sábado, 17 de mayo de 2014

MIS PERROS.


LIA

MIS PERROS.

“Sucede que cada vez que pierdo un perro, se lleva un pedazo de mi corazón con él. Y cada perro que entra en mi vida me regala un trozo del suyo. Si logro vivir lo suficiente, todas las partes de mi corazón serán de perro y llegaré a ser tan generoso y bueno como lo son ellos”.

No se quién lo escribió, pero es una de las imágenes más hermosas que he podido leer.

Un perro no tiene ningún uso para los carros de lujo, casas grandes o ropa de diseñador. Un tazón con agua estará bien para él. A un perro no le importa si eres rico o pobre, educado o ignorante, inteligente o tonto. Dale tu corazón y el te dará el suyo.
¿De cuántas personas puedes decir eso? ¿Cuántas personas te hacen sentir raro, puro y especial? ¿Cuántas personas te hacen sentir extraordinario?

Siempre he sentido una especial atracción por los animales y en particular por los perros. Me encantaba que me llevaran al zoológico cuando niño para echarle comida a los animalitos y a su vez me daba mucha pena que estuvieran entre rejas.


LA JAURIA, SOLO FALTA LULU QUE TODAVIA NO ESTABA CON NOSOTROS.

A mi madre le gustaban los gatos, que quizás de todo el reino animal, junto con las serpientes, son para mi los más repulsivos. El gato yo aseguro que no quiere a nadie, que muerde la mano que le da de comer, así me hizo el gato preferido de mi madre, Oco, un barsino con cara de malo que me enganchó con sus garras la mano y me produjo una herida de consideración y sólo por darle comida. Así que me convertí en la pesadilla de Oco, lo cogía desprevenido, cosa difícil con los gatos, y le abría la boca y le echaba sal, o vinagre o vino seco, o lo metía debajo del chorro del agua. Cuando Oco me veía ponía pies en polvorosa.

Resulta que me hago novio de Finita y en su casa había nada más y nada menos que trece gatos. No es que fueran gatos de la casa propiamente, sino que mi suegra les daba comida y ahí concurrían a la hora precisa. Por suerte a Finita tampoco le gustan los gatos, así que cuando quedó en estado de nuestro primer hijo vimos la oportunidad para deshacernos de ellos.

Pero siempre me atraía la forma de ser de los perros y no había sato en la calle que no llamara o tocara. Recuerdo que cuando niño, jugábamos en la calle a la pelota el llamado juego de las "cuatro esquinas", porque no había espacio cercano para jugar un partido de pelota de verdad. Pues una vez viene un muchachito corriendo diciendo que un perro quería morderlo. Todos corrieron despavoridos y yo me quedé en mi base, llegó el perro y lo que quería era jugar y al ver a los niños corriendo pensó que era un juego.

Mucha gente asegura que la frase "mientras más conozco a los hombres más quiero a mi perro", es de la autoría del poeta Lord Byron, escritor inglés que en su tiempo fue paradigma de lo libertino y amoral, motivo por el cual Lord Byron nunca encajó en la sociedad que le tocó vivir, la misma que se volvió contra él, sobre todo a partir de los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta, por lo que terminó por abandonar el Reino Unido en 1816, para no regresar jamás y convertirse en un poeta errante por toda Europa.

La controversial frase "Mientras más conozco a los hombres más quiero a mi perro", aparece en el curso de uno de sus poemas, pero Lord Byron jamás tuvo un perro, de hecho, otra frase suya lo caracteriza plenamente como un antisocial nato: Para muchas personas, esta sentencia de índole comparativa con los perros es un rotundo insulto al género humano como un todo, por lo cual es rechazada virulentamente, ya que la expresión proclama que la especie humana literalmente vale menos que un perro en términos de lealtad, credibilidad y confianza.

Yo creo que el que rechaza esa frase lo único que hace es reafirmar su vigencia, porque peor no ha podido ser el comportamiento del hombre a través de la historia de la humanidad. Es el único que mata por el placer morboso de hacerlo y ha acabado con la naturaleza y ha estado a punto y continúa haciendo todo lo posible con acabar con su propia especie.

Mil años antes, la frase la esgrimió el rey Carlomagno, que tuvo 123 perros. En tanto que el filósofo griego Diógenes, nacido en el año 412 antes de nuestro era, solía usarla con frecuencia, solitario, andrajoso y pobre, siempre acompañado de un can flaco y realengo, viviendo ambos en un barril, en el colmo de la indigencia.

Este sabio humildísimo no legó a la posteridad ningún escrito; la fuente más completa de la que se dispone acerca de su vida es la extensa sección que su tocayo Diógenes Laercio le dedicó, indicando su desapego por lo material, y quien proclama que la frase "Mientras más conozco a los hombres más quiero a mi perro" nació de su talento, es su genuino y verdadero autor,

Como ejemplo de fidelidad también Homero cuenta en la Ilíada la historia de “Argos”, el perro de Ulises, que entristecido por la partida de su amo, lo esperó, lo reconoció a su retorno y muere de alegría, claro podemos suponer que Ulises faltó 20 años de su tierra y el perro el llegar a esa edad ya era todo un mérito porque sabemos que no viven más de unos 15 años, es probable que su envejecido corazón no soportó la emoción de volver a ver a su amo.

Y es que un perro es la única cosa sobre la tierra que te ama más a ti que a sí mismo y ¿sabes que hacen ellos cuando tu no estás?
!Esperan tu regreso! Es por todo ello que tú no tienes un perro, ¡Él te tiene a tí!


EJEMPLO DE ESPERA. LIA Y MUPY AL ABORDAR EL AVION HACIA MEXICO.

Se cree que el lobo gris es el antepasado más inmediato del perro. Las pruebas arqueológicas demuestran que el perro ha estado en convivencia cercana con los humanos desde hace al menos 9000 años, pero posiblemente desde hace 14 000 años. Hay aproximadamente 800 razas (más que de cualquier otro animal) que varían significativamente en tamaño, fisonomía y temperamento, presentando una gran variedad de colores y de tipos de pelo según la raza de perro.

El perro posee un oído y olfato muy desarrollados, siendo este último su principal órgano sensorial. En las razas pequeñas puede alcanzar una longevidad de cerca de 20 años, con atención esmerada por parte del propietario, de otra forma su vida en promedio es alrededor de los 15 años.

Tienen una gran relación con los humanos, para quien son animales de compañía, animales de guardia, perros de trabajo, perros de caza, perros de aguas, galgos de carrera, perros guía, perros pastores o perros boyeros. En 2001, se estimaba que había 400 millones de perros en el mundo.
La domesticación del perro empezó más por la adaptación espontánea de éste al acercarse a vivir junto al hombre que por la voluntad humana. Esto se debe a que vivir junto al hombre siempre fue ventajoso para los canes. Un perro viviendo en una comunidad humana, aún en la antigüedad, podía alimentarse con menos esfuerzo que uno salvaje, podía vivir en mejores condiciones disfrutando del afecto y cuidado humano.

Los perros han acompañado al hombre en su proceso a la civilización; su presencia está probada en todas las culturas del mundo
Los perros son apreciados por su inteligencia. La inteligencia canina se refiere a la habilidad de un perro de procesar la información que recibe a través de sus sentidos para aprender, adaptarse y resolver problemas.


CARLI Y ALEX DESDE BIEN CHIQUITOS AMABAN A LOS PERROS.

En adaptabilidad y comportamiento, se dice que los perros, como animales de compañía, superan a la mayoría. Su adaptabilidad e inteligencia han ayudado al hombre en diversos ámbitos sociales, culturales y recreativos, como en su uso terapéutico en hospitales, como guías de personas ciegas, como apoyo policial, y en complicados rescates de personas.

La compañía de cualquier mascota evoca siempre ternura, compañía y amistad, cualidades que se intensifican cuando la soledad busca filtrarse en la vida de las personas; es en estos momentos cuando la mascota adquiere un papel más importante, al sentirlo parte de la familia y, aun más, como un amigo.

Un perro bien socializado aprende a estar tranquilo y receptivo a la hora de hacer frente a los extraños, los niños, otras mascotas y situaciones no previstas. Muchas personas desconocen las ventajas que conlleva tener un perro. A pesar de los sacrificios que debes hacer por él, los dueños de perros saben que cuando se tiene un perro siempre se sale ganando. No solo es un compañero agradable y divertido, sino un catalizador de buena energía, salud y felicidad. Ah y los dueños de perros son más saludables.

Que yo recuerde desde que mis hijos eran pequeños siempre he tenido en mi casa al menos un perro. Vamos a hablar de ellos.


CARLITOS CON BLANQUITA.

Blanquita

Blanquita era una perrita que nos encontramos en la calle, Carlitos y Alexander todavia estaban chiquitos pero disfrutaron mucho de sus juegos y su compañía, además de que tuvo un parto y querían quedarse con toda la cría. Pudimos regalarlos todos y siempre sabíamos de Polo, un macho que le dimos a mi cuñado Ñico para que cuidara un almacén que administraba. No sabíamos que edad tenía y murió.



DIANA

Diana.

Una perra excepcional, siempre la recordamos como alguien que puso mucha felicidad en nuestras vidas, y admiración también. Su padre era un pastor alemán y su madre una pointer, sus rasgos eran totalmente de un pastor, pero tenía algunos atributos del pointer: patas largas, gran velocidad para correr, increíble habilidad para saltar sin esfuerzo notables alturas. Era extremadamente inteligente y obediente.
Sorprendía por su habilidad para recoger cosas y traerlas a donde se le dijera. Una de sus habilidades era, al sentir que en la casa del vecino caía de la mata un mango, Diana ejecutada un brinco espectacular, cogía gentilmente el mango con la boca y regresaba a nuestro patio. Allí tomaba el mango con las dos patas delanteras y comenzaba a pelarlo, después se lo comía íntegramente y dejaba una semilla completamente limpia. Tal es así que en nuestro patio nació más de una planta de mangos producto de ese accionar. La mejor de ellas la trasplanté y hoy es una tremenda mata.

Tenía una vitalidad para las caminatas tremenda, hasta sangre se sacaba de las patas evitando que uno la aguantara fuertemente con la correa.
Era una perra que le encantaba el agua. Abríamos la manguera y la dejábamos echar el agua a lo más alto, y Diana saltaba para morder el chorro. También teníamos una pequeña piscina inflable donde nos refrescábamos en verano, ella estaba pacientemente al lado de la piscina y una vez que hubiéramos terminado se metía a jugar dentro del agua.


LA PISCINA QUE LE GUSTABA A DIANA.

Recuerdo a los gemelos de mi amigo Jaime, entonces de unos 10 años de edad, que eran bien malditos y les gustaba tomar unas mandarinas del árbol y comenzar a sacarlos hollejos y enseñárselos a Diana y no dárselos. Se reían viendo a Diana como se le caía la baba esperando la mandarina, hasta que finalmente se la daban.
Nunca sabremos la verdad de quien fue pero la fuerte sospecha y casi la certeza está. Un maldito nos la envenenó cuando tendría unos cinco años y nos dejó con una enorme tristeza.


ROCKY CON MI SUEGRO AL FONDO, SE PASABA EL DIA CON EL.

Rocky.

Una amiga que vivía en una finca en Wajay nos ofreció un cachorrito y allá fuimos a buscarlo. Macho y de color canela, le pusimos Rocky. Era un perro igualmente obediente y tranquilo y le tocó la desgracia de vivir en los peores años para un cubano, los del período especial. Así que Rocky el pobre, por mucho que uno quisiera pasaba buena hambre.
Pero como todo lo malo en la vida se acaba (siempre dura más que lo bueno, pero se acaba) casi frente a nuestra casa construyeron una escuela especial para niños inválidos o con problemas motores y a una señora, pantrista de la escuela, le hizo gracia Rocky, que se metía con todo el que pasaba.

