domingo, 19 de septiembre de 2021

La mejor emigración cubana

 


La mejor emigración cubana


"...Más ¿qué en ti busca mi anhelante vista

Con inútil afán? ¿Por qué no miro

Alrededor de tu caverna inmensa

Las palmas ¡ay! las palmas deliciosas,

Que en las llanuras de mi ardiente patria

Nacen del sol a la sonrisa, y crecen,

Y al soplo de las brisas del Océano,

Bajo un cielo purísimo se mecen?..."


José María Heredia, Niágara


Cuando uno llega a Cayo Hueso o Key West (no sé el por qué de la traducción, porque en buena ley sería Cayo del Oeste, pero el hallazgo de millones de huesos por los conquistadores españoles, al ser el lugar un gran cementerio de los nativos habitantes del lugar, hizo que así lo bautizaran) una de las cosas que impacta es la presencia cubana durante buen tiempo.


Esta comienza con el tabaco y los tabaqueros con cientos de fábricas de habanos, los primeros viajes aéreos, los ferrys hacia Cuba y el hecho de que a partir de mediados del siglo XVIII Cayo Hueso fuera poblada por personas que venían de Cuba, tanto españoles como criollos, lo que fue reforzado con el inicio de nuestra guerras por la independencia, representando un éxodo impactante de miles de personas. Es por ello que allí se notaba la influencia cubana en lo social, lo económico y lo cultural y como ocurre en Hialeah y en casi todo Miami hoy en día, en Cayo Hueso no era necesario hablar el inglés para casi nada.


Pero probablemente lo que más nos impacte es el edificio del Instituto San Carlos, un ícono cubano-americano fundado en 1871 y donde José Martí daría discursos en su cruzada por unir a los cubanos para lograr la independencia y que actualmente no solo preserva la  historia de las relaciones entre los dos países, sino que muestra la herencia musical, artística y literaria de Key West que llega hasta el famoso Sloppy’s Joe, que tomara ese nombre a sugerencia de Ernest Hemingway, del bar habanero de igual nombre y también la casa donde vivió el escritor y de donde partiría a vivir a Cuba.



Y si visitamos Tampa, veremos que allí existió a finales del siglo XIX la más numerosa de las colonias cubanas en Estados Unidos.  Allí se conservan edificios y monumentos que honran los momentos de encuentro de la historia de Cuba y de Tampa, sobre todo con las visitas al lugar del Apóstol.


Los cubanos hicieron una gran contribución al crecimiento y al desarrollo industrial de Tampa, un desprendimiento de la colonia cubana en Key West, donde floreció como en ninguna otra parte en Estados Unidos la industria tabacalera.   Si hablamos de Tampa, siempre vamos a encontrar la presencia cubana con toda su cultura y costumbres.  Ybor City fue el centro de la colonia cubana, una emigración de la que se decía:


“No había, ladrones, fulleros o pandilleros entre aquellos cubanos que, generación tras generación, se establecieron en los Estados Unidos. Algunos de ellos alcanzaron prominencia por su saber, sus virtudes, sus inventos y sus aportes a la civilización norteamericana y sus nombres aparecen mencionados entre los "inmortales" de los Estados Unidos, como para mejor demostrar todo lo que se puede esperar del cubano cuando tiene los ejemplos y los estímulos adecuados. “  


Por eso cuando se estudie a profundidad la emigración cubana a los Estados Unidos, sobre todo en lo referido al siglo XIX y principios del XX, veremos que el cubano dio un impulso de progreso comparable al norteamericano, lo que se puede esperar de un pueblo verdaderamente libre".


No por casualidad Miami es la única ciudad de Estados Unidos, y probablemente del mundo, donde una población venida de otro país, de otra cultura y con otra lengua, se ha hecho dueña del territorio en sólo una generación, y lo patentiza en las elecciones, y en el ejercicio del poder económico y político, ahora principalmente a través de la segunda generación de cubanoamericanos nacidos en la Ciudad del Sol y que se expresan mejor en inglés que en castellano, pero a los que les enseñaron a no olvidar sus raíces.


La historia de Tampa no se puede escribir sin los cubanos, donde los viernes se esperaba con ansias la edición de la revista Bohemia y se vanaglorian de ser la cuna del Sandwich Cubano y hacer el mejor pan cubano fuera de la Isla.


No en balde mi padre, como muchos otros, al quedarse sin empleo tras el golpe de estado de Batista en 1952, probó suerte en Tampa, él no pudo superar la separación de la familia, pero muchos otros hicieron nuevamente de Tampa, su nueva Cuba.  Su mejor amigo, Gil, se llevó consigo a su mujer e hija tras conseguir un buen empleo y llevó allí una vida plena.  Los golpes del destino hicieron que nos quedáramos en Cuba y sufriéramos sus devaneos, el presidio de mi padre con el régimen de Batista por ser miembro del movimiento 26 de julio, sus aventuras con el ejército Rebelde, de lo que renegó y que lo llevó nuevamente a la cárcel, esta vez al presidio de Isla de Pinos con una condena de veinte años y al final fue obligado a irse a donde nos debíamos haber ido en 1954, pero para adivino Dios, como dice el dicho,  porque el porvenir no lo vaticina nadie.


               Mariel (arriba( y Gustazo, dos restaurantes cubanos en Boston.


Cuba: país de emigrantes.


El cuento cruel de Pepito cuando le preguntan qué quería ser cuando llegara a ser grande y responde que extranjero, es una medida amarga de lo que ha representado la revolución castrista en la destrucción de la nacionalidad cubana y el patriotismo.  A los cubanos solamente les interesa una cosa: irse de Cuba, por eso nos hemos convertido en un país de emigrantes y donde los que no quieren o no pueden irse, viven de lo que les envían sus familiares desde otros países.  Los que estudian y se preparan, lo hacen con el único fin de estar capacitados para una nueva vida en el exterior.


Alrededor del 40 por ciento de la población de Cuba tiene parientes viviendo en otros países. 

Los cubanos en los Estados Unidos constituyen la mayor comunidad cubana fuera de su país y la tercera comunidad hispana de los Estados Unidos, después de los mexicanos y puertorriqueños. De los  dos millones y medio que residen fuera de Cuba  el 70% vive en ese país, fundamentalmente en Florida, New Jersey, New York, California y Texas. 


Ese es sin duda el mayor movimiento migratorio en nuestra historia, y por eso es conveniente recordar que todos han tenido sus características particulares.


Desde hace siglos, dada la cercanía de la Isla con los Estados Unidos, muchos emigraron a ese país, creándose poderosas comunidades en Tampa y Cayo Hueso principalmente, lo que fue extendiéndose a otras zonas de la península de la Florida como Miami y otros lugares como New York y New Orleans.  


Pero fue a partir de los cambios políticos y socioeconómicos de la revolución de 1959 con la expropiación de propiedades y nacionalización de todo, sumado al paulatino deterioro de las libertad, que se produjo el mayor éxodo cubano hasta entonces, los que se radicaron principalmente en Miami, aunque con el tiempo se fueron ubicando en todas partes de la Unión. 


Todo comenzó con la caída de Batista, continuó con la salida masiva por el puerto de Camarioca en 1965, los llamados "vuelos de la libertad" acordados con el gobierno de Lyndon Johnson, hasta que fueron suspendidos por Richard Nixon, enemigo de todas las libertades, pero que lograron llevar a Estados Unidos a más de un cuarto de millón de cubanos.


Esta primera oleada migratoria sufrió todos los trabajos posibles.  Muchos de ellos eran personas pudientes, profesionales o tenían trabajos bien remunerados y tuvieron que acostumbrarse a hacer tareas de cualquier tipo, asimilar las costumbres y el idioma y encaminar su nueva vida sin mucho apoyo gubernamental.  Conozco personas que anhelaban comerse un bisté y con la ayuda que le daban no podían hacerlo a pesar del bajo costo de la vida entonces, por lo que se veían obligados a recoger frutas y verduras que iban a ser botadas y en sentido general pasaron muchas carencias, pero al final lograron convertirse en una comunidad altamente exitosa y la más poderosa en el sur de la Florida.  A muchos que llegan ahora les molesta esta afirmación, pero Miami no sería lo que es sin la presencia de los cubanos.


La radicalización del proceso socialista en Cuba, hizo que Cuba se viera aislada del mundo, con contacto solamente con los países socialistas y la Unión Soviética, viéndose los cubanos prácticamente sin posibilidades algunas de emigrar, lo que dio inicio a los peligrosos viajes clandestinos en embarcaciones improvisadas por el estrecho de la Florida, siendo imposible calcular cuántos miles no lo lograron. 


Pero la caldera social a punto de explotar, provocó que a partir de un incidente para asilarse en la Embajada del Perú, una culminación de varios hechos de este tipo, diera lugar al llamado Éxodo del Mariel en 1980, donde 125 mil cubanos lograron salir de la Isla en embarcaciones procedentes de la Florida.  A esta emigración por sus características particulares, se les llamó en forma despectiva "los marielitos".


Después la crisis resultante de la desaparición del campo socialista y la desintegración de la URSS, trajo consigo graves disturbios que hicieron que el gobierno permitiera la salida de la Isla de cualquiera por cualquier medio.  Esa fue la génesis de la llamada "crisis de los balseros", con más de treinta mil emigrantes.


Para regular la situación, se implantó una lotería de visas exclusiva para Cuba con una cuota anual de veinte mil personas, así como otros mecanismos de emigración como visas fiancé, reunificación familiar y los que llegaban a territorio norteamericano por cualquier vía, principalmente desde España o por las fronteras mexicana o canadiense.


