martes, 16 de marzo de 2021

Peliculas viejas que vale la pena volver a ver

 


Peliculas viejas que vale la pena volver a ver

"Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y , como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador."

Federico Fellini 


Ya que estoy inmerso del tema del cine y he escrito recientemente sobre las matinés, con películas y series muy malas pero que recordamos con mucha nostalgia, y también sobre el cine clase B y la hemorragia de películas fantásticas en los años cincuenta, ahora vale la pena mencionar aquellas obras que nos impactaron de tal forma que vale la pena volver a ver, algunas más de una vez y sin arrepentirnos de ello.

Cada vez que releo a Neruda, lo que hago a menudo, siempre me viene a la memoria la película Il Postino o El cartero de Neruda, un filme italiano que cuenta una experiencia única del exilio del poeta en una pequeña isla italiana y que nace con una profunda destilación de poesía, porque al final el cine es eso, poesía que nos hace soñar despiertos, viajar sin movernos de la butaca con sensaciones únicas difíciles de describir.

Por ello las películas son una parte importante de nuestros recuerdos y junto con las obras literarias abarcan un espacio incomparable de nuestras vivencias.  Ahora tenemos mucha tecnología, efectos visuales y de sonido que parecen reales, pero el cine de antes era puro arte, lo cual no quiere decir que haya dejado de existir, pero las posibilidades tecnológicas ayudan mucho a la excelencia de realizadores y actores y el gusto se ha ido yendo hacia la espectacularidad y no  hacia la profundidad.


Yo solo voy a traer a la memoria a dos filmes que son puro argumento, que se desarrollan en un único escenario y con los mismos actores: The Big Kahuna (1999), El Pez Gordo, identificado como un experto en su profesión y donde profundos monólogos se suceden con actuaciones maestras de Kevin Spacey y Danny DeVito y 12 Angry Men (1957) Doce hombres en pugna, ese filme de Sidney Lumet con Henry Fonda, Lee J. Cobb. Jack Warden y Martin Balsam que no nos debemos perder y que profundiza en las deliberaciones de un jurado.  No necesitaron nada más para lograr una obra de arte.

En la historia del cine existen producciones que han marcado la pauta por su éxito y significado para la audiencia. Todos esos clásicos merecen ser vistos sin duda, más de una vez, algunas fueron éxitos de taquilla y de crítica y otras no tanto a pesar de sus valores, que siempre son más importantes que lo que recauden.  Por experiencia de esta era en que vivimos, lo peor es lo más atrayente, sin duda alguna, para desgracia de todos.

La industria del cine hoy en día es muy diferente, bueno todo es diferente a antes de que existieran los soportes digitales e internet.  Conocíamos de las películas, actores y directores principalmente con la asistencia a las salas de proyección, viendo los carteles promocionales de las distribuidoras o leyendo las revistas más populares como Bohemia y Carteles, donde había secciones de crítica cinematográfica o por la vía más importante, la recomendación de aquellos que las habían visto.

Guillermo Cabrera Infante en un bar de Santiago de Cuba, 1959 https://lazarosarmiento.blogspot.com

A mi en particular me gustaba la crítica de G. Caín, seudónimo detrás del cual estaba nada menos que Guillermo Cabrera Infante, el después conocido escritor de talla mundial.   G. Caín era, desde el comienzo, un crítico diferente, relajado y con mucha gracia en la expresión y muy lejos de la retórica del especialista; un crítico dispuesto a decir sobre una película la primera barbaridad que se le ocurriera, así como se hacía eco de los comentarios oídos al vuelo en cualquier parte.  Esa combinación de escritor, reportero literario y aficionado a la crítica de cine, transformó el hecho de criticar en una obra narrativa.  Muchas veces algunos otros especialistas en la materia no estaban de acuerdo con lo que escribía, pero estaban conscientes de que había que leerlo, porque a pesar de lo que a veces consideraban descabellado, lo más probable es que tuviera la razón y además porque se atrevía a decir lo que otros callaban y a diseccionar los filmes al nivel que nadie lo hacía.

G. Caín, en el fondo, estaba invadido de una incontenible pasión por el cine y a ello le ayudaba su erudición, pero no fue un crítico convencional, más bien se llamaba a sí mismo un cronista.  Y como cronista, era el mejor, como lo demostraría después con sus numerosos libros, los que son el mejor retrato de La Habana en que vivió.

Pero algo que no se sabe de G. Caín es que sus críticas cinematográficas contaban con un aporte nada despreciable: el de los proyeccionistas, que en su mayoría se podrían definir como los más cercanos y acertados para juzgar muchos aspectos de las películas, ya que las veían una y otra vez y podían detectar logros y errores que con un solo golpe de vista pasaban inadvertidos.  G. Caín sabía que el cine de barrio era el rey, que allí confluye sabiduría y experiencia, buen gusto y hasta elitismo, pues para tener sensibilidad para el buen arte no requiere de ser muy letrado necesariamente.  Esas reacciones de otras personas las comparaba con sus valoraciones y le ayudaban a conformar una opinión. Después probablemente convidaba al proyeccionista, o a gente que conocía que eran asiduos habituales a un cine, a un café o una cerveza y así conversaba sobre lo que habían visto o hacía  referencia a otras películas sobre las que no tenía una valoración definida.  Gracias a esta forma de compartir opiniones y juicios, pudo transformarse de crítico de cine en un personaje que pudo combinar acertadamente una mezcla extrema de cinismo y humor.

G. Caín reflexionaba sobre el hecho de que no hay ningún niño que tenga entre sus objetivos ser crítico de cine, todos quieren ser médicos, científicos, escritores, aviadores, policías, capitanes de barcos, generales,pero nunca el oficio que había escogido, y mucho menos proyeccionista de cine.  A esos se llegaba por caminos misteriosos, pero que afortunadamente  después se convertían en una pasión.


Le llamó la atención que casi todas las películas del género western, presentaban a los cowboys como buenos y a los indios como unos asesinos sin límite y lo que había leído no se correspondía con lo que quería presentar Hollywood como la realidad de la conquista del oeste norteamericano.   Pero debemos estar consciente que no todo el mundo en Hollywood tiene cultura, si no cómo es posible que veamos trajes  y música española representada como si fueran mexicanas, una locación en un país como Chile donde la música de fondo es mexicana y los paisajes tienen palmeras, Cuba representada por una brasileña bailando samba con un sombrero lleno de frutas y diciendo ¡olé!.  Esas son las faltas de respeto que no se le pueden perdonar a la meca del cine a pesar de las magníficas obras que nos han dejado.  Y esas eran las cosas en las que machacaba G.Caín, como Caín, el hermano malo de Abel, sobre la película, y es que no le interesaba la retórica del especialista sino interpretar críticamente la obra pero a través de hacer literatura con un formato periodístico, algo que pocos sabían hacer, y que pocos han logrado en el mundo, como fueron García Márquez y Hemingway.

Sin saberlo, y salvando la distancia, yo lo imito en cierta forma porque voy a abordar un tema y hago igual que él, interrumpo lo que estoy diciendo para insertar anécdotas, recuerdos, citas o memorias antes de seguir con la idea original.  Creo que ese fue su triunfo porque me ocurre constantemente cuando escribo.  Y no se si lo haría por la misma razón que yo, que si no lo hago se me olvida.

                          Cinema Paradiso - https://upload.wikimedia.org


El proyeccionista del Edison.

Al conocer personalmente al proyeccionista del cine Edison me volví a preguntar por qué a los que hacían ese trabajo les gritaban  ¡cojo, suelta la botella!.   Esa persona, un hombre de mediana edad, delgado y alto, con espejuelos, con el que pude relacionarme porque el dueño del cine era amigo de mi padre y me daba pases todas las semanas para ir al cine gratis, también me daba recorridos por el cine y me contaba las particularidades del negocio, no a mi solo sino también a mi amigo y compañero del colegio Jose Manuel de Lázaro, hermano del famoso escultor Delarra, de cuyo padre también era amigo.

Así que gracias a la intervención del dueño del Edison, a cada función, llegábamos un poco antes y nos ponemos a ayudar el proyeccionista, cuyo nombre no recuerdo, y lo ayudábamos a mover los pesados rollos, a limpiar y a lo que hiciera falta y en ese entretiempo conversaba con nosotros mientras fumaba incesantemente cigarros Royal Suaves, que de cierta forma influyó en mí cuando comencé a fumar.  Allí conocimos como se empataban las cintas cuando se rompían, cómo había que hacerlo rápidamente para calmar los gritos del público y la increíble forma en que se trasladaban los pesados rollos de un cine a otro, a veces con pocos minutos de margen para lograr la continuidad de la proyección.  Llamaba la atención que eso lo hacían unos muchachos flaquísimos (por falta de comida o por el fuerte ejercicio) que cargaban con varios rollos en una bicicleta, los subían al cuarto de proyección y a su vez se iban con los ya proyectados para llevarlos a otro cine o al depósito en Ayestarán, una tarea titánica sin duda.  Recuerdo haberlos visto muchas veces por la Calzada del Cerro, muy pegados a la acera con su tremenda carga de rollos detrás amarrada con unas cintas, mientras las guaguas les pasaban a centímetros de ellos.  Eso no lo conocían los espectadores y mucho menos la angustia de los proyeccionistas cuando se acercaba el fin del rollo y no aparecía el mensajero.

Y fue en una de esas ocasiones en que nos contó que un conocido crítico de cine iba a menudo a verlo y a preguntarle detalles sobre las películas.  De ahí que supongo que fuera G. Caín u otro que le copió ese método de trabajo, pero eso queda en una nebulosa que probablemente nunca sepamos.

Las historias vividas por ese proyeccionista son tantas, que estoy escribiendo un libro precisamente con ese nombre, “El proyeccionista del Edison”, donde a partir de mis memorias, muy parecidas a lo narrado en el filme Cinema Paradiso, (esa joya) lo mezclo con una buena dosis de ficción con lo que le ocurrió antes de ser proyeccionista y su vida en el periodo revolucionario.  Y por supuesto dentro de la ficción había que hacer que se convirtiera en un cojo, para que representara dignamente a los proyeccionistas.

Según la gran dosis de sabiduría del proyeccionista, que al no recordar su nombre lo he bautizado como Nicanor, que proviene del griego y se identifica como “vencedor de hombres”, en Cuba lo mismo que la gente critica y defiende posiciones con una vehemencia fuera de serie sin dar muchos argumentos que la sustenten y aunque se da con más fuerza en política y en pelota, también se puede hacer extensiva al cine, por lo que todos los cubanos se consideran críticos de cine, expertos en política y los mayores sabedores en materia de béisbol.  Debe ser por eso que en los tres renglones estamos entre los últimos en el mundo.

Pero también Nicanor nos enseñó algo espeluznante: ningún muchacho sueña con ser proyeccionista de un cine o crítico de ese arte, piensan ser médicos, ingenieros, abogados o lo que sea.  Pero en mi infancia y adolescencia descubrí que había una realidad paralela a aquella en que vivía y que era mucho más divertida que la realidad misma, y esa era el cine.  El cine era mi obsesión y mi diversión por excelencia y por ello, (aunque algunas veces preferí quedarme en casa leyendo un libro que me tenía enganchado) quise ser camarógrafo o director de cine, porque admiraba a los camarógrafos que reportaron la segunda guerra mundial, los que filmaban incendios, desastres naturales, tiroteos.  Pero esa afición competía con otras dos grandes pasiones: la aviación y la guitarra.  Y al final, como ocurre a menudo, no llegué a alcanzar ninguna de las tres.

                  No creo que exista otra película que supere a The Godfather.


Las que puedo ver una y otra vez sin cansarme

A todos nos ha pasado de que recordamos una película que nos impactó cuando niños o jóvenes y la volvemos a ver y la decepción es violenta.  Le encontramos mil defectos, la valoramos como inverosímil o aburrida, la actuación nos da risa o pena y nos preguntamos cómo fue que nos gustó entonces, pero eso por suerte no ocurre con todas.

Gustos hay tantos como colores, por lo tanto esta no es una receta universal, sino una muy personal, por lo que seguramente habrá  unos cuantos que coincidan conmigo en mis apreciaciones.  No necesariamente están en un orden de preferencia y de este grupo voy a extraer algunas que no tienen discusión posible:  

El Padrino (1972)  Francis Ford Coppola y El Padrino II (1974) Francis Ford Coppola

The Shawshank Redemption (1993) de Frank Darabont

Vertigo (1958) de Alfred Hitchcock

Seven Samurai (1954) Akira Kurosawa

Hara-Kiri (1962 de Masaki Kobayashi

Cinema Paradiso (1988) de Giuseppe Tornatore

Éstas no necesitan muchos comentarios.  Como decía mi abuela: “de ahí pa'lante no hay más pueblo”, pero de todas maneras a algunas de ellas y a muchas otras voy a referirme.

