sábado, 14 de agosto de 2021

La triste suerte de los jubilados en Cuba


 

La triste suerte de los jubilados en Cuba  


"Hola a un mundo nuevo

Ya has pagado tus deudas,

ya cumpliste tu tiempo,

Dedicando incontables horas

Ahora, estás listo para el retiro.

Eso no significa que tu vida termina,

De hecho, está a punto de comenzar,

Grandes momentos te están esperando,

horarios, relojes, y reglas corporativas,

ya no tienen cabida en tu nueva vida.

Las aventuras abundan como estrellas brillando.

Hay todo un mundo de divertidos descubrimientos

que vienen sin fechas de vencimiento.

Cuando te sientas con ganas de viajar,

Estás libre para empacar y volar.

Ahora, quien manda eres tu, y

Los planes de jubilación dependen de ti."


Sally Painter


Hay una frase que se empleaba mucho por los comentaristas deportivos, sobre todo en la pelota, cuando se formaba un desorden o protesta masiva, lo que era llamado la "cámara húngara", lo que tuvo su origen en encuentros violentos en los que prima el desorden y la confusión y que tuvieron lugar entre los miembros de la Cámara de Diputados de ese país en más de una ocasión y no de un altercado en un juego de fútbol como dicen algunos.  


Pues de eso me recordé, porque ya después de la revolución nunca volví a escuchar la frase, probablemente porque Hungría era un país socialista, esos hermanos del CAME que nos mantenían y por tanto no podían ser molestados ni con el pétalo de una rosa, cuando fui a la Dirección Municipal de Trabajo a principios de 2011 a recoger mi chequera de jubilado.


Allí había simultáneamente dos o tres tánganas comenzadas por personas inconformes con los montos de su jubilación y las protestas fueron subiendo de tono.  Pero yo, desde décadas atrás, me había asegurado de que eso no me ocurriera y pudiera sentirme satisfecho con la recompensa de toda una vida de trabajo.  Así que agarré mi chequera y me fui rápidamente, aún pensando que aquello era una pequeña victoria.



Durante muchos años estuve pensando cómo sería mi jubilación, por lo que a partir de mis capacidades busqué y pude insertarme en trabajos de buena remuneración, de manera que ello me ayudara a tener una vejez tranquila o más segura que el cubano promedio.


Los últimos años de trabajo alcancé un salario promedio de 1500 pesos mensuales, que entonces representaba tres veces lo que ganaba un médico, gracias a legislaciones especiales que me vinculaban al pago especial en la realización de programas de radio y televisión y el cimiento digital en que estaban soportadas, que era mi trabajo.  Ello hizo que me pudiera jubilar con 1278 pesos, una jubilación que cuando la cobraba en las ventanillas de un banco, causaba admiración, porque la media de lo que recibían los jubilados era inferior a trescientos pesos.


Pero la vida es lo que ocurre mientras uno está ocupado haciendo otros planes, según definió magistralmente John Lennon y esa conquista fue efímera, porque decidimos irnos a vivir con nuestros hijos.


Me fui de Cuba hace diez años y el esfuerzo de toda mi vida, la jubilación, se evaporó como el humo, creo que esto es algo que solamente ocurre en nuestro país porque al final la jubilación  no es un regalo ni un privilegio, sino algo que me merezco porque aporté durante decenios para acumularlo y tener derecho a disfrutarlo.  Muchos norteamericanos se van a vivir a otros países, como México, donde su exigua jubilación, para Estados Unidos, les rinde muchísimo y les permite vivir holgadamente en otros lugares y no por ello pierden el derecho a disfrutarla, porque lo trabajaron.


Pero como decía mi amigo Oliva, Cuba es como el planeta Marte, donde todo lo absurdo puede ocurrir y ocurre.


Todos los jubilados, casi sin excepción, poniendo aparte a los que reciben sistemáticamente ayuda de familiares en el exterior, tienen que vivir del invento, de lo que jamás pensaron, para poder sufragar sus necesidades más básicas, entre ellas la comida.  Un lujo es algo impensable y una rotura de un equipo electrodoméstico es toda una tragedia porque no tienen forma de resolverlo.   La calidad de vida de muchos ancianos se ha visto afectada por la subida de los precios en el sector estatal y la ausencia de productos que antes se comercializaban en las tiendas recaudadoras de divisa.  Y no me refiero al momento crítico que se vive en Cuba, sino a dos decenios atrás o más.

               El que se va a jubilar en Cuba tiene que pensarlo mucho


No era ninguna casualidad que los conocidos que se jubilaban, en su mayoría, tenían que buscar un medio de vida que les completara la ridícula jubilación que recibian y con la que era imposible afrontar los gastos mínimos para sobrevivir.   Muchos se dedicaban a vender maní, de los cuales algunos se dedicaban a tostar y envasar para vender a peso el cucurucho.  Otros hacían raspaduras u otro tipo de dulces como coquitos acaramelados, o lo que fuera factible según la disponibilidad de materias primas.   Otros se levantaban bien temprano para hacer cola en el quiosco de periódicos y acaparar unos cuantos ejemplares para revenderlos a peso, mientras otros se ubicaban convenientemente para cuidar los baños de restaurantes, ofreciendo papel y jabón a cambio de una propina, y algunos se adueñaron de una calle o parte de ella para ofrecerse a cuidar el carro parqueado para evitar un robo, que al final si ocurría, ellos no podian responder ni lo hacían.


Surgió o más bien se inventó el servicio de mensajero, en tiempos cuando el abastecimiento era mucho mejor que ahora y que representaba ir varias veces al día a la bodega o a otros establecimientos, para llevar los mandados a las casas.  Algunos se especializaron en cargar y rellenar las balitas de gas, cuyo abastecimiento normado normalmente se encuentra en lugares alejados, por lo que era un trabajo, aparte de mas peligroso, de mucho mayor esfuerzo que no todos podían realizar.


Y los más pobrecitos quedaron para vender cigarros sueltos o por cajas, jabitas de nailon, jabón o lo que apareciera, o para hacer colas donde fuera necesario a cambio de un pago, sobre todo cuando aparecía la papa vendida por la libre o en lugares de trámites del registro civil u otros, colas en las embajadas, para entrar a un banco o lo que fuera que les reportara cualquier suma, por ridícula que les pareciera, pero que era un alivia a su inmensa necesidad.


Estados Unidos: el paraíso de los jubilados cubanos.


Sin pensarlo siquiera, yo he sido uno de los jubilados cubanos que ha encontrado un paraíso en Estados Unidos.  Mis historias con emigrar de Cuba ya las he narrado varias veces en este blog y sobre todo la disyuntiva que se me presentó en 1980 de irme con mi mujer y mis hijos por el Mariel con mi padre, pero el costo familiar por la situación en ese momento con la salud de mis suegros hizo que determináramos el quedarnos, renunciando así a un sueño que probablemente no se repetiría.


Otras posibilidades tuve de quedarme en otros países, pero estaba claro que mi familia no la  dejaba atrás, por muchas consideraciones que hubiera , y que era el pensar de mucha gente, de que estando fuera de Cuba los iban a ayudar económicamente y más tarde a emigrar.  Nunca estuve dispuesto a pagar ese precio, así que todo lo que quedó fue esperar a que mis hijos tomaran su determinación de si querían vivir en un país como Cuba o ser libres en todo sentido.  Yo sabía la respuesta pero les correspondía a ellos esa decisión.   Además ya había vivido la experiencia de mi amigo Jaime que se quedó en Canadá en 1989, su familia se desintegró y volvió a ver a sus hijos más de veinte años después, cuando ya casi era un desconocido para ellos, solamente el que mandaba dinero.  Eso no podía ocurrirme a mí.


Como he narrado, mi hijo menor Alexander se fue a vivir a Argentina en 2003 y dos años después a Estados Unidos y mi hijo mayor Carlos, fue a México en 2010.  Así y todo sabíamos que iban a comenzar una nueva vida y llevar con ellos a vivir y mantener a sus padres era una distracción importante en lo que les esperaba, por lo que nunca presionamos con ese tema, es más, ni lo pensamos.


Por supuesto que teníamos esperanzas de viajar de visita a ambos países para saber cómo vivían y volver a verlos, pero ellos tomaron la decisión por nosotros, así fue que fuimos a vivir un tiempo a México y después a Estados Unidos.


Por supuesto que México, país al que queremos mucho, y al que nos unen muchos lazos afectivos, no solo por mi hijo, sino por mi nuera Pilar y su familia, pero no tiene una política de protección a las personas de la tercera edad y su sistema de salud es mucho más deficiente que el de Cuba entonces.  Eso principalmente, a lo que se le sumó un elemento más importante, la aparición de nuestro primer nieto en Miami, nos hizo decidirnos ir a vivir a Estados Unidos.


Y en ese país encontramos mucho más de lo que pensábamos.


Mientras los norteamericanos al jubilarse buscan un país donde el costo de la vida sea menor, los cubanos jubilados tienen en Estados Unidos, a pesar de considerarse por sus ingresos, que su vida está por debajo del umbral de la pobreza, lo que jamás tuvieron en su país, por muy encumbrada que fuera su posición en la Isla.


Muchos cubanos jubilados vienen a Estados Unidos principalmente para estar con su familia y no quedarse solos, pero se encuentran con una realidad: la familia aquí ya no es lo que era en Cuba, sino básicamente la constituida por los padres y los hijos menores.  El resto debe buscar su ubicación aparte.  No es que sean desatendidos, pero no es lo que acostumbramos.  Los nietos van a visitar a los abuelos pero no comparten su vida completamente como es habitual  en Cuba.  


Eso para nosotros en particular y para muchos, es una dura realidad y no quiero pensar en aquellos en que la pareja pierde uno de sus miembros.  Es más duro aún. 


A pesar de todas estas cosas diferentes a nuestro estilo de vida y al que hay que acostumbrarse, están presentes los beneficios que le permiten a los cubanos de la tercera edad pagarse una renta, recibir una ayuda para alimentos, disponer de transporte público y telefonía celular gratis y contar con los servicios de salud desde lo más simple hasta los de mayor gravedad sin pagar nada, incluyendo todo lo relacionado: medicinas, atención dental y de la vista.  A nada de eso se puede aspirar en Cuba, por lo que viene a ser una especie de compensación por la mala vida que tuvimos en nuestro país, además de tener a nuestros hijos relativamente cerca y la posibilidad de viajar a ver a los que están en otros países.