Después vendrían las acciones antiinmigrantes de la administración Trump, que perjudicaron a los cubanos que querían emigrar y a sus familiares en Estados Unidos y detuvo durante años el flujo migratorio e incluso las visitas familiares.  Si esto hubiera ocurrido un siglo antes, el Trump abuelo no hubiera podido ingresar a Estados Unidos y ese país se hubiera librado de uno de los presidentes más incapaces y malintencionados, amén de delincuente, en toda su historia.


Se calcula que en 2018 había en Estados Unidos 1 785 547 cubanos, sin contar sus descendientes, lo que llevaría la cifra a cerca de 2,5 millones, distribuidos en 1 213 438 en la Florida, 88607 en California, 83 362 en New Jersey, 70 803 en New York, 46541 en Texas,  25048 en Georgia, 22541 en Illinois, 21459 en Nevada, 17930 en Pennsylvania y en el resto de los estados alrededor de diez mil o menos, y hasta en la inhóspita para nosotros, Alaska, con 927 cubanos.


Con el censo de 2020 probablemente esa cifra rebase los dos millones sin contar a los cubanoamericanos.


¿Cómo llegamos a ello?, a través de una historia interesante.



Primera emigración tras la revolución: el exilio histórico.


Al igual que en Cuba denominan como “generación histórica” a aquellos que pelearon junto a Fidel Castro para expulsar a Batista del poder, se ha dado llamar “exilio histórico” a aquellos primeros que emigraron porque sus intereses, cultura y origen social entraban en conflicto con el nuevo régimen, por lo que constituyeron la base social de la contrarrevolución y por ello se creó en Cuba una política de rechazo y ruptura hacia ellos.  Todo el que emigró entre 1960 a 1980 fue incluido en este grupo, denominado “gusanos'' o “vende patrias”.


Emigrar fue comparado como una traición a la patria, por lo que se decomisaron sus bienes, se les prohibió todo contacto con sus familiares y amigos que quedaron en Cuba y se creó toda una cultura en este sentido.  Ni cartas, llamadas telefónicas o regalos, ni siquiera compartir con extranjeros que pudieran traer noticias eran permitidos y eran considerados un pecado.


Mientras tanto los emigrantes trataron y he podido comprobar que lo lograron, reproducir a Cuba en Miami, en sus costumbres, cultura, gastronomía y modo de vida, a la par que se adecuaban al “american way of life” sin dejar a un lado sus raíces.  Destaca entre ello el patriotismo, ese mismo que ahora en Cuba es representado no por los reales patriotas, sino por Fidel y los barbudos, que no solo no tienen nada que ver con la patria, sino que la han destruido.


Pero también apareció, porque así somos, un fuerte sentimiento de intolerancia, similar al de los comunistas, lo que sigue siendo un obstáculo para mantener unidos a todos los cubanos, seamos de una orilla o de otra.  Ello lo ejemplifica magistralmente Carlos Varela con su canción “Siete”:


"Y aún sigue los abuelos de las dos orillas

echándose el anzuelo: la culpa y la semilla..."


El mundo de hace seis décadas no es el de ahora, por lo que la generación histórica y el exilio histórico no tendrán otro remedio sino pasar a ser historia.


Ya vimos lo ocurrido con Camarioca y con los Vuelos de la Libertad, un exilio lento y largo, pero vamos a detenernos en dos importantes: Mariel y los Balseros.


Mariel


El primer gran trauma migratorio fue la oleada del Mariel en 1980.  Todavía se sigue estigmatizando la composición de esos exiliados, lo que no es justificado por ninguna evidencia real.  Lo importante de ese éxodo es que fue la primera manifestación de que la emigración no tenía un contenido exclusivamente clasista, sino que era un fenómeno inherente a la inconformidad existencial de los cubanos de vivir en un régimen que coartaba sus libertades.  Probablemente ningún flujo migratorio se haya parecido más a la sociedad cubana que los llamados “marielitos” porque en ella estuvieron presentes intelectuales, artistas, profesionales, obreros, delincuentes comunes y gente como mi padre, un miembro del ejército rebelde que no comulgaba con el comunismo y que por ello fue condenado a veinte años, de los cuales cumplió ocho en el presidio de Isla de Pinos y que tras varios años de libertad condicional, fue amenazado con ir nuevamente a la cárcel si no se subía a un barco en el Mariel, un exilio al mejor estilo de las deportaciones estalinistas.


Hoy en día ya no se habla del tema, pero desgraciadamente muchos fueron estigmatizados en Miami, tras haber sido víctimas de los mítines de repudio y el asedio al estilo nazi que sufrieron en Cuba.   


Pero estaba además un tema sensible: la alta preparación profesional de muchos de sus integrantes y el hecho de que la mayoría era población laboral activa por lo que tuvieron un impacto significante en el país de acogida.


Gracias a ello se lograron los acuerdos migratorios ante el temor a nuevas oleadas incontroladas procedentes de la Isla.

                   Carpas de los balseros en la Base Naval de Guantánamo


Los Balseros


Catorce años después del Mariel y diez de los acuerdos migratorios, su restrictiva aplicación por una parte y el caos social derivado de la desaparición del campo socialista y la Unión Soviética por otro, dieron lugar a un estallido migratorio incontrolable, la crisis de los balseros de 1994.


Esta oleada migratoria tuvo otra connotación, una predominantemente económica y otra más importante, al estar el país envuelto en su peor crisis económica de la historia, hizo cambiar a la sociedad su percepción del concepto de emigración y sobre todo las relaciones con los emigrados.  A la gente no le importó que parte de su familia emigrara para que después los ayudaran a emigrar, a vivir mejor o sobrevivir, por lo que los lazos con ellos no se iban a romper de ninguna manera.  Era por tanto un nuevo tipo de emigrado, muy ligado a Cuba por motivos culturales y sobre todo filiales.


Vino por tanto, para contener esta ola, otro acuerdo migratorio, que no rechazaba la emigración por vías ilegales, es más, la asumía como un derecho con la llamada política de “pies secos, pies mojados”, que fue derogada porque respondía a un miedo creíble de persecución política y los que disfrutaban de ella en cuanto podían regresaban de visita una y otra vez a la Isla.


Igualmente, la mayoría de los que emigran son personas laboralmente activas,por lo que han tenido un impacto en el balance demográfico y el ritmo de crecimiento de la población cubana, y ha sido una de las causas del envejecimiento de los habitantes de Cuba.


Es controversial que Cuba, por una de las pocas virtudes del sistema, produce un capital humano que el mercado laboral de la Isla no puede asimilar a plenitud y ello la convierte en una fábrica de potenciales migrantes, los cuales son bien recibidos en la mayor parte del mundo, incluyendo a Estados Unidos, a pesar de las limitaciones impuestas por el gobierno de Donald Trump. Por otra parte, la cultura de la globalización favorece la tendencia a emigrar de la juventud cubana, igual que ocurre en otras partes del mundo, pero con más fuerza en un lugar geográfica y sentimentalmente tan cercano a Estados Unidos.


De la emigración actual, limitada por las políticas de uno de los peores presidentes norteamericanos, según no mi humilde criterio, sino el de instituciones y estudiosos, el tenebroso Donald Trump, han sido víctimas los propios cubanos emigrados y los que no pueden reunirse con sus familias a causa de trampas políticas que ellos mismos crearon dándole el voto al enemigo, que fue el que el exilio histórico les indicó.


El resto todos los conocemos, algunos médicos que han podido abandonar sus misiones, algunos profesionales y el resto, la mayoría, gente sin preparación, que ni siquiera aprovecharon una de las pocas cosas aprovechables en Cuba, estudiar y que piensan que ir a vivir a otra parte del mundo, es comparable con lo que han logrado los cubanos en Estados Unidos, sin saber que detrás de ello hay mucho trabajo, esfuerzo y disciplina, algo que los cubanos jóvenes de hoy no saben qué cosa es.


Pero vamos al tema central de este post, saber cuáles han sido los mejores emigrantes cubanos.


Los mejores inmigrantes


A mediados de los años cincuenta, el intelectual cubano Herminio Portell Vilá publicó en la revista Bohemia un artículo titulado "Los mejores inmigrantes", donde describe a una emigración cubana muy diferente a la de nuestros días.


Como figuras simbólicas de ella se refiere al Padre Félix Varela, ejemplo de virtudes, que fue un emigrado cubano en los Estados Unidos durante más de la mitad de su vida; a José Martí, que estuvo emigrado en los Estados Unidos casi una tercera parte de su vida, y también nos da antecedentes que no solo debían ser revisados por los norteamericanos sino también por nosotros mismos, para darnos cuenta de que ya no somos ni sombra de lo que un dia fuimos.


Portell Vilá se refiere a que en Estados Unidos estaba en esos momentos en el proceso de modificar la Ley McCarran, que restringía la emigración en un país que es el resultado de la emigración.  


El ultrareaccionario senador McCarran, que representaba a Nevada, entonces un estado con la mitad de la poblacion de Marianao (se imaginan) y que era de los pocos con franquicias para juego y prostitución y cualquier otro vicio, era un protector de las irregularidades en la conducta humana y se convirtió en un adalid de la injusta lucha contra los que buscan una vida mejor (no es difícil compararlo con personajes actuales).  Un político del partido Demócrata (para que vean los vaivenes ideológicos de los partidos en Estados Unidos) era un ferviente anti inmigrante, anti semita y anti comunista, devoto católico y en constante conflicto con la administración de Franklin D. Roosevelt, el que salvó a Estados Unidos del caos económico y lo llevó a la victoria en la Segunda Guerra Mundial.  El mismo era descendiente de emigrantes irlandeses y su admiración por Franco le trajo problemas con el presidente Truman, fue un claro ejemplo de los que reniegan de donde viene.