El Padrino (1972)  Francis Ford Coppola y El Padrino II (1974) Francis Ford Coppola

Probablemente estas dos películas o cualquiera de ellas son la mejor representación para que alguien sepa qué cosa es el cine.  No creo que sea necesario decir nada más.  Su éxito radica en muchos elementos, entre ellos el guión, la dirección, la actuación y sobre todo fidelidad a la obra literaria de Mario Puzo.  Un clásico entre los clásicos del que ya perdí la cuenta de cuántas veces las he visto y de cuántas las voy a volver a ver.  Es como una comida que necesitas comer cada cierto tiempo porque la disfrutas mucho.  Igual que el libro, porque probablemente no exista un filme más fiel a una obra literaria que esta.

The Shawshank Redemption (1993) 

Conocida en Cuba como "Cadena Perpetua", esa obra literaria considerada menor de Stephen King, a mi personalmente no me cuesta mucho trabajo catalogarla como la mejor película de la historia del cine, compitiendo cabeza con cabeza con “El Padrino”.  Su título original, "La redención de Shawshank", es mucho más que una película, este guión perfecto de Darabont y su dirección son algo para estudiar y es más que un filme de crimen y presidio, una profunda reflexión emocional.  A eso le sumo que hace un uso a mi gusto de la música en particular del número "If I didn't care" interpretado por de The Ink Spots, esos precursores de los Platters que muchos o no conocen o no recuerdan, y no saben lo que se han perdido.  Si Tony Williams será recordado como una de las mejores voces, qué decir de ese fenómeno llamado Bill Kenny, uno de los tenores de mayor influencia en la música americana.


Alien (1979) El octavo pasajero de Ridley Scott

Antes de ver el filme todos nos dijimos que sería otra película más que mezcla el terror y la ciencia ficción y nos equivocamos: Alien es una obra de arte.  Las tres secuelas que le siguieron ni siquiera se acercaron a ella, pues el miedo que nos transmitió la película, pocas veces se ha logrado con esa intensidad.  No es el miedo a lo fantástico o místico, es el miedo real a un monstruo de capacidades insospechadas, un suspenso como pocos.  No recaudó diez veces más de lo que costó por casualidad.   Para mi en el cine de ciencia ficción hay un antes y un después de Alien, sin duda un thriller muy difícil de igualar.


El laberinto del Fauno (2006) Guillermo del Toro

Un tratamiento fantástico de la posguerra civil española se viste de cuento de hadas en este thriller donde no falla ningún elemento y todo es perfecto. No es solo los premios obtenidos, sino la magia de esta obra que Guillermo del Toro escribió, produjo y dirigió.  Una de las mejores películas españolas que se disfruta siempre.


One Flew Over The Cuckoo’s Nest (1975) Atrapado sin salida, de Milos Forman

Esta película no solo mostró la maestría de Jack Nicholson sino que también permitió lucirse a actores secundarios como Louise Fletcher en su personaje de la enfermera Ratched (no hay que perderse una serie reciente de Netflix titulada Ratched), Danny de Vito, Christopher Lloyd el de la saga de Back to the Future, Scatman Crothers inolvidable en su papel en The Shining (el Resplandor), Michael Berryman un infaltable en los filmes de horror, Will Sampson presente en películas de nativos americanos, Vincent Schiavelli y otros de gran presencia en buenas películas.  Un clásico que cuando lo vuelves a ver le sacas algo más.


Apocalypse Now (1979) Francis Ford Coppola

Otra obra de Coppola con un tema muy diferente a El Padrino nos dice de su maestría haciendo cine, esta vez abundando en la Guerra de Vietnam y su impopularidad, con un elenco impresionante y donde grandes estrellas hacen pequeños papeles. 


Platoon (1986) Pelotón, de Oliver Stone 

Un clásico que es una gigantesca crítica a la Guerra de Vietnam, a la maldad humana, la brutalidad e injusticia del conflicto y a la dualidad de los hombres ante situaciones como esta, en particular los jóvenes, los que fueron llevados allí en contra de su voluntad y no encuentran su lugar en el medio de ese infierno.  De un costo de 6 millones, recaudó veinticuatro veces esa cantidad, es muestra de su aceptación, pero sus valores son impactantes y la actuación también.


Black Hawk Down (2001) La caída del halcón negro

Tengo que decir que cuando leí el libro de Mark Bowden no pensé que se pudiera llevar tan fielmente a la pantalla.  Pero eso fue lo que hizo Ridley Scott, aclamado por obras como Blade Runner (1982) con esa pareja tremenda de actores como Harrison Ford y Rutger Hauer y una de las obras que volví a ver y que se puede incluir en esta relación por ser un buen filme, al igual que Gladiator (2000) el Gladiador con Russell Crowe y uno que no falla: Joaquin Phoenix, y Thelma & Louise (1991) con dos triunfadoras: Susan Sarandon y Geena Davis tan grande de estatura como actriz.

El resultado de esta cinta basada en hechos reales que ocurrieron en la capital de Somalia, Mogadiscio en Octubre de 1993 cuando una misión casi desastrosa de un centenar de soldados de élite que fueron introducidos por helicóptero a fin de capturar a dos jefes de las milicias somalíes, lo que trajo como consecuencia un violento choque entre los Rangers del Ejército americano, Fuerzas Especiales y cientos de somalíes armados resultando en la destrucción de dos naves Black Hawk.

A ello le sumamos las actuaciones de Josh Hartnett, Ewan McGregor y Tom Sizemore y tenemos uno de los mejores filmes de guerra de todos los tiempos.


Enemy at the Gates (2001) Enemigo a las puertas, de  Jean-Jacques Annaud 

Su director, nos había brindado buenas películas como El Nombre de la Rosa y En Busca del Fuego, basadas en buenas obras literarias y Siete Años en el Tibet, y con esta película sorprendió a muchos porque es un filme que no tiene desperdicio.

Enemy at the Gates es una historia a la que se le sacado el jugo al máximo, el juego al cazador  y al cazado entre dos francotiradores durante la batalla de Stalingrado nos brinda excelencia en todos los sentidos, comenzando por las actuaciones de Jude Law, Ed Harris (uno que no falla nunca cuando vale la pena ver un filme) y Joseph Fiennes, mostrando que algunos nacen para ser héroes.  Este es uno de los mejores filmes de guerra de todos los tiempos, con escenas crudas al estilo de Saving Private Ryan.


Saving Private Ryan (1998) Rescatando al soldado Ryan, de Steven Spielberg, 

De Spielberg se pueden ver todas sus obras sin aburrirse, y esta es probablemente la mejor película de guerra realizada.  Con una visión cruda como nunca antes de lo que fue el Desembarco de Normandía el día D y un hecho inusitado de una madre que ha perdido a sus tres hijos en el conflicto, nos lleva a buscar la paz y la recompensa a esa familia rescatando al único hijo que no ha muerto, lo que transita por una búsqueda infernal.  Con un equipo de lujo, encabezado por Tom Hanks, que no falla, en todos los sentidos, es un clásico del género. Pero este director merece un punto y aparte.


Steven Spielberg

¿Habrá alguna obra de Spielberg que no valga la pena ver más de una vez?  Lo dudo.

Desde su carta de presentación, un filme que nos quita el aliento, Duel (1971) El Duelo, inolvidable, continuando con obras que han hecho historia como Jaws (1975) Tiburón Sangriento, Close Encounters of the Third Kind (1977) Encuentros cercanos de Tercera Clase, 1941 (1979), Indiana Jones and the Raiders of the Lost Ark (1981) Los viajeros del arca perdida, E.T. the Extra-Terrestrial (1982) ET el extraterrestre, Indiana Jones and the Temple of Doom (1984) Indiana Jones y el Templo de la Maldición, The Color Purple (1985) El color púrpura, Indiana Jones and the Last Crusade (1989) La última cruzada, Jurassic Park (1993) Parque Jurásico, Catch Me If You Can (2002) Agárrame si puedes, Munich (2005), Bridge of Spies (2015) El Puente de los Espías y las geniales Schindler's List (1993) La Lista de Schindler y Saving Private Ryan (1998) Rescatando al soldado Ryan, las dos últimas las  mejores cintas de Spielberg sin temor a equivocarme.


Obras de otros grandes directores


Forrest Gump (1994 de Robert Zemeckis

Forrest Gump, que aparentemente es una comedia, la considero una de las películas más serias que he visto y a la que más reflexiones nos lleva, es una historia única, irrepetible.  La suerte golpea una y otra vez al personaje retrasado mental interplretado por Tom Hanks el que nos hace creer que una persona con un coeficiente intelectual muy bajo y limitado en muchos aspectos se puede convertir en un gran atleta, empresario y héroe de guerra y nos muestra que no  hay mucha distancia ente la estupidez y la gloria.


Sidney Pollack y Three Days of the Condor (1975) Los Tres días de el Cóndor.

Sidney Pollack nos trae este thriller político de traiciones y asesinatos dentro de la CIA que no tiene desperdicios, en particular por su argumento y las actuaciones de Robert Redford y Faye Dunaway, que pide a gritos que la vean nuevamente.

Pollack tiene otros grandes éxitos que también he repetido, como son The Swimmer (1968) El nadador, con Burt Lancaster en un filme sin desperdicio, They Shoot Horses, Don't They? (1969) Baile de Ilusiones, con Jane Fonda, y repitiendo con Robert Redford en dos grandes filmes: The Way We Were (1973) Nuestros años felices y Out of Africa (1985) Africa Mía también con Meryl Streep


Una reflexión sobre un grande: Stanley Kubrick

En mi gusto personal “2001 A Space Odyssey'”, (1968), es una película excesivamente lenta que se queda muy lejos de la obra de Arthur C. Clarke.  Este filme puede haber sido pionero en efectos especiales visuales y de sonido, pero para mi gusto es demasiado pesada en temas como la evolución, el existencialismo y la inteligencia artificial relativas a los viajes espaciales.  A pesar de ser la más reconocida de las películas dirigidas por Stanley Kubrick, junto a otro clavo ardiente como es “A Clockwork Orange”, o La Naranja Mecánica, de Kubrick volvería a ver “The Shining”, el Resplandor y “Full Metal Jacket”, sin duda dos obras maestras, y en particular las actuaciones de Nicholson en la primera donde la cara de Jack Nicholson deja algunas de las escenas más memorables del cine y de R. Lee Ermey en la segunda como el implacable sargento Hartman, con muchas citas famosas en el filme entre ellas una relevante:  


Sargento Hartman: ¿cuánto mide usted, soldado?

Soldado:  Señor, cinco pies nueve pulgadas, señor.

Sargento Hartman: ¿Cinco pies nueve?, no sabía que apilaban la mierda hasta esa altura.

Probablemente sea una cuestión de gusto.


Martin Scorsese, Goodfellas (1990) y otras notables

Y continuando con los directores, no puede faltar Martin Scorsese, del cual selecciono Goodfellas, que cuenta con las brillantes actuaciones de Robert De Niro, Paul Sorvino, Ray Liotta y Joe Pesci.  Antes de hablar de cualquier otra cosa, debo reconocer que su soundtrack está repleto de éxitos de mis tiempos juveniles como Beyond the Sea, Stardust, Rags to Riches, Sincerely y otras, pero lo principal es cómo los jóvenes de New York tanto de origen irlandés como italiano buscaban alcanzar reputación dentro de la mafia.  Un tema que no pasa de moda. 

Por supuesto que de Scorsese hay que hablar de Taxi Driver (1976) y Mean Streets (1973), Casino (1995), todas excelentes y  con su actor preferido, Robert de Niro y de dos en particular: Gangs of New York y The Departed.

Gangs of New York (2002) Pandillas de New York

Leonardo DiCaprio y Daniel Day-Lewis se destacan en este crudo drama criminal que puede ser de las mejores cintas de Scorsese.

The Departed (2006) Infiltrados

Vuelve a la carga Leonardo DiCaprio junto a tres grandes, Matt Damon, Jack Nicholson y Mark Wahlberg en un drama de policías encubiertos en una banda irlandesa en Boston.  De lo mejor de Scorsese.


Ronin y Frankenheimer

Un Ronin era un guerrero samurái sin amo, una especie de vagabundo que para sobrevivir se convertía en un criminal y fue muy empleado durante el período feudal de Japón, entre 1185 y 1868 y Akira Kurosawa fue el máximo exponente de este género con obras como Yojimbo, Sanjuro y Los siete samuráis.  Pero John Frankenheimer le da otra connotación al término con su obra Ronin (1998) con un trío fenomenal de actores: Robert De Niro, Jean Reno y Sean Bean que narra la historia de un grupo de especialistas de inteligencia en desgracia que venden sus servicios como mercenarios.