Llegar a viejo en Cuba y en Estados Unidos.


La gente de mi generación trabajó toda la vida pensando que al final tendrían su recompensa con una existencia tranquila y segura, al margen de los vaivenes políticos de nuestra islita.


Mientras tanto los americanos no piensan mucho en la jubilación, sino en cómo crear una economía sólida que les permita al fin de la vida no solo contar con un retiro decente, sino también con propiedades, cuentas de ahorro y otros valores que sirvan como un respaldo importante.  Así es que llegan a la edad de retiro con al menos una casa y un carro, una cuenta en el banco y una prestación de seguridad social que les permite vivir.  Como vimos, algunos prefieren mudarse a un lugar donde la vida sea más barata, sin tener en cuenta que cosas como la medicina no respaldan el natural deterioro de las personas de mayor edad.  Pero al final son libres de determinar lo que quieran hacer.


Tal es el caso de México, donde en particular conocimos que hay importantes colonias de norteamericanos en varios sitios. Se calcula que en México viven un millón de extranjeros de ellos, de los que cuentan con más de sesenta años de edad, más de la mitad son norteamericanos y se ubican principalmente en San Miguel de Allende en Guanajuato o Ajijic, Jalisco, junto al lago de Chapala, Cancún y Playa del Carmen en Quintana Roo, en Mérida, Yucatán y otros en Baja California Sur como Los Cabos, La Paz y Ensenada. 


En Cuba no hay opciones, con la edad se pierde la autonomía económica, se crea una mayor dependencia y necesidades de cuidado, por lo que los que piensan de forma más “moderna”, desvalorizan a las personas por su edad, sobre todo por la pérdida de valores de la sociedad cubana.


En particular las mujeres, que durante gran parte de su vida conciliaron sus obligaciones laborales con la atención a la familia, en algunos casos abandonando o interrumpiendo el trabajo para hacerse cargo de los padres, esposos o hijos, cuando llegan a la vejez, siguen siendo los principales elementos en la atención de otros, por lo que son las más sacrificadas y muchas veces las menos valoradas.  Como género, la mujer vive más que el hombre, pero no tiene mejor calidad de vida.


Cuba: un país envejecido


Según datos de la ONU, en el año 2018, por vez primera en la historia, mundialmente las personas de más de 65 años, son mayor cantidad que los niños menores de cinco años, lo cual muestra que la población mundial está envejeciendo.


Pero en el caso de Cuba el tema es mucho más grave, ya que nuestro país, al ritmo que va, donde en estos momentos es el país más envejecido de Latinoamérica, se estima que en 2050 será el segundo país más envejecido del mundo, con un tercio de la población con más de 60 años


También hay otro elemento muy gráfico, y es que en Cuba casi el 65 por ciento de las personas mayores dejaron de trabajar antes de cumplir con los requisitos para recibir prestaciones de la seguridad social, siendo mayoría las mujeres que se vieron obligadas a ello por la necesidad de cuidar a hijos, padres o esposos. De ahí que las mujeres cuenten con menos ingresos monetarios, ya que muchas no están ya en el mercado laboral ni tienen ninguna jubilación.


En Cuba, la mayoría de las personas mayores salen del empleo antes de cumplir con los requisitos para acceder a los beneficios de la seguridad social (64,5 %) y esto constituye una práctica más frecuente entre mujeres. Por su parte, existe un porcentaje significativo del total, lo que se compensa por el hecho de que la ayuda de familiares en el exterior están destinados principalmente a mujeres.  


Los ideólogos de la revolución cubana dicen que la población ha envejecido no porque las condiciones de vida sean tan duras que la gente prefiere tener hijos o porque los jóvenes tienen una sola meta en su vida, irse del país, sino porque gracias al sistema socialista la esperanza de vida del cubano ha aumentado hasta 76,5 años y ello se ha conseguido en un lapso menor que lo que demoraron los países europeos (como si en esos países no hubiera existido una guerra tan devastadora y los conflictos posteriores que deterioraron éstos indicadores sensiblemente),


Si algo han aprendido los dirigentes cubanos del antiguo campo socialista, es no solo a mentir descaradamente, sino a encontrarle explicación a su favor a absolutamente todo.


No country for old men


“No es país para viejos” es una película fuerte, como casi todas las de los hermanos Coen, también podía haberse llamado "no es un lugar para los débiles" o " no es un lugar para los jubilados" y todas esas interpretaciones me llevan a pensar que en lugar de haberla ubicado en Texas, perfectamente podía haberse tratado no con su argumento de  la apropiación de dinero ajeno y la persecución para recuperarlo, sino que podía situarse en Cuba, confrontando a dos jubilados que pretenden vender maní en la misma parada de la guagua, o ser los parqueadores o mas bien cuidadores del mismo pedazo de calle del que se apropiaron para malcriar el robo o saqueo de los carros estacionados y por ello les den unas monedas. y los conflictos derivados de esa lucha por la supervivencia de los viejos en la Isla.


Definitivamente Cuba no es un país para viejos, de hecho no es siquiera para jóvenes y por eso ellos se largan, pero a los viejos, en su inmensa mayoría, no les queda ni siquiera ese recurso.


Solo les queda volver a repasar lo que ya saben, que sus ingresos no les alcanzan para cubrir sus necesidades básicas ni siquiera en un porciento mínimo, por lo que las privaciones, carencias y miserias que lo amenazan, tienen que ser resueltas ya no saben cómo.


Porque  llegar a viejo en Cuba es la última carta de la baraja, lo más indeseado, la alternativa que nadie quiere.


El cuento de la vejez digna en Cuba.


Siempre se dijo por las autoridades gubernamentales que una buena siembra representaba una buena cosecha, pero la triste verdad es que esa no era sino otra frase de las tantas que nos han bombardeado desde siempre y que pierde su sentido en Cuba.


Si algo tiene la vejez en Cuba es que es cualquier cosa menos digna y que no se recoge nada aunque uno haya hecho la mejor siembra.


Si las personas que trabajan, ya sea para el Estado, o ahora en forma privada, tienen una lucha tremenda para subsistir, qué podía esperarse que sucediera con los ancianos, dependientes mayormente de un monto de seguridad social, sino que cayeran por debajo de la línea de la mayor pobreza, que con las medidas económicas que cada dia van introduciendo para mantener la vitalidad del sistema socialista, o sea, que el régimen pueda mantenerse en el poder, cada día afecta más a los que tienen menos.


Varios especialistas en economía concluyen que la masa de personas en pobreza incluye al 51 por ciento de los habitantes del país, incluyendo casi la mitad de la fuerza de trabajo estatal, los pensionados y los que viven de la asistencia social, es decir 5,7 millones de personas.


Y no son solamente los ingresos, sino la calidad de vida.


La vivienda y otros problemas sociales


Los problemas de la vivienda pueden resultar muy frustrantes para la gente joven que quiere crear una familia y tener hijos, pero sin duda a quien más afecta es a las personas mayores, que además de tener problemas con su privacidad, su comodidad y el espacio, están afectadas, sin poderlo solucionar, por el deficiente estado de los inmuebles, problemas con el suministro de agua y el saneamiento, el suministro de electricidad y el uso de combustibles para cocinar.   


Como es lógico, las personas mayores no se sienten motivadas, ni pueden en su mayoría, dedicarse a mejorar sus condiciones materiales de vida, a lo que se suma que su participación en actividades de entretenimiento y esparcimiento son casi nulas y sin vínculos con otras personas y grupos sociales, lo que se agrava por el elemento que mencionamos del rechazo a los viejos por la pérdida de valores que siempre existieron y que rendían respeto y veneración hacia los más viejos, fueran o no de la familia.


Además los viejos deben ocuparse ellos mismos de resolver sus problemas, por lo que son altamente vulnerables y están obligados a resolver problemas que a los jóvenes les cuesta trabajo como son los derivados de la falta de alimento, de transporte y de medicinas, largas colas e insatisfacción con casi todo.


Si a eso le sumamos la carencia de un sistema efectivo de atención al adulto mayor, que solo tiene algunos visos y no llega al alcance de muchos, pues de veras los viejos, en muchos casos, están sufriendo una especie de muerte en vida.  Y no se trata, como todo en Cuba, de una carencia total de recursos, sino de destinar los recursos a aquellos que más lo necesitan.  Para otras cosas, como actividades políticas, viajes de dirigentes y mantener a la nueva clase con un nivel de vida holgado, siempre aparecen los recursos, más los que se han robado y atesoran en el exterior los grandes personeros del gobierno.


Para los viejos, que no sean del clan gobernante, solo hay una definición:  ya vivieron bastante, que los parta un rayo, menos a Radul Castro, que a ese le han comprado 16 elevadores personales para ubicarlos en sus distintas mansiones en toda la Isla.   Para eso se hizo una revolución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, para eliminar a los explotadores, que fueron erradicados y ahora hay una nueva clase peor que la anterior.


Si las personas que trabajan, ya sea para el Estado, o ahora en forma privada, tienen una lucha tremenda para subsistir, qué podía esperarse que sucediera con los ancianos, dependientes mayormente de un monto de seguridad social, sino que cayeran por debajo de la línea de la mayor pobreza, que con las medidas económicas que cada dia van introduciendo para mantener la vitalidad del sistema socialista, cada día afectan más a los que tienen menos.


No es que en todos los países del mundo los jubilados vivan cómodamente, pero al menos mi experiencia como jubilado cubano en Cuba, comparado con mi condición de beneficiario de la seguridad social en Estados Unidos, no tiene la más mínima comparación.  Puede haber un millon de problemas y defectos en este país, pero aquí se respeta la dignidad humana.


No se crean mucho la historia de los “homeless” o vagabundos, ellos viven así porque así lo prefieren, no se acogen a los beneficios de los desempleados porque no quieren trabajar y muchos son enfermos mentales o viciosos, desajustados sociales o delincuentes que no tienen cabida en la sociedad.  El umbral de la llamada “pobreza” en Estados Unidos es un escalón muchísimo más elevado que el nivel de vida de los profesionales en Cuba.


Pobreza es otra cosa, es la que vi en Argentina, en México y sobre todo en Cuba, porque además de la miseria está acompañada de la falta de esperanza. Los que justifican el por qué de la revolución, nos muestran fotos de la pobreza extrema que existía; entonces era un porciento de la población, ahora es casi la totalidad.


