lunes, 14 de junio de 2021

La contra



 La contra


Seguramente que a la mayoría de las personas a las que le hablen de “la contra”, van a pensar en las bandas paramilitares financiadas por Estados Unidos que lucharon para intentar derrocar al gobierno comunista del  Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que gobernó Nicaragua luego del derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza y su familia en julio de 1979.


Lo cierto es “los Contras”, llevaron a cabo miles de ataques terroristas y violaciones de los derechos humanos, lo que fue tratado de minimizar particularmente por la presidencia del cowboy Ronald Reagan el que se vio en aprietos porque su participación en el entrenamiento, armamento y financiamiento fue probada en la Corte Internacional de Justicia.  Precisamente fue el escándalo Irán-Contra o Irangate lo mas sonado de la corrupción de este gobierno republicano (no les bastó con el descalabro de Watergate y Nixon), porque Estados Unidos vendía armas ilegalmente a Irán para financiar a los Contras, los cuales actuaron ejecutando crímenes de guerra durante diez años.


Aparte del inventor de este acto ilegal, el orquestador de este crimen fue Oliver North, condenado por el hecho pero perdonado como casi siempre ocurre con los mayores delincuentes, y ahora es comentarista de la cadena Fox (¿de cuál si no?) y está al frente de la archi reaccionaria Asociación Nacional del Rifle, una de las responsables de que Trump haya llegado a la Casa Blanca y también de promover la cultura de las armas en un país en el que no pasa un dia en que no haya hechos de sangre debido al descontrol en la tenencia de armas, lo que se defiende como un derecho de una enmienda a la Constitución que lo único que logra es que Estados Unidos esté a tono con un par de siglos atrás y al nivel del salvaje oeste en un país de un mundo que se dice que es civilizado.  Un fenómeno que en los países con mayor nivel de desarrollo no se ve, sino todo lo contrario, un estricto control al respecto.


Pero no es de esos o esa “Contra” de lo que vamos a hablar, sino de “la contra” que nos daban en la bodega cuando niños.


También debo mencionar que en mis tiempos juveniles e infantiles, las personas más educadas no decían coño, sino "contra", como forma de quejarse de que algo no salió como esperaban o simplemente como asombro.  La gente era más respetuosa y tolerante y los más jóvenes veíamos como algo insólito el decir una mala palabra delante de personas mayores, no saludar o hablar cuando no le han preguntado nada.  En ese sentido el mundo también está yendo hacia el Wild Wild West.


Pero “la contra”, la material, la de la bodega, iba mucho más allá de eso, era una forma, si se quiere inocente, de aliviar el presupuesto familiar o mejor dicho, de dar esa idea, aparte de complacer o atraer a los menores.


El bodeguero


La bodega era una parte inseparable de la vida y la cultura del cubano.   Eran muy pocos y aislados los supermercados, destacando las cadenas Minimax y Ekloh, ubicados más bien en repartos residenciales o barrios de gente pudiente, mientras que en casi cada esquina del resto de la ciudad había, sin falta, una bodega, y en muchos tambien un puesto de chinos que vendia frutas, hortalizas y viandas aparte de frituras y helados y en otras esquinas eran acompañados por una carnicería o una pollería.


Las bodegas, en Cuba, no son el lugar donde se guardan los vinos ni el depósito donde se lleva la carga en los buques, sino una tienda de muchos tipos de mercancías alimenticias, de limpieza y belleza, con estantes que llegaban hasta el techo, siempre bien surtidas y en ninguna faltaba una barra de madera preciosa, donde se consumían bebidas y un saladito, que iba mejorando su calidad en la medida que aumentaba el consumo del parroquiano mientras se jugaba cubilete.  Recuerdo una bodega a la que iba bastante a menudo después de almorzar, los días que no iba a mi casa al mediodía, donde compartimos un par de mojitos con unos camaroncitos secos hasta regresar al trabajo.


En la bodega, salvo cárnicos y vegetales, se podía abastecer la familia con casi de todo, y recuerdo que había una práctica casi universal de fiar y cobrar a fin de mes.  Para ello había una libreta en la que el bodeguero, con su lápiz en la oreja, apuntabalo consumido.  A los muchachos nos gustaba que nos enviaran a buscar los mandados, porque siempre nos ganamos una contra de galleticas, caramelos o bombones.  Otras veces, ya junto con mandados de mayor valor, la contra consistía en sal, azúcar y otros insumos que no había necesidad de comprar porque eran "de contra", aunque fuera muy poco lo que se recibiera.


Pero para los niños, el que nos enviaran a la bodega a buscar algo era comparable con el cuento del Ratoncito Pérez que siempre nos dejaba una moneda, un dulce o un juguete cuando se nos caía un diente de leche


No en balde surgió y se volvió tan popular la melodía de Richard Egues "El Bodeguero", haciendo alusión a que se liquidara la deuda mensual con el estribillo: "toma chocolate, paga lo que debes...", aunque lo cierto es que ni el bodeguero apuntaba nada que no se hubiera consumido y la gente tenía como prioridad liquidar su deuda con el gallego o asturiano, que eran los principales propietarios de las bodegas habaneras.  Ese era básicamente un juego muy limpio entre el bodeguero y el marchante, que es como se le decía al cliente.


Otras “contras”.


Pero no era solo en la bodega donde la gente quería la contra o "ñapa", como también se le llamaba, al chino del puesto de viandas se le pedía un tomatico, una cebollita o un poquito de perejil; en las tiendas de polacos en la calle Muralla, se le pedia al tendero unas pulgadas más de la tela a comprar; en la florería se pedían unas florecitas o unos espárragos o adornitos más al ramo; en la barbería te ibas a pelar y te daban un retoque al bigote; en el cine las mujeres querían entrar al niñ porque lo iban a sentar en las piernas; y  hasta había los que querían la contra completa: leerse el periodico completo sin comprarlo.


Sin embargo había otras contras más sustanciosas, como era la resultante de ir a un almacén (una bodega grande que incluia venta al por mayor) donde en muchos casos los dueños eran chinos, recuerdo en la Calzada del Cerro la llamada "La Mía" o “El Asia”, dos de los nombres más recurridos para esos establecimientos, situada casi frente al cine Edison, donde el arroz costaba medio centavo menos la libra que el que vendía el gallego o el bodeguero cubano, por poner un ejemplo de un producto, por lo que el negocio era comprar más cantidad.   Y la "Contra" allí era, en dependencia del volumen de la compra, de libras de azúcar, sal, paquetes de café, paquetes de galletas y otros productos, sin olvidarse las golosinas para los niños acompañantes, que nunca faltaban.


En los puestos de chinos era costumbre regalar a los marchantes habituales, acompañados de sus niños, plátanos fruta, una guayaba, un mango u otras frutas de estación, como una forma de agradecer la fidelidad como clientes.


En el comercio minorista de alimentos no se ganaba mucho y sin embargo se empleaba esta práctica de dar la contra como una forma de agradecer la compra sistemática.


Ese razonamiento hacia que entonces no se sabía ni cuando abrían ni cuando cerraban, a cualquier hora que pasaras por allí, estaba a tu disposición y a eso ayudaba que muchos bodegueros vivían en la parte trasera o encima de la bodega, lo  que hacía que el bodeguero se pareciera más a un esclavo de su negocio que un propietario.


Más que dueño, el bodeguero era en verdad un esclavo de su negocio.


La gente de mi generación recordará sin duda alguna el Banco Núñez, que llegó a ser el cuarto banco comercial y nacional de Cuba por sus depósitos y que a partir de ello se diversificó con grandes inversiones en la industria, principalmente la azucarera, los servicios y los bienes raíces.


Esa es la historia de Carlos Núñez, el bodeguero que comenzó como dependiente de una bodega mixta en Gibara y después fue carretonero de caña de azúcar y trabajar en las colonias cañeras, tras lo cual mediante créditos compró tierras y fundó un banco, la génesis de una de las empresas cubanas más rentables, todo ello sin valerse de herencias , relaciones políticas o lazos familiares y sin una instrucción que fuera más allá de la primaria.


El bodeguero que se volvió uno de los personajes más ricos de la Isla,está muy lejos de ser un ejemplo de ese oficio, sino todo lo contrario, la mayoría de los bodegueros vivieron una existencia de mucho trabajo y muy pocos ingresos, de mucha lucha y de pocos réditos.




                 Lo que va de ayer a hoy en la bodega cubana.


La bodega socialista.


La contra murió junto con la llegada de la revolución, pero ni siquiera los estúpidos artífices de la estatalización de todas las propiedades fueron capaces de comprender la magnitud y la gravedad que ese cambio traería para los cubanos.