Pero ese no es el único éxito de Frankenheimer, que nos trajo el excelente thriller Seven Days in May (1964) Siete días en mayo,  una soberbia obra con un reparto de lujo:  Kirk Douglas, Ava Gardner, Burt Lancaster, Fredric March y otros, en un thriller político sobre un golpe de estado al gobierno norteamericano en medio de la Guerra Fría; The Manchurian Candidate (1962) El Candidato de Manchuria, un buen drama político; la fenomenal Birdman of Alcatraz (1962) El hombre de Alcatraz, un drama de presidio con Burt Lancaster, con quien repite en The Train (1964) El Tren, un drama bélico, y otras no menos aptas para repetir como Reindeer Games (2000) Doble Traición con Ben Affleck y Charlize Theron y el thriller de terrorismo Black Sunday (1977) Domingo Negro.  Con altas y bajas, la mayoría de los filmes de Frankenheimer son dignos de verse más de una vez.


Sidney Lumet y 12 Angry Men (1957) Doce hombres en pugna

Sidney Lumet hace su debut con una historia digna de un teatro, doce hombres encerrados en una habitación y que forman parte de un jurado, donde se crea un clima tenso al extremo al debatirse una duda razonable ante personas que deben decidir sobre la vida de un acusado de asesinato y algunos consideran necesario tomar una decisión rápida y no perder el tiempo en un asunto tan trivial.   Un filme muy intenso para darle cerebro y analizar varias veces, una obra maestra, que me recuerda que el filmar en blanco y negro tuvo su momento pero también nos lleva a centrarnos más en la trama que en los colores y el paisaje.  No en balde Alberto Cortés decía que se vestía de negro para no llamar la atención  y que se centraran en la música.

Y de Lumet es también otra obra de corte parecido, The Verdict (1982) El Veredicto con Paul Newman, donde un abogado lucha por salvar su carrera en el caso de una mala práctica médica.  Y una obra suya de punto y aparte es Serpico (1973), con Al Pacino y la historia de un policía contra la corrupción, y repite con Pacino en Dog Day Afternoon (1975) Tarde de Perros, ambas basadas en hechos reales. Y no desechemos su versión de Murder on the Orient Express (1974) Asesinato en el Oriente Expreso, con una constelación de estrellas pocas veces vista y otra para analizar con detalle que es Family Business (1989) Negocios de familia, donde padre hijo y abuelo son expertos criminales con estrellas como Sean Connery, Dustin Hoffman y Matthew Broderick.


Los japoneses y la calidad suprema

Si algo tienen muy claro los japoneses es que todo lo que hacen lo hacen no bien, sino mejor que el resto.  Creo que solamente los alemanes están delante de ellos en excelencia, pero sin duda si un japonés se propone hacer cualquier cosa, digamos un absurdo como tocar salsa, muy lejos de su idiosincrasia y su cultura, ahí tenemos a la Orquesta de la Luz, por poner un ejemplo de algo corriente, y en tecnología ni se diga, por eso en el cine no son segundos de nadie.


Rashomon (1950) de Akira Kurosawa

Vuelve el gran, el mejor diría, yo cineasta japonés con su inseparable Toshiro Mifune, un ícono cinematográfico, con otra historia de samurais que nos permite adentrarnos en la cultura nipona.  

Existen pocas películas más importantes e influyentes que ésta en la historia del cine. Kurosawa nos cuenta algo que ya deberíamos saber, toda historia cambia según el narrador y el punto de vista. Lo que para uno es un acto heroico para otro es maldad extrema, lo que es cobardía para unos, otros lo ven como heroísmo.   En este caso cuatro personas diferentes interpretan de forma distinta lo que pasó realmente.  Un clásico entre los clásicos.


Repite su gran éxito, también un clásico, Seven Samurai (1954), Los Siete Samurais, una cinta  sin desperdicio; The Hidden Fortress (1958) La fortaleza escondida; Throne of Blood (1957) Trono de sangre; The Bad Sleep Well (1960) Los malos duermen bien; Yojimbo (1961); Sanjuro (1962); Red Beard (1965) Barbarroja, todas con Toshiro Mifune y otras buenas obras como Dersu Uzala (1975) filmada en la URSS e Ikiru (1952) con Takashi Shimura.

Sin dejar fuera en esta relación a la magnífica Kagemusha (1980) La sombra del guerrero, con Tatsuya Nakadai.  Kurosawa fue sin duda uno de los mejores directores y guionistas del cine mundial.


Hara-Kiri (1962) de Masaki Kobayashi

Ya que estamos en el cine japonés y a pesar de haber escrito que no hacía falta abundar en ella como película de excelencia, la que considero el mejor filme nipón, no puedo dejar de reseñar. Masaki Kobayashi no es un director más.  No solo con Harakiri, sino con Samurai Rebellion de 1967 y The Human Condition en sus tres secuelas, que también escribió, mostró sus grandes dotes.

En este filme destaca la actuación de Tatsuya Nakadai, un actor al nivel de Toshhiro Mifune, y que ha actuado en numerosas cintas de samurais, en particular en Seven Samurai (1954), Sanjuro (1962) y Yojimbo (1961) donde actuaron juntos y en The Human Condition en sus tres partes, donde añade mucho valor a esta fenomenal trilogía.

Pero Harakiri es un filme diferente que nos adentra en la cultura del japón del siglo XVII, cuando el Shogunato dejó en la pobreza a miles de samurai y a muchos, el codigo de honor los llevó a un suicidio ritual o Harakiri.

El remake de 2011 se quedó lejos, muy lejos de esta obra maestra.

                      Brutti, sporchi e cattivi, Italia, 1976). Ettore Scola

Los italianos son mucho más que pizza y espagueti.

Ese estereotipo que tenemos de los italianos, también es falso, esa cultura sólida va mucho más allá de las concepciones populares y por eso hacia el cine italiano tengo un acercamiento especial, por lo que voy a detenerme en algunos personajes y algunos títulos.  No todo, como piensan algunos, son películas de relajo o absurdas, incomprensibles para el que no le gusta poner en acción sus neuronas o tiene muy pocas.  Y muestras de sobra hay de que ese cine está a la altura de su historia y de su arte.


Cinema Paradiso (1988)

Ya que hice mención a ella, comencemos con Cinema Paradiso, una de las mejores películas de todos los tiempos.  Es sencillamente la historia de un niño y un proyeccionista del cine del pueblo, con el que aprende a amar el cine.  Una historia de la que uno no piensa que pudiera dar tanto para una película, una verdadera oda al cine y todo lo que ha representado. 

Los detalles no valen la pena contarla, sino verla, una y otra vez, y siempre te va a agradar. Un filme con todas las de la ley, dirigido por Giuseppe Tornatore, que no logró esta obra por casualidad, el que lo crea así, que vea The Legend of 1900 (1998), otro superfilme en todo el sentido de la palabra y al final dos clásicos del cinema italiano.


Fellini 

Para hablar de cine italiano  hay que comenzar por La Strada (1954), una fuera de serie de Federico Fellini, con Giulietta Masina en una actuación memorable como la muchacha vendida a un cirquero por su propia madre, un drama impactante donde también se las trae Anthony Quinn.  De las mejores películas jamás realizadas, en la que incluyo a otra de Fellini, La Dolce Vita (1960), La Dulce Vida, con el gran Marcello Mastroianni y uno de los mayores logros en la historia del cine, inclusive considerada por algunos especialistas la mejor película que se haya hecho jamás.  Esta película, condenada y prohibida por la iglesia, trata sobre una serie de noches y mañanas en la Vía Veneto de Roma donde un periodista hace crónicas sobre la podredumbre social y se convirtió en Cuba en una cita alegórica a alguien que está disfrutando la vida.

Luchino Visconti

Otro grande fue este director de Rocco and His Brothers (1960), Rocco y sus Hermanos, donde actúan destacados como Alain Delon y Renato Salvatori, y que narra la tragedia de los inmigrantes del sur de Italia en el norte industrializado de ese país.

Todas las películas que he mencionado, las de Visconti y de Fellini, cuentan con bandas sonoras extraordinarias creadas por Nino Rota, el que más tarde compondría la música para The Godfather a solicitud de Coppola.

Ahora debo entrar en un terreno difícil, porque si en un filme aparece uno de estos nombres, lo más probable es que tengas que verlo porque no sabes lo que te vas a perder: Nino Manfredi, Marcello Mastroianni, Ugo Tognazzi, Vittorio Gassman, Alberto Sordi.  El que no se ría con estas películas no se ríe con nada.  Y cuando se trata de un drama, te impactan.  Pero voy a reseñar unas pocas.


Per grazia ricevuta (1971) Por gracia recibida.

Por  Gracia Recibida es la obra maestra de un maestro, el actor y director Nino Manfredi.

Tras un peligroso accidente, Benedetto es trasladado a una clínica donde debe ser sometido a una operación de urgencia. Durante la larga y complicada intervención Benedetto comienza a recordar su vida desde que era un pequeño huérfano encomendado a la tutela de su tía, una pueblerina de costumbres liberales. Una salvación milagrosa el día de su primera comunión condiciona la existencia del protagonista que vivirá obsesionado por la búsqueda de Dios, hasta que conoce a un farmacéutico librepensador que le ofrece la mano de su hija.

Uno de los filmes que más he disfrutado, con imágenes verdaderamente inolvidables, como cuando pasa de la vida monacal a la normal de cualquiera persona, con momentos irrepetibles y te vas a asombrar cuando veas el santo de madera, el San Genaro, que guardaba en su armario.


Profumo di donna (1974) Perfume de mujer

Dino Rissi dirigió a Vittorio Gassman en esta magnífica obra que tuvo un remake dignísimo de Martin Brest con una joya de Al Pacino en Scent of a Woman (1992). ¿cuál será mejor de las dos? Difícil de decidir y las actuaciones en ambas son para recordar entre las mejores de cualquier tiempo, por lo que las dos se pueden volver a ver con mucho gusto.

Marcello Mastroianni fue todo un banquete en Divorzio all'italiana (1961), en 8 1⁄2 (1963) de Fellini y Il bell'Antonio (1960), sin contar otras muchas, pero su Divorcio a la italiana es histórica.  Y no me olvido de El Bello Antonio y La Dulce Vida.

Y dejo para el final de las italianas a Rome, Open City (1945) Roma Ciudad Abierta, de Roberto Rossellini, un thriller sobre la ocupación nazi de Roma en 1944 y la búsqueda del lider de la resistencia nos lleva de la mano de Rossellini y la genial actuacion de Anna Magnani con una de las maravillas del cine italiano.    Y a Vittorio de Sica hay que agradecerle su magnífica trilogía  "Ladrón de bicicletas", "Milagro en Milán" y "Umberto D", tres joyas cinematográficas. 


Los franceses

Cuando nos hablan de cine francés inmediatamente nos vienen a la mente Jean Reno, Alain Delon, Jean-Paul Belmondo, Gerard Depardieu, Jean Reno y Louis de Funès, actrices como Simone Signoret, Catherine Deneuve, Annie Girardot, Anouk Aimée,  Mireille Darc, Marina Vlady y otras.

Pero nos faltan dos personajes de primera importancia: la personificación de la feminidad francesa Jeanne Moreau y el carácter incomparable de Jean Gabin, que a pesar de su aspecto rudo se conoce como el caballero del cine francés y que por suerte han actuado en algunas de las mejores obras francesas y en una juntos en particular, que vale la pena ver: Gas-Oil (1955).  

Jean Gabin, más conocido por sus personajes del inspector Maigret, la creación de Georges Simenon y la actuación  más fiel a sus obras, a mi en particular me impactó en una película a lo mejor poco conocida, pero para nada despreciable: La horse (1970) Heroína, donde impersona a un campesino que acaba con una operación de drogas cuando su nieto se ve envuelto en asuntos criminales y lo defiende a través de medidas brutales y trampas mortales.  Un filme que vale la pena ver.  Y Gabin, al margen de su personaje de Maigret, fue reconocido por meterse en la piel de cualquier tipo de personaje: aristócratas, campesinos, ladrones y lo que hiciera falta.

                        Ascensor para el cadalso con Jeanne Moureau

Y de Jeanne Moreau solo hay que decir que está reconocida como la primera actriz de su generación, probablemente su actuación en una película que se consideró escandalosa, al menos cuando se exhibió en Cuba, The Lovers (1958) Los amantes, aunque para mi estuvo mejor Les liaisons dangereuses (1959) Las relaciones peligrosas del director Roger Vadim y en The Train (1964)El Tren junto a Burt Lancaster.