Por eso puedo afirmar que afortunadamente estoy entre ese grupo de cubanos que estamos viviendo la última etapa de la vida en Estados Unidos, un país para viejos, para jóvenes y para cualquiera que tenga deseos de una existencia mejor...y en libertad.


























 





jueves, 12 de agosto de 2021

Tina Morejón, la reina de los bandidos cubanos


 Tina Morejón, la reina de los bandidos cubanos


"Decidle al señor alcalde

decidle al corregidor

que yo por Luis Candelas

me estoy muriendo de amor,

decidle que es un canalla

decidle que es un ladrón

y que dejo que me robe

con gusto mi corazón"


Luis Candelas fue un madrileño del siglo XIX famoso por su carrera como bandolero en la cual no existieron hechos de sangre y que ha pasado a la historia a través de coplas, películas y hasta por un famoso restaurante de Madrid  llamado Las Cuevas de Luis Candelas.


Y el haber visto un viejo video de Angela Molina cantando las Coplas de Luis Candelas, que me llevó a ver igual interpretación por Carmen Sevilla, Paquita Rico y hasta por Amaya Uranga, esa pléyade de buenas cantantes de entre las que dejo afuera, por irrepetibles a Lola Flores, Rocío Jurado, Rocío Dúrcal e Isabel Pantoja, me llevó al tema de los bandidos españoles, que han quedado como leyendas.  Y ello me hizo recordar a dos escritores que abordaron similares hechos, pero en Cuba.


Álvaro de la Iglesia Santos fue un escritor cubano nacido en Galicia que es considerado un maestro de la crítica, por haber abordado a profundidad la cultura de la Isla, sobre todo en su vena costumbrista.  Se puede considerar, junto a Eladio Secades, como los que mejor reflejaron la forma de ser del cubano, y entre sus escritos está un tema atrayente: el bandolerismo cubano.


A partir de leer algo prácticamente increíble, una noticia de crónica roja en Cuba, un tema tabú completamente desaparecido de la prensa de la Isla desde 1959, donde la Cuba actual es un lugar donde no ocurre nada que no sean los logros del gobierno, me puse a pensar en la trascendencia del hecho aparecido en los medios..



Dos noticias casi increíbles:  


En Remedios, un campesino que a menudo hace el viaje desde su casa hasta la playa de Jinaguayabo a vender sus mercancías, al regresar fue asaltado por dos enmascarados que le robaron el producto de su venta, que calcula en unos dos mil pesos, pues no contaba el dinero hasta llegar a su casa.


Mientras tanto en otro camino rural de Remedios, la llamada Trocha de Echenique, dos jóvenes que viajaban en una carreta estilo volanta como las de la colonia, iban medio bebidos haciendo ostentación de su parafernalia de cadenas, anillos y relojes, fueron dejados desnudos y perdieron todas sus pertenencias a manos de similar pareja de enmascarados.


Estos hechos ocurrieron entre dos ciudades importantes del centro del país, Caibarién y Remedios, por lo que aparentemente, la prensa se vio obligada a dar la noticia al haberse producido en esa zona, donde la cercanía de los cayos y la bonanza que el turismo ha traído a la zona, ha hecho surgir de forma escandalosa este tipo de delitos.


El miedo a ser asaltado, común en muchos barrios habaneros, sobre todo con el arrebato de carteras y cadenas, también se ha extendido a las zonas rurales. 


Estas dos noticias, más algunas otras sueltas, sobre todo publicadas en medios locales, no podía menos que traer a mi memoria la larga historia del bandolerismo en Cuba y con ello a dos nombres: Manuel García y Tina Morejón.



Manuel García


En mi niñez resonaba en mis oídos una copla que me cantaba mi abuela muy a menudo y con las que muchas veces me dormía:


"Y dice Manuel García

   Que si no le dan centenes

   Que descarrila los trenes

   Y mata la policía..."


Entonces no sabía quién había sido Manuel García, un bandido tan popular que fue bautizado como “El Rey de los Campos de Cuba”, porque campeaba por sus respetos, hacía lo que prometía, y su audacia llegó a niveles increíbles.   


Manuel García y Ponce de León pertenece a esa dinastía de bandoleros cubanos que al estilo de los salteadores españoles pintorescos que con la personalidad de Robin Hood, robaban a los pudientes y repartían los bienes entre los más necesitados, con una mezcla de temperamento feroz y bondadoso, generoso y valiente, un caballero andante como los de las novelas de hidalgos, y que se convirtió primero en una leyenda ubicándolo entre los más famosos cabecillas de todos los tiempos en Cuba y de ahí pasó a ser un revolucionario luchador por la independencia de su patria.


Nacido en 1850 en Alacranes, Matanzas, una curiosidad lo acompañó desde sus inicios: se cuenta que el día en que lo bautizaron, en la fiesta correspondiente, dos invitados, embriagados, se cayeron a machetazos y uno de ellos cayó gravemente herido y fue acostado en una cama, manchando las sábanas que cubrían al niño, por lo que se consideraba una desgracia que marcaría un camino de sangre al recién bautizado.


No aprendió a leer hasta los diez años y se aficionó al juego y a las peleas de gallos y su primer robo fue para apostar, con su cómplice, un negro mucho mayor que él, que en un juego de cartas fue atacado por los que estaban perdiendo, pero fue herido y abrazando a Manuel se despidió de él, dejándo al muchacho manchado de sangre.  Así continuó y se convirtió en un vago que a la vez era un buen jinete y al negarse una muchacha en una fiesta a bailar con un personaje político, la abofeteó, y Manuel salió en su defensa, por lo que fue preso.  


Al salir de la cárcel se casó y mantuvo una conducta correcta.  Su madre, cansada de los abusos de su marido, se fue a vivir con un rico hacendado, el cual tuvo la mala suerte de que Manuel fuera a visitar a su progenitora en los momentos en que éste le propinaba una paliza, ante lo cual reaccionó y dejó al hacendado hecho un guiñapo.  En este caso también los jueces le dieron la razón al poderoso, por lo que el joven fue puesto nuevamente entre rejas.


En presidio conoció a varios asaltantes, los que le transmitieron sus experiencias delincuenciales y al salir en libertad se asoció a Carlos García, un famoso asaltante de caminos, pero pronto se dio cuenta de que era capaz de organizar su propia cuadrilla, lo que hizo siempre cubriéndose bajo un manto de buen trabajador y persona tranquila que no quería buscarse problemas por sus antecedentes.


Pero el destino escrito en sangre en las sábanas durante su bautizo, le siguieron jugando una mala pasada.  Tenía relaciones en secreto con una joven de Quivicán, cuya casa cogió candela y Manuel salvó de las llamas a la joven y a su familia, pero el padre de la misma lo acusó de ser el culpable del incendio, lo cual trajo una discusión que terminó con el patriarca herido gravemente y Manuel nuevamente en la cárcel, de la que no demoró mucho en salir gracias a los oficios de un abogado tramposo, al que terminó debiéndole una gran cantidad de dinero por ello.  Consiguió una parte y para obtener el resto robó una yunta de bueyes, pero perseguido por una pareja de guardias, mató a uno de ellos, lo que lo obligó a convertirse en un fugitivo.

                                Manuel García visto por Carlos Enríquez

En lo adelante su historia es de continuas hazañas e increíbles hechos delictivos, hasta que decide sumarse a las huestes independentistas, viajando a Cayo Hueso a reunirse con los separatistas cubanos y al regresar a Cuba, su fama de bandido se transforma en la de cabecilla mambí, uno con el que no podían los mejores generales españoles.  Sus numerosos seguidores proclaman que además era un hombre de grandes virtudes, porque no jugaba, no bebía alcohol, era respetuoso con las mujeres y exigía que los miembros de sus huestes tuvieran una conducta ejemplar, no solamente a través de sus órdenes, sino que como él, se vistieran bien, hablaran decentemente y sobre todo que se burlaran de la Guardia Civil, como muestra suprema del desprecio hacia las autoridades coloniales.


¡Viva Cuba libre! — ¡Viva Manuel García!

¡Viva el Rey de los Campos de Cuba!


Eran probablemente los gritos que más se escuchaban en la zona occidental del país.


Lo más acertado es que Manuel García protagonizó la edad de oro del bandolerismo cubano.  Sus secuestros para obtener rescate se sucedían uno tras otro, todos exitosos y con impunidad total y sus recaudaciones eran destinadas a la causa de la independencia, mientras que en su persecución había un ejército bien equipado y con todos los recursos y que no podían con alguien que había sido calificado y satanizado por la prensa, de un vulgar bandido, y aparte de su inteligencia, sus victorias se debían en buena parte a sus infinitos seguidores, confidentes y encubridores, casi todos humildes campesinos, que lo respetaban como a un líder nato.


Manuel García era considerado entre los emigrados cubanos en Estados Unidos como un patriota que comenzó, por los avatares de la vida, siendo un bandolero y después se dedicó a la causa de la independencia, por la que ofrendó su vida siendo ya un un Comandante del Ejército Libertador cuando fue traicionado y asesinado en el pueblo de Ceiba Mocha en Matanzas.  


Por paradojas del destino, Manuel García murió el 24 de febrero de 1895, cuando iba al frente de sus hombres a reunirse con los patriotas matanceros que ese mismo día, el comienzo de la Guerra de Independencia, se habían alzado en armas.


Pero mucho antes de que naciera Manuel Garcia, una mujer bandolera hizo historia y de ella nos habló Álvaro de la Iglesia, uno de los más importantes estudiosos de las costumbres cubanas.


Tina Morejón, la reina de los bandidos de Cuba


Santo Domingo en la antigua provincia de Las Villas comenzó como una pequeña y pobre colonia llamada Nueva Bohemia, la actual Santo Domingo, donde se trabajaba exitosamente la agricultura y en particular se daba el mejor tabaco de la zona.  En ese lugar tranquilo, aparecieron por los entonces espesos montes de maderas preciosas cercanos al lugar, un despunte de bandolerismo como nunca antes se había  visto.  En toda la zona, entre las dos costas, eran pocas las fincas de terratenientes que no hubieran sido víctima de los bandidos, los que se llevaban el ganado, asaltaban y robaban o secuestraban a cambio de un rescate, por lo que era rara la noche en que no hubiera un hecho criminal, mientras que los autores se evaporaban y las autoridades no encontraban a nadie.  Eran los tiempos en que el bandolerismo tomó auge en las provincias de La Habana, Matanzas y Las Villas. 