Esa ley solo traía dificultades, injusticias, errores y prejuicios para los emigrantes y para los Estados Unidos como nación. 


Ejemplos como ese nos dan fe de que vale la pena abordar aunque sea superficialmente, porque de otra forma no sería nada fácil, la historia de la emigración cubana hacia Estados Unidos, que sin duda llevó a ese país no solo a algunos de sus primeros inmigrantes, sino a los mejores que se incorporaron al llamado "melting pot" o crisol de pueblos que es los Estados Unidos.


No es solo que los gobiernos norteamericanos no hayan evaluado debidamente esta realidad sino que hasta los propios cubanos no hemos cuidado de destacarlas como corresponde.



Se ha hablado mucho de las colonias cubanas en Tampa, Cayo Hueso y Nueva York, pero no se habla mucho de las existentes en otras zonas de New York como Estado, en Filadelfia, Baltimore, Boston, Washington, Wilmington, Savannah, Mobile, St. Louis, Charleston, Nueva Orleans, Annapolis y en muchas partes de la Florida, este último un territorio que fuera dependiente de Cuba y al ser vendida por España a Estados Unidos, permaneciera abandonada por más de medio siglo, algo sorprendente si se le compara con su desarrollo actual.


En una época que nos puede parecer tan remota como la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, se establecieron cubanos como Rendón y Miralles en territorios pertenecientes a las Trece Colonias originales en 1778, siendo los pioneros de la emigración cubana y participantes en la consolidación de la revolución americana.  No es casualidad que George Washington enviara a su médico personal a atender a  Juan de Miralles Trayllón, quien murió en 1780 de pulmonía en la casa de Washington y que más tarde el propio Presidente y su Estado Mayor participaran en el entierro del cubano en Morristown, New Jersey.


Después comenzaría una emigración política resultante del inicio de la guerra de liberación del dominio español, con personajes como Alvarez de Toledo, Sentmenat, Infante, así como otros huyendo de otras prohibiciones de la corona, como José del Castillo y varios estudiantes que fueron al St. John's College an Annapolis, Maryland porque los Padres Sulpicianos fueron prohibidos en Cuba.  Cristoba Madan, quien después emplearía a Martí en su bufete, estudiaba en Harvard; en la Universidad de Columbia Tomás Gener y Leonardo Santos Suárez eran miembros de su profesorado.


Félix Varela y Morales, sacerdote, escritor, filósofo, maestro y político cubano fue una de las personalidades más importantes de nuestra historia, con notable influencia en la vida política, intelectual y religiosa de la Cuba del siglo XIX.  Es considerado con justeza como uno de los forjadores de la nación cubana y entre sus alumnos se encuentran figuras descollantes como José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco y Domingo del Monte.  Tras ser odenado sacerdote es también nombrado profesor en el Seminario habanero y cuando se habla de él, se dice que "el que nos enseñó a pensar".


Diputado de Cuba ante las Cortes Españolas, su defensa para acabar con el absolutismo lo condena a muerte, por lo que se exilia en Estados Unidos, donde tiene una actividad febril por la independencia de la Isla, además funda escuelas e iglesias y estuvo al frente de una parroquia en New York y más tarde en Filadelfia y Baltimore, convirtiéndose en una de las principales figuras del catolicismo en Estados Unidos, llegando a ser obispo auxiliar.



Muere en San Agustín, esa ciudad a la que me he referido en otros artículos y que es la más antigua fundada en Estados Unidos, y donde los españoles que allí llegaron vieron que los indígenas ancianos eran muy activos y de buena salud, más saludable que los que habían encontrado en Cuba y ello se lo atribuyeron al agua de un manantial de esa zona y que bautizaron como la "Fuente de la Eterna Juventud".  De ahí la tan popular "Agua de Florida" tan empleada en obras espirituales y que todavía se produce en Miami por Crusellas y Cía.


José María Heredia, huyendo de la persecución del gobierno español, se fue a vivir a Boston, New York y Filadelfia, donde ejerció como maestro de español y donde publicara sus libros de poemas, creando esa joya de la poesía que es la “Oda a las cataratas del Niágara”, que eran poco conocidas entonces y que al margen de realzar su belleza muestra su añoranza por Cuba.


Un grupo de patriotas camagüeyanos como Gaspar Betancourt Cisneros (El Lugareño), Alonso Betancourt, Agramonte, Arteaga y otros oriundos de esa región, así como los Iznaga de Trinidad, los Jova y Fernandez Cavada de Cienfuegos y los Teurbe Tolón y Macías de Matanzas y Los Garesché-Deschapelles, se asentaron en Estados Unidos.

Julio P. Garesché

Julio P. Garesché se graduó con honores como primer expediente de su clase en la Academia Militar de West Point y fue compañero de estudios de Ulises Grant y Robert E. Lee, caudillos de ambos bandos en la Guerra de Secesión.  Garesché llegó a ser Jefe de Estado Mayor del Ejército Federal y uno de los más destacados asesores militares de Abraham Lincoln.  Desafortunadamente una bala de cañón lo destrozó en la batalla de Murfreesboro, después de haber dirigido exitosamente los fuertes que defendieron a la capital de los ataques confederados.


Uno de los implicados en la Conspiración de la Cadena Triangular y los Soles de la Libertad junto a José Antonio Saco y Narciso López, Juan Lama, se estableció en Savannah, Georgia, dedicándose al negocio del tabaco, con lo que se hizo rico.  En Charleston, South Carolina se asentaron los Arozarena, los Turla y los Angulo Guridi, mientras que Ambrosio J. Gonzalez se ubicó en Columbia y llegó a ser coronel de los ejércitos confederados.


En Nueva Orleans se asentaron muchos cubanos, como los Loño, Santacilia, Castellón, Quintero, Villaverde y Santa Rosa, creando una colonia muy influyente.  Narciso López, como sabemos, es el creador de nuestra bandera y nuestro escudo junto con Miguel Teurbe Tolón, y a pesar de que se le critica por sus acciones de tratar de convencer al presidente de Estados Unidos James Knox Polk de que comprara a Cuba y la anexara a ese país,  tuvo una intensa  actividad política en favor de la independencia de Cuba, sobre todo en New Orleans, de donde partió hacia Cuba, donde fue capturado y ejecutado.

                                         Aniceto García Menocal


Miguel de Aldama y Carlos de Castillo con sus fortunas se dedicaron al comercio y la industria; Touceda se hizo profesor del Rensselaer Polytechnic Institute, donde se convirtió en una  autoridad en la producción de aceros de alta calidad y la industria siderúrgica de Detroit, Cleveland y Pittsburgh le deben mucho; M.I. de Varona fue el constructor del Acueducto de New York; Aniceto García Menocal dirigió la terminación del monumento a Washington y participó en varias obras públicas y de defensa en Estados Unidos, así como en los estudios para construir el Canal de Nicaragua, del que fue figura principal y después tuvo una activa participación en obras con la marina de Estados Unidos, de tal manera que sus restos descansan en el Cementerio de Arlington.


Carlos J. Finlay y Juan Guiteras, que estudiaron en Pennsylvania, fueron dos médicos que inmortalizaron su nombre con el descubrimiento del primero y la implementación del segundo en cuanto a la transmisión de la fiebre amarilla a través de mosquitos.


Y en la segunda mitad del siglo XIX, con el comienzo de las guerras de independencia, comienzan oleadas de emigrados cubanos, con nombres que lo dicen todo: Aldama, Alfonso, Echeverría, Mestre, Castillo, Cisneros, García Menocal, Varona, Arango, Mora, Quesada, Aguilera, Céspedes.  Se calcula que más de treinta mil cubanos, una cifra impresionante entonces, huyeron perseguidos por el despotismo español y pudieron escapar de sufrir deportación a cárceles españolas en la península o en el norte de África.


Los miembros de esa emigración cubana no fueron de vacaciones y dieron mucho que hacer a las autoridades con sus clubes revolucionarios, sus periódicos, sus actos patrióticos y las expediciones para suministrar armas a los mambises, pero entre ellos no hubo ni un solo delincuente.


Y está la figura de José Martí, no solo el más ilustre de los cubanos, sino el más ilustre de los emigrados cubanos en Estados Unidos.  Allí fue maestro de escuela, periodista, conferenciante, traductor, agente consular de repúblicas latinoamericanas, mientras organizaba el partido para lograr la independencia de Cuba.


Coincidieron con él en el país del norte, patriotas como Serafín Sánchez, Emilio Núñez, Tomás Estrada Palma, Enrique José Varona, Manuel Sanguily, Raimundo Cabrera, Gonzalo de Quesada, y muchos otros.


Tampa y Cayo Hueso eran casi territorio cubano, donde los nuestros contaban con una gran influencia en el gobierno local, la judicatura, la industria, el comercio y la política y algo parecido ocurría en Filadelfia.


Los emigrados cubanos a Estados Unidos no fueron para nada ignorantes, parásitos, delincuentes, criminales o gente sin escrúpulos, sino los mejores cubanos en las diferentes esferas y su aporte al gran vecino del norte sin duda fue altamente positivo, no pudiéndose señalar un solo hecho reprobable en la historia norteamericana en ese período.


No voy a hablar de otras emigraciones que vinieron con sus vicios y su irrespeto a las leyes,  crearon pandillas, favorecieron la intolerancia de todo tipo y el odio. Esos pocos, con su actitud laceraron la imagen de los cubanos, sobre todo los llegados por el puente marítimo del Mariel, pero al final la rueda de la historia les pasó por encima y los ha sepultado.