En Cuba el bodeguero no sucumbió ante el empuje de los nacientes supermercados, por ello  se hubieran modernizado sin duda alguna, sino que desaparecieron como institución intrínseca de nuestro modo de vida, gracias al sistema socialista y su naturaleza destructiva.


Con la bodega socialista no solo la contra desapareció, con ella se esfumó el pesaje fiel, el sobrante resultante era apropiado por el bodeguero, que ya no es el dueño, sino un empleado del Estado, y que roba para engrosar su peculio y hasta para vender la mercancía robada como si fuera suya, lo que ha sido medio de vida de muchos durante varias decenas de años.



También desaparecieron los cartuchos y el papel para envolver, así como el papel parafinado para despachar el jamón, el queso, las aceitunas, las pasas, las alcaparras y los chorizos con su mantequita y la manteca de puerco.


Se suspendió la venta de algunos alimentos y bebidas alcohólicas, que junto con los productos de aseo y de quincalla y el acortamiento de los horarios de venta, hicieron que la gestión comercial cayera vertiginosamente.


Las grandes neveras comerciales se deterioraron y los estantes cada vez están más vacíos o cogieron comején.  Las pesas sofisticadas desaparecieron y las de plato o de mostrador están todas arregladas para robar.


 Una de las instituciones más representativas del país no es más que un reflejo de lo que ha ido sucediendo con la nación.   Las bodegas cubanas han visto que su papel de repartir los productos normados, que cada día son menos, hace que estas solo tengan público el día que se abastecen determinados productos, mientras que el resto del tiempo parecen estar llenas de telarañas.


Por eso ya al bodeguero no se le puede cantar la canción de Richard Egues cuando decía: “Bodeguero, ¿por qué tan contento está?, porque ahora se han convertido en un lugar donde para nada están contentos, y los más viejos pueden ver que el ocaso no solo ha llegado para ellos, para la bodega ha aparecido mucho antes.


Pero sin embargo, el bodeguero sigue siendo uno de los personajes de nuestros primeros años de vida que simple vamos a reivindicar en los recuerdos.  Por eso me parece estar escuchando sonar la victrola, mientras el bodeguero abre la gran nevera y saca una cerveza, la abre y mientras la chapa cae al suelo y le pone un saladito al marchante, oigo la música de fondo que dice:


“Vete a la esquina y lo verás, 

que atento siempre, te servirá; 

anda enseguida, córrete allá, 

que con la plata lo encontrarás, 

del otro lado del mostrador, 

muy complaciente y servidor…”




domingo, 13 de junio de 2021

Rompiendo un mito: la conquista de América por los españoles.



 Rompiendo un mito: la conquista de América por los españoles.


“Ahora es Cuba

Y luego fue la sangre y la ceniza.


Después quedaron las palmeras solas. 


Cuba, mi amor, te amarraron al potro,

te cortaron la cara,

te apartaron las piernas de oro pálido, 

te rompieron el sexo de granada,

te atravesaron con cuchillos,

te dividieron, te quemaron.


Por los valles de la dulzura


bajaron los exterminadores, 

y en los altos mogotes la cimera

de tus hijos se perdió en la niebla,

pero allí fueron alcanzados

uno a uno hasta morir,

despedazados en el tormento 

sin su tierra tibia de flores

que huía bajo sus plantas.


Cuba, mi amor, qué escalofrío

te sacudió de espuma a espuma,

hasta que te hiciste pureza, 

soledad, silencio, espesura,

y los huesitos de tus hijos

se disputaron los cangrejos.”


Pablo Neruda



Hace más de medio milenio, Cristóbal Colón, viajando hacia lo desconocido en busca de una vía marítima para llegar a Asia, llegó por equivocación a lo que después se conocería como América, el Nuevo Mundo.  Sin saberlo encontró un verdadero paraíso.  El plebeyo del que se dice que tenía origen judío, ambicioso, de muy mal genio, desconfiado y receloso hasta de su sombra y obsesionado con el oro, cumplió con creces la encomienda de los Reyes Católicos, y se puede considerar el responsable de lo que los conquistadores trajeron a nuestras tierras, de lo que se llevaron y de la herencia que nos han dejado. 


Otras fuentes dicen que Cristobal Colón era realmente de apellido Colom de Cataluña y se lo cambió porque tenía problemas con la justicia y lo sustentan en que aunque se asegura que había nacido en Génova, solamente hablaba castellano y portugués, otros aseguran que su apellido, en lugar de Colombo era Colonna.  Hay que recordar que en esos tiempos ni Italia ni España existían como países, que la mitad de la península italiana era territorio del reino de Aragón y que Castilla dominó a casi todo el territorio italiano poco después de Colón, por lo que los romanos conquistaron a la península ibérica y después los ibéricos conquistaron a toda Italia.  Pero además Colón vivió veinte años en Madeira, una posesión portuguesa y realizó expediciones en el norte de Islandia para la Corona de Portugal, la que se negó a financiar su aventura en busca de las Indias y por eso se acercó a los Reyes Católicos.


Al final la versión más aceptada es que Colón era un marino genovés que pudo convencer a Isabel la Católica, entonces reina de Castilla para en su nombre hacer un viaje de exploración para llegar a Catay (China) con una ruta de navegación desconocida hacia el oeste.


Por el temor a lo desconocido y como solución idónea para comenzar una nueva vida, América se convirtió en el refugio de judíos, árabes, gitanos, criminales, aventureros en su gran mayoria jóvenes y analfabetos que venian a arrasar con todo lo que se encontraran.  Junto a ellos militares desocupados y curas, se erigieron en los jefes de esa tropa indeseable y fueron los que pasaron a la historia como grandes conquistadores, pero también como grandes depredadores.



No solo se llevaron el oro y la plata de América, acabaron con buena parte de entre 50 y 100 millones de habitantes nativos, algunos como los Aztecas y los Incas con civilizaciones muy diferentes a la europea, pero más desarrolladas en otros aspectos.  El oro, sin valor comercial para los indígenas, fue el centro de su desgracia.  Los españoles no encontraron, como pensaban, monstruos, dragones, gigantes, sirenas y otras fantasías, sino un mundo que les ofrecía todo lo que para ellos era riqueza: el oro, la plata, las piedras preciosas.  Por ello mataron, saquearon templos y tumbas y de paso nos dejaron las ratas, los piojos, las pulgas, la viruela, el sarampión, la gonorrea, la tos ferina, las paperas y la lepra.  Por suerte nos dejaron la gallina, el caballo, el cerdo, y se llevaron tesoros como la papa, el maíz, el tomate, el aguacate, el ají y el cacao y cambiaron para siempre la gastronomía mundial y una enfermedad terrible: la sífilis.


Y América se llama así porque Américo Vespucio defendió y demostró que aquellas tierras eran un continente y no Asia como decía Colón.  Lo que debía haberse llamado Colombia tuvo otro nombre por la tozudez de Colón, el que llamó "indios" a los nativos del nuevo mundo.


La religión católica se implantó por la fuerza de la espada y la lanza, miles fueron torturados, cortados en pedazos, decapitados o quemados y casi todos esclavizados y obligados a trabajar en las minas.  Cuando entre el trabajo esclavo, los asesinatos y las nuevas enfermedades  acabaron con los indigenas, trajeron negros africanos arrancados de su tierra violentamente para convertirlos en esclavos, los que eran vendidos como un caballo o un objeto.


Esa es la triste historia de la conquista de América, que de paso desangró también a África.  Me pregunto: ¿vale la pena celebrar el hecho como algo que se conmemora con alegría?, soy de los que piensan que no, que si hubiera sido a la inversa y una expedicion azteca hubiera llegado a España y la hubiera dominado a la fuerza y sacrificado a sus habitantes para ofrecerle el corazón palpitante a Quetzalcoatl, lo hubiéramos visto como un hecho aborrecible.  Por eso no puedo compartir y celebrar la masacre más grande que ha existido en las historia de la humanidad.


Lo ocurrido en América no fue un descubrimiento, sino una invasión. ¿Día de la raza?. ¿Qué raza?.



Las venas todavía están abiertas


Las Venas abiertas de América Latina es una obra de Eduardo Galeano que establece puntos de comparación entre las culturas americanas precolombinas y las de los colonizadores, un acercamiento a la realidad de lo que se ha llamado el descubrimiento de América.


¿Pero quién descubrió a quién?, diría más tarde Juan Luis Guerra en “El Costo de la Vida”:


"Somos un agujero

en medio del mar y el cielo

quinientos años después.

Una raza encendida

negra, blanca y taína

¿pero quién descubrió a quién?".


Es por eso que al cumplirse quinientos años del hecho se levantan muchas voces devaluando lo ocurrido por las crueldades que trajo consigo, y sobre todo a quién benefició, de ahí que se cuestione quién descubrió a quién, que cese de hablarse de descubrimiento lo que debía llamarse encuentro entre dos culturas.