Pues la señora que trabajaba un día sí y otro no, cuando terminaba de trabajar le traía a Rocky un cubo con leche y todas las sobras de la comida. Rocky casi se convirtió en un puerquito, pero al menos no pasaba hambre.
Se enfermó ya viejito y nos dejó pero no lo olvidamos.

Enano.

Enano era un perro feo, prieto y bien chiquito, de los que les dicen ratoneros, no era muy obediente y no pasó mucho tiempo con nosotros. Se escapó de la casa detrás de alguna perra y no lo vimos más. Yo lo encontré ya descompuesto en la carretera donde aparentemente lo atropelló un auto, pero no le dije nada a los muchachos.

La mamá de Malú.

La voy a llamar así porque nunca supimos como se llamaba. En el patio de la casa del vecino apareció una perra bien bonita con hermoso pelaje rojizo. Yo iba al patio a limpiar los pescados que vendían por la libreta y las cabezas y la cola se las daba a Rocky. Pues la perrita desesperada por comer también, así que la traje para la casa y le dí comida y después no quería irse, así que se quedó con nosotros. La perrita estaba embarazada y un buen día la dueña de la perra nos pidió que se la devolviéramos después que pariera, pues estaba ofrendada a no se que santo o como parte de no se que tipo de brujería.

Bueno el caso es que aquello no nos importaba, la perrita vivía en la casa y parió varios cachorros, entre ellos una negra azabache muy linda que nos quedamos con ella y le pusimos Malú. El resto de la camada pudimos regalarla.
Después se la llevaron porque ya había cumplido su cometido.



< MALU

Malú.

Malú era como dije una perrita bien negra y peluda con ojos incisivos y con bastante mal carácter con los desconocidos, con los de la casa era un pan y no un pan de la bodega, sino un pan de panadería bien hecho.
Tenía una habilidad para la caza tremenda, una vez atacó y mató a un pájaro prieto que la tenía cansada y vinieron varios pájaros a atacarla y nada, tuvieron que irse.
Malú también fue la primera perra borracha que conocí. Yo tenía una afición por hacer vinos caseros y constantemente estaba en producción. Comencé haciendo uno de arroz tipo sake y me quedó buenísimo, así que me embullé y sucesivamente hice vinos de frutabomba, guayaba, naranja, mandarina, uva, piña, y chícharo.

Normalmente un botellón me rendía entre 18 y 19 botellas, y después que los sacaba con mucha paciencia, con una manguerita y llenaba cada botella, las dejaba en un espacio que había detrás del bar que teníamos en la terraza, todas debidamente encorchadas y las iba enfriando en la medida que la queríamos tomar.
Pues un día me doy cuenta que hay una botella caída y un poco de vino en el piso. Muy poco le quedaba a la botella, lo que me extrañó, pero ví salir de debajo del bar a Malú que daba tres pasos y se le caía la cabeza al piso, una y otra vez. El resto, casi toda la botella, se la había tomado ella.

Estando con Finita en Argentina con Alexander, Carlitos nos dijo por teléfono que había muerto Malú. Ese día lloramos todos.




MUPY

Mupy.

A Malú en un descuido la enganchó un perro poodle callejero y quedó preñada. Cuando estuvo en el momento de parir no hacia otra cosa que buscarme. Se fue para el patio y abrió un hueco junto a la cerca y ahi se quedó. Parió varios cachorros y cuando salió o yo diría saqué porque ella me lo permitía, a una perrita negra con una especie de antifaz blanco y negro en la cabeza y el cuello, dije, ésta es nuestra.

Esa era Mupy. Mupy es una perrita clásica porque le hace honor al dicho "el caso del perro". A Mupy la puedes dejar una semana en una gaveta que cuando regreses ahí está, le da lo mismo cualquier cosa, es imperturbable. Quizás por eso acaba de cumplir 17 años y a pesar de que está bien gorda y tiene cataratas que le impiden ver bien, el examen médico que pasó cuando vinimos de Cuba para México, hace poco más de un año, fue catalogada por la veterinaria como de excelente salud a pesar de su edad.
Ahí sigue, alegrándonos la vida, a mucha gente es la perrita que más les gusta, recuerdo a María Luisa, una vecina nuestra que falleció, que era su preferida. Igual ocurre con Osvaldo el mejor amigo mexicano que tenemos.
Se ha vuelto una comelona tremenda pero muchas veces lo justifico porque no ve bien, pero masticar si mastica y muy bien.



LIA.

Lía.

Cuando Lía llegó a nuestra casa, apenas de un mes, ya Mupy tenía nueve años y Malú unos diez u once.
A Lía la fue a comprar Carlitos con su amigo José Manuel, ya fallecido, a La Habana del Este. Es una perra con pedigree, aunque eso a nosotros no nos ha interesado mucho, no la queremos para exhibirla sino para quererla y que nos quiera. Es de raza pointer o también llamado braco alemán de pelo corto. Es blanca con manchas color hígado y no hemos visto muchas iguales ni en Cuba ni en México. Solo una vez vi un macho de esa raza pero de color blanco y negro y después me encontré con un joven paseando su perra, igualita a Lía y estaba buscando un macho para reproducirla. En México no he visto ninguna.

Lía tenía el tamaño de un puño y solo quería dormirse con el calor de uno. Así que se pasaba el día cargada, aunque sí aprendió como todas, a hacer sus necesidades en la yerba y a aguantar el tiempo que fuera necesario.
Por lástima la pusimos a dormir con nosotros y esa lástima que se convirtió en costumbre, llega hasta el día de hoy, donde tiene 8 años y pesa más de 20 kilogramos, pero se acomoda en los pies de uno y no se mueve en toda la noche. No sabe dormir en otra parte.

Cuando pequeña quería jugar con Malú y con Mupy, pero ambas le tiraban a la pequeñita Lía entonces unas buenas mordidas para que no fastidiara tanto, pero como ella era el juego hecho perra, aquello no le importaba.

No creo que haya dependencia más grande de un perro hacia una persona que la que tiene Lía de mí. Sería bueno llamarla la perra siguiente, porque me sigue a todas partes a donde vaya. Me iba para el trabajo y no se movía de la puerta hasta que regresaba, a esa hora orinaba, comía, tomaba agua y hacía de todo, aparte de sus expresiones de contentura.
Por su celo ante una persona que tocaba a la puerta provocó la caída de Finita con consecuencias graves ya que le fracturó la cadera y hubo que ponerle una prótesis total, pero sabemos que fue un accidente.


LIA RECIEN OPERADA.

Lía es extrema en obediencia, y en cobardía ante los truenos o simplemente cuando está cargada la atmósfera y va a llover y en apetito ni se diga.
Siempre comió muy bien y de todo, por su tamaño a diferencia de los otros perros que tuvimos que siempre comieron comida de la que hacíamos para nosotros, Lía se alimentó a base de mucho boniato todos los días con su correspondiente leche, huevo y huesos, pero cantidades incomensurables de boniato, que compraba por sacos.

La operamos para esterilizarla, hasta el veterinario, bien experto nos dijo que el tenía una perra también y que tenía miedo de operarla por temor a que le pasara algo. Por suerte todo salió bien y la única consecuencia es que quedó con un apetito voraz.


EL BONIATO, LA COMIDA PREFERIDA DE LIA.

Como es propio de su raza, Lía se alboroza cuando le van a poner el collar y la correa, eso quiere decir que va a caminar y es incansable en eso. Las caminatas con nuestra vecina Iditis eran de más de diez kilómetros y conmigo camina alrededor de cinco cada vez que la saco. No se mete con nadie y le hace caso omiso a los ladridos de otros perros.

Cuando vinimos para México hubo que traerlas en un huacal y éste va dentro del avión en un compartimiento presurizado pero en un lugar donde uno no la ve. Así que primero fue la adaptación a la jaula que nunca se dió. Mupy ella sola se metía dentro de la jaula a dormir y Lía solo hacía llorar para que la sacaran. Las arropé bien por si hacía frío y les puse una manta en el suelo. Cuando llegaron ni manta ni ropita y todo sucio de orine y heces, pero contentas porque me veían nuevamente. Supongo que habrán pasado, sobre todo Lía un mal rato.

Es una suerte tener una perra como Lía porque uno se siente importante, querido. Lía es capaz de decir más con el movimiento de su rabo que muchas personas hablando durante horas.



TEKILA

Tekila.

Ya sabía por fotos de cómo era Tekila. Cuando la ví en el aeropuerto de Ciudad de México, me dí cuenta de que era más inquieta de lo que me imaginaba, no paró en todo el viaje de pasar de un lado a otro. Además todavía no llegaba al año y tenía todavía dentición de leche, por lo que arriba tenía cuatro colmillos, dos a cada lado, uno de leche y otro permanente, prácticamente iguales.

Tekila es una perra diferente. Bueno es una perra mexicana, no de Chihuahua sino de Celaya, ciudad cercana a Irapuato donde vivimos. Es una chihuahua de la denominación "cabeza de manzana" que son de las más pequeñas. Es una miniatura al lado de Mupy y al lado de Lía es del tamaño de su cabeza. Pero se lleva bien con todas y juega como corresponde a una perrita de 2 años. Cuando llegamos a México solamente tenía un año y por tanto casi una cachorrita, pero pienso que no ha cambiado mucho en su forma de ser, todo es juego, todo es que la chiqueen, la carguen y se duerme en los brazos, la barriga o las piernas de uno.

Tekila es el celo personificado, todos los perros son celosos pero lo de esta perrita no tiene nombre. Por supuesto que ella siempre va a estar en los brazos de alguien, nunca en el suelo y cuando se acerca otra perra, si está a su alcance, como en el caso de Lía que es grande, le va a morder las orejas.

Tekila es además buena competidora. Si le das cualquier cosa de comer a otra perra y ésta no la agarra rápidamente, ahí aparecerá Tekila a gran velocidad y huirá con la presa en la boca.

No importa que no lo haya visto nunca a usted, Tekila se le ofrecerá como la mejor amiga para que la cargue y acaricie. Eso nos hizo pasar un buen susto. Nos habíamos mudado para un barrio periférico de la ciudad bien tranquilo llamado Campestre Las Flores. Pues en la segunda noche de nuestra estancia allí Tekila se perdió. Allá nosotros buscándola y llamándola con linternas, yo hasta me metí en una maleza con el pavor que producen nuestras mayores fobias, en mi caso las serpientes, pero Tekila no aparecía.
Hasta que nos encontramos con un policía que cuidaba el reparto y nos dijo que había entregado la perrita a su dueña que era nuestra vecina. Allá fuimos con la vecina y el policía y nos dimos cuenta enseguida de que ella la tenía y la cosa terminó mal.


FINITA CON LA MAS CONSENTIDA.

Con mucha tristeza invitamos al policía a nuestra casa y le agradecimos su ayuda y le ofrecimos café y todos con la certeza de que la vecina (la taquera le decíamos porque tenía un puesto de venta de tacos) tenía secuestrada a la perrita. Pues sobre la una de la mañana cuando el policía se retiraba a continuar su ronda, vi como Tekila se acercaba a nosotros y venía desde la dirección de la casa de la taquera. El policía la reconoció de inmediato, con una diferencia, le faltaba el collar que tenía, el cual tenía cuentas de oro, con el que se quedó la dichosa taquera.

Pero no fue el único susto con Tekila, una vez se volvió a perder y no aparecía y ya desesperados, también habíamos buscado en el parque y en los matorrales cercanos, apareció Tekila durmiendo dentro de un closed.