Pero no todo es color de rosa en la apreciación de los valores de la comunidad cubana, impera en muchos sentidos, no nuestra forma de hablar incontenible y alta o nuestro humor incesante, sino la falta de respeto, la chusmería y la vulgaridad cubana importada, reforzada por los reguetoneros, no voy a decir lo peor de la música porque no la considero como tal, sino lo peor de nuestra decencia y respeto.  Por eso en un mall de Miami no podían creer que éramos cubanos porque no decíamos asere o usábamos palabras o frases de este tipo o parecidas y tratábamos a las personas con educación.  Esa es una asignatura pendiente que desgraciadamente los programas televisivos y sobre todo los canales de Internet, alimentan en lugar de reprobar.   


Yo comparo los canales de youtube que abundan sobre temas cubanos o hasta de gastronomía cubana, hechos con decoro y fineza, con aquellos en los que abunda la vulgaridad, el mal gusto y la indecencia que llegan al extremo de estar cocinando la receta fijándose por un televisor encendido o una tablet donde otra persona lo va mostrando y que se escucha en la grabación, e increíblemente aventaja a los genuinos por muchos miles de usuarios o internautas. No me parece para nada simpático difundir la chusmería, la burla, la mentira, la vulgaridad y los valores negativos con el único objetivo de lograr suscriptores y gente que se conecte a ellos, ello solo aumenta nuestra mala fama, que estoy al creerme que está bien merecida.  Uno de ellos, un canal de cocina, llegó al colmo diciendo: “graba eso que la gente ve cualquier mierda por youtube”.


Considero que esto es un síntoma de que el deterioro social de Cuba ha estado llegando a minar lo que debería considerarse la emigración cubana, un grupo migratorio que debía ser digno de respeto y no solo de envidia, por los privilegios que hemos tenido los cubanos en ese sentido y que responden a que ningún otro país latinoamericano ha tenido la falta de libertades que nosotros hemos sufrido.


De ahí llego a la conclusión, sin duda alguna, que los cubanos del siglo XIX que tuvieron que expatriarse, fueron los mejores inmigrantes que han tenido los Estados Unidos.  No impusieron absolutamente nada, no alteraron para nada el modo de vida, sino que contribuyeron a mejorar el orden institucional y moral y no fueron para nada hostiles a la democracia norteamericana.  Y encima de eso debemos considerar que entonces la nación cubana estaba en pañales y aún no gozaba de la independencia del dominio español, pero sus habitantes sin duda tenían muy claro el concepto de esfuerzo, decencia, honor y responsabilidad, algo que desgraciadamente se fue corrompiendo con malos gobiernos republicanos que nos llevaron al caos de hoy.


Después llegó la revolución cubana y ahí comenzó otro tipo de emigración.  Pero como dice el dicho "esa es otra historia".   Ahí sí hay, como en las películas, como en la vida real, y como en todas partes, buenos y malos.   Afortunadamente hay más buenos que malos.


Ojalá que algún día Cuba vuelva a ser lo que fue hasta 1958, un lugar a donde muchos querían ir y no un lugar de partida.  Cuando eso se revierta, entonces muchos ya no van a regresar y a los cubanos de estos tiempos hay que enseñarles a vivir en una sociedad de derecho y hacer que recuperen o al menos que las nuevas generaciones sean educadas en los principios en que lo fueron esos hombres que constituyeron la mejor emigración cubana.


Lograr eso es muy simple: respetar lo que piensen todos los ciudadanos.  Ese respeto por el criterio ajeno es el que nos lleva a la solución de todos los problemas, no la intolerancia, la inflexibilidad y la exclusión.


Y mientras tanto, esos youtubers, oportunistas que únicamente están interesados en hacer dinero y que no se respetan ni a sí mismos, ni les interesa lo más mínimo la libertad de Cuba, que se dediquen a otra cosa, junto con los reguetoneros.


Pero al margen de ello, todos, buenos y malos, quieran o no, llevan muy adentro a la tierra que dejaron atrás, porque la diáspora cubana, como tal, se ha dispersado por todo el mundo, como una forma más viable de vivir, pero sin perder su identidad.






viernes, 10 de septiembre de 2021

Cubanos en el 9/11

 


 Cubanos en el 9/11


Nunca olvidaré el 9 de septiembre de 2001, hace exactamente veinte años, cuando me encontraba en el Hospital Hermanos Ameijeiras en un chequeo médico.  Ese lugar era uno de los pocos hospitales que contaban con varios televisores y al salir de una de las consultas, de pronto ví varios comentarios de asombro, lo que indicaba que algo inusual estaba ocurriendo.


Lo primero que le venía en esos momentos a la mente a los cubanos era algún anuncio relacionado con cambios políticos o económicos importantes o hasta esperaban el aviso de la muerte de Fidel Castro, pero no se trataba de nada de eso, sino de algo verdaderamente macabro para la civilización y que estaba ocurriendo en la ciudad más emblemática de los Estados Unidos: New York.


Era un golpe bajo de una organización terrorista islámica contra uno de los principales símbolos del progreso y del mundo occidental: un atentado a las Torres Gemelas del World Trade Center en Manhattan.


Ese no fue un atentado terrorista cualquiera, el mundo ya no fue el mismo a partir de entonces.


El World Trade Center


Tras concluir la Segunda Guerra Mundial, en 1946, se autorizó por el gobierno de New York la construcción del proyecto de 1943 que se llamaría Centro Mundial del Comercio o World Trade Center, en el mismo corazón de Bajo Manhattan en su parte oeste.


Originalmente era un edificio de setenta pisos, pero más tarde se proyectó por David Rockefeller, un complejo de edificios cuya supervisión y administración se le asignó a la Autoridad Portuaria de Nueva York y New Jersey, que incluía lo que sería conocido como las Torres Gemelas, dos enormes edificaciones que en su momento fueron los edificios más altos del mundo y que superaban al emblemático Empire State Building en cien pies de altura.


El proyecto del arquitecto jefe, Minoru Yamasaki, terminado en 1964, contemplaba siete edificios con una superficie útil de quince millones de pies cuadrados (casi 1.5 millones de metros cuadrados).  Dos años después empezó su construcción con un nuevo proceso de paneles de yeso reforzado con núcleos de acero, por lo que fueron pioneros en la edificación de rascacielos sin emplear mampostería (mortero con bloques o ladrillos) y a diferencia de los edificios altos convencionales, las paredes exteriores llevaban el mayor peso,  con columnas interiores solamente para los ascensores, lo que permitía espacios abiertos sin pilares.


La torre norte fue completada en 1970 y la torre sur en 1971, y el complejo conocido como World Trade Center se inauguró en 1973.  Ambas torres tenían 110 pisos de altura, una alcanzaba 1368 y la otra 1362 pies, (417 y 415 metros respectivamente), y en la torre sur se creó un mirador llamado Top of the World (la cima del mundo) con acceso público y desde el que se veía una vista espectacular.


En el World Trade Center se rodaron varias películas, destacando King Kong, de 1976, donde el gigantesco gorila en lugar de estar en el punto más alto del Empire State, se mueve entre el tope de ambas torres; Superman, de 1976 dirigida por Richard Donner y la actuación de Christopher Reeve, en mi criterio el que mejor ha encarnado a ese personaje; Escape from New York, de 1981, dirigida por John Carpenter con Kurt Russell y otras.


Mientras tanto, otras películas, ya filmadas o en proceso de producción, que tenían locaciones en las Torres Gemelas, o trataban temas similares con lo ocurrido en ellas, tuvieron que eliminar esas escenas, modificar sus guiones o procesarlas digitalmente, como fueron: Spiderman, Zoolander, Men in Black, Lilo y Stitch, Nosebleed, Collateral Damage, The time machine, Bad Company o Big Trouble.  Y aquellas cuya trama se situaba en el tiempo en que las torres existían, fueron agregadas de forma digital también, como Munich, Watchmen, Fringe y Life on Mars.


De esa manera el World Trade Center con sus Torres Gemelas, se convirtió, junto con la Estatua de la Libertad y el Empire State Building, en otro ícono de la ciudad de New York.  Hoy, el World Trade Center, con sus nuevas edificaciones sigue siendo un símbolo neoyorquino.


Las Torres Gemelas: admiración y odio


El World Trade Center se convirtió en un lugar para admirar por representar los valores de Estados Unidos y el mundo libre, por lo que fue objeto de culto por unos y de odio y desprecio por los enemigos del mundo libre.


Un hecho curioso es que la gigantesca Plaza Austin J. Tobin, rebautizada popularmente como Plaza World Trade Center, se vió azotada casi permanentemente por grandes vientos a nivel del suelo, con ráfagas fueron tan fuertes que fue necesario dotarla de cuerdas para que el viento no se llevara a los peatones al caminar.  Ese es el resultante de los "cajones" de aire a los alrededores de edificios altos, de lo cual soy testigo, por haber andado mucho por el Edificio FOCSA en La Habana, donde también se produce ese fenómeno a pesar de ser mucho más pequeño.


Pero ese fenómeno, junto con el Top of the World y el restaurante circular Windows of the World, 376 empresas de importancia internacional, con 50 mil personas empleadas en ella y entre cien y doscientos mil visitantes diariamente, siete niveles bajo el suelo con parqueo de dos mil plazas, una estación de tren, varias del metro y hasta un código de area (zip code) propio hicieron del World Trade Center el centro financiero de Estados Unidos.  Allí estaban las oficinas centrales del Bank of America, el Deutsche Bank, la financiera Cantor Fitzgerald, la aseguradora Marsh & McLennan, Morgan Stanley, las oficinas de la autoridad portuaria de New York, dependencias de la Bolsa de Nueva York, Siemens Telecomunicaciones, el Departamento de Finanzas y Hacienda de Nueva York, la empresa AT&T de Telecomunicaciones, embajadas, cadenas de televisión y muchas otras.