La llegada de Cristóbal Colón a estas tierras, porque en vida no supo siquiera que era un continente, está considerada como uno de los hechos más importantes de la historia universal por las consecuencias que tuvo para el mundo entero, y abrió la puerta para la conquista mundial por las potencias europeas.


Según Galeano “En 1492 los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.


Esa es la cruda realidad de la conquista, al igual que haría el comunismo siglos después, los conquistadores, trastocaron toda su cultura para ajustarla a lo que se acercara y respondiera a sus intereses y borrara el pasado.


La conquista tuvo un solo trasfondo, hallar nuevas tierras para apropiarse de sus riquezas a toda costa, beneficiar a la corona española y personalmente a los conquistadores.  El trabajo esclavo, la obtención de tesoros y la justificación de inculcarles la fe cristiana a cómo tocara, eran los objetivos de esa empresa y a consecuencia de ello América fue sometida durante siglos al robo de sus riquezas y el sojuzgamiento, abuso y muerte de gran parte de sus habitantes autóctonos.


Se calcula que solamente en el primer siglo y medio de conquista más de 17 mil toneladas de plata y 200 toneladas de oro llegaron a España, convirtiéndola en el imperio más rico de la época, todo lo cual en lugar de ser empleado para el desarrollo, fue despilfarrado.  Eso sin hablar de otros tesoros mayores, como son los alimentos encontrados en el nuevo mundo, que se considera hoy constituyen las tres cuartas partes de lo consumido mundialmente.


Si pudiéramos preguntarle a cualquier habitantes de los pueblos originarios del continente qué fue la conquista española, respondería sin dudar que fue la invasión y saqueo total de sus tierras y la esclavitud y sufrimientos de sus habitantes.


Mientras tanto los cronistas de la conquista la describen como una heroicidad, pero lo cierto es que fue uno de los hechos más abominables de la historia que acabó con poblaciones completas, como fue el caso de Cuba, y conllevó la matanza y tormento de los pueblos indígenas, que se vieron privados de su libertad y sus costumbres, imponiendo la religión católica a la fuerza.   

                                   https://www.wikiwand.com 


Hay una figura controvertida de la cual nos dijeron cuando niños que era el protector de los indios, Fray Bartolomé de las Casas, pero éste dijo que la conquista de América había sido una de las maravillas de la historia. No importa que Neruda, que como ser humano también se equivocaba como le ocurrió con Stalin y Fidel Castro, hubiera dicho de de las Casas: “Pocas vidas da el hombre como la tuya, pocas sombras hay en el árbol como tu sombra”.

El padre de Bartolomé, quien estuvo en el tercer viaje de Colón, fue de los que trajo 600 indígenas esclavos, de los cuales le regaló uno a su hijo.  Se embarcó hacia la Española, donde por sus servicios a Nicolás Ovando recibió su propia encomienda.  Regresó a España, donde se ordenó sacerdote y volvió a la Española, ahora bajo el mando de Diego Colón, quien le dio otra encomienda y seis años después se dirige a Cuba, donde con otra encomienda explota el poco oro que quedaba en la Isla.


Es durante esos años que se dice que va ganando conciencia del abuso con los verdaderos dueños de las tierras "conquistadas", pero su reputación fue dudosa; unos lo consideraban un sacerdote piadoso y otras un asesino ambicioso, porque durante muchos años fue dueño de encomiendas, y sus esclavos.   Pero aparentemente al final renujncio a sus encomiendas, pero a su vez propuso traer negros de Africa como esclavos para sustituir a los indígenas.  Fue tan malo el remedio como la enfermedad.


Lo cierto es que el protector se arrepintió de todo lo malo que había hecho, y a lo mejor por eso las citas de Neruda, quien también nos recuerda que el hombre que construye es luego el humo de lo que construyó.


Dejó de existir Bartolomé de las Casas y otros que pensaban parecido a él, pero siguió el abuso, el saqueo y el dolor y ahora, dos siglos después de que los países se fueron independizando, todavía muchas venas están abiertas en América Latina.


La religión.


"Vinieron.  Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra.  Y nos dijeron: "cierren los ojos y recen".  Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia."

Eduardo Galeano.


En el Siglo XV Cuba estaba habitada por indios Guanahatabeyes, Siboneyes y Taínos; estos eran pacíficos y tenían una organización que se conocía como comunidad primitiva.   Otro tanto ocurría en el resto de Latinoamérica con diferencias notables, pues había civilizaciones de mucho mayor desarrollo como eran los Aztecas, los Mayas y los Incas.


Esos otros no eran tan pacíficos y se habían constituido en imperios poderosos gracias a sus adelantos y al uso de la fuerza, y todos tenían sus creencias religiosas muy arraigadas y que formaban parte inseparable de su cultura.


Pero en los barcos que llegaron a América vinieron juntas la espada y la cruz, al final la Corona y la iglesia eran una misma cosa con un único interés: obtener riquezas a costa del sufrimiento ajeno.


El mejor ejemplo de lo que representó la religión para los habitantes autóctonos del nuevo mundo, fue el caso del cacique Hatuey.  Después de encabezar varias rebeliones, fue finalmente capturado y condenado a ser quemado vivo.  Ya en la hoguera, un franciscano le habla del cielo y de la gloria y que si no se convertía al catolicismo iría al infierno, donde sufriría tormentos para siempre.  Hatuey le preguntó si los cristianos iban al llamado "cielo" y ante la respuesta afirmativa, le dijo que prefería ir al infierno para no compartir con gente tan mala y cruel como los que profesan esa fe.


Esa es la fama que Dios, Jesucristo y la religión católica ganaron entre los pueblos indígenas.  No importa que aparentemente todos se declaran cristianos y que en cualquier parte apareciera una cruz, la que se constituyó en un símbolo de dominio y de miedo, en el fondo los que predicaban y se decían fieles de esa religión todo lo que hacían era explotarlos y esclavizarlos, obligarlos a pensar como ellos quisieran y llevar un estilo de vida que no era el que conocían.


Por eso era tan importante que la fuerza de la espada fuera de la mano de la cruz, de otra forma era más difícil reproducir el escenario político, social y religioso de España en los territorios conquistados con los indígenas en el papel de trabajadores forzados, los que se vieron amenazados por la fuerza de las armas y la intimidación religiosa.


La religión no dejó de cumplir su malvado papel, como tantas veces en la historia, se puede decir que sin excepciones dondequiera que ha habido sufrimientos y muerte ha estado presente el papel de alguna religión.

               Christopher Columbus Cuba - https://upload.wikimedia.org


La conquista de Cuba


Cuba, la mayor de las islas del Caribe, fue el segundo lugar a donde llegó Colón tras el pequeño islote al que llamó San Salvador en el archipiélago de Las Bahamas.  Fue el 27 de octubre de 1492 en Bariay, la zona oriental de Cuba que el Almirante dijera:


‘Esta es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto jamás”.


Lo sorprendió la playa, el mar transparente, un río caudaloso, árboles frutales, flores, aves, verde por dondequiera, suaves montañas y habitantes y una población aborigen muy  hospitalaria, laboriosa y pacífica, a los que llamó indios, por estimar que había llegado al Asia que era el objetivo de su viaje.


No fue hasta 16 años después que Sebastián de Ocampo,con su viaje de circunnavegación probaría con su bojeo, que Cuba no era un continente sino una isla.  Ese fue el último paso para preparar las condiciones para la conquista, prefiero llamarla invasión, de Cuba.


La población nativa había sido el resultado de la huida a lo largo de todo el arco de las pequeñas Antillas hasta las mayores, como una manera de evitar a las tribus caribes, no tanto por antropófagos como por belicosos.  Fue así que los taínos y siboneyes llevaban siglos viviendo en Cuba (se calcula que desde diez mil años atrás) y fueron relegando a los más atrasados, los guanahatabeyes, hacia el extremo más occidental de la Isla, pero todos vivían en paz en una especie de paraíso terrenal.  Lo amable del clima y el suelo hicieron de Cuba un lugar donde "luchar la yuca", un dicho muy de moda ahora, que se refiere a obtener los alimentos, era muy fácil.


Diego Velázquez, Hernán Cortés y Francisco Pizarro.  Tres personajes que en la escuela nos presentaron como héroes y no eran más que unos asesinos ambiciosos.


Hasta que aparecieron los españoles.


La invasión de Cuba comenzó en 1511 con Diego Velázquez, nombrado gobernador y quien se mantuvo en el cargo hasta 1524, tras haber fundado en 1511 a Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, en 1513 San Salvador de Bayamo, en 1514 a la Santísima Trinidad, Sancti Spíritus, La Habana, y Santa María del Puerto del Príncipe y en 1515 a Santiago de Cuba.

