artemisa y Mayabeque.  La revolución acabó con Las Yaguas y Llega y Pon, pero multiplicó esos barrios por más de veinte y sus nombres dan fe de ello: El Fanguito, Palo Cagao, Ruta 11, Palenque, Los Bloques, La Corea, La Loma del Burro, La Güinera, La Isla de Polvo, Carraguao, Atarés, La Jata, y muchos otros.

Los mencionados asentamientos del Vedado no son los únicos, en cualquiere parte de La Habana han surgido viviendas sin los requerimientos mínimos de habitabilidad como son el de la Jata en Guanabacoa que existía desde los años veinte pero ha crecido exponencialmente, la Güinera en Arroyo Naranjo, que también data de esos años y que tiene una complicada situación socioeconómica porque surgió en esta barriada los llamados “Pulgueros” llamados así de manera discriminatoria con el “pulguero negro” donde todos sus vecinos eran de la raza negra y el “pulguero blanco” con habitantes de raza blanca, aunque todos con el mismo nivel de pobreza y marginalidad.  

                             Asentamiento-Ruta-11-San-Miguel del Padron https://www.cubanet.org

Los Pocitos y el Palmar en Marianao, contiguos al Río Quibú, un arroyo pestilente y contaminado que un día fuera un manantial de aguas minerales excelentes, fue uno de los que mayor crecimiento ha tenido en la era revolucionaria, son el mayor ejemplo de bolsones de pobreza, insalubridad y abandono urbanístico y por ende de delitos comunes, alto índice de desempleo, agravación del problema racial pues la mayoría de sus habitantes son de raza negra y con casi absoluta práctica de las religiones afrocubanas y santería con treinta casas religiosas y cincuenta y cinco babalawos, así como tres Plantes Abakuá.  Toda una réplica de las peores favelas brasileñas. Y aquí no hay equivocación, estás en Cuba, pero al nivel de países atrasados de África o como Haití.

Dondequiera podemos ver este tipo de asentamientos, de lo que uno puede darse cuenta cuando hace un viaje en tren.  En cualquier sentido se encuentra, a pocos centímetros de la vía férrea y voy a poner el ejemplo de entre la Ciudad Deportiva y Calle Cien y Boyeros, donde antes había numerosos huertos trabajados por chinos, ahora hay cientos de casuchas hechas con casi cualquier material, donde se vive sin servicios básicos o las casuchas en Infanta y Amenidad, al fondo la CUJAE, en los arrabales de Wajay o al fondo de Mazorra.  Y es que los barrios marginales, que antes solo existían en la periferia de algunas ciudades, ahora se pueden ver de forma masiva, en cualquier parte, incluyendo lugares céntricos, algo tristemente nuevo, una obra de la revolución.

Al margen de este desastre inhumano y resultante de la miseria generalizada, el gobierno revolucionario sigue promocionando su modelo como una especie de paraíso donde la gente tiene garantizados el trabajo, la alimentación, la salud pública y la educación, mientras la penuria crece y crece sin cesar.

Y la represión de las libertades se mantiene igual porque ya no puede crecer, ha llegado al tope.

                         Casas junto al Cementerio Bautista de La Habana https://lazarosarmiento.blogspot.com

La Dionisia

Después de mi aventuras con La Dionisia la que volví a ver tras pasar medio siglo, por lo que lugares que antes eran deshabitados o con pocas edificaciones, ahora son sitios céntricos, como es la zona de Tulipán y Loma, donde se alzan varios edificios de 18 plantas, pero La Dionisia sigue ahí, sin cambios aparentes.

Después de mudarme para Tulipán y Boyeros, y andar por los alrededores en busca de alternativas de compras y ofertas, fui varias veces al mercado agropecuario de la calle 26 y Kohly, subiendo unas veces por toda la calle Conill y otra por Tulipán.  Fue allí que me di cuenta de que en la explanada que forman las Calles Tulipán y Loma, viendo en perspectiva hasta Colón y la calle 39, estaba el barrio llamado La Dionisia.

Tras los edificios, entre ellos y un pequeño supermercado, encontré un montón de basura y escombros y tras ellos, desde la altura, pude reconocer La Dionisia. 