Hay una pléyade de buenos directores franceses, como Philippe de Broca, Claude Chabrol, Jacques Demy, Jean-Luc Godard, Roger Vadim, de los cuales si quieren ver una muestra, solo hay que ver la deliciosa comedia The Seven Deadly Sins (1961) Los siete pecados capitales. 

Les quatre cents coups (1959)François Truffaut es una buena película pero para mi su fama no la acompaña para verla varias veces, prefiero un cine más ligero como las películas de Belmondo, Alain Delon o Louis de Funes, que no dan mucho que pensar pero entretienen.


Y otro director a mencionar es Luc Besson, autor de obras como Nikita (1990), The Transporter (2002) El Transportador, The Fifth Element (1997) El Quinto elemento, Le grand bleu (1988) El gran azul, todas películas dignas de repetir y muy en especial una de las mejores de todos los tiempos con uno de los grandes actores: Jean Reno en su papel de León (1994) León el Profesional, un asesino profesional con visos humanos que crea con una víctima a cuya familia han asesinado, una inusual relación.

León el Profesional está entre las mejores películas que hemos visto.

                     Alfred Hitchcock buscando inspiración en el río Támesis

Cine inglés, o más propiamente, del Reino Unido

No hago un aparte porque éste se confunde con el norteamericano, con gran influencia de sus directores y actores en el desarrollo tecnológico, comercial y artístico del cine, siendo una de las industrias más respetadas del mundo y con múltiples producciones exitosas y ejemplos de ello, por señalar unos pocos son Alfred Hitchcock, David Lean, Ridley Scott, Laurence Olivier, Richard Attenborough, Kenneth Branagh, Charles Chaplin, Terence Fisher, Sam Mendes, Christopher Nolan y Anthony Hopkins.

Pero para mencionar algunas obras que repetiría sin dudar, está:

The 39 Steps (1935) Los 39 escalones

Una obra magistral de Alfred Hitchcock, una de las mejores obras de suspenso del cine y que tuvo tres remakes en 1959, 1978 y 2008, sin hacerle ni cosquillas al filme de Hitchcock.  Por algo se ponía a reflexionar sobre sus ideas fílmicas acostado en el Támesis.  Pero Hitchcock es punto y aparte, solo mencionar Vertigo (1958), Psicosis (1960), Rear Window (1954) La Ventana indiscreta, The Birds (1963) Los Pájaros, The Man Who Knew too much (1956) El Hombre que sabía demasiado, To Catch a Thief (1955) Para atrapar a un ladrón y la fenomenal North by Northwest (1959) Intriga Internacional, muchas de ellas con sus actores preferidos: James Stewart y Cary Grant.  Increíblemente nunca ganó un premio Oscar y dejó obras que se ubican entre las mejores de la historia del cine.


The Third Man (1949) El tercer hombre, dirigida por Carol Reed y ganadora del Oscar, es una obra de cine negro ambientada en la Viena de la posguerra es sin duda una de las grandes obras británicas de todos los tiempos y que hizo muy famoso su tema musical.

The Bridge on the River Kwai (1957) El puente sobre el río Kwai, dirigida por David Lean y con las actuaciones de Alec Guinness, Jack Hawkins y William Holden, también famosa por su tema musical, es sin duda un filme bélico de los mejores realizados.

The Ladykillers (1955) El Quinteto de la Muerte, es una de las películas que se disfruta cada vez que la vemos.  Alexander Mackendrick la dirigió y tuvo la actuación de Alec Guinness y Peter Sellers y tuvo un remake nada despreciable realizada por los hermanos Coen con Tom Hanks en 2004.  Pero la original, al igual que su reposición, no tienen desperdicio.

Y aunque son muchas las que pudiera nombrar, no voy a dejar fuera a un clásico entre los clásicos, Doctor Zhivago (1965), basada en la obra literaria de Boris Pasternak, donde David Lean, apoyado por una excelente banda sonora, fotografía edición y actuaciones memorables de Omar Sharif, Julie Christie, Alec Guinness, Rod Steiger y Geraldine Chaplin nos dejaron una obra para la historia. No en balde ganó cinco Oscar y su música, en particular el Tema de Lara no se despega de nuestros oídos.


Y no las dejo fuera, pero simplemente las incluyo como repetibles a My Left Foot (1989) Mi pie izquierdo, dirigida por Jim Sheridan y con Daniel Day-Lewis con un Oscar (un fuera de serie); The English Patient (1996) El paciente inglés, de Anthony Minghella con un piquete ganador: Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas, Juliette Binoche, Willem Dafoe,  Naveen Andrews y Colin Firth; The Loneliness of the Long Distance Runner (1962) El Corredor de Larga Distancia de  Tony Richardson; The Remains of the Day (1993) Lo que queda del día, una obra de  James Ivory donde se consagran Anthony Hopkins y Emma Thompson y que tuvo numerosas nominaciones a Oscar y otros premios y Gandhi (1982) dirigida por Richard Attenborough sobre la vida de Mahatma Gandhi con memorable actuación de Ben Kingsley y  John Gielgud y que ganara ocho premios Oscar.  

Y qué decir de las series de TV Papá, querido papá (1968), Un hombre en casa (1973) y esa maravilla que es George and Mildred (1976), muestras del fino humor inglés, que comenzó con Charles Chaplin y continuó con Benny Hill,    Mister Bean y Peter Sellers hasta llegar a Sacha Baron Cohen, pasando por el quinteto Monty Python..  Varias generaciones les debemos una infancia y adolescencia llena de risas.

Y seguro que me quedo muy corto en esta relación, porque el cine inglés es tan excelente como el americano y seguramente podemos hacer una comparación similar en la música, en particular con el rock, donde igualmente es difícil deslindarse.


Tarantino.

Esto es punto y aparte.  Las películas de Tarantino son eso, películas de Tarantino, diferentes, con un lenguaje complejo donde historias distintas se unen al final de la trama y nunca sabemos en qué momento estamos en el desarrollo de la trama, pero que al final entendemos perfectamente.  Una de ellas, probablemente la mejor de tantas que ha logrado, es sin duda Pulp Fiction, escrita y dirigida por Quentin y que nos muestra varios hechos criminales al estilo de las novelas de crimen populares en el pasado siglo y que reforzadas por una banda sonora que a todos nos gusta porque no ha pasado en el tiempo, acaba por abrumarnos con las actuaciones de Bruce Willis, Samuel L. Jackson, Uma Thurman, y John Travolta.  Sin duda un clásico entre los clásicos.

Por si esta obra maestra fuera poco, ahí están Inglourious Basterds (2009) Bastardos sin gloria, seguro que se clasifica entre las mejores cintas de guerra, Natural Born Killers (1994) Asesinos natos, que glorifica los asesinatos en masa, tema que escribió, From Dusk Till Dawn (1996) Del crepúsculo al amanecer, una extraña historia de vampiros, Kill Bill en sus dos partes (2003-2004), Reservoir Dogs (1992) Perros callejeros, entre mis preferidas.  Ninguna de ellas ha sido vista una sola vez, hay que repetirlas.


Tres de Westerns o cine de oeste

Este era el plato fuerte de nuestra juventud, pero la mayoría se resumía en lo mismo, el malo que era el rico, queriendo aplastar a pobres granjeros, un pueblo donde todo se resolvía en la cantina y a tiros, la prostituta de la cantina era una mujer muy buena que la tenían esclavizada y al final los buenos, en particular “el muchacho” mata a tiro a todos los malos.  Y si aparecía algún indio era para robarse a las mujeres y arrancarle las cabelleras a los pobres rubios, por lo que había que matarlos a todos.


Gunfight at the O.K. Corral (1957) 

Yo creí que cuando disfruté de Gunfight at the O.K. Corral, una joya de John Sturges con dos héroes del momento, Burt Lancaster y Kirk Douglas ya lo había visto todo en materia de cine del oeste.  ¿Qué otra cosa mejor que una balacera o duelo entre los mejores pistoleros, Lancaster impersonando al legendario Wyatt Earp y Kirk Douglas a Doc Holliday?


Unforgiven (1992)

Pero Unforgiven, de Clint Eastwood, que comenzó su carrera con películas del tema western, fue capaz de mostrarnos la verdadera cara fea del cine de vaqueros y la violencia que los rodea, ayudado por Gene Hackman y Morgan Freeman, dos maestros, nos da otra visión.  No glorifica a los que veíamos como héroes que mataban a los indios o a los malos en las películas que vimos cuando niños, sino que nos da una experiencia realista y cruel de lo que significa matar y que te maten.  Unforgiven nos trastoca en la mente al concepto romántico en cierto sentido que teníamos de lo que fue el legendario oeste.  No fue la valentía de conquistar nuevos territorios y desarrollarlos, sino una violencia sin fin llena de crueldad.


The Ballad of Cable Hogue (1970)

Si quieren ver una película que sin hacer mucho ruido lo tiene todo, vean The Ballad of Cable Hogue, llamada La Balada del Desierto en Cuba y que data de 1970.  Un vagabundo, interpretado por Jason Robards, es asaltado y lo dejan sin arma y sin caballo en medio del desierto.  Esto nos muestra que en el viejo oeste había violencia, asaltantes, curas tramposos, estafadores, vendedores de falsos remedios y gente emprendedora.  Un filme que no se detiene un momento y que nos atrae, en particular David Warner en un personaje sin desperdicio.  Y además fue dirigida por Sam Peckinpah, uno de los que no falla.


Cine de Presidio

No voy a repetir su máxima expresión, The Shawshank Redemption, pero hay otras de mucho peso, dignas de repetir.


The Getaway (1972)

Y si hablé de Sam Peckinpah, debo ubicar en esta lista a otra de las suyas: The Getaway, de 1972, con uno de los imprescindibles:  Steve McQueen, el que interpreta a un ladrón al que le dan libertad condicional porque su esposa ha conspirado para que se le otorguen con la condición de que robe un banco en Texas, acción en la que son traicionados y dan lugar a una larga huida y persecución hasta que logran llegar a México.  No hay un segundo en que la acción decaiga, por lo que se puede ver mil veces.


Cool Hand Luke (1967)

Y qué decir de Paul Newman, solo voy a escoger una: Cool Hand Luke, de 1967, conocida en Cuba como la Leyenda del Indomable, ese héroe rebelde en una prisión de la Florida, que no solamente es irreductible sino que es capaz de comerse cincuenta huevos duros.  Muestra la violencia hacia los presos y sobre todo de los carceleros, todo en el marco de la guerra de Vietnam, de donde Luke había sido un héroe y ahora en la prisión lo convierten en un mártir.


The Fugitive (1993) El Fugitivo, de Andrew Davis, con un dúo impresionante:  Harrison Ford y Tommy Lee Jones (se llevó un Oscar por esta actuación).  Harrison Ford es de los actores que no fallan, sus películas siempre son de calidad y su actuación de primera, pero esta historia de asesinato, acusación a un inocente y una persecusión interminable, la ubican entre las películas que pueden verse una vez y otra sin cansarse.  Su director nos brindó también obras parecidas como Under Siege (1992), también con Tommy Lee Jones y el robot humano Steven Seagal, que al menos aquí nos brinda algunas buenas escenas de artes marciales y también la interesante Holes (2003), donde otro inocente es convicto y obligado a cavar huecos por una misteriosa razón.


El cine musical

Mi hijo ama la ópera pero detesta el cine musical y las obras de Hollywood, y yo en cambio las disfruto ambas, pero prefiero la frescura de una buena película musical, con las que tengo mucha afinidad.  Disfruté las películas de Fred Astaire, el bailarín más famoso y elegante del cine norteamericano y del cual otro grande Gene Kelly, diría que la historia del baile en el cine comienza con Astaire; las de Ginger Rogers, muchas veces pareja de baile de Fred; las de Gene Kelly, inolvidable en Un Americano en París y en el ícono Singin' in the Rain; las de Cyd Charisse, que bailó tanto con Fred como con Kelly; Shirley McLaine, Mitzi Gaynor y Gwen Verdon, sin duda alguna, pero hay dos obras musicales que son filmes que se pueden repetir una y otra vez y siempre te van a agradar. Pero las mías pueden ser contradictorias, pero las repito, y las repito y no me canso de verlas.


South Pacific

En Cuba había un solo cine capaz de proyectar filmes en 70 milímetros y ese era el cine Riviera, donde hoy está la Cinemateca de Cuba.  Y en ese formato se proyectó una obra de Broadway llevada al cine, South Pacific, con Rossano Brazzi y su cara de viejo castigador y la inmensa Mitzi Gaynor, Juanita Hall, que sin duda se roba el espectáculo y un elenco de primera en comedias musicales incluyendo al diablo Ray Walston.  Las canciones de Rodgers y Hammerstein, más de seis décadas después, siguen vigentes, un filme para disfrutar una y otra vez, eternamente. 