Las encomiendas se establecieron como modo de producción con sobreexplotación de la mano de obras en lavaderos de oro en los ríos, el traslado de minerales a grandes distancias, su empleo como remeros al servicio de los conquistadores y el cultivo agrícola.  A ello hay que sumarle las matanzas de indígenas, rebelándose contra tanto abuso, como fue la de Caonao, sin dejar de mencionar que la crueldad imperante hizo crecer los suicidios hasta de familias o grupos poblacionales enteros ante tanto sufrimiento.


Esto trajo como resultado que de cerca de cien mil integrantes de la población aborigen cubana, tras los primeros cincuenta años del dominio español, solamente quedaban menos de cinco mil.


En cifras absolutas no es significativa, pero para nosotros representa la destrucción de nuestra cultura autóctona por efectos del trabajo esclavo, la pobre alimentación, los maltratos y las enfermedades traídas por los españoles.

                          Baracoa: por donde comenzó la invasión de Cuba.


Esta es la triste herencia del genocidio a lo cubano.


Más tarde, teniendo en cuenta la privilegiada ubicación geográfica de Cuba, se determinó la organización política que se le dió a principios del siglo XVII en que la Capitanía General de Cuba tenía jurisdicción sobre la isla de Cuba, Jamaica, la Florida y la Luisiana.  La Habana, capital de Cuba se convirtió en la Llave del Nuevo Mundo.


Pero ya los indios habían desaparecido y solamente quedaban algunos mestizos resultantes de la unión de españoles con nativos.  


Sus experiencias en Cuba y en la Española, trataron de replicarla en el resto de América, donde ya los habitantes se contaban por millones y tuvieron que recurrir a alianzas y a convivencias, por lo que todavía los descendientes de los habitantes originales se cuentan por millones y en muchos lugares constituyen el grueso de la población o tienen una fuerte carga de mestizaje.


            La deformada historia falsa del Thanksgiving o Acción de Gracias.


Los ingleses y otros colonizadores. 


Inglaterra participó en la conquista con más de un siglo de retraso respecto a España.  Además las numerosas tribus autóctonas de América del Norte, en los territorios a los que no habían llegado los españoles, eran de otras características que los hacían más difíciles de sojuzgar y limitar sus acciones, por lo que la conquista de ese territorio duró cerca de dos siglos.   Los españoles habían dominado un territorio tres veces mayor (incluía gran parte de los actuales Estados Unidos) en menos de medio siglo, con una inferioridad numérica mucho menor y apoyados básicamente en alianzas con grupos indígenas.


Esa fue la gran diferencia de los ingleses respecto a los españoles, no integraron a su sociedad a los pueblos sometidos, sino que los exterminaron casi por completo para ocupar sus tierras, en las que implantaron la cultura y el modo de vida que traían del continente europeo, principalmente de religión protestantes que no eran tolerados en Inglaterra y otros países.  Después aparecieron las fiebres del oro en California y Alaska y trajeron nuevos migrantes y aventureros, que junto con las guerra de rapiña hicieran que por la fuerza le expropiaran tierras a México o negociaran la adquisición de otras que eran propiedad de España o de Rusia a lo largo del tiempo, para llegar a constituir los actuales Estados Unidos, un país donde sus verdaderos dueños están confinados en las llamadas “reservas indígenas”.


Esa es la triste historia de la conquista de Norteamérica, por lo que todavía no se como la gente cree el cuento de Thanksgiving y de que los peregrinos decidieron compartir el pavo y los alimentos con los indios.  Se ha vuelto una costumbre sin duda alguna, pero si vamos al origen de su celebración, es el genocidio de los habitantes originales de estas tierras.


Mientras tanto, al mejor estilo del imperio romano, los españoles crearon una nueva sociedad fusionando las culturas europeas con las indígenas y más tarde con las africanas.  Los criollos fueron básicamente el resultado de españoles con indígenas porque durante las primeras décadas a América viajaban pocas mujeres.


Y en otros lugares como Australia y sus posesiones, de un millón de nativos que existían al llegar los ingleses, solamente quedaban noventa y tres mil hace un siglo.  Ademas en lugares como Tasmania fueron totalmente liquidados y los niños que encontraban eran sometidos a esclavitud. El cambio de política mundial en este sentido ha hecho que los aborígenes y sus descendientes sean ahora 650 mil habitantes.


A partir de la llegada de Colón y comenzar la invasión española de la Española por Nicolás de Ovando, de Cuba por Diego Velázquez, de México por Hernán Cortés y del imperio Inca por Francisco Pizarro; le siguió la participación tardía en el reparto territorial de los ingleses, franceses y holandeses, los que a diferencia de España no estaban interesados en lo absoluto en civilizar o evangelizar a los nativos, ni en construir pueblos, caminos o iglesias con su participación, sino simplemente en acaparar territorios y comerciar con ellos, lo que elevó a niveles nunca antes visto el trueque de productos europeos por pieles de animales, causando una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia, exterminando a muchas especies y afectando a otras.


Desgajando los mitos


Muchas de las cosas que aprendimos en la escuela sobre la conquista de América no son más que mitos sin más fundamento que el mismo basamento de cualquier religión, las que se sustentan en dogmas sin pruebas y que nos han repetido hasta el cansancio para que se instalen en nuestras mentes.


Para comenzar, Colón no sólo no fue el primero que llegó a América, sino que ni siquiera sabía a donde había llegado.  Además se dice que el logro de haber llegado a estas tierras se debe a los hermanos Pinzón, unos andaluces a los que Colón les robó el protagonismo por ser el jefe de la expedición.  Y por supuesto, todos sabemos que los Vikingos, procedentes de la península Escandinava, llegaron al nuevo mundo casi 500 años antes que Colón.


Otro mito es que pocos españoles derrotaron a ejércitos de cientos de miles de guerreros, lo que sabemos que es falso, ese triunfo es solamente el resultado de las divisiones entre las distintas tribus y culturas indígenas y el odio que sentían hacia los más poderosos como eran los Aztecas y los Incas, lo que hicieron posible el triunfo español, fundado en las conspiraciones e intrigas, en lo que sí fueron superiores a los habitantes autóctonos.


Hay un mito muy injusto, el que asegura que los españoles eran más inteligentes que los nativos y que estos eran mucho menos desarrollados culturalmente que los europeos.  Los grandes avances de las culturas precolombinas en arquitectura, astronomía, ingeniería, medicina y otras disciplinas, desmienten totalmente esta afirmación.  La ignorancia alimentada por los mitos religiosos, como las historias de Quetzalcoatl y Viracocha,  hizo posible que los españoles pudieran someter a pueblos enteros.


También está el tema de las armas y los avances tecnológicos de los conquistadores.  Lo cierto es que los cañones, arcabuces, pistolas, armaduras de hierro, y el uso de caballos no tuvieron un papel decisivo en nada, pues existían en cantidades muy limitadas y en poco tiempo se dieron cuenta los nativos de que ello no los convertía en invencibles.  Además los indígenas estaban en su mayoría entrenados para la guerra y no eran para nada ingenuos o cobardes, además peleaban en su territorio y con el afán de proteger sus tierras y sus familias.


Pero si hubo algo que ayudó a los conquistadores españoles fueron las enfermedades que trajeron, desconocidas en América y para lo cual sus habitantes no tenían resistencia.  Ese fue el peor enemigo de los nativos e hizo que muchos murieran por ellas.  Un cálculo estimado con bastante sustento histórico, afirma que cerca del noventa por ciento de los habitantes del imperio Inca, murió en varias epidemias durante el siglo XVI, principalmente de viruela, tifus, sarampión y difteria.  Historiadores aseguran que Hernán Cortés no hubiera vencido al imperio Azteca si Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela, enfermedad por la que perdió la tercera parte de sus habitantes.  En fin, el arma principal de los españoles fueron las enfermedades contagiosas que trajeron con ellos y probablemente sea la responsable del triunfo español en el nuevo mundo.


Otro elemento es que si se quiere atribuir a España el triunfo de la conquista, hay que decir que el ejército español no participó para nada en ella.  El rey y las cortes contrataban a mercenarios o daban licencia a cualquiera para hacer lo que quisieran en América, siempre que les aportaran una parte significativa de lo que rapiñaron, sobre todo oro y plata.