No pude ver en detalle en ese momento el Cementerio Bautista por ser de noche, pero ahora se observa que aunque parece abandonado, y que hace tiempo que allí nadie es inhumado, el lugar se ve limpio y ordenado.   En esta área verde en la calle Protestantes y la calle San Juan Bautista junto al citado barrio, donde están los límites del Nuevo Vedado radica el único cementerio Bautista de La Habana.

Cuando en 1877 se fundó el Cementerio Bautista, los terrenos de los alrededores eran puro monte, pero se diseñó con gusto y se aprovechó la vegetación existente y se sembraron árboles convenientemente.   Aparece registrado que desde que fuera creado, este camposanto ha funcionado ininterrumpidamente.  La construcción del cementerio se debió a que el Obispo de La Habana, prohibió la inhumación en el Cementerio de Colón de personas que fueran consideradas practicantes de la religión Cristiana Protestante, por lo que la entonces Iglesia Bautista Getsemani, adquirió esos terrenos para dedicarlos a camposanto, lo que trajo serias polémicas entre el Obispo y el líder religioso bautista, el Dr. Alberto de Jesus Diaz Navarro, el cual fue encarcelado, como muestra de la intransigencia reinante.  Una cosa que distinguió a este cementerio es que sus servicios eran totalmente gratis para sus fieles, así como los gastos de funeraria, aunque como se sabe la iglesia Bautista en esos tiempos contaba con escasos fieles.

Y algo que pude comprobar es que los cambios políticos y económicos en el país no han ayudado nada a mejorar la situación social de La Dionisia.

              Entrada Cementerio Bautista Calles San Juan Bautista y 37 Nuevo Vedado La Habana            https://lazarosarmiento.blogspot.com

Un interesante estudio del año 2000 califica a la Dionisia como un barrio muy insalubre y la investigación, que parte de casi mil personas mayores de 15 años que componen esa comunidad, muestra muchos aspectos negativos, como el mal estado de las viviendas, falta de agua y servicios sanitarios sin agua dentro de la casa, basura y desechos dondequiera, viviendas inhabitables, presencia de tupiciones, mala calidad del agua cuando la hay, prácticas de fecalismo al aire libre, vectores en las viviendas, inundaciones, microvertederos y presencia de humos polvos y gases generados por el tránsito y algunas fábricas cercanas.  También se observa, personas que deambulan y pernoctan por las calles y no viven allí, consumo excesivo de alcohol, poca atención a niños y ancianos, discusiones y riñas, deserciones de las escuelas, desvinculación laboral, zonas de acción de delincuentes y encubrimiento de delitos, muchos solares y ciudadelas sin condiciones para vivir, presencia de piojos o sarna, embarazo de muchas menores de edad, parasitismo y aparición masiva de contagiados con sífilis y gonorrea.   La presencia de numerosas personas que viven ilegalmente en la capital procedentes del interior del país agrava la situación. También se manifiesta un extremo consumo de pastillas junto con bebidas alcohólicas y la fuma de mariguana y todo ello agravado por los riesgos ambientales, lo que afecta psicosocialmente a los habitantes.

En resumen, La Dionisia ofrece pocos atractivos para vivir.


LA TIMBA

Si a un cubano le mencionan la palabra timba, lo primero que le viene a la mente es el dulce de guayaba y por supuesto el pan con timba, que ha salvado muchas vidas a través de la historia de Cuba a pesar de ser un alimento casi primitivo, en segundo lugar se piensa en esa forma modificada y más rápida del son creada por Chano Pozo, el que había nacido en ese barrio y que fuera retomada con éxito por el grupo Los Van Van, y probablemente en último lugar y si es habanero, se piensa en el barrio de La Timba, que una vez fuera casi un símil del extinto barrio de Las Yaguas o del de Llega y Pon y que fue mejorando algo con el tiempo a diferencia de los desaparecidos.

Uno de los sitios más céntricos de La Habana, donde actualmente está situada la Plaza de la Revolución, ha estado acompañada durante más de un siglo de uno de los barrios marginales más conocidos en la capital, La Timba.  La bodega de la esquina de las calles Zapata y A, fue el lugar que bautizó el asentamiento, identificado por el pan con guayaba  y queso que allí se ofertaba, un producto de consumo popular conocido como "pan con timba", título que se reforzó con esa forma musical acelerada del son que se practicaba en el lugar.