Esa importancia hizo que los ataques fueran muy variados, desde un misterioso incendio, un atentado con bomba hasta llegar a un robo de dinero en efectivo.


El atentado terrorista de 1993


Sobre el mediodía del 26 de febrero de 1993, un camión de la empresa Ryder, una de las más importantes entidades que alquilaban camiones, se parquea en el subsuelo de la Torre Norte.  El camión llevaba 680 kilogramos (1500 libras) de explosivos, con la idea de provocar el derrumbamiento de ambas torres causando cientos o miles de muertos.


A pesar de que se produjo la explosión, el objetivo no se alcanzó, abriéndose un agujero de treinta metros (100 pies) de profundidad y afectando cuatro niveles de hormigón.  Se calcula que 50 mil personas quedaron atrapadas en el edificio, muchos con dificultades para respirar, siendo rescatados por los bomberos y seis murieron en el atentado.


Ese fue el primer intento de la organizacion terrorista Al Qaeda que operaba en Afganistán, y al frente del hecho se encontraba Ramzi Yousef, quién huyó a Pakistán y mas tarde arrestado y extraditado a Estados Unidos donde enfrento un juicio junto a otros tres, siendo todos declarados culpables.


A partir de ese momento fueron reforzadas las medidas de seguridad y de acceso al World Trade Center.


El robo al Bank of America


El robo de 1.6 millones de dólares en efectivo del Bank of América fue planeado y ejecutado por el actor mafioso y pequeño criminal Ralp Guarino el cual logró obtener una placa de trabajador de mantenimiento gracias a Salvatore Calciano, quien le explicó que tras el atentado dinamitero de 1993, se habían incrementado las medidas de seguridad, dándole detalles de que un furgón acorazado de la compañía Brinks llevaba dinero a través del elevador hasta el piso once de la Torre Norte.


Después de preparar cuidadosamente el asalto, el miércoles 14 de enero de 1998, al llegar el camión sobre las 8 y 30 de la mañana  y al comenzar a descargar las bolsas con dinero, sometieron a los empleados del World Trade Center y a los guardias para efectuar el robo, llevándose un total de 1.6 millones, actualmente unos 2,5 millones de dólares, abandonando el lugar en pocos minutos.


Regresaron a sus domicilios, pero fueron rápidamente identificados y capturados, tres de ellos al momento y un cuarto en Albuquerque, Nuevo México, dos días después.  Guarino no pudo ejecutar sus ideas para esconder el dinero y el FBI sospechaba que detrás estaba la mafia, por lo que Guarino fue presionado, convirtiéndose en un informante por lo que se tomaron acciones contra la familia famosa DeCavalcante.


Los ataques contra Estados Unidos


Antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ya había sufrido una serie de atentados provocados por el terrorismo islámico, entre los que destacan el atentado contra  cuarteles en Beirut en 1983 con el resultado de más de 200 soldados estadounidenses y 58 soldados franceses muertos; el ya citado atentado con bomba en el subsuelo de la Torre Norte con saldo de seis muertos; los atentados terroristas en 1998 en Kenia y Tanzania con la muerte de más de doscientas personas, doce de ellas norteamericanas;  el atentado del World Trade Center, provocado por una furgoneta bomba en los cimientos de una de las torres y que mató a seis personas; os atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998 en Kenia y Tanzania que causaron la muerte de 213 personas, incluidas doce estadounidenses; en el año 2000 el atentado contra el USS Cole, el destructor portamisiles que fue objeto de un ataque suicida con bombas por terroristas de Al Qaeda en el puerto yemenita de Adén, matando 17 marineros e hiriendo a decenas de otros y con considerables daños a la nave y la crisis de los rehenes en Irán, que duró 444 días y en el cual un grupo de iraníes tomó como rehenes a 66 diplomáticos y ciudadanos norteamericanos azusados por la revolución islamista del clérigo islamista chiita, el ayatolá Ruhollah Jomeini por mencionar algunos hechos de relevancia.


Lo cierto es que el mundo extremista islámico incesantemente preparó este tipo de atentados terroristas contra Estados Unidos y como sabemos contra otros países occidentales.


Fueron relevantes los atentados del 11 de marzo de 2004, un grupo de ataques terroristas en cuatro trenes en Madrid donde explotaron diez bombas simultáneamente con 193 muertos y dos mil heridos, obra de  Al Qaeda y el Grupo Islámico Combatiente Marroquí.  El atentado al semanario francés Charlie Hebdo en París el 7 de enero de 2015, en su sede, cuando dos enmascarados asesinaron a doce personas además de herir de gravedad a otras cuatro.  Le siguió los atentados en París en noviembre de 2015, cuando fueron tiroteados cinco bares y restaurantes y se produjo una toma de rehenes en la sala de conciertos Bataclan y explosiones suicidas en el Estadio de Francia y otros lugares, ataques terroristas reivindicados por los yihadistas del Estado Islamico, siendo considerada la peor masacre en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, con un saldo de 131 muertos y 415 heridos.


Todo esto sin contar los numerosos hechos aislados que han ocurrido en muchos países.

Pero para Estados Unidos, la nación líder del mundo, estaba destinada una macabra acción.


Los preparativos del 9/11


Fue a inicios de 1999 que Bin Laden dio la orden de planificar la "Operación Aviones", a partir de conocer que el jefe de Al Qaeda en Arabia le contara que el 31 de octubre de 1999 el copiloto del vuelo 900 de Egyptair estrelló la nave contra el mar matando a más de 200 personas que iban a bordo, lo que le dio la idea de que era más beneficioso para la causa estrellarlo contra un edificio emblemático.


En Estados Unidos existen un grupo de lugares que son símbolos de la riqueza y el éxito de América y contra ellos tenía que lograrse algo que mostrara al mundo que a pesar de su fortaleza, no eran invencibles, por lo que fueron concebidos numerosos planes, concluyéndose uno que proyectaba lo siguiente:


Serían secuestrados doce aviones, para lo cual serían entrenados y preparados como pilotos los militantes extremistas islámicos dispuestos a sacrificar su vida por Alá, el cual esperaría en el cielo a cada yihadista con 72 vírgenes.


La acción consistiría en estrellar los aviones contra los siguientes objetivos:


Dos contra las Torres Gemelas del World Trade Center en New York

Uno contra el Empire State Building en Nueva York

Uno contra el Pentágono en Arlington, Virginia, cerca de Washington

Uno contra la Casa Blanca en Washington, D.C., residencia del presidente

Uno contra el Capitolio de los Estados Unidos en Washington, D.C., sede del Congreso

Uno contra la Torre Sears, el emblemático edificio de Chicago

Uno contra la Pirámide Transamerica, el icónico edificio de San Francisco

Uno contra el Columbia Center, el edificio más alto de Seattle

Uno contra la Prudential Tower en Boston

Uno contra la U.S. Bank Tower en Los Ángeles

Uno sin precisar su objetivo.


Pero precisamente por la cantidad de objetivos se vio que era un evento muy difícil de alcanzar y se fueron reduciendo las metas hasta llegar a cinco por su importancia estratégica:


Las dos Torres Gemelas, símbolo de la economía capitalista norteamericana

El Pentágono, donde radica la Secretaría de Defensa y que representa el poderío militar estadounidense

El Capitolio, sede del poder legislativo de Estados Unidos

La Casa Blanca, símbolo del poder ejecutivo y residencia del presidente


El estrellar un avión contra un edificio tuvo su antecedente más importante cuando en 1945 un bombardero mediano B-25 Mitchell, volando en una densa niebla, se estrelló contra el Empire State Building entre los pisos 78 y 80, produciendo catorce víctimas mortales.  Pero la idea de chocar un avión contra un edificio, símil de los kamikazes pero a mayor escala, fue tratado en varias películas, como en The Medusa Touch (1978) y en uno de los capítulos de la serie The Lone Gunmen de 2001 donde era secuestrado un Boeing 727 con el fin de estrellarlo contra una de las Torres Gemelas.


Ese fue el plan final, pero solamente pudieron ser secuestrados cuatro aeronaves porque el piloto suicida del quinto, fue detenido fortuitamente por el FBI en agosto de 2001, cuando ya la ejecución del plan estaba en fase avanzada.


Ahora se conoce que nueve de los 19 terroristas ejecutores de los atentados del 9/11 fueron objeto de controles adicionales a los normales antes de embarcarse por sospechas de los servicios de seguridad y por diversas razones, entre ellas problemas en su documentación, pero así y todo abordaron las naves.  Y de los numerosos preparativos, que van desde la obtención de visas para entrar a Estados Unidos, la masiva preparación de sauditas como pilotos de aviones comerciales, a nadie le llamó la atención.


El 11 de septiembre de 2001: el día que el mundo cambió.


El mundo cambió la mañana del 11 de septiembre de 2001.


El ataque sin precedentes en que de forma sincronizada 19 terroristas islámicos secuestraron cuatro aviones comerciales de pasajeros para ser empleados como proyectiles y estrellarlos contra objetivos en Washington y New York fue un horrendo e inconcebible ataque no a las instituciones de poder de los Estados Unidos sino al mundo entero porque atentó contra todas las normas de civilidad.


Ello provocó una ola de temor no solo hacia los vuelos aéreos, sino a todo tipo de transporte y constituyó un momento en que se reflexionó sobre la necesidad de cambiar por completo las políticas internas e internacionales de seguridad aérea en particular.