Los bandoleros estaban rodeados de aventuras e historias que mezclaban la verdad y la leyenda, por una parte daban pavor y por otra eran admirados por la población, porque en cierto modo era una forma de luchar contra el abuso del gobierno colonial.


Pero nuestra historia comienza con un próspero campesino conocido por Don Silverio, que por su fortuna tambien tenia propiedades en Cienfuegos y que vivia en el campo, donde tenía varias amantes en las cercanías, vio que una noche se aparecieron seis facinerosos, que el creia ladrones de gallinas o puercos, al frente de los cuales iba una mujer vestida masculinamente con aspecto de marimacho con revólver y puñal al cinto, la que con un mando energico le exigio dinero.  Pero Silverio, el citado campesino, invitó a la mujer a que tomara café, algo sagrado en Cuba y que no se puede rechazar.  


Los bandidos iban con antifaces cubriendo casi toda su cara y bajaron del para exigir lo pedido, mientras Silverio se encandiló con la mujer, la que le recriminó el por qué la miraba tan fijamente y si la conocía.  - Quisiera conocerte, -respondió el hacendado, a lo que le contestó la bandolera: -pues buscame por esos montes, que allí estoy.


Silverio le dijo que le señalara un sitio que al día siguiente le entregaría personalmente y con gusto el dinero pedido. La jefa de los bandidos le citó para un lugar pero le advirtió que fuera solo, de lo contrario su vida correría peligro.


Se trataba nada menos que de Tina Morejón, y si Manuel Garcia fue el rey de los campos de Cuba, esta villareña lo igualó en fama, pero varias décadas antes.



Al día siguiente, impactado por la personalidad de la jefa bandida, Silverio se encaminó rumbo al lugar acordado con las onzas de oro exigidas.  Pero al viajar pocas leguas y mucho antes del lugar de la cita, un esclavo salió del monte y le pidió le siguiera, llegado a una hacienda, donde le esperaba una hermosa mujer vestida al estilo de las campesinas cubanas, de la que pudo ver que era muy hermosa, mucho más de lo que había visto la noche anterior.


La mujer, que se identificó como Tina Morejón, se negó a tomar el dinero, pero Silverio la convenció de que lo repartiera entre su banda.  Silverio se hizo su amante y nunca la traicionó, pero las autoridades, con tropas llenas de malhechores, y como ocurre casi siempre gracias a delatores, fueron tras Silverio y lograron capturar a Tina, en momentos en que ya el amor del hacendado estaba en vías de regenerarla y hacerla salir de ese estilo de vida.   


Parece que una indiscreción de Silverio, al que un amigo le confiesa su felicidad y su romance clandestino, llega a oídos de las autoridades españolas, las que ordenan vigilar discretamente al hacendado para dar con el paradero de la más buscada bandida de la región.


Tina fue llevada encadenada a La Habana y el fiscal le pidió la pena capital, mientras que don Silverio trató de comprar su libertad, pero sin éxito. Movió Silverio mucho dinero y todas sus influencias para evitar su ajusticiamiento y hasta su fuga, pero solo logró que en lugar de ser ejecutada, fuera deportada a Cádiz y cumplir la condena de lavar la ropa del ejército de por vida.


Y queda en el terreno de la leyenda el que Don Silverio llegara a España antes que la deportada y allí logró comprar las libertad de Tina y se fugaron juntos y otros aseguran que en una fuga de película, ya en el mar Mediterráneo, Tina se lanzó al mar desde el vapor que la llevaba al destierro, para aparecer años después como jefa de una banda de forajidos en la isla de Córcega.   Pero la verdadera leyenda, esa que hizo que se hablara de ella, ya la había tejido en Cuba.


Lo que sí se puede asegurar, como cuenta Álvaro de la Iglesia, en sus “Tradiciones Cubanas” y ubica los acontecimientos a principios de los 1820, que Tina llegó a ampliar no solo su zona de acción geográfica, sino también su temeridad y valentía, lo que la llevó a que fuera conocida como “La Reina de los Bandidos” en Cuba.


Lo cierto es que Doña Leonor Morejón, una mujer de buena posición social con una extensa hacienda en la costa al este de la bahía de Matanzas, era conocida popularmente como Tina Morejón y comenzó a ser perseguida al acusársele de ser jefa de una banda que dio muerte a un rico hacendado villaclareño, Francisco Arencibia.  Tina fue famosa por sus apasionados romances con varios personajes.  Tina estuvo casada con su primo hermano José Emeterio Morejón, capitán de las huestes españolas y sospechoso de chantajear a autores de crímenes.


Se dice que Tina tuvo relaciones con José Joaquín Clavel, un asesino catalán, que junto con Tina crearon toda una pantalla de ser abolicionistas, por lo que se dice que fueron detenidos y ejecutados. 


Una curiosidad es que el teniente Pedro González Abreu fue el encargado de la instrucción de este caso y su condena.  Pedro tuvo tres hijas y una de ellas suprimiría su apellido paterno y sería conocida como la gran patriota y filantropica Marta Abreu.


Y la historia más aceptada es que tras su aventura con Clavel, Tina fue condenada en 1843 a cumplir prisión en el destierro, en Ceuta y regresó a Cuba donde murió en Guamutas en 1858 a los 56 años de edad.


La génesis del bandolerismo en Cuba.


No es extraño que en Cuba surgiera el bandolerismo como un fenómeno inherente a nuestra idiosincrasia.  Si revisamos la historia de Cuba veremos que los actos violentos son casi una tradición que va desde los crueles actos de la conquista, las luchas por la abolición de la esclavitud, las luchas independentistas y anexionistas, la ocupación por parte de los ingleses y los norteamericanos, las guerras entre cubanos por motivos raciales o de filiación política que abundaron en nuestra efímera era republicana, los golpes de estado, el gansterismo imperante en la sociedad durante los gobiernos de Grau y de Prío, y tras la revolución se podría enumerar cientos de hechos que van desde el terrorismo, pasando por los fusilamientos y fuerte represión a los enemigos del régimen comunista, hasta la peligrosa confrontación que tuvo al mundo al borde de la guerra nuclear, a lo que siguió un período de "batallas" contra cualquier cosa: el analfabetismo, la eseseñanza, las zafras y la zafra de los Diez Millones de Toneladas de Azúcar y así sucesivamente hasta llegar a la "batalla de ideas" y otras campañas estúpidas siempre a la sombra del "patria o muerte o socialismo o muerte", incluida la participación de cubanos en guerras en otros territorios del mundo en los que no teníamos nada que hacer.


La historia de Cuba ha tenido momentos muy importantes en su etapa colonial, que incidieron directamente en el surgimiento del bandidismo, de los que hay que destacar algunos.


Desde los primeros años de la conquista, la intensiva explotación minera en busca de oro y plata que hicieron desaparecer la población indígena y surgiera como principal fuente de riqueza la ganadería, por lo que la carne salada y las pieles eran el producto más importante, lo que atrajo a corsarios y piratas ingleses, franceses y holandeses, los primeros bandidos que devastaron, saquearon e incendiaron pueblos y ciudades y dieron origen a medidas de protección en la Isla.


Para evitar estos ataques, la corona española organizó el sistema de flotas para proteger el comercio con punto de escala obligatoria en La Habana, en cuyo puerto se vio una febril construcción de fortalezas.    Henry Morgan, Francis Drake y Jacques de Sores y otros piratas, se vieron limitados en sus ataques y como otros corsarios y filibusteros que ya lo hacían, aumentaron el contrabando en el resto del país, lo que fue paulatinamente combatido y dio pie a que fueran construidas fortalezas en las ciudades más importantes, como Matanzas, Cienfuegos y Santiago de Cuba.


Paralelamente fueron surgiendo otras importantes industrias, la producción de caña de azúcar y el cultivo y elaboración del tabaco, ocurrió la toma de La Habana por los ingleses que demostró los grandes potenciales económicas y comerciales de la Isla y la necesidad de potenciar y flexibilizar el comercio, a lo que se sumó más tarde, a partir de la afluencia de franceses procedentes de Haití, la producción cafetalera.


Se suprimió el Estanco del Tabaco y se organizó la propiedad agraria, lo que ocurrió junto con el gran crecimiento del trabajo de esclavos africanos, creándose una sociedad rica pero altamente polarizada con grandes propietarios y el control total del comercio por los españoles por una parte y por otra los esclavos y una gran cantidad de campesinos blancos, peninsulares y criollos, creándose inestabilidad social y por ende rebeldía, hasta llegar a los movimientos independentistas y de anexión a los Estados Unidos.


Es en esos tiempos en que surgen en diversas partes del país, pero con más fuerza en la región central del país, el bandolerismo.


Es de destacar que el gobierno colonial en Cuba era intransigente y con poderes ilimitados, desde el Capitán General hasta los alcaldes, los que actuaban abusivamente, con encarcelamiento, ejecuciones, deportaciones y confiscaciones de forma irracional y muchas veces injusta.  La impunidad de la administración era total y no existían mecanismos jurídicos ni judiciales, lo que  hicieron que apareciera una respuesta en forma de venganza, lo que también era alimentado por la posibilidad de delinquir y esconderse en los sitios apartados, montes y montañas, y en los que se agruparon no sólo los que fueron víctimas de atropellos, sino también desertores del ejército, esclavos cimarrones y hasta marinos.


Fue así que surgieron cuadrillas de bandoleros que también estaban estimulados por la desigualdad económica extrema y el sistema de vida que favorecía solamente a los más ricos.

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Y la deportación política fue una de las formas preferidas de la represión de las autoridades coloniales, siendo una curiosidad de ella, que las mayoría fueron hombres blancos (peninsulares o criollos) y a los negros los enviaban a presidios dentro de Cuba, casi siempre a trabajos forzados.  Además a los blancos se les confiscaron sus propiedades y esta incapacidad económica, y el alejamiento de la Isla los hacía vulnerables.


También hay que decir que en la aparición del bandolerismo en Cuba, influyó de forma notable las leyendas sobre el gran movimiento del bandidaje en España, alrededor del cual se hicieron famosos los nombres de varios personajes.