La llamada conquista, o invasión de las tierras del llamado Nuevo Mundo no solamente fue un gran negocio, sino probablemente la mayor masacre de la historia humana.  Ahora que el presidente argentino repite, como una muestra de superioridad racial, que “los argentinos bajaron de los barcos”, mientras que los mexicanos vienen de los indios y los brasileños de la selva, hay que definir que según estudios genéticos, el 66 por ciento de los argentinos tienen antecedentes indígenas, como ocurre en casi todos los países de Latinoamérica.  Por eso, lo que bajó de los barcos fue un genocidio.

                           https://lospocosfelices.blogspot.com


Hoy en día en España y en los territorios que colonizó, se habla el mismo idioma, pero un lenguaje muy diferente respecto a la significación del 12 de Octubre, con versiones totalmente opuestas.


Por una parte en las escuelas españolas se dice que los conquistadores llegaron al nuevo mundo afrontando numerosos peligros, descubrieron y civilizaron las tierras descubiertas y fueron premiados por los reyes por su valentía.


Mientras tanto el resto del mundo hispano considera que la conquista fue una invasión llena de violencia y crueldad cuyo principal objetivo fue la obtención de riquezas y que se puede considerar uno de los mayores genocidios de la historia.


Y ello está plenamente justificado.  En Cuba éramos relativamente pocos, pero en medio siglo se extinguió casi completamente la población, mientras que en el extenso imperio Inca, en tiempo similar, su población de treinta millones disminuyó en un ochenta por ciento, y de doce millones de habitantes en México, en un siglo desapareció el noventa por ciento.  Y en total se calcula la muerte de un total de sesenta millones de pobladores aborígenes, haciendo esta cifra de aniquilamiento la mayor de la historia en un evento, no superada siquiera por la Segunda Guerra Mundial.


Sin duda alguna se requiere de una reparación histórica del verdadero significado de lo que debía llamarse "encuentro de dos mundos" y no “descubrimiento”, porque no se descubrió nada, y al final somos descendientes de los vencidos y de los vencedores, un resultado evolucionado de ese encuentro.


No por gusto escribió Federico García Lorca una frase definitiva: "El español que no ha estado en América no sabe qué es España.”  La magnitud de lo ocurrido, tanto en lo positivo como en lo malo, es la sangre de América Latina, y sus venas todavía están abiertas.


Mientras que los taínos cubanos de hoy, que no tienen ni una gota de la sangre taína autóctona, cantan sin cesar, como una forma de sobrevivir a estos tiempos:


“...Tú, tú lucha tu yuca Taíno, lucha tu yuca,

lucha tu yuca Taíno, lucha tu yuca,

que el cacique delira, que está que preocupa,

tú, Taíno tú, lucha tu yuca,

lucha tu yuca.


Que la jugada está apretá,

todo el caney lo sabe,

que no abunda el taparrabo

y no alcanza el casabe

que está cara la magia y más la medicina,

¡Ay! que se nos prostituyen las taínas.


Y que trabaja, trabaja como suda el indito

y la tribu vive al margen del delito,

que él no calla al cacique, no les sacia el apetito

que te está poniendo en fula el areito…”




jueves, 10 de junio de 2021

¿Cómo era la vida en los Gulags de la Unión Soviética?



 ¿Cómo era la vida en los Gulags de la Unión Soviética?


Leo una reseña recordatoria del estreno el 16 de mayo de 1971 de la producción cinematográfica noruega-británica-norteamericana "Un día en la vida de Ivan Denisovich", de Alexander Solzhenitsyn y no puedo menos que recordar todo lo que representó el Gulag.  


Pero pocos días después veo que el 30 de mayo se cumplieron años de la muerte de otro gigante de la literatura, Boris Pasternak, quien no solo nos dejó una obra imperecedera como Doctor Zhivago, sino que también abordó el tema del Gulag.


Cuando conocí que a Alexandr Solzchenitzyn le habían concedido el premio Nobel de Literatura de 1970, me di a la busca de como leer una de sus obras y tuve la suerte de tener en mis manos precisamente esa obra, "Un dia en la vida de Ivan Denisovich", uno de los desgarradores testimonios de los doce años que el autor estuvo desterrado en Siberia víctima de una de las purgas de Stalin.


La narración de un día típico de un prisionero en un Gulag siberiano, es un relato terrible, mucho más si pensamos que muchos de los prisioneros están allí cumpliendo una condena por su forma de pensar o por no haber muerto durante la Segunda Guerra Mundial.


El frío, el hambre, las memorias de su vida anterior, la añoranza por los suyos y los abusos e injusticias sistemáticos, eran una especie de condena típica de la Inquisición, y solo un ejemplo lo describe, comer lo mismo todos los días durantes años y años, llevaban a lo que dice uno de sus personajes: 


—¡No vale la pena alterarse! —movió la cabeza, abatido—. Todo termina por olvidarse.


Esto lo afirmó un soldado hecho prisionero por los nazis después que una explosión durante un combate le rompió el tímpano en 1941. En ese tiempo fue hecho prisionero, escapó, volvieron a echarle el guante y le encerraron en el campo de concentración de Buchenwald, de donde escapó a la muerte de milagro. Tras la guerra fue tildado de traidor y ahora cumple su condena resignadamente con una máxima: si sales de tus casillas, estás perdido. 


Archipiélago Gulag otra de sus obras del mismo tema me llevaron a conocer mejor algo de lo que se hablaba como uno de los más crueles métodos de castigo, inmerecido en muchos casos, sobre todo por los llamados crímenes de opinión, simplemente por no comulgar con las ideas comunistas, lo que era motivo suficiente para desterrar al prisionero a Siberia, en las peores condiciones de vida en los llamados Gulag.


Ya antes había ocurrido algo parecido con Boris Pasternak, también Premio Nobel de Literatura pero en 1958, galardón al que se le prohibió asistir y del cual no se publicó en la URSS su épica obra Doctor Zhivago, donde también aparecen los abusos en los campos del Gulag, nos muestran que al régimen no le convenía que se revelara lo que allí ocurría.





¿Cuál es el verdadero Gulag?


A todos nos parecía que el Gulag era un sistema particular de reclusión, como lo fueron los llamados Campos de Trabajo o Campos de Concentración nazis, u otros similares que han existido a lo largo de la historia, como los campos de refugiados políticos en Francia tras la Guerra Civil Española o los trescientos campos de Franco por el que pasaron casi un millón de enemigos del fascismo, ya fueran republicanos o simplemente el maestro del pueblo.


Pero el Gulag no era ese tipo de presidio, sino el equivalente a las instituciones penitenciarias occidentales y la condena y el lugar para cumplirla dependía de lo que habías hecho y el por qué estabas allí.


El Gulag era todo el sistema penitenciario soviético, pero que funcionaba con principios distintos, ya que la reclusión en la mayor parte de los países está diseñada para castigar y evitar la fuga del condenado, mientras que según los sovieticos ellos persiguen principalmente la “reeducación por el trabajo”, un remedo del “Arbeit macht Frei”, el lema nazi a la entrada de Auschwithz y otros campos de exterminio, que lo que realmente persigue es la exterminación de los enemigos y los rebeldes.


Se consideraba que el rigor del trabajo era suficiente castigo para los reclusos en el Gulag y no hacía falta hacer énfasis en otros elementos. Era imposible pensar que gente sometida a trabajos brutales, con poca alimentación y ubicados en lugares muy distantes, se atrevieran a fugarse en un país tan militarizado como la URSS.



Por tanto los Gulags eran todas las instalaciones carcelarias soviéticas, no había otro tipo de reclusorios en la URSS, pero la dureza del Gulag dependia de los delitos cometidos y en todas sus variantes formaban parte de las condenas los trabajos forzados y el sistema punitivo.


Por eso cuando se menciona a "los gulags" se habla informalmente de todas las instalaciones que dependian de esta administraciòn. Los gulags eran las cárceles, no había otras cárceles al estilo occidental en la URSS.


Los delitos menores se cumplian en Gulags con un relajamiento de los mecanismos de seguridad pero donde era obligatorio trabajar no menos de 12 horas diarias a destajo, viviendo en barracas tipo cuartel en los suburbios de las ciudades, de donde eran trasladados para cumplir los trabajos que se requiriera, como eran desbrozar terrenos, cavar zanjas, limpiar baños públicos o alcantarillados, en fin trabajos muy relegados que nadie quería hacer.  Los presos tenían un día libre a la semana, donde gozaban de cierta libertad y nadie escapaba porque sabían que ello implicaba ir a otro Gulag de mayor rigor.


Había otro tipo de Gulag de mayor severidad, cuyos condenados integraban grupos de trabajo que eran trasladados en camión o en tren a cualquier parte de la Unión Soviética, viviendo temporalmente en barracones o cuarteles desocupados sin muchas o ninguna condición para vivir.   La seguridad no era extrema porque por término medio no dormían más de un dia en un mismo lugar, el riesgo de ser enviados muy lejos y con climas extremos hacía que algunos pensaran en la fuga, pero el Gulag en esta modalidad era la institución como tal y no un lugar físico, pues era itinerante y el que escapara no tenía otra oportunidad, era asesinado donde fuera encontrado, por lo que el miedo y no la seguridad era el gran gendarme.