                                   La bodega de Antionio en Zapata y A. Mi suegro a la derecha.

Alrededor de 1914, se fundó este barrio en el entorno de San Antonio Chiquito, nombre que proviene de un ingenio azucarero que existió en la zona contiguo al Cementerio de Colón en su parte sur, lugar que fue escogido también para ubicar en sus alrededores los cementerios de San Antonio Chiquito, el cementerio Bautista y el cementerio Chino.

El barrio fue creciendo y llegó hasta la calle A pasando la avenida de Paseo por el norte, el Cementerio de Colón fijó sus límites al oeste, el barrio de la Pelusa, junto a la Ermita de los Catalanes al este, desaparecidos ambos cuando se desarrolló el proyecto de la Plaza Cívica en los años cincuenta.  La Pelusa, otro barrio que se ubicaba entre el Castillo del Príncipe y la Ermita de los Catalanes desapareció y muchos de sus habitantes se ubicaron como pudieron en La Timba y la Ermita de los Catalanes se trasladó a la avenida de Rancho Boyeros en las cercanías de Río Cristal y el Reparto Fontanar.

                                                    Ermita de los Catalanes en loma del Tadino

Desde el Palacio de la Revolución, sede del gobierno del país y el todopoderoso Partido Comunista, se ve claramente la marginalidad de La Timba, que subsiste junto a donde se asientan las autoridades supremas de la nación.

Lejos de mejorar el barrio, convirtieron algunas edificaciones en refugios de familias que perdieron sus hogares, como es la posada o casa de citas de 2 y 31, la casa de la Cultura de 2 y 31, y además proliferaron los solares y las construcciones indiscriminadas y de mala calidad.   En más de medio siglo solamente han sido construidos dos edificios, en las calles 6 y 39, en los límites con el Palacio de la Revolución y para resolver fundamentalmente vivienda para militares y en 35 y 4 se construyó otro para funcionarios del Ministerio del Interior.  Y una cuadra más abajo, en 35 y 6 fue construido un edificio para albergar la Dirección de la Aduana General de la República.  Eso ha sido todo lo construido.

Es en esa misma esquina que tenía una casa de descanso Ernesto Lecuona, una de las pocas casas opulentas del barrio y donde recibió a muchas personalidades, entre ellas a Albert Einstein en 1930, señalado como uno de los dos hechos importantes allí acaecidos, pues el otro es el nacimiento de Chano Pozo en 1915.  Como resultado de la influencia de la música llamada timba, en 1940 allí se fundó la comparsa Los Payasos, muy gustada en el carnaval habanero y con la influencia del éxito logrado por Chano Pozo en Cuba y en el mundo.


Pasar por el costado del muro del Cementerio en La Timba es algo deprimente.  Casuchas hechas con materiales de mala calidad, suciedad acumulada, brujerías o trabajos de santería tirados junto al muro para que los muertos ayuden con el problema o deseo que dio origen a la ofrenda, juego prohibido, gente tirada en el piso fumando mariguana o tomando ron, una población numerosa que no estudia ni trabaja, eso es lo que vemos a primera vista en un lugar junto al mando supremo del país.

Por lo tanto, si hay un barrio que no le debe nada a la revolución, es La Timba, tan cerca del poder y sin embargo tan lejos.


Mi suegro y La Timba

Mi suegro, que fue durante cuarenta años carrero de la Canada Dry, me contaba que él y sus dos ayudantes ganaban un salario por comisión, es decir, ganaban según la cantidad de productos que vendían (Canada Dry Ginger Ale, Canada Dry Club Soda, Tónico de Quinina, Agua Mineral Carbonatada, Royal Crown Cola y otros refrescos de naranja, limón y manzana.  Eran solo dos centavos por caja de 24 botellas vendidas, por lo que había que “pulirla”, pero así y todo con mucho esfuerzo logró ganar más que muchos abogados.

El Ginger Ale y el Agua Mineral Carbonatada eran el complemento preferido para muchos cócteles y tragos, así que su venta era muy abundante.