Desde los tiempos de Maricastaña 


Ya no se menciona, pero en mi niñez a menudo escuchábamos la frase: "eso fue en los tiempos de Maricastaña" y se refería a una revuelta popular en el siglo XIV contra el Obispo de Lugo, un señor feudal de Galicia, donde murió el mayordomo del Obispo y Maria Castaña y sus dos hijos fueron acusados de ello, por lo que tuvieron que donar sus bienes a la Iglesia, siempre buscando mecanismos para enriquecerse aún más.  Esta desigualdad social extrema se mantuvo hasta el siglo XIX, cuando aparecen, como consecuencia de ello, los primeros bandidos organizados.


Dos de cada diez sabían leer, una de cada cien mujeres era letrada, todos eran víctimas de abusos y atropellos de las autoridades y de los burgueses, nobles y clérigos, por lo que surgieron personas envilecidas por la mala vida, que se hicieron diestros jinetes, hábiles organizadores de asaltos, secuestros y robos, que hallaron en ello la únicas forma viable de venganza y de retribución a los pobres de parte de aquello que les quitaron e hicieron su vida miserable, por lo que fueron envueltos en un halo de romanticismo, como héroes populares.


El control de Francia sobre España también impulsó a que se forjaran múltiples grupos de bandoleros dedicados al asalto del transporte de mercancías y al contrabando.  Eran en su mayoría salteadores de caminos que actuaban con mucha crueldad que en muchos casos eran para robar al rico y dárselo a los pobres, y que sobrevivían gracias al apoyo popular y a las condiciones geográficas de comarcas aisladas y con orografía complicada que los ayudaba a ocultarse.


Pero se puede concluir que al igual que ocurriría en Cuba, el bandolerismo surge como una respuesta social a una sociedad injusta que lleva a extremos la opresión y crea un gran descontento social.


Es así que en distintas épocas aparecen nombres como Luis Candelas, Diego Corrientes, El Tempranillo, los Siete Niños de Écija, José María Hinojosa Cobacho, “el Tragabuches”, “Pasos Largos”, “el Bizco de El Borge”,  José Ulloa, Joaquín Camargo Gómez, “El Pernales”, Juan José Mingolla Gallardo y muchos otros.  Destacaron en Cataluña, uno de los lugares de mayor bandolerismo bandidos como Serrallonga, Joan Serra y Perot Rocaginarda; en Galicia Xoan Quinto, Pardal, Riotorto y otros.  Casi todos eran campesinos sin tierra desheredados de todo, que se vieron en la necesidad de asociarse con otros de su misma condición para emplear la violencia como forma única de subsistencia contra el hambre y las necesidades en una sociedad agraria estancada y altamente reprimida.


Eran los tiempos en los que la riquísima Iglesia Católica lanzó un falso sistema asistencial dando en monasterios y conventos a los necesitados la llamada "Sopa Boba" como subsistencia diaria.


Hay que recordar que la "Sopa Boba" era un guiso resultante de mezclar todas las sobras de las comidas de los conventos que se repartían a los pobres como forma de caridad para alimentarlos.  El nombre se extendió a una bazofia hecha a base de agua y restos de comidas sin nutrientes que se les daba a los presos en las cárceles o huérfanos en un internado, cuarteles militares y hasta campos de concentración.  Una comida gratuita que a pesar de ser de mal gusto y poco alimenticia hacía posible que la gente no muriera de inanición.


La “Sopa Boba” podrá haber salvado a algunos, pero a muchos les impulsó a salir de la miseria a como diera lugar, como estos personajes que vamos a nombrar.



Luis Candelas


Fue el más famoso de los bandoleros y cuya popularidad llega hasta nuestros días por muchas razones, su personalidad y su buen porte.  Era pacífico y nunca cometió un crimen de sangre, fue considerado un romántico al estilo de Don Juan, pues vivía a costa de mujeres ricas que lo mantenían, lo que le costó un buen tiempo en la cárcel.  Era muy hábil y usaba numerosos, más bien incontables disfraces para robar y estafar y nunca empleando la violencia.


Se hacía pasar, como el personaje de ficción que conoceríamos despues como Arsenio Lupin, por el caballero Luis de Cobos, uno de sus personajes más exitosos, que gracias a su cultura y facilidad de verbo, le permitía el acceso a fiestas en palacios y tertulias de gente de clase alta.


Se hizo amigo de Salustiano de Olózaga, más tarde alcalde de Madrid y gobernador de esa provincia, presidente del Consejo de Ministro y embajador de España en Francia, a través del cual se hizo masón y lo ayudó a introducirse en las altas esferas.


Luis Candelas se convirtió en un héroe popular y todos, inclusive agentes de la guardia civil lo ayudaban, de lo que da fe una copla:


“Con la puerta abierta 

y toda la noche en vela, 

a ver si me roba 

Luis Candelas”.


Al final por una delación, fue capturado, acusado de más de cuarenta robos, juzgado y ejecutado por garrote vil a pesar de no haber derramado una sola gota de sangre.



Curro Jiménez


Otro legendario llevado al cine y a la televisión fue Curro Jiménez, el barquero de Cantillana.


Francisco Antonio Jiménez Ledesma, natural del pueblo de Cantillana, era hijo del barquero que transportaba a los mercaderes y mercancías desde Cantillana a Sevilla por el río Guadalquivir.


El alcalde del pueblo destituyó a su padre como barquero para favorecer a otros y, tras la muerte de éste, le negó el trabajo a Curro, por lo que orquestó una venganza contra el gobernante, yéndose a la Sierra, donde creó un grupo de bandoleros bajo su mando, cuya primera fechoría fue incendiar la hacienda del alcalde. 


De ahí continuó sus andanzas por toda la sierra de Sevilla atacando a la mayoría de los pueblos de la comarca, siendo sus únicos objetivos los alcaldes y los mercaderes ricos. 


Se crearon grupos paramilitares para acabar con él, pero fue una delación de un comerciante que se enteró de su paradero que la recién creada entonces Guardia Civil le dio muerte en 1849, cuando solo tenía 29 años de edad.


Diego Corriente


“Diego Corriente

el ladrón de Andalucía, 

el que robaba a los ricos

 y a los pobres socorría”


...dice una canción popular andaluza.


Fue conocido como "El Bandido Generoso" e igual que con Luis Candelas, no se le conoció ningún delito de sangre.  Desarrolló sus fechorías en el siglo XVII, por lo que probablemente sea el primer bandido generoso, con una vida corta pero plena de aventuras y romances que lo hacen un personaje popular por su bondad, su cercanía a la gente del campo y cuyos abusos le hicieron convertirse en jefe de una banda con el objetivo de favorecer a los más humildes.


Sus numerosos delitos con total impunidad y la burla hacia las autoridades, hizo que fuera finalmente capturado, arrastrado, vejado, ahorcado y hasta descuartizado, siendo expuestos sus restos en los caminos y la cabeza dentro de una jaula. 


Juan Caballero “El Lero”.


A pesar de ser un bandido muy temido y respetado, era muy caballeroso.  Daba la mano a las señoras de las diligencias que asaltaba para que no se accidentaran y se pudieran sentar a la sombra, no usaba palabras groseras sino respetuosas.  Fue tal el éxito de las partidas de atracadores que el rey Fernando VII mandó a un General a pactar el indulto de todas las bandas, primero sobre la base de la traición, a la que se negó El Lero, diciendo que a todos o a ninguno, obteniéndose finalmente el perdón total.


Reinsertado a la vida civil halló la muerte producto de un flemón a los 81 años de edad y fue probablemente el único caudillo de bandoleros que no murió en la horca o en unos caminos.


El Tempranillo


"El Rey mandará en España, pero en la sierra mando yo", decía José María Hinojosa, “El Tempranillo”.


Se cuenta que un día el famoso bandido “El Lero”, se encontró con un campesino medio muerto de hambre sobre un burro esquelético, al que le preguntó que si iba para un carnaval, a lo que José María le respondió que gracias a ese burro no se había muerto de hambre, pues no tenía otra forma de vida al ser un campesino miserable, por lo que  El Lero le dio una bolsa con una gran cantidad de dinero para que se comprara una mula joven. 


Se hizo famoso en toda Sierra Morena compartiendo protagonismo con "El Lero" al cual nombraba afectuosamente compadre y con el que se repartía los lugares para operar en las serranías andaluzas, pero sobre todo se destacó por realizar asaltos sin emplear crueldad ni abusos.  


Había comenzado su vida ilegal cuando era casi un niño por  haber matado a un hombre, se dice que en venganza por la muerte de su padre o la violación de su madre ya viuda y otros que ello ocurrió  durante un duelo a navajas por haber ofendido a una novia que tenía, María de la Fuensanta, una gitana de Monte Alto, y fue retado por el pretendiente oficial, un gitano celoso, alque José María mató de un solo golpe, por lo que la gitana lo bautizó diciéndole: “Anda, que Tempranillo has empezao…


Por ese hecho es que se va a los montes de las serranías de Ronda donde malvivía hasta que se dedicó al contrabando y formó parte de los Siete niños de Écija, se le conocía como "el bandido bueno", ya que era capaz de repartir más dinero a sus compañeros que a él mismo y si un pueblo estaba en situación precaria, él daba grandes dineros a cambio de refugio.  Tras el indulto del rey, se dedicó a perseguir a bandoleros que no se acogieron a la misma y en las cercanías de Málaga un antiguo compañero le disparó y le dio muerte, con solo 28 años.


“Soy jefe de bandoleros

 y al frente de mi partida

 nada mi pecho intimida,

 nada me puede arredrar”


...dice una copla popular dedicada a José María Hinojosa “El Tempranillo”.


Y así muchos otros, que harían esta historia muy larga.


Pepa a Loba


Algunos equivocadamente, dicen que Tina se inspiró para sus andanzas en “Pepa a Loba”, la que aparecería muchos años después en España.


Pepa a Loba fue una figura mítica gallega de finales del siglo XIX cuya leyenda todavía está vigente. 


Se dice que dirigía su propia banda integrada por mujeres que se dedicaban a asaltar en los caminos, a los potentados y a los curas.  También se comenta que hubo más de una Pepa a Loba, porque otras mujeres dedicadas al bandolerismo adoptarían el mismo nombre de la primera, debido a que las referencias a ella en toda Galicia son muy numerosas.


La historia más aceptada nos habla de una niña que queda huérfana a los 12 años y era llamada Pepa a Pastora, pastoreando el rebaño de ovejas de su tía por los montes.  Un día tuvo que enfrentarse junto con su perro a un feroz lobo al que dio muerte, por lo que en lo adelante fue conocida como Pepa a Loba, mientras que otros aluden a que el sobrenombre le viene de la Serra da Loba, la serranía por donde anduvo pastando.