Por supuesto que Tekila también duerme con nosotros, igual no se mueve en toda la noche y lo hace entre las dos almohadas.
Siempre tuve a los chihuahuas como perros de pocas pulgas y lo comprobé una vez que fuimos a una tienda veterinaria y vimos que vendían un grupo de cachorritos, pues había como cuatro o cinco arrinconados y en la otra esquina comiendo, estaba una chihuahua, mucho más pequeña que los otros y cuidado, no había quien se acercara a la comida porque ella estaba comiendo.


FRIDA

MUPY Y FRIDA.

Frida.

Una noche bien fría nos percatamos que debajo del carro había un perro acostado, lo llamé pero no respondió. Al día siguiente me dí cuenta que era una perrita que le faltaba la pata trasera derecha. Pasaron dos o tres días y aquella perrita no comía ni tomaba agua, parece que estaba muriéndose, pero milagrosamente al cuarto día se levanta, mas bien se arrastra y toma agua y come de mi mano.

Así se salvó de lo que le pasó (¿un carro la atropelló, un machetazo o un cohete?), lo cierto es que le dábamos comida y agua y cuando llovía la dejábamos entrar. Pilar le puso el nombre de Frida y un día de mucho frío la dejamos entrar y cobijarse junto con Mupy. De ahí en adelante salía con las otras perras a hacer sus necesidades y era la primera que regresaba, como un bólido entraba para que no la dejaran afuera.

Así Frida se convirtió en la cuarta perra de la jauría. Frida es una perra multirracial diría yo que de poodle y schnauzer, porque tiene de los dos. Aparentemente en donde vivía la acostumbraron a hacer sus necesidades en la yerba y comer de la mano. Frida, a diferencia de casi todos los perros es selectiva para comer y lo que come lo hace con mucha gentileza y muy despacio. Es por eso que no ataca la comida con avidez, sino que la deja ahí, la contempla y después lentamente se la come.

En ese tiempo de contemplación, otras perras quieren arrebatarle la comida y ahi sale todo el carácter de Frida a relucir, gruñe como un monstruo y se faja si la atacan. Comenzamos a llamarla "motor", porque el ruido que emitía parecía un motor acelerado de un carro.

Igualmente Frida ha creado una dependencia de mi tremenda, haciendo gala de la mayor virtud, el agradecimiento. En Don Quijote de la Mancha, dice el hidalgo caballero: "Entre los pecados mayores que los hombres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento". El agradecimiento se agradece.
Esa es Frida, la segunda perra siguiente.


LULU

Lulú.

Un día estábamos estacionados esperando a Pilar y vemos como un ómnibus casi aplasta a una perrita pequeña, ésta estaba en shock y temblaba como una hoja. Me bajé del carro, la cargué y me la llevé a varias cuadras, donde hubiera menos tráfico. Cuando regreso al carro me encuentro que la perrita estaba detrás de mí. Nos dió lástima y cargamos con ellas, convirtiéndose en la quinta.

Lulú (nombre de prostituta francesa) la llamó Pilar, la bautizadora de la casa, y allá la pusimos en el patio, pues tenía unas diarreas incontenibles (no se si la echaron por esta causa o eso era producto de tomar agua sucia y comidas corrompidas en la calle), la cuestión es que la curamos y vimos que era una perra muy jovencita, sobre todo por sus dientes, aunque en diez meses que llevamos con ella no ha crecido mucho más.

Lulú es el eterno juego con todas las perras y con nosotros, pero sobre todo con Tekila, se pasan horas jugando.
Parece que a Lulú últimamente se le ha pegado el "motor", sobre todo cuando se le acercan a lo que come, aunque es por poco tiempo pues es bien comelona.
Esperamos cerrar con Lulú la matrícula de admisión a la jauría.


YOKO

Yoko.

Yoko es la perra Shar Pei que Alexander y Ana tenían en Argentina. El Shar Pei tiene muchas arrugas, pero a medida que maduran, estas arrugas desaparecen, ya que "crecen en su piel". Los Shar Pei en 1978 fueron nombrados como la raza de perro más rara del mundo por la revista Time y el Libro Guinness de los Récords Mundiales. Pero para mí no tenía nada de rara, era como todos los perros, cariñosa y obediente.

El Shar Pei se destaca por su temperamento sereno y equilibrado. Era bien revoltosa de cachorro, era bien mordedora con cosas de madera. A pesar de que dicen que muestra una ligera indiferencia ante los extraños, desde que llegamos a Argentina Yoko se iba a dormir debajo de nuestra cama y nos seguía a todas partes.

Yoko solo comía comida para perros y nosotros le dábamos secretamente por debajo de la mesa, buenos pedazos de carne y cuando sentía (creo que todos los perros tienen ese sentido para oír desde bien lejos) el ruido del papel aluminio o papel celofán en el que vienen envueltos los bombones o caramelos, venía corriendo por lo suyo.

Pero Yoko era lo que llamamos en Cuba "chivatona". Finita, convalesciente de dos operaciones de cadera, no debía fumar, pero el vicio la vencía, así que nos íbamos para lo más profundo del patio, que era bien grande, y detrás de unas matas de limones fumaba y enterraba con el bastón las colillas del cigarro. Pues Yoko se entretenía en sacarlas de la tierra y llevarlas hasta el patio para que todo el mundo viera su hazaña.

Dicen que el Shar Pei es un animal independiente y de un solo amo. Por eso cuando Alexander se fue a los Estados Unidos Yoko no fue la misma.


HONEY

Honey.

Como su nombre lo indica es una perrita americana, es un Boston Terrier y la última que ha llegado a la familia y la adquirieron Alexander y Ana en Miami. Todavía es un pequeño cachorro y no ha dado mucho que hablar, pero seguro que cuando Finita y yo la entrenemos a nuestra forma, al margen de que ella va a una escuela donde enseñan muchas normas de conducta a los perros pequeños, se va a sentir todavía mas a gusto.


PASEADOR DE PERROS EN ARGENTINA, LOS CUIDA MIENTRAS SUS DUEÑOS TRABAJAN.

Perro malo.
"El Encantador de Perros" César Millán pasó la mayor parte de su infancia en la granja donde trabajaba su abuelo en Mazatlán. En uno de sus libros, César Millán declara que en cada perro que ve, el espíritu de su abuelo está presente. El interés más fuerte de César Millán es la rehabilitación de perros agresivos y siente un cariño especial por lo que él llama "razas poderosas", como Pitbull, Rottweiler, Dóberman y Pastor alemán. Por eso tiene razón cuando dice:

En los 70's culpaban a los Dobermans; En los 80's culpaban a los Pastores Alemanes; En los 90's culpaban a los Rottweilers. Ahora culpan a los Pitbull. ¿Cuándo culparán a los seres humanos?

Pero sí hay perros malos, bueno yo al menos puedo decir que conocí uno, aunque más bien creo que era un perro loco. Alexander trabajaba en la International School of Havana, en calle 18 y 5ta avenida en Miramar. Allí iba a buscarlo después de las 6 de la tarde, cuando terminaba de trabajar y un día me llamó la atención de un grupo de vietnamitas que le caían a patadas a un perro flaco que se acercaba a la embajada que estaba justo enfrente de la escuela y al que llamaban "verdugo". Pensé que a los vietnamitas no les gustaban los perros, si hasta se los comen, pensé.

Nos dió pena y lo recogimos, cuando llegó a la casa no se entendía ni con Malú ni con Mupy, se orinaba dondequiera y formaba un buen reguero con la comida, no hacía caso para nada, así que después de unos cuantos días decidimos salir de él. Lo llevamos a un reparto que queda después del pueblo de Wajay, él mismo se bajó del carro y corrió tras otro perro y ni miró hacia atrás. Era la excepción de la regla y lo que hizo fue confirmarla una vez más. Chucho era un perro atípico, desobediente y despegado de los seres humanos.


RINTI, UN CASO PARECIDO A HACHIKO PERO EN CUBA.

En el cine y la literatura el hombre se ha encargado de darle al perro el lugar que merece, tal es así que en la película Marlie y yo, un diálogo es: Si pudiera hacer algo para que te quedaras conmigo para siempre, lo haría. Tu vales mas que muchas personas.

Y quién no se conmovió con la historia de Hachiko, un perro japonés de raza akita, recordado por su lealtad a su amo, el profesor Eisaburo Ueno. El perro lo acompañaba a la estación para despedirse allí todos los días cuando su dueño iba al trabajo, y al final del día volvía a la estación a recibirlo. Esta rutina, que pasó a formar parte de la vida de ambos, no fue inadvertida ni por las personas que transitaban por el lugar ni por los dueños de los comercios de los alrededores.


HACHIKO.

Esta rutina continuó sin interrupciones hasta el 21 de mayo de 1925, cuando el profesor Ueno sufrió un paro cardiaco mientras daba sus clases en la Universidad de Tokio, y murió. Esa tarde Hachiko corrió a la estación a esperar la llegada del tren de su amo, y no volvió esa noche a su casa. Se quedó a vivir en el mismo sitio frente a la estación durante los siguientes 9 años de su vida. Conforme transcurría el tiempo, Hachiko comenzó a llamar la atención de propios y extraños en la estación; mucha gente que solía acudir con frecuencia a la estación habían sido testigos de cómo Hachiko acompañaba cada día al profesor Ueno antes de su muerte. Fueron estas mismas personas las que cuidaron y alimentaron a Hachi durante ese largo período.

La devoción que Hachiko sentía hacia su amo fallecido conmovió a los que lo rodeaban, quienes lo apodaron el perro fiel.
En abril de 1934, una estatua de bronce fue erigida en su honor en la estación Shibuya, y el propio Hachiko estuvo presente el día que se inauguró.



His Master's Voice

His Master's Voice (La voz de su amo), es una famosa marca de la industria musical y, durante años, el nombre de una compañía discográfica del Reino Unido. El nombre fue acuñado en 1899 como el título de un cuadro del perro Nipper escuchando un gramófono de cuerda.
Su famosa imagen corporativa proviene de una pintura del artista inglés Francis Barraud titulado His Master's Voice. Fue adquirido al artista en 1899 por la recién formada Gramophone and Typewriter Company. El perro, una variante del perro perdiguero llamado Nipper, había pertenecido originariamente al hermano de Barraud, Mark. Cuando Mark Barraud murió, Francis heredó la posesión de Nipper, junto a un fonógrafo de cilindro y algunas grabaciones de la voz de Mark. Francis apreció el peculiar interés que el perro tenía por la voz de su difunto amo emanando del gramófono, y concibió la idea de inmortalizar la escena sobre el lienzo.

A petición del inventor del gramófono, Emile Berliner, los derechos norteamericanos del cuadro pasaron a ser propiedad de la Victor Talking Machine Company. Victor utilizó la imagen de forma más agresiva que su compañero británico, y desde 1902 todos los discos de Victor llevaban sobreimpresa el dibujo del perro y el gramófono de Barraud.Esta imagen continuó siendo utilizada como marca por Victor en los EE. UU., Canadá y América Latina, y más tarde por la sucesora de Victor, RCA.

Una muestra palpable de la importancia que para los perros tiene hasta su voz.

Siempre Mark Twain, puso el dedo en la llaga una vez más, como cuando dijo:
Si recoges un perro hambriento de la calle y lo haces próspero, no te morderá; esa es la principal diferencia entre un perro y un hombre.