Y así sucesivamente, mientras más grave fuera el delito, la dureza de las condiciones y el trabajo en los Gulags era mayor, por lo que de los diez niveles de disciplina, a partir del cuarto o el quinto nivel ya el rigor era insoportable.


Aleksander Solzhenitsin, fue al peor de todos los niveles, aquel en el que los condenados no se esperaba que sobrevivieran, porque en la URSS era considerado un nazi confeso y se decia que sus obras no debían considerarse una fuente histórica porque estaban llenas de  imprecisiones y eran resultado del odio hacia el sistema socialista y que los Gulags eran mucho más humanos que muchos presidios capitalistas.


Por supuesto que muy poca gente va a creer esos argumentos.  No se si Solzhenitsin fue un nazi o un tipo con mala suerte, porque todos los soldados soviéticos que cayeron presos fueron considerados colaboradores de los nazis;  recuerdo una película muy esclarecedora de ese tema, “Cielo Despejado” de Grigoriy Chukhray, cuando la muerte de Stalin despeja el destino de millones de personas acusadas y encarceladas injustamente, pero la realidad es que casi todos en el mundo tienen al Gulag como un presidio inhumano y cruel, representativo de la peor época del estalinismo.



El Gulag, un brazo de la KGB


El Gulag, siglas en ruso de la Dirección General de Campos y Colonias de Trabajo Correccional, era una dependencia del NKVD (la temible KGB) encargada de administrar el sistema penal de campos de trabajos forzados en la extinta unión Soviética.


El sistema Gulag se nutrió de la herencia de la represión zarista y fue evolucionando hacia un totalitarismo extremo junto con el poder soviético y el estalinismo.  El destierro zarista de sus enemigos más allá de los montes Urales, sobre todo en la infinita tundra era el peor castigo.  Primero, según las concepciones de Lenin, los presos comunes, de todo tipo, o sea asesinos, ladrones, estafadores, etc., eran víctimas del capitalismo, por lo que los que fueron considerados "enemigos de clase", los opositores a los bolcheviques y al comunismo, recibían una condena mayor que los delincuentes comunes y eran los principales candidatos al destierro.


El Gulag se hizo famoso por ser el lugar donde iban a parar los presos políticos como disidentes, ex funcionarios importantes, personalidades religiosas y otros opuestos al sistema soviético.  Como en muchos estados totalitarios, como son los comunistas, no existen diferencias entre presos políticos y los presos de conciencia, por lo que estos últimos debían soportar una presión adicional tanto por parte de los presos comunes, criminales de todo tipo y a la vez de los carceleros, encargados de hacerles a estos enemigos del estado la vida imposible.


​El sistema penal del Gulag llegó a contar con 427 campos de trabajos forzados, por lo que el término de Archipiélago Gulag, acuñado por Aleksandr Solzhenitsyn, fue tan gráfico que comparó estos campos dispersos por gran parte de la geografía soviética con una agrupación de islas con similares particularidades, un archipiélago.


Las estadísticas de los Gulag son impactantes, se dice que a fines de los años 40, y comienzos de los 50, hubo un promedio de cerca de dos millones y medio de prisioneros por año, destacando que a la muerte de Stalin en 1953 había exactamente dos millones y medio de infelices en esos campos en Siberia y cuatro millones en todo el país y entre 1930 y 1956 se calcula que murieron en los Gulag más de tres millones de prisioneros.  

      Liberado del Gulag permiso residencia https://upload.wikimedia.org


Entre 1929, momento en que los campos alcanzaron una escala masiva  y la muerte de Stalin, dieciocho millones de personas pasaron por el Gulag, a lo que hay que añadir que alrededor de siete millones fueron deportados a pueblos lejanos e inhóspitos, haciendo un total de cerca de veinticinco millones los sometidos a trabajos forzados.


Oficialmente, el GULAG fue liquidado por el MVD, Ministerio del Interior, el 25 de enero de 1960.



Un dato interesante ofrecido por historiadores rusos:  no hubo un solo centro de gran población que no contara con uno o varios campos locales, ni una sola industria importante que no empleara prisioneros de esos campos.  Y estamos hablando de Gulag, no del Holomodor, la hambruna de los años treinta en Ucrania, donde Stalin mató de hambre a muchos más ucranianos que Hitler asesinó a judíos.


Pero al respecto hay una repercusión mediática diferente.  Mientras que las cámaras filmaron los campos nazis en la Segunda Guerra Mundial, en la Unión Soviética se prohibía el acceso a esos campos de muerte.  Esa es una parte olvidada de la historia mundial, como lo son también las masacres en Armenia por parte de Turquía, en Nanking por los Japoneses, en China, los muertos por la Revolución Cultural de Mao, las locuras de los Khmer Rojos en Camboya y las guerras de las naciones en las que Yugoslavia se dividió.


El día que como se dice en Cuba "le demos taller" a estos hechos, nos daremos cuenta de que el ser humano es lo peor que pisa la Tierra.


Miguel Strogoff


Uno de los libros que más me impactó en mi juventud de los tantos de Julio Verne que me gustaron, fue Miguel Strogoff, el Correo del Zar.  Tan es así que uno de los libros que escribí, y que trata de un espía cubano internacional, fue titulado El Correo del Zar de La Habana.


Pero cuando Verne escribió Miguel Strogoff, se vio influenciado por las fantásticas narraciones que había sobre Siberia y el zarismo, un territorio misterioso y casi virgen.


No eran muchos occidentales los que habían viajado más allá de los montes Urales, debido principalmente a los intensisimos territorios con su clima frío y clima poco amigable no contaban con estructuras adecuadas para realizar largos viajes.  No había a mediados del siglo XIX ni ferrocarriles que cruzaran esas llanuras y por ese territorio salvaje solo podía viajar a caballo.


Siberia era un territorio ruso donde había que desarrollarlo todo y aprovechar sus amplias posibilidades mineras e hidráulicas y donde sería necesario crear infraestructuras de comunicaciones y ciudades.


Es a partir de los años treinta que el gobierno de Stalin se interesa en explotar sobre todo los grandes recursos del extremo oriental de Siberia, casi el fin del mundo, para lo que había que atravesar grandes y caudalosos ríos, extensas tundras y gigantescos lagos.  Un país que había acometido una revolución comunista, donde todo había que hacerlo nuevo y además desgastado por la guerra civil y los conflictos regionales, necesitaba echarle mano al elemento que los zares emplearon para conquistar ese territorio, la inmensa población penal, conformada en buena medida por sus enemigos de clase.


De ahí que diseñaron una intrincada red de centros penitenciarios y otros itinerantes donde criminales comunes y presos políticos, en el número de millones, acometieron estos trabajos y muchos dejaron la vida en este penoso sistema carcelario, tanto por las abrumadoras jornadas laborales al nivel de la esclavitud, como por las terribles condiciones climáticas.   Pocos lugares del planeta han sido tan agresivos y truculentos como Siberia, por lo que todo lo que allí se logró se hizo sobre la base de cientos de miles de vidas humanas.


Pero el Gulag no solo fue útil al comunismo para lograr esos objetivos económicos, en el orden psicológico fue uno de los elementos que ayudó a imponer el terror como política del sistema y que aseguraron el totalitarismo en la URSS.


Resulta que los zares, incluyendo a Iván el Terrible, eran niños de teta al lado del padrecito Stalin, uno de los mayores asesinos de la historia.


                      Holomodor Ukrania https://antisovetsky.blogspot.com

Gulags ha habido en muchas partes, incluyendo a Cuba


No voy a hablar de los horrores nazis y el holocausto del pueblo judío, eso es ampliamentoe conocido, aunque todavia siguen existiendo idiotas, de los que hay una epidemia mundial, que niegan que haya existido, pero hay muchos otros casos parecidos, inclusive en Cuba.


El cruel sistema del Gulag que Stalin implantó en Siberia, se mantiene en pleno siglo XXI en China, donde existe desde que Mao tomó el poder hace más de setenta años.  

Los Laogai son parte importante del sistema penal chino, y tienen dos funciones: "reeducar" a los prisioneros, que deben reconocer sus crímenes y  comportarse como un buenos revolucionarios y además sirven para proporcionar al Estado una fuerza de trabajo a un costo despreciable.


Campos de concentración para soldados y personal civil huyendo de la Guerra Civil Española y del terror franquista, en lo que incluyo a mi tío Rogelio Rodriguez Valdes Carranza, que es una lastima que cuando hacía los cuentos de ese horror que había vivido, a los niños nos mandaban a jugar a otra parte.