                                     Mi suegro a la izquierda, con el carro de la Canada Dry

Muy temprano en la mañana cargaba su carro en Infanta y Amenidad, donde estaba la planta entonces y comenzaba su reparto, que no terminaba hasta la noche.  Era el mejor vendedor y por ello le fueron asignados los mejores lugares.  Cuando triunfó la revolución, ya llevaba más de diez años abasteciendo el circuito más deseado: Miramar, con sus hoteles, clubes, cabarets y bares.   La venta era tremenda, por ejemplo en Tropicana solamente dejaba un carro entero diariamente con sus productos, y mi suegro era de los que vendía lo mismo cien cajas en un lugar como que no desechaba ir hasta una pobre bodeguita para dejar una caja.

De ahí que pudo levantar un capital y llegar a lograr su sueño: construir una casa en un reparto residencial.

Pero la historia trata sobre La Timba.

Abasteció lugares de todo tipo, pues cuando uno comenzaba le asignaban los peores recorridos y el obtener uno mejor dependía del grado de seriedad de su trabajo y del volumen de sus ventas.  Por eso cuando le dieron la responsabilidad de distribuir la Canada Dry en parte del Cerro y hasta la Calle Zapata, dentro de ese territorio estaba La Timba, donde había dos o tres bodegas.   En la que estaba en la propia Calzada de Zapata no había mucho problema, pero en las otras dos el trabajo se dificultaba porque uno de los ayudantes, con un palo, tendría que hacer, desde que se detenía el carro hasta que se alejara del lugar, el papel de policía, porque al estilo de los ninjas, habían personajes capaces de alzar al vuelo un par de cajas de 24 botellas de lo que fuera.

Nunca dejó de lado el despachar a la más lejana bodega o puesto de venta de refrescos, fuera el barrio y el ambiente que hubiera en él, pero ir a La Timba, a él y a sus compañeros, siempre los ponía nerviosos.

                                                      El Fanguito – http://politicacubana.blogspot.com

EL FANGUITO

Al río Almendares lo conocí de niño, cuando en las aventuras de los muchachos del barrio nos lanzábamos hasta el Parque Forestal, en la zona donde hoy está la Ciudad Deportiva.  El Parque estaba cortado por la Avenida de Rancho Boyeros, por lo cruzábamos hacia el oeste, pues allí el parque se hacía más tupido y su límite era lo que pensábamos era el río Almendares.  En realidad era el llamado arroyo Mordazo, que venía desde no muy lejos y solo contaba con bastante caudal en tiempos de lluvia, que al igual que el Arroyo Orengo, confluyen en el Almendares en un lugar llamado El Husillo, que para nosotros entonces era muy distante y al que no nos atrevíamos a llegar y que siempre quedó como algo ansiado pues se comentaba que allí había unas tremendas cascadas. 

Años más tarde, el río que los indígenas bautizaron como Casiguaguas o Mayanabo y los españoles como La Chorrera, fue llamado Almendares en honor a un Obispo llamado Enrique Almendaris.  El gobernador de la Isla, Juan Dávila ordenó la construcción del acueducto del Husillo y Zanja Real, que sería el único que abastecería a La Habana durante el cuarto de siglo siguiente y fue el que le dió su actual nombre.  Por supuesto, en aquella época sus aguas eran limpias, cristalinas y caudalosas.

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El Almendares dividía propiamente a La Habana de lo que hoy es Marianao, originalmente llamado Mayanabo que quiere decir "tierra entre dos aguas", o sea, la comarcas entre el también llamado río Mayanabo (Almendares) y el otrora cristalino Quibú.

Me contaron vecinos de la zona, que en el puente por donde el Almendares atraviesa la Avenida de Boyeros, donde ahora está la fábrica de helados Coppelia, que entonces era una planta de la lechera Santa Bernardo, junto a la entrada a la CUJAE, el río tiene muy buena profundidad y allí la gente practicaban competencias de clavado.  El agua era totalmente cristalina y ese era un sitio preferido por los buenos nadadores.  

                                                           Mi esposa en Río Cristal, 1968

Años después, cuando me casé y tuve hijos, pude comprobar que todavía entonces, en los alrededores de la Taza de Vento y el sitio conocido como Río Cristal, el agua era totalmente cristalina y limpia.  Muchas veces fui allí a bañarme con mi esposa e hijos y hasta Diana, una perra pastor alemán que teníamos, disfrutó de sus aguas.  También íbamos a sus pequeños meandros a sacar lombrices, llamadas calandracas, para alimentar a los pecesitos de la pecera que teníamos.