PICHI, UN PERRO CALLEJERO SIMPATICO Y CARIÑOSO QUE ESTUVIMOS A PUNTO DE ADOPTAR PERO COMO YA NOS IBAMOS DE CUBA LO ADOPTO UNA FAMILIA AMIGA.

lunes, 5 de mayo de 2014

BARRIO CHINO



BARRIO CHINO

Cerca de lo que fue la Plaza del Vapor, hoy desaparecida, entre las calles Dragones, Rayos, Lealtad y Zanja, se encuentra el Barrio Chino de La Habana, alguna vez el más grande e importante de las Américas. Los chinos empezaron a llegar a Cuba en el siglo XIX. Se calcula que entre 1847 y 1874 entraron unos 150 mil chinos de Hong Kong, Macao y Taiwán vía Manila (Filipinas), contratados para trabajar en plantaciones de caña y café. La Isla devino en punto de asentamiento de la mayor colonia china en América.

Los chinos decidían embarcarse en esta aventura hacia la América española con el sueño de enriquecerse. Firmaban unos documentos que los obligaban a servir durante ocho años en condiciones de semiesclavitud. Recibían cuatro pesos mensuales por una jornada de ocho horas diarias y, según Napoleón Seuc (La Colonia China en Cuba, 1930-1960), se comprometían a trabajar para cualquier patrono a quien fueran cedidos; se les daban dos mudas de ropa gratis, una camisa de lana y una frazada anuales.


CONTRATO DE EMIGRACION CHINA A CUBA.

Una vez que el contrato se cumplía, tenían que pagarse el pasaje de regreso a China o reengancharse con un nuevo patrono por otros ocho años. Muchos de ellos, una vez libres, no tuvieron mejor opción que permanecer en la Isla y ganarse la vida en los más disímiles oficios. Así pues, trabajaron en la industria, el comercio, los servicios, la agricultura y las construcciones. Los culíes chinos lograron emanciparse de su solapada esclavitud en 1877, mediante la firma del Tratado Chino-Español, cuando el mandarín Chin Lan Pin visitó Cuba (por cierto en Cuba llamar a alguien Chulanpín es refiriéndose a alguien que vivía muy bien, pero esto ha quedado en desuso). El tratado suspendió legalmente la contratación, pero no la inmigración.

Desde 1869 hasta la primera mitad del siglo XX se produjo la entrada en Cuba de diferentes oleadas de chinos libres, procedentes en su mayoría de California, en Estados Unidos, de donde migraban por las leyes racistas. Se inició entonces un proceso de auge y expansión de la comunidad china, especialmente en su zona principal de asentamiento, el Barrio Chino, que en la actualidad ocupa desde la Calle Escobar a la calle Galiano, y desde la Calle San José hasta la Calle Reina, en el municipio Centro Habana. Allí empezaron a establecer comercios de todo tipo, lo que originó una pequeña burguesía comercial china importadora y financiera en desarrollo.


PUERTA DE LOS DRAGONES DEL BARRIO CHINO DE LA HABANA.

El chino Chun Long, con el nombre españolizado de Luis Pérez, (todos los chinos se ponían nombres españolizados por lo difícil que se hacia la pronunciación de los de ellos), funda en 1858, una fonda en la esquina de Rayo y Zanja, mientras su paisano Lin Si Yin (Abraham Scull) levanta un puesto de verduras chinas y frutas. Así se inició el Barrio Chino.

Muchos vegetales de origen asiático se empezaron a cultivar por los chinos, quienes aprovechaban el suministro de agua fresca de la Zanja Real. Posteriormente, con la urbanización y desaparición de la Zanja, los chinos agricultores se asentaron en las afueras de La Habana, en áreas de Calabazar, Bejucal y otras zonas de los alrededores. Aunque no fueron los chinos quienes introdujeron el arroz a Cuba, sí contribuyeron a su consumo, muy presente en su gastronomía y hoy un plato indispensable en la mesa cubana. En particular el arroz frito es un preferido de los cubanos.
Una peculiaridad del barrio eran las llamadas Sociedades Chinas de Instrucción y Recreo, pequeños centros donde se agrupaban los chinos por apellidos y regiones de procedencia, situados invariablemente en un primer piso, entre ellas estaban: Lung-Con-Cun-Sol, Chang-Weng-Chun-Hong, Chi-Tack Tong, y otras muchas, que se fomentaron para aglutinar y servir de apoyo a muchos paisanos que no tenían familiares en la Isla. Existían otras asociaciones de carácter comercial como la Cámara de Comercio, que radicó en la Calle de la Reina, entre Manrique y San Nicolás; la Unión de Detallistas del Comercio, que llegó a publicar la revista Fraternidad; y la Wah Tin Yi Kuan Con Hui, la Asociación de Lavanderías Chinas, que agrupó a más de 250.

La comunidad tenía, además, el Banco de China, que llegó a manejar un capital de cerca de 2 millones de pesos. El banco estaba situado en los bajos del edificio que ocupaba el Casino Chung Wah en la calle Amistad, a un costado de la Compañía de Teléfonos. En resumen, puede decirse que entre negocios confiscados o abandonados y edificios sociales de instituciones de asistencia mutua los chinos tenían en Cuba por esa época decenas de millones de pesos.


UN CHINO Y OTO QUE LE GUSTA LA COMIDA CHINA PERO LA DE CUBA, NO LA DE CHINA.



El sistema de atención a la salud consistía en un centro de consultas y laboratorio en el mismo Barrio Chino y una clínica, Kow Kong, localizada en las Alturas de Lawton. Imposible dejar de mencionar las farmacias chinas, que expendían una extensa variedad de remedios naturales importados de Asia. El mentol chino envasado en un diminuto frasco de lata, con un dragón rojo en la tapa era y sigue siendo muy popular entre los cubanos, la llamada "pomada china".

La comunidad china de La Habana contaba en 1958 con cuatro cines. Uno de ellos, el Aguila de Oro, brindaba funciones de teatro para piezas de la Ópera China. El cine Aguila de Oro (Kiam-Yin), en Rayo entre Cuchillo y Dragones ofrecía usualmente filmes en idioma cantonés; el cine Nuevo Continental (Sian Tai Luk), en Manrique entre Zanja y Dragones, películas chinas y norteamericanas; el cine Pacífico (Jay Ping Yon), en Zanja esquina San Nicolás, películas chinas y norteamericanas; cine La Gran China (Sian Mend Ji Yin), en San Nicolás, entre Dragones y Salud, películas chinas y norteamericanas.

Tuvieron gran importancia las sociedades culturales y deportivas, destacándose la Chi Mut Hai You Wut, dedicada por entero a las artes marciales de origen chino, entre ellas el kung fu y la Danza del León (Whu Su).



Un asilo ubicado en las alturas de Palatino, era manejado por el Casino Chung Wha, y muchos ancianos pasaron sus últimos días en una atmósfera de cuidado y atención médica. El cementerio chino, situado en la actual Avenida 26 del reparto Nuevo Vedado, en las cercanías de la Necrópolis Cristóbal Colón, era la última parada para los que terminaban su vida tan lejos de su tierra de origen. La ceremonia de despedida del difunto incluía sus platos preferidos y el ritual fúnebre correspondía a las costumbres de cada región y de cada familia. Por cierto se ven deambular por el mismo a pordioseros que buscan la comida ofrendada a los difuntos.

La gastronomía china tuvo un enorme impacto entre los cubanos. La mayoría de los chinos que fueron a parar a Cuba procedía del sur del país, sobre todo de la provincia de Cantón. Debido a que el Trópico de Cáncer pasa por esta provincia y también por Cuba muchos chinos decidieron asentarse en la Isla: el sol y el clima eran muy similares. También las hortalizas, vegetales y frutas chinas germinaron fácilmente en una tierra fértil y generosa donde el proceso de adaptación fue mínimo.

Con la llegada de los chinos californianos se amplió el menú y las posibilidades de una cocina más sofisticada. Fueron ellos los que trajeron el afamado “arroz frito”, en verdad creado en California, y que en La Habana alcanzó su mejor variante, ya que los mariscos eran mucho más baratos y abundantes.
Entre los restaurantes chinos más famosos está el Pacífico, localizado en el mismo Barrio Chino.


RESTAURANTE PACIFICO. BARRIO CHINO.

En la actualidad en la que se busca comer bien y gastar poco dinero se acude mucho a las denominadas Sociedades Chinas de Instrucción y Recreo, que son locales mezcla de bares-fondas-casinos y restaurantes, que además de ser económicos ofrecen buenos platos y hasta algún espectáculo los fines de semana. Existen varios de estos sitios, Flor de Loto, Chan Li Po, Los Tres Chinitos y muchos más, los que pasan por una fase crítica de confianza al descubrirse que en uno de ellos ofertaban rata en lugar de pollo.
También fue célebre el teatro Shangai, en Zanja y Campanario.

Cuenta el extraordinario periodista Ciro Bianchi, al que le tocó atender al actor Robert Duvall el famoso Tom Haguen de El Padrino en su visita a Cuba, . Ciro hizo una lista de aquellos lugares que le parecieron imprescindibles: el Museo de la Revolución —antiguo Palacio Presidencial—, el Gran Teatro de La Habana, el Capitolio, la Plaza de la Catedral… Duvall no objetó la visita a ninguno de esos sitios, pero le pidió que incluyésemos en la relación una visita al teatro Shanghai, en el Barrio Chino. Se le explicó que ese teatro ya no funcionaba. No dio importancia al asunto. Precisó que quería visitarlo de todas maneras. Se encogió de hombros cuando se le advertió que no existía el edificio que le dio albergue. Ni modo. Insistió en que lo llevara al lugar donde estuvo erigido dicho coliseo, en Zanja esquina a Manrique.


ESPACIO DONDE ESTUVO EL TEATRO SHANGHAI.

Robert Duvall nunca antes había estado en Cuba, pero tal vez tuviera al teatro Shanghai en su imaginario gracias a lo que Marlon Brando pudo haberle contado acerca de La Habana y esa suposición se convirtió en certeza cuando no tardó en expresar su deseo de visitar otro lugar ya inexistente, las otroras célebres fritas de Marianao, aquel ringlero de bares y cabarés de segunda categoría —Rumba Palace, Pensilvania, La Taberna de Pedro, El Niche, los que abrían sus puertas entre las dos rotondas de la Quinta Avenida, frente al Coney Island y el Havana Yatch Club, y en los que Brando hizo habitual su presencia durante sus noches cubanas.

El Shanghai presentaba un espectáculo «frívolo y picaresco». «Todo como en París», con lo que —escribe el musicógrafo Cristóbal Díaz Ayala— a quien no hubiera ido nunca a París se le quitaban para siempre las ganas de visitar la capital de Francia.

ROBERT DUVALL

Su programación se inscribía en la tradición cubana del bufo. Más que un teatro pornográfico, Díaz Ayala lo define como un escenario de malas palabras y coristas gordas desnudas. En la cartelera se anunciaban «desnudos artísticos y bailables nudistas», pero lo habitual eran cinco o seis coristas desnudas, o apenas cubiertas por una leve gasa, que permanecían estáticas en el escenario durante uno o dos minutos antes de que cayera el telón. El desnudo en el Shanghai fue siempre femenino y nunca se llegó a la escenificación del acto sexual. Un número como el de Supermán, aquel personaje que lucía en escena su extraordinaria virilidad, nunca se escenificó en el Shanghai, porque es solo una recreación de Hollywood.

Como en La Habana de entonces todo era posible, sesionaba una sociedad teosófica en lo alto del edificio. Nada tenía que ver con el teatro, pero la auspiciaba el mismo propietario del coliseo. Por cierto, dice el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II en su biografía del Che Guevara, que cuando éste al tomar posesión de la fortaleza de La Cabaña, en enero de 1959, se enteró de que el propietario del Shanghai era un argentino, se sintió muy molesto!!!