Damn Yankees

El primer libro que me leí en inglés fue “The Day the Yankees Lost the Pennant”, de Douglass Wallop y abordaba un tema que me apasiona, el béisbol, a través de una parodia del Fausto de Goethe, donde un anciano fanático de los Senadores de Washington, el club sotanero, le vende el alma al diablo para que lo convierta en un gran atleta y ayude a ganarle el campeonato y derrotar a los Yankees de New York. 


La obra se convirtió en un éxito musical de Broadway y fue llevado al cine con un insípido actor juvenil, Tab Hunter, pero con dos gigantes Ray Walston como el simpático diablo y Gwen Verdon (inmensa) en el papel de la diablesa que nos da lecciones de baile y acompañada de buenas coreografías.


Picnic 

No es una película musical en sí, sino un melodrama, bastante soso por cierto, pero su música ocupa un lugar muy especial para mí.  La dirigió Joshua Logan, que también haría una comedia sobre la marina norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, su fantástica obra musical South Pacific.  Pero como Moonglow y Picnic son una de mis piezas favoritas, le agradezco a Logan este melodrama musicalizado que con las actuaciones de Rosalind Russell y Arthur O'Connel y la música ya era digna de verla otras veces. Una película insulsa pero que la música la lleva hasta un buen sitial.  Y para mi William Holden y Kim Novak no están tan mal como se dice.


Shirley MacLaine

Si menciono al cine musical hay que hablar de Shirley MacLaine y al menos de dos de sus películas: Sweet Charity (1969), dirigida por Bob Fosse que sabe lo que es hacer cine musical (Cabaret, All That Jazz), y Can-Can (1960) de Walter Lang, el que había hecho Week-End in Havana (1941) donde se deschava mostrando a Carmen Miranda, una carioca, como una típica cubana, en un ambiente más brasileño que cubano como puede llamarse Un Fin de Semana en La Habana, un bodrio típico de 20th Century Fox.  También Shirley se destaca en The Apartment (1960) de Billy Wilder donde hace pareja con Jack Lemmon al igual que en Irma la Douce (1963) Irma la Dulce.  Aunque todas sus películas no son musicales, cuando baila, baila de verdad.  Y de Billy Wilder hay que mencionar dos filmes históricos: Some Like It Hot, 1959, Algunos prefieren quemarse con su icónica frase final ...(nadie es perfecto..., y The Seven Year Itch, 1955, La comezón del séptimo año, dos buenas comedias con Marilyn Monroe, esa tonta adorable.

Y no puede faltar en esta sección la magnífica comedia de Woody Allen Sweet and Lowdown (1999), con Sean Penn y Uma Thurman con la historia de un guitarrista imaginario obsesionado con Django Reinhart, y por supuesto donde podemos escuchar su hermosa música.  Penn fue nominado al Oscar; como lo fue la de Samantha Morton, en el papel de la dulce mudita que estuvo a punto de cambiar la vida del guitarrista y está entre las mejores películas de Woody Allen.


Y se me quedan fuera magníficas obras como The King and I (195) El Rey y Yo con Yul Brynner y Deborah Kerr en su plenitud; West Side Story (1961) y sus diez premios Oscar; dos grandes  actores que se destacan como cantantes, Nicole Kidman y Ewan McGregor en Moulin Rouge (2001) Molino Rojo; Cabaret (1972) con Liza Minelli; 1964 nos trajo bajo la dirección de Jacques Demi, la fenomenal obra de Michel Legrand, Los Paraguas de Cherburgo; Gene Kelly con dos de sus mejores filmes An American in Paris (1951) y Singing in the Rain (1952), dos clásicos; Cabaret (1972) con Liza Minelli; la mano mágica de Bob Fosse en All that Jazz (1979), Damn Yankees (1958) y Sweet Charity (1969) y una doble sorpresa de Meryl Streep, Colin Firth y Pierce Brosnan: Mamma Mía (2008) y su secuela para mi mejor que la original, Mamma Mia 2 de 2018.


Cine soviético

No hay duda de que a pesar de su fundamento patriotero e ideológico predominante, ha habido muy buenos filmes, algunos dignos de destacar e incluir en este grupo.


Ballad of a Soldier (1959) La Balada del Soldado.

Grigoriy Chukhray nos trajo uno de los mejores filmes de esa cinematografía con la historia de un soldado que gana una medalla por su valor y pide visitar a su madre y las vicisitudes de la travesía en plena guerra y repite con dos obras importantes: Clear Skies (1961) Cielo Despejado, la historia de las injusticias del régimen de Stalin y su reparación tras su muerte, así como su logro convertido en un clásico: The Forty-First (1956) El 41, un drama romántico en medio de la guerra civil rusa.


Come and See (1985) Ven y Mira

Las experiencias de un niño en medio de la guerra que se une al movimiento de resistencia a los nazis tras encontrarse un fusil.  Uno de los filmes más despiadados y representativos de la maldad humana.


Ivan's Childhood (1962) La infancia de Iván

Andrei Tarkovsky nos brindó esta desgarradora historia de las andanzas de un niño huérfano durante la Segunda Guerra Mundial, espiando para las fuerzas soviéticas.  Tarkovsky, aparte de este profundo filme, nos dejaría dos joyas de la ciencia ficción, la obra maestra Solaris (1972) y Stalker (1979).


Liberation (1971) Liberación, cinco partes

La otra obra que debo mencionar por importante, histórica y entretenida y con magnífica realización cinematográfica es Liberación, filmada en cinco partes por Yuriy Ozerov, especialista en filmes bélicos.  Una obra rotunda sobre el tema, sin dejar afuera a una nunca bien valorada: At War as at War (1969) A la guerra como en la guerra, un filme de guerra con una profundidad tremenda que muestra que ser un líder militar es mucho más que usar voces de mando.


Punto y aparte es una obra que se disfruta cada vez que la vemos, porque siempre nos sorprende algo nuevo en ella, me refiero a Diecisiete instantes de una primavera (1973), probablemente situada en la cima de la calidad del cine soviético, cuyos doce capítulos nos dejan con el deseo de seguirla disfrutando y que constituyó una fiel y excelente puesta cinematográfica de la obra de Yulian Semyonov y cuyas actuaciones de Vyacheslav Tikhonov como Stirlitz, Leonid Bronevoy como Müller y otros no pueden olvidarse.

Y a lo mejor muchos recuerdan estas cintas, un soplo de aire fresco dentro de la cinematografía soviética, tan agradable como es Moscow Does Not Believe in Tears (1980) Moscú no cree en lágrimas, una simpática película que trata sobre tres amigas y que abarca desde su juventud hasta la edad madura, y la otra a la que me refiero es Office Romance (1977) Romance de Oficina, una agradable comedia donde un tímido especialista se enamora de su estricta jefa en una oficina burocrática moscovita.  Dos buenas obras para disfrutar, saborear y sacarles lascas.



Pero para mi el filme más impactante ha sido uno que no logro encontrar su título exactamente, pero que en Cuba se exhibió en los cines como” Por los caminos de la guerra”, donde Roman Karmen, un reconocido cineasta soviético, selecciona imágenes de 236 camarógrafos soviéticos corresponsales de guerra durante toda la contienda, cuarenta de los cuales perecieron en ella y donde podemos ver el desarrollo de todo el conflicto en el frente oriental, destacando la defensa de Odessa, Leningrado, Stalingrado, Moscú y Sebastopol, concluyendo con la ofensiva soviética y la toma de Berlín.  Las escenas más crudas son las que aparecen en esta maravilla documental.



Historia del cine y 24 por segundo

Muchos de estos filmes son anteriores a la revolución cubana, otras, la mayoría fueron vistas en Cuba sobre todo en televisión, en programas como Historia del cine o reseñadas en 24 por segundo, los pocos espacios que no hacían genuflexiones al sistema, como otros espacios estelares concebidos para guataquear el cine soviético, que sin duda tiene sus logros, pero en este caso se empleaba para lavar cerebros y no para criticar obras artísticas, como fue Tanda del Domingo, que le desgraciada los domingos a la gente, o mejor, nos inspiraba una siesta reparadora en casi todos los fines de semana.

Como ven escribir sobre este tema no es una tarea nada fácil, sin duda hay muchos otros filmes excelentes para disfrutar, reir o pensar, y es que esa inmensa fábricas de sueños que es la cinematografía, (recuerden que no existiría si no fuera por la literatura, la madre de toda la creación) siempre fue el máxima disfrute de generaciones de cubanos, que era quien más fácilmente, salvo los lectores, que nos llevaban a un mundo de fantasía, a lugares y situaciones desconocidas con la complicidad de la sala oscura del cinematógrafo o la sala de la casa cuando las veíamos por la televisión, mientras comíamos, rositas de maíz, chicharrones de puerco o de macarrones o lo que hubiera disponible o fumábamos y disfrutábamos un espectáculo accesible para todos y que en esos momentos no lo pensamos así, pero han quedado guardados dentro de nuestros recuerdos más agradables.



Y para finalizar, les recomiendo una película para olvidarse de las penas del mundo, Young Frankenstein (1974) El joven Frankenstein, una comedia que de menos de tres millones de costo, logró recaudar casi noventa, y no por azar, sino porque ha sido la más deliciosa comedia de terror de todos los tiempos.  A ello contribuyeron no solo su director Mel Brooks, sino las actuaciones sin desperdicio de Gene Wilder (coautor con Brooks del guión y siempre sorprendente), de Teri Garr, Cloris Leachman y Peter Boyle como el monstruo y Madeline Kahn, pero sobre todo de Marty Feldman con su personaje del jorobado Igor, sus ojos botados y del que no olvido la escena donde confiesa que había tomado el cerebro de un tal Ab... someone, Abnormal, en lugar del de un científico. 

Siempre me voy a quedar corto, es como si pasáramos revista a los libros que hemos leído y que nos han impactado de forma tal que volvemos a leerlos con el mismo interés que la primera vez.  Y repito lo que no me canso de decir, a pesar del encanto del cine, este tiene un problema, nos deja poco para la imaginación y con un libro, tienes todo lo que quieras por delante, la historia la recreas tu mismo, como la imaginas.  A lo mejor no tienes tanto poder creativo como el que a partir de la obra literaria recreó la película, pero personalmente, prefiero diseñar ese mundo, viajar con mi mente a ese escenario y vivir ese sentimiento con la intensidad propia de nuestro pensamiento personal.   Pero no por eso deseches la experiencia de vivir las dos opciones, tanto la obra literaria como la película.  Seguro que cada una va a tener sus fallos y sus aciertos, según nuestro punto de vista y en eso radica la excelencia.









miércoles, 17 de febrero de 2021

Las películas de clase B y el cine fantástico

 


Las películas de clase B y el cine fantástico 

“Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban”

Pablo Picasso.

Los que éramos niños o jóvenes en los años de la posguerra, no nos explicamos cómo el cine ha ido cambiando, no por los soportes tecnológicos y la digitalización de la información, sino por algo muy simple: por qué los cines dejaron de proyectar dos filmes y ahora solo exhiben una.  En tiempos de mucha mayor producción cinematográfica, esto no tiene para nosotros mucho sentido.

En los años cuarenta y cincuenta, no se concebía ir al cine y que se proyectara una sola película.  El cine era el entretenimiento por excelencia y además era barato y una función se componía por muchos anuncios de comercios o productos (de la comunidad si se trataba de un cine de barrio o de mayor alcance en los circuitos de estreno), noticieros de actualidad, avances de las películas que serían exhibidas próximamente (ahora lo conocemos como trailers, que para nosotros era entonces el remolque de las rastras), la película principal con actores y directores reconocidos y que era el gancho para ir a ver el espectáculo y lo que se llamaba película de “relleno”, que después supimos que su nombre comercial era el de filmes de clase B.

Cuando por primera vez, muchos años después porque entonces no le ponía atención a ese calificativo que le daban los críticos de cine, analicé el caso, me di cuenta que muchas de las cintas llamadas de clase B, debían ser ubicadas como de clase A y a su vez, algunas de las películas de clase A o de estreno debían ser bajadas de categoría y clasificadas como B.


Pero la historia del cine serie B es muy interesante y se remonta a la edad de oro de Hollywood, cuando con ella se identificaba a una película con bajo presupuesto y a la que las distribuidoras (léase Metro Goldwyn Mayer, Columbia, Warner Bros., Universal, Paramount, 20th Century Fox, United Artists y otras) no le daban publicidad porque eran para formar parte de la acostumbrada doble exhibición, por lo que ese término conllevaba consigo una percepción negativa hacia ese tipo de películas, lo que era compartido por los críticos que regularmente no lo valoraban.