No vamos a repetir la historia, todos la conocemos, la destrucción del World Trade Center, el impacto importante contra el Pentágono y la heroicidad de los pasajeros del vuelo 93 de United Airlines, que hicieron fracasar el complot terrorista y se estrellaron en Shanksville, Pennsylvania.


Como es de costumbre, aparecieron multitud de teorías conspirativas sobre lo ocurrido, pero lo cierto es que ese día perecieron 2996 personas en el World Trade Center, más los pasajeros y tripulaciones de los aviones estrellados, 25 mil heridos, muchos con lesiones de por vida, 265 muertos en los aviones estrellados y 125 muertos en el edificio del Pentágono.  Entre ellos 343 bomberos, 23 policías y 37 policías de la Autoridad Portuaria de New York y New Jersey, para un total de 3334 fallecidos.


Con el tiempo esta cifra sigue creciendo por enfermedades resultantes de la nube y partículas tóxicas inhaladas por miles de bomberos, policías y autoridades que participaron en las tareas de rescate.  Han sido identificados como víctimas de ello más de cuatrocientos agentes.


Como dato interesante se calcula que unos 17400 personas se encontraban en el World Trade Center en el momento de los ataques y que cuando el primer avión, el vuelo 11 de American Airlines impactó la Torre Norte a las 8:46 de la mañana, la mayoría de los que se encontraban en los pisos por debajo de los pisos en que se produjo el choque, pudieron evacuar el edificio.


Para tener idea de la magnitud del desastre, el banco de inversiones Cantor Fitzgerald, con oficinas en los pisos 101 al 105 de la Torre Norte, perdió 658 empleados,  la compañía de seguros Marsh & McLennan, ubicada en los pisos 93 y 100 de la Torre Norte, tuvo 358 empleados muertos, Aon Corporation, la financiera ubicada en la Torre Sur, perdió 175 trabajadores.


Se calcula que entre los fallecidos, hay 67 del Reino Unido, 41 de India, 32 de Sudáfrica, 28 de Corea del Sur, 25 de Republica Dominicana, 24 de Canadá, 21 de Argentina, 18 de Colombia, 17 de Indonesia, 16 de Filipinas, 16 de Jamaica, 15 de México, 14 de Trinidad y Tobago, 13 de Venezuela, 11 de Alemania, 11 de Ecuador, 10 de Australia, 10 de Italia 10, 9 de Rusia y otras cantidades pequeñas de muchos otros países.


Y por supuesto, también hubo víctimas cubanas.


Los siete cubanos que murieron en el 9/11


New York fue uno de los principales lugares donde se asentaron los exiliados cubanos desde la época de nuestras guerras de independencia junto con Tampa y Cayo Hueso y después fue cediendo terreno a lugares como Miami, quedando una importante colonia cubana en New Jersey, sobre todo en Union City, pero New York es sitio donde predominan los puertorriqueños y dominicanos, entre otras nacionalidades latinas, pero donde los cubanos son minoría.


Es por eso que ese día perdieron también la vida en el World Trade Center pocos cubanos como fueron:


Nancy E. Pérez, 36 años, que vivía en Secaucus, Nueva Jersey, justo al lado de Union City y que era empleada de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey con el cargo de supervisora.  Había llegado a Nueva York desde Cuba con sus padres y hermanas en 1970.


George Merino, 39 años, residente de Queens, Nueva York, empleado de la compañía de inversiones Fiduciary Trust International, había nacido en Matanzas y salió de Cuba en 1968 con siete años de edad para instalarse en Nueva York.


Niurka Dávila, de 47 años, residente de New York, y empleada de la División de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. Nacida en Cuba, comenzó a trabajar en la Autoridad Portuaria en 1985 como Rosa Dávila y luego de naturalizarse como ciudadana estadounidense eligió cambiar su nombre por el de Niurka.


Juan Lafuente, de 61 años, residente en Poughkeepsie, Nueva York, era empleado del Citibank y había nacido en Cuba. Emigró a Estados Unidos para estudiar en la universidad, y en 1964 se casó con Colette Mericle, alcaldesa de Poughkeepsie entre 1996 y 2003. Lafuente trabajó en IBM durante 31 años y tenía un cargo de alta responsabilidad en Citibank. El 11 de septiembre casualmente asistía a una conferencia en un restaurante de la Torre Norte.


Michael A. Díaz-Piedra III, de 49 años, residente de New York, empleado del Bank of New York, del que era vicepresidente a cargo de la planificación de recuperación de desastres.  Díaz-Piedra era hijo de un rico hacendado cubano exiliado después de la revolución.  Su familia, propietaria de plantaciones, emigró a Estados Unidos en 1960 y se fueron a vivir a la Florida y años más tarde se mudaron a Nueva Jersey. Llegó a Estados Unidos desde Cuba cuando tenía 8 años y siempre mantuvo fuertes lazos con la cultura de su patria y mantenía vivos sus deseos de regresar a la Isla cuando hubiera democracia.


Carlos Domínguez, de 34 años, residente de East Meadow, en el condado de Nassau, Nueva York, era un calificado ingeniero de Marsh & McLennan Cos Inc. donde fungía como encargado del servidor de seguridad del sistema informático de esa empresa ubicada en el piso 95 de la Torre Norte. Nació en los Estados Unidos hijo de padres cubanos.


Marco Motroni, de 56 años, era un músico cubano de ascendencia italiana. Nació en 1945 en La Habana, y su familia emigró a Estados Unidos tras la llegada al poder de Fidel Castro, y en 1963 se graduó de la George Washington High School en Manhattan. Era integrante de la famosa orquesta Novel, en la que hizo por más de 20 años música cubana, la que defendía a ultranza.  Sus raíces cubanas permanecieron intactas y salieron a la superficie a través de la música.  De Mark Motroni se sabe que sus antepasados llegaron a Cuba desde Pisa a principios del siglo XX y su abuelo, Rolando Motroni Marchetti, nacido en Cuba, era un escultor que trabajó con los reputados arquitectos Govantes y Cavarrocas en la mayor parte de los edificios construidos por ellos, como fueron la mansión Xanadú, la famosa propiedad conocida como la casa Dupont en Varadero, el Capitolio Nacional, la Biblioteca Nacional "José Martí", el Palacio renacentista con tintes de Art Decó de Catalina Lasa y Juan Pedro Baró en Paseo y 17, la administración de la Universidad de La Habana, la Facultad de Artes y Letras y otras obras. Desde joven Marco Motroni comenzó a cantar en la Orquesta Típica Novel, fundada en 1961, con la mejor influencia de la música popular cubana con los formatos del conjunto sonero y de la charanga, fue uno de sus primeros integrantes y permaneció allí como cantante durante casi dos décadas.  Trabajaba paralelamente como agente en Wall Street y se vincula a la financiera Carr Futures, con oficinas en Wall Street.


Cuando a las 8:46 am, el Boeing 767 del vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra los pisos del 93 al 98 de esa torre, Marco se encontraba  en el piso 92 de la Torre Norte en una reunión de trabajo.


Pudo hablar con su padre y decirle: “ningún ser humano hace cosas como esta, nadie merece esto”.


Las repercusiones del 9/11


Las pérdidas humanas no se pueden calcular, es lo más valioso que tiene el ser humano y por ello no es cuantificable.


Pero en el orden económico las pérdidas se estiman en el orden de los 123 mil millones de dólares, sobre todo en la drástica reducción de la actividad aeronáutica, los edificios e infraestructura destruidos y los que fue necesario demoler y reconstruir, así como la afectación a los negocios y actividades que debieron recuperarse, algunos completamente.  Todo ello sin evaluar que la economía se vio completamente paralizada, se desregularizar los mercados, se bajaron los tipos de interés y los impuestos, lo que al final trajo consigo una burbuja inmobiliaria en las hipotecas, que sumado a los gastos en las guerras de Irak y Afganistán, totalmente  injustificadas y sin ningún efecto positivo salvo el político para mostrar la fortaleza del gobierno de turno, trajo consigo la aparición de una grave crisis económica en 2008, entrando el país en la mayor recesión desde el crack de 1929.


Pero por lo más importante, para garantizar la vida humana, Estados Unidos cambió para siempre.


En otro orden de cosas, hizo que aumentara el racismo, la desconfianza y el odio contra las personas de origen árabe y practicantes de la religión islámica.  Ello obligó a crear el Departamento de Seguridad Nacional para centrar la atención de la lucha antiterrorista. Junto con ello se aprobó el USA Patriot Act, La Ley Patriótica, que limita o suspende algunas libertades y derechos que aparecen en la constitución, con el fin de garantizar la seguridad interna.


Casi diez años después de los atentados, el 2 de mayo de 2011, Osama bin Laden fue ejecutado por tropas de élite estadounidenses en Abbottabad, Pakistán.


Y veinte años después las tropas de Estados Unidos se retiraron de Afganistán, dejando atrás una guerra que nunca iba a ganar.


El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos sufrió el ataque terrorista más mortífero en su historia, cambiando el rumbo internacional que abrió un debate importante a cerca del terrorismo en el mundo y que a pesar de todo lo que se ha hecho al respecto, parece que no tiene fin ni solución, porque mientras haya religiones, que todas tienen como base la intolerancia y el dogmatismo y en nombre de ellos persiguen la guerra, no habra paz para la humanidad.


La barbarie nunca podrá ser aceptada por los hombres porque no tiene sentido, por eso la historia no puede olvidar a estas víctimas tanto de este hecho, para nosotros en particular los cubanos muertos en este hecho, ni a los que han dado su vida para combatir el terrorismo y la maldad, que en nuestro mundo, es la mayor amenaza.