El público, en su mayoría, era cubano. Para los del interior, la visita a La Habana no estaba completa si no se visitaba el Shanghai. Actores destacados del Shanghai fueron el Chino Wong y Armando Bringuier (el Viejito Bringuier), los que también se movieron con éxito en la radio y la televisión y en otros teatros.

EL CHINO WONG.
ARMANDO BRINGUIER Y CANDITA QUINTANA.

El juego de azar ha estado en la idiosincrasia del chino desde tiempos inmemoriales. Fueron ellos quienes introdujeron la Charada que derivó en la charada cubana (una tabla compuesta de 100 números consecutivos del 1 al 100. Los primeros 36 números están tomados de la llamada charada china o ‘chiffá’, los restantes son producto de la imaginación popular del cubano).
No hubo tiempo para que la comunidad china tuviese una presencia en la floreciente televisión nacional. Sin embargo, en la radio, a partir de 1930 algunas radioemisoras divulgaban la música china y a partir de 1940 ya contaban con tres emisoras que transmitían ópera china y un noticiero en lengua cantonesa.

Existían tres diarios chinos independientes en La Habana: el Wah Man Sion Po (comercial), el Man Sen Yat Po (Nacionalista – Kou Ming Tang), y el Hoy Men Kun Po (de noticias e información general).
Durante la década de 1950, el monto de las importaciones de productos chinos desde California, Taiwán y Hong Kong fue enorme. Bazares chinos vendían todo tipo de productos y víveres. En este período los productos frescos eran producidos en la Isla, desde el tofu hasta embutidos, conservas, aliños y algunas especias. ¿Y cómo olvidar los helados elaborados con frutas cubanas en los puestos de chinos? Sin olvidar que casi todas las manzanas, peras y uvas que entraban a Cuba las importaban los chinos.

La década de 1960 estaba destinada a marcar el despegue de la comunidad china. En La Habana se notaba la presencia de restaurantes y cafeterías fundadas con capital chino: Wakamba y Karabalí, en el Vedado; las Estrellas de Oro de la calle Monte (en cuatro caminos y en la esquina de tejas), restaurantes de lujo como el Hong Kong (más tarde renombrado Yan-Tsé/Pekín/Mandarín). Por otra parte, muchas inversiones en bienes raíces, con capital chino-cubano, comenzaban a florecer.


CEMENTERIO CHINO EN CALLE 26 Y ZAPATA, NUEVO VEDADO.

"Justo detrás del Cementerio Chino
en el viejo callejón sin luz
detrás de la bandera
en el balcón de los vecinos
te me desnudabas tu.

Hoy te busqué en el Cementerio Chino
por el viejo callejón sin luz
y aún sigue la bandera en el balcón
de los vecinos
solo que ya no estás tu.

Mi amor fue un remolino
que daba vueltas cuando el viento eras tu
y ahora mi vida y mi destino
no son más que un callejón sin luz".

Hermosa canción de Carlos Varela. Callejón sin luz, que da pie a que hablemos de algo no menos interesante, que es el Cementerio Chino de La Habana y su contiguo callejón.
En el cementerio chino solo tienen derecho de enterramiento los nacionales chinos, sus cónyuges y sus descendientes hasta la segunda generación, los fallecidos son colocados en los nichos o en propiedades particulares, las capillas, propiedades de las instituciones privadas, que solo son utilizadas como osarios. El ritual de enterramiento es la expresión de la filosofía y creencias religiosas, característico de un grupo étnico en vías de extinción en Cuba. Al ser enterrado en las fosas de tierra, el difunto, mediante testamento, dispone del tipo de plantas que quiere en su sepultura y el modo de sembrar las mismas; estas pueden estar alrededor o sobre el montículo de tierra que cubrirá sus restos. La disposición simbólica de las plantas y su cuidado, durante su crecimiento, representa la elevación del alma y la salud del espíritu del difunto y de sus familiares vivos, aunque por voluntad del fallecido al año de entierro estas pueden ser cortadas.


BARRIO CHINO. FIESTAS DEL CALENDARIO LUNAR.

Para las fiestas propias del calendario lunar y las celebraciones cristianas de los fieles difuntos, existe la costumbre de quemar incienso, sándalo, dinero falso y ofrendas de alimentos.

En fecha reciente arqueólogos cubanos localizaron los restos de un cementerio chino en Mariel, 45 kilómetros al oeste de La Habana, que los especialistas aseguran es el más antiguo de Cuba y del continente. Recordemos que a partir de 1847 comenzaron a llegar a Cuba los primeros embarques de chinos “culíes”, y tras la llegada de los primeros barcos a La Habana, las autoridades de la corona española desviaron esa actividad al puerto de Mariel y dispusieron la creación allí de una estación de cuarentena, debido a las enfermedades contagiosas que los “culíes” adquirían en la larga travesía.

Según los registros existentes, sólo entre 1862 y 1872 llegaron a Mariel unos 29,000 chinos, algunos de los cuales morían en la estación. “Así surgió el ya citado cementerio chino de Mariel, en el que de acuerdo con estimados conservadores fueron sepultados alrededor de 290 culíes”.


CEMENTERIO CHINO EN MARIEL.

La religión del pueblo chino es una religión politeísta con elementos de chamanismo y profundamente influenciada por el budismo, el confucianismo y el taoísmo. En las encuestas del gobierno chino la mayoría confiesa ser budistas ó taoístas, pero lo cierto es que las creencias de los chinos son muy sincréticas, es decir son una gran mezcla de distintas religiones y costumbres, que también se adaptan a la cultura del pueblo donde viven.

Los chinos creen en multitud de Dioses, lo que se conoce como politeísmo, además de que veneran a sus ancestros y a dioses naturales e incluso a astros como la luna y el sol, extrayendo del budismo, el taoísmo y el confucionismo gran parte de su doctrina espiritual. En muchos casos, santos taoístas, Budas y dioses chinos se entremezclan con la brujería y la magia realizada por parte de hombres y mujeres especializados.

SAN FAN KONG.

En Cuba Kuang Kong, que fue un general chino, héroe de la Guerra de las Tres Coronas durante la dinastía Han es venerado como un santo y es conocido en Cuba como San Fan Kong. Su imagen tradicionalmente viste de sedas rojas, porta un gran sable y es poseedor del fuego eterno; sus devotos buscan en la figura de San Fan Kong, la luz de un fuego que no arde y nunca se consume.

En el barrio chino de la Habana, único en toda Cuba, aun hoy se pueden encontrar imágenes de San Fan Kong, quien según cuenta la leyenda apareció por primera vez en la isla como un espíritu que poseyó a un colono chino radicado en Cuba, llamado Chun Lí. Se le reveló como un príncipe viajero dador de buena fortuna a los buenos hijos que aun en tierras lejanas recuerden el hogar abandonado y lo reverencian. Desde entonces muchos chinos cubanos lo adoran como un santo y le tienen un lugar de honor al lado de buda y sus ancestros familiares. Conmigo, en el Combinado del Vidrio, trabajó un hijo de padres chinos, que sentía adoración por San Fan Kong y como buen negociante que era, ya que siempre estaba vendiendo algo, todos sus negocios los encomendaba a San Fan Kong.

San Fan Kong viene siendo como la versión china de Chango o de la Santa Bárbara.



En un principio los chinos se mantuvieron fieles a sus costumbres y celebraban matrimonios entre ellos. Pero la cantidad de mujeres de origen chino era escasa, de manera que muchos acabaron uniéndose con negras y blancas. Hoy en día la mayoría de los chino-cubanos son una mezcla de chinos, españoles y africanos.

Y ya que hablamos al inicio de la Plaza del Vapor, ésta ocupaba la manzana comprendida entre las calles Galiano, Reina, Dragones y Águila y sobre 1824 allí se establecieron sin ningún orden y con la irregularidad más mezquina los vendedores de abastos diarios para aquella parte nueva de la población, de modo que los mejores de aquellos puestos eran casillas desiguales de madera que pertenecían a diferentes dueños.



Conocí la Plaza del Vapor ya en su declive, a finales de los años 50 y era increíble la cantidad de pequeños negocios que allí se amontonaban. Vuelvo a hablar de ella porque estaba ubicada en los alrededores del barrio chino y allí había unos cuantos de ellos. Concurría a la misma todas las semanas para comprar los discos de 45 revoluciones por minuto que en el sitio se conseguían a una tercera parte del precio oficial en discotecas (treinta y cinco centavos contra un peso y diez centavos que normalmemente costaban), así como entrar a las librerías de uso en la que me llevabas obras maestras por unos pocos centavos, así como las caras revistas National Geographic ya usadas.

En los años 60 del siglo XX, todas las construcciones pertenecientes al mercado fueron demolidas, y en su lugar se construyó un parque en el centro del área, rodeado de una zona de parqueo, a pesar de los pesares, todo el mundo lo sigue llamando la Plaza del Vapor.

Se han hecho esfuerzos por rescatar y embellecer el Barrio Chino de La Habana, y algo se ha logrado, pero quedan tan pocos chinos que va a ser muy difícil el rescatar la imagen del que fue un día el Barrio Chino más grande e importante de América.

PUBLICITUR.


EDIFICIO FOCSA, EN UNA DE SUS ESQUINAS RADICA PUBLICITUR.

PUBLICITUR.

Ya había decidido irme a trabajar a un lugar donde no tuviera que ver con personajes como el "burrócrata" de Pablo Pacheco, aunque sabía que esa especie había proliferado como la verdolaga. Pacheco poco tiempo después fue defenestrado como presidente del Instituto del Libro, para suerte del libro en Cuba, aunque vino uno tan malo como el o aún peor y un connotado oportunista y extremista, que también pasó a mejor vida y ahora se dedica a hablar sandeces en un blog y a dirigir la wikipedia cubana, un remedo bastante malo de la original, pero por suerte no tuve que coexistir con ese personaje.

Pues como conté tenía un contacto en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, nada menos que con la Vicepresidenta Josefa Bracero, figura con mucho dominio del medio por su condición de locutora estrella, escritora y directora de programas de Radio, así como un gran prestigio por su nivel de organización y exigencia y ser una de las más conocedoras del medio.

Me entrevisto con Josefa y me ofrece la plaza de Director de Recursos Humanos, lo cual acepto. Pero por medio, aparte de las normales verificaciones, existía el paso previo de la aprobación del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido para que yo ocupara el cargo. Supongo que evaluarían mi actitud política porque de Recursos Humanos, y creo de de muchísimas otras cosas, ahí no había nadie que supiera del tema, aunque creo que en política tampoco estaban fuertes, según los fui conociendo posteriormente.

Yo, acostumbrado a no dejar de trabajar un día de mi vida, ya me fui poniendo nervioso y ansioso porque aquello demoraba mucho, 15 días, un mes, dos meses, hasta que en conversación con un amigo íntimo y compañero de la universidad, Jaime Ferrándiz, a la sazón subdirector de producción de la empresa Publicitur del Ministerio del Turismo, me dice que no espere más y que me vaya a trabajar en su empresa como subdirector Económico y de Administración.

No dudé, por la impaciencia que tenía por trabajar, además de las implicaciones económicas, de ir a entrevistarme con el director de la Empresa, de apellido Giró, que posteriormente pasara a trabajar como Director Editorial de Radio Rebelde. La entrevista fue cordial y me aseguró que los problemas de cuadros los resolvía en cuestión de días y que podía comenzar cuando quisiera, que además estaba Jaime de fiador y nunca le había fallado.

Así que al día siguiente me encontré en la calle 17 esquina a N, en los bajos del edificio FOCSA, donde aún radica la empresa, comenzando a asimilar mis funciones.