Pero de eso hace cuarenta años o más.  Ahora el Almendares es otra cosa, da pena hasta hablar de lo que queda de él.

Y junto con el deterioro y descomposición de las aguas del Almendares, tenían que venir otras cosas malas.  Y una de ellas es la aparición o más bien crecimiento de un barrio que probablemente sea el peor ejemplo de un asentamiento poblacional en Cuba: el tristemente famoso El Fanguito.

                              Viviendo como Gitanos en el Almendares-Polina Martinez https://www.gabitos.com

A pesar de haber vivido toda mi vida en La Habana y haber pasado muchas veces por la calle 30 en el Vedado, ni idea tenía de que allí, en las márgenes del Almendares, que pasó de cristalino y caudaloso río a ser un arroyo pestilente, había un asiento humano.

El Fanguito es hoy por hoy uno de los barrios más indigentes de la ciudad, es una especie de emblema de la vida en la inmundicia y la pudrición del río principal de La Habana, una verdadera vergüenza habanera y hasta nacional.

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No importa que esté enclavado en uno de los límites del elegante Vedado y sea frontera con el exclusivo Miramar, es el contraste, la otra cara de la moneda, la más fea que uno puede imaginarse.  En este islote de fango solo entran y andan sus habitantes, que malviven en chozas improvisadas construidas con casi cualquier cosa, maderas podridas, cartones, zincs oxidados, lonas y todo lo que aparezca, prevalecen entre algunas pocas levantadas con bloques o ladrillos, el renacimiento del extinto barrio de Llega y Pon, como símbolo de la orfandad extrema de recursos, donde además no hay agua potable, ni electricidad (el que la tiene es porque la está robando de alguna parte), ni alcantarillado y el hedor es constante y profundo.  No existen baños ni servicios sanitarios y las necesidades se hacen en bolsas de plástico y no se arrojan al río para no contaminarlo más de lo que está y porque increíblemente algunos niños se bañan en esas aguas altamente contaminadas.

                                                    Yusnaby Perez – https://www.taringa.net

A eso se le suma la falta de privacidad, una casa está pegada a la otra, por lo que nadie puede escapar de las broncas, los gritos, la música alta y las celebraciones religiosas afrocubanas, incesantes.  Se dice que hasta cocodrilos hay, seguramente escapados del zoológico, porque no es posible otra explicación, aunque no han atacado a nadie, probablemente porque murieron por la infección de las aguas.

Y a pesar de todo, la cantidad de habitantes de El Fanguito sigue creciendo y en cincuenta años solo hubo un intento en que se construyeron en veinte largos años, edificios de microbrigada que permitieron la salida de un centenar de "fangueros" por llamar de alguna forma a los infelices habitantes de ese lugar.  Muchos proyectos ha habido para erradicar o aliviar al menos esta vergüenza habanera, como crear y asfaltar calles, levantar un malecón en el río, sembrar árboles y construir muelles, pero ninguno fructificó.

Las casas siguen creciendo sobre un pantano y cuando el agua crece nadie puede salir y hasta su vida peligra, hay quien se alimenta de cangrejos que caza desde el piso de su propia casa, de fango o de tablas y algunos de eso viven.  Muy pocos trabajan y de sus doscientas casas ninguna está legalizada ni aparece en censo alguno, una ciudadela que a duras penas sobrevive entre la putrefacción del río y la descomposición social.


El Fanguito es lo más parecido a las Villas Miseria de Argentina, las Favelas brasileñas o Vista Hermosa en Lima, y se ubica dentro esa cantidad de uno de cada cinco habitantes de América Latina que malviven en barrios marginales.

Y no es el único reducto de ese tipo, en las márgenes del insalubre Almendares hay gente que vive de forma muy parecida a los zíngaros, en carpas improvisadas y sobreviviendo malamente.  En su mayoría son emigrantes de otras provincias, llegaron a ese lugar como último refugio y estarán allí hasta que los desalojen y tengan que ubicarse otro sitio.

Pero no importa, mientras existe tanta miseria en Cuba y en el mundo entero,le pagamos cientos de millones de dólares a un imbécil por que patee una pelota.  Y lo triste es que lo aplaudimos.

Otra villa miseria en el fondo del Estadio del Cerro. Esta foto es de los años 50, pero sigue existiendo.