Y hablando del tema vuelvo al dicho picante de cuando joven que decía: “Si tu me la Movie Toons y a mi se me Paramount, yo te la Metro Goldwyn Mayer por la Columbia Pictures:, un poco indecente pero muy ingenioso sin duda.


Volviendo al asunto, el cine de clase B toma fuerza a partir de la Gran Depresión de 1929, que sorprendió a la industria cinematográfica en un momento de desarrollo y especialización capaz de enfrentar el desastre económico, al estar organizados para cualquier desafío el sistema de estudios, el sistema de estrellas o star system y la clara división del cine en géneros cinematográficos.  A su vez con el advenimiento del cine sonoro las grandes empresas ya mencionadas, lograron un control casi absoluto de la producción y distribución cinematográfica, de manera que eran capaces de lograr bajos costos y maximizar los beneficios.

Pero la crisis, que provocó una fuerte disminución a las salas de cine, hizo necesario reformular el sistema integralmente.  Fue en ese momento en que como atractivo adicional, se comenzó a exhibir en cada función otra película adicional al estreno, o simplemente dar funciones más baratas con películas de menor presupuesto.

Ello complicó aún más la situación de las salas independientes, las que fueron siendo controladas por las grandes compañías y al final quedó que todos los cines proyectaban dos películas por el precio de una, y cuya función quedaba conformada por una película de bajo presupuesto o clase B y una segunda, llamada de clase A, que era la principal atracción y la que era objeto de publicidad..  Hacia 1935 la mayoría de los cines en Estados Unidos y en Cuba funcionaban bajo este esquema.

De ahí que se hacía necesario contar con un suministro importante de películas clase B, bajo la dirección de productores conocedores de cómo hacer cine a partir de un bajo presupuesto, fueron creadas unidades especializadas.

Y como parte de ese cine de bajo presupuesto, se desarrolló una prolífica producción de filmes de un género que puede denominarse fantástico o de ciencia ficción, que nos dejó, tanto en clase A como en serie B, clásicos tan impactantes, que han sido objeto de los llamados “remake”, ahora con un uso más amplio de la tecnología.

Eso no quiere decir que no se haya tratado en la clase B el cine de guerra, cine negro y comedias y musicales, pero como este género fantástico tuvo su mayor desarrollo en la década de 1950, a tono con el ambiente de terror provocado por la guerra fría, la guerra atómica, los UFO u OVNI con sus marcianos, fue la era donde se introdujeron novedosos efectos especiales sobre los cuales se tejió una nebulosa para darle más interés y atractivo a la realización cinematográfica.


Por tanto vamos a repasar algunos de esos filmes, que los que no los vieron porque no habían nacido, y son amantes del cine, sin duda alguna los conocen porque fueron el reflejo de toda una época donde imperaba el star system (algo que de alguna forma se mantiene) y se relegaba a un segundo puesto un poco la cinematografía, la fotografía y los efectos especiales.  El star system era un método para promover y explotar a los actores en las películas, que incluía crear nombres para esas figuras y que ponía mayor énfasis en su imagen que en la actuación.  En los años sesenta tomó auge un estilo actoral más natural, basado en el Método Stanislavski, y que llevó a su desaparición, pero el fenómeno del estrellato permanece como algo esencial en el Hollywood actual porque es una forma de atraer espectadores, creando  audiencias que regularmente van a ver las películas de sus actores y actrices favoritas.

Algunas, o muchas de estas películas las he vuelto a ver y por supuesto le encuentro defectos si las comparo con las actuales posibilidades digitales y ópticas, pero sin duda son joyas del cine con una realización muy digna de acuerdo con las posibilidades de la época.

                                                   Roger Corman


Veamos algunas que vas a reconocer.   Pero antes vamos a hablar de un pionero, Roger Corman, al que el cine de hoy le debe mucho.


Grandes directores que empezaron en el cine B de la mano de Roger Corman

Roger Corman fue un productor, actor y director de cine estadounidense que se destacó por ser uno de los que ejecutó con mayor éxito una gran cantidad de películas de bajo presupuesto, y no solo eso, sino que bajo su dirección comenzaron sus carreras figuras que después serían grandes directores de cine como veremos a continuación y también descubrió a actores como Jack Nicholson, Peter Fonda, Dennis Hopper y Robert de Niro, casi nada.


Corman era un amante de las obras de Edgar Allan Poe, por lo que pudo realizar cintas como El cuervo (1963) y La máscara de la muerte roja (1964), así como  La caída de la casa Usher (1960), El péndulo de la muerte (1961) y en ellas destacó un ícono del cine de horror como lo fue Vincent Price y en algunas de ellas también trabajaron Jack Nicholson y Boris Karloff.   Pero su carrera concluyó con más de trescientas películas, de las que dirigió cincuenta.

Para el que le guste el tema del cine y sus curiosidades, su autobiografía, titulada “Como hice cien películas en Hollywood y nunca perdí un centavo”, es un verdadero gusto leerla.

Pero veamos algunas de las grandes figuras del cine que comenzaron de la mano de Roger Corman, al que tanto se le debe y poco se le ha reconocido.



Francis Ford Coppola

Son muchas las buenas películas de Coppola, pero solo una The Godfather (El Padrino, 1972), probablemente la mejor película de la historia del cine, A la que sumamos Apocalypse Now, nos dice quien es.  Pues Francis comenzó haciendo películas de clase B apadrinado por Corman.   The Bellboy and the Playgirls y Tonight for Sure fueron dos películas eróticas clase B y después fue contratado para reeditar y doblar una película rusa fantástica titulada Batalla más allá del sol (1962, y Corman admiró el detalle y precisión del trabajo de Coppola por lo que le asignó Tower of London (La Torre de Londres, 1962) y después al sobrarle dinero de un presupuesto, le permitió filmar una película algo parecida a Psicosis de Hitchcock, para lo cual Coppola escribió el guión y en poco más de una semana filmó una película que ahora se considera de culto: Dementia 13 (Demencia 13, 1963).  

Sin duda Corman tenía un sexto sentido.


Martin Scorsese

Goodfellas (1990), Taxi Driver (1976), Cape Fear (1991), The Wolf of Wall Street (2013), Boardwalk Empire (2013), son solo algunas de las cartas de presentación de uno de los mejores directores y productores de Hollywood, al que también Corman guió en sus inicios.

En 1967 se le asignó Who 's That Knocking at My Door? (¿Quién toca a mi puerta?), donde Harvey Keitel también debutó y en 1972 Boxcar Bertha (El Tren de Bertha), una buena película de acción con un presupuesto bien bajo, lo que le permitió saber que se podían  hacer películas entretenidas en corto tiempo y sin mucho dinero, pero su amigo John Cassavetes le dijo a Martin que después de ver Boxcar Bertha, nunca volviera a realizar otra película de mierda, (a mi no me lo pareció) así que en 1973 realizó Mean Streets (Calles Salvajes) con su actor preferido Robert de Niro, y que sería el primer gran éxito de un Martin Scorsese en ascenso y que nos ha dado tantos buenos filmes.


Ron Howard


Buenos filmes como How the Grinch Stole Christmas, (El Grinch, 2000),  Apollo 13 (1995),  A Beautiful Mind (Una Mente Brillante, 2001) o The Da Vinci Code (El Código Da Vinci, 2006), fueron obra de Ron Howard, que llegaría al cine de la mano de Corman con un extraño acuerdo, si Howard actuaba en su película (Eat My Dust!, 1976), le financiaría una película de bajo presupuesto (600 mil dólares), con lo que realizó Grand Theft Auto, en la que también actuaría y que traería una saga de varios filmes del mismo corte.


James Cameron

Titanic (1997) y Avatar (2009), están entre las películas más taquilleras de todos los tiempos a nivel mundial, y su director, James Cameron comenzó en el séptimo arte de la mano de Corman con el que trabajó en dos filmes considerados de culto: Battle Beyond the Stars (1980), donde dirigió los efectos especiales, y Galaxy of Terror (1981).  como escritor se desarrolló en Terminator Salvation, la magnífica serie Terminator: The Sarah Connor Chronicles, Titanic, Avatar, True Lies y Rambo First Blood, así como el ícono de la ciencia ficción: Aliens.  Y como director aparte de las ya mencionadas, True Lies, Terminator 2: Judgment Day, The Terminator y Aliens.  No hace falta más elementos para considerarlo de los mejores realizadores del cine actual.

Sam Raimi

Esa magnífica película titulada A Simple Plan de 1975 así como Oz the Great and Powerful (Oz: el Poderoso, 2013), Drag Me to Hell (Arrástrame al Infierno, 2009) y la saga de Spiderman (2002-2007), nos muestran a un triunfador, Sam Raimi, quien no siempre dirigió películas con tan buena realización, sino que comenzó con filmes de clase B como The Evil Dead (Posesión Infernal) de 1981, donde no sólo el resultado final refleja las precarias condiciones en las que se hacían esos filmes, sino que también la historia que hay detrás de ella es toda una odisea que merece ser contada. 


Jonathan Demme

Si no hubiera hecho otro filme, ya con uno solo tenía para ubicarse dentro de los grandes realizadores, Demme, ganó un Oscar en 1991 por The Silence of the Lambs (El Silencio de los Corderos), pero además nos ha brindado Philadelphia (1993), The Manchurian Candidate (2004) y desde 1971 hasta 1976, Demme trabajó con Corman como escritor en  Angels Hard as They Come (1971) y The Hot Box (La Cámara de Tortura, 1972), pasando a dirigir Caged Heat (La Carcel Caliente, 1974), Crazy Mama (1975), y Fighting Mad (Luchando por mis Derechos, 1976).


Ivan Reitman

Ghostbusters (Los Cazafantasmas, 1984), Kindergarten Cop (Un Detective en el Kinder, 1990), Evolution (Evolución, 2001) y My Super Ex-Girlfriend (Mi Super Ex Novia, 2006) son obras exitosas de Reitman, Sus primeras obras fueron en cine clase B con Foxy Lady (1971), la comedia de terror Cannibal Girls (Mujeres Caníbales de 1973 y la que lo consagraría para pasar a estadíos superiores, Meatballs, de 1979, que con Bill Murray, de un presupuesto de 1.6 millones, recaudó 43 millones de dólares.


Peter Jackson

Una absurda comedia de extraterrestres, Bad Taste (Mal Gusto, 1987), se convirtió en una película de culto, seguida por otras tan aberrantes como  Braindead (Muertos de Miedo/Tu Madre se ha Comido a mi Perro), lo sangriento al extremo y otro clásico de la serie B Meet the Feebles (El Delirante mundo de los Feebles, 1989), una parodia a los Muppets fueron los comienzos de Peter Jackson, quien con Heavenly Creatures (Criaturas Celestiales, 1994) le daría acceso a dirigir la trilogía The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos, 2001-2003) y el remake de King Kong (2005), convirtiéndolo en un triunfador de Hollywood.

 Estos son solo algunos ejemplos de la influencia de Roger Corman, bautizado como el Papa del cinema Pop, un iniciador del mundo del cine independiente y el más hábil artesano estirando los presupuestos para hacer películas con financiamientos que hoy no cubrirían ni los costos de alimentación de los estudios contemporáneos.  Como ninguno tuvo un ojo especial para descubrir los talentos y fue el mentor de decenas de ellos.  A partir de sus numerosos éxitos comerciales puede convertirse en distribuidor independiente con su compañía New World Pictures, dando a conocer filmes de Ingmar Bergman, François Truffaut, Federico Fellini, Akira Kurosawa y otros grandes realizadores.  Le fue concedido un Premio Oscar Honorario por su habilidad sin paralelo para desarrollar nuevos cineastas y darles un espacio que ninguna escuela podía brindarles.

Probablemente haya sido el único que mientras buscaba una locación, filmaba escenas de la producción de otros al mismo tiempo en la misma locación.  Se dice que era capaz de negociar la producción de un filme hasta desde una cabina telefónica.  Sin duda un gran impulsor del cine serie B o de presupuestos escasos, lo que no necesariamente se puede identificar con mala calidad porque ha habido grandes superproducciones que son un bodrio.


Algunas producciones B que recuerdo pero no como películas de segunda categoría.