OFICINAS DE PUBLICITUR EN LOS BAJOS DEL EDIFICIO.

Hay que decir que estamos en el verano de 1989, cuando habían ocurrido hechos relacionados con Publicitur y que aun no se habían hecho públicos, es más había un silencio total sobre el tema, según se le había orientado a sus trabajadores y dirigentes. Me extrañó que el subdirector anterior no aparecía por ninguna parte y la entrega la hacían el jefe Económico y el Administrador.

Publicitur era una empresa que contaba con un grupo importante de divisiones todas en función de la publicidad alrededor del turismo en Cuba, que comenzaba a potenciarse como una de las ramas de la economía cubana más importantes. Siempre Cuba fue un destino turístico deseado, sobre todo por su cercanía con Estados Unidos, pero la política de aislamiento típica de todos los países socialistas eliminó esta fuente de ingresos por considerarla peligrosa para la seguridad del país.

Publicitur contaba con una agencia publicitaria, una imprenta bien moderna y con recursos donde se imprimían propaganda de todo tipo y también la Guía Turística de Cuba, un taller de construcción y mantenimiento de vallas y de anuncios lumínicos, otro taller que construía todo tipo de señalética en los hoteles y restaurantes, una minindustria y distribuidora de souvenirs cubanos, un equipo de atención a eventos turísticos, incluyendo todo su aseguramiento y una televisora: El Canal del Sol.

Podíamos resumir la cartera de negocios de Publicitur en:

Estrategias de comunicación.

Identidades corporativas.

Campañas de comunicación.

Diseño e impresión de sueltos, plegables, carpetas y mapas. Incluido servicio de troquelado.

Redacción, edición y corrección de textos.

Producciones fotográficas.

Banco de imágenes.

Videos, publirreportajes, memorias, spots y cuñas radiales.

Diseño y montaje de pabellones y stands para eventos.

Vallas, microvallas, anuncios lumínicos y gigantografías.

Espacios publicitarios en los aeropuertos de Cuba.

A eso se le sumaron posteriormente, según las nuevas tecnologías:

Sitios web, banners y otros soportes digitales.

Presentaciones en sistema multimedia.


HOTEL HABANA LIBRE

Después el Canal del Sol fue absorbido por el ICRT (siempre botando el sofá) y desapareció del aire y con él las exclusividades que transmitía, en particular la realización de videoclips, que pasaron unos cuantos años en ser producidos masivamente.

El Canal del Sol radicaba en el último piso del Hotel Habana Libre y transmitía por cable y al aire con poca potencia, para los hoteles fundamentalmente del Vedado y algunos de Miramar que eran los que existían en la época. Por supuesto que su programación tenía un fuerte componente de publicidad turística de Cuba, pero estaban también los nacientes videoclips y programación atractiva extranjera, sobre todo norteamericana. Es por ello que la gente inventaba para "coger" el Canal del Sol y dejar un poco al lado a la aburrida televisión estatal, salvo excepciones.

Comienza mi periplo por todas las unidades para conocer a qué me enfrentaba. Ahí me fui dando cuenta de que aquello era poco menos que un caos, no porque lo hubiese sido en sí, sino porque los acontecimientos recientes de los cuales hablaré, provocaron una desbandada, retirada y destrucción de documentos para evitar que se conociera lo que era inevitable que se supiera, y todo ello provocó un cataclismo dentro de la empresa.


DESDE UNA HABITACION COMO ESTA TRANSMITIA EL CANAL DEL SOL.

Publicitur, Diocles Torralba y la causa No.1.

Diocles Torralba: Vicepresidente del Consejo de Ministros y titular del Ministerio de Transporte, fue destituido de sus cargos en junio de 1989. Diocles cayó de su altura ministerial, al abismo de la prisión, en el mismo proceso que condujo al recordado fusilamiento del general Ochoa y de Tony de la Guardia.

Diocles tuvo razón en que lo de alzarse en la Sierra Maestra no fue un error, como casi todos los jóvenes que tomaron ese camino en el que pocos murieron, se dió luego la gran vida a costa de su experiencia guerrillera. Como casi todos los que llegaron a General, bajó de la Sierra como oficial, aunque no como comandante. Los comandantes resultaron casi todos demasiado brutos paras asimilar las complejidades de la vida moderna. Como Ochoa y tantos otros fue enviado a las escuelas militares rusas y se graduó en la academia Frunze, algo así como el West Point soviético. Pero a pesar de graduarse como primer expediente no tuvo participación en las guerras en las que Cuba estuvo envuelta porque era más útil como Ministro de Transporte.

Torralba había alcanzado cierta fama como adicto a las parrandas (fiestas de perchero se les llamaba en la época) las que celebraba en su mansión. Esto sumado a su parentezco con Tony de la Guardia y amistad con el General Arnaldo Ochoa hicieron que se viera involucrado en la causa No.1 que todos sabemos como terminó. Dirigentes de Publicitur con su Canal del Sol cubrían las orgías. Ochoa, Tony y Patricio la Guardia y Diocles Torralba, además de ser compañeros de armas, poseían fuertes vínculos de amistad e incluso Maria Elena Torralba, la hija de Diocles, era la esposa de Tony.



Por tanto Diocles Torralba González (Tony de la Guardia era su yerno), fue separado del cargo por conducta impropia, relacionada con actividades sexuales. Detenido después y llevado a juicio ante el Tribunal Provincial Popular de la Ciudad de La Habana, donde le añadieron el delito de malversación. El lunes 24 de julio de ese año 1989, salió publicada una nota en el periódico Granma, donde expresaba que Torralba había sido condenado a 20 años de prisión. Tiempo antes había sido destituido Gary González como Director de Publicitur.

Junto a él fue detenido el funcionario de la empresa Publicitur, Idalberto Gálvez Richardson. El periódico afirma que aunque los casos de Ochoa y Torralba se refieren a "conductas distintas y problemas diferentes, hay personas gravemente implicadas que mantienen lazos comunes con estos dos hombres". Se dice que en sus famosas fiestas había de todo, las orgías y la bebedera hacia que la mente se perdiera, así que al ex ministro Torralba también se le atribuía el ser homosexual. Con la duda nos quedamos muchos desconfiados aquella idea que trataban de infundirnos . Fue un agravante adicional y muy homofóbico, que pesó sobre el ex-ministro Diocles Torralba. La prueba de su "mariconería" nos la dio el Periódico Granma en uno de sus editoriales, añadiendo a una larga lista de errores cometidos, por el corrupto dirigente, que el ciudadano Torralba vivía además con otro hombre en su misma casa.

Tal vez ya muchos ni siquiera recordemos con claridad aquellos hechos, nos acostumbrarnos a los trapos sucios de muchas figuras prominentes, pero los hasta ayer fieles y condecorados soldados, pasaban de héroes a villanos, en una sola noche. Como en la famosa cita de Einstein:
"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judio".

Por dondequiera estaba perdido Diocles Torralba y arrastró en su torbellino a Publicitur.



Pero al final el Publicitur que conocí era una Agencia Integral de Comunicación con muchos años de experiencia en Cuba y en ámbitos internacionales y que había logrado alcanzar un espacio importante dentro del sector turístico, resultado del sistemático perfeccionamiento de las estrategias de trabajo, la profesionalidad del personal y el continuo mejoramiento de la tecnología, con un respaldo tecnológico avanzado, pero sumado en una sima de desilusión y desorden. Todo funcionada bien en Publicitur menos la administración, la economía y el control.

Comienza a recibir la información sobre el cargo y cada día voy poniéndome más receloso. No había nada en orden en la contabilidad, había que hacer una auditoria profunda y depurar todas las cuentas. Se manejaba financieramente la divisa, cuestión muy limitada en la Cuba de entonces y además con implicaciones penales su manejo no autorizado y también había numerosas incongruencias en su contabilidad. Los almacenes eran un desastre, las tarjetas de estibas de algunos productos tomados al azar no coincidían con lo registrado en los libros. Había contratos laborales y cobros por parte de personas que ya no estaban allí e inclusive por personas que habían abandonado el país, lo que quiere decir que alguien se estaba embolsando ese dinero.

Pero lo peor de todo fue la existencia de un almacén que me enseñaron con mucho disimulo (creo que porque no había forma de ocultarlo) que resulta que tenía toda un volumen de artículos no controlados de ninguna forma ni registrados y que según me explicaron era una especie de almacén de protocolo para regalos a personalidades.
No puedo concebir que cientos o quizás miles de botellas de ron Habana Club de la máxima calidad, cientos de cajas de habanos de diferentes marcas y vitolas, miles de paquetes de cigarrillos cubanos, varios tipos de maletines de piel o diplomáticos bien caros (artesanales o Samsonite), juegos de plumas fuente y lapiceros de marcas reconocidas como Parker y Eversharp, miles de llaveros, ceniceros y otros objetos, en fin muchísimas cosas más, pudieran haber llegado a Publicitur y ser ubicadas en un local con acceso limitadísimo y no se controlara absolutamente nada de su origen y destino.


JAIME FERRANDIZ. UN BUEN AMIGO.

Eso colmó la copa del susto y esto sumado a los comentarios de mi socio Jaime de que se iba a quedar en el primer viaje que diera para reunirse con su hermano en Tampa,como así hizo pocos meses después, me llevó a la decisión de renunciar a tan noble ofrecimiento del cargo. "Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes" dijo Confucio muy acertadamente y ya yo sabía lo que tenía que hacer, aún a riesgo de tener que comenzar todo de nuevo.

Por suerte pocos días después, Josefa Bracero me comunicó que ya podía incorporarme a trabajar. Yo le había hablado del tema de la demora para que nuestros asuntos fueran transparentes y entendió mi premura y por qué había comenzado en Publicitur, pero fiel a su actuar en la vida, a pesar de lo que la había dicho, no paró el proceso de trámites para yo asumir el cargo y a su vez conversó más de una vez con Giró, el director de Publicitur para que no le "pirateara" al cuadro. Como todas las cosas en la vida Josefa siempre "guapeando" en buen cubano y hasta ahí mi incursión en el turismo, parece que no aprendí la lección y años después volvería a caer en ese maremagnum.


sábado, 3 de mayo de 2014

INSTITUTO CUBANO DEL LIBRO.


PALACIO DEL SEGUNDO CABO, SEDE DEL INSTITUTO CUBANO DEL LIBRO.

INSTITUTO CUBANO DEL LIBRO.

El libro me perseguía como yo siempre lo perseguí a él, nunca he dejado de ser un lector a veces hasta obsesivo, y ahora que por el alto precio que han alcanzado los libros y la inexistencia, como había en mi época (si las hay están bien escondidas) de libros de uso, no me queda más remedio que hacer lectura de libros digitales. A los efectos de la lectura es lo mismo, uno sigue imaginando y creando las situaciones, los lugares, los personajes, que es lo rico de la lectura, pero de verdad que extraño la sensación y el olor del papel de un libro tradicional.

Pero vamos al caso, tuve una buena oferta en el Instituto del Libro como Director de Recursos Humanos, así que aunque me quedaba lejos, desde mi casa en Fontanar hasta la Habana Vieja, pegado a la catedral era una tirada larga, pero con la esperanza de contar con los libros siempre a mano y conocer mejor ese mundo, acepté el reto.

El Instituto Cubano del Libro había sido creado a principios de la Revolución y tenía una larga historia de aportes a la cultura nacional, así como también una triste historia al ser cómplice, muchas veces mudo, de las censuras orientadas o producto del miedo las que amordazaron a la literatura cubana durante mucho tiempo.