La gran intelectual gallega Concepción Arenal profundiza en la historia con investigaciones en la cárcel de la Coruña, haciendo referencia a su existencia real y a que fue acusada falsamente de asesinar a su tío y tras salir de presidio mata al que le tendió la trampa para inculparla y allí comienza su leyenda.


Después se publica una novela sobre la vida de Pepa a Loba que refiere que nació en Pontevedra sobre los años de 1830 (cuando ya Tina Morejón campeaba por sus respetos) y que se convirtió en una especie de vengadora que mataba a cualquiera que cometiera un asalto, robo o crimen en toda Galicia.


Era dueña de una posada en el camino entre Mondoñedo y Ferrol, donde daba alojamiento y comida y a la par se desempeñaba como bandolera.  Tras su embarazo se dedicó a su familia y tras morir su marido volvió a las andadas.



Pepa a Loba se convirtió, haya una o más de ellas, la teoría más aceptada, en la representación del tipo de bandido generoso, que algunos comparan con la Reina Lupa o Hada de los Lobos de la mitología gallega.


Otros escritores de renombre como Emilia Pardo Bazán y Ramón María del Valle-Inclán abordaron el tema del bandolerismo en Galicia y alimentaron las leyendas de Pepa, de tal forma que aún hoy en día esta figura es revivida de forma literaria y su nombre aparece en diversas bebidas como marcas de vino, albariño, ginebra, vermut, cerveza, cremas y licores, aguardientes y en comestibles como zamburiñas en salsa de vieira,  paté de centollo, paté de carne, ventresca de bonito, sardinas en aceite de oliva, mejillones en escabeche y otros productos gourmet.


Pero es imposible que haya sido inspiración para Tina por su no coincidencia en el tiempo.


El bandido siboney


Se dice que uno de los primeros bandidos que se hicieron famosos fue el llamado "el bandido siboney", porque era un hombre no muy joven pereo de mucha movilidad y provisto de flechas a la usanza de los indios, que apareció casi con los inicios del siglo XIX en la zona villaclareña y actuaba hasta Puerto Principe (Camaguey) y que andaba sin camisa y sin sombrero, por lo que se convirtió en leyenda y se decía que era mitad hombre y mitad demonio y que asesinaba a mujeres indefensas y a niños.  Lo cierto es que el Indio tenía que recorrer grandes distancias, siendo conocido en Camaguey como "el Indio Martín" y que llegó hasta Santiago de Cuba, siempre a pie y con lanza y arco y flechas, por lo que se cree que hubo más de un bandido.


También se habló de que eran yucatecos que se habían dedicado al bandidismo o simplemente se trataba de cimarrones asumiendo ese rol de indígenas.  Lo cierto es que las autoridades crearon cuerpos especiales para darle caza por sus numerosos crímenes y lograron darle muerte en 1803, a partir de lo cual ya no se escuchó más de ese caso.


Los bandoleros canarios


Todo parece indicar que Tina estuvo influenciada por los canarios, principales habitantes de la zona central del país, muchos de los cuales eran hombres sin tierras que llevaban una vida miserable sin oportunidades para salir de ella.


Los canarios, llamados “isleños'' en Cuba, llegaron a nuestro país en busca de evitar la crisis existente en su lugar de origen, sin muchas tierras para cultivar, así que buscaban un territorio donde asentarse y cultivar y donde pudieran ser propietarios de sus haciendas.  Los gobernantes coloniales buscaban incrementar los habitantes blancos en Cuba, así que eran bien recibidos, pero muchos esclavistas fueron contrarios a la idea por la competencia que constituían..


Por ello trataron de llevarlos a casi una condición de mano de obra esclava, endeudados con el patrón del barco que los trajo a Cuba, sin darles tierra ni posibilidades de comprarla, los llevaron a una condición no muy diferente que la que dejaron atrás, por lo que se convirtieron en un foco de rebeldía, primero como bandidos para subsistir y  algo que se vería más tarde con su masiva incorporación al ejército Mambí.

También hubo una cierta influencia con los llamados "negros curros", tema del que ya hemos abordado su existencia y eliminación.

Resumen del bandidaje


Algunos como Manuel García, han pasado a ser, de vulgares delincuentes a convertirse en patriotas, pero no todos fueron así.  Es por ello que durante más de un siglo, los medios de difusión, compulsados ahora por el cúmulo de información de los medios digitales, han llevado a la mínima expresión los vínculos normales entre todos los miembros de la sociedad, donde los padres, los maestros y otras personas que se lo ganaran, eran muy respetados; el principio de autoridad se ha resquebrajado y ya casi nadie tiene el respaldo moral para ser respetado y obedecido a conciencia.


Pensé que era un problema de Cuba y su maldita revolución, pero no, en México y ahora en Estados Unidos, veo que que los jóvenes y hasta niños son groseros, confianzudos, maleducados, mal hablados, descorteses y eso es así porque los gobernantes no dan ejemplo, alimentando todo lo que seas contrario a la civilización.


Ellos no pueden ser catalogados como bandidos, aunque no se preocupan mucho porque puedan ser detenidos por tenencia o consumo de drogas, falta de respeto a las autoridades o delitos menores, mientras que los gobernantes, a todos los niveles tienen el único objetivo de enriquecerse, cometer actos de corrupción o aliarse con el crimen organizado, por ello sin duda alguna, aquellos bandoleros que hemos mencionado, en su mayoría, a pesar de que muchos eran analfabetos, tenían en cambio esos valores que ya casi no existen.  Eran héroes que delinquían ante el abuso del poder colonial, casi como única forma de sobrevivir.


Un bandolero cubano, José Plasencia, lo dejó muy claro cuando dijo"

"El hombre debe llevar consigo el honor de hombre hasta la muerte"

Ceiba Mocha, donde gracias a una traición, fue asesinado Manuel García



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miércoles, 28 de julio de 2021

Los gallos cubanos

 


Los gallos cubanos


¿A quién saluda el gallo cuando en el alba canta, lejano?

Eliseo Diego


Cuando José Gutiérrez de la Concha, capitán general de la Cuba colonial de mediados del siglo XIX, dijo que “con un una lidia de gallos, una gruesa de barajas y doce manolas con sus guitarras son llevados los cubanos a donde quieran” estaba resumiendo de manera concentrada un espíritu que sigue enraizado en la sociedad cubana. Jamás existió en el país un asunto tan aparentemente trivial que ocupara una posición de semejante envergadura durante el último siglo.Las peleas de gallos son una pieza  inevitable en la configuración de esta isla como nación, de su identidad y de la construcción de un modo de vida 


En Cuba, como en Macondo, ese pueblo ficticio creado por Grcía Márquez en su novela Cien Años de Soledad y que es recreado en otras de sus obras, no están permitidas las peleas de gallos, de ahí la cercanía de nuestra patria con ese mundo del realismo mágico donde ocurren las cosas más absurdas. 


En su acepción más elemental, el gallo es el macho de las gallinas, y cuya principal tarea es cantar al salir el sol cumpliendo un doble objetivo, despertar a los que habitan en el campo y también servir de unidad de medida (al cantío de un gallo), y además es algo corriente en algunos cantantes (se le fue un gallo).


Acepciones cubanas del gallo


Partiendo de las clásicas fábulas de Esopo, la Fontaine, Samaniego y otros, se ha hecho usual en todas partes, y Cuba no podía ser una excepción, comparar las cualidades o'defectos de las personas con el de ciertos animales.  Una tortuga es sinónimo de lentitud, el burro denota brutalidad (a,e, i, o, u, más sabe el burro que tú); el cerdo es alguien cochino; una jutía, gallina o ratón equivale a cobardía; un caballo o mulo es sinónimo de fortaleza; un gato es alguien con habilidad para moverse sigilosamente; un conejo equivale a alguien veloz; un majá representa la vagancia (tirar majá) y así hay muchos otros ejemplos.


Pero nosotros al gallo lo hemos elevado a un estadío superior, porque tiene muchas representaciones que van desde el dinero (suelta el gallo, significa dame el dinero), es equivalente a amigo o compañero y también es símbolo de masculinidad.  De ahi que por estar presente no solo en el campo sino también en las ciudades, con sus llamativos colores y su utilidad como despertador (a veces indeseable), el gallo tiene una gran presencia en nuestros dichos populares.


“Este es como el gallo: ni canta ni come frutas” –es la versión cubana del refrán del perro del hortelano.


Saca la mano que te pica el gallo” –nos lo decían cada vez que trataba de robarle una papita o una mariquita acabada de freír y hasta sirvió de eslogan de una firma jabonera para una rifa (el gallo de oro dentro del jabón Hiel de Vaca era el ganador de una casa).


“Se cuida como gallo fino” –se refiere a alguien que cuida mucho de su salud y da mucha importancia a su aspecto personal.


“Ese se cree un gallo fino”, se refiere a alguien arrogante.


“Un gallo tapa’o” se emplea cuando no hay certeza de lo que puede pasar con algo que hemos decidido hacer.  Se supone que provenga de cuando antes de una pelea, se tapaba u ocultaba al gallo para que los contrarios no supieran a que se iban a enfrentar.


“Es un gallito” se usa para denominar a la persona que siempre busca pelea y se altera ante cualquier situación.


”Quedó como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando” es uno de los refranes más usados por los cubanos y aunque muchos lo atribuyen a la ciudad de Morón en la provincia de Ciego de Ávila, tiene su origen en el pueblo de Morón, en Andalucía, hecho que hemos narrado con profundidad en otro artículo de este blog y donde un alcalde equivocado dijo que “donde canta este gallo no canta otro”, lo que hizo que lo dejaran (simbólicamente) desplumado por la paliza que le dieron.


Sacarse la rifa del guanajo o del gallo es tener buena suerte.


”Ese es mi Gallo”, atañe a tu candidato favorito y no sólo en la política.


”En menos de lo que canta un gallo” es algo que ocurre muy rápidamente.


Y otros que se explican por sí solos como:


“El que es buen gallo, dondequiera canta”.


 “Gallo, caballo y mujer hay que saber escoger”.


"Ese gallo que no canta, algo tiene en la garganta."