The Fast and the Furious (1954) o El diablo al volante

Un buen drama con muy buena acogida, producida por Roger Corman y dirigida por el actor John Ireland y con el protagonismo de la enigmática Dorothy Malone, una de las actrices que más nos impactó, sobre todo por sus ojos y sus actuaciones en películas del oeste o míticas u otras como Written on the Wind de 1956, junto con un elenco fuera de serie: Rock Hudson, Lauren Bacall y Robert Stack y con un éxito musical de los mejores de los Four Aces y por la que Dorothy ganó un Oscar.  Otras actuaciones memorables fueron en Basic Instinct de 1992 y la serie televisiva Peyton Place (La caldera del diablo), totalizando más de cien películas y varias series de TV, pero para mi era la estrella incomparable, en muchos casos la únicas mujer, de decenas de filmes del oeste, todos de serie B.

The Fast and the Furious fue en mi criterio de las mejores películas de cine B, (solo costó 66 mil dólares y recaudó 250 mil) y narra cuando un hombre acusado de asesinato se escapa de la cárcel para tratar de limpiar su imagen pero en su persecusión se ve obligado a secuestrar a una hermosa mujer y llevarla consigo en un viaje para alcanzar la frontera con México en un carro deportivo antes que la policía lo atrape. Una de las pioneras en lo que sería un cine atractivo de persecuciones en carro y road movies.


The Wayward Bus o El Ómnibus Perdido de 1957 

Es una de las películas que más recuerdo, a pesar de haberla visto hace sesenta años y está basada en una novela de John Steinbeck, narra el viaje accidentado de un autobús por California, donde tres personajes tienen que afrontar la realidad y la necesidad de cambiar de vida.  Filmada en Cinemascope en blanco y negro, era el relleno de una película muy publicitada que no recuerdo pero que era un verdadero ladrillo y estoy seguro que todos disfrutamos más con esta película que con la principal.  Uno esperaba probablemente un dramón con Jayne Mansfield y Joan Collins y nos encontramos con un filme fascinante donde las sorpresas abundaban.   Algunos críticos hicieron la excepción y hablaron de esta clase B como algo diferente, una especie de soap opera o novelita rosa con mucho de thriller.  Con un presupuesto de 1,4 millones, sólo logró recaudar 1,75 millones de dólares, pero resultó ser una película infravalorada por varias razones,  aunque Jayne Mansfield y Joan Collins, estuvieron muy por encima en sus actuaciones, Marlon Brando rechazó el papel asignado a Rick Jason y la dirección de Victor Vicas, fue inmaculada.  Una verdadera joya que vale la pena ver más de una vez.


The Day the Earth Stood Still (1951). El día que paralizaron la Tierra.

Calificada como una de las mejores películas de ese año y considerada entre las mejores de ciencia ficción de todos los tiempos, fue problemática porque se estrenó en una época de plenitud de la Guerra Fría y su mensaje se basaba en el peligro de una guerra atómica y la peligros de la acumulación de armas atómicas, y en particular en Estados Unidos chocó con el oscuro auge del Macartismo y la persecución y calificación de comunista a cualquier movimiento pacifista, lo que hizo que las autoridades militares no dieran ningún tipo de ayuda a la realización del filme.

En plena era de los platillos voladores, la nave que venía de otro planeta no podía ser de otro tipo.  Y ella aterriza en Washington y tiene dos ocupantes: un robot y un extraterrestre, el cual viene a la Tierra con la misión de transmitir a los jefes de estado la necesidad de la paz y por supuesto no hubo consenso, como no lo hay hoy en día y el visitante decide paralizar todos los equipos que usen electricidad para que los científicos escuchen su propuesta.  Su presupuesto fue de 1.2 millones y recaudó 3,7 millones.

En 2009 Scott Derrickson hizo un remake con Keanu Reeves, que se queda muy por debajo de la original.  Hay más uso de la tecnología, pero eso no es suficiente.  A pesar de ello, con un abultado presupuesto de 80 millones, logró recaudar 233 millones, lo que nos muestra que entre el Star System y los efectos espectaculares, o balaceras o explosiones, y no en el argumento o la actuación está la preferencia del cine actual.   


Creature from the Black Lagoon (1954) El Monstruo de la Laguna Negra

Fue filmada en tres dimensiones (3D) y originalmente proyectada por el método de luz polarizada, para lo los espectadores usaban espejuelos plásticos con un visor verde en un ojo y rojo en el otro . La versión que se proyectó en Cuba, con el título “El monstruo de la Laguna Negra”, no fue en 3D. 

Esta película, más que de terror que de ciencia ficción, tiene basamentos científicos muy limitados pero abunda en la fantasía y fue muy popular en la década de los cincuenta.    Su costo estuvo por debajo del medio millón de dólares y recaudó más de tres en su primer año.

El filme mezcla elementos místicos, como versículos del Génesis de la Biblia con una con una explicación darwiniana de la evolución del planeta y del surgimiento de las especies.  El argumento se ubica en la selva amazónica (aunque fue filmado en dos locaciones de Florida, en particular en los Everglades) y narra el encuentro con un animal no clasificado.

Para aclarar un fósil encontrado una expedición va hacia el Amazonas y allí sufren los ataques del monstruo que mata a varios, en su mayoría los marineros y ayudantes latinos, a los americanos no les pasa nada, y luego el monstruo muestra preferencia sexual hacia la heroina.  El monstruo, mezcla de anfibio, reptil y mamífero acuático es baleado pero no muere.  Por supuesto que aparecen secuelas: Revenge of the Creature (1955) y The Creature Walks Among Us (1956) que no tuvieron el éxito de taquilla de la primera, a lo que le siguen una una docena de películas, cada vez peores.  En este caso, las segundas partes no fueron nada buenas.


It Came from Outer Space (1953)

Partiendo de una historia de Ray Bradbury, una nave espacial de otro mundo, se estrella en el desierto de Arizona y un astrólogo y un maestro de escuela sospechan de una influencia alienígena cuando los habitantes locales comienzan a actuar de forma extraña, como si fueran otras personas y no los que conocían.   Esta es una de las primeras películas donde se muestran los créditos al final en lugar de al inicio.

Es probablemente una de las mejores películas de ciencia ficción de la década de los cincuenta y en ella actúan juntos  el actor y la actriz principales que repetirían en la más aclamada película de Jack Arnold, El monstruo de la Laguna Negra.  Los efectos especiales son muy buenos y su costo fue de 800 mil dólares, recaudando el doble, 1.6 millones al final del año de su estreno.


Tarántula (1955) 

Hay dos curiosidades con este filme: fue el inicio de una serie de películas sobre insectos que crecían descomunalmente a causa de la radioactividad generada por pruebas nucleares, como fueron hormigas gigantes, avispas, etc. 

Los insectos siempre están ocultos y después aparecen y acaban con pueblos y personas.

Y el otro detalle es que fue la primera película en que actuó el que después sería un monstruo del cine: Clint Eastwood en el papel de jefe de un escuadrón militar.

Y algo mas importante, su director Jack Arnold, sorprendería después con otras grandes del cine fantástico: El monstruo de la Laguna Negra un año antes y The Incredible Shrinking Man en 1957, más Revenge of the Creature o el Regreso del Monstruo de la Laguna Negra en 1955 y antes en 1953 había realizado la nada despreciable It Came from Outer Space (Llegaron de otro mundo) y la magistral, para mi la mejor película de todas las de este género y una de las mejores de todos los tiempos, Invasion of the Body Snatchers (1956).


Invasion of the Body Snatchers (1956)

Conocida en Cuba como Los Muertos Vivientes, esta película quizás es la que mayor cantidad de versiones con posterioridad se han realizado y fue considerada en 1956 entre las mejores películas de ese año   Fue elegida para su preservación en el Registro de la Biblioteca del Congreso como una cinta “cultural, histórica o estéticamente significativa”. Está incluidas por la prensa especializada dentro de las cien mejores películas de todos los tiempos, así como entre las diez mejores películas de ciencia ficción de la década de 1950, y entre las veinticinco  mejores películas de terror.

Con un bajísimo presupuesto de 417 mil dólares, se filmó en menos de tres semanas, pero solamente el primer año ingresó tres millones.

Se hizo muy popular su argumento, basado en la aparición de unas semillas procedentes de otro planeta que crecían y en unas vainas reproducían exactamente a los seres humanas, los que actuaban sin sentimiento alguno, como robots, por lo que podían ser identificados.  De esa manera iban sustituyendo a los humanos para adueñarse del planeta.  Su mensaje es algo confuso, fue filmada en plena era del Macartismo y la Guerra Fría, con un gran temor a invasiones extraterrestres y una guerra atómica.

Su final es espeluznante porque un camión lleno de vainas comienza la invasión de otros territorios, pero afortunadamente se vuelca y la amenaza puede detenerse.

Actúa en ella Sam Peckinpah, el gran director de filmes como The Getaway, The Wild Bunch o Straw Dogs, donde hace un pequeño papel como actor en este filme.  Y su director, Don Siegel, después nos traería joyas como Escape from Alcatraz de 1979 y Dirty Harry de 1971.

Dado su éxito, este filme tuvo tres secuelas: Invasion of the Body Snatchers (1978); Body Snatchers (1993) y The Invasion (2007), en mi criterio la mejor y más lograda fue la de 1978 protagonizada por Donald Sutherland que logra transmitir el miedo y la paranoia de la obra.    Pero igual que con El Monstruo de la Laguna Negra, las segundas partes se quedan cortas.

Y una curiosidad que hay que recalcar es que The Day the Earth Stood Still, Alien e Invasion of the Body Snatchers se encuentran dentro de las diez mejores películas de ciencia ficción escogidas por la AFI (American Film Institute).  Y eso que eran de clase B.


The Thing from Another World (1951). 

Muchos recordarán The Thing (La Cosa) de 1982 dirigida por John Carpenter como una magnífica obra, pero sin duda los que conocimos el filme del legendario Howard Hawks The Thing from Another World (1951) conocida como El Enigma de otro Mundo, no tenía mucho que envidiarle, salvo efectos especiales.


En un año lleno de películas banales sobre platillos voladores y extraterrestres (con la excepción de la tremenda El día que paralizaron la Tierra), The Thing from Another World está entre las mejores películas de ese año y de la década.

El descubrimiento de un platillo volador sepultado en el hielo, al ser sacado del mismo su tripulante una especie de vegetal con forma humana que se alimenta de sangre, revive y busca la manera de reproducirse, por lo que al ser un vegetal es casi indestructible porque se regenera.  Y también, a la luz del temor de una guerra nuclear, culparon a los científicos de la radiación que había permitido que esta “cosa” volviera a la vida.

Fue una película muy popular e inclusive superó en ingresos a The Day the Earth Stood Still de ese mismo año 1951.

The Fly (1958), conocida como La mosca de la cabeza blanca.

Fue filmada en colores y CinemaScope bajo la dirección de Kurt Neumann y su argumento narra las peripecias de un científico tratando de inventar un teletransportador de objetos, tuvo éxito con cosas inanimadas, pero no lograba hacerlo con materia viva, por lo que cuando trata con él mismo como objeto del teletransporte, una mosca entra a la cámara con el y sus partículas se mezclan de tal forma que termina con la cabeza y una pata de la mosca y a la inversa la mosca con su cabeza y un brazo.  No es un filme muy terrorífico pero si un tema interesante, por lo que no es nada para desechar el disfrutarla y reconocer el tratamiento de un tema complejo con un presupuesto tan mezquino.

El maquillista que confeccionó la cabeza de la mosca para ser llevada por el actor, siempre la consideró una obra maestra, pero no era él el que la llevaba, sino el actor, el cual tenía que hablar por señas pues pesaba más de veinte libras. El filme costó 700 mil dólares y recaudó poco más del doble.

A mi me gustó más la versión de 1986 The Fly (La mosca) de David Cronenberg, con un Jeff Goldblum en una de sus actuaciones estelares.  Esta versión costó 15 millones y recaudó 40.5 millones, no en balde ganó un Oscar por mejor maquillaje.


The Incredible Shrinking Man (1957) o El Hombre Increíble.

Esta película, otro éxito de Jack Arnold, se basa en un hombre que se va encogiendo aceleradamente.  Tras verse envuelto en una neblina en un yate en alta mar, ve como la ropa le va quedando grande, aparentemente como consecuencia de una exposición a radiaciones y más tarde a insecticidas.   Va reduciendo su tamaño de forma tal que para él los gatos y hasta una araña son un peligro mortal y al final tiene algo de filosófico, sin duda vale la pena verla.

Su presupuesto fue de 750 mil dólares y recaudó 2.6 millones.  Un clase B curioso sin duda alguna..


Earth vs. the Flying Saucers o La Tierra contra los Platillos Voladores 1956

Fred F. Sears, experto en baratijas clase B, sorprendió con esta película que mostraba lo que se consideraba entonces espectaculares efectos especiales, gracias a Ray Harryhausen, algo mucho mejor que la chapucería de otra de sus películas B, The Giant Claw de 1957, con efectos que daban risa.