Pero gracias a su creación se imprimieron en Cuba, sin pagar derechos de autor por supuesto, los clásicos de la literatura mundial, los mejores autores latinoamericanos y cubanos, los mejores autores contempóraneos y todo en libros con precios accesibles a cualquiera. Siempre había autores que por muy famosos que fueran y muy destacado su nivel como escritores, no se publicaban porque a lo mejor hacían referencia en un párrafo al comunismo, a la Unión Soviética o a Cuba o sus dirigentes. Pero eso no era exclusivo de la literatura, también todos recordamos en cualquier manifestación artística, plástica, música, cine, teatro, un comentario adverso o un abandono del país equivalía al ostracismo total acerca de esa persona.

En los momentos en que llegué al ICL como lo denominaré en lo adelante, su sede era el Palacio del Segundo Cabo, en la Plaza de Armas, justo entre el Palacio de los Capitanes Generales y el Castillo de la Fuerza. Mi oficina estaba en una especie de atalaya en el último piso y tenía vista hacia el Castillo de la Fuerza, casi enfrente tenía al símbolo de La Habana: la Giraldilla.


LA GIRALDILLA, AL LADO EN LA PARTE SUPERIOR MI OFICINA.

Alrededor de la Giraldilla hay una historia de amor que no es muy conocida.
En 1538 Carlos I, rey de España, nombró Capitán General de Cuba y Adelantado de La Florida a Don Hernando de Soto, a quien puso en conocimiento que había mandado a hacer una fortaleza en La Habana, " ... que es en la dicha isla de Cuba, así para guardar de ella como para reparo y defensa de los navíos que van y vienen de las Indias ..." El soberano le encomendó esta misión, porque De Soto se había ganado la confianza por el coraje y audacia desplegados en las expediciones de Castilla del Oro (Panamá) y en la conquista de Nicaragua y del Perú.

Luego de tomar posesión de su cargo en la Isla de Cuba, sin perder tiempo, dejó como gobernadora de la Isla a su joven esposa doña Isabel de Bobadilla, y se dispuso a afianzar el poder de España en la península de La Florida. En 1539, enfiló hacia La Florida con nueve naves, desembarcó en la bahía de Tampa y penetró tierra adentro. Por su carácter extrovertido entabló mistad con unos caciques y aquellos que no se plegaron al poderío español, conocieron la muerte a manos del Adelantado y sus tropas. A partir de documentos de la época, ha podido reconstruirse el itinerario de Hernando de Soto: Atravesó de Sur a Norte el territorio que hoy ocupa el estado de Georgia, bajó luego hasta cerca de Mobile en la actual Alabama y se dirigió hacia el Noroeste. Descubrió el Mississippi y atravesó el río en 1542, por el sitio que actualmente ocupa Memphis y se internó en las llanuras de Arkansas.

HERNANDO DE SOTO E ISABEL DE BOBADILLA.

Existía una leyenda, contada desde tiempos remotos de unos indios a otros, que se refería a la existencia de la Fuente de la Juventud, cercana a las márgenes del Mississippi. De Soto, aunque sólo con 43 años, soñaba con volver a los primeros años de su vida y decidió regresar al río en busca de tan preciado tesoro, que le colmaría de riquezas y renovaría sus ímpetus. Pero su ambición le costó la vida. Allí, cerca del río, le atacó una fiebre mortal y, antes de expirar, confió el mando de su ejército a Luis Moreno de Alvarado.

Cuenta la tradición que doña Isabel del Bobadilla esperaba a su esposo, Hernando de Soto, durante largas horas por años enteros, en la torre de vigía (la atalaya) del Castillo de la Real Fuerza, que por aquel entonces era vivienda del gobernador de Cuba. Aquella larga espera convirtió a Isabel en un personaje legendario, que oteaba el horizonte e intentaba descubrir, más allá del alcance de su vista, las naves que traerían a su esposo de regreso al hogar. Dicen que la enamorada murió, finalmente, de amor.

Unos años más tarde un artista habanero de origen canario, Gerónimo Martín Pinzón que era artífice, fundidor y escultor, se inspiró en aquella mujer que era un símbolo de la fidelidad conyugal y la esperanza y esculpió una figura en su recuerdo.
El gobernador de la ciudad don Juan Bitrián, mandó a fundir la escultura en bronce y colocarla, a modo de veleta, sobre la torre añadida poco tiempo después al castillo. El gobernador Bitrán bautizó la veleta con el nombre de Giraldilla, en recuerdo de la Giralda de su ciudad natal, Sevilla. Así, la Giraldilla se fue convirtiendo en el símbolo de la ciudad de La Habana, por tradición y por su historia, con matices de leyenda y de historia de amor.

Pues allí a mi vista, contra viento, lluvia y sol, aparecía una estilizada figura que actualmente no es la original, sino una copia realizada con gran rigor estético, pues la verdadera Giraldilla se conserva en el Museo de la Ciudad, para preservarla de los rigores de agentes externos que llegarían a destruirla. La figura es la de una bella muchacha vestida a la usanza del renacimiento español y con la Cruz de Calatrava en una de sus manos y tal parece que otea el horizonte, sin fatigarse, por el paso de cuatro siglos, en espera de aquél que vendría cargado con el fluido mágico de una fuente fantástica, mientras ella continúa marcando la dirección de los vientos.


PALACIO DEL SEGUNDO CABO.

PLAZA DE ARMAS. AL FONDO EL PALACIO DE LOS CAPITANES GENERALES, A LA DERECHA EL PALACIO DEL SEGUNDO CABO.

Me sentía muy a gusto, rodeado de tanta historia y esperanzado de que las cosas fueran tan acogedoras como el entorno comencé mi trabajo allí.

Conmigo enseguida vinieron a trabajar dos jóvenes ingenieros que habían laborado conmigo en el Combinado del Vidrio desde su graduación como Ingenieros Industriales, Alejandro Chanfrau (actualmente en Miami) y Jorge Barrera (actualmente en Guadalajara, México).
Después en otros destinos laborales seguirían mi huella.

El mundo de la cultura es muy diferente al mundo de la industria. En la industria todo es práctico, diáfano y los resultados son palpables por todos. En el mundo de la cultura impera el subjetivismo, el voluntarismo, la envidia y la hipocresía. Era pues un mundo difícil que todavía no conocía. A eso había que añadirle lo que dijo García Márquez en Vivir para contarla: "Un buen escritor puede ganar buen dinero. Sobre todo si trabaja con el gobierno". Y de eso se trataba para la mayoría de los escritores.

Pocos días después de comenzar mi trabajo se me explicó que el Palacio del Segundo Cabo estaba en una fase de mantenimiento y en esos momentos le correspondía al local donde radicaría el remozarlo y pintarlo, por lo que me situarían en el segundo piso en una especie de sala inmensa y que pertenecía no a la oficina central del Instituto, sino a la Editorial Letras Cubanas. El Palacio era compartido por la oficina central y las Editoriales Letras Cubanas, Arte y Literatura y Gente Joven. Otras dependencias externas eran la Editorial Científico Técnica, la Cámara Cubana del Libro que atendía Ferias y Exposiciones, la Editorial Oriente en Santiago de Cuba, la empresa Distribuidora del Libro y la empresa Ediciones Cubanas, comercializadora interna y externa. Había además mucha relación de trabajo con la Unión Poligráfica del Ministerio de Industria Ligera y la atención metodológica (lease tutelaje) al resto de la Editoriales del país o sea UNEAC, Academia de la Academia de Ciencias, Pueblo y Educación del Ministerio de Educación y otras.
Y como prioridad también se atendía directamente el funcionamiento de la subordinación local en las Empresas Provinciales del Libro y la Literatura .


MINISTERIO DE CULTURA=EL POTRERO DE DON PIO.

Por lo tanto era también, a la usanza de la época, una estructura compleja y de subordinación vertical (la subordinación local siempre fue de mentiritas). Pero además estaba el Ministerio de Cultura. ¿Ministerio? Aquello era "el potrero de Don Pío". Después de haber trabajado en el Ministerio de la Industria Básica, nada se parecía menos a un ministerio que aquel desorden.

Cuando niño escuché las historias de mi abuela acerca de un lugar donde el desorden imperaba y al cual llamaba como "el potrero de Don Pio", lo que más tarde se cubanizaría como "el bayú de Lola", es muy interesante lo que dice Cabrera Infante sobre el tema: "los bayús (esa misteriosa palabra habanera para marcar un burdel; nadie conoce su etimología ni su origen, pero su sonido tiene la atracción del pecado y las exactas grafías del mal)”.

En inglés existe una palabra parecida: bayou, que durante un tiempo creí era originaria del francés por su sonido y porque se usa mucho en Luisiana, antiguo territorio francés. Por un tiempo también pensé que la palabra bayú habanera provenía de este bayou que se usa en Luisiana y que significa “corriente de agua lenta.” Había una canción de Linda Rondstadt que decía: Saving nickels saving dimes/Working til the sun don't shine/Looking forward to happier times /On Blue Bayou. Bueno por lo que decía que estaba ahorrando hasta el último centavo y trabajando de sol a sol para pasar tiempos felices en Blue Bayou, aquello me confundió, pero al final analizando la canción completa te das cuenta que es un lugar que la persona añora y no tiene nada que ver con un bayú.

Como había oído hablar de la prostitución de New Orleans, hice esta asociación lingüística. Al parecer alguien conocido por Lola tuvo un bayú famoso, pues se usa la frase, ya sea ante un buen relajo o inmenso reguero: esto se parece al bayú de Lola.

Y el ministerio de Cultura era tanto potrero de Don Pío como bayú de Lola o era la combinación de ambas cosas.

En la vida profesional más de un hecho me ha hecho recordar las historias de mi abuela y he visto algún que otro potrero bien desorganizado que he intentado con más o menos suerte que se enderece, pero este que tenía ante mí, mientras más lo conocía menos me parecía que tendría arreglo.

Vamos a empezar por la dirección del ministerio.

El Ministro: Armando Hart, todos lo conocen, una figura importante de la Revolución. Considerado un gran intelectual. Voy a dar mis vivencias con él.
Una reunión con Hart siempre era en un salón exclusivo para esos fines. Era un salón alargado con dos entradas con puertas de corredera. Por una entraban los citados a la reunión, los que eran debidamente identificados y amablemente atendidos. Esa entrada era hasta una hora determinada, si llegabas tarde no podías participar, porque a esa hora se cerraba ese acceso y de improviso se abría la otra puerta, entraba Hart y había que ponerse de pie. Siempre la puerta por donde entraba le quedaba a su espalda y en cada de uno de sus lados atrás había un ayudante (seguroso y guardaespaldas). Nadie podía hablar ni ponerse de pie si él no lo indicaba. Siempre el guión o pauta de las reuniones era el mismo: Antes de comenzar la habían puesto un pequeño block con hojas rayadas y un portalápices con 10 o 15 lápices marca Mirado No.2 debidamente afilados.



Hart preguntaba a un personaje cuyo nombre no recuerdo, que no era su secretario ni jefe de Despacho sino el Director Económico pero era la persona que le dirigía y encaminaba la reunión en el sentido deseado.
Hart le preguntaba al personaje, ¿cuál es el tema hoy? Este respondía y comenzaba a dar y a quitar la palabra a los participantes. Mientras tanto Hart tomaba un lápiz, comenzaba a tirarlo hacia arriba y cogerlo en el aire, hasta que se caía y partía la punta y así sucesivamente. Muy pocas veces escribía algo y sus intervenciones eran angelicales o celestiales y las reuniones se quedaban en nada o en lo que le diera la gana a al que dirigía realmente la junta.