El 9 de septiembre, junto con el 7 de diciembre son días que mundialmente nos recuerdan la infamia de la que es capaz el ser humano.






viernes, 3 de septiembre de 2021

El lumpen


 El lumpen


De la ropa sucia, que se lava en casa, no se puede hacer una bandera blanca

Izo este par de calzoncillos

hago flamear mi par de calcetines

¿Y dónde - pienso - lavan la ropa sucia los sin casa?.

Yo, que creo tener una casa y que no hago, por eso, la guerra

no estoy en paz ni conmigo mismo ni con nadie

(quién demonios es el sí mismo en estos casos)

en lugar de lavar la ropa sucia hago de ella - y me traiciono - una bandera de

rendición.

Enrique Lihn


Ahora que se acerca el primer lunes de septiembre, que en Estados Unidos es un día conmemorativo conocido como el Labour Day o Día del Trabajo, el equivalente al Primero de Mayo en casi todo el resto del mundo, viene a colación algo muy relacionado con el trabajador o más bien con su antagonista, el que no da un golpe y vive de lo que se presente, el llamado “lumpen”.


Sin duda alguna la palabra "lumpen" la conocimos después de la revolución, porque antes ni nos percatamos en lo absoluto de que existía salvo para algunos estudiosos de las obras de Carlos Marx.


El lumpen surgió con fuerza como un personaje representado por un vago, que trataba por todos los medios de evadir el trabajo y fue particularmente utilizado como propaganda de lo que no debía ocurrir, por ser un sujeto negativo, durante diferentes etapas a lo largo del proceso revolucionario.


Algunos recordarán que en Cuba circuló un semanario humorístico con ese nombre, al estilo de Zig-Zag, Palante, El Pitirre, El Sable o Melaíto, los que en diferentes momentos fueron suspendidos por el régimen cubano.  Desde entonces el humor ha sido el arma subversiva que más ha temido la dictadura.


La ofensiva revolucionaria de 1968 criminalizó mediáticamente todo lo que no lo hubiera sido hasta ese momento o ya lo había sido antes como fueron dejarse el pelo largo, los pantalones estrechos, tener familia en el exterior, ser homosexual o religioso y sobre todo criticar las acciones del gobierno.  Pero al igual que con Zig Zag y otras publicaciones, solamente a los extremistas les hacía gracia lo que publicaban.


Pero desde hace años El Lumpen volvió a aparecer, ahora en una versión digital y con un humor bastante discutible para mi gusto y con menos credibilidad en lo que publica, pero se entiende que se trata de sátira fantasiosa que no creo que


Lo importante es que la palabrita impactó entre los cubanos y todavía, a pesar de que la mayoría no sabe de qué se trata ni su origen, sigue aplicándose.  Si antes de 1959 hubiera sido de dominio público, al Negrito del Batey de Alberto Beltrán lo hubieran llamado "el Lumpen".


El auge de la palabrita lumpen en Cuba


Ya vimos que el auge de la palabrita comenzó con la llamada “Ofensiva Revolucionaria” de 1968 que destruyó la economía y siguió con el fiasco de la zafra de los 10 millones que llevó al país al abismo, pero continuó como parte de los los giros del idioma en Cuba.  Ya se había empleado, pero con menos fuerza en los primeros años de la revolución, donde se reprimió a jóvenes con posturas no afines a la revolución y que fueron llevados a campamentos de trabajo de la UMAP.


Pero su mayor uso fue a partir de los sucesos de la Embajada del Perú y el puente marítimo de Mariel hacia los Estados Unidos en mayo de 1980.  Los mítines de repudio, al mejor estilo de los nazis, consistió en atacar con golpes e insultos a los que abandonaban el país y los títulos que les endilgaron era el de “gusano,escoria, antisocial, siquitrillado,lacra social y lumpen”, calificativos para desprestigiarlos como personas.  


Esto se estableció de tal forma que lumpen, gusano o escoria era repetido como un cliché a todo el que siquiera se expresara en contra de alguna medida del régimen y de ello no se salvaba ni siquiera los familiares.


Un versito de esos años decía:


“Se robaron el café y el cigarro en La Victoria

Y no puede ser la escoria porque la escoria se fue.”


Los cubanos sabíamos que escoria eran las impurezas del metal cuando era fundido o maquinado, gusano era alguien que se arrastra, pero lo de lumpen, ese era un nombre totalmente ajeno a nuestro vocabulario.  Los revolucionarios los interpretaron como sinónimo de personas viles y despreciables.


Origen


Pero el origen de la palabra lumpen es otro.


Se trata de un germanismo, derivado de “lappen” (trapo o harapos), cuya derivación Lumpen, describe a aquellos que viven al margen de la sociedad en condiciones de pobreza extrema, o sea, harapientos, mendigos, vagabundos y ladrones que viven sin trabajar, los marginales, lo peor de todas las clases sociales y sin conciencia de clase, pero no tuvo una relevancia notable hasta que fuera acuñada por Carlos Marx, lo que hizo que se hiciera de uso común en los regímenes comunistas.


No es la única palabra alemana que empleamos a menudo sin saber su origen, como es Alzheimer, Búnker, Bundesliga, Volkswagen, Leitmotiv, Kaputt, Blitzkrieg, Kindergarten, Kirsch, Zeppelin, Poltergeist, Delikatessen, Putsch, Strudel, Zeitgeist, Edelweiss, Gestapo, Nazi, Schnaps, Oktoberfest, Hamster, Realpolitik, Lager, Sauerkraut, Wermut, Pilsener, Dachshund, Autobahn, Berline, Kobalt, Pretzel, Kitsch, Accordion, Aspirin, Pistole, Zink, Proletariat,  Panzer, entre otras.


“Lumpemproletariado” es un término propio de la teoría marxista, que fue empleado por Karl Marx y Friedrich Engels a mediados del siglo XIX en sus obras. 


Con su teoría comunista, plantearon la injerencia del estado en todos los aspectos de la vida, desde la ideología, controlando y censurando la educación y los medios de comunicación y difusión, pasando por la prohibición de las religiones, la injerencia gubernamental sobre la familia, el establecimiento de políticas de un único partido, la estatalización de todos los medios de producción y financieros y la militarización de la sociedad, garantizando con ello el que el grupo gobernante se mantenga en el poder.


Tanto en su obra cumbre, “El Capital”, como en el Manifiesto Comunista, los teóricos del socialismo y el comunismo, definen al lumpen como lo más bajo de todos los estratos sociales, una masa de desclasados que fue separada del proletariado o clase obrera, y que se alimenta económicamente de cualquier tipo de actos criminales o el actuar como pordioseros o mendigos.  El lumpen no es el vago que ha sido erradicado de los campos y se ven obligados a delinquir para vivir, sino que es un producto de la descomposición social que es muestra de la marginalidad extrema, como son los indigentes, mendigos, prostitutas, drogadictos y todo tipo de delincuentes de baja monta y que pueden vivir de lo que para otros constituyen desechos.


Su modo de vida está por debajo de los más miserables integrantes del proletariado y no aportan nada a la sociedad, ni siquiera su fuerza de trabajo, son totalmente improductivos.


Y que el lumpen no posee conciencia de clase alguna, es un grupo social muy fácil de ser comprado por las clases poderosas para apoyar sus proyectos, de ahí que fuera aprovechada esta característica para definir que los enemigos de la revolución eran lumpen comprados por el “oro yanqui”.


Marx escribió una obra monumental: El Capital, donde detalla la esencia del sistema capitalista.  Fuera de eso, toda su producción fue una porquería inservible, ni siquiera como abono, muchas de ellas para complacer a quien lo mantenía: Federico Engels.


La Corte de los Milagros


En su monumental obra "El Jorobado de Nuestra Señora de París", se habla de la llamada Corte de los Milagros, una zona marginal del París del siglo XVII, donde se reunían mendigos, falsos impedidos físicos, prostitutas y toda ralea de baja condición.  Durante el reinado de Luis XIV, el Rey Sol, el más famoso de la historia de Francia y cuyo reino duró 72 años, contrastando con la opulencia y derroche de la corte, la inmensa mayoría de la población estaba sumida en la pobreza de forma tal que muchos tenían que convertirse en mendigos o delinquir para no morir de hambre.


Las constantes guerras con su secuela de tullidos y mutilados, así como huérfanos, la enorme subida de los impuestos para sufragar las guerras y el derroche de los nobles y la corona, llevó al empobrecimiento casi total de los menos favorecidos.

Es ese el origen de la Corte de los Milagros, lugar donde vivían hacinados estos infelices y donde a los niños se les enseñaba a robar desde pequeños y donde la policía ni el ejército no se atrevían a entrar.  Allí tenían sus leyes y su propio gobierno, encabezado por su propio rey, El Grand Coesre.  Llegó un momento en que existían en París doce lugares conocidos como la Corte de los Milagros, los que eran los lugares más peligrosos de toda Francia.


Victor Hugo se inspiró en los personajes de la Corte de los Milagros para escribir la citada novela, donde destacan Quasimodo, el jorobado y sordo campanero de la Catedral de Notre Dame y la gitana Esmeralda, injustamente condenadas al patíbulo.


Y el nombre de la corte viene nada menos de que muchos fingían incapacidades, enfermedades o lesiones que no tenían y que les servían para pedir limosna o para robar y cuando regresaban a sus hogares en los barrios marginales donde vivían, desaparecían como por obra de un milagro su invalidez.  No podía llamarse de otra forma sino Corte de los Milagros, un lugar donde diariamente ocurrían tantos "milagros".


Probablemente esta haya sido la inspiración de Carlos Marx para definir al lumpen.