La trama gira alrededor de la operación Skyhook que envía cohetes para probar vuelos espaciales, pero todos desaparecen.  Se muestra entonces como en discos voladores  semejantes a trastos de cocina provenientes de otros mundos, llegaban a las cercanías de la Tierra.  En la película se dan muchos datos científicos, que a pesar de estar tratados con poco rigor, mostraban la imaginación de los guionistas y la ingenuidad del público, porque todos nos creíamos aquella avalancha de términos relativos a la tecnología del momento.

Algunos logros de la película son los platillos volando sobre las edificaciones icónicas de países mundiales, como el Capitolio de Washington, el Big Ben de Londres, el Kremlin de Moscú o la Torre Eiffel de París.

Al igual que otros que hemos reseñado, se puede ver hasta el final esta película de ciencia ficción de siete décadas atrás, lo que es todo un logro.  A diferencia de otras, los extraterrestres no son ingenuos ni tontos.  Por todo ello  debe considerarse dentro de los clásicos del género que hemos mencionado.

Como casi todas las obras de esos tiempos, está dentro del ambiente de la Guerra Fría y da un aviso sobre la fuerza militar norteamericana para enfrentar cualquier agresión, incluso de extraterrestres.  Los platillos o discos voladores solo son una justificación para el mensaje.

Su presupuesto ha sido calificado de “vergonzoso” y recaudó 1.7 millones de dólares.

Otros filmes clase B destacados fueron El Tiroteo (1966)  con Jack Nicholson que se ubica entre los mejores del cine del oeste; Bird of Paradise o Ave del Paraiso de 1951  una aventura, drama y romance en las islas del sur del pacífico.trazos de documental, ceremonias de apareamiento, bailes, costumbres, y por supuesto, los espectaculares paisajes y playas de Hawai. A Pesar de los momentos National Geographic de Delmer, Ave del paraíso es una bonita y curiosa película en technicolor, sobre las desigualdades y los acercamientos culturales entre distintas civilizaciones.


Los seriales clase B

Y qué decir de los seriales clase B, aquellos que pasaban en las matinés y eran interminables.  Siempre acababa cada capítulo con el "muchacho" o actor principal envuelto en una situación límite y había que esperar hasta la semana siguiente para saber el desenlace y ahí venía otro reto y así hasta el infinito.  Buck Rogers, Flash Gordon, Dick Tracy y los "pesados" cowboys como Cisco Kid, Hoppalong Cassidy y Roy Rogers, con sus guitarritas, que nunca se ensuciaban ni se les caía el sombrero, nunca pude soportarlos, eran poco creíbles y demasiado edulcorados aun para un niño como era entonces.

En esta relación seguramente se me escapan muchas otras que vale la pena mencionar como memorables a pesar de no ser concebidas con tal propósito, pero mi memoria no llega a tanto.

Y ya que reseñamos algunas de las que más me impactaron, voy a tratar de referirme a algunas que por ser tan malas, no he podido olvidar.  Deben estar entre las peores de las peores que jamás se hayan realizado.

The Blob (1958) La Mancha Voraz 

Esta película fue el debut de Steve McQueen, ese magnífico actor y en la cual una forma de vida extraterrestre consume todo a su paso en la medida que va creciendo, a partir de cuando una nave espacial se estrella cerca de un pequeño poblado y comienza a tragárselo todo a su paso, creado el pánico mientras el ejército y los científicos tratan de contener a la bola gigante venida de otro planeta.

El conocido como cantante y sobre todo como compositor, Burt Bacharach, compuso muchos soundtrack para películas y esta fue su primera.

Ese día me fui del cine tarareando pero riéndome de la porquería que había visto.

Missile to the Moon 1958 o  Invasión a la Luna

Un absurdo total ya que un fracasado científico construye un cohete para viajar a la Luna y en él embarca, en contra de su voluntad, a una pareja y aun par de jóvenes delincuentes. Al llegar a la Luna, encuentran que está habitado únicamente por mujeres, las que están en busca de la manera de irse a vivir a otro planeta pues hay falta de aire y la amenaza de unas raras criaturas.

Su director, Richard E. Cuhha se especializó en filmes de horror de bajo presupuesto como Giant from the Unknown (El gigante de otro mundo), She Demons (Mujeres demonio), Frankenstein's Daughter (La hija de Frankenstein, todas de (1958), todas clase B y todas malísimas, parece que las hizo como  se hacen chorizos, pero mal hechos.

Abbott and Costello Meet the Invisible Man o Abbott y Costello Contra el Hombre Invisible (1951)

Lo mismo que admiraba a Laurel y Hardy (El Gordo y el Flaco) por ser graciosos, detestaba o Abbott y Costello por ser pujones.  Y ellos dejaron una colección de películas de corte humorístico (o pujístico) y de terror que para mi no tenían nada de graciosas, aunque los más pequeños, sensibles a los malos chistes de los payasos, se reían con ellas, como fueron:

Abbott and Costello Meet Frankenstein (1948)

Hold That Ghost (1941)

The Time of Their Lives (1946)

Abbott and Costello Meet Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1953)

Creo que nunca llegaron a donde estaban The Three Stooges (Los Tres Chiflados), Los Hermanos Marx y El Gordo y el Flaco, de los que se distanciaban, aplicando un término científico, a años luz.

Sin duda existieron cientos de bodrios como fueron La Bestia de un Millón de Ojos (1955); Invasores Invisibles (1959), Creature with the atom brain o Cadáver atómico de 1955, La mujer diabólica de Marte 1954, La reina del espacio exterior 1958, El Submarino Atómico (1959),, Curse of the Undead (1959) y Attack of the Giant Leeches, El Pantano Diabólico de 1959 que fue rodada en una semana y trata sobre unas sanguijuelas gigantes que gustan de la carne humana, The Thing that couldn't die (1958) o La Cabeza Maléfica, entraba en la categoría de cine Z, así era de mala.  Fiend Without a Face (1958) El Monstruo sin rostro, una producción británica que costó 50 mil libras y aunque se dice que tiene logros en los efectos especiales es un completo bodrio.  A ello hay que sumarle decenas de filmes de monstruos, zombies y vampiros, rellenos dignos de su categoría.

Y seguramente muchos nos preguntamos ¿Habrá alguna cinta peor?.  Y probablemente se podrá responder que sí, que el que vea esta película la lleva al sitial más bajo de la historia.


Plan 9 From Outer Space (Plan 9 del Espacio Exterior) de 1959

A finales de los años cincuenta surgió un subgénero del cine B, el llamado cine de clase Z, distinguido por un presupuesto aún más miserable y por ende un nivel de realización más burdo.  Y esta película fue reconocida como el primer filme de serie Z de la historia.

Es una mezcla de horror, ciencia ficción y absurdo, donde una pareja se muda cerca de un cementerio y se da cuenta de que extraterrestres están invadiendo la Tierra mediante la resucitación de los muertos, que serán un ejército inmortal para dominar el planeta.  A las naves espaciales o discos voladores se les podía ver claramente los hilos que las sujetaban y la trama puede llegar a ser la peor que se ha hecho en mucho tiempo.

No tengo muchas dudas de que peor que esta no es fácil, pero también hay otra que le sigue muy de cerca Bride of the Monster o La Novia del Monstruo de 1955 con la actuación de Bela Lugosi, y que que trata de un científico loco que busca crear super seres humanos mediante la energía atómica y la desaparición de personas hace que un reportero investigue y caiga en manos del loco.  Una película con monstruos tontos, efectos para tontos y un argumento para anormales, que nos hace pensar que la actuación del que se creía a sí mismo un vampiro (Bela Lugosi) con su actuación nos lleva a pensar que estamos dentro de la filmación del Plan 9 del Espacio Exterior.


El Mariachi: Un ejemplo de la clase B de años después.

La clase B como tal desapareció y los cines volvieron a una sola película de proyección por función, pero se siguieron produciendo películas de bajo presupuesto que bien podían entrar en esta categoría, y como entonces, algunas de ellas sorprendieron y se convirtieron en obras maestras.

Una de ellas fue El Mariachi 1992 de Robert Rodriguez, que a sus 23 años filmó con la ridícula suma de siete mil dólares (ganados como persona conejillo de indias de una farmacéutica desarrolladora de medicamentos y por el premio en metálico ganado en un concurso de competición de cine aficionado.) y por tanto él mismo realizó la producción fotografía, sonorización, edición y dirección de todo el filme y los actores fueron familiares y amigos. El Mariachi tuvo un gigantesco éxito y recaudó más de dos millones de dólares, por lo que ha sido la película más rentable en la historia del cine.

Por supuesto que en Hollywood le ofrecieron siete millones para dirigir Desperado, una secuela de El Mariachi con la actuación de Antonio Banderas, seguido de otro proyecto mayor, “Once Upon a Time in Mexico”.    En total los tres filmes, conocidos como la Trilogía de México, tuvieron un presupuesto de 36 millones y recaudaron tres veces y medio más, 125 millones

Un ejemplo de que lo costoso no necesariamente es sinónimo de calidad.

El presupuesto y la calidad

Hacer una buena película no es tarea fácil, porque hay que conjugar muchos elementos,  pero cuando se dispone de un presupuesto muy holgado, el asunto se vuelve mucho más viable.  Como ocurre en la vida, el dinero no da felicidad y en el cine no representa calidad, pero sin duda ayuda a lograr cosas mejores.

En contraposición han existido superproducciones protagonizadas por grandes actores y dirigidas por reconocidas figuras que resulta incomprensible que sus resultados sean tan horrorosos.  Algunas fueron muy esperadas y promocionadas y aunque recaudaron mucho dinero, fueron un fracaso artístico y como espectáculo.  Pero de eso se trata el mundo actual, de hacer crecer el dinero y no satisfacer los valores espirituales.  Algunos de esos “ladrillos” fueron:

Wild Wild West 

Will Smith para mi no es un gran artista, pero estaba rodeado de  Kevin Kline, Salma Hayek y Kenneth Brannagh, por lo que era poco probable que aquel western futurista saliese mal, pero la película fue un desastre.  A este filme la crítica lo hizo polvo, no obstante lo cual su presupuesto de 170 millones obtuvo como recompensa 222 millones de dólares.  Increíble que un producto de tan mala calidad haya dado ganancias.

Daredevil

Los personajes de los cómics de Marvel gozan de gran popularidad y entre ellos estaba Daredevil.  No bastó el talento de Ben Affleck para que la película fuera un desastre, pero el atractivo del actor hizo que de 78 millones de presupuesto, se recaudara mundialmente 179 millones de dólares, pero la crítica no perdonó al filme.

Catwoman

Igualmente el personaje de los cómics de DC tampoco pudo ser salvado por una actriz de tanto peso como Halle Berry, resultando una película decepcionante.  Su costo fue de cien millones y recaudó solamente cuarenta y los críticos le dan una calificación muy baja.

Batman & Robin

Los realizadores de este filme solo tenían un objetivo: hacer a los personajes más comerciales e infantiles, destinado exclusivamente a los niños para estimular la venta de juguetes.  Ello hizo que fuera criticado y desvalorado por los críticos y el público y los superhombres se vieron descalificados a nivel ínfimo.  Ni la presencia de dos grandes,  Arnold Schwarzenegger y George Clooney, salvó a este filme del desastre, pero como ocurre a menudo los 125 millones gastados en este bodrio dieron como resultado 238 de ganancia.

Superman 

No me voy a referir a una de las películas de Superman, uno de mis personajes preferidos desde niño cuando era adicto a los muñequitos o cómics, sino a todas, porque de ellas mejor ni hablar.  Esas películas, sin excepción, dan ganas de llorar o de reir.  Steve Reeves trató de hacer algo decente en Superman de 1978 de la mano de Richar Donner (ese maestro de Ladyhawke y Lethal Weapon), pero una película no es solo un actor y un director.  La cinematografía es la obra de muchos.


En resumen, el cine clase B fue una clasificación meramente económica porque algunas de sus obras fueron mejores que grandes producciones clasificadas como serie A e inclusive fueron más rentables que aquellas.  Y otra moraleja: muy malas películas han dejado grandes ganancias, algo así como el reguetón aplicado al séptimo arte.  A la gente le gusta la basura y no la excelencia, señal de que el gusto está perdido.

Y la cita de Picasso con la que comencé este artículo: “Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban”, está asociada a que en buena medida el cine de las últimas décadas ha mostrado en buena medida de que buenas obras, realizadas con pocos recursos, han tenido sucesivos “remakes” con grandes superproducciones, los actores más populares y los mejores directores y sin embargo muchos de ellos no han alcanzado la excelencia del original, a menudo del cine clasificado como B.  Por eso acertadamente los buenos artistas copian, pero solo los grandes saben robar.