“Los gallos finos nunca abandonan el ruedo”


Pero personalmente la más simpática de las frases atribuidas al gallo es la siguiente:


“Eso está ahí mismo, al cantío de un gallo”.

 ¿A qué distancia puede escucharse el canto de un gallo?, pues en el imaginario popular campesino cubano los guajiros usan este dicho para indicar que lo que usted busca o el lugar al que quiere llegar no está muy lejos de donde se encuentra.  Pero no se deje engañar, el concepto de distancia empleado en el campo y el que usamos en las ciudades son muy diferentes, por eso usamos esta frase como una burla y que la distancia a recorrer es muy larga, mucho más larga que a la que se escucha el canto del gallo.


Personajes nombrados como gallos


Yarini


Uno de los más famosos fue Yarini, el chulo cubano que fuera bautizado como "El Gallo de San Isidro", y cuya historia hemos abordado en más de una ocasión.  Era un verdadero gallo en todo el sentido de la palabra, cuidada de su apariencia, era arrogante, mujeriego, y era un verdadero gallito porque no dejaba pasar una, pero esas características le hicieron perder la vida muy joven.


Yarini era un verdadero gallito que inspiraba miedo hasta en los más duros ya que pasaba de la tranquilidad a la ferocidad casi de inmediato con aquellos que se le oponían.  Era de familia acaudalada, muy educado, afable, apuesto y de hablar pausado, respetuoso, generoso y se comportaba como un caballero, pero el gallo que llevaba por dentro hacía que le rindieran pleitesía porque además era de los pocos blancos de un plante Abakuá.


Aún hoy, un siglo después de su muerte, su tumba se venera y le llevan flores y le hacen promesas, porque ha ascendido hasta llegar a ser un mito urbano habanero 



Gallito del Ring y Pupi García

Y estaba hasta el boxeador Orlando Castillo, conocido por Gallito del Ring, 


Hasta he visto una rareza vendida en internet para coleccionistas aquellos a los que les sobra el dinero, una entrada para el demolido Palacio de los Deportes, entonces en Paseo y Mar (el Malecón no estaba construido hasta allí), donde se celebraba la pelea el 5 de diciembre de 1953 por el título de campeón cubano de peso gallo entre Luis Galvani y Orlando Castillo (Gallito del Ring), para un palco por el precio de dos pesos, pelea que terminó en empate a doce rounds.


El Gallito no tuvo una carrera de las más destacadas, pero ganó 41 peleas, 4 de ellas por nocaut, perdió 19, 4 de ellas por nocaut y tuvo doce empates. Sin embargo destacó por su valentía, siendo memorable su pelea con Pupi García, un gallo con más espuelas que él.  Pupi será objeto de un artículo exclusivo, porque no ha habido ningún boxeador cubano, profesional o amateur, que haya tenido un valor ni parecido al suyo, su valentía era un sello de garantía y sus combates un compromiso como de vida o muerte, el mismo que tuvo para enfrentar a la naciente tiranía castrista y que le valió nueve años en el presidio político.  Para mí Pupi García fue el gallo más gallo de todos los gallos cubanos.

                          Pupi García, el más gallo de los boxeadores cubanos


Ha habido muchísimos boxeadores destacados en Cuba y que han alcanzado el estrellato internacional, desde el legendario Kid Chocolate, de baja estatura y brazos cortos, llegó a lo más alto a base de rapidez y técnica, por lo que nunca fue noqueado y defendió su corona siete veces sin ser vencido y José "Mantequilla" Nápoles, uno de los más técnicos de la historia que se retiró con 114 victorias y una sola derrota.  Y me he referido a estos y otros pensarán por qué no menciono a Stevenson, Rigoundeaux u otros, pues por una sencilla razón, porque aunque el boxeo es el arte de dar y que no te den, el boxeo que me gusta es el de los tres ejemplos que menciono, porque fueron peleadores valientes sobre todo, unos verdaderos gallitos, y Erislandy Lara y Luis "King Kong" Ortiz" se pueden ubicar entre los nuevos gallos del boxeo cubano, porque a pesar de su técnica, buscan la pelea, como los gallos.


Hemingway y los gallos


Este hombre inquieto y arrojado, amante de las corridas de toros, no podía serlo menos de las peleas de gallos.


En su finca Vigía, en San Francisco de Paula, nos cuenta Norberto Fuentes que Hemingway mandó a construir una pequeña valla y se asoció a José Herrera, alias Pichilo, quien cuidaba sus ejemplares, unos 20 gallos para llevarlos a las peleas.. 


Hemingway apostaba mucho, pero su fin no era ganar, sino disfrutar la pelea.  Si ganaba,  invitaba a todos los presentes a la cantina, los que podían consumir todo lo que quisieran, pero advertía: “Yo tomo y me emborracho todos los días, pero no molesto a nadie”.  Era el sermón de un verdadero gallo como era Hemingway.


La pasión por las peleas de gallo, tan enraizada en el cubano de todas las épocas, contagió también a Hemingway, hasta el punto de reconocer que fue una de las razones por la que escogió a Cuba como su hogar por muchos años, casi hasta su muerte.


La presencia de los gallos en la niñez


Mis primeros tres años de vida, de los que por supuesto no recuerdo mucho, quedaron impresas algunas memorias, como era el perseguir a los gallos, gallinas y curieles que merodeaban en el patio de mi casa en Bejucal.  Después en la casona del Cerro donde vivía, había decenas de gallinas y varios gallos, así que ellos estuvieron casi siempre presentes.


Mientras que no supe cual era el objetivo, espantaba a los gallos cuando pisaban a las gallinas, porque pensaba que las estaban matando igual que ocurría en las peleas de gallos, pero sin duda algunas cosas que no olvidamos son los cuentos infantiles relacionados con esta ave, en particular este que me repetía mi abuela andaluza todos los días.


El cuento del gallo de boda


El gallo del tío Perico todos lo hemos escuchado cuando niños, y es un verso que no recuerdo bien pero que trata más o menos de un gallo arrogante al que su tío Perico lo invita a su boda, pero se encuentra un grano de maíz y no quiere ensuciarse el pico pero se lo quiere comer y cuando lo come se ensucia el pico y nadie quiere ayudarlo a limpiarse el pico para estar presentable para la boda de su tío Perico hasta que su amigo el Sol lo ayuda.


Si no pico, pierdo el granito

y si pico, me mancho el pico

y no podré ir a la boda de mi tío Peerico.


¿Qué hago?¿Pico o no pico?

Al fin picó, y se ensució el pico.


Entonces fue a pedir a la hierba:


Hierba, límpiame el pico,

si no, no podré ir a la boda de mi tío Perico.


Y la hierba le dijo: No quiero.


Entonces fue a pedirle a la oveja:


Oveja, cómete la hierba

que no quiere limpiarme el pico

para ir a la boda de mi tío Perico.


Y la oveja le dijo: No quiero.


Entonces fue a pedirle al perro:


Perro, muerde a la oveja,

que no quiere comerse la hierba,

que no quiere limpiarme el pico

para ir a la boda de mi tío Perico.


Y el perro le dijo: No quiero.


Entonces fue a pedirle al palo:


Palo, pégale al perro,

que no quiere morder a la oveja,

que no quiere comerse la hierba,

que no quiere limpiarme el pico

para ir a la boda de mi tío Perico.


Y el palo le dijo: No quiero.


Entonces fue a pedirle al fuego:


Fuego, quema al palo

que no quiere pegarle al perro,

que no quiere morder a la oveja,

que no quiere comerse la hierba,

que no quiere limpiarme el pico

para ir a la boda de mi tío Perico.


Y el fuego le dijo: No quiero.


Entonces fue a pedirle al agua:


Agua, apaga el fuego,

que no quiere quemar el palo,

que no quiere pegarle al perro,

que no quiere morder a la oveja,

que no quiere comerse la hierba,

que no quiere limpiarme el pico

para ir a la boda de mi tío Perico.


Y el agua le dijo: No quiero.


Entonces el gallo fue a ver a su amigo el Sol y le dijo:


Sol, seca el agua,

que no quiere apagar el fuego,

que no quiere quemar el palo,

que no quiere pegarle al perro,

que no quiere morder a la oveja,

que no quiere comerse la hierba,

que no quiere limpiarme el pico

para ir a la boda de mi tío Perico.


Y el Sol dijo: ahora mismo.


Entonces el agua dijo: No, perdón, que yo apagaré el fuego.


Y el fuego dijo: No, perdón que yo quemaré el palo.


Y el palo dijo: No, perdón, que yo le pegaré al perro.


Y el perro dijo: No, perdón, que yo morderé a la oveja.


Y la oveja dijo: No, perdón, que  yo me comeré la hierba.


Y la hierba dijo: No, perdón, que yo le limpiaré el pico.


Y se lo limpió y así el gallito, tras darle las gracias al Sol con un quiquiriquí, se fue a la boda de su tío Perico.  


La moraleja de este cuento es que debemos ayudar a los demás sin esperar que nos lo digan o nos obliguen a ello.


Y estaba el cuento del Gallo Pelón, una imitación de la Historia del Tabaco, porque te decían: ¿quieres que te cuente el cuento del Gallo Pelón? y ante la respuesta positiva, volvían a repetirte si querías que te contaran el cuento del Gallo Pelón, y así hasta el infinito.

                                         Ñico Saquito


Los gallos en la música cubana


Y en la música, hay algunos clásicos cubanos con el tema del gallo.


Cuidadito Compay Gallo, cuidadito


“Válgame que hablé que si no,

Válgame que hablé que si no,

Me coge el gallo Rufina

Eso lo dijo el perico

Porque un gallo equivocado

Lo confundió con gallina

Lo corrió por la guardarraya

Y el periquito cansado

en el suelo se tiró... Ay Dios

Y cuando el gallo llegó

Quiso enseguida jugar

Como un tiro el Perico,

Como un tiro el Perico,

Del suelo se levantó

Y al Gallo le dijo así

Cuidadito Compay Gallo, cuidadito

Cuidadito Compay Gallo, cuidadito

Cuidadito Compay Gallo, cuidadito

Cuidadito Compay Gallo, cuidadito

Así como usted me ve

Yo tengo mi Periquita

Así como usted me ve

Yo tengo mi Periquita

Busque usted su Gallinita

Que esas sí son para usted.