Cuando años después Carlos Marx escribe “El XVIII Brumario de Luis Bonaparte”, analizando la crisis política post revolucionaria en Francia, destaca el papel que tuvo el lumpenproletariado al ser manipulado por el emperador Napoleón III y sus agentes, los que gracias a dádivas  reunieron a todo el lumpen parisino para apoyarlos en su control de la sociedad.  Al respecto dijo Marx que “nunca un gobernante había especulado de forma más estúpida basado en la estupidez de las masas”.  Para el filósofo, el lumpenproletariado representaba lo peor de lo corrupto, reaccionario y sin conciencia de clase alguna.



El concepto de lumpen en la Cuba de hoy


Fidel Castro aprovechó la oportunidad de ir conceptualizando a sus enemigos con las peores calificaciones, demonizándolos como parásitos sociales.  Distintas etapas fueron propiciando el destierro o exilio de muchos de ellos y el resto fue objeto de una represión al mejor estilo Stalinista.  Según los conceptos revolucionarios, todo el que abandonó el país, ya sea por la vía de Camarioca, los Vuelos de la Libertad, el Éxodo del Mariel, la Crisis de los Balseros y los cientos de miles que lo han hecho por otras vías, es un lumpen, un gusano y un vendepatrias.


Y esa es una falsedad histórica.  El verdadero ejército de lumpen está en Cuba, haciendo papel de chivatos, y plegados a todas las desvergüenzas del régimen en contra de su propio país.



Después vendría la UMAP, los conceptos de “lacra social” y “peligrosidad”, los que sumados al deterioro progresivo de la economía, hicieron posible una aceleración de la aparición masiva del lumpen como integrante importante de la sociedad, empleada con un doble objetivo para controlar a toda la nación: el lumpen llevado a la miseria por el régimen y el lumpen dispuesto a venderse al régimen por migajas.   Al final sus filas están integradas por los elementos más desmoralizados de todas las capas sociales y que está concentrada básicamente en las grandes ciudades.


A ello ha contribuido no solo la necesidad, sino de forma principal, la pérdida de valores relacionados con el comportamiento moral y social.


El lumpen en la Cuba republicana.


Desde el bandidismo hasta las acciones de corrupción gubernamental de casi todos, por no ser absoluto, los gobiernos republicanos, los años donde el gangsterismo campeaba por sus respetos en los mandatos de Grau y Prío y muchos otros hechos delictivos, hasta uno inconcebible, que se robara el diamante del Capitolio y apareciera en la gaveta del presidente de la nación, muestran que el lumpen, no como definición, pero sí como oficio, estaba presente en las capas más bajas y las más altas de la sociedad.  


Me crié en el Cerro, un barrio pobre, donde conocí mucha gente de muy bajos ingresos pero que luchaban a capa y espada por sobrevivir y otros que eran, según conocí después, el típico lumpen.  Y como lo viví de cerca, voy a mencionar unas palabras que eran terroríficas para los niños y adolescentes de mi generación: Aldecoa y Torrens.



Aldecoa.


A mediados del siglo XIX el catalán Zoilo Aldecoa compraba unos terrenos en lo que hoy es Nuevo Vedado y Puentes Grandes, donde creó una urbanización que lleva su nombre.En ese barrio humilde se construyó el primer apeadero del ferrocarril cubano, el Paradero de Ciénaga, donde más tarde se crearon grandes talleres ferroviarios.  Allí está el Bosque de la Habana, el Jardín Zoológico y otros sitios de interés.


Pero lo que más nos ocupa es la Escuela Correccional de Aldecoa.  Este reformatorio acogía tanto a niñas como a jovencitas, que podían ser ubicadas como lumpen: mendigas, rateras, prostitutas y se decía que allí se preparaban para la vida, dándoles una educación adecuada e instruirse con hábitos morales y de buenas costumbres.


Pero en el fondo aquello era un reformatorio y la palabra lo dice todo.  Si es terrible cuando pensamos en la vida de una persona abandonada por sus padres y que es criada en un orfanato, sin duda es mucho más duro criarse en un reformatorio, que implica reformar, corregir conductas por las buenas o por las malas.


Por eso cuando alguien hablaba de Aldecoa, a las muchachitas se les ponían los pelos de punta y a los muchachos nos parecía que todas las que allí estaban no solo eran unas puticas, sino que eran unas criminales.


Una vecina, llamada Mirta y conocida como Mirta la loca, porque gustaba de enseñar sus senos a otros jóvenes, aparentemente, porque nunca conocí la verdad, fue enviada a Aldecoa para ser reformada.  La reforma fue tal que cuando regresó, comenzó a “trabajar” en el barrio de Colón.



Torrens


Viajando por la Autopista Novia del Mediodía, yendo hacia San Antonio de los Baños, nos encontramos las instalaciones de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), donde antes hubo un centro de radioescucha  electrónica soviética, la conocida Base Lourdes.  Los más jóvenes pensaran que esos eran terrenos yermos o agrícolas pero nada más alejado de la realidad, los más viejos sabemos lo que allí hubo: un reformatorio para lumpen juveniles, el tristemente recordado Campamento de Torrens.


Desde 1942 hasta 1959 allí existió el llamado Campamento de Orientación Infantil de Torrens, a donde iban a parar los niños y adolescentes que fueran sorprendidos en broncas callejeras, robando, deambulando por las calles, robando frutas o ropa en patios ajenos, durmiendo en estaciones de trenes o en la calle y otras conductas derivadas de no tener familia o no tener quien los protegiera.  Se argumentaba que allí iban a escolarizarse, aprender un oficio y prepararlos para la vida, pero en realidad los empleaban como mano de obra sin retribución para trabajar en la agricultura y la cría de animales.


Como era un reformatorio, las condiciones de vida eran las propias de un presidio que iba desde el hacinamiento hasta el maltrato.  Por eso cuando nos hablaban de que habían enviado a alguien a Torrens, todos comentábamos que debía estar pasando las de Caín.


Deben haberse logrado muy pocos reinsertados a la sociedad como plenamente rehabilitados.  Personalmente conocía un par de hermanos que vivían en un solar muy cerca de mi casa, en Salvador y Suzarte, el solar del 20, que eran conocidos como "los polacos".  Dentro de aquel solar donde vivían decenas de personas de la raza negra, eran los únicos blancos.  Tenían una hermana mayor que era prostituta y ellos desde muy niños, siempre estaban en peleas callejeras y en robos menores, por lo que en una ocasión la policía los capturó y los envió a Torrens.


Tendrían entonces 10 u 11 años.  Salieron de Torrens a los 16 o 17 y se convirtieron en los guapos del barrio.  Uno de ellos era monaguillo de la iglesia de El Salvador, pero nada más alejado de su comportamiento que el de un servidor de Dios.  Eran borrachos, pendencieros, apuntadores de bolita, vendedores de mariguana y todo lo malo que se pueda pensar, no ya para sobrevivir, sino también para la buena vida, pues vestían bien, usaban buenos relojes y siempre andaban en fiestas.  


"Los polacos" aprendieron más de la conducta delictiva durante su estancia en Torrens que lo que habían aprendido en las calles del Cerro.   Allí se hicieron unos perfectos lumpen.


También hubo otro reformatorio de menores en Guanajay,  pero ahora en los terrenos que ocupaba el reformatorio de Torrens hay un centro universitario, y para no olvidar completamente la historia, en lugares muy cercanos se han creado la Prisión de Valle Grande, el Centro Penitenciario de Mujeres de Occidente y la Prisión de Mujeres Manto Negro.  El espíritu de la represión se mantiene ensombreciendo la zona.


El lumpen de hoy


Entre los resultados de la globalización, está la aparición de una élite que no pertenece a ningún país en particular y que no depende de ningún gobierno, y que a su vez crece sobre la historia, la cultura y las tradiciones, lo que va a acumuando las riquezas en un solo sentido.


Mientras ello ocurre, crece el lumpen, que representa un peligro que viene desde lo más bajo de la sociedad y por su gran número se hace muy peligroso.


Los cubanos deberíamos sentir vergüenza por tanto odio que nos inculcaron, por tanta hipocresia que nos vimos a compartir para sobrevivir, y a lo menos que podemos aspirar los que estamos lejos de nuestra patria, es a reconocer que solo hay un enemigo, la dictadura castrista, y sembrar la mentira, la desidia y el odio entre cubanos es ser tan bajo, tan lumpen como la fauna que desgraciadamente prolifera en nuestro país actualmente y que en buena medida respalda al régimen por su baja catadura moral.


Con todo el desastre que ha dejado el fidelismo, ni la Isla se ha hundido en el mar como predijo ni la Cuba republicana y democrática ha dejado de existir, sigue viva en cada cubano que está fuera del país y en muchos dentro de Cuba.  



La lumpenización, por definir de alguna forma la pérdida de valores cívicos, poco a poco va a desaparecer, y solamente quedarán vestigios de este mal.  La cultura de la honradez y el respeto volverá a tener vigencia.  Las personas llamadas a representar el orden y la ley dejarán de dedicarse a acumular beneficios personales y se desterrará el falso igualitarismo inmoral y se restaurará la conciencia ciudadana.


Las recientes protestas del 11 de julio en Cuba, muestran que los cubanos no hemos perdido la esperanza, y que aquella república fallida que mostró hechos vergonzosos como el gangsterismo, el bonche universitario, la corrupción de los funcionarios públicos y los golpes de estado, a pesar de todo, brindaba a los cubanos dos cosas que perdieron con la revolución: esperanza y libertad.  La palabra lumpen pasará al olvido como tantas cosas que no vale la pena ni recordar.