Seguramente fueron más civilizados pero no dejaron de ser campos de concentración los que impusieron en Estados Unidos a los naturales de Japón e Italia durante la Segunda Guerra Mundial, aunque no tuvieran nada que ver con la guerra ni con  la política de sus gobiernos, de los cuales la mayoría huyeron tanto por razones políticas como de la miseria. 


Y vamos a hablar de lo más cercano, lo que sobre este tema ha ocurrido en Cuba.



La reconcentración de Weyler


Lo primero que me viene a la mente fue uno de los genocidios más crueles de nuestra historia, que por tratarse de un país pequeño como Cuba no ha tenido mucha difusión, y fue la política de reconcentración del gobernador General de la Isla, el asesino Valeriano Weyler.   Tras el recomienzo de las guerras de independencia de nuestro pueblo en 1895, Weyler implantó la medida de reconcentrar a toda la población campesina, lo que duró hasta 1898, con el fin de que los insurrectos se vieran privados del apoyo logístico que la mayoría de la población rural le daba.


La concentración forzosa de los campesinos en pueblos, ciudades y fortines controladas por el gobierno colonial, fue una medida ineficaz que no ayudó en nada a derrotar a los mambises y en cambio, a pesar de ser sustituido Weyler y aliviada o eliminada parcialmente, pocos días antes de comenzar las hostilidades entre España y Estados Unidos, dejó tras de sí a más de 400 mil desplazados, de los que fallecieron alrededor de 170 mil, que representaba entonces la décima parte de la población cubana, lo que supuso hambre, malnutrición, enfermedades y miseria casi absoluta, lo que históricamente se considera un genocidio de Weyler contra los campesinos por favorecer estos mayoritariamente, incluyendo a los peninsulares, la independencia de la Isla.


Durante la Guerra de los Diez Años, Weyler, que peleó en la Isla bajo el mando del Capitán General Conde de Valmaseda, también se ordenó la reconcentración de campesinos en zonas controladas por los españoles pero no en forma total, lo que le sirvió al carnicero Weyler para ordenar, con los poderes absolutos de que disfrutaban los Capitanes Generales en Cuba, el desplazamiento de la cuarta parte de la población cubana.


A su vez esta cruel medida provocó la destrucción de la riqueza agrícola de Cuba y que la zafra azucarera fuera de casi la quinta parte de la lograda anteriormente, y mientras las fuerzas insurrectas amenazaban a los dueños de centrales, las tropas españolas quemaban bohíos, sembradíos y frutales, afectando a los más pobres y desvalidos.


Esta tragedia supuso que la reconcentración de Weyler constituye una de las mayores debacles demográficas conocidas hasta entonces.  Pero de eso no se habla mucho.


La guataqueria con los americanos.


Una cosa es ser aliados y otra sumisos.

Si los Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, recluyeron en campos de concentración a los naturales de los países del Eje, y fueron declarados enemigos y ubicados en campos de internamiento según  el gobierno de ese país, lo que representó que 120 mil japoneses-americanos fueran trasladados a la fuerza a esos campos durante toda la duración del conflicto, en Cuba se extendió la histeria y los oportunistas y enemigos de los inmigrantes, regaron falsas historias sobre el hecho de que muchos eran espías y Fulgencio Batista, no podía menos que imitar y complacer a los vecinos del norte.


De esa manera llegaron los peores años de la colonia japonesa en Cuba, la emigración fue paralizada  y 341 japoneses y 114 alemanes, más trece italianos, fueron encarcelados en el Presidio Modelo de Isla de Pinos y en otras cárceles de La Habana, donde varios fallecieron debido a la falta de una alimentación adecuada y de atención médica, además de que estuvieron allí hasta un año después de terminada la guerra.


Muchas de sus familias se vieron privadas de la mano de obra de los hombres y perdieron sus cosechas o sus tierras, viéndose en condiciones críticas muy injustas como condenados por un crimen que no habían cometido.


Esta página de la historia cubana compite con la del barco Saint Louis, repleto de emigrados judíos que escapaban del nazismo y a los que se le prohibió el asilo en Cuba, como uno de los hechos mas vergonzosos por abusivo y arbitrario.


Llegó la Revolución


Las revoluciones son eso, revoluciones, que implican alterar, agitar, conmocionar, transformar, cambiar todo, sin importar el precio.


A esa hora, con nuestra característica intrínseca de absolutismo, donde todo es excesivamente malo o extraordinariamente bueno, donde como dijo el Generalísimo Máximo Gómez, o no llegamos o nos pasamos, la revolución definió que nada de lo que se había hecho en el país durante más de cincuenta años de independencia, era válido.  Había que acabar con todo y para eso estaba el ejemplo de los nuevos amos: los soviéticos, los que ya tenían experiencia de sobra en destruir una sociedad y sus valores.


Nada más ajeno a nosotros que la idiosincrasia y la cultura soviética, rusa y eslava, pero sí algo sí asimiló de forma ejemplar el nuevo régimen fueron los mecanismos de represión y creación de terror que le permitieron, hasta hoy, mantenerse en el poder.


Y una de las medidas relacionadas con ello era que la gente supiera que no podían pensar ya más con cabeza propia y todo debía ser y hacerse como ellos dijeran.  Así fue que si, como dijera el máximo líder, tenías actitudes "elvispreslianas", o sea, te gustaba la música de rock and roll, te vestías como un rockero, había que tomar medidas contigo; si eras homosexual o aunque fuera amanerado, había que tomar medidas contigo; si eras un libre pensador, un aspirante a filósofo, o un intelectual no afín a las ideas de izquierda, había que tomar medidas contigo.  Y entre esas medidas fue concebida la UMAP.


Las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), un eufemismo total, ya lo he abordado en otros artículos, fue una creación del argentino Che Guevara, que propugnaba la idea de un hombre nuevo (lo ha logrado, esa marginalidad extrema que domina el panorama cubano de hoy no es más que ese "hombre nuevo" que más bien puede identificarse con un troglodita que con un ser humano), y el que se alejara de esta concepción debía ser reeducado.


Para ello se tomó como ejemplo el Gulag soviético, con un toque tropical, aplicado a nuestras condiciones.  Aquí no tenemos una Siberia, pero si lugares muy aislados, salvajes, insalubres, a donde podían ser conducidos estos disidentes para que pudieran ser incorporados al tren de la revolución.  A lo largo del país se buscaron este tipo de lugares, pero se comenzó por la zona de la península de Guanahacabibes, para que sembrando eucaliptos los desviados se hicieran "hombres nuevos".


Las UMAP


Como todo en Cuba, donde existe un control total de los medios y de la información, la historia de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), también ha sido maquillada y distorsionada por el régimen, que pretende convertir en hermoso lo despreciable.  Pero seis décadas son suficientes para perder la credibilidad y ya nadie cree lo que dice el gobierno.


A diferencia de los soviéticos, que vieron en el cine y la literatura un instrumento para lavar la memoria sobre el Gulag, hasta que apareciera Solyenitzin, los líderes de la Revolución Cubana no asumieron ese riesgo. 


Los campos de trabajo forzado, creados entre 1965 y 1968, fueron tratados con el mayor secretismo.  Pero es imposible cometer abusos con miles de jóvenes, por lo que lo que estaba ocurriendo comenzó a filtrarse y a crearse una corriente internacional condenando el autoritarismo y la crueldad de ese hecho, por lo que se comenzó a crear una imagen pública de que esos no eran campos de trabajo forzado ni de concentración y mucho menos de castigo o de control social, sino lugares donde el modelo educativo de determinadas conductas desviadas del modelo social deseado, habían logrado un milagro en la conciencia de los jóvenes con notables éxitos económicos, con logros relevantes en Pinar del Río y Camagüey, donde estaban las principales agrupaciones de la UMAP.


El objetivo central era finalmente reconocer que en algunos casos aislados las UMAP fueron un error y que de ningún modo fueron campos de trabajo forzoso.


Pero todos los que conocimos gente que fueron enviados a esos campos, donde el abuso, la agresión, la mala comida y las pésimas condiciones de vida, junto con el trabajo abusivo, casi esclavo, lo único que lograron fue crear muchísimos enemigos del sistema.  Otros pensaron igual pero se plegaron al arma más poderosa de los regímenes totalitarios: el miedo.


Un caso curioso fue Pablo Milanes, enviado a la UMAP en 1966 cuando despegaba su carrera musical.   Pablo se convirtió en uno de los adalides de la Nueva Trova y aduladores del régimen con sus canciones, y alega que sufrió del Síndrome de Estocolmo durante muchos años hasta que finalmente, varias décadas más tarde manifestó:


“Aunque no haya comparación, te puedo decir que estuve en Auschwitz y las instalaciones eran mejores que las de la UMAP.  Las instalaciones eran tenebrosas”.