Cuidadito Compay Gallo, cuidadito

Cuidadito Compay Gallo, cuidadito


“Cuidadito, Compay Gallo” de la autoría de Ñico Saquito, que fuera popularizada por el Trío Matamoros, fue también creador de obras imperecederas de la música cubana como son “María Cristina”, “Camina como Chencha la Gambá”, “Me voy para la luna”, “Un domingo en el batey”, “Al vaivén de mi carreta”, “No dejes camino por vereda”, “Compay gato”, “Sabor a caña, tabaco y ron”, y decenas de otras.


Este legendario personaje hizo de todo en la vida: soldador metalúrgico, vendedor de sortijas, fosforeras, coladores de café, fogones para cocinar y la ocupación que lo bautizó con el apellido "Saquito", recogedor de pelotas para un terreno donde se jugaba ese deporte.  Así fue que Benito Antonio Fernández Ortiz se convirtió en Ñico Saquito.



Kikiriki por la madrugá...


"Kikiriki cantaba el gallo, kikiriki por la madrugá.

El gallo canta por la mañana, canta bonito al salir el sol, 

el campesino corta la caña, yo con Fajardo bailo mejor.

Kikiriki cantaba el gallo, kikiriki por la madrugá..."


“Kikiriki cantaba el gallo” de Jose Fajardo, ese grande de la música cubana autor de clásicos como “Los Tamalitos de Olga”, “El Mamoncillo”, “Gozando la Pachanga”, “Ritmo de Pollos”, “La Charanga”, “Aguardiente”, “Ay que frío” y muchas otras y del que el maestro de la flauta, Richard Egues dijera que fue “El mejor flautista cubano de todos los tiempos”, que es mucho decir.  Su orquesta estaba integrada por estrellas como los hermanos Sergio, Luis Mariano y Pedro “Rudy” Calzado, Felo Bacallao, Chocolate Armenteros, Tata Guines y Ulpiano Díaz y la guajira que mencionamos es un clásico de la música cubana.



Las peleas de gallo: crueldad animal


Fuentes históricas aseguran que la domesticación de la gallina tuvo su origen en la India, cuna de la gallina salvaje, de donde se fue extendiendo a otros lugares. La práctica pasó de Egipto a Grecia y de ahí se extendió por todo el Mediterráneo y a toda Europa.  En su segundo viaje al nuevo continente en 1493, Colón llevó a La Española caballos, carneros, vacas, cabras, gallinas, puercos, hortalizas, semillas de cítricos y gallinas y gallos.  De ahí se fueron trasladando a Cuba y Hernán Cortés las llevó a Nueva España (México) 


Desde principios del siglo XVIII, se hizo algo popular en Cuba las peleas de gallos, creándose las vallas y se convirtió en un entretenimiento en pueblos y zonas rurales.  Se hizo toda una tradición y los criadores de estos animales, llamados gallos finos, hizo que en las familias se hicieran “galleros” desde el abuelo hasta los nietos.  No importaba que estos ejemplares fueran cuidados y alimentados con mucho esmero para después morir en una pelea, eso no los desanimaba, sino que los alentaba a mejorar su trabajo.


Les daban una dieta especial, controlando el peso y los adiestraban con otros gallos cortándoles las espuelas.  Los gallos por su alta temperatura, cercana a los cuarenta grados centígrados o 104 Fahrenheit y su condición primitiva y poco sensible, hace que sea capaz de tolerar bien el dolor y las heridas, siendo agresivo por naturaleza y que pelean entre sí en estado salvaje no es justificación para considerar normal el verlos matarse entre sí.  


Las espuelas se les añaden a los gallos antes de la pelea para hacer más daño a su oponente y consiste en una espiga metálica que sustituye a la apófisis ósea natural de esas aves.  “Calzar espuelas” es equivalente a ser armado Caballero y “dar espuela” es picar con la espuela a la cabalgadura para que acelere el trote, pero en Cuba tiene un significado sexual para nada apetecible para los hombres.


Así fue que el entretenimiento por excelencia de los fines de semana en Cuba durante mucho tiempo fueron las peleas de gallos.


El General Juan Rius Rivera, gobernador de La Habana, apoyado por el Gobernador de la Isla, Leonard Wood, prohibió las peleas de gallos el 1 de junio de 1900 hasta que en 1909, José Miguel Gomez, presidente de la República, para ganar adeptos, autorizó nuevamente esas peleas, lo que durá hasta el triunfo de la revolución cuando en 1968 se prohibieron completamente y se fueron clausuradas las vallas.  


Cuando era estudiante, en la primera mitad de los años cincuenta, iba mucho a la intersección conocida como “puente de Aguadulce”, donde ya no había ningún puente y se unían la Vía Blanca, la calzada de Jesús del Monte, la calle Agua Dulce, y la Calzada de Diez de Octubre y en una de sus esquinas había un puesto donde vendían revistas y periódicos y allí compraba los muñequitos o cómics viejos a una cuarta parte del precio original de la semana en que fueron puestos a la venta.  Pues al fondo de una cafetería que había en el lugar, existía una valla, en la que entré más de una vez por curiosidad y todo lo que ví fue plumas y sangre coagulada, nada atractivo.


A pesar de que todos los juegos donde se apueste dinero están prohibidos desde el triunfo de las revolución, en todo el país existen cientos de vallas clandestinas donde los cubanos apuestan miles de pesos a los gallos. Estas apuestas y las exportaciones son los mecanismos por los que se sostiene la crianza de gallos finos en la isla y a pesar de lo cruel de las peleas de gallos nadie en Cuba parece cuestionar esta tradición nacional, porque muchos importantes políticos y militares cubanos son apasionados de ellas.


Para mí personalmente es lo mismo que el toreo, donde torturan y matan sin razón a los toros o la inhumana carrera de galgos, donde mueren muchos perros por el esfuerzo y también las carreras de caballos.  También me da asco cuando veo a los nobles europeos cazando animales para matarlos por el simple placer de matar y alterar el equilibrio natural.


Pero así es el ser humano, más incivilizado que los animales y la historia universal nos muestra muy deplorables episodios de masacres cometidas en contra de entes vivo, pasando los que van contra la misma especie desde el circo romano, la esclavitud hasta la inquisición.


Decía Mahatma Gandhi acertadamente que “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que son tratados sus animales”.


Cosas que nos recuerdan a los gallos


Siempre me acuerdo de mi gallo, ese que estaba siempre a mi lado en todos mis juegos de infancia y cuyo nombre no recuerdo, que cuando lo mataron me negué a comer pollo, gallina o todo lo que pareciera un ave durante mucho tiempo hasta que se me olvidó mucho tiempo después.


Después conocí el  “pico de gallo”, la clásica salsa mexicana, que no tiene nada que ver con los gallos, sino que viene de la forma que tiene el chile serrano que asemeja el pico de un gallo, y que no es más que una mezcla de tomate, cebolla, chile jalapeño, cilantro, jugo de limón y sal y que también se conoce como salsa bandera porque tiene los colores de la bandera mexicana.


Aprendí que aunque los sueños sueños son, la interpretación de soñar con un gallo significa que los proyectos que deseamos realizar se van a dar.  El gallo simboliza nobleza, bondad y belleza a prueba por muchos años y signo de algo bondadoso y bravo. nobleza y belleza, es signo de bondad y braveza y si te pica es porque hiciste algo indebido y debes arreglarlo.




Supe que en la charada cubana o bolita, el Gallo está representado por el número once, por lo que si tuviste algún evento o soñaste con un gallo, había que jugar el 11.

A su vez en el Horóscopo Chino se dice que los nacidos bajo este signo son los jefes supremos, orgullosos pero de corazón blando, seguros de sí mismo, autoritarios y vanidosos, abiertos y sinceros y siempre cumplen la palabra dada, características propias de la personalidad de los nacidos en los años regidos por el Gallo tienen como elemento el metal. 


Mi hijo mayor, Carlos Alberto y yo, somos de ese signo, pero como no creo en la confluencia de los astros ni en nada místico o metafísico, simplemente lo digo como una curiosidad.

Y estaba la sastrería El Gallo, de la calle Monte con otras sucursales, cuyo lema era: El Gallo canta y usted se encanta cuando compra en "El Gallo"


Otro tema que nos acerca mucho a los gallos son precisamente la serie de pinturas de Mariano Rodríguez Álvarez, pintor, ilustrador, diseñador y ceramista cubano, uno de los más importantes artistas plásticos de Cuba, que a partir de 1941 comienza a reflejar el tema de los gallos en su pintura como símbolo de lo cubano junto al guajiro.



Los gallos de la calle Ocho de Miami


La “Pequeña Habana“ un barrio de Miami con un intenso movimiento peatonal, sobre todo de turistas, con un halo de cubanía en una zona que ya no es predominantemente habitada or cubano, pero que nos da una idea de por qué Miami se ha convertido en lo que es gracias a los cubanos., podemos ver en casi todas las cuadras unas imponentes y coloridas esculturas de gallos.


Con cerca de dos metros de altura, los gallos escenifican personajes que visten desde trajes típicos cubanos hasta la indumentaria de varias profesiones como médicos o carpinteros. Un par de ellos está vestido con la popular e icónica guayabera cubana, y raramente miran hacia la misma dirección.


En Miami proliferan en algunas zonas los pavos reales, en las cercanías de los numerosos canales o lagos los patos y las iguanas, pero no así con los gallos y gallinas, que pululan en lugares como Cayo Hueso, pero su origen está en un cubano de los llegados por el éxodo del Mariel el artista plástico Pedro Damián quien junto el escultor Tony Lopez ejecutaron la idea 


Mientras tanto en Cuba desaparecen los gallos, puede ser que debido a la crisis imperante a muchos se los hayan comido y otros al crecimiento rampante de la santería y el sacrificio de estas aves para alimentar la ignorancia. Su canto ya casi no se escucha, y salvo unas escaramuzas de los días recientes, hace que ya el canto del gallo no sea un símbolo de lucha y valentía como siempre fue.


Para unos, las peleas de gallos son simplemente una expresión cultural de mantenimiento de tradiciones, al menos eso alegan algunos que han sido detenidos por efectuar este tipo de combate, prohibido en todo los Estados Unidos y de las que a cada rato conocemos se celebran en la zona rural de Homestead, que a veces terminan en broncas peores que las de los infelices animales y en balaceras.


Para otros como yo, la mayoría, son una muestra evidente del maltrato y la crueldad del hombre para con los demás seres vivos para vergüenza de los humanos.










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