Hablar pues de otros jefes o de la Directora de Recursos Humanos, Digna, persona muy lista o de otros como mi compañero de la escuela de Artes Gráficas Wilfredo más conocido por "Comité" porque era fanático de los CDR, que era jefe de la guarnición del Ministerio y para qué hablar del resto de las divisiones estructurales del Ministerio de Cultura: Artes Escénicas, Artes Plásticas o Fondo Cubano de Bienes Culturales, el Instituto Superior de Arte y las direcciones provinciales de Cultura, sin hablar del llamado "Puerto Rico" por su afán de independencia: El todopoderoso ICAIC y su director total Alfredo Guevara.

En resumen en el Ministerio de Cultura todo el mundo hacía y deshacía y no pasaba nada. Aquello para lo único que servía junto con la UNEAC era para prohibir y vetar.

Pero volvamos al Instituto del Libro. En el Segundo Cabo, en las oficinas provisionales del segundo piso, dentro de la Editorial Letras Cubanas, nos enterábamos de muchas cosas porque había unos sofás y butacones donde iban a charlar los intelectuales. La mayoría era de los que ejemplificaba García Márquez con la frase: "El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar". Ellos escribían para ellos mismos porque nadie entendía lo que querían decir.

Allí veía muy a menudo a un hombre joven, de pelo largo ( muy conversador y grandísimo cuentista, con el que todo el mundo se reía muchísimo y decía a veces cosas bien atrevidas y cuentos de corte político que era mejor hacerse de la vista gorda y simular como que uno no había escuchado nada. Era jefe de una redacción en la editorial y su nombre era Abel Prieto.

Abel Prieto no era lo que se dice un gran intelectual, sólo había publicado un libro de cuentos pero tenía fama de ser un editor muy avezado y con muy buen ojo para las figuras que descollaban. Además era hijo de un señor llamado igual que él y que había sido Viceministro de Educación en los primeros años de la revolución, cuando el ministro de ese ramo era Armando Hart.


ABEL PRIETO.

Nada que de la noche a la mañana, después de la deserción del director de la Editorial Letras Cubanas, el ilustrado profesor Alberto Batista, fallecido años después en New York, Abel Prieto ocupó esa responsabilidad, después desapareció, arreglaron el local donde yo radicaría y no lo vi más hasta que un día apareció como viceministro de Cultura y muy poco tiempo después presidente de la UNEAC. Creo que el cambio que le dio a la UNEAC con su personalidad y sobre todo falta de miedo, cosa bastante escasa en Cuba y que demostrara más de una vez, hizo que lo nombraran Ministro de Cultura, cargo que ocupó por más de 15 años. Por mucho que luchó no pudo arreglar el potrero de Don Pío ni el bayú de Lola, pero sin embargo, la mayoría de la gente del sector habla muy bien de él, salvo quizás algunos músicos que lo acusan de "rockero", casi constitutivo de excomunión para los partidarios de la decadente música cubana contemporánea.

El área del Instituto del Libro que funcionaba (porque el resto no funcionaba) era la Vicepresidencia de Comercialización, dirigida por todo un cuadro procedente ¿de dónde? ¿De donde va a ser?: del Ministerio de la Industria Básica. Mario Guillén, un dirigente, un profesional y un hombre en todo el sentido de la palabra comprendía que estaba entre lobos pero actuaba como si con él no fuera, luchaba y exigía y tenía resultados. La Distribuidora del Libro la tenía organizada como aprendió en el MINBAS y planificaba correctamente y exigía y tenía un equipo de profesionales que lo apoyaban. Su atención a las empresas proviciales del libro era esmerada y fiscalizadora.

El resto de las actividades en el ICL eran desastrosas, salvo un personaje que respetaba mucho su trabajo pero que al final era vencido por el poder, su nombre Rolando Luis, el jefe económico del Instituto, era alguien con quien también se podía trabajar. El área de producción era un desastre a pesar de tener un grupo de Ingenieros en la materia, la jefa, una neurótica con un tic nervioso que guiñaba el ojo constantemente y hacía un movimiento lateral con la boca, destruía todo lo que tocaba. Mercy Ruiz era su nombre y estaba ahí yo creo porque era esposa de Federico, un capitán de la seguridad del Estado que atendía al Ministerio de Cultura y que apareció muerto a puñaladas en su apartamento en H entre 23 y 25 y de cuyo asesinato nunca se supo nada.


INTERIOR DEL PALACIO DEL SEGUNDO CABO.

Los consejos de dirección del ICL eran algo insoportable, era una efusión de pedanterías, todo el mundo usaba palabritas rebuscadas y quería demostrar ante el resto su superioridad intelectual. Pero el campeón de la verborrea cantinflera era el Presidente del ICL, Pablo Pacheco, que en 1962 ingresó en el Partido Unido de la Revolución Socialista de la que formó parte como profesional, hasta 1969 en que ingresó en el Instituto Cubano del Libro, se licenció en Ciencias Sociales. Todo un cuadro político. Era un tipo realmente pedante, lo que se dice en Cuba un "chorro de plomo". Pero uno no escoge a sus jefes y la mayor parte de las veces ni a sus subordinados, así que con ese buey (o asno) tenía que arar.

Estando en el ICL me asignaron al frente de un grupo que iría a un entrenamiento en la Unión Soviética, formado por 20 personas, entre ellos muchos directores provinciales del Libro, pero de eso hablaré en un artículo exclusivo pues merece la pena. Solo voy a referirme como conclusión de ese viaje de la cita de Alexander Solzhenitzyn: "Para nosotros, en Rusia, el comunismo es un perro muerto, mientras que, para muchas personas en Occidente, sigue siendo un león que vive". En esa visita me di cuenta de que era efectivamente "un perro muerto" y fue enterrado poco más de un año después.



Está de más decir que tenía acceso a todos los libros que se publicaban en el país, fuera por editoriales adjuntas al ICL o de las "independientes". Asimismo a la oficina de Pacheco llegaban múltiples publicaciones de las editoriales más importantes del mundo: Planeta, Random House, Mondadori, Santillana, Fondo de Cultura Económica de México, Taurus, Aguilar, Salamandra, Grijalbo, Siglo XXI Editores de México, La Oveja Negra de Colombia, Editorial Dunken de Argentina y otras. La mayoría de esos libros nadie los leía y muchas veces eran best sellers de los que uno estaba ávido de tener en sus manos.

En algunas ocasiones tomaba subrepticiamente un libro para leérmelo en el fin de semana como hice con Odessa de Frederick Forsythe o el libro de Records Guinness y devolverlo después; algunos los pedí prestados para leerlos pero me di cuenta que a nadie le importaba que se devolviera lo que muchas gentes quisieran tener para leer, así que otros simplemente me los llevé y no devolví. Decía José Martí que "robarse un libro no es robar". No sé si de verdad lo dijo pero yo me acogí a la palabra del Apóstol y ello me valió leerme obras de Cabrera Infante (totalmente prohibido en Cuba), Vargas Llosa (ya satanizado en Cuba) Frederick Forsythe, Stephen King, Aleksandr Solzhenitsyn, Tom Clancy y otros que no se atrevían a "fusilar" porque siempre tenían dentro de sus obras mensajes de "diversionismo ideológico" (¡vaya con la palabrita!). Además me acaba de leer un artículo muy interesante que se titulaba: "Breve manual para robar libros y no sentir remordimiento", por lo que me sentía doblemente perdonado: por Martí y por los consejos del libro.



Por aquel entonces se celebraban las primeras Feria del Libro de La Habana, que estaban dedicadas a determinados autores, y se efectuaban en el Museo Nacional de Bellas Artes y en el Parque Central y contaron con una pequeña representación de editoriales latinoamericanas. Después la Feria se organizó cada dos años y es en el 2000, cuando se decide celebrarla anualmente y con carácter internacional, pero cuando ello ocurrió ya no trabajaba en el ICL hacia rato. Sin embargo para participar en ferias de otros países el Instituto sí estaba bien preparado y dispuesto, claro que esto representaba viajes al exterior, varios todos los años y había toda una estructura con un argentino oportunista al frente, llamado Jorge Timossi el cual había sido corresponsal de Prensa Latina y un apestado en su país, además de que se "cogía" todos los viajes para él solo.

En ese equipo pude ubicar a trabajar a Albertico, un joven arquitecto que tenía parentesco con la familia de la esposa de mi cuñado. El mismo hizo buenos trabajos, aquello era muy poco para su preparación, y decidió quedarse en uno de los viajes. Ahora vive en Los Angeles con su esposa e hijos y le ha ido muy bien. Pero no fue el único "desertor" dentro de la Cámara Cubana del Libro, no se al final si desertaban por problemas políticos, económicos o simplemente porque no podían soportar al insoportable de Timossi. Aquello era parecido al equipo Cuba de pelota o algo así, siempre se quedaba alguien. Pero no importaba, Timossi seguía en sus viajes infinitos con todos los gastos pagados que era lo que realmente le importaba. Ah y en una época donde quedarse uno de los trabajadores en un viaje de trabajo ponía al jefe en una posición incómoda, Timossi se las arreglaba para echarle la culpa a otros, casi siempre al área Recursos Humanos porque no investigó suficientemente a la persona para situarla en esa actividad tan sensible a los cantos de sirena del imperio.

Antes de hablar por qué me trasladé del ICL creo pertinente comentar sobre las Ferias Internacionales del Libro en Cuba. No he ido a muchas de ellas, pero entre mis vivencias y lo que me cuentan los participantes, de feria del libro no tienen casi nada. Son un maratón de espectáculos de todo tipo, mucha venta de comidas y bebidas y de artesanías y libros que no estén al alcance de los bolsillos cubanos, con tiradas muy limitadas en los libros verdaderamente importantes y que más le interesa al público conocedor de la lectura, que han convertido esa feria cultural en una feria de circo.



FERIA DEL LIBRO DE LA HABANA.

Pero por qué deje de lado un medio que me gustaba, simplemente porque el medio era una cosa y los mediáticos otra, las intrigas, chismes, y traiciones que se eran lo cotidiano allí no merecían la pena continuarlas viviendo. Así que cuando el intocable Pacheco se equivocó al decirme que el necesitaba un Director que hiciera tal y tal y que no cuestionara sus órdenes, le dije que se lo buscara que ese no era yo, que tenía criterios propios y ahí vi nuevamente la necesidad del cambio y así lo hice.

"En cualquier momento de decisión, lo mejor que puedes hacer es lo correcto, lo segundo mejor lo equivocado, y lo peor que puedes hacer es nada", dijo Theodore Roosevelt. La decisión que tomé fue hacer lo correcto, sin duda. "Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades", sentenció Miguel de Cervantes en Don Quijote de la Mancha.

Y algo muy interesante, Pacheco era de Madruga, un pueblecito de la provincia La Habana, ahora Mayabeque, y trajo en mi sustitución a un socio de aventuras políticas: el mismo señor que denominé administradorcillo cuando en el periódico Revolución (ya entonces Granma) vino a sustituir al imberbe, el camarada Silvio. Por supuesto que en la entrega todo se lo dije al revés y mis dos amigos ingenieros jóvenes se quedaron agarrados de un clavo ardiendo, pero contentos por lo que había hecho, pues pronto se dieron cuenta del nivel de idiotez y esperaron, sin mucha paciencia el momento de irse conmigo nuevamente, que como siempre llegó.

Así que buscando, topé con un personaje que había sido Subdirector de Ediciones Cubanas y que se iba a trabajar en el ICRT, pero le habían ofrecido un trabajo en República Dominicana, así que no tenía mucho que pensar y me pasó la información y el contacto. Yo no estaba acostumbrado a vivir sin trabajar ni un día y me puso en contacto con Josefa Bracero, la Vicepresidenta del ICRT. Un personaje inolvidable.

Pero el ICRT merece punto y aparte.