Aunque en Cuba todos sabían que Milanés había sido enviado a los campos de trabajo, él esperó varias décadas para hablar del asunto, manteniendo el silencio, como en casi todos los casos que emanan desde posiciones de poder y acomodados con el poder, algo consistente con la dominante doble moral imperante en la psiquis de los cubanos.


Y como en otras experiencias de este tipo, siempre había parte de los confinados que se prestaban para reprimir a sus iguales como muestra extrema de la miseria humana.  En los campos de exterminio nazis estaban los Sonderkommandos que eran judios que ayudaban al exterminio de su propia raza pensando que al final iban a salvarse, pero lo que más se acerca al caso cubano fueron los Kapos de los campos nazis o a los que en el Gulag se les conoció como capataces (nariádchik).


En ningún momento las UMAP fueron unidades militares para ayudar al desarrollo agrícola del país, sino que fueron una cacería de jóvenes libres desafectos al régimen ejecutada por agentes de la Seguridad del Estado, basados en las siguientes palabras de Fidel Castro:


"Yo no soy científico, pero sí observé siempre una cosa: que el campo no daba ese subproducto. Estoy seguro de que, independientemente de cualquier teoría, hay mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema porque todos son parientes: el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el pitusa. Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos, algunos de ellos con una guitarrita en actitudes ‘elvispreslianas’ y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre. Árboles torcidos, eso son.”


Entonces estaba toda aquella mística soviética de las tierras vírgenes y de los jóvenes que iban a conquistarlas, y cuya máxima expresión en la Isla fue la Zafra de los Diez Millones, pero desde antes estaba la idea de Fidel Castro de que los jóvenes con su trabajo, de forma voluntaria o esclava como eran las UMAP, iban a salvar la revolución y de paso lograrían  formar el hombre nuevo.


¿Después de esto qué más se puede decir de la UMAP?.  Solamente que allí nunca existió un gesto humano y que solamente era muestra del odio y la intolerancia  hacia los que no pensaban igual que los revolucionarios.


Es triste pensar que muchos jóvenes se vieron de pronto capturados y enviados a esos campos de trabajo sin saber por qué y pasaron una experiencia de la cual muchos no se iban a recuperar jamás, más las verdades que muchos no revelaron y que nos apartan de la verdadera dimensión de aquella infamia, una de las tantas del socialismo cubano.



El Escambray y la nueva reconcentración.


Al igual que ocurrió en la Unión Soviética, no solo los desafectos o disidentes sufrieron destierro, también sus familias y es el caso que voy a contar.


Noemí es una amiga de muchos años cuyo padre ayudó a los alzados del Escambray, como tantos campesinos hicieron, solamente por darle comida a gente hambrienta y por ello fue detenido y preso junto con otros cientos de campesinos que cometieron igual delito a los ojos del régimen.  Para evitar esta ayuda, el ejército ubicó a partir de principios de 1961 en cada casa de campesino de la extensa zona rural (¿se imaginan?) una escuadra con 8 milicianos, encargados de custodiar el lugar para evitar que los enemigos del comunismo pudieran conseguir alimentos u otro tipo de ayuda.


Pero junto con los campesinos, fue desalojada de sus tierras toda su familia y enviados a una especie de campo de concentración, a vivir, sin condiciones ninguna, en un lugar más allá de la base aérea que construyeron los norteamericanos cuando la Segunda Guerra Mundial conocida por San Julián, en el lugar conocido como Remates de Guane, para los cubanos identificado como “el culo del mundo”.  


 Allí, donde se acababa la carretera, los mismos presos, entre los que estaba su padre, construyeron una cárcel y poco a poco el pueblo que hoy se conoce como Sandino.  Probablemente sea por eso que medio Sandino, incluyendo a Noemí y a casi todos sus hermanos, estén hoy en Estados Unidos.  Semejante exilio forzoso y el sufrimiento de ver a tu padre preso sin haber cometido delito alguno, es algo imposible de olvidar.


¿Qué sentido que no sea que la gente sienta el terror, el arrancar a la gente de su hábitat por el simple hecho de que no comparta sus criterios políticos?.  El mismo sentido por el cual millones de rusos y de todas las nacionalidades que componían la afortunadamente desaparecida Unión Soviética, fueron enviados, más bien deportados a los lugares más fríos e inhóspitos y sometidos a los trabajos más brutales, para acabar con su vida de forma lenta y cruel.


La deportación forzosa de los campesinos del Escambray hacia los lugares más selváticos y escabrosos de Pinar del Río, donde fueron sometidos a trabajos forzados y enormes sufrimientos, pudiera compararse perfectamente con la reconcentración de Weyler.   No los habrán matado de hambre, pero la angustia y los dolores que sufrieron son comparables a los ocurridos en tan vil hecho de nuestra historia.  Y por supuesto, guarda muchas similitudes con el gulag soviético.

                         https://blog-de-maximo.blogspot.com


El exilio cubano


Y el llamado "exilio cubano", los millones de personas que han emigrado o han sido obligadas a emigrar para buscar un clima político, económico y social más humano y donde no se coarten las libertades, ha sido una constante en la vida del cubano. 


Desde los deportados por razones políticas y militares por parte del gobierno colonial español, entre los que se encuentra muchos de nuestros próceres, comenzando por José Martí y este ha tenido más bien visos políticos a lo largo de la Cuba republicana, porque Cuba era un país de llegada, no un país donde la gente emigraba.


Pero el verdadero exilio, ese que conocemos, se ha producido después del triunfo revolucionario, en diferentes oleadas o gota a gota, pero ha sido incesante, lo que ha hecho que aparte de la gran concentración de cubanos en Miami, la llamada "segunda ciudad de los cubanos", porque solamente en La Habana puede haber más gente de nuestro país, lo cierto es que el exilio cubano ha sido tan extenso que se pueden encontrar cubanos en cualquier parte del mundo, en los lugares más insospechados, y no hablo solamente de Estados Unidos, sino de todo el planeta.



Pero de este tema, lo que nos interesa son aquellos casos que fueron obligados, como mi padre, a abandonar el territorio nacional e irse en el éxodo del Mariel bajo la amenaza de ser encarcelado nuevamente.


No les importaron los sufrimientos, la separación de las familias o lo incierto de deportar a personas de la tercera edad por el simple hecho de ser disidentes, es por eso que el cubano, si algo hace con gusto, aunque lo hiera después la nostalgia, es desarraigarse para siempre de esa tierra que ha sido maldecida por un puñado de delincuentes.


Algunos dicen que la  diáspora cubana es más emigración que exilio.  Tanto queria le gente vivir en Cuba, que durante más de cuatro siglos ser deportados a España era considerada una de las sanciones penales más crueles y tras la independencia el emigrar de los cubanos no fue para nada relevante, sino que Cuba se convirtió en el destino de numerosos destinos migratorios, comenzando por España y otros países europeos, al extremo que se le llegó a llamar "la segunda colonización".  Los cubanos viajaban a Estados Unidos y as casi cualquier parte sin necesidad de visa y en el vecino del norte solamente vivían menos de veinte mil cubanos, casi todos por buenas oportunidades laborales.


Es decir que a Cuba entraban muchísimas más personas que las que salían del país.  Pero a partir de la revolución en el poder, ya sabemos lo que ocurrió.


Por supuesto que las causas de la salida del país son múltiples, comenzando por la necesidad de escapar de la persecusión política y de ser libres, lo que incluye tener una vida mejor con oportunidades que no existen en la Isla.  Han pasado seis décadas y dos generaciones nuevas de cubanos, que no conocieron el capitalismo, siguen sumándose a esos, que mayoritariamente desean irse del país, por lo que al final lo dejan todo atrás y se convierten no en emigrantes económicos, sino en exilados, lo que incluye el desarraigo, que el que no lo vive no puede experimentar lo triste que es.


Neruda lo describió acertadamente:


"El destierro es redondo:

un círculo, un anillo:

le dan vuelta tus pies, cruzas la tierra,

no es tu tierra,

te despierta la luz, y no es tu luz,

la noche llega: faltan tus estrellas,

hallas hermanos: pero no es tu sangre.

eres como un fantasma avergonzado

de no amar más que a los que tanto te aman,

y aún es tan extraño que te falten

las hostiles espinas de tu patria,

el ronco desamparo de tu pueblo,

los asuntos amargos que te esperan

y que te ladrarán desde la puerta."


     Júbilo por la muerte de Stalin en el Gulag https://antisovetsky.blogspot.com